DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.
Lo único que me pertenece es la imaginación y la locura, que plasmo en mis historias.
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La emoción de su esposo por convertirse en padre era tal, que para complacerlo la rubia aceptó a regañadientes asistir a la Corporación Cápsula a la reunión que él había organizado como una sorpresa para celebrar su embarazo. Mientras viajaban en la aeronave 18 le advirtió con su tono más mortal que no participaría en juegos ni situaciones ridículas, y que más les valía a todos mantenerse alejados de ella y evitar tocar su ya abultado vientre. Krilin rio al escuchar a su mujer, de sobra conocía su carácter por lo que le había pedido encarecidamente a Bulma que mantuvieran el festejo lo más simple posible.
- Los futuros padres están llegando -anunció la cantarina voz de Bunny Briefs.
Todos en el jardín se volvieron a mirar a la pareja que descendía de la aeronave, ya habían sido advertidos previamente por Krilin y por Bulma sobre 18, quien con el embarazo estaba más irritable que de costumbre, por lo que cuando el matrimonio se acercó los presentes los felicitaron sinceramente, pero manteniendo una distancia apropiada a la vez, lo cual resultó del agrado de la rubia, quién al ver lo sencillo de la reunión se sintió aliviada.
- ¿Donde esta mamá? -preguntó la peliazul a su padre al ver que los meseros comenzaban a servir el banquete y la alegre mujer no se veía por ningún lado.
- Fue a atender la puerta, parece que llegó un invitado más -respondió el Dr. Briefs sin dejar de alimentar al pequeño gato en su hombro.
Bulma se preguntó de quien podría tratarse si ya todos estaban ahí, y curiosa fue hacia la entrada de la Corporación. Al llegar, vio a un nervioso ojiazul tratando de apartarse lo más posible de su madre, que insistía en tomarlo del brazo para llevarlo con el resto de invitados. La científica se rio un poco primero antes de intervenir.
- Ya empezaron a servir la comida mamá -dijo para atraer la atención de la rubia- ¿Por qué no vas al jardín?, me encargaré personalmente de atender a 17.
- Le reservaré un sitio a mi lado, apuesto joven -exclamó emocionada- No tarde demasiado.
Apenas Bunny se alejó, los dos volvieron a mirarse y sin poder evitarlo empezaron a reírse un poco. Bulma lo hacía por recordar la expresión incómoda del androide que vio poco antes, y él por lo aliviado que se sentía al haberse deshecho de la excesivamente amable madre de Bulma.
- No me esperaba un recibimiento semejante -dijo el pelinegro ya con su expresión serena de siempre- De haberlo sabido, hubiera pensado dos veces en asistir.
- ¡Oye! -exclamo dándole una mirada de reproche- Mi madre solo trataba de ser una buena anfitriona.
- Ya veo, ¿Entonces para corresponder sus atenciones debería aceptar su invitación para salir con ella un día? -soltó provocando que la peliazul se pusiera roja de la vergüenza.
- No tiene remedio -musitó para sí misma, más el pelinegro la escuchó.
- No es su culpa, después de todo soy bastante atractivo -añadió esperando que su interlocutora aceptara ese hecho, pero en vez de ello la mujer volvió a reír hiriendo un poco su ego- Es una lástima que no heredaras su buen gusto -añadió en un mohín que Bulma encontró encantador.
- Vamos con los demás.
- ¿No vas a tomarme del brazo? -preguntó burlonamente, Bulma hizo un gesto de negación- Eres una pésima anfitriona.
Ella le dirigió una mirada que él no supo descifrar y luego comenzó a caminar en dirección al jardín, 17 la siguió. La androide miró a su hermano con la misma indiferencia de siempre cuando este apareció frente a ella.
- ¿Acaso tendrás gemelos? -preguntó aquel señalando su vientre para molestarla un poco.
- Idiota -le respondió la rubia con una amenazadora mirada.
Después de observar la escena, Krilin se sintió incómodo, tal vez no había sido buena idea invitar a 17 después de todo.
