Parte 1 Un día como hoy
—Touya… ¿Por qué la cara hoy?—. un joven de piel pálida con cabello blanco preguntaba al moreno mientras se acomodaba los lentes
—Lo de siempre Yuki, hoy se hace más insoportable—. el de ojos chocolates contestó con desdén
—Kinomoto ¿no has pensado en que es tu actitud la que hace insoportable la convivencia diaria?—. un joven de ojos ambarinos comentó algo irritado, las miradas de odio con el moreno tensaron aún más el ambiente.
—Calmense ambos, no empecemos con esta rutina de nuevo—. el chico de lentes suspiro, esperando que finalmente sus acompañantes de calmaran —A todo esto ¿dónde está Sakura?
—Son las dos, debe estar terminando su turno—. el chico de mirada ambarina, algo más joven que los otros dos, suspiró y decidió alejarse un poco más
—Touya, no deberías molestarlo, sabes que para los tres es difícil—. el joven de piel pálida trataba de aminorar el pesado ambiente entre el par de castaños
—Es un mocoso—. refutó con exasperación — además, de verdad es una fecha que no soporto—. la voz más quebrada del moreno arrancó un leve suspiro del chico de lentes
En el momento justo y a la hora de siempre, una hermosa castaña con unos hermosos ojos color esmeralda cruzó las puertas de aquel edificio. Su hermoso cabello caía tímidamente bajo sus hombros y la luz de la tarde hacía resplandecer su hermoso color casi miel. La chica con un semblante un tanto cansado, se dirigía a la parte externa donde la estaban esperando
—¡Tomoyo!—. la castaña se abrazo fuertemente a la hermosa chica de ojos amatistas que la esperaba con una sonrisa —disculpa ¿te hice esperar?
—Llegue hace poco, no te preocupes—. la chica, cuyo cabello largo y ondulado era del mismo color que sus ojos, tomó las manos de quien era su prima —¿como te has sentido?
—Estoy bien—. la esmeralda sonrió, aunque era imposible que una sonrisa cubriera por completo un leve dejo de nostalgia que podía apreciarse en la faz de la castaña. Tomoyo lo notó, pero decidió no decir nada, este día a veces se volvia abrumador
—Quieres que te acompañe o… —. La amatista espero la reacción de su amiga pues siempre había recibido una respuesta negativa. La castaña lo pensó un momento y asintió, decidió que hoy lo haría en compañía de su prima
Ambas mujeres comenzaron su camino en medio de conversaciones cotidianas, ignorando por completo a los tres jóvenes que las seguían a lo lejos, pero muy atentamente.
—Bueno, al menos hoy va con Tomoyo, eso me satisface
—Touya, por favor—. regaño el de lentes —al menos guarda respeto
—En esta coincido con Kinomoto, prefiero que vaya con Daidouji, a que vaya con…
—Con el otro mocoso rubio—. interrumpió Touya las palabras de Shaoran ganándose una mirada de odio por parte de este. Yukito suspiro y se adelantó para caminar más cerca de las chicas, ese par de castaños lograban sacarlo de quicio.
Luego de pasar un momento a una floristería, las chicas se detuvieron frente a aquel recinto, hacia donde todos vamos pero nadie quiere llegar tan rápido. El lugar estaba bastante vacío y la castaña se adentro siguiendo un camino, un camino que hubiese preferido no recorrer tan pronto en su vida. Se detuvo frente a dos lápidas y Tomoyo le paso los ramos de flores, uno de flores de duraznero y otro ramo de hepáticas. Las coloco en sus floreros correspondientes y coloco un poco de incienso en cada una, mientras comenzó a dialogar.
A lo lejos, Shaoran veía la escena con cierta reserva. Tanto Yukito como Touya se encontraban al lado de la castaña, escuchándola. Podía ver como ambos chicos hacían su máximo esfuerzo por no quebrarse y dar rienda suelta a sus lágrimas. Al cabo de unos minutos, ambos chicos se acercaron, mientras veía a lo lejos como Sakura se limpiaba los rastros de lágrimas y hablaba con su prima.
