Del fic el herrero y la bestia.
Otra escena eliminada.
Por cuestiones de tiempo, este shot será divido en partes, aun no sé cuántas.
Pero que lo disfruten.
Primera vez.
Parte 1
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Por fin, el día que tanto habían esperado ambos había llegado.
En el lugar donde residía anteriormente el lago sagrado una multitud de seres de fantasía, así como unos cuantos humanos, se encontraban viendo con lagrimitas en sus ojos la unión de dos personas que se amaban.
Hiccup y Astrid con sus manos unidas por un lazo, así como por unos anillos que se encontraban adornando sus dedos, se veían soñadoramente demostrando todo el amor que sentían el uno por el otro.
—Ahora por las leyes con las que se rige Vanaheim, me es un placer decir que los declaro marido y mujer —terminó el rey Peppy, el pequeño y jubilado rey troll que se ofreció a dar la ceremonia a los recién casados. —Muchacho, puedes besar a tu novia.
El momento que el jefe había esperado con ansias; con una sonrisa plasmada en sus labios, Hiccup se apresuró a besar a su esposa que tampoco quieta se movió para acortar la distancia y fundirse en un maravilloso beso.
Los invitados presentes, los ovacionaron ruidosamente, entre estos Snotlout, Fishlegs, Camicazi y Heather que festejaban a brincos y gritos, mientras que los gemelos se limpiaban entre los dos sus mucosidades al no soportar tanta ternura, mientras que Liris, la seid de Berk, miraba con una leve sonrisa a los recién casados.
Por debajo de ellos, los trolls, hadas y gnomos lanzaban pétalos de flores, confeti y brillitos por todos lados, mientras que, en otro extremo, estaban los dragones y Kaiser, que, al aullido de este, los reptiles lanzaron de su fuego al aire para crear un efecto de fuegos artificiales.
Los novios al escuchar a la ruidosa multitud, se separó sonrojada, mas no dejaron de verse a los ojos y sólo se zafaron de lazo que los unía para ahora fundirse en un tierno abrazo.
—Este en definitiva es el día más feliz de mi vida. —le susurró Hiccup al oído.
—El mío también. —le confió Astrid recargando su cabeza sobre su hombro, viendo desde esa posición a su pueblo, que celebraba felizmente su unió con el heredero legítimo de Berk.
Después de años de soledad que pensó que culminarían con la trágica maldición, Astrid rememoró cada instante de su vida, en especifico, cuando conoció a Hiccup, los problemas que había tenido hasta que se enamoró de él, cosa que hasta ese momento le pareció increíble de creer, pero esa era su realidad y la amaba, pese a todo el sufrimiento, las angustias y algunas cosas un tanto disparatadas por fin tenía lo que tanto había añorado, estaba viviendo en su cuento de hadas que sería perfecto de no ser porque de cierto modo seguía maldita.
—Hijo, hija…—se acercó Valka.
Hiccup y Astrid se separaron de su abrazo, momento que la madre del primero aprovechó para abrazar a Astrid.
—No sabes que tan agradecida estoy contigo por hacer feliz a mi hijo.
—Al contrario, él es el que me hace feliz. —dijo Astrid correspondiéndole el abrazo.
Valka se separó de ella y le acarició la mejilla maternalmente, pensando que, aunque inicialmente había creído que su hijo acabaría con Liris, realmente le alegraba que ella fuera su nuera, porque sabía ella era capaz de dar todo por Hiccup.
—Y tú hijo. —se enfocó ahora en el muchacho que también se apresuró a abrazarla. —Más vale que la cuides bien. —amenazó dándole una palmada que le sacó el aire.
Hiccup tosió por tremendo golpe y se separó avergonzado de su madre.
—Sabes que sí. —respondió con un toque ofendido.
Valka sólo rio y le pellizcó sus mejillas juguetonamente, haciendo que Hiccup gruñera como un niño pequeño.
—Ay ya déjame madre.
—Auh… sólo un poquito, ¡anda! antes de irme. —siguió jugando esta con él.
—¿Irse/Irte? —cuestionó inmediatamente el matrimonio.
—Sí, ya es tarde y debemos zarpar o peores heladas podrían alcanzarnos, así como a los dragones que nos escoltarán.
—Pero… ¿y el banquete? Pensé que todos se quedarían una temporada.
—No podemos hijo, creí que te lo había dicho.
—No, no lo recuerdo. —dijo Hiccup sin comprender.
—Ah… entonces creo que, si olvidé decírtelo, pero sí, tenemos que irnos ¡TODOS! —insinuó señalando a los demás humanos.
—Pero pueden quedarse, no sé si Hiccup se lo ha mencionado cuando va a visitarla, pero me sería muy grato si usted se mudara aquí con él. —trató de disuadir Astrid.
