Buenas noches.
De "La guerra de los elementos"
Escena eliminada del capítulo 49: El sueño eterno.
"Lo que hubiera sido"
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—Aquí es. —detuvo Riziko al grupo que lo seguía.
Los elegidos y compañía vieron a su alrededor tratando de encontrar algo en particular pues en todo lo que llevaban caminando, no habían visto nada más que una vasta llanura muerta que se extendía por varios kilómetros a la redonda.
—Seids vengan aquí.
A su llamado, Camicazi y Gothi acudieron rápidamente con él, concluyendo ambas que había llegado el momento para ayudarlo.
El resto del grupo, viendo que el pegaso explicaría primeramente el procedimiento a las seid, comenzó a sentarse o acostarse en la tierra para descansar.
Hiccup, que en un inicio pretendía esperar de pie, sin embargo, comenzó a resentir el cansancio que le ocasionaba la persona inerte que cargaba en su espalda. Con pesadez y tambaleantemente dobló sus rodillas para tratar también de sentarse, pero el daño que tenía en su prótesis amenazaba con hacerlo resbalar junto con ella y se sintió estúpido por no se capaz ni siquiera de poder hacer aquello.
—Tranquilo, deja te ayudo. —escuchó de repente a un lado de él.
Era Nero, quien le había quitado el peso de Astrid para que él pudiera descansar, al hacerlo, Hiccup no pudo evitar caer sobre sus rodillas con cansancio, aunque rápidamente se acomodó y pidió que le fuera de vuelta su esposa.
El vann, comprendiendo su ademán, se inclinó con el cuerpo y se lo entregó, viendo en sí toda la tristeza reflejada en el rostro de su amigo y antiguo rival, quien acomodó a su querida amiga en su regazo con tanta delicadeza que parecía que no quería incomodarla a pesar de saber ambos que ella estaba muerta.
Se iba a retirar por respeto a su dolor; sin embargo…
—Sabes…—hipeó Hiccup.
Nero se volvió hacia él.
—Daría todo por que las cosas no hubieran sucedido así. —se encogió de hombros. —Aunque eso significara nunca haberla conocido, o que se hubiera casado contigo.
—Eso es imposible. —comentó el vann nostálgicamente.
—Por… ¿Por qué lo dices? —preguntó el brann aguantándose las lágrimas.
Nero inhaló y exhaló pausadamente.
—Todos cometimos errores, todos en un momento tomamos malas decisiones, pero… algo es seguro, Astrid y tú estaban destinados a conocerse de un modo u otro.
Hiccup frunció el entrecejo sin entender.
—¿Recuerdas los tratos que se iban hacer entre Berk y Noytrol?
—Sí.
—Sólo imagina lo que hubiera pasado si hubieran concluido.
—Comprendo. —rio este levemente. —Pero tú hubieras estado ahí para cuidarla. —recordó con fingida molestia.
—No, no lo creo. —opinó el vann dándole la espalda.
—¿Por qué lo dices?
—Porque si yo hubiera hecho lo correcto desde un inicio, me imagino que para ese entonces yo no hubiera estado en Noytrol.
Girando su cabeza hacia su amigo, Nero le sonrió levemente y luego se marchó dejando a Hiccup pensativo.
El brann con nostalgia, miró a su amigo vann y luego bajó su mirada a su esposa, admirándola atentamente y haciendo que su imaginación volara al hacerse tan sólo una pregunta.
¿Cómo hubiera sido?
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Noytrol.
—No puedo hacerlo, esto está mal, no puedo hacerlo. —chillaba un joven de 15 años frente a un hipocampo de color negro que aguardaba en el lago. —¡Nightmare! ¡Dime! ¿qué puedo hacer?
La criatura oscura no respondió, sólo esperaba el reporte que tenía que enviar al malvado Fogo.
—¡Nightmare! ¿qué te he hecho? —siguió chillando Nero tomando de la cabeza a la criatura. —Perdóname, perdóname por todo lo que te hice porque ¿sabes? ¡tenías razón! Me salió el tiro por la culata, ¡porque me he enamorado de la princesa! y no quiero que Fogo le haga daño, ni a ella, ni a Danger, ni al señor Finn o reyes que han sido como los padres que nunca tuve… por favor.
Una lágrima resplandeciente cayó del rostro de Nero, la cual se deslizó a lo largo de su mejilla y cayó a un costado del animal, quien en reacción se comenzó a agitar.
Asustado, Nero se separó viendo con horror como su compañero de enlace comenzaba a cambiar a un estado gaseoso, el animal instintivamente se echó en el agua, pero de ahí ya no salió.
—¿N- Nightmare? —se asomó el asustado vann al agua.
Al hacerlo, sorpresivamente un chorro salió disparado contra su rostro, la cual por la fuerza lo hizo caer sobre su espalda; el agitado Nero rápidamente se reincorporó para encarar a lo que lo había "atacado", quedando boquiabierto al instante al ver a un agotado hipocampo color azul justo frente a él.
—Por fin comprendiste. —susurró Nightmare, dejándose caer cansado sobre el césped.
El vann no dudó ni un poco y acudió con él para ayudarlo, rogando nuevamente una y otra vez porque fuera perdonando.
—Descuida, te perdono. —se restregó Nightmare juguetonamente con él, mientras su amo lo seguía cuidando y dando mimos.
—Sin embargo, Nightmare, ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo detener esto que Fogo y yo empezamos?
—No sé cómo Nero, pero tenemos que detener a Fogo a como dé lugar, y aquí, en Noytrol, lo correcto sería decir la verdad, aunque, pensándolo…podrían encerrarte. —susurró preocupado. —Y no habría nadie que pudiera detener a Fogo.
