Disclaimer: ©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. Yo tan solo realizo este FanFic por diversión, sin ánimos de lucro.
Advertencia: Universo alternativo distópico (AU)| Omegaverse| Uso descarado del OoC| ErenxLevi| Ereri| Hurt/Comfort| Leve angustia| Semi slice of Life| Relación fallida ErenxArmin| Mención Mpreg| Parto| Muerte de personaje menor infantil | Eren es una pequeña mierda que hace lo que quiere
Por favor lean las notas finales.
Paradise World
—
.5.
El zapato feo en la pierna (ya no rota) de Levi se fue. Su nido, sus poppets, sus colores, los mimos, los abrazos y la voz del amo llamándolo "mi amado", han vuelto. Pero el amarillo en los ojos del amo se ha quedado, oculto tras el verde hierba en los bordes, echando raíces junto al aroma terroso bajo su piel. Un aroma extraño, uno que huele como que a dolor, mucho de eso y algo más, ese algo que él no reconoce (porque nunca lo ha sentido, olido. No podría comprender) [arrepentimiento].
Los días posteriores a que cortará y comiera del (no) trigo que el amo llamó girasoles, fueron malos. Llenos de frío, comezón, dolor y vómito. Sobre todo vómito, mucho agrio con mezcla de ácido. Pero pasó, y para cuando los copos de nieve vuelven a pegarse en la ventana de su habitación, desde su nido, junto a sus poppets, envuelto en sus sábanas (y algunas camisas del amo), ya está bien, tan bueno que su chocolate se queda en su panza (no más riachuelos de su boca y nariz) y el arrullo se asienta como una neblina, esponjosa y tranquila.
El amo lo lleva a los campos la tarde de ese día, cargado en sus brazos, el remolino blanco de su voz pegándole en las mejillas, sus orejeras afelpadas y las cabecitas de sus poppets entre su cuello. En cadencia recorren todo el lugar, mucho blanco sobre tierra oscura. Ya no hay girasoles, pero el amo dice que habrán dentro de dos veranos y que esta vez no lo asustarán, porque lo llevará mientras crecen, para que le vea todos los tallos verdes, muy verde y sus pétalos gordos y tontos, que será así, que a él le gustará, lo hará pues esta vez los pondrá junto a unos mil tulipanes, bonitas flores que le mostraría cuándo llegará la primavera, y será como ver el arcoíris (con amarillo por allí, pero poquito).
Así que Levi se vuelve a sentir (casi como antes) bien y cálido, arrullo, arrullo, ronroneo, un poco bonito, mientras en su mente se crean dibujos de esos tulipanes, el arcoíris de las flores, extensos sobre los campos como el mar.
Y esa noche sueña con ellos.
Tal como lo hace las mañanas, tardes y noches venideras mientras la nieve cae, flotando con el viento, acumulándose en cada rincón, hasta que dejan de hacerlo, y empiezan a convertirse en las gotitas musicales que también le gustan y son buenas. Más arrullo y ronroneo, un poco bueno como antes.
O casi lo llega a ser, solo que entonces aparece ese alfa rubio y de ojos azules que se hace llamar el hermano de su amo, con otro alfa, más pequeño, de ojos agudos y olor aguado que le hace picar la nariz. Hace brotar el rasguño en su panza.
El amo lo deja con Historia, que como siempre, en algún punto se queda dormida, su cuento a medio leer y sus pingüinos (bonitos y rechonchos) empezando a colorearse, para encerrarse con los otros dos alfas en la habitación tras la puerta que da a su salita y de la cual no salen hasta que el sol ya se ha escapado del cielo. Cuando lo hacen la incomodidad y el sofoco (idéntico al que al verano siempre ha puesto en la barriga de Levi) que ha estado allí impidiendo que todo vuelva a sentirse completamente bien y cálido, se vuelve afiliado, como los aguijones de las ramas chispeantes en la granja, que eclipsan el pobre arrullo, desapareciendo el ronroneo, a la vez que él se pierde en el rostro de su amo, en como el verde es tan opaco allí y sus labios están tan rectos que, muy en el fondo se da cuenta (presiente) que la ausente sonrisa que una vez le hicieron burbujear adentro, no volverá más.
Sí, el dolor del verano se fue, pero eso no significa que todo volverá a lo de antes.
Todo lo bueno se quedó atrás.
El frío se estanca entre la boca y las entrañas de Levi, permanece perpetuo aun cuando todo el invierno da paso a la primavera, y la primavera (sin tulipanes de arcoíris y mar) se llena de brotes, colores y olores bonitos y buenos que luego se escurren, traen la hierba quemada y palidecida junto al bochorno que sube y hace sudar durante días, hasta que también se va y las hojas se pintan de naranja; y caen.