—¿Como esta ella?—. la voz del ambarino salía a duras penas
—Que te importa
—¡Touya, por favor!—. Yukito le dedicó una mirada de reprimenda al moreno —Está… bien. Sabes que no es un buen día, siempre te manda saludos—. contestó el chico de lentes. —Siento mucho que no puedas oírla—. agregó
—Mi tumba está en otro país, no hay nada que se pueda hacer—. exclamó el castaño con resignación
—Lastima que tu espíritu no se quedó allá
—Cállate Kinomoto
Sakura suspiró y tratando de contener sus lágrimas se dirigió a su prima
—¿Donde colocas las peonias?—. la amatista aun tenia un ramo de flores en sus manos
La castaña sonrió melancólicamente recordando al dueño de dicho tributo
—Esas las pongo en el departamento
… … … … … … …
Sakura y Tomoyo ingresaron al departamento de la castaña, un poco alejado del lugar a donde habían estado y más cercano al hospital donde trabajaba la esmeralda. El lugar era acogedor, ni pequeño ni grande, lo justo para alguien dedicado a servir en salud y que pasa poco tiempo en casa. Aun así, el sitio estaba impecable y no había carencias.
La tarde comenzaba a caer y la amatista miraba con ojos preocupados a su prima mientras hacía un té. Este siempre era un día triste para Sakura pero por lo general recuperaba su humor, sin embargo podía ver una sombra de pesadez en esos ojos verdes
—Esta triste, ¿seguros que no hablo de algo que le pasara?—. el castaño preguntó a sus acompañantes mientras los tres miraban desde una esquina del departamento
—Nada
—Quizás el tipo ese le hizo algo
—Nada, el maldito rubio es perfecto
—Quizás sabe que ustedes no descansan en paz y se resisten en dejarla ir—. interrumpió Yukito al par de testarudos. Ambos castaños lo miraron con desdén, al menos en eso se ponían de acuerdo
—¡Las flores!—. la castaña se exaltó al ver que su prima aun cargaba el ramillete de peonías con una sonrisa. Las tomó y se dirigió a una pequeña mesita que tenía en la sala, prendió un pequeño incienso y colocó el ramillete en un florero. Por alguna razon se sentia mas melancólica que de costumbre y acarició el florero, un poco ida.
—Sakura… —. El susurro del ambarino era casi un deje de lamento. El chico no pudo solo seguir observando y se abalanzó hacia donde estaba la chica
—¡Li espera!—. gritaron los otros dos al unísono
Shaoran había llegado al lado de la castaña en un instante, y al ver sus ojos llenos de tristeza intentó tocar la mano que acariciaba el jarrón. Para su desgracia, logró tocarla asustando a la castaña hasta la médula. Sakura pegó el grito de su vida y Tomoyo salto de la cocina en busca de su prima
—Mocoso, serás siempre un idiota—. el enfado de Touya era evidente
—Yo no queria… No pensé que… nunca he podido tocarla-
—Eso fue muy imprudente Li—. a pesar de la dulce voz de Yukito, se podía sentir el deje de reproche en sus palabras
—¡Sakura! ¡Que pasa!—. la amatista se acercó a su amiga que estaba pálida y sin poder articular palabra alguna
—Me tocó... Lo sentí—. susurró la castaña que estaba fría como el hielo y pálida como un papel —Oh… lo sabía… están aquí... es mi culpa—. la esmeralda comenzó a sollozar sin control y su cuerpo comenzó a temblar cual crisis nerviosa. Tomoyo abrazo a su amiga y la llevó, casi a rastras, al sofá mientras los sollozos daban paso a un llanto más pesado
—Sakura no es tu culpa, ya hemos hablado de esto, no te sientas mal
—Debí morir Tomoyo… Yo también debí morir—. Tomoyo abrazo aun mas fuerte a su prima mientras sentía un nudo en su garganta. Habían pasado años desde que la castaña no caía en una crisis como la que presentaba en ese momento. La amatista tomo su celular y envió un mensaje rápidamente, mientras la castaña comenzaba a hipar en su regazo y a temblar nerviosamente
Y es que hace ya diez años había sucedido la gran tragedia. Lo que se había planeado como un hermoso paseo había terminado en un tren bala accidentado con centenares de muertes y un solo sobreviviente, Sakura. Por alguna extraña razón del destino, la cabina del sanitario había quedado intacta, lugar donde la castaña se encontraba en el momento de la calamidad. Una Sakura de apenas dieciocho años perdió a su hermano, a su cuñado y a Shaoran, aquel chico por el cual ni ella misma sabía lo que sentía por él. La esmeralda desde ese día sentía que una parte de ella había muerto, una parte que nunca iba a recuperar y que en momentos de crisis le hacía sentir que no había ninguna razón por la cual ella hubiese sobrevivido.