—Entonces…
—Tenemos que irnos de aquí Nero.
—¡¿Qué?!
—Nero, eres un vann y tú lugar no es aquí.
—¡Pero yo amo a la princesa Astrid! —gritó el muchacho enrojecido. —¡Quiero que sea mi novia! ¡Quiero que sea mi esposa! ¡Tener hijos con ella y ¡todo! ¡Quiero todo con ella!
Nightmare negó sintiendo toda la angustia de amo.
—En este momento no es posible. No sabemos lo que pasará cuando intentemos detener a Fogo, y tampoco cuál sería la reacción de Astrid al saber que eres vann y que inicialmente atentaste contra su reino.
En ese momento Nero se sobresaltó y bajando la cabeza recordó todo lo malo que había hecho desde a su llegada a Noytrol. El odio que inicialmente le profesaba a los neutrales y que después se convirtió en amor y cariño gracias a su amiga, la cual en definitiva no merecía.
—¿Nero?
—Tienes razón. —susurró rendido y con lagrimillas en los ojos. —Después de lo que le hice a Astrid no la merezco. ¡Nightmare, vámonos! ¡Detengamos a Fogo! —decidió determinadamente.
El compañero de enlace asintió nostálgicamente; sin embargo, para darle un poco de consuelo a su amo, le sugirió que escribiera una carta en donde pudiera contar al menos una parte de la verdad para que al menos así, Astrid lo recordara con cariño.
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…así que, querida Astrid, este es el motivo por el cual no pude quedarme más en Noytrol, el haber despertado un día como un vann abrió un nuevo camino para mí; y no quisiera que ningún neutral saliera lastimado por mi culpa, es por eso por lo que pelearé con esta nueva habilidad y todas mis fuerzas para que tanto elementales y neutrales podamos coexistir en paz.
Te quiere, tu amigo Nero.
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Astrid suspiró nostálgicamente y guardó la carta entre un libro de política que leía para una de sus clases, habían pasado 6 años desde que Nero se había marchado y desde entonces ya no había tenido noticias de él, nada, ni una carta ni una visita.
—¿Otra vez leyendo la carta de Nero? —preguntó Danger, quien ese momento le servía de respaldo a su amiga.
—Sí y pensaba en lo que escribió, en la posibilidad de que todos los elementales y neutrales pudieran verse sólo como lo que son: personas. No sabes cómo me gustaría salir de vez en cuando de aquí.
—Lo dices por tu tío ¿verdad?
—Sí, quien por cierto ya debería llegar el día de hoy.
—Llegará, no comas ansias, y con respecto a lo otro, yo también creo que algún día tanto elementales y neutrales van a poder convivir en paz.
—¿Crees que sea posible?
—Yo creo que sí, algo me dice que así será…—aseguró Danger.
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Berk.
Tiempo después.
—No puedo creer que esto realmente este sucediendo. —balbuceó un escuálido brann de cabellos castaños, quien veía atentamente como parte de la guardia de su pueblo, aseguraba cajas con regalos que llevarían con su nuevo aliado: Noytrol.
Después de platicas pacificas entre el embajador Finn y el consejero Gobber, por fin había llegado el día en que los neutrales habían accedido a abrir sus puertas al pueblo brann, y quienes irían inicialmente serían los líderes de Berk y heredero para conocer cara a cara a sus nuevos aliados.
—Hiccup, ¡pequeño idiota! —lo sorprendió Snotlout dándole un codazo en el costado. —Dime ¿qué se siente ser el brann más joven que pisará la tierra de los neutrales? ¿Crees que te quedes sin tus habilidades? ¿Crees que los neutrales te coman? Aunque poca carne podrían sacarte…—se burló mientras picaba sus costillas.
—Snotlout. —gruñó el sofocado heredero, pues no sólo el golpe le había dolido, si no también tenía ansias en el estomago por lo que podía pasar.
—En fin, tonto, me traes algo bonito y que sea aprueba de fuego.
—¿Una piedra neutralizadora?
—Oh, eso estaría genial… ¿crees que las vendan en lote? Porque si es así entonces…
—Adiós Snotlout. —paró Hiccup su parloteo al ver que sus padres estaban más que listos, a su perspectiva, demasiado "formales"
Su madre llevaba un vestido color carmín que nunca le había visto, y se había puesto la capa que correspondía como jefa, la cual, era color beige, y que sólo en ocasionales especiales se la había puesto. Había trenzado elegantemente su cabello y se había colocado un poco de maquillaje. Mientras que su padre, iba como todo un rey brann vikingo, con armadura oscura, botas negras su capa de jefe, y un casco con enormes cuernos y ¿se había cepillado la barba? Le fue extraño, sus padres no parecían ser ellos mismo, se veían muy "gobernantes".
—¡Hiccup, andando! —llamó Stoick.
A su llamado, el heredero acudió rápidamente con ellos, e inmediatamente montó a su fiel compañero Toothless.
—Hiccup, ¿así te vas a ir? ¿y la ropa especial que mandé a pedir para ti? —preguntó Valka señalándolo por completo.
—Eh… ¿es necesario?
Ante aquella respuesta, ambos padres miraron con reproche a su hijo.
—Está bien, me cambiaré en el camino. —prometió con una sonrisita traviesa.
Dando por acabada la discusión, jefes e hijo se prepararon con sus compañeros y alzaron el vuelo siendo seguidos por una caravana de dragones que llevaban unos cuantos regalos para los neutrales.
Hiccup como prometió, se fue cambiando en las alturas, dejando la preocupación por un lado y preparándose para actuar como se suponía debía actuar el hijo de los líderes de Berk.