Si bien su amo sigue dándole mimos, chocolate, crayolas, su voz y su compañía, todo está malo; porque el alfa rubio y pequeño ahora vive allí, en algún lugar de la casa y siempre aparece cuando el amo está con él, arrastrarlo hacia las habitaciones de arriba, y alejarlo, diciéndole que debería sobar su panza gorda que se estira bajo sus ropas mientras lo ve con esa mirada que los alfas de la granja le daban y le hacían sentir chiquito (miedo), fea y mala.
Y el amarillo en los ojos del amo crece, un hilo más cada día, igual a la telaraña de olor del alfa rubio sobre él. Ya casi no hay aroma a noche y tierra allí, remplazado está por uno picante, sabor a trigo maduro(1)
Por eso a Levi no le gusta alfa rubio y flaco con panza gorda; su instinto gruñe y se retuerce cada vez que está cerca. Desea que se vaya, se aleje del amo(2). Lo desea tanto, muy mal. Pero los días pasan y eso no sucede, y a Levi solo le queda soportar el rasguño en su barriga, llorar sobre la ropita de sus poppets y colorear rocas y algas, hacer letras y tragarse su deseo amargo entre sorbito y sorbito de su chocolate.
Solo que, oh, entonces eso cambia. Su deseo se cumple. Al menos así lo cree Levi. Lo ve ocurrir la madrugada después de que despierta de su sueño por los gritos en medio de la noche, sale de su cuarto y va en busca de su amo, su instinto agitado suplicando hacerlo, y que al encontrarlo, de pie, inmóvil frente una habitación del fondo del pasillo contrario al suyo, el aroma sangre y del alfa flaco y panza gorda inunda su olfato.
Oh, se achucha la vocecita en su cabeza, él se irá. Y quizás, solo quizás algo vuelva a lo de antes, se regodea su instinto.
Levi se queda allí, sentadito, en silencio, la vista fija en la espalda de su amo, tal cual hizo el día que junto a los omegas de su pasillo los llevaron al horno.
Esperando.
Esperando.
Inevitable.
Cuando la puerta se abre y el mismo alfa castaño con ojos tristes que llegó y le dio la agua amarga que apagó su vómito sale con un bultito de sábanas en sus brazos que luego entrega a su amo; se da cuenta que si bien su deseo se cumplió, no es como lo había deseado. El rasguño se vuelve un mordisco, y él hace lo que su instinto le dice tiene que hacer. Se bueno, le dice, e igual que en la granja, cuando le decían que fuese bueno, él va. Cierra la distancia entre su amo y él, despacito, pasito acá y allá, y al final se deja caer de rodillas junto al amo, da unos golpecitos con su cabeza en la rodilla del alfa para llamar su atención, y al lograrla, cierra sus ojos y se hace una bolita en el suelo. Listo para su castigo(3).
Uno que no llega. En cambio, un sollozo roto es el que lo alcanza y después está siendo estrellando sobre el bultito (que aún en la penumbra puede verlo, pequeñito, muy pequeñito de piel moteada en azul, pelusita castaña en la cabeza y ojos bulbosos cerrados, que huele a sangre, al alfa flaco y al amo. Como un alfa. Como lo que quedaba de los omegas después de entrar en las bocas de los hornos. Muerto), bajo el cuerpo del amo, lágrimas calientes que manchan su piel y hacen nacer propias de sus ojos.
Se quedan allí por largos minutos, mecidos por los temblores compartidos de sus cuerpos, en un abrazo pegajoso y de sabor sal, hasta que en algún punto (Levi no sabe cuándo) se queda dormido y a la mañana siguiente despierta en la habitación del amo.
Por la tarde, el alfa flaco y de panza gorda desaparece entre una lluvia de hojas que es arrastrada por un frías ráfagas de aire.
(...)
Eren se escurre como un gato ladrón dentro de la habitación (de la que solo una hora atrás había dejado su puerta, su olor a sangre, resentimiento y dolor) y se sienta en el borde de la cama de sábanas azules, en la que Armin duerme, pestañas húmedas por las lágrimas de enojo, piel cenicienta y labios agrietados, por los que escapa una respiración si bien suave, trabajosa, resultado de las agitadas y angustiosas horas pasadas. La finca está envuelta en la oscuridad negra del silencio ahora, su hermano, padre y sirvientes arrastrados por el inevitable sueño. Todos ajenos a la tormenta que se arremolina dentro de su corazón.
