¿Cómo hubiera sido la vida si las cartas Clow nunca hubiera dejado a su dueño original? ¿Cómo sería todo si el sujeto más poderoso del mundo mágico encontrará desde joven la capacidad de sellar esos poderes de adivinación que tanto le fastidiaban? ¿Sería feliz al saber que no sabría de antemano lo que pasaba con su vida?

Hay muchos mundos paralelos a un mismo evento y esta es la historia de aquel ángel de la luna cuyo destino nunca fue servir a una niña de ojos esmeralda, sino a una joven de ojos como llamas.

Rishi Reed Li había sido sietemesina, albina, frágil por naturaleza y con una tendencia a enfermarse constantemente. Nunca fue declarado abiertamente por el señor y la señora Reed, pero aquella niña era la deshonra de la familia. Sus poderes se asemejaban más a los de la línea materna. Grandes poderes de la luna que quedaban eclipsados por los del maravilloso y prometedor Clow, su hermano diez años mayor. A la corta edad de 25 años, Clow había logrado crear el majestuoso libro de las cartas Clow y además había sellado sus poderes de ver los eventos futuros. Adorado por muchos y temido por otros, Clow gozaba de los placeres de la vida sin ningún miramiento. Más sin embargo, nunca olvidaba a su hermana pequeña y ese fue el motivo real de la creación de Yue, el guardián de la Luna.

Yue, retraído por naturaleza, fue creado con un solo pensamiento en mente. Proteger a la menor de los Reed. Su largo cabello blanco y pálida piel eran semejantes a los de la joven más sus ojos azules contrastaban a la perfección con la vibrante mirada de la hechicera.

Clow le presentó al guardián de la Luna con la mayor familiaridad, es más, el guardián sólo se limitaba a responder con monosílabos o evitar el contacto visual.

La primera vez que Rishi y Yue se quedaron a solas, un silencio incómodo reinó en la habitación por varios minutos.

-Pues yo… espero que nos logremos hacer buenos amigos- murmuró la joven mientras trataba de controlar el suave temblor en su voz a causa de los nervios.

El guardián sólo se limitó a mirarla de reojo para después ver hacia la ventana.

Las semanas pasaban y la interacción entre ambos no mejoraba. Yue solía visitar a la joven durante las mañanas y tardes. En la noche, solía quedarse en el balcón de la habitación donde pasaba las noches en vela contemplando la luna y las estrellas.

La de ojos como llamas experimentaba un laberinto de emociones. El imponente guardián era hermoso. Su largo cabello blanco, su mirada penetrante y su rostro siempre serio pero nostálgico la atraían de una manera que jamás había experimentado. Al inicio le atribuyó esas emociones a que su fuente de poder era la misma del guardián, pero día con día el anhelo de estar más cerca de él, hablarle e incluso atreverse a tocarle incrementaban con una impresionante rapidez.

Decidida a salir de esa círculo de silencio donde se había colocado desde el primer día, la joven se levantó lentamente de su cama y empezó a acercarse a donde el ángel se encontraba. Afortunadamente se percató de lo inapropiado de su vestimenta a tiempo. Se colocó una bata blanca que cubría el camisón rosado pastel que estaba usando y se acercó con paso decidido al guardián.

Yue volteo inmediatamente a verla. La presencia de la chica le resultaba embriagante. Desde el primer día que la vió, comprendió a la perfección los deseos de su creador. Esa joven dama, poderosa pero frágil como una flor en el invierno, debía ser protegida de los males del mundo. Él, guardián de la luna, se encargaría de proteger y preservar esa sonrisa que vió por primera vez cuando ella se presentó.

-Señorita Reed-

-Yue por favor… te he pedido que dejemos la formalidad. Puedes llamarme por mi nombre-

-Pero yo…-

-Yue… -

-Está bien… Rishi… no deberías encontrarte en este lugar… la brisa puede enfermarte-

-Yue, me permites… yo quisiera… ser tu amiga - murmuró.

La petición tomó por sorpresa al guardián quien agradeció la oscuridad de la noche para ocultar el leve sonrojo en sus mejillas. Con paso lento se acercó a la joven y colocó suavemente su mano en la mejilla de esta. Dedicándole una pequeña sonrisa asintió y después se marchó del lugar.

… … … … … … …

Las estaciones pasaban y aunque despacio, la relación entre el guardián de la luna y la de ojos como llamas se hacía más cercana, más familiar

Ambos corazones latian el uno por el otro pero el tabú y sus roles en la jerarquía familiar los detenían, y ya la situación de la menor de los Reed era bastante compleja

Un día, la joven de cabellos blancos, decidió salir a contemplar la luna. Ante ella estaba la Luna de sangre, un evento poco común pero, para aquellos con poderes de la Luna resultaba en una descarga de poderes. Rishi se escabulló de su habitación hacia el jardín, como hipnotizada por el evento, sentía como sus poderes vibraban con el fenómeno. Yue sintió como la chica se había movido de lugar y la siguió hasta la explanada.