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Mientras tanto, en Noytrol las cosas estaban doblemente agitadas, en los días anteriores las personas iban de un lado a otro, llevando mesas, sillas, flores, comida y demás cosas de un lado a otro con gran apresuro, todo bajo las ordenes de los reyes y embajador que querían que todo saliera perfecto.
—¿No les parece un poco exagerado todo esto? —preguntó Astrid tomando una manzana de una de las bandejas de comida para darle una mordida despreocupada. —Sólo van a venir como ¿cuántas eran? ¿tres personas? Incluyendo al consejero Gobber.
—Serán cuatro, incluyendo a Gobber. —respondió Finn. — Serán los lideres de Berk y su hijo, pero serán presentados ante todo nuestro concejo e invitados especiales.
—Oh…ya veo. —comentó la neutral dándole otra mordida a su manzana.
—Por cierto, niña ¡Qué fachas! —la señaló su madre al ver la mala presentación que tenía.
—Estaba entrenando. —se justificó esta.
—Pues ve a cambiarte, y ya te dije que usar.
—Mamá… pero no quiero usar ese tonto vestido blanco.
—Astrid… —reprendió su padre.
—Ush… está bien, pero creo que exageran.
Dando de resoplidos, la heredera de Noytrol se retiró del lugar en donde se daría el evento. Sin embargo, en lugar de acudir a su habitación, fue al lugar de su querido pegaso.
—Danger… ¿puedo ocultarme aquí unos momentos? —preguntó burlonamente mientras cerraba el recinto donde se encontraba su amigo.
—¿No deberías estarte arreglando? Los invitados de tus padres no deben de tardar en llegar.
—Ush… no me lo recuerdes. Además, también venía para decirte que…
—Lo sé Astrid, me quedaré aquí sin hacer ruido ¿Por quién me tomas? ¿Por un bebé canto mortal?
—Ese es una especie de dragón ¿no?
—Así es Astrid, se ve que has estado estudiando. ¿Estás emocionada? —preguntó al ver la sonrisa de oreja a oreja que tenía su compañera.
—Sí, por fin veré cómo son los dragones y por supuesto a otras personas que no son neutrales. —respondió echándose sobre el césped.
—Ya los verás, ya los verás… y será mejor que te levantes o con todo el ejercicio que hiciste te dará…
Un ligero suspiró. Había sido tarde, Astrid se había quedado dormida, y como se veía muy apacible el pegaso no quiso despertarla, así que la cuidó; cuando llegara el momento oportuno la despertaría; sin embargo, al cabo de unos minutos también le empezó a dar sueño.
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De repente, el sonido del cuerno de alarma resonó en todo Noytrol. Danger fue el primero en levantarse y viendo hacia lo alto de la cúpula de cristal que cubría a su jardín vio que ya había anochecido, Astrid seguía roncando aun lado de él.
—Astrid, levántate. —la golpeó con su hocico, no creyendo que su ama no se levantara con semejante escándalo que había en el exterior.
Después de unos cuantos insistentes golpes, Astrid logró abrir los ojos, y lo primero que hizo fue limpiarse la baba que le escurría por la boca.
—¿Qué pasa Danger? —preguntó adormilada.
—¡La reunión! ¡Los invitados! ¡YA LLEGARON!
—¡¿Qué cosa?! —gritó la neutral espantada tocándose el cabello y sintiendo lo enmarañado que estaba.
—Tengo que arreglarme.
—¡Sí, corre! — apresuró Danger, viendo como su ama salía cerrando la puerta tras de si de golpe. —Diviértete. —susurró finalmente una vez se quedó solo.
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En los pasillos del palacio ya no había nadie, Astrid suponía que todos debían estar en el salón de eventos y lo único que podía pensar era en que sus padres la matarían.
Como tenía muy poco tiempo, no le quedó de otra mas que bañarse con agua helada, una ducha que duró aproximadamente 5 minutos. Luego salió como asteroide hacia donde estaba su tocador, ahí con una toalla masajeó con fuerza su cabello para que este se secara rápido, aquello le costó unas cuantas toallas que quedaron regadas por la habitación.
Quedando el cabello humedecido, procedió a peinarlo, pero como no tenía tiempo de hacerse algo muy elegante solo lo dejó suelto ya que, de cualquier modo, su madre le había dejado unos accesorios que obligadamente tendría que usar.
—Tiene que ser una broma. —resopló al ver una tiara hecha de cristales neutralizadoras y que tenían forma que se asemejaban a hojas de árboles, adicional a esto, unos pendientes del mismo cristal, así como un collar con una gran piedra resaltando en el centro.
Y cómo no tenía tiempo para buscar algo más adecuado para la ocasión, miró con recelo lo que había sobre la cama: un vestido color blanco que era corto por adelante y largo por detrás, decorado con un tul de estampado de flores; un vestido que, de no ser por el faldón extraño, parecía un vestido de novia, pero que igualmente la harían sentir como si se estuviera casando o algo por el estilo.
—¡Princesa, princesa!
De repente una mucama por detrás de la puerta comenzó a llamarla.
—Sus padres están esperando por usted, ¡los brann ya han llegado!
—¡Ya voy, ya voy! No me presionen. —respondió esta tratando de maquillarse.
Y como apestaba en hacer eso, solamente se puso un poco de brillo rosa en los labios, un poco de delineado negro en los ojos y algo de rubor en sus mejillas. Luego corrió a ponerse el vestido.
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Mientras tanto en el salón de eventos…
—Me siento como un tonto. —susurró Hiccup.
Sus padres y él habían llegado sin problemas a Noytrol, todos fueron bien recibidos por el embajador Finn y Gobber, quienes los guiaron a un recinto en donde les comunicaron habría una especie de reunión o fiesta de bienvenida.
