DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.

Lo único que me pertenece es la imaginación y la locura, que plasmo en mis historias.

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Había pasado una semana desde la reunión para celebrar el embarazo de 18. Era justamente un sábado por la mañana y Bulma estaba haciendo un esfuerzo por levantarse cuando la voz de su madre en el intercomunicador la hizo por fin abandonar la cama. Bunny con una emoción desbordada le anunció rápidamente que tenía una visita y luego cortó la comunicación. Por el tono de voz de la rubia, la científica se dio una idea de quien podría tratarse y de inmediato se sintió invadida por una súbita emoción. Se duchó y se arregló en tiempo récord y cuando bajo a la sala, comprobó que sus sospechas eran ciertas.

- Soy un androide y no suelo alimentarme con frecuencia -le explicaba el pelinegro a Bunny mientras apartaba el pastelillo que ella insistía en hacerlo probar.

- Déjalo tranquilo mamá -pidió al ver el esfuerzo de 17 por no destruir la bandeja de pastelillos y a su dueña.

- Bulma querida, solo quiero mostrar mi hospitalidad -respondió la mujer mientras empujaba el cupcake hacia la cara del androide.

- Puedo descomponerme si como eso -soltó él sarcásticamente.

- Oh no lo sabía, lo siento mucho apuesto joven -dijo la mujer por fin rindiéndose y luego con su misma alegría de siempre añadió- Iré a buscar a Trunks, creo que aún no se ha levantado y si no salen pronto se perderán la diversión.

17 siguió a la mujer con la mirada mientras abandonaba la sala, como si temiera que en cualquier momento cambiara de opinión y regresara. Cuando sintió que eso no pasaría se volvió a mirar a la peliazul quien lo observaba tratando de mantenerse seria.

- Hazlo -la animó ansioso de escuchar su encantadora risa, y ella lo complació al instante.

- ¿Y, a qué se debe la visita? -preguntó una vez que pudo serenarse.

- El día de la reunión de 18, escuché a tu hijo y a su amigo diciendo que hoy irían al parque de diversiones y decidí unirme.

Bulma casi se ahoga con el pastelillo que estaba comiendo, luego se volvió a mirar al androide y advirtió que lo decía en serio.

- Claro, puedes venir si quieres -exclamó aliviada de tener ayuda extra, en caso de que necesitara mantener a esos diablillos a raya.

Él la miró sin imaginarse siquiera lo que pasaba por la mente de la mujer, solo se sentía complacido que ella no se hubiera negado. Después de ver la hora, Bulma invitó a 17 a desayunar, este afirmó no tener hambre pero aceptó hacerle compañía. Al poco rato de estar en la cocina se les unió el niño de cabello lila, que al contemplar al pelinegro hizo un gesto de desagrado que no pasó desapercibido por este.

"Hasta tiene el mismo gesto del padre", pensó al sentir los ojos azules del pequeño mirándolo con desconfianza, tras escuchar decir a Bulma que él también iría al parque de diversiones con ellos. Sin embargo, la inconformidad del pequeño no duró demasiado, en cuanto Goten y Gohan llegaron a la Corporación volvió a sonreír como siempre.

- También fui invitado -exclamó 17 alzando los ojos al cielo, al ver las miradas de extrañeza de los hijos de Goku cuando advirtieron su presencia.

- Si están todos listos, entonces subamos a la aeronave, vamos que se hace tarde -dijo Bulma al pequeño grupo.

- Tardaremos horas en llegar en esa cosa -protestó su hijo- Mejor vamos volando.

- No Trunks, Chichi me dijo que Goten aún no sabe volar bien y no quiero que nada le pase.

- ¿Al menos puedes elevarte sin problemas? -preguntó 17 al pequeño de cabello alborotado, quien de inmediato asintió.

- Entonces ya está, su hermano y Trunks pueden sostenerlo de las manos, y yo te llevaré a ti -resolvió 17.

Bulma quiso oponerse, pero Goten y su hijo comenzaron a saltar emocionados y comprendió que no podría hacerlos cambiar de idea. Así que tras preguntarle a Gohan si estaba de acuerdo y él no mostrara objeción alguna, la peliazul apretó el botón de la aeronave y guardó la cápsula en su bolsillo.

- No vayan demasiado aprisa -les advirtió a los niños que se preparaban para despegar.

- No te preocupes, si lo hacen los alcanzaré fácilmente.

Y tras decir eso, el androide la tomó entre sus brazos y emprendió el vuelo. A pesar de sus recomendaciones, Trunks y Gohan iban a demasiada velocidad, Bulma sentía su cabello golpeándole el rostro por lo que llego un momento en el que tuvo que refugiarse en el cuello de 17, quien solo sonrío al percibir el agradable contacto. Después de veinte minutos, los cuatro descendieron frente al parque de diversiones mientras la gente a su alrededor los miraba sorprendidos por la forma en que habían llegado.

La emoción de los dos integrantes más pequeños del grupo aumentó apenas cruzaron las puertas, y prácticamente le arrancaron de las manos a Bulma los pases de entrada para correr hacia los juegos. Gohan asumiendo su papel de hermano mayor salió tras de ellos de inmediato, la peliazul y el androide se miraron divertidos y siguieron al pequeño grupo. Gracias a las entradas VIP que habían adquirido, los niños pudieron subirse a los juegos de inmediato, y al cabo de dos horas ya habían probado la mayoría de las atracciones, por lo que decidieron hacer una pausa para tomar algo y luego dar una vuelta otra vez.

- Siempre es así -dijo la científica al pelinegro quien se veía algo apenado por la cantidad de platos que había en la mesa y por las miradas de asombro de la gente al ver a los niños comer de esa forma.

