-¿¡Amy me estás poniendo atención!?

-¡Ay! Me quedé pensando en otra cosa, lo siento Barry- Se disculpó la neurobiologa. -Estos bocadillos están deliciosos.

-Si, pero no he comido mucho desde que llegué aquí. ¿En que pensabas?

-Solo... en, nada.

Se miraron unos momentos y luego un anciano con un elegante traje negro se acercó a ellos.

-Dr. Kripke, Dra. Fowler. Es un placer conocerlos, el presidente Siebert me comentó sobre ustedes y de verdad me interesa financiar algo de su investigacion, podrían decirme de que se trata? ¿Cual es su objetivo?

Amy dejó de escuchar en cuantó de quedó mirando a Barry, moviendo la boca mientras hablaba. Tenía que admitirlo, él era un caballero; al menos con ella, Penny le dijo que era un degenerado pero en realidad con ella era muy educado, atento y de nuevo; un caballero.

Y automáticamente pensó en Sheldon, el a veces no era la definición de caballero pero vaya que lo intentaba, pero cuando no se daba cuenta, de verdad era uno.

La forma en que la miraba con esa inocencia y dulzura que eran únicas en el, como la besaba con pasión y gentileza, como tomaba su mano, compartían algunos pasatiempos juntos y muchas cosas más...

Se bajó del auto y volvió a subir al edificio, se cambió a su pijama y se sentó en la sala a trabajar un poco en sus cálculos.

Tomó el teléfono y llamó a Libby.

-Sheldon, vienes o no?

-Lo siento, tuve un imprevisto.

-Pero estoy en el restaurante, llevo esperandote una hora.

-Libby no puedo ir, te llamaré luego por favor... Sólo, te llamare después- Cortó la llamada, marcando otro número.

-¿Qué?

-Hola Amy... Yo, cancelé mis planes y me preguntaba si podía ir a la cena de recaudación.

-No Sheldon, estoy muy ocupada aquí.

-Por favor, prometo que me voy a comportar.

-Estare en casa a las 23:30, ya es tarde para que vengas.

-Oh, bueno, adios.

Barry llevó a Amy de vuelta a su edificio, no sabía porque ella había aceptado su invitación, pero no iba a desaprovechar la oportunidad.

-Gracias por traerme Barry- Agradeció Amy con una sonrisa.

-De nada- Respondió con voz dulce, demasiado dulce para la comodidad de ella.

Ambos se quedaron sentados en silencio, él notó que ella estaba algo nerviosa, pero en realidad no entendía la razón.

-Amy te noto algo nerviosa, está todo bien? Estuviste algo distraida durante la cena.

-No todo... esta bien, seguramente son ideas tuyas- Respondió con una risa forzada.

Él tomó su mano y la miró, ella lo sabía; Barry siempre sintió algo por ella. No podía mentirle al pobre hombre.

-Lo siento no... no puedo hacer esto, no... Oye, está mal lo que hice hoy y lo siento- Soltó su mano y miro hacia otro lado.

-¿Que hiciste?- Preguntó confundido.

-Acepté ir contigo hoy porque... sólo quería darle celos a Sheldon, lo siento.

-¿Entonces no disfrutaste la reunión?

-Claro que lo pase bien, Barry eres un hombre maravilloso y...

-Tus amigas no dicen eso de mi.

-Tuvieron malas experiencias contigo, pero conmigo; siempre fuiste un caballero y te lo agradezco. La mujer que esté contigo tendrá suerte de tenerte.

-Cooper es el de la suerte, si fueras cualquier otra mujer, ahora mismo te estarías lanzando a mis brazos por venganza. Pero no, no eres como las demás; eres educada y hermosa, ojalá Sheldon se diera cuenta de cuánto vales.

-Si lo hace, sólo que... estamos algo distanciados ahora.

-Bueno... será mejor que te bajes, no quiero hacer algo impropio y romper la impresión que tienes de mi- Dijo bromeando. -Adios Amy... eres una mujer maravillosa, siempre sentiré algo por ti.

-Adios...

Se quedó parada viendo como el auto desaparecía, se sentía como una idiota por hacer esto. Sólo perdió el tiempo, no servía para ser infiel con nadie.

Amaba demasiado a ese delgado, pálido, brillante y con apariencia de mantis religiosa como para traicionarlo.

-Maldito sea estar enamorada...- Murmuró entrando al edificio.

Continuará...