DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.
Lo único que me pertenece es la imaginación y la locura, que plasmo en mis historias.
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La mujer se miró al espejo por décima ocasión ese día, sus invitados no tardarían en llegar y ella quería lucir lo mejor posible por lo que su atención estaba centrada en el más mínimo detalle de su de por sí impecable apariencia. Mientras pasaba sus finos dedos por su sedosa cabellera celeste observó un par de ojos azabaches fijos en ella.
En los años que había convivido con Vegeta aprendió a interpretar su lenguaje corporal, por lo que sabía a la perfección lo que significaban esa postura de brazos cruzados, y esa mirada que le estaba dando en ese instante. Antes de decir algo esperó, estaba cansada de ser quién siempre tuviera que iniciar las conversaciones incómodas entre ellos, así que siguió arreglando su cabello como si no se hubiese percatado de nada.
Pasaron unos minutos de silencio y tensión, antes que Vegeta se diera la vuelta en dirección al enorme clóset que compartían. De reojo, ella observo el gesto adusto en su rostro mientras pasaba de mala gana las prendas que no eran para entrenar, y que él solía denominar como vestimentas ridículas para disfrazarse de humano.
El silencio entre ellos se rompió cuando al lado de Bulma volaron algunas ropas, la acción la hizo volverse en seguida solo para encontrarse con la mirada de fastidio de Vegeta. La mujer contuvo las ganas de pelear, era su cumpleaños y no dejaría que nadie le amargara la ocasión.
- Sé que Trunks te pidió que asistieras a mi fiesta, pero no tienes que presentarte si no quieres -le dijo al saiyayin sabiendo que su actitud estaba diciéndole a gritos el descontento que sentía por aquella celebración, y por el hecho de que su hijo le había insistido sin cesar hasta que finalmente él accedió a ir.
- Pudiste decirme eso antes, solo te gusta interrumpir mi entrenamiento -le reclamó malhumorado.
- Esa nunca fue mi intención, de sobra sé lo difícil que es para ti dejar tu rutina por un día, para celebrar cualquier ocasión con nosotros, por eso no te lo pedí en un principio -respondió sorprendida en el fondo, por la nula decepción que sentía al imaginar que Vegeta no estaría ahí compartiendo con ellos.
La respuesta de la mujer y su tono de voz tan neutral lo tomó por sorpresa, Bulma solía reaccionar con más intensidad cuando algo no salía como ella deseaba, y no se rendía hasta salirse con la suya.
- Si me voy ahora, te quejarás después -puntualizo él tras unos instantes, esperando que con esa frase ella cayera en la trampa y develara sus verdaderas intenciones de persuadirlo.
- No lo haré, tienes mi palabra -respondió serenamente volviendo sus ojos celestes hacia el extrañado príncipe para confirmarle que hablaba en serio, luego se volvió de nuevo al espejo para dar los últimos retoques a su maquillaje.
La actitud de la mujer le provocó a Vegeta una ligera sonrisa de satisfacción, era la primera vez desde que la conocía que aceptaba y se sometía con rapidez a su voluntad y dejaba de luchar e insistir inútilmente en imponerle actividades por demás triviales, y lo dejaba irse sin amenazas, ni insultos, es más sin siquiera haberle gritado por lo menos un "Egoísta", o "Insensible". Al parecer por fin ella entendía el lugar que ocupaba dentro de sus prioridades.
Lo que Vegeta no se imaginaba, es que lo que en realidad sucedía es que Bulma estaba cansada de ese tipo de discusiones que no iban a ningún lado, de sentir que tenía que rogar prácticamente por un poco de atención de su parte, y tener que soportar sus reclamos después por haber invertido su valioso tiempo en algo tan banal. Estaba tan concentrado en sí mismo, que era incapaz de darse cuenta que sus frecuentes negativas a ser participe de los eventos y de tener una mayor convivencia con su mujer y su hijo, provocaron en Bulma intentos cada vez más efímeros por lograr su compañía.
Así que mientras él dejaba la habitación sintiendo que había ganado, ella ni siquiera se daba cuenta de su ausencia, toda su atención estaba en la idea de disfrutar mucho ese día y festejar por todo lo alto.
Una vez que quedo satisfecha con su imagen se dirigió a la entrada de la Corporación, donde con la misma alegría de siempre recibió a cada uno de sus invitados, quienes a pesar de estar acostumbrados al lujoso decorado usado en las celebraciones, no pudieron evitar sorprenderse en esta ocasión, pues se notaba que Bulma estaba tirando la casa por la ventana*.