- Eso no es exactamente un refrigerio -comentó volviéndose a mirarla.

- Para los saiyayins, si. ¿Estás seguro de que no quieres nada?.

- Si, en mi condición no me hace falta alimentarme con frecuencia.

- Es una lástima, mi helado esta delicioso, deberías probarlo.

El pelinegro hizo un gesto de negación sin dejar de mirar a su interlocutura mientras disfrutaba su postre. El brillo en los ojos de 17 al observarla, pronto comenzó a ponerla nerviosa, por lo que, sin darse cuenta, tomó demasiado helado y al llevar la cucharilla a sus labios se manchó un poco.

- ¿Qué haces? -preguntó al sentir de inmediato el dedo índice del androide rozar suavemente la comisura de su boca.

- Dijiste que lo probara -respondió él saboreando el helado que acababa de quitarle- Sabe bien.

Bulma se mordió el labio inferior involuntariamente, el gesto de 17 le había resultado tremendamente sensual. Afortunadamente él no se percató de su reacción porque apenas terminó su frase, se volvió a mirar al grupo de niños que para ese entonces ya había terminado de comer y pedían insistentemente volver a los juegos, así que de nueva cuenta salieron hacia el parque.

- Vamos -dijo el androide señalando con su mirada la enorme montaña rusa frente a ellos.

- Esta bien.

Todos subieron a los vagones, Trunks y Goten abordaron el primero y cuando Gohan mostró intenciones de acompañar a la peliazul, recibió una mirada gélida que lo hizo desistir y ocupar el carro que estaba detrás. Durante las vueltas más intrépidas, Bulma abrazaba con fuerza el torso de 17, quien no se quejó a pesar de que, en más de una ocasión, las uñas de la mujer se hundieron en su camisa hasta casi llegar a su piel, y cada vez que eso sucedía, el ojiazul se ruborizaba un poco imaginándose esa misma situación en un contexto completamente diferente.

- ¿Te ocurre algo? -le preguntó a 17 mientras descendían del juego.

- Cambié de opinión respecto al helado -respondió experimentando la necesidad de algo frío que contrarrestara el calor que sentía dentro de él.

- Yo quiero uno de chocolate -exclamó el niño de cabello lila al escuchar la palabra mágica- ¿Y ustedes? -preguntó volviéndose hacia sus amigos.

- De... de... fresa... no de chocolate... mejor de fresa -soltó Goten sin convencerse del todo.

- ¿Y tú Gohan?

- Vainilla por favor.

- Vamos entonces -dijo la mujer señalando el carro de helados.

- Hay mucha gente -protestó su hijo- Y queremos subirnos de nuevo a la montaña rusa.

- Podemos comprarlos mientras ustedes van -sugirió el pelinegro deseoso de tener un momento a solas con la científica.

- ¡Si! -gritaron al unísono los dos más pequeños y de inmediato corrieron hacia el juego, seguidos por Gohan.

- Eres bueno con los niños -lo elogió la mujer cuando estos se marcharon.

Y antes de que él pudiera responderle, lo sujeto de la mano para llevarlo hacia el carro de los helados. 17 experimentó un ligero nerviosismo ante el contacto, y delicadamente entrelazó sus dedos con los de la peliazul, desafortunadamente el roce no duró demasiado, se acabó apenas llegaron a la fila.

- Dijiste que no necesitabas alimentarte con frecuencia -comentó la mujer inocentemente cuando 17 terminó de devorar su segundo barquillo, ocasionando que él se sonrojara sin que ella comprendiera su reacción.

- Descubrí, que el helado me gusta más de lo que pensé -respondió volviéndose a mirar traviesamente a su interlocutora.

El resto del día los niños se subieron a los juegos tantas veces que la mujer perdió la cuenta. Ella y 17 los acompañaron unas cuantas ocasiones, pues, aunque no era correcto, los dos sentían la necesidad de pasar cada vez más tiempo a solas, aunque fuera solo para quedarse en silencio uno junto al otro o para decirse lo que no podían expresar en palabras, con una mirada.

Finalmente, el grupo decidió que era hora de marcharse. Gohan tomó a su hermano menor, le agradeció a Bulma el paseo y se marchó volando con Goten hacia su casa, no sin antes prometerle a la científica que le avisarían en cuanto estuvieran ahí. Trunks se volvió a mirar con recelo al pelinegro cuando este adelantándosele tomó a la peliazul entre sus brazos y emprendió el vuelo con ella sin darle tiempo a protestar. Poco después los tres descendieron en el jardín de la Corporación, y el niño empezó a pedirle a su madre que entraran a la casa.

- Fue un día interesante -dijo el androide después que ella se despidiera.

- Vamos, admite que te divertiste.

Él le sonrió y aprovechando que el pequeño se distrajo unos instantes, se acercó rápidamente a la peliazul y le murmuró algo al oído.

- No lo sé -dijo sorprendida contemplando los ojos felinos de 17 esperando por su respuesta.

- Piénsalo -exclamó al tiempo que empezaba a alejarse- Nos vemos niño, hasta pronto Bulma.

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Notas de la autora:

Esta historia como dije desde un principio, lleva un ritmo propio, que espero no les haga perder el interés que puedan tener en ella, a veces escribir sobre estos dos me es muy difícil y otras ocasiones como en esta, puedo hacer un capítulo con una facilidad que me asombra.

¿Y bueno que les pareció?, mi parte favorita fue la del helado, reí mucho con la respuesta que 17 dio a Bulma jajaja

En fin, no hago el cuento largo, nos estaremos leyendo en cuanto la creatividad me visite, saludos a todos.