Sin embargo, no pudieron evitar sentirse como un dragón sin alas al ver las vestimentas tan extravagantes con la que vestían los neutrales, que, a sus ojos, eran prendas de colores muy claros, muy llamativos y "brillantes". En cambio, ellos, iban con colores muy opacos y hasta algo feas a comparación de las de ellos.
—Tranquilo hijo. —le susurró su padre entre dientes, mientras fingía sonreír, sintiéndose igualmente analizado por todos los presentes que los veían con desconcierto.
Finalmente, el recorrido terminó, los jefes de Berk e hijo se inclinaron frente al rey y reina de Noytrol que igualmente saludaron con una "muy elegante" reverencia.
—Bienvenidos sean a nuestro reina, jefes y jefa de Berk. —se dirigió Axel muy respetuosamente hacia ellos, alzando su mano para estrecharla con su nuevo aliado.
Ese gesto si lo conocía Stoick y más aliviado, estrechó la mano del rey sintiéndose aliviado, mientras que la reina y jefa se saludaron con un beso en la mejilla, algo que si fue nuevo para Valka.
—Muchacho. —le extendió Axel la mano al brann menor para igualmente saludarlo.
—Hiccup, su majestad. — se presentó este nervioso, alzando también la mano, pero antes de que pudiera tocarlo, Stoick lo apartó con rudeza.
El rey, desconcertado, observó como el jefe pareció analizar a su hijo, que estaba completamente enrojecido.
—Disculpe su majestad, sólo me aseguraba que no estuviera nervioso, tiende a quemar a las personas cuando lo está. —explicó Stoick nervioso, dejando a su hijo en paz.
Axel rio de lado, y mejor retiró su mano para evitar algún accidente, algo que hizo a Hiccup rodar sus ojos con fastidio y a sentirse más como un tonto.
—Nos alegra mucho tenerlos aquí, espero que su estadía durante estos días en Noytrol sea de su completo agrado. —comentó Brianda para continuar.
—Oh sí, todo esto es muy… ¡hermoso! —exclamó Valka nerviosa. —Estamos agradecidos y emocionados y… ¿qué es ese sonido?
Todos enfocaron los oídos, pues de repente se comenzó a escuchar un singular sonido por detrás de los reyes, uno muy parecido a un taconeo que resonaba por los pasillos laterales que había a un costado de donde se encontraban los tronos de los reyes, los cuales eran tres, siendo el tercero el más pequeño y que desde el inicio de la reunión había permanecido vacío.
—Ah… ya me imagino quién es. —rio la reina entre dientes.
Los berkianos sólo permanecieron con sus entrecejos fruncidos, Hiccup prestando su especial atención a donde se escuchaba el sonido, hasta que este dejó de escucharse. Aunque luego, logró alcanzar a ver la proyección de una sombra en las paredes, parecían ser dos personas, una que estaba de pie, arreglándose no sé qué tanto de la ropa, y otra ayudándole a acomodar algo que tenía sobre la cabeza.
"Sí, así está bien"
"¿No se cae?"
"No, ya está bien princesa."
Se escuchó en los pasillos
—Mi hija Astrid. —presentó Axel antes de que la neutral saliera. —Creo que se le hizo un poco tarde.
Mientras tanto, la aludida, queriendo entrar como si nada hubiera pasado, dio unos cuantos pasos para salir al recinto, aunque se detuvo en seco al sentirse observada por todo los demás, así como la mirada de reproche de sus padres por llegar tarde, pero, como suponía que no la reprenderían en público, siguió con su entrada con extrema elegancia.
Ante su presencia, los jefes y Hiccup se sobresaltaron ya que los primeros sintieron que extrañamente esa chica imponía mucha fuerza, mientras que Hiccup su primera reacción y pensamiento fue que ella era "muy brillante".
—jefes. —saludó la princesa elegantemente casi agachándose por completo para hacer la reverencia.
Tal había sido el movimiento que Hiccup pensó que se estaba cayendo por culpa de los zapatos que llevaba, que se agachó para sostenerla, pero al darse cuenta de su error era demasiado tarde.
—¿Hola? —saludó Astrid con una sonrisa y el entrecejo fruncido al tenerlo muy cerca.
—Tonto. —reprendió Stoick entre dientes, realmente avergonzado y con ganas de darle un golpe a su hijo.
—Pensé que se estaba cayendo. —masculló este enrojecido sin ánimos de poder levantarse por lo estúpido que ahora se sentía.
—Descuide. ¿Me ayuda? —le ofreció Astrid sus manos para terminar lo que había empezado y para tampoco avergonzar al muchacho.
Hiccup le sonrió nerviosamente y dispuso a ayudarla, en ese momento rey y jefe se asustaron por lo que el brann pudiera hacerle, pero esto sólo tomó con delicadeza las manos de la princesa y la ayudó a ponerse nuevamente en pie. Nadie había salido lastimado.
—Mil disculpas por mi tardanza. Astrid Hofferson, hija…hija de ellos. —señaló a los reyes.
—Princesa de Noytrol. —corrigió su padre entre dientes, pues no era la forma adecuada de presentarse.
Hiccup no pudo evitar reír por las ocurrencias de la princesa, la cual le dio la impresión de que no era una chica nada convencional.
—¡Oh! Son dragones. —exclamó Astrid de repente ignorando los regaños de sus padres, pues justo detrás de sus invitados estaban tres reptiles, los cuales supuso eran sus compañeros de enlace.
—Oh, sí… ellos son Toothless, SkullCrush y Brinca Nube. —presentó Hiccup.
—Impresionantes. ¿Verdad, papá? —preguntó Astrid.
—Eh sí, ¿les importa si continuamos? —preguntó el rey un poco receloso y sintiéndose también ignorado por los jóvenes.