—No debo estar aquí… debí morir…—. el susurro de la castaña daba paso a la segunda etapa de su crisis, donde después del colapso nervioso quedaba profundamente dormida. La amatista derramó un par de lágrimas mientras acariciaba los cabellos de su prima. Su corazón se hacía un puño al saber que ella pudo estar en ese tren y quien sabe que hubiese sido de su amiga sola tras la tragedia. Que Lan se hubiese intoxicado el día anterior y Tomoyo lo hubiese acompañado en el hospital les había salvado la vida… quizás…
—¡Ves lo que provocas mocoso! ¿Estas contento?
—Yo no quería... No era mi intención…—. el dolor y arrepentimiento del ambarino se podía notar en todo su rostro
—Mira como esta mi hermana por tu culpa… si no es porque ya estas muerto… te mataría—. si bien Shaoran estaba arrepentido, razonar con el mayor de los Kinomoto no era su especialidad.
—Tampoco juegues de digno… ¡Te recuerdo que hiciste lo mismo hace años!
—¡Como te atreves mocoso!
—¡Basta los dos!—. dijo Yukito bastante molesto ante la discusión sin sentido de sus acompañantes —¡que no ven que la única que sufre es Sakura!—. les reprendió fuertemente.
Ambos chicos guardaron silencio y se miraron con enojo, pero finalmente se callaron
—Lo mejor es que salgan de aquí, no merecen estar aquí—. dijo el peliblanco con seriedad. Ambos castaños lo miraron con asombro y se desvanecieron automáticamente. Reaparecieron en la acera, fuera del edificio donde vivía Sakura, con cara de resignación y un gran ocaso pintando el paisaje.
—No te preguntas cómo es que puede hacer eso—. dijo el ambarino mientras veía como los reflectores comenzaban a encenderse
—Me lo pregunto cada vez que lo realiza… es como si al morir adquirió un poder que nosotros no… —. Esbozó una pequeña sonrisa que dio paso a un suspiro —Bah… aceptémoslo, tiene razón, deberíamos dejarla ir—. Touya cerró sus ojos con resignación, la idea le daba vueltas en la cabeza todos los días pero su yo sobreprotector se anteponía al sentimiento. El ambarino iba a replicar el comentario pero un auto deteniéndose bruscamente en la misma entrada lo hizo rodar sus ojos. Un joven rubio se bajó rápidamente del vehículo, su vestimenta casual pero elegante lo hacía destacar y sus hermosos ojos dorados resplandecían ante el velo de la noche que comenzaba a caer.
—Será un mocoso rubio, pero debo aceptar que la ama demasiado…—. Touya suspiró al ver la faz preocupada y la urgencia con la que caminaba el rubio hacia el interior de edificio. Pudo notar el semblante ceñido del ambarino que veía con desdén al recién llegado
—Mocoso, sé que querías a mi hermana, pero luego de verla hoy, creo que debemos comprender que diez años son suficiente…
El ambarino suspiró fuertemente con algo de enojo, su cabeza siempre había sido una confusión
—ojala y hubiese podido decirle lo que sentía…
—¿Para qué…? ¿Para que sufriera aún más? De verdad eres un mocoso—. Touya suspiró y se alejó un poco más a la calle.
Tomoyo escuchó como la puerta de departamento comenzaba a abrirse y suavemente deslizó la cabeza de su prima de su regazo hacia el sillón, se aproximó rápidamente a la entrada para encontrarse con la mirada preocupada del rubio
—Disculpa por interrumpir tu trabajo, pero, tenía mucho tiempo de no verla así—. se disculpó la amatista. El rubio la abrazo y beso su mejilla a manera de saludo
—No te preocupes, iba de salida y ademas Sakura siempre será lo más importante. ¿Dónde está? ¿Cómo está?
La amatista realizó un ademán para que el chico la siguiera, llevándolo al sillón de la sala, donde la castaña dormía con lágrimas en el rostro. El corazón del rubio se encogió de dolor y una fuerte tristeza lo invadió
—Mi pequeña...—. el chico se hincó frente a ella mientras besaba su frente —¿qué fue lo que pasó?
