Sheldon tecleaba rapidamente su laptop, ansioso por terminar. Su relación con Amy había mejorado al menos un poco esa semana, habían pasado tres días desde su desenfreno de hormonas en el auto.
Hoy tenía que ir al departamento de Libby para empezar a hacer los disfraces... ¡Estaba emocionado! Pensó que tal vez la pasaría bien con ella después de todo, decidió irse cuando sea la hora del almuerzo; Libby le mandó un mensaje diciendo que no pudo ir a trabajar hoy por qué estuvo trabajando un poco en los disfraces.
Un rato después miró su reloj y ya era la hora, ansioso guardo sus cosas y cerró la puerta de su oficina con llave. Leonard, Howard y Raj fueron a buscarlo.
-¿Vamos a almorzar?- Preguntó Raj.
-Oh, lo siento caballeros. No podrán disfrutar de mi reconfortante compañía durante el almuerzo de hoy, tengo que irme a casa- Respondió caminando rápidamente con una tonta sonrisa en el rostro.
-¿Adonde irá tan contento?- Cuestionó Howard mirándolo.
-No estoy seguro, creo que tendrá una cita con Amy o algo así- Dijo Raj distraídamente.
Los tres amigos caminaron a la cafetería, Leonard permanecía callado; sabiendo perfectamente la razón de la felicidad de Sheldon.
Y no era por la neurocientifica precisamente.
El físico experimental no podía creer que Sheldon le hiciera esto a su esposa, Amy lo había esperado durante tantos años y cuando al fin ella quiso ser libre, él volvió con ella y todo siguió igual e incluso peor que antes. Se levanto de la mesa y corrió saliendo de Caltech para encontrar a Sheldon sentado en la parada de autobús.
-¡Sheldon!- Gritó esperando que lo escuchara.
-¿Qué sucede Leonard?- Le pregunto mirándolo confundido.
-¿No te da vergüenza? ¡Cómo puedes hacerle esto a Amy!
-Claro que me da vergüenza. Pero dime... ¿Desde cuando te preocupas por Amy?
-Ella no se merece esto Sheldon. Te espero mucho tiempo, yo mismo fui testigo de eso y siempre le decías que la intimidad era algo difícil para ti. ¿Ahora duermes con la primera zorra que se te aparece?- Dijo sin remordimiento.
-¡No la llames de esa manera! Libby no tiene la culpa de nada, no la metas en esto y para que sepas, nosotros no tuvimos nada sexual- Sheldon se paró delante de Leonard desafiante.
-Aún sabiendo que tienes esposa, te besó de todas maneras. Es una zorra...
Sheldon miró con furia a Leonard, estaba a punto de replicar pero...
-Sólo piensa en la mujer que te espera en tu casa, ella se muere de amor por ti. Y te amará como ninguna mujer aparte de tu madre lo hará... si fuera tu, pensaría bien las cosas- Y sin más, se fue.
Sheldon se quedó aturdido, simplemente no sabía cómo reaccionar en situaciones así, jamás en su vida estuvo tan involucrado con una persona; nisiquiera con Amy. Era claro que la amaba pero no hasta el punto de querer sofocarla con atención, siempre trató de darle su espacio.
Luego del viaje en autobús, estaba parado frente a la puerta de Libby. Tocó sus acostumbradas 3 veces y esperó unos minutos, en eso le llegó una llamada y atendió nervioso.
-Hola, donde estás? Estoy en la puerta de tu oficina y está con llave.
Era Amy, simplemente uso su lógica para ocultar su ansiedad.
-Si está con llave es porque no estoy ahí Amy.
-¿Sheldon, donde estás?
-Vine a comprar algunas cosas, te veo en casa más tarde- Respondió distante.
-¿Estarás todo el día de compras?- Pregunto Amy del otro lado.
-¡Deja de hacer preguntas irrelevantes, dije que iré más tarde!- Gritó furioso cortando la llamada.