—Oh claro, permítanos entregarles unos presentes. —carraspeó Stoick también sintiendo un poco incomodo el ambiente con tanta torpeza de ambas partes.
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Tal como dispusieron los líderes, la reunión continuó con la entrega de regalos, que fue un tanto decepcionante en cierto sentido para los jefes de Berk, pues ellos solo habían llevado prendas muy pero muy poco elegantes y de materiales no muy buenos, frutos insípidos que crecían en sus tierras, madera, hierro de gronckle y uno que otro invento de Hiccup, mientras que los neutrales como obsequio dieron prendas y telas muy finas, algunas bandejas de piedras preciosas, frutos exóticos y deliciosos. La diferencia de estilo de vida era muy notoria.
Sin embargo, para el heredero no fue tan decepcionante, ya que la que había alabado sus prendas, inclusos los frutos y se maravilloso con el hierro y sus inventos fue la princesa de Noytrol, que lo había calificado como ingenioso, algo que ninguna chica le había dicho antes.
Luego, llegó el momento de cenar, fue un tanto incomodo también para los branns porque mientras que en Berk servían los alimentos en utensilios hechos en madera, en Noytrol tenían vajillas hechas de un material que el rey les explicó eran de porcelana, sus cubiertos eran de plata y la comida no era hecha a las brasas, como ellos solían comer. No, en Noytrol era diferente, en la mesa había alimentos hervidos, asados, al vapor y demás, y cada técnica le daba distinto sabor, y ni qué decir de los postres, los cuales Hiccup pensó que lo podrían engordar de sólo comerlos.
Sin embargo, después de la cena, todo se volvió más pausado, el rey y jefe comenzaron a hablar de política y pronto el concejo se les unió. Como los jóvenes no eran ni siquiera considerados pronto comenzaron a aburrirse.
Hiccup tenía unas inmensas ganas bostezar, pero consideró que vería muy mal, entonces trató de disimularlo viendo hacia todos los lados para cerciorarse de que nadie lo viera, fue ahí que vio a Astrid, también muy aburrida al juzgar como tamboreaba sus dedos en la mesa, mientras que sus madres platicaban amenamente entre ellas.
De repente, sintió un empujón por detrás de su silla, al girarse vio que Toothless gruñía y todo parecía indicar que quería salir porque también estaba aburrido de estar ahí. Excusa perfecta no se le pudo haber presentado.
—Disculpen. —interrumpió poniéndose de pie.
Los presentes los observaron.
—¿Les importaría si salgo unos momentos? Mi dragón necesita algo de aire y estirar sus alas.
—Oh claro muchacho. —concedió el rey. —Hay unos jardines muy tranquilos en el exterior
—Gracias su majestad. —reverenció este viendo atentamente a todos y deteniendo su mirada en la princesa que parecía rendida a estar ahí hasta que su padre dispusiera. —También, con todo respeto ¿Podría solicitar a la princesa Astrid como mi guía?
Pronto el concejo y los reyes se sobresaltaron con el atrevimiento del muchacho, que sólo esperaba no haber errado con su extraña petición.
—Eh bueno…
—Por supuesto. —se concedió Astrid por si sola poniéndose rápidamente de pie. —Sígame jefe Hiccup. —pidió comenzando a alejarse del comedor.
—Astrid… —trató de detenerla Axel, mientras que Stoick comenzó a sudar por los nervios.
—Ay déjala, cariño. ¿Qué no ves que están aburridos? —detuvo Brianda. —Además que es bueno que se conozcan ya que en el futuro ellos son lo que llevarán a cabo estas reuniones.
—Está bien. —resopló Axel con cansancio, mientras que Stoick se permitió respirar pues detectaba un aura muy celosa por parte del padre neutral.
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—Muchas gracias por sacarme de ahí. —dijo Astrid mientras caminaba con su acompañante y dragón por los jardines.
—No hay de qué. Yo también me estaba quedando dormido.
Astrid rio.
—E imagina que así serán también cuando nosotros tengamos que hacer estas reuniones, porque es algo definitivo ¿no? Los brann y los neutrales ¿convivirán en paz? —preguntó deteniendo su paso.
—Así es. —respondió Hiccup deteniéndose también a su lado.
—Por cierto. Tal vez suene algo tonto, pero… ¿Podrías mostrarme tu habilidad? Ya que nunca he visto como un brann crea su fuego.
—¿Y habías visto algún elemental antes? —preguntó él curioso.
—Sólo una vez, pero nunca lo vi utilizar su habilidad yo eh… lo neutralicé. —recordó nerviosa.
—¿Por qué?... ¿Te amenazó?
—Algo así, debido a que intentó matar a un amigo muy querido.
—Oh, eso es horrible.
—Sí, afortunadamente no pasó.
—Ya veo, y no hay problema con tu petición… te mostraré.
Extendiendo su palma, Hiccup creó una llamarada, para asombró de Astrid que vio tan fantasioso todo aquello. Con cuidado se acercó a la flama, aunque no tanto cuando pudo percibir el calor tan fuerte que emanaba.
—¿Ahora tú me podrías mostrar cómo es que se neutralizan las habilidades? —pidió Hiccup con una risita.
—¿Seguro? —rio Astrid. —¿No te vas a sentir extraño o algo por estilo?
—Probablemente, pero es reversible ¿no?
—Sí, así es.
—Bueno, entonces no hay problema.
—Sí así lo quieres.
Hiccup de repente vio como la utilería de su acompañante comenzó a brillar y de un soplo el fuego de su mano se apagó.
—¡Wow! Es sorprendente. —susurró Hiccup sintiéndose extraño pues hasta el frio comenzó a sentir, algo que no sentía desde que había adquirido su poder.