- Yujuuu, joven androide -se escuchó decir de pronto- Puede sentarse aquí -indicó la madre de Bulma, mientras el pelinegro la miraba incómodamente.
- No seas grosero 17, te están llamando -dijo su gemela sarcásticamente.
Por toda respuesta el ojiazul se sentó a un lado de su hermana, e ignoró los llamados de la mujer. Bulma que se encontraba sentada junto a su madre, le pidió que dejara las cosas así, pues 17 seguramente quería compartir tiempo con su gemela a la que nunca veía. Bunny aceptó muy bien la mentira y continúo disfrutando de la reunión.
El androide permaneció mudo la mayor parte del tiempo que pasó sentado junto a 18, y solo respondía con monosílabos ocasionales a las preguntas de su cuñado. Ocasionalmente dirigía sus ojos color cielo hacia la mesa de la peliazul e intercambiaba con ella breves e intensas miradas, era todo lo que se podía permitir mientras la extraña madre de Bulma estuviera cerca.
Las horas siguieron pasando y la paciencia de 17 comenzaba a terminarse, el banquete había finalizado hacía rato, y todos habían ingresado a la sala de la casa, donde los regalos para el bebé fueron entregados y desenvueltos uno a uno, mientras él se aguantaba las ganas de alzar sus ojos hacia el techo cada vez que escuchaba un "es hermoso", "que lindo", "se le verá muy bien", "mira que divino". Lo único que lo mantenía en medio de ese tormento era su deseo de interactuar con Bulma, ya que por su indiscreto cuñado se había enterado que Vegeta estaba entrenando en el espacio y no volvería en algunos meses.
Por su parte, la peliazul se estaba sintiendo cada vez más nerviosa. Yamcha, Chichi y hasta su increíblemente despistada madre, ya le habían mencionado sobre el interés que el joven de ojos cristalinos parecía tener en ella. Y aunque sentía la mirada de 17 fija en su persona, no se atrevió a corresponderle, porque temía que los demás pudieran notar, que el interés era mutuo.
Pasado un rato desde la entrega de regalos, los invitados comenzaron a despedirse, sin que ella advirtiera en ningún momento que el pelinegro mostrara la menor intención de seguir su ejemplo. Su nerviosismo aumentó cuando Krilin y 18 dijeron que se marcharían y él al escucharlos le sonrió con complicidad, y luego salió discretamente en dirección al jardín.
Una vez que se quedó a solas, la mujer se cuestionó si debía quedarse dentro de la casa o no. Finalmente tomó una decisión y salió al encuentro de 17.
- Tardaste demasiado -soltó él como si nada.
- ¿Por qué no te marchaste con Krilin y 18?.
- Quería hablar contigo primero.
- ¿Sobre qué?.
- No lo sé -respondió el joven honestamente- Solo quiero hablar.
Bulma lo miró, su expresión a pesar de ser tan fría como siempre reflejaba un genuino interés por ella, lo cual le puso la mente en blanco. Podían decirse muchas cosas, después de todo llevaban meses sin verse. En cambio, los dos permanecieron en silencio por varios minutos esperando que el otro iniciara la conversación. De pronto comprendieron que ninguno diría nada y que tampoco hacía falta. Los dos permanecieron absortos contemplando el atardecer reflejado en los ojos del otro, y cuando la oscuridad los cubrió por completo, simplemente sonrieron.
- Dejaremos la plática para otra ocasión -exclamo él, rompiendo el embeleso en el que se encontraban.
- Otro día será -dijo ella y su afirmación sonó más bien como una promesa- Hasta luego 17.
- Hasta pronto Bulma.
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Notas de la autora:
Algunos lectores me han estado preguntando por las actualizaciones de este fic, como dije en el primer capítulo lo largo de esta historia depende de mi imaginación, la cual por estar ocupada en algunas situaciones personales se había quedado en el olvido, pero hoy regreso con nuevos bríos, esperemos que así siga para que esta historia crezca.
Por ahora me despido, ojalá les haya gustado este capítulo. Saludos.
