-Maldita sea Lan… ¡Sácame de aquí!- gritó Shaoran mientras golpeaba sin parar la puerta de la habitación donde lo habían dejado encerrado -¡Lan! ¡Te voy a matar!- gritó de nuevo.
-Grita todo lo que quieras Shaoran pero no te voy a sacar de ahí. Es tu culpa por llegar más temprano de lo que le habías dicho a Sakura-
-¡Es mi novia! ¿Acaso no podía pasar un tiempo a solas con ella el día de mi cumpleaños?-
-¡Esto te pasa por no avisar! Tiene un mes planeando tu fiesta sorpresa para que llegues tres horas antes de lo acordado-
-¡Era una sorpresa!-
-La de ella también. Así que por nuestra seguridad, ya que Sakura me está culpando de no distraerte lo suficiente, te vas a quedar aquí encerrado y cuando salgas harás la mejor cara de sorpresa que ese rostro inexpresivo tuyo pueda demostrar- justo después de eso Shaoran escuchó como los pasos de su amigo se alejaban cada vez más hasta desaparecer.
-¿Qué culpa tengo yo? Yo solo quería pasar un tiempo a solas con Sakura y quizás antes de la fiesta poder…- pero no terminó esa línea de pensamiento ya que sus mejillas se tornaron rojas antes la mera mención de la idea. Con un resoplido se dejó caer hasta el suelo. Si lo que su mejor amigo decía era cierto, le esperaban al menos unas tres horas encerrado. Lo peor de todo era que su laptop y libros de la universidad habían quedado abajo.
Un tanto aburrido, procedió a mirar la habitación donde se encontraba, pero una sonrisa maliciosa se coló en sus labios cuando se percató que la habitación donde estaba era la de su amada novia. La habitación de Sakura era mediana y la decoración en tonos pasteles calzaba con la personalidad de su novia, que tenía además un par de animales de felpa por aquí y por allá. -Usualmente se queja de que esta desordenada y no me deja entrar hasta que ordena pero yo la veo bastante bien- murmuraba el chico mientras veía el estante de libros. Sakura estaba en el tercer año de la carrera de pastelería así que muchos de los libros de la esmeralda eran recetarios e instructivos. Shaoran vivía encantado con la carrera que la chica había seleccionado ya que, junto a Lan, eran los sujetos de prueba de todos los postres que su amada intentaba.
-Ojala el pastel sea de chocolate, con relleno de Nutella y cobertura de chocolate- comentó para sí mismo mientras veía uno de los libros de pasteles y observaba las apetitosas fotografías. Mientras seguía observando la habitación, se topó con un pequeño cofre que estaba en la mesita de noche de Sakura. Lentamente el ambarino lo tomó y recorrió suavemente el relieve mientras su mirada se llenaba de una calidez llena de nostalgia.
-Vaya ha pasado tanto desde que este cofre llegó a ella- con cuidado lo abrió y notó como el contenido era el mismo de cuando se lo entregó seis años atrás. Las cartas, los poemas y pequeñas notas que había escrito sin parar por todo un año desde el momento en que se dió cuenta que, a sus cortos 15 años, estaba enamorado perdidamente de su compañera de clase. Como si fuera ese día, Shaoran recordaba el nerviosismo esa adrenalina que resultaba dolorosa, pero emocionante para su corazón. La amaba, la amaba tanto como un chico de 15 años podía amar y tenía tanto miedo que cuando se confesó sólo fue capaz de lanzarle el cofre y salir huyendo -Vaya que era un tonto- murmuraba para sí Shaoran mientras recordaba aquel evento. Los minutos pasaron volando sin que el castaño se percatara, mientras él tomaba cada una de esas notas y revivia aquellos sentimientos que le inspiraron escribir.
Un suave golpe en la puerta lo sacó de ese mundo de recuerdos y vio con sorpresa que su mejor amigo aparecía -¿Listo para bajar?- preguntó. Al ver que Shaoran asintió, sonrió y sacó una pequeña caja de su bolsillo para entregársela al ambarino.
-Gracias por cuidarla Lan…-
-Era parte del plan. Ya Tomoyo esta lista con la cámara, ni creas que este momento no quedará grabado- Comentó con una sonrisa al ver el sonrojo de su amigo.
-Supongo que es poco común que el cumpleañero aproveche su fiesta sorpresa para proponerle matrimonio a su novia ¿no?- exclamó Shaoran con una sonrisa "Supongo que sí lo es pero… que mas regalo puedo pedir que vivir siempre a su lado"
Por qué aquel cofre de antaño le había dado el valor que le faltaba. Ese amor de adolescentes había madurado, se había fortalecido con cada día que pasaba. Porque amar era una decisión que Shaoran tomaba gustoso cada día y así como respirar es esencial, Sakura también lo era.
Y fue así como la que quería sorprender terminó con lágrimas de felicidad en los ojos mientras él hacía la pregunta más importante de su vida y que al recibir la respuesta más anhelada Sakura le daba el mejor cumpleaños de su vida.
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Un especial de regalo para nuestro querido lobito. Feliz cumple a Shao!
Aunque creo que aqui la sorprendida fue Sakura jejeje
Un abrazo y nos leemos pronto!