-Wow, que ocurre?- Dijo Libby mientras le abría la puerta.
-Nada, disculpa por grítar de esa manera. ¿Como estás?- Saludó más tranquilo.
-Estoy bien, gracias. Adelante...
Sheldon entró al departamento, era pintoresco; con paredes blancas adornadas con cuadros de fotografías familiares y rocas relacionadas con la geología, también junto a la puerta un lindo jarrón de cerámica color beige con lirios blancos, todo estaba muy ordenado y el ambiente se percibía un ligero aroma a formaldehído combinado con desinfectante.
-Tu casa es linda, se parece a...- Los labios de Libby bloquearon los suyos rápidamente, la morena lo tenía sujeto del cuello arrinconándolo contra la puerta. Sheldon simplemente correspondió al beso, apoyando las manos en los brazos morenos alrededor de su cuello. Ella lo besó profundamente despeinando su cabello.
-Lo siento... ¿Qué decías?- Murmuró en su boca riéndose.
-No hables- Pidió él volviendo a devorar su boca, la cargó en sus brazos y caminó hasta tropesarse con el sofá sentándose con ella a horcajadas en su regazo.
Se miraron a través de sus pesados ojos tapados, Sheldon apenas respiraba mientras su mirada se deslizaba hacia su escote mientras ella se ocupaba de devorar su cuello. Los pechos llenos de Libby estaban tensos contra la parte superior de su vestido, y él sintió su aumento de excitación en un grado peligroso cuando se imaginó quitándole la maldita cosa y besando su suculenta piel. Él se lamió los labios antes de morder su inferior agonizando mientras ella abría la pequeña aleta de tela expuesta en el cuello de Sheldon. Libby besó su garganta con abandono, confiando solo en su instinto y chupando su carne caliente en su boca.
Sheldon gimió impotente cuando su necesidad por ella lo recorrió tan rápido como un rayo. Había pasado años negando que era simplemente un hombre, luego que le pertenecía sólo a una mujer y ahora..
-Ah...- La mordió, acercándose ciegamente a ella y levantándo la blusa que la cubría, hasta desabrochar su sostén. Sheldon lo apretó con cuidado, tirando de ella contra sus labios con tanta fuerza como se atrevió.
Libby fue voluntariamente, fundiéndose contra él y abriendo sus labios contra los suyos con una rendición desenfrenada. La mano de Sheldon se deslizó hacia abajo para sujetar su trasero con fuerza.
Cada toque, cada beso, cada sonido suyo... disparado directamente a un lugar que nunca había conocido estaba allí. Su olor, intensificado ahora cien veces, hizo que su piel estallara con escalofríos.
Sheldon se inclinó hacia adelante, su boca se aferró a su clavícula mientras se deleitaba con sus suspiros y gemidos. Inclinándose más abajo, su barbilla se acurrucó en la caída de su escote y el olor allí era intoxicante, no pudo detenerse; Era como si un ser extraño hubiera tomado su cuerpo. Deslizando su nariz más abajo, pasó el apéndice a través de su pecho, sobresaltado cuando Libby lo agarró de la cabeza y lo acercó aún más a su cuerpo. A su vez, él arrastró sus grandes manos por su espalda hasta que le cubrieron el trasero y la llevó contra su pelvis, toda preocupación desapareció cuando ella finalmente sintió la evidencia de su deseo que tanto tiempo había tratado de ocultar.
-¡Sheldon!- Libby gimió cuando Sheldon le devolvió el beso por la garganta, y volvió a capturar su boca mientras sus dientes mordían suavemente sus labios con doloroso placer.
Sheldon tambien gimió cuando las manos de ella acariciaron la parte posterior de su cuello, negándose a renunciar a la compra de su dulce boca hasta que ella tuvo que respirar de nuevo. Levantando más su camiseta de superhéroe, ella alcanzó adentro y deslizó sus manos por su abdomen duro como una roca y alrededor de su cintura. Sheldon gritó, gimiendo mientras se estremecía por su tierno toque.
