Disclaimer: ©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. Yo tan solo realizo este FanFic por diversión, sin ánimos de lucro.

Advertencia: Universo alternativo distópico (AU)| Omegaverse| Uso descarado del OoC| ErenxLevi| Ereri| Hurt/Comfort| Leve angustia| Semi slice of Live

Agradecimientos a LunadeAcero por su garra de tigre (revisión) love u nena, a GatitadeLuna por su pata de conejo y a la hermosa Frozen Marsdess por la hermosa portada que ahora tiene este fic.

Por favor lean las notas finales.


Paradise World

.3.


Levi mueve su mano de un lado a otro, la crayola entre sus dedos difuminándose sobre las figuras del nuevo libro de dibujos que el amo le dio. Es de animales marinos. A Levi le gustan sus formas diferentes entre sí, bonitas. Él está coloreando un pez, uno de ojos grandes y boca graciosa, rodeado de burbujas, algas y pequeñas rocas. Solitario, sin más peces alrededor. Una cosa equivocada, recuerda, el amo dijo que todas las criaturas de su libro, en el mar (cuando el amo se lo mostró de otro libro, solo pudo pensar que eso, "el mar", es como el cielo, pero hecho de agua. Levi ha comenzado imaginarlo. Poder ir allí) no viven solos, siempre están en grupos, por protección y alimento. Que todos emiten sonidos propios para siempre encontrarse. Pero los peces no. Ellos solo nadan y nadan en silencio.

A Levi le gustan los peces. De todos los animales en los libros de dibujo que el amo le ha dado (y hablado de ellos), son sus preferidos.

Porque los peces se parecen a él.

No hablan. Solo escuchan (mucho) y sienten (más).

Colorea todo el fondo, burbujas y rocas incluidas de azul (porque el mar es el cielo de agua) con un poco de verde en las algas (porque las algas son hierba de mar) y el cuerpo rechoncho del pez de purpura, rosa y amarillo (pero solo un poquito de amarillo. El amarillo no le gusta). Una evocación al arcoíris en su dibujo, tal como el que está pintando el cielo en ese momento y que desde la ventana abierta de la sala en donde le ha dejado el amo con su 'nana' (la que se ha quedado dormida como siempre en el sillón), puede ver sostenerse entre el ligero rastro de nubes grises que la noche anterior cubrían todo y que los parches blanquecinos teñidos por el sol matutino han desplazado.

A Levi le gustan los arcoíris, aunque tengan amarillo y rojo en ellos (y esos son colores malos, murmura su instinto), pues no hay en ellos el blanco y gris únicos de las paredes la granja, ni huelen a dolor y miedo como ellas, no, ellos vienen con el aroma de la tierra húmeda, con la primavera. Y la primavera es buena y no lastima. Los arcoíris son hermosos y buenos (decide la vocecita en su cabeza). Además, ellos le recuerdan que ha tenido tres inviernos y dos primaveras, y que el verano ya no ha vuelto más.

Al acabar ve su dibujo, lleno de color vivo. Le gusta. Su corazón late rápido por ello, enviando estrellas titilantes a sus venas y que hacen brotar flores en su piel. Una sensación que Levi reconoce como la nueva necesidad que le ha nacido desde hace varios meses atrás: La de que su amo vea lo que logra hacer, le sonría y le bese la cabeza mientras le susurra: "Hermoso, mi amado. Perfecto como tú", con su voz profunda, dulce y suave sobre su cuerpecito, envolvente, cálida como las sábanas de su nido, protectoras y que le hacen sentir bonito.

Y oh, ronroneo, ronroneo a Levi le gusta la voz del amo, tanto como le gusta la nieve, la primavera, la hierba, el color verde, los arcoíris y el chocolate caliente de sus mañanas. Aunque, decir ah, al elevar la vista de su dibujo, su chocolate se ha enfriado.

El ronroneo se vuelve un rasguño (1) ardoroso en su estómago.

Ugh.

Definitivamente necesita la voz del amo y un poco de chocolate caliente.

Toma sus poppets (que ahora siempre van con él, porque ellos también lo hacen sentir bien) que había dejado apoyado a las patas del sillón donde su 'nana' ahora ronca con fuerza, los apretuja junto a su libro con una mano y con la otra se apoya sobre el suelo para impulsarse y ponerse de pie.