Habría de pasar dos horas más o menos allí, con el aire otoñal que entra por las ventanas mordiéndole las mejillas, esperando que los efectos de los anestésicos se diluyan del cuerpo de Armin. Tienen que hablar. Ahora, con todos los fragmentos de sus corazones bajos sus pies. Hacerlo después, solo infectará las heridas.
El gemidito incomodo del despertar del alfa rubio le anuncia que dicho momento ha llegado.
—Armin—lo llama en la semi penumbra, su voz guiando los ajenos ojos azules que parecen espectrales cuando lo encuentran. Los ve humedecerse y sabe lo que viene.
—Él...—pregunta Armin entre gorgoteos—...nació muerto ¿verdad?
—Ella—le corrige Eren y siente su corazón apretujarse mientras lo hace. Su pequeña niña, una casi copia suya.
Escucha el sollozo del otro alfa, levanta los ojos y ve como este se cubre el rostro con las palmas. Sus hombros se sacuden—Ese maldito omega—sisea con veneno el rubio—. Todo esto es su culpa.
Algo hierve en las venas del castaño, caliente y espeso, se asienta en su estómago, rasguñándole las entrañas(4) y su boca se vuelve una línea recta, sus manos hechas puños sobre las mantas, apenas conteniéndose. Su voz brota a mitad de un gruñido, la resonancia alfa un goteo bajo ello—. No es su culpa. Si hay culpables aquí, él no está entre ellos. Quizás yo o tú, pero no él.
Nota como el cuerpo de Armin se pone rígido, sus ojos se abren como platillos y sus labios tiemblan al ritmo que las lágrimas bajan escandalosas perdiéndose en la piel de su cuello. Y por un momento piensa que esta vez(5) si se ha excedido al utilizar su condición Prime para someter la lengua del otro alfa, recordando que acaba de dar a luz y perder a su hijo en el proceso, que solo está retorciéndose en su dolor, no queriendo quedárselo solo para él. Por lo que inhala profundo, retrocede su ira y deja que el silencio se extienda entre los dos, solo viéndose entre sí por el espacio de seis respiraciones mas, hasta que Armin tiembla un poquito más, achica los ojos y rechina los dientes.
Oh, al fin lo que esperaba.
No más represas.
—¿Cómo te atreves?—empieza el rubio, su voz ganando medio decibel en cada palabra—. ¡¿Cómo te atreves a decirme eso?! ¡A negar lo evidente, maldito desviado!(6) —grita lo último, y Eren siente que el rasguño se vuelve un cuchillo que rebana sus intestinos. No, cómo se atreve él, muerde su instinto—. Finges inocencia, pero sé que lo sabes ¡Que es su culpa! ¡Que si hubieses hecho lo que debías, deshecho de esa asqueroso bestia! Nada de esto estaría ocurriendo, habrías encontrado el camino en lo justo, seriamos felices, estaríamos unidos, el pasado solo sería un mal trago(7) y otro hijo tuyo no estaría muerto.
Él sobrepasó la línea, martillea su instinto justificándose, un segundo después de que su mano se mueva en un movimiento fluido hacia el rostro del alfa rubio, su puño impactando contra su mejilla derecha, rompiendo el delgado labio inferior. La sangre y el chillido adolorido brotan, se mezclan con los rastros del llanto, dolor y rabia en ellas.
Se levanta, echándose más a las sombras de la habitación, sus ojos brillando amarillos como los de un animal nocturno, listo para arrancar yugular, motivo por el que pone distancia. Sabe que lo que ha hecho está terriblemente mal, pero no se disculpará. Ya ha sido demasiado, él tampoco aguantará más.
—Te recuerdo que fuiste tú el que se interpuso entre nosotros. Ofreciéndoteme en bandeja de plata y usando esas malditas hormonas para que cayera y luego poderme obligar a esta basura de relación bajo el papel de víctima, amenazándome con denunciarme ¡Quitármelo! Así que no, no es su culpa que ella esté muerta. Quería mitigarte en nombre de nuestra amistad, pero ya que vas así. ¡Ve y cuéntales a todos mi pecado! ¡Acaba con esta mierda de tire y empuje! Que ya estoy más que harto de aguantar condiciones, caprichos por los que me tengo que responsabilizar sí o sí solo porque la puta vida me parió defectuoso. Joder, la culpa no es mía sino todos los que como tú tratan de corregirme ¡Váyanse a la mierda!
Ve como Armin abre y cierra la boca, queriendo como lo ha estado haciendo todos esos meses, devolverle sus palabras, escudándose en lo políticamente correcto, repitiendo que lo que busca no es más que un espejismo. Que la felicidad que busca y necesita jamás la encontrará allí.
