DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.

Lo único que me pertenece es la imaginación y la locura, que plasmo en mis historias.

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El ojiazul aterrizó en la playa, y de inmediato llegó a sus oídos como un taladro, la terriblemente desafinada voz de su cuñado. La capacidad vocal de este lo hizo considerar la posibilidad de regresarse por donde había venido, sin embargo, al distinguir una cabellera celeste entre la multitud que se divertía con el canto del enano, tomó la decisión de permanecer un rato en el lugar.

- Vaya, viniste.

- Me invitaste con tanta efusividad, que no pude negarme -le respondió a la rubia que lo miraba con sus fríos ojos azules.

- ¿Y mi regalo? -preguntó ella pasando por alto el sarcasmo de su gemelo, este le entregó una pequeña caja- Al menos son lindos -admitió tras ver los pequeños aretes que contenía.

- ¿Y el mío?

- Tu regalo fue ser invitado.

El androide esbozó una leve sonrisa al escucharla, luego se giró a observar a su alrededor. Al otro lado de donde se encontraban, estaba Bulma acompañada por un hombre con una cicatriz en el rostro que parecía mirarla con adoración, y un anciano que la observaba de una forma no muy respetuosa, no lucía como si estuviera divirtiéndose más bien se veía incómoda. De buena gana, él habría ido directamente hacia la mujer para rescatarla de esos perdedores, pero tras enterarse que ella tenía un hijo y una pareja, lo mejor era mantener su distancia y evitar la tentación. Así que se sentó junto a su gemela, para terminar de observar la aburrida presentación de su cuñado.

- Al fin -dijo aliviado cuando el hombrecito termino de cantar. Su hermana le lanzó una mirada asesina, por lo que para apaciguarla aplaudió igual que los demás.

- Hey, llego el otro cumpleañero -anunció Krilin desde el micrófono al ver al pelinegro, ocasionando que todos se volvieran a verlo- Bienvenido 17.

Con todas las miradas encima, el androide hizo la seña de maloik* a los presentes, y luego se volvió a mirar discretamente a la peliazul, 17 esperaba encontrar algún indicio en aquellos ojos celestes que lo hiciera romper su intención de no acercarse, más al no advertir ninguna señal, decidió permanecer en su sitio, lo más probable es que ella fuera a felicitarlo en algún momento, entonces hablarían un poco y luego se marcharía y no volvería a verla más, y las emociones que Bulma le provocaba desaparecerían junto con la distancia.

Tras un rato que le pareció eterno, su cuñado dejo el micrófono y se unió a ellos, al escenario subió esta vez un cerdo y un gato azul, cuya actuación le pareció a 17, todavía más desastrosa que la de su nuevo hermano político. Contrario a lo que el joven esperaba, el tiempo siguió pasando sin que la peliazul se aproximara adonde se encontraba, además que el anciano a su lado no se apartaba de ella ni un segundo, y parecía particularmente interesado en llenar la copa de la mujer, cada vez que esta se vaciaba.

- Ha estado haciendo eso toda la tarde. Es un viejo mañoso -soltó la androide al darse cuenta que su hermano seguía con atención lo que sucedía de ese lado de la fiesta.

- No te preocupes -respondió su esposo sin percatarse que el comentario no iba dirigido a él- Yamcha esta con ella, no dejara que Roshi se sobrepase.

En ese momento, Bulma se levantó de la silla con algo de dificultad, siendo auxiliada inmediatamente por el de la cicatriz. Este la tomó de la cintura y la condujo al interior de la pequeña casa.

- Tampoco confío en ese sujeto -dijo la rubia al observar la escena, y Krilin sonrió nerviosamente, la animadversión de 18 por su amigo no había desaparecido a pesar del tiempo.

- Se comportará, tiene demasiado miedo a Vegeta como para intentar alguna locura -respondió el hombrecito tranquilamente mientras tomaba un sorbo de su bebida.

- Tienes razón, es un cobarde -admitió la rubia con desprecio.

17 rio un poco después de escucharla, y al ver que la pareja parecía tranquila respecto a la situación, se dijo a sí mismo que no debía entrometerse. Por un rato trato de centrar su atención en el dueto del puerco y el gato, pero a medida que pasaba el tiempo, comenzó a inquietarse al ver que ni Bulma ni su acompañante salían de la casa.

Aprovechando que su hermana se encontraba distraída hablando con Krilin, 17 se levantó y se dirigió hacia Kame House. El androide entró a la casa y tras no ver a nadie en la planta baja, subió las escaleras. Apenas había llegado al primer piso, cuando una voz femenina llegó a sus oídos, curioso se acercó a la habitación de dónde provenía y por la puerta que se encontraba entreabierta, vio la figura de Bulma sentada en el colchón, y la de Yamcha a su lado.