—¿Te sientes diferente? —preguntó Astrid nerviosa.
—Sí, pero no como para que sea algo malo.
—Me alegro de que comprendas. —le sonrió.
—Igualmente. Porque generalmente tanto elementales, y supongo neutrales, piensan que los brann solo queremos quemar cosas.
—Sí, así es. Es lo que se dice aquí. Pero con estos tratos acabaremos con todos estos prejuicios ¿verdad?
—Eso espero princesa.
—Llámame Astrid por favor, no me gusta que me digan princesa.
—Está bien… Astrid. Tú puedes llamar Hiccup.
—Gracias.
Mientras tanto detrás de ellos, Toothless observaba curioso todo aquello, pues era la primera vez que su amigo hablaba con una hembra por mucho tiempo. Era una nueva marca para él. Apenas los seguiría pues los jóvenes reanudaron el paso; cuando de repente detectó una presencia muy peculiar y que igualmente le causó curiosidad y sin previo aviso se desvió del camino en dirección a una entrada diferente al palacio de cristal.
—Por cierto… ¿Tienes compañero de enlace? Me gustaría conocerlo.
Astrid tragó saliva.
—Ah… eh… ¿cómo decirlo?
—¿No tienes? —preguntó Hiccup desconcertado.
—Eh… no, no tengo. —mintió.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Es difícil de explicar.
—Oh, bueno… es muy raro; pero entonces, supongo que tampoco has experimentado el vuelo.
Astrid sudó en frio.
—Eh… no, pero…
—¿Quisieras ir a volar conmigo y con…? ¿Toothless? ¿Dónde estás? —preguntó Hiccup al jardín vacío que había detrás de él.
—¿A dónde se fue? —preguntó Astrid intrigada, ya que ni siquiera se habían dado cuente de que el enorme reptil se había alejado de ellos.
—No lo sé, pero tengo que encontrarlo… ¡Toothless! —gritó Hiccup regresando por el camino por el cual habían andado, sin embargo, no hubo respuesta por parte de su amigo.
Astrid apenas lo ayudaría a buscarlo, cuando de repente sintió un golpeteo en el pecho, tal como se siente cuando uno se asusta y este no provenía de ella, si no de alguien más.
—Ay no, Danger. —susurró sudando en frío y rápidamente acudió con el brann para advertirlo. — Hiccup creo que ya sé dónde está,
—¿Qué? ¿En dónde?
—No preguntes. Solo espérame aquí ¿sí? —pidió Astrid comenzando a correr en dirección al palacio.
—¿Qué espere aquí? ¡Astrid! —la siguió el brann, cuando de repente también comenzó a sentir agitación por parte de su compañero. —Lo puedo sentir. ¡Ya se por dónde ir!
Y apresurando su paso, corrió en la misma dirección que Astrid, y debido a que él llevaba botas mientras que Astrid zapatos de tacón, pronto la alcanzó y la sobrepasó.
—No te preocupes, ya lo localicé. —le gritó a su acompañante mientras le ganaba distancia,
—Hiccup, espera ¡no vayas! —Pidió la cansada Astrid y en su desesperación, se quitó los estorbosos zapatos altos y corrió descalza rumbo a los atajos secretos del palacio.
Sin embargo, había llegado tarde, cuando encontró a Hiccup estaba ya había dado con el jardín secreto de Danger y ahora se encontraba completamente estático en la orilla de la entrada.
—Hiccup, por favor.
—No puedo creerlo. —susurró este maravillado al ver a un pegaso blanco que intentaba a toda costa dejar de ser acosado por el juguetón dragón. —Pensé que estaban extintos. ¿Por qué lo ocultan Astrid?
El brann se volvió hacia la neutral viendo en ella lo preocupada que estaba por lo que acababa de descubrir, y hasta ese momento no consideró que se había tomado demasiadas atribuciones que no le correspondían.
—Ah… lo siento.
Astrid resopló y pensó que tal vez le podría confiar su secreto o más bien ya no le quedaba de otra.
—¿Qué más da? Hiccup, él es mi compañero de enlace.
—¡Wow! —artículo este sorprendido
—Y el motivo por el cual está oculto es porque es a quien me refería cuando te conté lo de ese elemental malvado. Fue a mi compañero a quien intentó matar.
—Oh, entiendo.
—Prométeme que no le dirás a nadie. —suplicó Astrid de repente. — Porque si hay más personas como ese sujeto entonces intentarán…intentarán…
—Calma Astrid. —la tomó Hiccup de los hombros para tranquilizarla. —Sé lo especial que es un enlace y veo lo preocupada que estás por tu compañero, pero descuida, tu secreto está a salvo conmigo.
Astrid sonrió enternecida, pues no pensó que los elementales, específicamente los brann, pudieran ser tan sensibles cuando en su vida no había hecho mas que escuchar cosas malas de ellos. Pero siempre estuvieron equivocados y lo mismo pensó Hiccup.
De un momento a otro brann y neutral se quedaron prendados en los ojos del otro y no fue hasta que un telepático carraspeo los sacó de su ensoñación.
—¿Quisieran ayudarme? —pidió el pegaso tratando de evitar que Toothless lo lamiera.
—Ah lo siento. —entró Hiccup y calmó la euforia de su dragón.
—Lo siento Danger. —dijo Astrid cerrando la puerta del jardín tras ella. —Los presento, él es Hiccup Haddock hijo de los jefes de Berk y su compañero Toothless, Hiccup, Toothless mi compañero Danger.
—Wow, es un honor. —balbuceó Hiccup asombrado.
—No sé si decir lo mismo. —se sacudió el pegaso la baba que tenía impregnada.
—Lo siento por eso.
