DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.

Lo único que me pertenece es la imaginación y la locura, que plasmo en mis historias.

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En esa fecha el grupo de guerreros Z solía reunirse para recordar la derrota de Cell, la paz que disfrutaban gracias a aquella victoria y por supuesto a su querido amigo Goku. Para la ocasión el maestro Roshi había ofrecido Kame House como el lugar de encuentro, por lo que la pequeña casa se encontraba llena de visitantes.

Bulma miró discretamente a su alrededor y sonrió internamente al reparar en ese hecho pues recordaba aquella ocasión hace un par de años cuando un imprudente 17 había entrado a la habitación donde ella se encontraba cambiándose, en aquel entonces el coqueteo entre ellos parecía tan inofensivo que jamás hubiera imaginado que este podía transformarse en algo más intenso y especial.

Ante semejante pensamiento su rostro se ruborizó, para ocultarlo tomó el vaso de jugo frente a ella y bebió varios sorbos. Cada vez le era más difícil mantenerse serena en los sitios que le traían algún recuerdo de 17, las emociones que generaba en ella el joven ojiazul la tenían confundida, su brillante mente estaba hecha un caos y la única claridad que tenía es que no podía seguir sin tomar una determinación, era momento de grandes decisiones, por lo tanto, apenas concluyera la reunión iría a buscar a 17.

A pesar de la lejanía entre ambos, el androide también se encontraba en esos momentos pensando en la científica. La última vez que se vieron fue el día después de su fiesta de cumpleaños cuando él le llevó aquel regalo que la peliazul abrió ansiosa. El tiempo se detuvo para 17 mientras la mujer contemplaba el obsequio, y había pasado varios minutos en espera de una respuesta suya, pero Bulma se mantuvo en silencio, sin saber que decir.

Entonces él comprendió que quizá se había precipitado, pero ya no podía esperar más para confirmarle lo que sentía, no era su intención presionarla a tomar una decisión tan importante, así que antes de marcharse le dijo que sabía donde encontrarlo, si deseaba verlo otra vez.

Luego regreso a la reserva, y desde ese día habían pasado varias semanas sin tener noticias de ella, eso lo estaba matando, porque incluso una respuesta que no llega es una respuesta en sí misma, y si Bulma había decidido cortar toda relación con él, no había nada que pudiera hacer al respecto, la conocía lo suficiente como para saber que la mujer tenía la determinación suficiente para hacer de su vida lo que ella considerara mejor, era valiente para enfrentar al mundo si así debía hacerlo, y si ahora no estaba con él, es porque creía que así era mejor.

17 sonrió amargamente, le dolía aceptar su ausencia y a la vez le agradecía los sentimientos que despertó en él. Estaba convencido que la esperanza de volver a verla se iría desvaneciendo, y con el tiempo Bulma se convertiría en un hermoso recuerdo. No encontraba sentido a guardarle rencor, no podría hacerlo aunque quisiera, la mayoría de los encuentros que tuvieron fueron propiciados por él, por su deseo de verla, de tenerla cerca, de conocerla mejor.

Tuvo la oportunidad de evitarlos, pero no quiso, actuó como lo hizo a sabiendas del riesgo que estaba tomando, pensando que podría controlar sus emociones fácilmente si se llegaba a dar el caso. Y ahora estaba ahí, solo, sumido en el sufrimiento que sin querer él mismo se creo, y no quedaba otra que responsabilizarse por ello y seguir adelante.

Además, si era objetivo no todo fue malo, había aprendido más de sí mismo, entendió que a pesar de su transformación en androide era capaz de vivir y sentir como humano, incluso aunque en esos momentos dolía pensarlo, algo le decía que la experiencia que había vivido con Bulma lo preparó de alguna forma para que en un futuro pudiera volver a amar y quizá hasta formar una familia.

Por ahora, eso le parecía muy lejano, pero todo empieza dando el primer paso, lo que debía hacer era seguir con su vida y dejar de forzar al destino buscando más encuentros con ella. Con eso en mente, 17 optó por enfocarse en su labor de vigilancia para así dejar de pensar en lo que nunca hubiese podido ser.

Después de algunas horas la reunión llegó a su fin, y Bulma se marchó apresurada en dirección a la reserva donde vivía 17. Mientras conducía su aeronave rememoró la última ocasión en que lo había visto al tiempo que un sinfín de emociones embargaban su alma...