Estaba seguro de que moriría por este placer.
Una y otra vez se movían juntos, sus bocas mordisqueando, calmando, tomando, recibiendo y teniendo.
-Sheldon... Sheldon...- Ella gimió, el sonido de su nombre pronunciado con pasión en su lengua enviándole escalofríos por su espalda.
Se besaron durante lo que parecieron horas, hasta que sus labios estaban en carne viva y su pulso fuera de control. Sheldon sabía que esta era una práctica común entre los amantes y sabía que si no era cuidadoso, a qué conduciría.
Por otro lado, Libby estaba inundada en el cuerpo del hombre debajo de ella. En todos sus años de experiencia sexual, nunca estuvo con un hombre tan pasional y amable como Sheldon, era obvio que el seguramente era un amante al que le gustaba complacer a su mujer.
Sheldon estaba tan encendido que iba a estallar. Necesitaba detener esto ahora, antes de que no pudiera hacerlo. Estaba temblando y aterrorizado por el deseo que lo recorría. No sabía cómo controlar su pasión, él no podía hacer algo que ambos lamentarían. Dependía de él está decisión para mantener a Libby y Amy a salvó.
Sheldon se alejó con un esfuerzo sobrehumano, jadeando por aire.
-Libby detente- Suplicó, tomando firmemente sus manos entre las suyas y bajando su frente a la de ella. Él deslizó suavemente sus dedos temblorosos para rodear las muñecas de Libby, poniendo su cabeza sobre su pecho y tratando de reunir la fuerza para detener esto.
Ella se levantó de su regazo y se sentó a su lado, levantando su blusa para ponérsela de nuevo. Pasó sus dedos por sus adoloridos labios para limpiar el leve rastro de saliva que los cubría.
Se quedaron en silencio un largo rato, ninguno de los dos se miraba.
-¿Otra vez lo mismo?- Dijo Libby enojada. -Nos encontramos, te comportas muy cariñoso y luego de repente piensas que esto es malo. ¡Por favor! Sólo dime qué estoy perdiendo el tiempo contigo y me iré, pero no me hagas pensar una tonta fantasía.
-No era mi intención hacer esto- Sheldon nisiquiera la miró.
-Sinceramente, no sé... Yo ahora no sé qué pensar de todo esto Sheldon. Es culpa de tu esposa- Soltó sorprendiendo a Sheldon.
-¿Qué dijiste?- Preguntó seriamente.
-Quizás quieres estar conmigo pero no dejas a tu esposa por... lástima.
-¿Lástima?
-Oye, he leído algunas investigaciones de la doctora Fowler y son realmente brillantes, también ví sus fotos en el archivo de empleados en la universidad y no tiene ningún atractivo, no es una mujer bonita, simplemente es común y corriente.
-¿Común? No hables así de Amy, no eres ni la mitad de lo inteligente que es ella.
Libby se quedó en completo silencio mirándolo, su actitud hombría para defender a su esposa... provocó que lo desee todavía más.
-Vaya, no sabía que lo tenías en ti Shelly- Dijo divertida.
Sheldon se quedó callado y luego sonrió.
-¿Haremos los disfrases o no?- Preguntó arqueando una ceja.
-¡Claro que los haremos, vamos!- Lo tomó de la mano guiándolo a su estudio, era una habitación pequeña con un escritorio lleno de artículos de oficina, una biblioteca llena de libros y una cajonera de archivos.
-Una oficina en casa, buena idea- Comentó el físico mirando todo.
-Si, a veces me gusta trabajar con más calma aquí. ¿Trajiste los cómics que te pedí?
-¡Si, claro!- Emocionado, sacó una pila de cómics de su bolso.
-Estos servirán. ¡Vaya, realmente me encanta el traje de Harley Quinn!- Exclamó mientras ojeaba los libros.
-¿Podrás hacer los dos a tiempo para la convención?