-¿Que haces afuera, descalza y poco abrigada? hace frío, te vas a enfermar-

-Es hermosa ¿no crees?- la chica seguía mirando hacia la luna de sangre que se reflejaba esa noche sin dirigir su mirada al guardián que se colocaba a su lado. Yue la miró, no existía nadie que se viera tan hermosa bajo el resplandor de la luna como Rishi

-Lo es- afirmó mirando hacia el cielo -en especial la de hoy... Como tu... -

La chica desvió su mirada al guardián confundida por su comentario

-¿A qué... A qué te refieres?... -

Yue bajo su mirada hacia la joven la cual la hizo sonrojarse de inmediato, la palma de su mano acarició la mejilla de la chica y se acercó a ella, haciendo que sus narices casi pudieran rozarse por la cercanía

-El hermoso resplandor plateado de la orilla es como tú, precioso, sin embargo... Hoy se ha teñido de ese color rojo fuego, como tus ojos y la calidez de tu alma-

Rishi se sintió desfallecer ante esas palabras y su corazón parecía querer salir de su pecho. No resistió más y acortó la distancia que los separaba y beso a Yue tomándolo por sorpresa. El guardián quedó inmóvil pero recobró la compostura y rápidamente se separó de ella

-Rishi... Esto no... No podemos-

-Por favor- rogó Rishi -no me importa si es debido o no, dime, dime que no sientes que tu pecho va a explotar ahora mismo-

Yue intentaba esconder sus emociones pero los ojos como flamas de la joven lo perdían por completo. Se hincó ante ella, y la volvió a acariciar, posiciono sus labios contra los de ella y la besó, la besó con todas las emociones reprimidas que había guardado durante mucho tiempo.

… … … … …

¿Acaso no existe algo más exquisito que el secreto que dos amantes guardan entre sí? Las miradas cómplices, aquellas palabras que no alcanzan a dejar los labios pero que igual logran calar en el corazón del otro y la adrenalina de saber que lo que se hace es prohibido.

Yue tenía claro que su único propósito había sido el proteger a la joven que se encontraba con él en ese momento, pero aquel corazón que creyó una vez de hielo le había demostrado lo contrario.

La amaba, le amaba tanto que dolía con la intensidad del sol de mediodía. El guardián estaba asustado ya que por primera vez en su vida sus emociones estaban a flor de piel y su autocontrol disminuía a cada segundo.

La familia Reed había partido a una cena de gala esa misma tarde. Los padres de Rishi se mostraron aliviados al saber que su hija no se encontraba en condiciones para el viaje.

La manera en la que trataban a la menor de los Reed, hacía que la sangre del guardián hirviera de enojo pero sabía que esta vez la joven estaba bien.

Ambos estaban claros en lo escandaloso que podría resultar para la familia enterarse de su relación. Un ser mágico y una humana. Tal relación era impensable en el mundo mágico así que los amantes se limitaban a momentos como estos donde podían gozar de un tiempo a solas, lejos de todos aquellos que los podían juzgar.

-Deberias ser mas dulce y sonreír más- comentó la chica divertida mientras estaba entre los brazos del guardián pero el semblante de Yue seguía igual de frío .

-¿Y por qué debería? -

-Porque es el verdadero reflejo de la nobleza de tu corazón- la chica selló su comentario con un beso que Yue no dudo en corresponder

… … … … … … …

Rishi aborrecía terriblemente esa hora del día donde su familia aparentaba ser perfecta y demandaba que todos se sentarán a compartir la cena juntos. No le gustaba ya que, básicamente era la hora de reportar los logros y eventos del día para todos los miembros menos para ella ya que nunca la dejaban salir por cuenta propia. Además, le desagradaba que Yue debía quedarse al otro lado de la puerta y la distancia, aunque corta, siempre le causaba un dolor en su corazón.

-¿Escucharon las últimas noticias? Se dice que usagi-san ha tenido que enfrentar la ira de su jefe al darle su último reporte- murmuró lo señora Reed mientras movía lentamente su copa de vino.

-¿Te refieres a Kohaku? algo lamentable sin duda- confirmó el padre entre una mezcla de asco y desaprobación.

