DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.

Lo único que me pertenece es la imaginación y la locura, que plasmo en mis historias.

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La mujer se levantó de la cama sin muchas ganas, la madrugada la sorprendió trabajando en su nuevo invento y apenas llevaba un par de horas durmiendo cuando la voz emocionada de Trunks la despertó. Intrigada por semejante alboroto, se estiró perezosamente antes de colocarse la bata y salir al balcón para ver que sucedía.

- ¡Mamá! -saludó el niño alegremente mientras señalaba emocionado al visitante a su lado.

- Hola Bulma -exclamó 17 con una leve sonrisa en los labios.

Ella respondió al saludo al tiempo que maldecía interiormente por haber salido con semejante aspecto.

- Iremos a jugar videojuegos, te veremos después -gritó Trunks emocionado mientras guiaba a 17 al interior de la Corporación.

La científica no protesto, tras verlos marcharse regreso a su habitación con una sonrisa en los labios. Se tumbó en la cama y agradeció a Kamisama que 17 cumpliera su promesa. Tenía mas de una semana experimentando una sensación de decepción que aunque no era nueva para ella, por alguna razón le resultó más dolorosa de lo usual, especialmente cuando dos mañanas atrás el Dr. Briefs había sorprendido a Trunks con un videojuego que aún no estaba a la venta pero que consiguió especialmente para el pequeño, este al ver el regalo de inmediato dijo que esperaría a su nuevo amigo para usarlo, al oír aquello la peliazul acarició con dulzura el cabello de su hijo, y la desilusión que sentía aumentó al ver que el pequeño entendía lo que ese gesto significaba, pues sin decir nada más devolvió el juego sin abrir a la bolsa en que venía para luego apresurarse a tomar su desayuno.

Todo eso había quedado atrás, en esos instantes una nueva emoción crecía en ella haciéndola olvidar su malestar anterior. Sintiéndose aún cansada por el desvelo programó el reloj para unas horas más tarde y durmió tranquilamente. Al despertarse realizó su rutina diaria sin ninguna prisa, y luego que terminó de arreglarse se dirigió al cuarto de juegos. Los ocupantes apenas notaron su presencia, estaban absortos completamente en lo que sucedía en la pantalla, Bulma caminó hasta la caja de pizza y tomó una rebanada que comió en silencio, al terminarla se marchó, solo quería asegurarse de que se divirtieran, no pretendía interrumpir el tiempo que pasaban juntos y que ella sabía era importante para Trunks.

El día siguió su curso, y mientras el par de amigos seguía jugando la científica había aprovechado para hacer otras actividades, más llegó un momento en que se dio cuenta que empezaba a hacerse tarde, así que se dirigió de nuevo a la habitación para avisarle a su hijo que la hora de dormir se aproximaba.

- Solo nos falta esta misión -exclamó el niño mientras pausaba el juego.

- Una hora más y luego a dormir -señaló la peliazul, y para no dar oportunidad a protestas se dirigió a la terraza al tiempo que con un gesto le indicaba a ambos que los estaría esperando afuera cuando el tiempo se cumpliera.

Desde su asiento y gracias al amplio ventanal, Bulma observaba a su hijo y a 17 intercambiar consejos de juego para ganar la partida. La científica reflexionó en que pocas veces Trunks se veía tan feliz, él siempre mostraba entusiasmo por realizar cosas propias de su edad, pero pocas veces tenía la compañía adecuada para hacerlo. El Dr. Briefs y Bunny hacían todo lo posible por mantener al pequeño contento, pero su edad y la energía del semi-saiyayin limitaba su participación, por su parte ella siempre estaba ocupada a pesar de eso hacía espacios frecuentes en su apretada agenda para dedicarle tiempo a su hijo y así hacer aquellas actividades que él tanto disfrutaba, mismas en las que muchas veces solían incluir a Goten y Gohan, pero últimamente los niños no venían a la Corporación tan seguido, la escuela había empezado y para Chichi eso era importante, por lo que no dejaba que el mayor de sus hijos se distrajera de sus estudios.