Otro detalle que no paso inadvertido para sus invitados fue el hecho de que la cámara de gravedad estaba en funcionamiento, y que su ocupante como casi siempre sucedía en ese tipo de eventos, los estaba evitando. Sin embargo, ninguno mencionó nada al respecto, conociendo el carácter explosivo de la peliazul era mejor no comentar la falta de sociabilidad ni la ausencia de Vegeta en un día semejante, por lo que una vez que ocuparon sus asientos en las lujosas mesas, se centraron en disfrutar la actuación del famoso cantante que Bulma contrató para la ocasión.
El espectáculo fue increíble, todos los presentes aplaudieron sin cesar cuando acabo la última canción dedicada a la cumpleañera, quién sonrió feliz durante toda la interpretación. Al final, el cantante se acercó a felicitarla y tras retratarse juntos, ella se apartó a un lado para que los admiradores de este pudieran tener un autógrafo, y la fotografía del recuerdo. Mientras esperaba a que todos pasaran, Bulma advirtió alejado de la multitud a 17 que la miraba fijamente. La científica le hizo un gesto para que se aproximara, por respuesta él movió la cabeza de un lado a otro, le sonrió y caminó hacia el interior de la casa, intrigada, Bulma se dirigió hacia allá.
- ¿No piensas unirte a la fiesta? -le preguntó una vez que estuvo frente a él.
- En un minuto -respondió tan impasible como siempre.
Él la miro por espacio de unos segundos, sus labios se abrieron para decir algo, pero de ellos no salió ningún sonido.
- ¿Qué sucede?, ¿Acaso éstas nervioso? -lo cuestionó de nuevo al ver algo de indecisión en sus ojos azules.
- No -dijo al tiempo que se acercaba a ella como si estuviera evaluándola- Solo quería felicitarte en privado.
Una sonrisa nerviosa se dibujó en el rostro de Bulma al verlo acortar la distancia entre ellos, no paso mucho antes que estuviera rodeada por los brazos de 17 y él por los de ella. Fue un abrazo rápido, pero aún así logró acelerar el pulso de ambos. Cuando el androide se separó, la mujer se volvió hacia otro lado para evitar que este advirtiera la turbación en sus ojos celestes.
- Ya que lo hiciste, deberíamos ir a la fiesta con los demás -dijo lo más normal que le fue posible, por la emoción que el previo gesto de afecto le había ocasionado.
- ¿Y qué le dirás a tus amigos? -soltó con curiosidad, ella lo miró confundida, por lo que se explicó- Me refiero a cómo explicarás mi presencia aquí.
Ella dudó unos segundos antes de responder.
- Solo diré la verdad, que fuiste invitado igual que ellos -admitió, aunque hasta ese momento no se había detenido a pensar que en efecto, la presencia de 17 desataría más de una pregunta al respecto.
- Bien, entonces vayamos -contestó él con naturalidad.
Como era de esperarse, todas las miradas se volvieron hacia ellos cuando aparecieron en el jardín, pero ninguno de los dos les prestó atención, o al menos fingieron no darse cuenta.
- ¿Qué hace él aquí? -preguntó Yamcha a su ex-novia en voz baja para evitar que el androide a su lado pudiera escucharlo.
- Yo lo invité.
- A Vegeta no va a gustarle -volvió a murmurar.
- ¿A él o a ti? -intervino el ojiazul quien gracias a su fina audición se estaba enterando de todo.
La frente de Yamcha se tornó azul del susto cuando los ojos fríos del androide se fijaron en él, y sin atreverse a responder sonrió forzadamente y se dirigió a buscar otra bebida.
- Cobarde -soltó 18 y luego se volvió hacia su gemelo- Y tú, compórtate -le advirtió mirándolo fijamente.
Bulma no entendió la amenaza de la androide, pero decidió pasarlo por alto y disfrutar del siguiente espectáculo que había preparado. Una vez que el show termino, los meseros aparecieron como por arte de magia trayendo infinidad de charolas con los más diversos platillos. El banquete de la celebración fue todo un desfile gastronómico, y el delicioso aroma que despedía tentó incluso al orgulloso príncipe, quien pocos minutos después de que todo estuviese servido, abandonó su cámara de gravedad por unos momentos para ir a degustar la apetitosa comida.
Entre bocados, el guerrero observó a la científica platicar animadamente con el enano de Krilin mientras el mocoso de hojalata la veía con total atención. Con esta, eran dos ocasiones en las que la peliazul y el androide estaban demasiado cerca. Por su parte, 17 advirtió las ocasionales miradas de Vegeta sobre ellos, y con toda intención hizo evidente el interés que tenía en Bulma, aproximándose más a ella o rozando accidentalmente su brazo o su mano en cada ocasión que le era posible, al tiempo que analizaba las reacciones del saiyayin.