—Desprecias mi amor, Eren. A pesar que ha sido ese y el de Zeke el que ha evitado el destino que has forjado para ti.
Decir ah.
—Ha sido la decisión de ambos, así como lo es abandonarme cuando quieran. Nunca los he sometido. Soy mejor que ustedes.
Se gira, dispuesto a marcharse, volver a su habitación, al lado de su omega, acompañarlo en el sueño en el que lo dejó, envolverlo en sus brazos junto al bebé sin vida que aún no deseado, amaba.
—Te terminaras arrepintiendo de esta decisión, Eren, a como quise que vieras lo estabas haciendo hace cinco años, a como lo intente estos meses, pero a lo que te has aferrado sin importar qué. Así que cuando llegué ese día, no te dedicaré una mirada compasiva, ni siquiera porque aún te ame.
El silencio tenso vuelve a caer entre ellos durante un largo minuto, después Eren sale.
Es el adiós.
Otro más en la vida de Eren.
Esta vez por decisión. Y con ella, se da cuenta, se está quedando casi sin nada. Tan solo con lo que nunca ha pedido.
La incertidumbre se apodera de sus pensamientos mientras camina hacia a su habitación, arrastrando los pies y el alma, se pregunta si no debería también dejar ir a su pequeño omega, soltar la cuerda que ha creado para los dos, evitar acabar totalmente hecho pedazos o que su amado fuese consiente de ese final. De pie frente a su puerta, cree que quizás tiene que, pero entonces entra, ve el rostro pálido y sereno de su niño, su suave respiración, sus bracitos enroscados en el bultito de telas que guarda a su hija y el aroma que brota de su piel y eclipsa todo (8). Los nebulosos pensamientos se desvanecen.
A la mañana siguiente el funeral sucede, y él parece un espantapájaros marchito al lado de Levi, quien vestido de trajecito y sombrero negro, sostiene al cascarón que es su hija, lo hace de la misma manera que con sus poppets. Pegadito al pecho, la nariz respirándole los cabellos castaños, su carita serena, la nariz enrojecida por el frío de la estación, con la única diferencia que sus ojos hablaban de distancia, más allá de las líneas profundas del agujero que Zeke y su padre están cavando, a menos de dos metros de distancia de la lápida de Ethan, su primogénito, ahora acompañado por Frieda, a como ha nombrado a su segunda hija, más en honor a Levi que nada(9).
Cuando Zeke termina el agujero, intenta una vez más quitarle a su pequeño omega su hija para depositarla en el diminuto ataúd que han conseguido para ella, pero nuevamente falla, Levi se dobla, una bolita enfurruñada que no soltara prenda. A lo que su hermano le envía una mirada contrariada después de ese intento. Eren niega suavecito en respuesta, sabiendo lo que está pasando, estando consciente de que Zeke no, y por eso va en su ayuda, sopesando esta verdad:
El sometimiento y experimentación que los omegas ha soportado durante todos estos años, ha corrompido sus mentes y cuerpos a un punto en que ambas partes no pueden ser (si se hiciese como él lo está intentando) recalibradas al mismo tiempo. Así que mientras la mente de Levi va más o menos al ritmo de los años tratados, su cuerpo no lo está haciendo. Por lo que él solo está respondiendo de la manera que lo harían los otros omegas de su edad (si al menos eso le permitieran) en la granja.
Aunque sospecha hay algo más tras eso.
Porque en el aroma que Levi ha estado exudando desde aquella noche tras comer girasoles, ahora está enredado no solo el regusto de apropiación que ha vertido sobre su vástago, sino también un toque dulce sobre su condición.
Levi huele a disfrute. A saberse poseedor de un triunfo.
Cada vez más propio. Menos líneal(10)
Se agacha, envolviéndose sobre el cuerpo del niño, metiendo sus manos entre los delgados bracitos para arrebatar de allí su contenido, y al lograrlo ve como los ojitos de Levi se humedecen, pero él evita que el llanto se derrame besando las pestañas y luego su frente, hablándole al oído, bajito, armónico.
—Debo ponerse en la tierra—le dice, restregando su nariz contra las puntas de su sedoso cabello azabache, y el olor allí espesa su voz. Miel goteante, hipnotizada—. Para que se una a ella y en la primavera vuelva, junto a los tulipanes, los girasoles y orquídeas que te prometí. No la estás perdiendo, nadie te la quitará, no si la dejamos allí ¿está bien? —le pregunta él, y si bien tiene claro que su amado no entenderá estas palabras tal cual, él siempre ha sucumbido por ellas—. Confía en mí, amado—intenta, y siente como el agarre se suelta completamente y su hija queda a su disposición.