Y por último en aquella lista de personas en la vida de Trunks estaba Vegeta. El contacto entre ambos era mínimo, se limitaba a un par de horas de entrenamiento a la semana, a veces Bulma pensaba que al saiyayin solo le interesaba el potencial que el niño pudiera alcanzar como guerrero, pues la única atención que le brindaba era cuando le enseñaba a pelear. Era tanto su desinterés que a pesar de la gran cantidad de horas que el androide llevaba en la Corporación, Vegeta ni se había percatado, él no se daba cuenta de nada de lo que sucedía a su alrededor a menos que fuera una situación que implicara desplegar sus habilidades en combate.

17 miró de reojo hacia el ventanal, Bulma se veía algo pensativa, después volvió su mirada hacia su compañero de juegos que se esforzaba por mantener los ojos abiertos y sonrió ligeramente, había pasado al menos media hora más del tiempo límite que la científica había marcado.

- Parece que alguien tiene sueño -dijo el ojiazul mientras pausaba el juego.

- Todavía faltan algunos logros para terminar la misión -respondió el somnoliento niño frotándose los ojos.

- Te propongo algo, terminaremos el resto otro día ¿te parece? -ofreció al tiempo que se ponía de pie y ofrecía su mano a Trunks para que pudiera incorporarse.

- Claro que si -dijo este más animado al escucharlo- Iré a decirle a mamá.

Y con esa frase y renovada energía el niño abandonó la habitación rápidamente. 17 caminó hasta el ventanal donde permaneció mientras Trunks y Bulma comentaban algunas cosas, finalmente ella le sonrió a su hijo y lo beso en la mejilla para desearle buenas noches, luego de esto el pequeño se dirigió hasta el androide.

- Fue un día genial 17, espero que puedas venir de nuevo muy pronto -dijo el de cabello lila al tiempo que le daba un inesperado abrazo.

- También la pase bien -respondió el androide colocando su mano en el cabello del pequeño lo más amablemente que le fue posible. No estaba acostumbrado a las muestras de afecto, pero Trunks pareció no notarlo, después de despedirse este se marchó con una sonrisa en el rostro.

- Tiene mucha energía -dijo el androide mientras cruzaba el balcón y se sentaba en la silla vacía junto a Bulma.

- Así es, pasaron demasiadas horas jugando -respondió ella al tiempo que se volvía en dirección opuesta a la de su huésped para liberar en el aire un rastro de humo blanco y denso.

17 la miró, y con un gesto suave pero firme retiró el cigarro que la peliazul tenía en la mano, ella iba a protestar creyendo que tiraría al piso el recién encendido objeto cuando lo vio darle una bocanada.

- Es un mal vicio que adopté en la adolescencia -señaló al notar que la científica lo observaba sorprendida- ¿Y tú, desde cuando estás fumando?, no recuerdo haberte visto antes.

- Solo es algo esporádico, me ayuda a relajarme -dijo para luego dar una nueva bocanada al cigarro que el androide acababa de devolverle.

- Deberías buscar otra manera de hacerlo, yo podría sugerirte unas cuantas ideas -soltó mientras sus dedos rozaban ligeramente los de ella al tomar de vuelta el objeto que ella le ofrecía.

Su intención no fue decir aquello con un doble sentido, pero a esas alturas no se necesitaba mucho para que la mente de ambos se dispara a la menor provocación.

- Intentaré algo menos dañino, quizá empiece a hacer yoga o meditación -respondió ella al tiempo que se regañaba a sí misma por la avalancha de pensamientos impuros que de pronto estaba teniendo sobre cierto ojiazul.

- No eres mujer para esas cosas -puntualizó su interlocutor con una media sonrisa.

- Lo dices como si me conocieras -dijo ella mirándolo a los ojos.

- Te conozco más de lo que crees -respondió él con una seguridad tal, que la peliazul sintió un cosquilleo recorriendo su espalda.

- Termina tu cigarro -murmuro tratando de romper la inevitable tensión que se estaba generando entre ellos- Iré a levantar un poco la sala de juegos.