Aún le es raro andar de esta manera, erguido y no arrastrándose. Difícil, pero ha logrado aprenderlo, igual que lo ha hecho con comer y beber usando cucharas, tenedores y vasos en vez de sus manos, o hacer las figuras aplastadas que el amo llama 'letras' (pero que no son bonitas como lo dibujos) o ponerse los zapatos. Rasguño, rasguño los zapatos causan una sensación fea en los pies y el malestar le hace caer después de varios pasos. Al él le gusta sacárselos, aunque esté mal.

Tambaleante, con su mano libre sosteniéndose en las paredes y muebles sale de la pequeña sala donde estaba y vaga buscando al amo, espía las puertas entreabiertas y escucha, pero solo el ruido de los otros alfas que deambulan por la casa le llegan. Su amo no está ahí. Desinflándose por dentro se dice que el chocolate irá primero. Avanzando hacia el fondo de los pasillos alcanza una habitación de la cual se filtra una mezcla de olores, vaporosa y apetecible. Comida. ¡El chocolate está aquí!, chilla su instinto y el rasguño en su panza se vuelve suave, el ronroneo de vuelta otra vez. Empuja la puerta un poquito, metiendo su cabecita, y encuentra que ahí están el par de betas que siempre aparecen a la hora de sus alimentos.

Sip. Él tenía razón. Ha hallado su chocolate.

Los betas, un varón y una mujer, están moviéndose de un lado a otro entre los vapores de sus ollas y sus ropas sencillas de azul profundo ondulan sobre sus cuerpos en cada movimiento. Se ven tan agitados, apresurados, pero de ellos también brota un sonido reverberante que Levi nunca le había escuchado más que al amo. Ríen. Pero ellos huelen dulce y tibio (bonito, igual a su comida), no como el amo, el amo que al reír huele a sol, pero también a invierno y noche.

Es el chico quien lo nota primero y suelta un chillido de susto que alerta a su compañera. Un segundo después un par de ojos se quedan fijos sobre él, sus dueños inmóviles. Su olor cambia y hay en ellos una mirada que Levi ha visto antes. Atenta (atemorizada). Como la de los peces, como la de los otros omegas en la granja, como la de él mismo antes.

El rasguño en su panza se eleva, tragando casi por completo el ronroneo.

Durante un par de largos minutos ninguno se mueve o emiten alguna palabra, no hasta que la chica rompe la tensa atmosfera.

—¿Desea algo, pequeño amo? —pregunta ella. Levi hace un cabeceo y ella se retuerce un poco—. ¿Comida?

Otro cabeceo de su parte y ella se da la vuelta, rebusca algo y después se acerca, inclinándose hasta quedar a su altura. Sus manos acunando algo.

—¿Pan?—ella dice y revela lo que hay entre sus manos. Una rebanada de pan de coco. Levi parpadea, una, dos veces. Niega. El pan huele bien, pero Levi no quiere eso. Quiere al amo y chocolate caliente—. Oh bueno, también tenemos galletas con gomas—suelta suavecito, y su boca tiene una sonrisa nerviosa. Él vuelve a negar y ella casi como que vibra en su piel.

Levi aleja su mano del marco de la puerta, hace una forma con ella. La forma de un vaso.

Esta es otra de las cosas que ha aprendido (aunque a diferencia de lo demás, esto se lo ha enseñado el amo mismo). Una manera de entenderse, y ganar más sonrisas del amo.

—¡Bebida! —exclama el varón.

Levi asiente.

—¿Agua? ¿Jugo? —pregunta ella. Él sigue negando—. ¿Chocolate? —ahora hay un asentimiento.

—¡Chocolate! —corean los betas, esta vez sonrientes. Oliendo bonito otra vez.

La mujer beta se lo prepara y se lo da. Levi sopla entre cada trago, y al beber el delicioso dulzor caliente resbalando por su estómago hace elevar el ronroneo. Cuando termina extiende el vaso, cabecea de satisfecho y luego se gira para continuar su búsqueda, pero la voz de la chica lo detiene a la mitad de su intento.