Es media mañana cuando el último tramo de tierra cubre totalmente el ataúd, y es casi tarde cuando al fin regresan al interior de su casa. Historia se ha encargado ya de acomodar en dos maletas la ropa de su omega y le informa que las suyas también ya están casi listas, él asiente y con un gesto la despide, pues de las cosas del nido de su amado se encargará él.
Su amado se queda sentadito a su lado mientras él mete todo allí, bien dobladito, de manera que no se dañe de ninguna manera, así que los poppets al final se dice cuando dobla las mantas y acomoda las crayolas junto a los libros de coloreo, una camisa suya debajo de una bonita horquilla que fue de su madre y de alguna manera ha llegado hasta allí.
Está tratando de hacer que los poppets no vayan aplastados entre las cosas cuando ve como el niño se levanta y se dirige a la ventana, donde sus ojos vuelven a llenarse de la misma mirada que tenía en el funeral.
—¿Qué sucede mi amado?—le pregunta él, ya siguiendo sus pasos hasta alcanzarlo, y al hacerlo ve la figura de Armin, ayudada por una joven beta (por sus características, le parece), caminando bajo una lluvia de hojas marrones hacia un auto en la que muy probablemente se encuentren los padres del alfa—. Él se va y no volverá más—le dice—. Porque a donde vamos él nunca nos encontrará—termina, dejando caer sus ojos hacia el omega, esperando encontrar su mirada, pero que no sucede, pues Levi no ha apartado la vista de la imagen de afuera, fija permanece mientras en sus labios se curvan en algo que Eren jamás había visto en ellos.
Sonrisa.
Y Eren solo puede pensar en las palabras de Armin, en que debió exigir que se le revelará la razón de ellas, que quizás no ha tomado la decisión correcta, pero que ya está hecha.
Así que mientras la sonrisa en los labios de Levi salpica su rostro, coloreando sus blancas mejillas de un risueño y feliz tono rosa; llora, y la extraña curva que se desliza en su boca es solo cosa fea y torcida.
El mundo está en lo correcto. Es solo un error. Un monstruo.
Una ráfaga de aire crea un remolino y levanta las hojas que habían bañado el andar de Armin mientras el auto arranca y se pierde en el tapizado camino. Algunas hojas logran colarse a través de la ventana y se posan en sus cabellos.
Otoño es solo un ladrón. Y sus vientos son los del norte.
Notas finales:
(1) El olor en Eren: Lo que Levi está percibiendo es el aroma post-coital, que es la mezcla de aromas, pero ya que es Armin quien lo induce, es su olor el más dominante.
(2) Desear que se vaya: La expresión es una que usaron los alfas de la granja cuando los sacaban a los trigales preparándolos para su paso al horno. Solían decirles "comer, que se deben ir pronto". Así que Levi interpreta "ir a" como "morir"
(3) El comportamiento de Levi ante lo sucedido con Eren y Frieda: es una reacción casi natural para un omega en las granjas, reacción adiestrada en la que deben ofrecerse al castigo, que en su mayoría es señalado por el alfa verbalmente. Solo que como Eren jamás se ha comportado como los otros alfas en la vida de Levi, este asocia que el llanto (esto en base a lo pasado en el campo de girasoles y sus consecuencias) es la orden para ser castigado.
(4) El rasguño en Eren: Es su instinto despertando por Levi. Protección animal. Y es una señal de enlace.
(5) Eren y Armin prácticamente solo viven entre discusión y sexo. Discusiones que siempre empieza Eren y las corta Armin.
(6) Desviado: Acá los desviados no son porque Eren se enrede con su mismo sexo, sino por su fijación hacia un omega.
(7) El pasado trago amargo: Se refiere a que considera de alguna manera que ya que tanto Eren como Mikasa eran excéntricos, lo suyo fue un error condenado a traer el resultado que se dio.
(8) El olor de Levi: Es su cuerpo despertando, madurando y preparándose para su desarrollo. Fertilidad, y por ende su deseo de crías de la pareja que han escogido como adecuada.
(9) Lo de en honor a Levi: Tiene que ver con el ancla anterior, porque Frieda es por Frigg de la mitología en el Fic.
(10) Más propio: Es debido a que Levi está tomando racionabilidad, decidiendo sobre su sentir y pensar, comportándose como un humano normal, no como animal.
Muchas gracias por leer. Espero que les haya gustado, si es así déjenmelo en un review, y si no, también por allí me regalan sus observaciones.
PD: Mañana beteo mejor esto.
Love u.
Next chapter: Solsticio de invierno.