El nombre de Kohaku hizo que Rishi prestara inmediata atención. El ángel era conocido por meterse en problemas pero parece que esta vez cabía cruzado la raya. -¿Qué fue lo que pasó con Kohaku?- preguntó rogando que su interés no se delatara en su voz.

Su madre la miró con cara de pocos amigos mientras rodaba los ojos -Rishi, nunca estás enterada de nada. Kohaku se enamoró de un humano- esas palabras hicieron que el corazón de la joven latiera a toda velocidad.

-¿Enserio?-

-Hija, Kohaku ha cometido un acto de lo más escandaloso, se ha enamorado de un humano. Un ser sin magia y peor aún alguien diferente a su especie-

-¡Que osadía…! ¡inconcebible!- exclamó su padre mientras depositaba su copa de vino en la mesa -Los ángeles deben estar con otros ángeles, los humanos con humanos y los hechiceros como nosotros debemos estar con otros hechiceros- exclamó dando por zanjado el tema.

Esa noche, Rishi lloró amargamente en los brazos de Yue. Lloró porque su familia nunca entendería lo que era el amor verdadero, porque Yue y ella no tendrían un futuro en ese mundo mágico, porque lo amaba y lo amaba tanto que dolía con gran intensidad. Lloraba porque cada lágrima que derramaba se sentía como si su corazón sangrara.

… … … … … … …

Pasaron los días desde que la joven descargó las penas de su corazón en brazos del guardián, pero en lugar de seguir lamentándose, en el corazón de la hechicera había nacido una fuerte determinación.

-Rishi deberías descansar un rato- el guardián de la luna veía con preocupación cómo su amada abría, cerraba libros y realizaba rápidos y desorganizados apuntes en su libreta. Se encontraban en la parte prohibida de la biblioteca de sus padres, y temía la reprimenda que le pudiesen dar a la chica si los encontraban.

-No puedo… creo… creo que ya tengo la solución- exclamó. El brillo en su mirada mientras decía esas palabras reflejaba pasión y determinación.

-¿Solución? ¿De qué hablas Rishi?-

-No comas ansias, te lo diré pronto- exclamó mientras le devolvía una tierna sonrisa.

Varias noches pasaron y el comportamiento era el mismo. Esperaban hasta altas horas de la noche y se escabullian a la biblioteca. Yue no estaba muy cómodo con la situación pero tampoco podía negarse a los deseos de su amada, complacerla y ver su sonrisa, eran su mayor anhelo.

Un evento más de la familia Reed y una noche mas que los amantes se quedaban solos en aquella mansión. Yue veía como la hermosa chica caminaba de un lado a otro, nerviosa y apresurada mientras revisaba una y otra vez los apuntes de su libreta y recogía algunas cosas en un bolso. Cuando finalmente la joven pareció calmarse, Yue se acercó y acarició sus hermosos cabellos blancos

-¿Te encuentras bien? -

La chica solo sonrió y tomó la mano de Yue -Vamos al jardín-

Ambos salieron, el clima era templado. Yue pudo notar como un eclipse de luna se estaba suscitando en ese momento.

-No sabía que teníamos un eclipse hoy-

-Es perfecto- Rishi elevó su manos hacia el fenómeno y su aura plateada comenzó a resplandecer más fuerte que nunca. El guardián veía sorprendido el despliegue mágico de la chica, y solo podía pensar que se veía tan bella que solo quería besarla

-Yue, encontré la solución a nuestros problemas- el ángel solo la miro y ella pudo leer la curiosidad en sus ojos -Yue, ¿me permitirias darte una forma humana?-

La declaración tomó por sorpresa al guardián que no daba crédito a lo que había escuchado. Sí, sería una solución, pero dudaba que fuera posible. Rishi se acercó y reclamó sus labios en un apasionado beso que los dejó sin aire.

-No creo sea posible, y si lo fuera, sería peligroso, no te expondría así-

-Serás humano, y podremos irnos y ser solo nosotros, sin preocuparnos por nada más-

-Es un lindo sueño- Yue se puso mas serio aun -Rishi, prometeme que no harás ninguna locura-

La chica se separó de su abrazo y levanto su mano desde donde destellos color plata comenzaron a salir

-Rishi… Espera…- Yue intento no desmayarse pero el poder de la joven sobre la luna era indudable. La chica lo tomo con dificultad entre sus brazos y acarició sus mejilla -Nos veremos pronto amor mio-

Mientras el eclipse seguía oscureciendo la noche, Rishi seguía preparándose para el ritual. Un círculo de sal se extendía alrededor de ambos y un poco de sangre se extendía en el centro. La joven había herido su mano para dibujar con su propia sangre los seis merkabas que rodeaban el cuerpo de Yue. La pareja de triángulos que dibujaban un hexágono de cada merkaba estaba rodeado de hermosas amatistas y piedras lunares, las cuales brillaban y resonaban con la magia de la chica

