Una fiesta universitaria. Típica entre los jóvenes del lugar. A decir verdad eran relativamente tranquilas, los jóvenes se reunían en una casa para bailar, beber un poco y entablar una conversación más allá de lo relacionado con los exámenes y proyectos. Más sin embargo una hermosa joven de ojos amatistas veía de reojo una esquina en particular del lugar, donde un joven de cabello azul y otro de cabello castaño parecían mantener una acalorada conversación.
-¿Cómo demonios se te ocurre que voy a llegar así como si nada y voy a empezar una conversación con la mujer que me ha robado suspiros desde que entré a esta fiesta? ¡Me puedes explicar cómo eso tiene la más mínima lógica!-
-Es sencillo… solo debes ir, acercarte y saludarla. No creo que te lance su bebida si haces eso- exclamó el castaño mientras tomaba el vaso y lo movía lentamente en círculos con su mano.
-Claro… ¿Cómo no se me ocurrió? Si tan sólo fuera tan sencillo… si es así ve y habla con Sakura…- exclamó y empezó a sonreír maliciosamente al ver como los ojos ambarinos de su mejor amigo se abrían con sorpresa y sus mejillas se tornaban rojas.
-Yo… es… eso es diferente….- logró responder mientras volvía a tomar un chocolate que había en la mesa de bocadillos del lugar.
-No comprendo tus temores… Sakura es mi vecina de toda la vida y estoy seguro que siente lo mismo por ti… pero son tan lentos los dos que solo se conforman con mirar sin que el otro sepa-
-Ya, ya, ya entendí. No voy a decirte que hables con ella cuando yo no logro cruzar palabra con Sakura-
Al otro lado de la habitación, la joven de ojos amatistas y largo cabello negro se reía disimuladamente al ver a los chicos pelear. En ese momento un vaso de jugo de naranja con vodka apareció frente a ella.
-¿Pero que..?-
-Si planeas hacer lo que creo que vas a hacer…. vas a necesitarlo…-
-Y tú querida prima vas a necesitar la botella entera y no precisamente de jugo de naranja-
La joven de cabello castaño y hermosos ojos esmeralda se dejó caer pesadamente en la silla al lado de la chica. -Sabes perfectamente que las palabras no son lo mío…-
-Bueno no tienes que hablar precisamente con Li-
-¡Tomoyo!-
-¿Qué?-
-¿Cuántos tragos has tomado? Ese tipo de bromas no son lo tuyo-
-En realidad ni la mitad de uno… solamente siento que hoy es la noche para dejar todas las inhibiciones de lado…- murmuró mientras volvía a ver de reojo a los dos muchachos de la esquina.
Sakura siguió la mirada de la chica y abrió los ojos con sorpresa al percatarse a quien estaba viendo su mejor amiga -¿Lan? Me estas diciendo que al fin vas a hablar con él. Siempre que te digo que te lo puedo presentar rechazas la oferta-
La amatista sólo se encogió de hombros mientras le dedicaba una sonrisa a su amiga -Creo que por primera vez ese despistado se dió cuenta de que existo-
-No creo que sea eso, es algo más, como que es la primera vez que te animas a dejar que él logre notarte-
En ese momento Tomoyo miró su vaso y lo colocó con un movimiento decidió sobre la mesa -¿Sabes qué? Hoy saldremos de las sombras Sakura. Si quiero hablar con Lan necesito que Li desaparezca… y tú me vas a ayudar con eso.- exclamó mientras la esmeralda sólo tragaba grueso y tomaba el vaso de vodka que originalmente le había llevado a la chica.
Los minutos pasaban y Lan sabía que estaba perdiendo su oportunidad de oro. Sabía perfectamente quién era la chica que había captado su atención. Se llamaba Tomoyo Daidouji y era la prima y mejor amiga de Sakura. Lo sabía por que un día mientras caminaba por el campus de la universidad la vio. Su aura era una llena de calma y elegancia además de que era imposible no admirar lo hermosa que era. Para el peliazul había sido todo un desafío lograr saber su nombre. Le costó varias semanas traer a colación el tema cuando se encontraba a Sakura por casualidad en el vecindario y por suerte su vecina era una despistada y no sospecho del motivo detrás de sus preguntas.