—Y yo no lo digo por esto. —insinuó el pegaso, algo que ni Hiccup n Astrid comprendieron.
—¿Cómo hablas? —preguntó Hiccup curioso, comenzando a analizarlo.
—Telepatía. ¿Qué tanto me buscas? —preguntó incómodo.
—Danger. —regañó Astrid. —Modales. —le reprendió con una risita tal y como él lo hacía.
El pegaso relinchó cansado.
—¿No tienes un ala?
—Vaya… que observador.
—Danger. —regañó nuevamente Astrid. —Así es Hiccup, el tipo que te digo que lo atacó lamentablemente le arrancó el ala.
—Entiendo, ha de ser muy triste que no puedas surcar los cielos con libertad, porque no hay mejor sensación que esa.
—Eso es cierto muchacho. —opinó lo mismo el pegaso. —Siempre le he dicho a Astrid que es la sensación más liberadora que hay, y que si tiene oportunidad debe experimentarlo.
—Y yo le digo que no lo haré si él no puede hacerlo. —terminó Astrid para aplacarlo.
—No sabes de lo que te pierdes. —dijeron Hiccup y Danger al mismo tiempo e incluso Toothless había gruñido en su idioma lo mismo.
Astrid se sorprendió ya que de pronto pareció un complot contra ella.
—Sin embargo, puede haber una probabilidad de que puedas volar. —susurró Hiccup.
—¿Cómo dices? —cuestionó Danger.
—Sí, ¿qué tal si pudiera ajustarte una prótesis para que puedas volar?
—¿Eso es posible? —preguntaron ahora Astrid y Danger al mismo tiempo.
—No lo sé, tendría que intentarlo, sin embargo, siempre digo que no hay imposibles.
—Eres muy confianzudo muchacho, creo que ya no me caes tan mal.
—¿Te caía mal? —preguntó este desconcertado. —¿Por qué?
—Ah… ya lo sabrás, ya lo sabrás.
Hiccup siguió sin entender al igual que Astrid; sin embargo, a partir de ese momento todo cambió. La estadía de los brann fue un rotundo éxito, y cuando fue tiempo de volver a Berk, Hiccup se llevó una misión secreta para él.
Desde su hogar, el brann experimentó toda clase de cosas que podrían ayudar al pegaso, sin embargo, debido a que tenía que hacer muchas pruebas, ocasionalmente tenía que volver sin invitación a Noytrol. Cuando se daban esas ocasiones, Astrid lo ayudaba a escabullirse en el palacio, pues aun con todas las alianzas necesitaban invitaciones formales para andar en Noytrol como un turista más.
Después también llegó el momento de que los neutrales fuera a Berk, en aquella ocasión fue el turno de los reyes para sentirse como peces fuera del agua, pues en ese lugar todo era tan rustico y muy diferente de su hogar, o al menos así lo sintieron los padres de la neutral que se fueron muy arreglados para la ocasión, mientras que Astrid se fue con prendas de Berk que por breves momento la hicieron pasar como una berkiana más.
En aquella ocasión, Snotlout había alabado su belleza y Alice se puso celosa, sin embargo, cuando se enteraron de que era la princesa de los neutrales, las ilusiones del primero se apagaron y el ego de la segunda aumentó. Aunque los sentimientos de aquellas personas no afectaron para nada la relación de amistad de Hiccup y Astrid que pasaban su tiempo juntos hablando por horas y afinando los detalles del proyecto "Danger" como lo habían llamado.
Todo era paz para los neutrales y brann de Noytrol y Berk respetivamente, que ignoraban lo que pasaban en los demás reinos. Complots en el reino de los jorden, corrupción en el gobierno de los vinter y amenazas de guerra contra los vann, y detrás de todos aquellos acontecimientos, un joven vann que trataba de aplacar todo, pero que, conforme pasaba el tiempo, le era imposible. Había logrado acabar con su tío, pero sujetos malvados seguían apareciendo y era como si hubiera una fuerza sobrenatural que los manipulara.
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Tres años después…
—Lo siento Danger. —susurró Hiccup retirando el último intento de prótesis para el pegaso. —Al no haber fuerza ni nervios en lo que queda del hueso donde reposaba tu otra ala, las prótesis seguirán manteniéndose estáticas.
—Comprendo Hiccup, pero ¡hey! Date un poco de mérito, creaste más 50 diseños de prótesis diferentes, eres realmente excepcional. —felicitó el pegaso para luego ponerse cabizbajo.
—Danger. —acudió la entristecida Astrid con él.
—No te preocupes. Mejor hazme caso y ya acepta volar con él. —le susurró en secreto.
—Ay, Danger. —regañó esta enrojecida.
—Perdóname Astrid. —interrumpió el melancólico Hiccup sin haber escuchado lo que susurraban. — Prometí algo que al fin y al cabo terminó siendo imposible.
—No, lo que hiciste fue increíble ¡3 años! Trabajaste para ayudarnos y no te rendiste, y supongo que sigues sin rendirte, es sólo que Danger ya no quiso. —culpó con una risita a su compañero que aguardaba a un lado de ellos.
El pegaso relinchó por la indiscreción de su ama.
Sin embargo, Hiccup se puso cabizbajo por no haber logrado su cometido y haber ilusionado falsamente a su amigo pegaso, y a su amiga neutral, aquella chica que desde tiempo atrás hacía a su corazón vibrar.
Un sentimiento que no era del todo indiferente, pues con el paso del tiempo Astrid comenzó a sentir lo mismo, mas con los tratos que había entre sus reinos aun no se establecía si se podían mezclar en entre ellos, aun había prejuicios hacia esa clase de relaciones y hacia los productos que podían salir de esas uniones.