—No lo sé bien... fuimos al cementerio y todo marchaba con normalidad... cuando volvimos y colocó las últimas flores, dijo que algo la había tocado que ellos estaban aquí y que era su culpa
El chico bajó su mirada con tristeza. Hace cuatro años que Sakura no tenía esas crisis y le dolía demasiado verla así, se sentía un inútil. El destino caprichoso los había unido de una de las maneras más bizarras, con la muerte de por medio, como quien se burla de la pobre castaña. Hace cinco años, mientras Sakura realizaba su pasantía en medicina en Alemania, le había tocado atender un caso muy complejo donde su paciente casi muere, un joven médico quien estaba al borde de la muerte con una neumonía aguda, contraída en zonas de riesgo del cual era voluntario. Lo habían trasladado de emergencia al mejor hospital de Berlín como último recurso para intentar salvarlo y gracias a las pericias de la castaña, sus hermosos ojos esmeraldas fueron lo primero que vio cuando pudo despertar.
—La llevaré a la habitación—. Adalius alzó a Sakura en brazos con cuidado de no despertarla y se dirigió a sus aposentos, con extrema delicadeza la posicionó en la cama y la cubrió con una delicada sábana, el cuerpo de la castaña si estaba algo frío. El chico limpio los sollozos que la chica aún albergaba en sus mejillas y despues de acariciar con ternura su cabello se dirigió de nuevo a la sala
—¿Se despertó?—. inquirió la amatista
—No... al menos no despertará en una hora—. sonrió el rubio mirando su reloj para intentar disminuir la tensión —prepararé algo sencillo de comer mientras despierta
—Discúlpame por no poder quedarme y ayudarte… si no fuera por la junta importantísima que tenemos…
—No te preocupes, te agradezco que te hayas quedado mientras llegaba. Lan debe de estarte esperando
—Y ya voy tarde, pero por favor, cualquier cosa que pase avisame, sabes que me voy preocupada
—lo haré—. asintió el rubio —¿y el pequeño Qiang?—. preguntó el chico mientras se acercaban a la puerta de salida
—Con su abuela—. sonrió la amatista al recordar a su pequeño tesoro
—Mis saludos a Lan y un beso al pequeño—. comentó el joven mientras se despedía de la amatista que salía corriendo del lugar. El chico de ojos dorados se dirigió a la cocina para preparar algo a la castaña
Desde una esquina, Yukito había observado toda la escena, estaba completamente seguro que al lado del rubio Sakura sería feliz en su vida, pero no había manera de hacer entrar en razón al par de testarudos que estaban atorados con él
—Es momento de visitar a la pequeña Sakura—. murmuró el chico de lentes mientras se movilizaba al cuarto de la castaña. Una vez ahí miro con ternura a la chica y suspiro al ver su faz aun con cierta tribulación. Una luz brillante envolvió a Yukito por completo apareciendo una enormes alas que lo rodearon. Un hermoso angel de larga cabellera plateada apareció una vez la luz dejó de ser cegadora. El imponente ser se acercó suavemente a Sakura y acarició con gentileza su mejilla. La calidez del tacto con ese ser llenó de tranquilidad el abrumado corazón de la castaña, haciéndola despertar con calma, aunque un poco desorientada.
—¿Cómo llegue a la cama…?—. se preguntó la chica mientras restregaba un poco sus ojos
—Sakura...
—¡Ángel!—. la esmeralda se sobresaltó al ver el majestuoso ser a su lado sin ella percatarse, pero más que susto le dio una gran felicidad volver a verlo —¡hace mucho no te veía!—. sonrió la castaña
—Hace mucho no tenía la necesidad de intervenir—. dijo un poco serio el ángel mientras se sentaba a su lado —Sakura, ¿crees que debiste morir?—. la castaña suspiró y se incorporó mejor en la cama hasta quedar sentada
—No… sé que soy afortunada en estar viva, es sólo que… hay momentos que me siento culpable de todo… y—. la castaña bajó su mirada comprendiendo que eran pensamientos errados —hoy senti algo y no quisiera pensar que no pueden descansar en paz por mi
—Si no pudieran descansar no es tu culpa, es de ellos mismos— la seriedad de las palabras del ángel la sorprendió —Sakura, hay mucha gente que te ama y no les gusta verte sufrir, incluso ellos, ¿crees que estarían feliz viéndote sufrir?