-Claro que sí- Respondió sumamente convencida. -¿Ya almorzaste?- Cuestionó atentamente.
-No, aún no...
-Estoy preparando arroz y un poco de salsa con carne, estarán listos en un rato. ¿Quieres comer?
-Sería bueno.
La chica extrajo unas telas y ropas de una cajonera.
-Mira conseguí la tela para tu camisa y chaleco, tienes que tomar medidas para que pueda hacerte el pantalón. Mi disfráz está casi por la mitad.
-¿Ya los habías empezado?
-Si, busqué imágenes de los disfraces en google para tener una idea base.
-Ya veo.
Y así pasó la tarde con ella, ayudandola a tomar medidas y coser los disfraces; luego cenaron entre una encantadora charla, la comida era deliciosa pero habia un pequeño detalle que hizo doler su pecho: no sabía tan bien como la comida casera que Amy preparaba. Ese pensamiento lo distrajo, pensando en cómo ella pasaba unas horas en la cocina para luego poner en la mesa comida deliciosa que sabía a amor.
-¡Sheldon, me estás escuchando!- Exclamó Libby moviendo su mano frente a la cara de Sheldon.
-¿Eh? Oh, lo siento... me distraje. ¿Qué me decías?
-Podriamos ver una película después de cenar.
-Porsupuesto- Sheldon término su comida y le agradeció diciéndole lo deliciosa que estaba. -¿Puedo usar tu baño?
-Al lado de mi habitación, a la izquierda.
-Gracias.
Siguió las indicaciones hasta llegar al baño, al terminar su micción se miró al espejo... Y de hecho, se veía muy bien, más relajado. Estaba a punto de lavarse las manos cuando su teléfono comenzó a vibrar en su pantalón.
-Hola Amy- Dijo más tranquilo de lo que se sentía.
-¿Sheldon, donde estás? Te dejé varios mensajes y no me respondiste. ¿Estas enojado por la conversación por teléfono que tuvimos hoy? Discúlpame, no quise molestarte y quiero estar bien contigo por la conversación que tuvimos hoy en la mañana... por favor está anocheciendo, vuelve, estoy muy preocupada- Hablaba Amy del otro lado del teléfono con un evidente tono de preocupación que estremeció a Sheldon.
-Estoy bien Amy y no estoy enojado, también quiero estar bien contigo. No estés preocupada, iré en una hora. ¿De acuerdo?- Dijo suavemente.
-Esta bien, te espero. Como no venías, cené con Leonard y Penny en su departamento... me dijeron que mañana podríamos ir a dar un paseo, en parejas. Howard y Bernadette, Raj, Anu, Stuart y Denisse también irán, ¿qué dices?
-Claro... suena maravilloso.
-¡Genial, será divertido! Nos vemos en un rato amor...
-Si, adios... amor- Susurró la última palabra con dolor.
Se terminó de lavar las manos, mirándose nuevamente en el espejo. Ahora, de un momento a otro, odio su reflejo.
-¡Eres un... imbécil!- Murmuró apretando sus dientes con fuerza hasta causarle dolor. -¡Solo tú tienes la vergüenza de mentirle a tu esposa!
Knock, knock, knock. Se escuchó del otro lado de la puerta.
-¿Sheldon, estás bien? Has estado en el baño más de 15 minutos.
-¡Estoy bien, saldré en un momento!- Secó sus manos y salió del baño. Sonriéndole, Libby le indicó que se siente en el sofá de la sala.
-¿Tomamos un café?- Pregunto ella.
-Oh, Libb. Me encantaría pero tengo que irme, gracias por la cena... te dejaré los cómics pero cuidalos con tu vida. ¿De acuerdo?
-Esta bien. No seas tan preocupon, los cuidaré bien- Respondió sonriendo.
-Gracias, adios...- Se acercó a ella y besó su mejilla.
Ya en el autobús, miraba el camino y su garganta se contrajo de dolor.
-Imbecil...
Continuará...