La científica llevaba una o dos horas de sueño cuando el intercomunicador de su habitación anunció la llegada de una visita para ella, antes de preguntar de quien se trataba maldijo interiormente un par de veces que la hubiesen despertado. Al enterarse que era 17 quién la esperaba en la sala de la Corporación, murmuró un apresurado "voy de inmediato", luego bajo aprisa las escaleras mientras trataba de arreglar un poco su cabello celeste.

- Hola 17 -dijo esbozando su más encantadora sonrisa al tiempo que entraba en la sala donde el androide la esperaba.

- Creo que no debí venir tan temprano -respondió él algo apenado al verla vestida con su bata de dormir, y luego sin dar tiempo de nada le extendió a Bulma una caja alargada- No quería despertarte, solo iba a dejarte esto pero apenas mencioné tu nombre el robot doméstico ya estaba anunciándome.

- ¿Es un regalo por mi cumpleaños? -preguntó ella emocionada como una niña.

- Algo así... -dijo su interlocutor sin quitarle la vista de encima.

Bulma abrió la caja, al ver su contenido se volvió a mirar a 17. Algo le decía que el aturdimiento que estaba experimentando no se debía a las copas de champagne que había bebido, ni tampoco a la falta de sueño.

- ¿Por qué me regalas esto? -cuestionó la científica tras unos segundos.

- Me pareció una forma sutil de decírtelo -le dijo el ojiazul tratando de sonar seguro, aunque en el fondo los nervios lo estaban traicionando.

Las palabras de 17 confirmaron que su suposición era correcta. Sin saber que más hacer la mujer miró la hermosa rosa color lavanda, mientras que recordaba aquella ocasión en que ella al ver una flor similar en la reserva le había contado al androide que Bunny solía decir que las rosas lavanda eran utilizadas para expresar sentimientos e intenciones románticas, como el amor a primera vista, y que no había mejor flor para declarar el amor que esa.

Bulma se quedó en silencio, era increíble como un detalle tan pequeño decía tanto a la vez.

Él la miró fijamente como tratando de descifrarla, era evidente que esperaba alguna reacción de su parte, pero ella se encontraba incapaz de articular palabra, ni de poner orden en el torbellino de emociones que la embargaban.

Los ojos color cielo del androide tampoco le ayudaron mucho, en ellos podía ver la imperiosa necesidad de una respuesta de su parte, así como la ansiedad que comenzó a generarle aquel mutismo de su parte.

- Es probable que no sientas lo mismo -dijo 17 rompiendo el silencio y la tensión que se había formado entre ellos- Pero si no es así y deseas verme otra vez sabes donde encontrarme -añadió al tiempo que abandonaba la habitación.

Ante semejante situación Bulma no había sabido como reaccionar, hasta ese instante había creído que 17 solo se sentía atraído hacia ella y nada más. Y ahora, con ese detalle él acababa de decirle sin demasiadas palabras de por medio que la amaba y esperaba ser correspondido. Y luego se marchó, dejándola a solas con la maraña de pensamientos y emociones que le cruzaban por la mente y el corazón.

Había permanecido por semanas en ese limbo emocional, al tiempo que analizaba a fondo la situación y las opciones que tenía para enfrentarse a ella.

La primera que le vino a la mente fue sugerida por el miedo al cambio, pensó entonces no decirle nada al androide, simplemente alejarse de él, pretender que todo seguía como antes de conocerlo y dejar que aquel sentimiento entre ellos se extinguiera con la misma rapidez con que había surgido en un inicio. Todo para preservar la familia que creó y la vida a la que ya estaba acostumbrada...

"Y a todo esto, la vida a la que estoy acostumbrada, ¿es la misma que quiero?", se preguntó luego sintiendo que acababa de dar con el punto clave, que daría luz a su enredada mente.

Y así, con esa claridad, fue que Bulma comenzó a analizar su vida...