Repentinamente los pensamientos de Lan se vieron interrumpidos al sentir la mano de Shaoran apretando su hombro. El ambarino estaba completamente sonrojado y sus ojos estaban completamente abiertos. Al seguir con la mirada el punto hacia el que veía Shaoran, se encontró con una Sakura que caminaba seductoramente hacia el chico.
Shaoran por su parte había perdido toda capacidad de funcionar como un ser humano normal. El ver a Sakura acercarse a él mientras las luces del lugar sólo resaltaban sus hermosos ojos verdes y las curvas de su cuerpo se acentuaban aún más con el vestido morado oscuro que llevaba, lo habían dejado sin aliento y sin ninguna neurona funcional.
Al tener a Sakura frente a él, sintió el codazo de su amigo en sus costillas. Lan lo miraba entre exasperado y avergonzado y trataba de animarlo a que dijera algo.
-H...Ho….hol…-
Sakura solo sonrió ante el intento de saludo del chico, se acercó un poco más y tomó una de las manos de shaoran -¿Podrías acompañarme a bailar esta canción? ¿Si? Gracias ¡vamos! - y sin darle tiempo de reaccionar Sakura se llevó al castaño que parecía ir flotando en una nube de ensoñación.
Tomoyo sentía como la ansiedad empezaba a recorrer todo su cuerpo. Jamás se imaginó que Sakura tomará la iniciativa de esa manera. Parecía una leona dispuesta a cazar a su presa, la cual se veía más que gustoso de ser cazado. La amatista se detuvo un momento para observar a su amiga en la pista de baile. Ambos castaños se movían al compás de la música y parecía que Li había logrado dejar de lado un poco de su timidez ya que empezaba a usar sus manos para recorrer el cuerpo de la esmeralda. A Sakura no parecía molestarle, incluso la esmeralda acortaba aún más la distancia entre ellos con cada paso de baile.
Tomoyo miró a su alrededor y encontró un bowl con gomitas. Tomó un puñado y empezó a comerlas esperando que el dulce calmará las mariposas en su estómago. Arrugó un poco la nariz al sentir el extraño sabor que tenían pero sus nervios la hicieron ignorar ese detalle y optó por seguir comiendo.
Lan, por su parte, no podía creer lo que sus ojos veían. Su mejor amigo, conocido por ser un saco de timidez ambulante, estaba bailando con la chica de la cual estaba enamorado desde hace tiempo y ¡parecía que estaba apunto de besarla! El peliazul optó por mirar hacia otro lado pero se sorprendió al ver que no lograba encontrar a Tomoyo.
-¿Dónde está? No puede ser… no puede ser…-
-Buscas a alguien en particular- susurró una voz detrás del chico.
Lan se giró al momento y sintió cómo su cuerpo dejaba de funcionar. Tomoyo estaba justo a su lado, las mejillas de la chica estaban sonrosadas y sus ojos brillaban de una manera que Lan nunca había visto. La chica se mordió un poco su labio mientras colocaba su mano en el brazo derecho del joven.
-Parece que mi amiga y tu amigo se llevan muy bien ¿no lo crees?-
Incapaz de decir algo coherente el peliazul sólo se limitó a asentir con su cabeza. La mano de Tomoyo en su brazo estaba causando estragos en su típica galantería. Le gustaba coquetear pero sentía que era incapaz de sacar esa seguridad frente a ella.
-Tú nombre es Lan ¿correcto? -al ver que el chico volvía a asentir, sonrió -¿Sería mucha confianza si me permites llamarte por tu nombre?- al ver que Lan se sonrojaba y sonreía tímidamente, la joven se acercó más a él y colocó un casto beso en la mejilla del chico.
-Tu puedes llamarme por mi nombre también… estoy segura que sabes cual es…-
-Tomoyo…-
-¿Te parece si vamos a un lugar más… íntimo?-
El peliazul sólo lograba tragar grueso ante la petición de la amatista. Algo le pasaba a Tomoyo, estaba seguro de eso, ya que la chica frente a él se veía más desinhibida de su usual personalidad. No podía aprovecharse de ella; no quería que algo pasará entre ellos de esa forma.
