-¡Quedó genial!- Exclamó Sheldon felizmente viendo su disfraz del Joker.

Corrió a la habitación de Libby para probarselo, minutos después salió de la habitación sonriendo egreidamente y girando para que ella vea.

-Te queda muy bien Sheldon, tomé las medidas exactas- Dijo Libby mirando que el pantalón marcaba su bien formado trasero a la perfección.

-Me encanta Libby, gracias por hacer esto.

-De nada.

Volvió a la habitación para cambiarse a su ropa habitual, guardo el disfraz en su maleta y volteó para mirar a Libby.

Ambos se miraron y sonrieron, ella se había alisado el cabello y se veía totalmente diferente, pero a Sheldon le encantó. Ella se acercó a él, tomándolo de la solapa morada del traje, lo besó amorosamente; su lengua como siempre hacia maravillas con la suya y Sheldon estaba perdido.

-Eres muy guapo- Susurró en sus labios. -Estoy loca por ti, Sheldon y no puedo esperar a demostrártelo en todas las maneras que imagino.

Sheldon la miró, no se veía teniendo coito con otra persona que no fuera Amy pero por primera vez en su vida... Estaba dispuesto a intentarlo. Sin embargo, no dijo nada ante su confesión, se limitó a agarrarla posesivamente de la cintura para acercarla a su cuerpo, su lengua volvió a invadir sus labios.

En un movimiento, ella lo llevó a su habitación tirandolo en la cama, sin abandonar su dulce boca. Desabrochó su cinturón y Sheldon separó sus bocas mirándola atentamente.

-¿Confías en mi?- Preguntó ella seriamente.

Sheldon la miró a los ojos, sabía lo que quería hacer. Sus ojos azules se llenaron de lágrimas, por lo que esto significaría... por una vez en su vida, dejó el control, la racionalidad.

-Si.

-Es bueno saberlo- Respondió, se subió un poco y besó sus labios. -Déjame darte algo que jamás olvidarás...

Bajo sus calzoncillos blancos y encontró su masculinidad, debía decir que el tamaño era generoso comparado con los que había visto antes. Lo acarició aprentándolo con su mano, provocando que Sheldon comienze a respirar agitadamente. Después de unos momentos bajó la cabeza y lo tomó en su boca, succionandolo al olvido. Continuó succionando, subiendo y bajando con un poco más de fuerza y rapidez.

Sheldon estaba alucinando, sus caderas se movían inconscientemente contra la boca dispuesta de ella, no podía creer la pasión con la que Libby le estaba haciendo esto. Su mano voluntariamente sujetó su cabello con suavidad.

-Ah, Dios... No...

Su sangre volvió a su cerebro, no. Esto no podía estar pasando, no.

Se separó de la boca de Libby y se subió los pantalones, la miró por unos momentos y salió corriendo de la habitación, abrió la puerta rápidamente y salió corriendo nuevamente bajando las escaleras y subiendo a su auto. Lo encendió y condució unas cuadras hasta pararlo.

Se quedo muy quieto, sus manos sujetaban el volante fuertemente. Respiraba y trataba de relajarse, miró hacia sus pantalones para ver a su amigo en erguida atención. Sacó toallitas húmedas de la guantera de su auto, se dió cuenta de que olvidó su maleta en la casa de Libby. Y el disfraz de Joker estaba adentro, no podía regresar a buscarlo ahora, ella seguramente lo hecharía a patadas así que no le quedó otra opción más que volver a su departamento.

Condució a toda velocidad, llegó al edificio y antes de abrir la puerta de su departamento su teléfono sonó, era un mensaje de Libby. Su rostro se puso pálido.

Eres un idiota, Sheldon Lee cooper.

Suspiró y escribió con dedos temblorosos.

Lo sé.

Guardó el teléfono y Amy lo sorprendió abriendo la puerta por adentro.

-Hola, Sheldon.

-Amy hola...

-Llegaste justo para cenar, ven.

Lo tomó de la mano y llevandolo a la mesa.

-Te preparé Spaguetti con trocitos de salchicha- Dijo sonriendo.

-¿Cual es la ocasión?

-Nada, sólo quería hacer algo lindo por ti. Esto huele delicioso, espero que tengas hambre...

Dejó de hablar cuando lo miró con más atención, era claro que había estado llorando porque sus ojos estaban rojos e hinchados.

-Me daré una ducha primero, si quieres comienza sin mí.

-No, no. Te espero...

Sheldon tardó más de veinte minutos en la ducha, salió en silencio y se sentó a cenar. Ella lo notó extraño le parecía que en cualquier momento se pondría a llorar y entonces se dió cuenta en sus ojos azules.

Culpa.

-Sheldon- Llamó. -¿Estás bien?

La miró pero no le respondió.

-¿Adonde fuiste?

Él mezclaba su comida con el tenedor. Nada.

-¿Estabas con ella, no?

Vio una lágrima que caía en su ojo izquierdo, no podía creerlo; Sheldon estaba llorando.

-Lo siento- Murmuró.

-¿Porqué sigues haciendo esto, Sheldon? Si ya no quieres estar conmigo, sólo vete.

-No puedo, te amo. Esa mujer está dispuesta a darme todo lo que quiero pero... Yo te amo a ti, siempre has sido tu Amy.

-Jamás te he traicionado, con nadie. Tuve oportunidades pero estoy enamorada de ti, siempre. Pero tú demostraste que no me amas- Se levantó y caminó hacia la puerta. -Quiero que te vayas.

-¿Qué?

-Vete de aquí, no quiero verte ahora.

-Amy...

-Lárgate.

Continuará...