Ella había entablado una relación con Vegeta y formado una familia con él, y era feliz, o al menos eso creía antes de conocer a 17. Después que el ojiazul entrara a su vida algo cambió, comenzó a pensar que merecía más de lo que estaba recibiendo, que no bastaba conque Vegeta viviera en su casa, durmiera en su cama y le hiciera el amor algunas noches para mantener su unión, ella necesitaba sentirse apreciada, deseada, amada en su totalidad. Necesitaba sentir que ella y su hijo eran la prioridad para el príncipe, que Trunks contaba de verdad con un padre que lo guiara y se interesara por él, que el pequeño fuera valorado por quien era y no solo por la fuerza que heredó de sus genes saiyayin.

Pero claro, como suele suceder en esos casos, uno no sabe bien lo que verdaderamente anhela hasta que empieza a enfrentar su falta. Y ella lo sabía mejor que nadie, simplemente bastaba con echar una mirada a su pasado para entenderlo.

Para comenzar, su experiencia amorosa no fue la más basta, aunque en su adolescencia coqueteaba demasiado, la realidad era que en su vida la científica solo había tenido dos relaciones de verdad. Una con Yamcha que nunca prosperó a mayores debido a las infidelidades y poco sentido del compromiso del beisbolista, aunado al fuerte carácter que ella poseía y a la inmadurez de ambos. De ese noviazgo aprendió varias cosas, la primera, que autoengañarse creyendo que la persona con la que estás cambiará algún día para convertirse en quien esperas que sea, es de la peores formas de mentirse a uno mismo.

La gente es como es, puede modificar ciertas cosas pero solo si lo desea, aceptar esa imperfección es parte de amar al otro de una forma más real.

La segunda, que puedes pasar muchos años con una persona solo por costumbre, que esta última te va dominando sin darte cuenta hasta que llega el momento en que no puedes salir de esa rutina autoimpuesta porque no conoces nada más, y por último, que solo adviertes esa monotonía hasta que aparece alguien que vuelve a hacerte sentir vivo otra vez y es ahí donde cuestionas tus sentimientos y el lugar donde estás parada.

Eso fue lo que le sucedió cuando apareció Vegeta, aunque al principio él le inspiraba miedo, pronto comenzó a encontrarlo atractivo, y a pesar del difícil y huraño carácter del guerrero, ella consiguió acercarse lo suficiente al saiyayin, eso la había llevado a creer que la hostilidad de Vegeta no era producto de la frialdad y el desprecio a todo aquel que consideraba inferior, sino que se debía solamente a una coraza emocional que la soledad en que había vivido lo llevó a adoptar.

Y ella que siempre se había sentido atraída por los chicos difíciles, encontró aquello irresistible. Con el paso del tiempo, la preocupación hacia el guerrero se volvió tan evidente que los problemas con Yamcha comenzaron a surgir, y cuando el lobo del desierto preso de celos intentó restringirle su interacción con Vegeta, ella estalló y la relación se fue al carajo. El golpe resultó ser más duro para Yamcha que para la científica, y eso se debió en parte a la enorme atracción que el príncipe provocaba en ella.

Sus primeros encuentros íntimos, tan intensos y casi salvajes, apagaron su brillante mente. Estaba disfrutando por primera vez en su vida de su sexualidad de forma tan plena, que aquellas vocecitas internas que le advertían quedaban acalladas al momento en que se encontraba con Vegeta. Y poco tiempo después de eso, antes que siquiera pudiera cuestionarse lo que estaba pasando se llevó la sorpresa de que estaba embarazada.

Decirle fue fácil, lo doloroso fue ver el poco interés del príncipe por la noticia. Tras escucharla él la miró de arriba a abajo, y lo único que exclamó antes de irse nuevamente a entrenar fue que esperaba que su vástago fuera más poderoso que el hijo de Kakarotto, no dijo nada más sobre le tema durante el resto del embarazo. Y cuando Trunks nació, y ella vio la sonrisa de satisfacción del príncipe creyó ingenuamente que esta se debía a la felicidad de conocer a su primogénito, pero casi de inmediato Vegeta le dejo en claro que el motivo de su expresión se debía al enorme poder que percibía en el niño y al gran guerrero en que se llegaría a convertir.

Sus esfuerzos posteriores por llevar una vida familiar normal fueron rechazados enérgicamente por su nuevo compañero, quien en una de sus conversaciones más acaloradas le dejó claro que no existía ningún compromiso entre ellos, en su planeta el significado de pareja, se reducía a alguien con quien te acostabas mientras hubiera ganas de hacerlo, si el deseo se desvanecía el efímero vínculo también. No había mayor compromiso, para los saiyayines todo era diversión, la procreación lejos de ser una elección, era prácticamente una obligación de los guerreros de élite, ya que de ellos dependía el poder de las futuras generaciones.