—Ah linda, si quisiera, pero tengo "muchos" pendientes que atender en Berk.
—¿Qué pendientes? —preguntó Hiccup.
—Muchos, así que ya no insistan. —regañó Valka ambos.
El matrimonio sintió un escalofrío por toda la espalda.
—Tu mamá da miedo cuando se enoja. —le susurró Astrid a su esposo.
—Lo sé. —masculló este entre dientes.
La mujer frente a ellos sólo sonrió, pues se había salido con la suya, y dándoles la espalda llamó a todos los invitados humanos, y junto con Gobber les ordenó prepararse para zarpar antes del friolento atardecer. Los humanos pese a que querían quedarse al banquete, ya habían sido advertidos de que no se quedarían por mucho tiempo y obedecieron.
Los amigos de Astrid se despidieron entre lagrimas de ella, y para no dejarlos con toda la comida se llevaron más de la mitad del banquete, la cual los gemelos prometieron que repartirían "justamente" entre todos los del navío.
Para el atardecer, Hiccup, Astrid, dragones, trolls y demás criaturas se despidieron en el muelle cubierto por la nieve de sus seres queridos, los cuales se alejaron escoltados por unos dragones que los dejarían a medio camino.
—Y bien… ¿ahora qué? —se preguntó Astrid dando un resoplido.
Hiccup en ese momento enrojeció, pues no faltaba mucho para el anochecer y con ello, aquello especial que sucedería entre ambos.
—¡Pero que preguntas Astrid! ¡Eso es algo muy obvio! —interrumpió Poppy sus fantasías dando saltitos. —¡Es una boda! ¡VAMOS A FESTEJAR HASTA QUE AMANEZCA!
—¡¿Qué?! —enrojeció Hiccup. —¿Hasta que amanezca?
—Sí, Hiccup… pero si quieres ir a dormite no hay problema, es para los que aguanten, las bodas trolls son al menos son una semana de incesante baile.
—Y de no dormir. —aclaró Branch. —Creo que por eso al final terminan más locos de lo que ya están.
—Creo que eso no aplicará para nosotros. ¿Verdad Astrid? —preguntó el nervioso rey de Vanaheim entre dientes.
—¿Por qué no? Creo que podríamos aguantar al menos hasta el amanecer… ¿no lo crees? —preguntó esta sintiendo aquello como una especie de reto.
—Ese no es el punto querida. —siguió Hiccup hablando entre dientes. —Tú y yo tenemos… pues… tenemos que…
—Ah… ya sé…—interrumpió Toothless su balbuceo. —Es su noche de apari…
Antes de que terminara, Hiccup se echó sobre el hocico del dragón para impedir que siguiera hablando, pese a que sabía que Astrid ya no entendía ni una palabra de lo que decía.
—¿Qué pasa Hiccup? Estás extraño. —preguntó Astrid confundida.
—Ay Hiccup apoco te apena decir que…—insinuó Stormfly a punto de decir aquella palabra, aunque no lo hizo, sólo quería hacerlo enrojecer.
—Astrid a lo que voy o quiero decir…—trató de explicar este soltando a Toothless se reacomodó su mandíbula después de aquella reacción exagerada.
Todos miraron curiosos al nuevo de rey de Vanaheim, que nervioso con sus miradas, pidió algo de privacidad y se llevó a su esposa unos cuantos o muchos pasos lejos de ellos.
—Astrid lo que quiero decir. —dijo enrojecido. —Es hoy es, nuestra noche… ¿nuestra noche de boda? —le recordó como si fuera lo más obvio.
Pero su esposa sólo inclinó su cabeza sin comprender del todo a lo que se refería.
—Astrid… ¿mamá habló contigo sobre lo de esta noche?...
—¿Sobre qué? —preguntó esta confundida.
—Ay no, por el dios. —se golpeó Hiccup la frente.
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—Achuuuu…
—Salud, señora Valka ¿se encuentra bien? —preguntó Liris preocupada.
Tanto ella, como Camicazi, Heather, así como sus respectivas parejas y Gobber se preocuparon al ver como la mujer se sorbía sus mucosidades cuidadosamente con un pañuelo y lejos del banquete que disfrutaban en plena cubierta.
—Sí, debe ser el viento que está muy helado.
—O alguien está hablando muy mal de usted. —rio Camicazi dándole una mordida a la pierna de pollo que comía.
—Ay, ¿quién podría hablar mal de la señora Valka? —contradijo Liris,
—¿Pues quien más? Hiccup… lo dejamos a él y a su esposa con toda la fiesta preparada para que saliéramos de buenas a primeras que nos íbamos a ir. —comentó Heather dándole de comer en la boca su amado novio.
—Ay, ya me lo agradecerá… no ven que si nos quedábamos capaz que no hacían nada por pena a que estuviéramos ahí.
—¿Hacer qué? —preguntó Spinel inocentemente.