17 no dijo nada mientras la mujer se dirigía hacia allá, también necesitaba algo de espacio para controlar las emociones que la compañía de Bulma despertaban en él y no cometer alguna imprudencia. Con esa idea en mente espero unos minutos más antes de decidirse y regresar a la habitación para despedirse de ella. Al entrar la encontró amontonando las cajas de pizza y las envolturas de golosinas que se encontraban dispersas por todo el sofá, así que comenzó a ayudarle.

- No sé como Trunks puede pasar horas con esto -exclamó la mujer rompiendo por fin el silencio entre ellos, al tiempo que miraba la enorme pantalla con el videojuego aun pausado.

- Es bastante divertido una vez que logras dominarlo -aseguró 17 al tiempo que presionaba el botón adecuado para que el juego continuara y así mostrarle que lo que decía era cierto.

Bulma lo miró en silencio por unos minutos, a veces encontraba increíble que uno de los androides destinados a destruir la tierra hubiera logrado cambiar tanto y empleara su tiempo sin mayor problema en actividades tan simples como esas.

Apenas el pelinegro advirtió que la mujer lo observaba atentamente, perdió la concentración en lo que estaba haciendo y su personaje termino derrotado. Bulma rio a sus espaldas al tiempo que comentaba que no creía que fuera tan malo en ese juego, él se volvió y con semblante serio le extendió el control invitándola a tomarlo.

- Gracias pero no es lo mío.

- Si te parece tan simple seguro podrás mejorar mi puntuación -insistió, haciéndola comprender que la estaba retando. Sus ojos brillaron con fiereza, ella jamás declinaba una oferta semejante.

Con expresión determinada la mujer sujeto el control e inicio un nuevo juego perdiendo casi al instante. De inmediato se volvió hacia el androide mirándolo de tal forma que él no se atrevió a burlarse. En lugar de eso carraspeo un poco para matar el residuo de risa contenida en su garganta y luego con voz seria se dirigió a ella.

- Te será más fácil si sostienes el control de esta forma así podrás presionar los botones más rápido -le indicó 17 mostrándole con sus manos la posición correcta.

Esta vez fue Bulma quien lo miro tratando de ahogar una risa por la seriedad con la que su invitado tomaba la situación. 17 espero un momento, mas al ver que ella no atendía sus indicaciones se acercó y en un santiamén se colocó tras de ella.

- Coloca aquí tus dedos -le murmuró al oído provocándole al instante un estremecimiento involuntario a la mujer cuando su cálido aliento rozó el lóbulo de su oreja.

Ella obedeció con lentitud, su cuerpo dejó de reaccionar voluntariamente al momento en que él se instaló a sus espaldas. Una sensación casi hipnótica se apoderó de Bulma mientras los brazos de 17 rodeaban los suyos, pronto las varoniles manos del androide se colocaron sobre las de la científica para dirigir suavemente los comandos del control.

El tiempo transcurría y no le importaba si ganaba o perdía el videojuego, ella estaba absorta en la sensación de calor que comenzaba a inundar su cuerpo cada vez que él pegaba más su pecho a su espalda al realizar un movimiento del personaje en la pantalla. Quería mantenerse serena, pensar en otra cosa que no fuera el cabello de 17 acariciando su hombro desnudo en un vaivén que le traía a la mente pensamientos por demás pecaminosos.

En silencio rogó a Kamisama porque el ojiazul no advirtiera lo que le estaba sucediendo, pero al girarse un poco hacia 17 descubrió el ligero sonrojo que asomaba en sus pálidas mejillas y entonces supo con certeza que su mente no era la única que imaginaba cosas.

Sus miradas se conectaron y un recuerdo compartido los invadió simultáneamente...

Parecía que había transcurrido una eternidad desde aquel día en que sus cuerpos yacían juntos sobre el césped cediendo a la necesidad imperiosa de fusionarse en uno, y sin embargo, esa misma emoción estaba tan presente en ese momento como cuando la experimentaron por primera vez.

17 abandonó por un momento la femenina boca para recorrer a besos el sensual trayecto que iba de la mandíbula al grácil cuello de la peliazul, sus labios quemaron como el mismo infierno cuando se colocaron en la piel desnuda del hombro de Bulma, por lo que las manos de la mujer se enredaron con más fuerza en el cabello azabache del androide invitándolo a seguir descendiendo. Contrario a lo que esperaba las manos de joven que hasta ese momento se encontraban en su cintura subieron con delicadeza por todo su torso hasta llegar al final de su blusa strapless, con algo de urgencia él deslizó sus dedos por debajo de la tela y la jaló hacia abajo hasta que esta cedió dejando al descubierto el sostén de fino encaje que la mujer usaba.