—Pequeño amo ¿Quieres que Nikolo te ayude a llegar con Historia? —ofrece ella, probablemente al ver su forzoso andar, pero Levi niega una vez más—. ¿Hacia dónde iba, entonces?—Levi aprieta sus poppets y menea el libro entre sus dedos—. ¿Buscaba al amo? —él asiente—. Oh, bueno. Creo que le escuché decir al Sr. Brauns que el amo estaría en los campos de cultivo hasta el atardecer. Lo siento pequeño amo, pero no se está permitido ir hasta allá.

Levi le ve fijamente por un largo segundo tendido, luego agita su cabeza, las puntas de su cabello oscuro acarician su frente, proyectando una suave sombra sobre sus mejillas pálidas, ocultando una lágrima solitaria.

Los cultivos, ahora el amo solo quiere estar en los cultivos, dice punzante su instinto, y el rasguño eclipsa totalmente el ronroneo. Le duele el pecho.

Diez minutos después él está otra vez en la sala junto a Historia. Ella aún sigue dormida, y él sobre colorea su dibujo.

El una vez pez arcoíris se reduce a un bichito gris.

Afuera el sol se instala en todo su apogeo, secando la tierra y trayendo los vientos calurosos, revelando con cada movimiento suyo que la primavera se ha terminado de deslizar, y no es más que el verano el que está presente.


(...)


Eren se cuela en la habitación de su omega en la madruga, saca un suéter y un gorrito de lana del armario, después con mucho cuidado los coloca en la menuda figura. Su omega hace algunos gestitos ante su molestia, pero no despierta. Su sistema ya no permanece alerta como en los dos primeros años a su cuidado, ahora él duerme tan profundamente y tranquilo.

Su Levi ha cambiado.

Sus sueños construyendo (2)

Poco a poco, se dice Eren y sonríe.

La noche anterior fue una demostración clara de esto. Porque Levi podría estar siguiendo todo el patrón que él le ha dado para estos momentos (la hora de dormir), pero había algo nuevo allí. Enojo, silencioso y misterioso como todo en su omega. Pero que para él fue muy claro en el justo instante en que, al terminar su cuento, Levi no permitió que le diera sus acostumbrados mimos de despedida (3), arrebujándose en sus sábanas huyó de él.

Sospecha la razón de tal despliegue, pero espera que el esfuerzo que ha puesto los meses anteriores en su sorpresa, logren que su fallo sea perdonado.

Después de colocar las prendas sobre la menuda figura de su Omega, toma los poppets y los coloca en su regazo. Cargándolo como a una pequeña novia lo lleva por los pasillos, fuera de la casa, a los campos de cultivo.

Él se mete entre los surcos del plantío, muy en el centro de todo y espera a que el alba rompa el cielo. Cuando sucede, despierta a Levi con suaves apretones y susurros en sus oídos.

—Despierta amado. Despierta—insiste Eren, pero Levi solo se retuerce como un gusanito, apachurrándose entre sus brazos en busca de más calor.

Eren suelta una risa ante su comportamiento. Se dice que esta debe ser la razón por la que Historia todas las mañanas parece tan malhumorada y cansada. Ella debe de despertarse muy temprano para que su omega dormilón esté puntual en su desayuno.

Pasan diez buenos minutos antes de que Levi despierte, y al hacerlo da un respingo desconcertado, su corazón bombeando como en una carrera.

Pequeños rastros que aún necesitan ser trabajados.

—Tranquilo—le dice él, acariciándole el rostro y los brazos en un gesto calmante—. Todo está bien—suelta y ve como Levi se relaja mientras los segundos caen, hasta que su corazón y respiración se acompasan como el susurro del viento de la mañana que ya está floreciendo. Suave y ligero—. Te prepare esta sorpresa, para que podamos disfrutar de esta estación como se debe, no encerrados en la casa muriéndonos de calor porque sé que el algodón no te gustó por ser tan desabrido—ríe, pero su tontería no tiene respuesta de parte de su omega, y el libera un suspiro agotado. Poco a poco, se repite—. Los girasoles son mejores. Ya verás—acaba él y le hace señas con el dedo a su omega para que eleve el rostro hacia el espectáculo que está a punto de suceder.

El sol se abre camino en el horizonte y baña los cultivos de manera cadenciosa, los colores empiezan a hacerse nítidos en la mañana clara y los girasoles estallan revelando sus largos pétalos en una explosión de un océano amarillo con tintes naranjas y suaves olas verdosas.