Pero las hipnotizantes miradas, los coqueteos constantes y los ánimos que se daban entre ambos eran imposible de pasar por desapercibido, como en ese momento, que nuevamente brann y neutral se quedaron prendados de los ojos del otro, un acto que observaron Toothless y Danger con curiosidad.
—Ah… me tengo que ir. —rio Hiccup nerviosamente sin apartar su mirada de la de ella.
—Sí, lo sé. —rio Astrid de la misma manera.
Toothless y Danger resoplaron al ver que lo habían hecho de nuevo, como odiaban que lo hicieran.
—Mi padre me pidió hacer unas diligencias en el reino Vann, parece ser que se han enterado de los tratados con Noytrol y quieren saber al respecto.
—Oh, ¿por cuánto tiempo te irás?
—No lo sé aún.
—Entiendo.
Danger y Toothless observaron nuevamente aquel acercamiento. Mientras que Astrid, estaba muy nerviosa, lo mismo con Hiccup que tenía ganas de hacer algo muy estúpido. Cuando de repente un relinchido y gruñido molesto se escuchó detrás de ellos.
Los jóvenes al ver a sus compañeros de enlace se percataron que estaban un tanto molesto, Hiccup no entendió, pero Astrid entendió a la perfección el porque de la molestia de su compañero, que, aunque estaba celoso, sabía muy bien sus sentimientos y los había aceptado.
—¿Qué pasará con ellos? —preguntó Hiccup un tanto confundido.
Astrid rio nerviosa.
—Supongo que están molestos.
—¿Por qué?
—Porque no hacemos esto que queremos.
Y de repente, de un momento a otro, Hiccup sintió que Astrid lo jaló de su cuello para acercarlo a ella, para acercarlo a sus labios.
¿Qué era lo que había hecho? Pensó Hiccup con sus labios unidos a los de ella, sintiendo un subidón de calor que trató de controlar, así como a sus propios labios que instintivamente se aferraron apasionadamente a los de ella.
¿Era correcto lo que hacían? Dejó de cuestionarse eso cuando elevó de la cintura a su querida princesa para profundizar aquel grandioso, mientras ella se aferraba a su cuello y cabello.
—Ay dioses, dime que no estoy soñando —susurró entre besos. —Dime que esto es real.
Astrid sonrió sobre sus labios.
—Es real... ¿no te molesta? —preguntó sin poder dejar de besarlo.
—¿Molestarme? —se separó Hiccup de ella, bajándola con cuidado sin soltarla de su cintura. —Astrid… desde casi que nos conocimos tenía ganas de hacerlo, pero…
—Lo sé, lo sé…— lo besó Astrid sutilmente. —Estos estúpidos prejuicios ¿no?
—Si, pero que ahora no me importan, ¡te amo Astrid Hofferson!, con todo lo que tengo y quiero que estés conmigo siempre.
—Yo también te amo Hiccup, e igualmente quiero estar siempre contigo, siempre.
—¡Vaya era hora! —interrumpió Danger con un resoplido, quien aguardaba detrás de ellos, al mismo tiempo que Toothless saltaba de la felicidad que sentía por su amigo.
—Oigan, ¿ustedes que están viendo? —regañó Hiccup con una risita.
—Nada más ni nada menos que el comienzo de algo nuevo. —respondió Danger. —Es a lo que te debes de atrever Astrid. —dijo viendo a su amiga. —Es hora de salgas de tu burbuja y experimentes cosas nuevas.
Aquel consejo hizo a Astrid estremecerse que se recostó en el pecho de Hiccup comprendiendo a donde quería ir y asintió decidida.
—Hiccup, Toothless llévenla a volar…—pidió Danger exasperado.
—¿Sí? —preguntó Hiccup incrédulamente para luego ver a su amada. —¿Quieres ir?
Astrid sólo asintió con una sonrisa.
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Entonces sucedió, un primero vuelo que luego se convirtió en el segundo y más subsecuentes, una relación de amistad que con el paso del tiempo y la convivencia se convirtió en amor.
Sin embargo, en medio de toda aquella felicidad, también hubo responsabilidades que los llevaron a viajar más allá de la isla de los neutrales y brann, lugares donde conocieron a una peculiar dragona que se podía convertir en humana, habilidad que Toothless deseó adquirir para llamar su atención.
Lugares en donde fueron engañados por un grupito de ladrones vinters que posteriormente se volvieron sus amigos, lugares donde conocieron a unos jorden que buscaban ayuda para su reino oprimido, un lugar, donde los vann estaban siendo amenazados y donde Astrid se reencontró con Nero, para finalmente, encontrarse con un ser que amenazaba con destruir todo lo que amaban.
Probablemente en el aquel mundo alterno lograban entre todo destruir a su enemigo, imaginó Hiccup, pero verse así mismo en su imaginación volando en Toothless y con Astrid aferrada a su cintura era lo único que hubiera querido. Viajar con ella y sus amigos por todo el mundo.
Sonrió nostálgicamente derramando una lagrimilla, cuando una cegadora luz a lo lejos llamó su atención, las seid por fin habían logrado abrir el portal mientras que él había despertado de su ensoñación. En su regazo, aun estaba su fallecida esposa.
—No importa como hubiera sido ¿verdad, Astrid?, tú y yo estábamos destinados a estar juntos y así será por toda la eternidad.
Y llenándose de fuerzas se puso en pie con su querida esposa entre sus brazos, para caminar hacia el portal que llevaba al viejo templo de los elementos, el lugar que lo llevaría a su destino final.
Fin.
Sin comentarios. Espero que les haya gustado.
Agradecimientos. Vivi y Mar G, a los lectores anónimos, seguidores y favoritos.
Saludos.
18 de agosto de 2019