Los largos y hábiles dedos de 17 recorrieron por encima de la prenda el contorno de los pechos de Bulma al tiempo que admiraba su perfección. Luego se volvió a mirar el rostro de la mujer debajo de él, aprecio sus mejillas completamente encendidas y sus labios entreabiertos lo invitaron a besarlos nuevamente, él cayó preso de la tentación y sus bocas se devoraron ansiosamente por varios minutos.

17 experimentó una descarga eléctrica en su espina dorsal cuando las manos de la peliazul comenzaron a tirar de la playera que él llevaba puesta, la sensación aumentó al sentir las manos de la mujer acariciando su delgado pero tonificado abdomen y tuvo que romper el beso para tomar algo de aire al momento en que los dedos de Bulma empezaron a luchar con la hebilla de su cinturón para deshacerse de ella...

Y al igual que en aquella ocasión, el hechizo se rompió. Esta vez no fueron los disparos a distancia de los cazadores furtivos los que los obligaron a detenerse, si no la amigable voz de la madre de Bulma irrumpiendo en la habitación, lo que los trajo de golpe a la realidad.

- Lo siento muchachos no quería interrumpirlos, solo creí que era Trunks el que estaba aquí e iba a mandarlo a dormir -dijo la rubia despreocupadamente, provocando con su comentario que el rubor que cubría las mejillas de la pareja de ojiazules se intensificara todavía más.

- No me había dado cuenta de la hora -soltó 17 mientras apartaba sus manos de las de Bulma y se separaba de ella sin atreverse a mirarla de frente- Debo irme.

La científica solamente asintió con un gesto, tampoco podía verlo directamente. De reojo observó a 17 dirigirse hacia la terraza y luego emprender el vuelo.

Al volver el rostro se encontró con una Bunny que le sonreía con complicidad.

- En serio lo siento cariño, no era mi intención estropear tu cita con ese joven tan apuesto -fue lo primero que salió de la boca de su madre.

Bulma quiso explicarle que estaba equivocada, pero tan pronto se dispuso a hacerlo supo que no lograría sonar convincente, por más despistada que fuera Bunny por la forma en que la miraba en ese momento le quedaba claro que ella acababa de enterarse del secreto que tanto se empeñaba en ocultar.

- Me apetece una taza de té, ¿me acompañas? -preguntó la rubia intuyendo por la expresión confundida en la cara de Bulma que no debía ahondar más en el asunto.

- Otro día, hoy estoy algo cansada y me iré a dormir ya -respondió su hija a modo de disculpa.

Sin dar tiempo a que Bunny respondiera Bulma caminó hasta la salida, al pasar junto a ella sintió la mano de su madre posarse en su brazo en un gesto entre cariñoso y comprensivo.

La peliazul sonrió ligeramente antes de abandonar la habitación rápidamente. A solas Bunny suspiró, las sospechas que surgieron en ella desde que el joven apareció en su casa por primera vez acababan de confirmarse. Ahora solo esperaba que su hija supiera tomar la decisión correcta para ella y la familia que decidió formar.

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Notas de la autora:

Hola a todos, antes que nada gracias por sus comentarios, en serio que me animan y ayudan mucho para continuar con esta historia.

Espero que este capítulo les haya gustado, y por fin y para aquellos que se quedaron con la duda de lo que paso exactamente entre ellos cuando Bulma visito la reserva varios capítulos atrás, aquí está todo el chismecillo completo. Además, como verán el momento de las decisiones se acerca, y eso al menos a mí, me emociona mucho porque esta pareja tan poco probable me gusta un montón, y me pone en apuros a la hora de escribir porque me lleva de un lado a otro, así que en este punto todo es posible, ya veremos que pasa.

Por ahora me despido, ojalá que disfruten su lectura y su fin de semana.

Les envío muchos saludos a todos.