Uno de sus propósitos para asistir a esa fiesta era evaluar la relación de la peliazul, medir el interés de Vegeta por ella y viceversa, y así decidir de una vez si debía abandonar sus intenciones y mantener su esporádica relación con Bulma en un plano puramente platónico e inofensivo. O si era el momento de dar el paso definitivo y atreverse a ir mas allá y ganar definitivamente su afecto. Por la actitud indiferente del saiyayin, su conclusión resultó más que obvia.
"No hay nadie mejor que yo", se dijo Vegeta a sí mismo tras ver a esos dos juntos, afirmándose con toda certeza que la científica solo estaba mostrando al androide esa ridícula hospitalidad humana heredada de su loca madre, y que el insecto de hojalata no era competencia alguna para él, un guerrero de élite perteneciente a la realeza saiyayin. Así que tras terminar de comer, se levantó con su semblante arrogante de siempre, dirigió sus ojos azabaches hacia 17 para mostrarle lo superior que se sentía y luego volvió a encerrarse en su cámara de gravedad.
Bulma estaba tan concentrada en los ojos color cielo de su invitado que no advirtió el momento en que el príncipe abandonó la fiesta. Se dio cuenta de su ausencia hasta el momento en que la música comenzó a escucharse y el maestro Roshi ya con algunas copas encima empezó a bailar con la tortuga que no hallaba como escaparse. Volviéndose hacia el androide lo invitó con la mirada a la pista, él negó levemente y entonces ella llamó a su amigo a acompañarla.
- ¡Tú! -la rubia apuntó a su gemelo una vez que Krilin y Bulma se levantaron para ir a bailar, dejándolos solos. El androide se llevó un dedo al pecho fingiendo inocencia- Te advertí que te comportaras.
- Pero, si no estoy haciendo nada.
- Antes ni siquiera me habría importado -le dijo con voz indiferente que pronto cambió a un tono más cálido cuando contempló a la bebé que dormía en sus brazos y añadió- Pero ahora tengo una familia, y sé lo importante que es eso.
- Aún así no entiendo ¿A qué viene esa advertencia?
- No te hagas el tonto conmigo 17, te conozco mejor que nadie -puntualizó fijando su mirada en su gemelo, y luego en la científica que bailaba animadamente a unos metros de ellos- Desde la primera vez que los vi, me di cuenta del interés que sientes por ella.
- Vaya, y yo que pensé que estaba siendo discreto -bromeó él con una media sonrisa.
- Lo mejor es que te alejes y no causes problemas innecesarios.
La sonrisa del androide desapareció de su rostro al escuchar la sincera preocupación de su gemela por él, normalmente 18 no solía entrometerse en ningún asunto que no estuviera relacionado directamente con ella.
- Lamento que pienses así porque ya tomé una decisión -soltó él sin dejar de mirar a su hermana- No pienso dejar de verla.
- Entonces haz lo que quieras -respondió 18 dejando entrever su decepción.
17 se recargó en la silla y cruzó los brazos por detrás de su cabeza. Era extraño tener esa conversación con su hermana, y aún más insólito que se sintiera obligado a darle una explicación.
- No puedo romper algo que no existe, tú misma lo has visto, a él no le importa, y a mí si -su afirmación provoco que su hermana abriera los ojos con sorpresa- Al principio, pensé que la emoción se iría -soltó de pronto- Y no fue así, se ha hecho mayor con el tiempo -al decir esa última frase el androide se sonrojo como un adolescente apenado- Solo pienso en estar con ella, escuchar su voz, su risa, en verla feliz... ¿Así es como se siente el amor, no es así?.
18 pestañeó un par de veces antes de convencerse de lo que acababa de escuchar. Su gemelo, el inmaduro, el imprudente, el rebelde, el excesivamente confiado en si mismo, estaba enamorado... increíble.
- ¿Y qué hay del niño? -preguntó tratando de mantenerse centrada y hacerle ver el panorama real, en caso de que estuviera perdiendo de vista algunas cosas- No estás listo para una responsabilidad así.
- Con el tiempo lo estaré, estoy seguro. Además, hemos salido con él un par de veces, el pequeño es divertido, me agrada y yo a él -soltó y la rubia tuvo que ahogar una expresión de sorpresa, para no delatarse ante el par de amigos que acababan de volver a la mesa.
Bulma y Krilin bebieron unos sorbos de sus bebidas y luego regresaron a la pista. Los gemelos permanecieron en silencio un buen rato viéndolos bailar. La conversación pasada aún daba vueltas por la mente de 18, cuando Trunks se acercó a donde se encontraban y saludo efusivamente a 17. La androide escuchó discretamente la pequeña conversación que mantuvieron esos dos, en verdad parecían llevarse bien. Al verlo con el niño fue como si estuviera contemplando una nueva faceta de su hermano, de pronto la idea de 17 como padre, no parecía tan descabellada.
