DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.

Lo único que me pertenece es la imaginación y la locura, que plasmo en mis historias.

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17 sobrevolaba la reserva asegurándose de que esta se encontrara libre de cazadores furtivos, solía hacer eso varias veces al día y unas cuantas más por la noche; se tomaba muy en serio su trabajo de proteger la vida silvestre y la mayor parte del tiempo todos sus sentidos se centraban en cumplir con su misión, sin embargo, ese día en particular su vigilancia se veía afectada por los pensamientos en su cabeza.

Bulma había llamado unos días después de su paseo al acuario, al parecer el interés por la naturaleza y los seres vivos era algo que compartía con Trunks, y el pequeño estaba entusiasmado con la idea de conocer la reserva, así que 17 no dudó en aceptar cuando la científica le preguntó si podían ir.

De hecho aquella visita resultó bastante agradable y aumentó la simpatía entre ambos, a tal grado que en el momento en que el pequeño advirtió el videojuego de baterías que 17 tenía en su cabaña y con el cual se entretenía en su tiempo libre, de inmediato lo invitó a la Corporación.

17 había mirado al niño sin decir palabra, mientras este antes de darle oportunidad de opinar sobre aquella inesperada invitación, describió entusiasmado la enorme sala de juegos al tiempo que enlistaba sus favoritos.

- Y claro después de jugar podríamos comer pizza y helado, ¿no es así mamá? -preguntó volviéndose a la peliazul cuyo rostro denotaba la misma sorpresa del androide al escuchar dicha propuesta.

- Es una idea muy buena cariño -respondió ella con una sonrisa, y luego con la voz más dulce que le había escuchado hasta entonces añadió- Pero tienes que recordar que el deber de 17 es cuidar a los animales de los cazadores furtivos y por no puede dejar su trabajo de un día para otro.

- Entiendo... -fue la respuesta apenas audible de Trunks- ¿Al menos podemos quedarnos otro rato más? -preguntó recibiendo un ligero movimiento de cabeza negativo de parte de su madre.

- Ya es tarde y tienes tareas pendientes, pero te propongo algo, ¿por qué no das una última vuelta a la reserva antes de irnos? -le sugirió Bulma para animarlo un poco. Su hijo asintió con una sonrisa y salió de la cabaña a toda velocidad.

La científica se sonrojó al advertir la forma en que 17 la miró, no había sido su intención que Trunks los dejara solos y no quería que el androide pensara algo semejante así que estaba por aclarar las cosas cuando él habló.

- Trunks todavía es un niño pequeño, aun así no insistió cuando le dijiste que no podía dejar mi trabajo. Por su tono de voz y su expresión imagino que no es la primera vez que recibe ese tipo de respuestas y por tanto sabe que debe conformarse y no protestar cuando las recibe ¿o me equivoco? -reflexionó 17.

Avergonzada, Bulma se mordió ligeramente el labio inferior, no esperaba que 17 advirtiera detalles como esos. Además, ella hacía todo lo que podía con tal de ver a su hijo feliz, pero había cosas que no podía darle por más que quisiera.

- No te estoy juzgando, sé que no todo depende de ti -dijo él tranquilamente como si adivinara sus pensamientos.

La mujer ahogó un suspiro, tenía tanto que decir sobre la relación tan distante de Trunks con su padre, que aunque hubiera podido desahogarse no habría sabido por dónde empezar.

Advirtiendo la incomodidad de su invitada el androide finalmente dijo lo que tenía en mente.

- Hay una población a unos cuantos kilómetros de aquí, los hombres son buenos con las armas y detestan a los cazadores furtivos tanto como yo. Bastaran para cuidar la reserva un día, pero tengo que preguntarles antes cuando pueden venir.

- No tienes que dejar tus actividades -dijo la mujer casi sin poder creer lo que acababa de escuchar- Trunks entiende que...

- Quiero hacerlo -aseguró el androide.