—Ay Spinel… ¿qué cosas preguntas? —se sonrojó Heather con la inocencia de su novio, pues tal como Astrid, él también era en algunas cosas muy ingenuo y ella se sentía como toda pervertida al enseñarle ciertas cosas, aunque aun no llegaba a una tercera base con él.
—Pregunto en serio ¿hacer qué? —repitió este sin comprender.
—Ay Spinel, pues para que entiendas a hacer bebés lobitos. —regañó Heather dándole un golpe en la cabeza.
—Ahhh… —se sobó el exlobo comprendiendo... —¿Y tanto escándalo por eso? y ¿por qué precisamente hoy? ¿No hay una temporada o algo así? Los lobos en esta temporada hibernan, las crías las dejan para el verano. —explicó tomando un poco de licor caliente.
—Heather, tú novio es un tonto… porque no le enseñas bien como se hacen los bebés humanos. —insinuó Camicazi entre risitas.
La valkiria enrojeció y se preparó para arrojarle una pieza de pollo, pero Valka la detuvo y la regañó.
—Ay dioses, sólo espero que Hiccup no tenga problemas con eso…—se lamentó exhausta.
—Pues si aconsejaste bien a la muchacha no creo que haya problemas y en cuanto menos te lo esperes, te estarán recibiendo con un pequeño pescadito parlanchín. —rio Gobber.
Todos rieron por aquel comentario, pero Valka no reaccionó, algo en el comentario del jefe de Berk la entumió.
—¿Señora Valka? —llamó Liris al verla paralizada.
—¿Hola? —Pasó Eret su mano por enfrente de su rostro.
—¿Valka? —llamó también Gobber. —¿Dime que si hablaste de ello con la muchacha?
—No. —recordó esta. —Camicazi… ¿no dijiste que tú le explicarías?
—¡¿Qué?! —exclamó esta avergonzada al sentir los ojos de los presentes sobre ella. — ¡A mí ni me miren! yo traté de hacerlo, pero la santurrona de Heather no me dejó, que porque mi modo de explicar las cosas no era para nada convencional.
—¡¿Ahora yo?! —gritó la mencionada indignada.
—Sí, tú—acusó la rubia. —Dime que sí le explicaste a Astrid.
—¡NO! Tú viste que cuando discutíamos sobre cómo decírselo, esas hadas llegaron y se la llevaron para resolver no sé que cosa, luego no volvimos a verla hasta el momento de la ceremonia.
—Cierto, cierto. —recordó la rubia pensante. —Pero… entonces ¡Liris! —acusó esta a la última fémina que dejó caer de su boca lo que estaba comiendo.
—¡¿Yo qué?! —gritó esta enrojecida.
—Tú te fuiste con Astrid a resolver ese problema, no le insinuaste o dijiste algo…
—Pero… pero… pero… ¡a mi ni me correspondía! Sólo hablamos de unas cosas, de Hiccup, ¡es todo! ¿CÓMO ESPERAN QUE HABLE DE COSAS QUE NI SIQUIERA SÉ?
—Buen punto, tú eres más santurrona que Heather, eres una seid…
—Oye… muchas gracias. —dijo Liris ofendida.
—En fin, esto no es nuestra culpa, es de la señora Valka. —concluyó Camicazi de brazos cruzados.
—¡Oye niña! Respeto, ustedes me prometieron que se lo dirían y no lo hicieron. —reclamó esta enrojecida.
—Bueno, bueno…es culpa de todos. —corrigió la valkiria rendida. —En fin, qué más da. ¿Qué Hiccup no se lo había explicado una vez? ¡Que se lo recuerde y ya!, tal vez no lo haga tan detalladamente como yo lo iba a hacer, porque es otro tonto sin experiencia.
—Pues si a esas vamos, yo le di algunos consejitos a Hiccup. —dijo Eret nervioso.
—Ay, eres tan bueno mi amor. —se abrazó Camicazi a él. —En fin, problema resuelto, que Hiccup se las ingenie a como pueda.
—Sí… a cómo pueda. —susurró Eret dándole un sorbo nervioso a su bebida, pues entre los consejos que le había dado a su amigo estaban:
"No lo hagan en luna llena porque es de mala suerte"
"No lo hagan los martes porque es de mala suerte"
"No lo hagan durante el segundo día del mes porque es de mala suerte"
"No lo hagan durante la semana de Odín porque es de mala suerte"
Y más cosas similares y restrictivas.
Continuará.
Espero que les haya gustado la primera parte de este shot.
Agradecimientos especiales a AstridFangirl; Vivi, Aki Electric y Amai do por sus bonitos y divertidos comentarios, espero que les haya gustado.
A los seguidores, lectores anónimos y favoritos, muchas gracias, nos seguimos leyendo.
Publicado: 12 de mayo de 2019