Escuchar a Vegeta decir eso con toda la frialdad que era capaz, no fue suficiente para disuadirla, en su lugar le fijo un nuevo objetivo. A partir de ese momento Bulma intentó generar una conexión más allá de lo físico con el príncipe, que él comprendiera que ahora tenía una familia, que no estaba solo y que podía contar con seres que lo amaban, pero cada vez que lo intentaba se encontraba con un muro que no podía franquear, él no se dejaba integrar a su mundo, ni compartía las cosas que ella consideraba importantes porque para Vegeta estás eran absurdas.

Tenía que admitir que hasta ese punto su vida había sido una serie de batallas constantes por tratar de integrarlo más, de sentirse más unida a él, y que la fuerza y determinación que antes sentía por ese objetivo, ya no existía más. Fue desapareciendo con el tiempo, y la científica sabía en lo más profundo de su ser que había terminado por aceptar esa situación de desapego y desinterés, que incluso podría adaptarse a ella si de esa forma su hijo era feliz, después de todo la libertad que Vegeta le daba al enfocarse solo en su entrenamiento, le podría permitir trabajar más en los nuevos proyectos corporativos que tenía planeados, darse tiempo para su hijo y para ella misma.

En conclusión, las posibilidades de como vivir su vida eran infinitas, solo era cuestión de que ella tomara una decisión de una vez por todas, porque finalmente lo que decidiera no tenía nada que ver con Vegeta, ni con nadie más, solo dependía de ella y de lo que en verdad anhelaba y deseaba tener.

Y justo en ese instante, después de semanas de reflexión Bulma reconoció que hay un momento en que tu vida cambia y no puedes predecir cuando será, pero cuando sucede lo sientes hasta en la última fibra de tu ser. Estaba segura porque justo lo estaba experimentando, todo ese análisis y reflexión dieron frutos, no podía postergar su situación con 17 por más tiempo, lo correcto era hablar con él de frente.

Los recuerdos y reflexiones pasadas de Bulma llegaron a su fin cuando el pitido del panel de control le indico que estaba cerca de la reserva. Pronto sus latidos se aceleraron al advertir mientras aterrizaba la figura de 17 esperándola.

Apenas la mujer descendió de su aeronave, 17 se aproximó a ella. Y fue así, como ambos supieron que el momento definitivo había llegado, estaban a punto de enfrentar un momento que cambiaría sus vidas.

Ya no esperarían más a que el destino y los encuentros furtivos siguieran cruzando sus caminos, por fin toda la incertidumbre que habían vivido estaba por finalizar, y se reducía a un simple encuentro más, que determinaría si sus destinos se unían o se separaban para siempre.

Y fuera cual fuera el resultado, ambos estaban preparados para enfrentarse a ello.

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Notas de la autora:

Hola a todos, por fin llegamos a la conclusión de este fanfiction. Sé que este capítulo tardó una eternidad en subirse y les ofrezco una disculpa por la demora, pero estuve atravesando por situaciones personales difíciles que me impidieron ocuparme de eso.

Ahora, a pesar de lo corto es un capítulo muy profundo porque encierra reflexiones de ambas partes, que sirvieron para dos fines, uno concluir el fanfiction sin alterar la línea de tiempo que todos conocemos, y segundo dejar abierta la posibilidad de continuar ese romance en otro fanfiction alterno, que es precisamente lo que estoy haciendo.

Así que de una vez los invito a leer mi próxima historia donde relataré algunas de las situaciones que no se abordaron claramente en este fic, les adelanto que esta será una historia corta, 3 o 4 capítulos a lo sumo, por lo que una vez que la termine pretendo subirla completa, y si nada se atraviesa y todo fluye, calculo que el fanfiction quedará listo a mediados de febrero.

Ojalá que hayan disfrutado esta historia, y si tienen algún punto en especial que les gustaría que se retomara en la continuación háganmelo saber en los comentarios. Sin más que decir, me despido por el momento.

Les envío muchos saludos a todos.