- Entonces puedes ir el día que quieras -respondió ella conmovida por la seriedad con la que 17 había hablado.

El androide asintió de forma casual para restarle importancia al asunto, porque aunque por fuera ella lucía tan segura como siempre, en su voz había notado algo de emoción. No hubo charla entre ellos después de eso, y como siempre no hacía falta, el breve intercambio de miradas hablaba por sí solo. Unos minutos más tarde, Trunks llegó y sus invitados se marcharon tras despedirse.

17 los acompañó a la aeronave y cuando esta despegó y desapareció en el cielo, se ocupó de revisar la seguridad de la reserva una vez más. Caía la noche cuando volvió a su hogar, en una hora o dos volvería a montar guardia y a pesar de no necesitarlo por tener energía ilimitada se recostó en el colchón, al tiempo que sus ojos color cielo se volvían hacia el techo.

Quien contemplara la escena pensaría que el joven solo mataba el tiempo entre guardias, lo cual estaba muy lejos de la verdad. En realidad, el androide repasaba mentalmente su día sonriendo fugazmente de vez en cuando al recordar algunas de las cosas divertidas que sucedieron mientras pasaba su tiempo con Bulma y Trunks.

Al finalizar el recuento se sorprendió al experimentar por primera vez el vacío de su cabaña en la que apenas unas horas antes hubo risas y charla. 17 no solía preocuparse demasiado por la soledad, es más, la prefería, sin embargo, ahora sentía el deseo de olvidar la idea que sin querer se estaba formando en su cerebro.

Desde aquel día su mente no había sido la misma, su conciencia no paraba de hacerle preguntas y de plantear escenarios que jamás consideró antes. Y esa tramposa, lo alentaba y desanimaba por igual, sin dejarle nada en claro solo sumiéndolo en una confusión cada vez mayor.

Tanto, que aunque ya habían transcurrido varios días desde la visita de Bulma, él aún no la había contactado a pesar de saber que ella esperaba su llamada, misma que no realizaba porque sentía el peso de la indecisión sobre sus hombros.

Estaba a nada de cruzar la finea línea que separaba sus sentimientos por Bulma de la atracción al amor, algo le decía que bastaba solo otro encuentro con ella para afianzar una emoción que parecía haberlo evadido toda su vida, una que jamás logró sentir cuando era humano y que creyó estaría por completo fuera de sus capacidades al convertirse en androide.

La ironía que plasmaba su existencia se hacía presente una vez más. Nunca sintió más su humanidad, que ahora que ya no la tenía.

Y eso le daba un poco de miedo, no por lo que experimentaba sino de que todo lo que creía ver entre ellos no fuese más que una quimera unilateral. Él podía dar un paso adelante y en ese proceso ella podía huir.

Había llegado a un punto en que cada paso que tomara lo llevaría a un destino en particular, y todavía no lograba descifrar si estaba listo para ello o no. Las consecuencias de su actuar no solo los implicaba a él y a Bulma, como creyó en un principio, lo que ocurriera a causa de su intervención involucraba a terceros, así que debía tomarse en serio toda esa situación por la que estaba atravesando.

"Nunca he sido un cobarde", se recordó mientras daba una nueva vuelta aérea por la reserva, diciéndose eso supo que no podía alargar más su decisión, apenas concluyera su labor de vigilancia haría lo que había estado postergando de una buena vez.

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Notas de la autora:

Hola a todos, igual que 17 yo tampoco sé bien todavía adonde irá a parar esta historia. Me animé a escribir otro breve capítulo por los reviews y mensajes privados que me han enviado en estos últimos meses y porque me surgieron algunas ideas para futuros capítulos que quizá publique más adelante, todo depende del tiempo libre del que pueda hacer uso.

Me despido por el momento, y sepan que agradezco muchísimo a quiénes se toman el tiempo de dejar un comentario.

Muchos saludos a todos.