-Tomoyo… ¿has tomado algo de licor esta noche?-
La amatista sólo lo miró confundida -Pues… no… estaba empezando a tomar un vodka pero- decía mientras un sonrojo cubría sus mejillas -quería venir y hablar contigo por primera vez y dejar un poco mi timidez de lado- la joven terminó la oración mientra se separaba lentamente del chico. Empezó a juguetear con su cabello y repentinamente lo volvió a ver llena de alegría -Me alegro mucho haber tenido el valor de hablarte… al inicio estaba tan nerviosa pero por suerte encontré unas gomitas y me ayudaron con los nervios-
-¿Gomitas? ¿que clase de gomitas?- preguntó el peliazul ya temiendo la respuesta.
Tomoyo simplemente lo tomó de la mano y lo llevó a la parte del salón donde estaban anteriormente. La chica le señaló el bowl donde se encontraban los dulces y el joven palideció aún más al ver que estaba casi vacío.
-Ay Tomoyo… dime que no te comiste estas gomitas-
La chica solo lo miró con confusión y en cuestión de segundos tomó otra gomita del bowl y se dispuso a comerla -Al inició sabían raro pero ahora me siento muy bien-
"Diablos Lan… ahora si que no puedes pensar en hacer algo con Tomoyo ¡Esas eran gomitas de vodka! Debes ser todo un caballero, debes ser todo un caballero, debes…" pero su línea de pensamiento se vio interrumpida al sentir como la chica le daba un beso en la punta de su nariz.
-¡Tomoyo!- exclamó tratando de contener el suspiró de ensoñación que quería salir de su garganta.
-Tienes una nariz muy linda… me gustan las pequeñas pecas que tiene y ¿Sabes? De pequeña siempre quise un perrito pero mi mamá nunca me quiso comprar uno…¿Ya te dije que me gustan tus ojos?- murmuró mientras le daba un abrazo de oso.
"¡Está borracha! ¡Que hice para merecer tanta injusticia!" se lamentó el chico mientras le rogaba a las estrellas mantener la cabeza fría lo más que podía aunque era difícil con la chica a su lado contando chistes de pollitos para luego darle un beso en la mejilla o frente" Recuerda Lan… debes ser todo un caballero, todo un…" de nuevo sus pensamientos se interrumpieron al ver a su derecha. Su mejor amigo y Sakura estaban en lo que parecía una batalla de besos. Shaoran parecía un pulpo y Sakura casi que estaba tratando de quitarle la camisa ahí mismo al muchacho. Repentinamente, la esmeralda murmuró algo en el oído del castaño haciéndolo sonrojar pero enseguida asintió para luego tomarse de las manos e ir al segundo piso del lugar "¡Maldito Shaoran… parece que el único con algo de moralidad el día de hoy soy yo!"
Tomoyo también estaba viendo el espectáculo que los castaños acaban de dar -Vaya… son rápidos…. iYo también quiero!- gritó y se abalanzó a darle un beso al peliazul el cual, con el dolor de su alma, esquivó.
-Tomoyo… no… así no es como quiero que pase… tú- trataba de decir pero la amatista se separó rápidamente de él y empezó a hacer pucheros.
-¿Acaso yo… no te gusto? ¿No me ves bonita? - hipeaba -¡te gusta SAKURA! Eso debe ser…- murmuró para luego sentarse al suelo y empezar a llorar como niña pequeña.
Maldiciendo con todas sus fuerzas al traidor de su amigo por tener la desvergüenza de irse a disfrutar sin cargo de conciencia, Lan tomó delicadamente a Tomoyo entre sus brazos, la chica ahora balbuceaba algo de un pez dorado que murió en la parrilla de su tío Cheng, pero al percatarse del contacto con Lan se sonrojó inmediatamente.
-¿Lan?-
El chico sólo se limitó a sonreír. La verdad Lan estaba que se desmayaba al tener a la chica en sus brazos. Seguía maldiciendo a Shaoran con todo su corazón mientras cargaba a la joven escaleras arriba. No ayudaba que el vestido de Tomoyo se subiera y su mano tocará la cálida piel de porcelana de la chica y el escote de la chica mostrará más de lo que el peliazul deseaba ver ante tal predicamento.