- ¿Estás dispuesto a formar una familia con ellos? -le preguntó cuando el pequeño se marchó.
Su gemelo asintió al tiempo que una ligera sonrisa se dibujaba en su rostro. 18 lo miró unos segundos, luego cerró los ojos y suspiró, 17 comprendió que acababa de obtener lo más cercano a una aprobación.
La música no había parado ni el ánimo de quiénes se encontraban en la pista tampoco. Sin embargo, la científica sintió la necesidad de beber algo después de una hora de baile ininterrumpido.
- Descansaré un rato, ¿vienes? -preguntó la mujer de cabello celeste a Krilin.
- Si -respondió él- Pero primero necesito preguntarte algo -antes de que la científica se marchara de la pista la tomó discretamente de la muñeca y la llevó al otro extremo de la fiesta, donde el sonido era menor.
- Dime -soltó ella sin comprender su actitud.
- ¿Qué sucede entre 17 y tú? -soltó esperando ver el efecto que su frase tendría en su amiga. Al ver que su rostro se ruborizaba al instante supo que sus sospechas eran ciertas.
- Nada, como se te ocurre -respondió ella sin poder disimular su turbación.
- Esas miradas y la forma en que se han tratado desde que se conocieron, no parecen nada -su amiga lo miró y él añadió- Además, Trunks me contó hoy, que hace un tiempo los acompañó al parque de diversiones y en otra ocasión al acuario, y tienes que aceptar que eso es muy raro, 17 ni siquiera convive con su hermana por más de una hora.
- Imaginas cosas -insistió ella lo más tranquila que pudo.
- Bulma -en la forma de pronunciar su nombre se notaba la preocupación de su amigo- ¿No vas a decirme?
Al escucharlo se sintió acorralada. Pocas veces en su vida había experimentado la imperiosa necesidad de contar un secreto, porque solo en contadas ocasiones se guardaba algo para sí misma, en su vida diaria solía decir todo lo que pasaba por su mente sin ningún filtro, quizá por eso la oportunidad de revelar lo que había callado desde hace tanto resultaba tan tentadora.
- Él es muy importante para mí, demasiado importante -confesó por fin, mientras los ojos de su amigo se abrían por la sorpresa- Ahora, ¿podemos regresar a la mesa por favor?.
Su amigo la siguió sin decir palabra, antes de llegar al final de la pista de baile 17 se apareció, le murmuró algo a Bulma al oído, ella lo miró, acto seguido él se despidió y se marchó de la fiesta. Apenas el androide desapareció, Yamcha se acercó a la peliazul y la invitó a bailar, ella accedió no muy convencida y Krilin volvió a su mesa.
- Acabo de confirmarlo, 17 está enamorado de Bulma -soltó la rubia apenas su marido se sentó junto a ella.
- Y al parecer no es el único que se siente de esa forma -le respondió él mientras sostenía a su hija en brazos- Solo espero que esto no termine mal.
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Notas de la autora:
*Para quienes no son de México, la expresión de tirar la casa por la ventana, se refiere a cuando se nota que hubo un gasto excesivo de dinero en una fiesta o celebración.
Hola a todos, espero les haya gustado esta entrega, pues quiero decirles que estamos a un capítulo más de concluir la historia.
También quiero aprovechar este espacio para aclarar algo sobre Vegeta que me comentan por mensaje o mencionan frecuentemente en los comentarios. No me cae mal su personaje, ni tengo nada en contra de él, trato de representar su personaje de acuerdo a la época en que este fanfiction esta situado, solo eso.
Creo que ya lo he comentado antes, sino pues ahí va, Vegeta es un personaje que evolucionó para bien con el tiempo, en la saga de Majin Boo el apego y amor a su familia es visible, pero en la época previa a eso, o sea en el espacio en que estoy desarrollando mi historia, lo imagino así tal cual lo escribo. También, como mujer por muy independiente que sea creo que si estuviera con alguien con su misma personalidad seguramente me sentiría sola, abandonada e infravalorada en varios momentos, por eso es que transmito esa percepción al personaje de Bulma.
Por lo que expuse antes, espero que dejemos el tema, no tengo nada contra Vegeta, solo aprovecho sus peculiaridades para darle más fuerza y sentido a mi historia, nada más.
Eso es todo por ahora, ojalá que hayan disfrutado su lectura.
Les envío muchos saludos a todos y que tengan un lindo fin de semana.