Y durante un segundo todo permanece estático, casi perfecto. Luego un sonido hueco llega a sus oídos y todo se derrumba cuando un torrente de pánico se incrusta como agujas en sus venas e intestinos, seguido de un dolor agónico que nace desde su hombro derecho e irradia por todo su brazo.

Él grita, yéndose hacia abajo, liberando a Levi de sus brazos, quien una vez fuera de ellos se aleja arrastrándose, lágrimas aterrorizadas manchando su pueril rostro, y una pierna floja, rota.

Los poppets se quedan atrás, a los pies de los girasoles, ensuciados por la tierra morena y húmeda.

Eren da grandes bocanadas intentando apaciguar el dolor, siente que es demasiado y hay chispas doradas en su visión, sin embargo, acaba por obligarse a separarse de su padecer, se levanta y tambaleante persigue a Levi, que ya ha emergido al camino central del campo. Lo alcanza y vuelve aprisionarlo con su brazo bueno.

—¡Paz, mi amado! ¡Paz!—solloza—. No es allí, allí—le repite porque acaba de darse cuenta de su doble error. Levi llora más fuerte y se sacude con tirria, sus bracitos enviándole golpes a diestra y siniestra, luchando—. Todo está bien, todo está bien. Tranquilízate, por favor—le suplica y bajo esa suplica aplica un poco de su voz alfa. Siente el respingo de Levi y como él comienza a ponerse laxo—. Perdóname, perdóname mi amado—dice, el llanto ahora pegado a sus pestañas—. Solo quería que disfrutáramos del verano...—Levi vuelve a retorcerse, pero él aprieta más y el movimiento trae más dolor a su hombro—...bajo los girasoles. Que los vieras como lo que yo siento por ti. Por ti que eres para mí lo que es el sol para ellos.

Levi da otra sacudida más entre sus brazos, luego se hace una bolita sobre su cuerpo herido. Encerrándose en sí mismo. Todo rodeado del aroma del terror y la desesperación.

Nuevamente en el inicio.

Eren se pliega contra el cuerpo sollozante de Levi, dándose cuenta que ha arruinado todo. Sus sueños haciéndose pedazos. Otra vez.

Arriba en el cielo azul veraniego, el sol continua su andar, esparciendo su luz dorada y cálida sobre todo el lugar. Insensible al dolor de las criaturas bajo ella.


Notas finales:

(1) Rasguño: Es la forma física en que Levi percibe el disgusto y el enojo. Tal como el ronroneo es lo opuesto a ello.

(2) Los sueños de Eren: A como ya saben el concepto que se maneja aquí es que los omegas han sido reducidos a un estado (mental e instintivamente) de animales de granja, de modo que el reconocimiento sentimental en ellos es básicamente solo de 'miedo' y 'seguridad'. Durante el tiempo que Levi ha estado con Eren ha comenzado a desarrollar el 'gusto' y actualmente el 'disgusto' separado de las percepciones primarias.

Y esto es lo que Eren anhela, revertir en Levi el daño que la sociedad ha impuesto en los omegas. De manera que, en un momento dado, sea como los omegas de sus libros.

Permítanmelo decir que (y esto muy en contra de todo mi obsesivo amor al tatakae) Eren es un soñador idiota congratulado.

(3) Mimos de despedida: Son besos de buenas noches. Uno en cada mejilla por cada hora que Eren no pasa con Levi.

Repito, Eren es un soñador idiota congratulado.

Ahora, supongo que todas se quedaron con cara de WTF de lo que pasó al final. Les explicaré de manera sencilla (aunque seguramente fallo). ¿Recuerdan lo que le dije lo de Poppets? Que son muñequitas vudú. Pues this, si bien no están diseñadas para maldecir (Eren los hizo con amor), igual tienen el mismo fundamento: Lo que le pasa al muñeco, es lo mismo que le sucederá de a quien representan. Eren lo que buscaba con ellos es tener un woki toki sensorial. Nada más que al burro se le olvidó lo que ya les dije. Y ahora Levi tiene la patita rota –cries in eldian— por su culpa.

Reitero, Eren es un soñador idiota congratulado.

Muchísimas gracias a todas las que leen y comentan. No saben lo inmensamente feliz que me hacen. Espero les haya gustado este capítulo, y si es así no olviden dejar su poderoso review.

Next chapter: Equinoccio de otoño

Love u