A duras penas, logró llevarla a una de las habitaciones. Se aseguró de colocar bien el cierre de la puerta y al voltearse lo poco de alma (y moralidad) que le quedaba empezaba a irse de su cuerpo.
La amatista estaba quitándose la chaqueta y los zapatos que llevaba, además se había subido más la falda y uno de los tirantes de su vestido colgaba por su hombro dejando más escote a la vista.
-¿Por qué a mí me pasan estas cosas? ¿Será que mate gatitos en otra vida?- decía Lan mientras miraba a cualquier lugar menos frente a él.
-Tengo calor, voy a ducharme…-
-Tomoyo…-
-¿Quieres acompañarme?- preguntó inocentemente mientras comenzaba a amarrar su cabello en un coleta.
-¡No!- pero al ver como las lágrimas comenzaban a aparecer de nuevo el joven empezó a entrar en pánico -digo si quiero… pero no es lo correcto pero si lo deseo… pero no.. pero si… ¡Maldito seas Li Xiaolang!- pero al voltear a ver a Tomoyo se dió cuenta que la chica yacía plácidamente dormida en la cama.
-Gracias…- fue lo único que murmuró mientras la veía con ternura y la cubría con una sábana para que no se resfriara.
A la mañana siguiente, Lan se encontraba en la cocina de la casa donde la fiesta había ocurrido. Como conocía al dueño del lugar, el peliazul había hablado con él para permitir que Tomoyo se quedará descansando en una de las habitaciones del segundo piso.
El chico tenía una sonrisa de satisfacción mientras escuchaba a un mortificado Shaoran relatando sus aventuras de la noche.
-...entonces al final pues… después de que subimos ella… ¿Enserio quieres que te cuente?-
-Es lo mínimo que puedes hacer después de abandonarme anoche… habla…-
-Te odio… cuando subimos a la habitación, pues todo era muy intenso… nosotros…¿Enserio tengo que…?- al ver que Lan sólo asentía prosiguió - bueno pues… empezamos a… desvestirnos y en eso… ¿Recuerdas el chocolate que me comí antes de que Sakura llegara?-
Lan abrió los ojos con sorpresa y trató de reprimir una carcajada.
-Cómo te odio en este momento Lan…-
-Deja de quejarte… así que eso explica lo deshinibido que estabas pero… Shaoran la última vez que comiste uno de esos tu estómago…- comentaba mientras volvía a carcajearse al ver el sonrojo de su amigo.
-Justo cuando ya quedaban pocas prendas que quitar… mi estómago… ay que vergüenza…-
-Dime que lograste llegar a tiempo al baño…- logró decir el peliazul entre risas.
-Pase ahí toda la noche. En la madrugada ya salí y Sakura estaba completamente dormida. Espero que no se enfermara, creo que durmió con su estómago descubierto- comentó el castaño mientras le dedicaba una mirada asesina a su amigo que seguía revolcándose de la risa.
En ese instante unos pasos sacaron a ambos jóvenes de su conversación, Tomoyo y Sakura venían bajando las escaleras. Las chicas veían a todos lados menos a los chicos y a pesar de que usaban las mismas ropas de la noche anterior, Shaoran y Lan sentían que eran las chicas más hermosas del planeta.
-Tomoyo-
-Sa..Sakura-
Las jóvenes llegaron frente a los chicos e inmediatamente realizaron una profunda reverencia.
-¡Lo sentimos tanto por nuestro comportamiento!- gritaron al unísono mientras sentían su corazón latir a mil por hora.
Los chicos se sonrojaron al instante y empezaron a disculparse también por los eventos que sucedieron durante la noche. Al final fueron Sakura y Tomoyo quienes sacaron lo poco que les quedaba de valor y dijeron -¿Quisieran salir con nosotras en una cita doble?- preguntaron nerviosas pero sonrieron con alegría al ver que los chicos asentian y les dedicaban hermosas sonrisas llenas de nervios por lo que vendría.
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Un poco de miel para tanta tragedia (?) jajaja
El shot va dedicado a nuestra querida lectora Azucena, que fue la ganadora de la trivia en nuestra pagina de facebook.
Saludos y gracias por sus comentarios!