—Lo sé… es... dificil pero lo sé
—Tienes algo atado en tu corazón—. replicó el ángel poniéndose de pie —déjalo ir y recuerda que todos te amamos y queremos verte feliz en la oportunidad que te da la vida—. la castaña asintió un poco confundida mientras veía poco a poco al ángel desaparecer —Sé feliz, aprovecha los momentos que te presenta la vida para ser ello, Sakura—. una vez terminada las palabras, el ángel desapareció por completo dejando a la castaña muchisimo mas tranquila.
Unos minutos habían pasado cuando los pensamientos de la castaña se vieron interrumpidos por dos toques a su puerta. La castaña contestó dejando pasar a quién pensó era Tomoyo.
—¡Adalius! ¿En qué momento llegaste?—. la castaña se sorprendió al ver ingresar al rubio
—Estabas dormida pequeña— el chico le brindó la mejor de sus sonrisas. —te preparé tu emparedado favorito y un poco de té—. el chico acomodo todo en la mesita de noche al lado de la cama. La castaña agradeció y comió rápidamente, la verdad moría de hambre. Una vez ingerido los alimentos dejó todo en la mesita y suspiró
—Lamento haberte preocupado—. la castaña bajó su mirada. El rubio se sentó en la cama y le sonrió a su novia
—No lamentes nada pequeña—. el chico tomó sus manos y jalo suavemente a la chica, para poder abrazarla con todas sus fuerzas. Luego de estar al borde de la muerte debido a su neumonía, Adalius había entendido que la vida era un préstamo y debía dejar de preocuparse tanto por todo y comenzar a hacer lo que le generara felicidad. Luego de su recuperación, cortesía de la castaña, la amistad entre ambos se había dado completamente natural, compartían todo, tanto profesional como personalmente. El rubio le había mostrado todo lo que pudo de su país de origen y la esmeralda le agradeció enormemente. Desde que Sakura había llegado, solo se había enfrascado en su trabajo y sus estudios, fue hasta que conoció a Adalius que pudo relajarse un poco y disfrutar más del país Europeo. Cuando su pasantía concluyó y la castaña debió volver a Japón, el rubio decidió seguirla y pidió su traslado. Un año bastó para darse cuenta que sus vidas se habían mezclado por completo y estaban profundamente enamorados
—Adalius
—Dime, pequeña—. la esmeralda se pego aun mas al pecho del rubio, dejando salir cualquier sentimiento de tristeza que la embargara. Interiorizó las palabras del ángel mientras suspiraba en los brazos de su novio. Sí, era momento de seguir adelante y ser feliz, y el chico que la abrazaba en aquel momento hacía que corazón latiera a mil por hora
El rubio sintió aquella necesidad de consuelo que ella le exigía y la abrazo fuertemente besando sus cabellos
—¿estas bien?
—Ahora lo estoy—. contestó la castaña subiendo su mirada esmeralda y perdiéndose completamente en aquellos ojos dorados que la observaban con admiración. La chica sucumbio a sus deseos y se acercó lentamente a los labios del chico para posicionar los suyos en un roze que poco a poco se volvió más pasional agitando sus respiraciones a un ritmo descontrolado. Sin darse cuenta se habían acostado completamente en la cama, el rubio encima de la esmeralda por pura inercia. Los besos llenos de intensidad migraron poco a poco al cuello de la castaña, provocando un leve gemido en los labios de la chica. Si bien, fue completamente placentero para satisfacción del rubio, el chico se detuvo, cayendo en cuenta de que los besos habían pasado a algo más
—Sakura, disculpa… no debería… hoy… —. el chico unió sus frentes mientras intentaba hilar una oración coherente entre jadeos con cierta mirada de arrepentimiento por haberse dejado llevar. La castaña simplemente le sonrió y colocó uno de sus dedos en los labios de su novio a manera de silencio —te amo, Adalius—. expresó la chica con un leve sonrojo que dio paso a una sonrisa picara. Sakura se acercó a los labios del rubio y tomó posesión de ellos de nuevo, acto que el chico no dudo en corresponder. Con su mano izquierda liberó los cabellos de su novio deshaciendo la coleta que siempre acostumbraba llevar, acarició la melena del chico mientras enredaba sus dedos en ellos a la altura de la nuca. Con su mano derecha comenzó a tocar sugestivamente el pecho agitado del joven mientras bajaba lentamente hasta la ingle, provocando gemidos ahogados en el rubio. La castaña se inclinó más hasta el cuello del chico donde depositaba los besos más sensuales que sabía provocaban éxtasis en su pareja, subió delicadamente hasta su oreja donde mordió sutilmente su lóbulo mientras susurraba un "amame, Adalius" con la voz mas seductora que podía expresar. Ante tal despliegue de deseo, el muchacho finalmente se dejó fluir, y aprisiono de vuelta el cuello y los labios de la esmeralda, mientras la recostaba por completo en la cama. Sus manos recorrieron posesivamente los pechos de la castaña mientras presionaba su pelvis contra la de la chica arrancando gemidos en la esmeralda y haciendo sus corazones arder. Los gemidos dieron paso a la desnudez para que pudieran amarse esa noche y volverse uno solo en cuerpo y alma.