"Debería ser sencillo, nos es una invocación completa… Es solo un cambio de plano…" la chica intentaba darse ánimo ella misma pero podía ver como sus manos temblaban

Justo en el clímax del eclipse, cuando la noche se había hecho oscura y solo un diminuto borde plateado se podía ver en el cielo, Rishi comenzó con los cánticos necesarios. La sangre de los merkabas comenzó a brillar como si se tratara de fuego y los cristales, plateados y violetas, resplandecían como si de pequeñas auroras boreales se trataran. El cuerpo de Yue también comenzó a brillar y comenzó a levitar, después sus grandes alas lo envolvieron en forma de capullo mientras su interior resplandecía

-¡Aperi vertice duplici animo et mutare hoc planum!- gritó la joven que se sentía desfallecer en cualquier momento. El capullo de Yue comenzó a brillar aún más pero Rishi sintió como su magia era completamente sustraída, sus oídos y nariz comenzaron a sangrar. Se presionó aún más, estaba muy cerca de su cometido, sus lágrimas caían espesamente, hasta que notó que sus lágrimas no eran cristalinas si no de sangre

-Un poco más- susurró la chica. Tuvo que apoyar sus manos en el suelo al debilitarse tan rápidamente. La chica se paralizó al notar sombras a su alrededor, sombras con ojos de fuego. Algo extra además del alma de Yue había atravesado el portal.

Las entidades poseyeron su cuerpo ante los gritos ahogados de la chica. El dolor era demasiado y su magia se empezaba a ensuciar. Los cristales empezaron a reventar mientras veía el cuerpo de Yue caer fuertemente al suelo, abriéndose el capullo, dejando ver el cuerpo inconsciente del guardián

-No…- Susurraba la chica mientras intentaba defenderse del embate de las entidades. Su magia estaba tan débil que el escudo protector había sido quebrado y podía sentir como su consciencia era poseída poco a poco. Comenzó a escupir sangre y a gritar dolorosamente, vio cómo su piel se tornaba de color carmesí y su cabello comenzaba a desprenderse mientras su visión se nublaba por completo

Yue abrió sus ojos lentamente, estaba aún demasiado aturdido y su visión era algo borrosa, el zumbido en sus oídos no lo dejaba escuchar nada.

-¿Rishi?- preguntó el guardián con una voz que salió apenas como un susurro mientras recuperaba su visión .

-Por favor Rishi ¡vuelve!- escuchó la voz de un hombre sollozar las palabras. Justo cuando su visión regresó pudo ver a Clow usando muchísima magia, casi al borde del colapso. La carta escudo estaba activada, en ella, un ser de ojos negros, con piel de sangre intentaba romper la barrera y arremeter contra el mago, el guardián además notó que los esfuerzos de la criatura surtían efecto ya que la barrera presentaba ya una grieta

-Rishi- susurro Yue con lágrimas en sus ojos, intentó moverse pero su debilidad era demasiada. Podía ver a Clow llorar. El ser se puso aún más violento al escuchar su nombre de labios del guardián

-¡Rishi!- grito Clow con desesperación al ver a escudo casi quebrado en su totalidad. Alzó su brazo e hizo aparecer una hermosa espada. La carta espada había sido invocada.

La barrera se rompió y el ser saltó encima de Clow, quien estiró su brazo y dejo que la espada atravesara el pecho en su totalidad, Clow lloraba impotente. Yue cerró sus ojos mientras sentía su corazón despedazarse.

El hechicero grito de dolor, la sangre que desprendió el ente cayó en su brazo lo cual lo quemaba y lo hizo desfallecer por un momento. Acto seguido, Clow sacó la espada para ver cómo el cuerpo caía y lentamente recuperaba la figura de su hermana, sin vida.

… … … … … …

Las estaciones pasaban mientras que la familia Reed retomaba su diario vivir. El señor y la señora Reed habían lamentado el terrible final de su hija por un par de horas, luego dejaron que el rumor de que su hija había muerto a causa de una terrible enfermedad se esparciera.

Yue los odiaba, maldecía lo que su corazón sentía, condenaba el dolor que quedaba en su alma y como hasta el respirar se volvía dificultoso al entrar a la habitación de la que era su amada.

Clow por su parte parecía más retraído que nunca. El guardián había notado como los ojos del hechicero estaban marcados por profundas ojeras y su mirada denotaba tristeza y arrepentimiento.