- Al principio lo entendía -decía ella, y en su voz se notaba un poco los efectos del alcohol- Tenía que entrenar para derrotar a los androides, luego a Cell, pero eso ya se acabó, estamos en una época de paz, y ese testarudo saiyayin no deja su cámara de gravedad... a veces me siento como si fuera una madre soltera, Vegeta nunca tiene tiempo para nosotros.

- Es un egoísta, con él siempre vas a estar en segundo sitio -declaró convencido el de la cicatriz, mientras tomaba suavemente la mano de la peliazul entre las suyas- Mereces a alguien mejor, un hombre que quiera casarse contigo y ser un buen padre para Trunks -ella asintió y el guerrero aprovechó el momento- Si me dieras otra oportunidad para demostrarte que he cambiado, que...

- Por favor Yamcha no insistas, ya hablamos de eso -lo interrumpió, a pesar del alcohol aún quedaba algo de razón en su cerebro.

- No es posible Bulma, todavía lo amas -afirmó aquel con algo de resentimiento.

- ¿Amor?, sinceramente no lo sé, a veces cuando se va por mucho tiempo a entrenar fuera tengo miedo que no vuelva, y a veces simplemente deseo que no regrese.

- No te entiendo, según sus estúpidas costumbres saiyayin ustedes no tienen ningún compromiso con el otro, eres libre de hacer lo que te plazca, ¿Por qué no lo dejas entonces? -preguntó Yamcha tomando su barbilla, para obligarla a mirarlo a los ojos. Ella no respondió- Si es por Trunks, él estará bien, en el futuro donde tuviste que criarlo sola hiciste un gran trabajo, ¿O es que ya lo olvidaste?

- No -dijo y su voz sonó orgullosa- Y para ser completamente honesta, si no termino mi relación con Vegeta es porque aún no tengo la certeza de que eso es lo que en verdad deseo, el día que este convencida, lo haré y será todo.

- Quizá ya encontraste la razón que te faltaba, solo que no te has dado cuenta.

- Tal vez -admitió ella- Ahora, ¿Podemos dejar el tema por la paz?, necesito un café, no puedo conducir en este estado.

La peliazul hizo el intento por levantarse sin mucho éxito, el beisbolista la miró y se ofreció a traerle lo que necesitaba. Cuando este abandono la habitación, Bulma trato de incorporarse nuevamente, apenas había dado unos pasos cuando tropezó con una revista de Roshi que se encontraba tirada, y se precipitó de bruces hacia el piso.

- ¿Qué haces aquí? -preguntó sorprendida al alzar el rostro y ver al responsable de evitar su penosa caída.

- Buscaba el baño -respondió 17 sin inmutarse.

A pesar de su estado Bulma podía reconocer una mentira tan mala como esa, aun así, decidió pasarlo por alto, se sentía apenada de que precisamente fuera él quien la veía así.

- Dos puertas a la izquierda -le contestó mientras él apartaba lentamente sus manos de su cintura.

Una vez libre, la mujer camino hasta la pared más próxima y se recargo en esta, la sensación del piso meciéndose bajo ella era demasiado fuerte, y no quería volver a perder el equilibrio frente al ojiazul, quien no parecía tener la menor intención de irse.

- ¿Entonces, no estás casada? -preguntó tras unos instantes, al tiempo que se recargaba junto a ella.

- Creí que buscabas el baño, no que escuchabas mi conversación.

- Eso no responde mi pregunta.

- No lo estoy -respondió cerrando los ojos, las vueltas bajo ella se hacían más intensas.

- Vamos, necesitas recostarte -dijo 17 sin dejar de sonreír por la anterior declaración de la mujer.

Ella no se negó cuando él la tomó de la cintura, tampoco cuando el pelinegro la colocó suavemente sobre el colchón. Al abrir los ojos se encontró con la mirada del androide fija en ella, en ese instante su cabeza no dejaba de girar y comenzaba a sospechar que no solo era por el alcohol que había ingerido, sino que también se debía al atractivo joven cerca de ella.

Por un instante se perdió en aquellos ojos color cielo, que parecían hechizarla. Una ligera sonrisa se dibujó en los labios de Bulma, mientras sus párpados comenzaban a cerrarse. Creyendo que estaba por quedarse dormida en cualquier instante, el androide se apartó de ella.

- Descansa -indicó al tiempo que caminaba hacia la puerta.

- 17 -exclamó, el ojiazul detuvo sus pasos y se volvió nuevamente hacia la adormilada mujer- Feliz cumpleaños.

Regularmente él odiaba las felicitaciones de cualquier tipo, pero viniendo de ella se sentía mejor que un cumplido.

La imagen de un sonriente pelinegro, fue lo último que registro el cerebro de la científica, antes de perderse en un profundo sueño.

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Notas de la autora:

* Maloik, es la señal conocida como cuernos del rock

Espero les haya gustado este capítulo, hasta el siguiente encuentro. Saludos a todos.