—Entonces ¿Lo dejarás salir? —preguntó Chuck a Jason, quién hacía un papeleo.
—Si, pero tampoco dejaré que se vaya así como así. Quiero que me ayudes con el papeleo, tú y Jack. No quiero que el director se entere, o se quedaría con el dinero.
—¿Dinero? —preguntó Jack.
—Así es. Investigué y ese hombre tiene mucho dinero. Supongo que no escatimará con tal de obtener su libertad —respondió Jason, muy contento.
—¿No crees que es riesgoso?
—No , porque si él dice cualquier cosa afuera, aquí adentro será el infierno para los demás. Descuiden, yo me encargo.
La tarde caía y Viktor solo podía seguir pensando en si Yuuri estaría bien o si ya había salido de ahí. De pronto, sus pensamientos se vieron difuminados cuando Jason llegó con él.
—Joven Nikiforov, veo que no le sienta muy bien esta celda, en definitivo no a alguien como usted.
—¿Ya liberaron a Yuuri?
—Vaya, sí que te importa ese sujeto, pero bueno, si me acompañas te diré cómo podrás estar con él muy pronto. ¿Te parece?
Viktor asintió con la cabeza y salió de la celda, ante la curiosidad de Francis al escuchar eso y la maldad en el aire de Jason. Tras caminar rumbo a las salas de interrogatorio, ambos hombres quedaron a solas en una, con el ruso esposado y dos policías custodiando la entrada.
—Iré al grano. Sé que eres un hombre con mucho dinero. Y si algo puede comprar aquí el dinero, eso es la libertad. Considerando que tu amiguito va a salir por ser extranjero y el otro niñato por ser menor, tú eres la pieza que falta y la que puede pagar por salir de aquí. Si aceptas hacer el trato conmigo, en cuanto tenga mi dinero, podrás irte. ¿Qué dices?
—Digo que eres un miserable —respondió el patinador, furioso y apretando sus labios de coraje.
—Pues es la única opción que tienes para salir, salvo que quieras quedarte aquí y pasar por todo lo que los sodomitas. Tú decide.
—¿Cuánto dinero quieres? —cuestionó Viktor, sabiendo que era esa una buena oportunidad de salir de ahí.
—Quiero un millón de euros. Para alguien como tú, que ahora trae ropas más caras que mi sueldo de todo un mes, no creo que sea problema.
—Esta bien. Pero antes deben liberar a Yuuri y a Yuri.
—Claro, no te preocupes. Siempre cumplo con mi palabra y con lo que me piden los demás. Entonces, firma —dijo Jason, quitándole las esposas y dándole la chequera de las pertenencias que le retiraron, así como un bolígrafo, para Viktor escribir la cantidad y comprar su libertad.
Cuando la tarde siguió, Viktor no regresó más a su celda, algo que Francis notó.
—Seguro habrá comprado su libertad. Por lo menos él pudo.
De pronto, escuchó que unos guardias llevaban a otro hombre, dejándolo justo en la celda que antes era de Viktor. Cuando se fueron, únicamente podía percibir los sollozos de alguien que llora, más, no atreviéndose a hablarle al momento, prefirió pensar en lo afortunado que era Viktor por haber salido de ahí.
En tanto, en la puerta del lugar, Viktor era llevado para salir del lugar.
—El transporte te dejará en la ciudad. Más te vale irte de aquí pronto o no volverás a salir —le dijo Chuck a Viktor, acompañándolo a la salida y mostrándole un camión. Él solo asintió y se puso en marcha, pensando en que libre podría reunirse ahora con Yuuri y hallar una forma fácil de sacar a Yurio de allí.
En tanto, un Yurio con algunos curitas y visiblemente adolorido, se quedaba en su cama de la torre.
—Debes cuidar tu cuerpo, que de eso vives —le decía la enfermera.
—No, solo necesito salir de este lugar —reclamó el rubio, mientras le seguían haciendo curaciones en su cuerpo.
—Si no lo cuidas, no saldrás. Creo que ya te lo dijo el Director, ¿no? —dijo la mujer, dejando en suspenso al chico.
—No del todo.
—Pues no te tienen aquí solo porque si. Hay muchos presos de este lugar que tienen semanas esperando consulta médica, y tu, has descansado y aprovechando este lugar, entonces debes entender que, eso es lo que el Director quiere de ti
—¿Qué es? —cuestionó Yuri, preocupado y molesto.
—Eres joven, hermoso y pareces una obra de arte. Piénsalo tú —respondió ella, dejando al chico solo.
—¿Va a tomarme fotos? —preguntó Yuri, pero la respuesta de la mujer fue la que lo dejó helado, y con el alma en vilo, al no saber qué hacer.
—Él va a venderte al mejor postor...
Viktor, por su parte, tras algún tiempo de camino, llegó a la ciudad. La noche comenzaba a caer y, el frío arreciaba. Pidió un taxi y lo dirigió al hotel.
—Si Yuuri ya salió, seguro estará en la habitación esperándome. Sino, le buscaré en su embajada mañana por la mañana —se decía en voz alta el de ojos azules, cuando al arribar al sitio, entrar como loco a su habitación, gritando "Yuri, Yuri" por todo el lugar, hasta que notó que el equipaje de su pareja seguía igual. Así salió, abrió la puerta de Yurio y obtuvo el mismo resultado.
Algo no estaba bien. No podía ser que ninguno hubiera no regresado, no cuando se supone que él era el único que no podía salir.
—Esos malditos, me engañaron —reclamó Viktor, furioso y golpeando contra la cama de la habitación de Yurio, cuando, escuchó el sonido de un teléfono sonar. De inmediato se puso de pie, solo para ver un celular abajo de la cama. Rápidamente lo recogió, y mirando que era el celular de Yurio, a la llamada entrante, respondió casi por inercia.
—Yuri, Yuri que bueno que contestaste. Estaba preocupado porque no me respondías y... —dijo la voz tras la llamada, a lo que Viktor, respondió, en un tono triste.
—Otabek, soy Viktor.
—Viktor, ¿Está bien Yuri? ¿pasa algo? —cuestionó el joven, con marcada preocupación.
—Otabek, yo... Yuri no está bien... Yo... Necesito que me ayudes a rescatarlo.
—¿Rescatarlo de qué? ¿Dónde están?
—En Chechenia...
Continuará...
Nota de la autora: Gracias por leer.
Y bueno, como ven, hubo una maquinación malvada por parte de los Chechenos, y ahora, quién sabe lo que pueda pasar con nuestros patinadores.
Si quieren saber un poco más de esta situación REAL que viven los gays en Chechenia, les invito a meterse a la red y descubrir que cualquier parecido con la ficción, no es más que una triste realidad ahora para ellos.
Saludos!