Durante una tarde lluviosa, guardián y amo se encontraban en la biblioteca de la mansión Reed. El silencio reinaba en la habitación comunicando lo que el corazón de ambos presentes no lograba poner en palabras.

-Yue… Rishi amaba los días lluviosos… ella siempre se sentaba aquí junto a…-

-Junto a una taza de té de menta mientras devoraba un libro de aventuras tras otro… sí… lo recuerdo muy bien-

-¿Sabes algo más? Mis sueños premonitorios han vuelto…- exclamó mientras una amarga sonrisa cubría su rostro.

Yue abrió los ojos con sorpresa al escuchar la confesión de su creador. -Amo Clow…-

-¿De qué sirve ser el mago más poderoso del mundo, si no puedes más que saber y esperar el día de tu muerte? - lentamente el hechicero se levantó y se dispuso a observar por la ventana -Sé lo que debo hacer Yue y espero… solo espero que tu corazón logre sanar en algún momento- murmuró mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.

El tiempo siguió avanzando y Clow se volvió el mago excéntrico conocido por todos. Había creado otro guardián y después de muchos estudios y pruebas, le había otorgado a ambos seres mágicos una forma falsa.

El tiempo seguía pasando y el guardián de la Luna veía como el poder de su amo incrementaba aún más. "Quizás si hubiera tenido está capacidad mágica… ella no hubiera fallecido" pensaba a veces. Pero era una idea que no dejaba que se quedara mucho tiempo en su corazón y se limitaba a existir día con día con el recuerdo de su amada tatuado en su memoria.

… … … … … …

-Es la primera vez que las veo florecer- Clow se acercó a Yue quien sostenía en sus manos una hermosa flor blanca, en aquel lugar donde había perdido todo.

-Hoy hay luna de sangre, debe ser la razón- exclamó Yue quien estaba más serio que de costumbre

-Reina de la noche- murmuró Clow viendo la flor en las manos de Yue -¿Sabes? muchas cosas cambiarán…quizás esta sea una de las últimas veces que podamos admirar la luna con tanta calma -

Yue lo miró con recelo, frunció su ceño y tiró la flor de nuevo al suelo -¿por eso creaste al otro guardián? Es fastidioso-

Clow sonrió ante lo dicho por el ángel - es parte de todo, aunque veo que no te llevas bien con Kerberos-

-No tenemos nada en común-

Clow cambio su rostro por uno más melancólico -pronto, cambiará todo- susurró de nuevo

En ese instante Kerberos apareció volando por el lugar. Su forma real era similar a un imponente león más el guardián del Sol parecía tener una preferencia por su forma más compacta.

-Es fastidioso, siempre usa su forma falsa para meterse en la cocina. Además parece un peluche-

El mago Clow dejó escapar una suave risa que fue inmediatamente reemplazada por una mirada llena de tristeza y anhelo- Dime Yue, ¿Acaso no le tienes aprecio a tu forma falsa?-

El guardián de la luna sólo se limitó a desviar la mirada ante la pregunta. Su otro yo era quizás todo lo que aquella a la que amó con toda su vida veía en él. Alguien amable, dulce y con facilidad para expresar sus emociones.

No fue capaz de darle una respuesta a su amo, así que simplemente formó un puño con su mano mientras su corazón dejaba escapar su dolor. "Nunca estaremos juntos, nunca seré humano, pero esa forma...esta forma que Clow ha logrado darme... Es en honor a ti" penso Yue mientras seguía admirando la luna de sangre frente a él.

¿Es acaso el destino tan cruel que nunca permite que escapemos de él? ¿Qué hubiera pasado si aquellos ojos como llamas y aquellos ojos azules nunca se hubieran encontrado? ¿Cuánto más podía huir el hechicero más poderoso del mundo a sus pecados y a su destino?

A veces sin importar el mundo o realidad ese mismo destino nos logra alcanzar. El guardián de la luna podía reclamar toda su vida, podía crear mil murallas de hielo en su ya dañado corazón pero al final su destino no era proteger unos ojos como llamas, si no un par de ojos esmeraldas llenos de alegría y esperanza.

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Huye a esconderse de nuevo jejeje.

Esto surgió en 24 horas, nuestro Shot mas rápido jajaja. Nuestra querida lectora Isamar nos escribio por privado pidiendo un shot con ciertas caracteristicas... Y pues... Aqui esta jajaja ya saben lo que pasa cuando nos piden algo jajaja xD

Por cierto, Rishi significa eclipse

Esperamos les guste! Si quieren saber como se ve Rishi le dejamos un dibujo de ella en nuestra pagina de facebook!

Nos leemos pronto! Nos falta el shot que gano nuestra querida lectora azucena

Saludos!