… … … … … …
—¿Sakura está bien? Vimos salir a Tomoyo hace un rato
—Esta más tranquila al menos—. contestó Yukito con cierta seriedad. Hace poco había aparecido en la entrada del edificio, como Yukito y no como el ángel, donde lo aguardaban el par de castaños —Tomoyo tenía que irse a algo del trabajo
—¿¡Y la dejaste con ese tipo!?
—Basta Li, se llama Adalius y ama a Sakura mas que a nadie—. contestó el peliblanco con desdén —es hora de irnos—. adicionó mientras hacía un ademan para que todos se movieran. Profunda fue la sorpresa de Yukito al no oír ni un solo comentario despectivo por parte de Touya, quizás y finalmente comenzaba a asimilar la realidad.
… … … … …
Lan y Tomoyo entraban a la habitación del hotel que los albergaría esa noche. Algo cansados por la negociación laboral en la que habían estado, la amatista revisaba por última vez su celular buscando noticias, mientras se iba despojando poco a poco de sus joyas y prendas
—¿Alguna noticia de Sakura? ¿Ojala buenas?—. el peliazul preguntó a su esposa mientras colgaba su saco y aflojaba el nudo de su corbata
—El último mensaje de Adalius dice que Sakura está tranquila y durmiendo, que no me preocupe
—Siento mucho que la hayas tenido que dejar… si no hubiésemos tenido esta junta…—. el peliazul rodeo con sus brazos desde atrás a la amatista quien ya solo vestía una traslúcida bata, beso su cabeza y la apretó más aún contra su pecho
—No te preocupes, era vital este contrato, además confío plenamente en Adalius
—Odiaba tanto a ese tipo, pero es imposible odiarlo luego de conocerlo… y verlo amar de esa manera a Sakura—. Tomoyo dio medio giro para ver de frente a su esposo y perderse en esas orbes negras, estiró su mano para acariciar la mejilla del peliazul —lo odiabas porque eras el mejor amigo de Li y sabias sus sentimientos—. el chico sonrió y beso la frente de la chica —me conoces tan bien—. el chico bajó un poco más su cabeza para encontrar los labios de su esposa, que los recibieron amenamente. El sonido del celular de la amatista los interrumpió y la chica corrió a buscar el aparato
—¿Paso algo?
La amatista negó con su cabeza —es mi mamá, dice que el pequeño comió bien y duerme profundamente—. la chica vio con ternura a Lan quien sonrió y volvió a atraparla entre sus brazos.
—Bueno señora Qiang, parece que su esposo la tendrá por toda la noche—. la amatista sonrió con picardía y beso los labios del chico.
—Toda suya señor Qiang
… … … … … …
—¿Adalius?—. el susurro de la castaña interrumpió en el silencio de la alcoba. La luz de la luna llena se esparcía tímidamente por el espacio que la ventana le permitía. La castaña descansaba en el pecho del rubio el cual subía y bajaba con cada respiración del joven. Al no obtener respuesta, la castaña optó por cerrar sus ojos de nuevo e intentar conciliar el sueño, hasta que sintió una cálida mano acariciar su cabello
—¿Qué pasa pequeña?
—Pensé que estabas dormido—. el joven se removió un poco hasta besar la cabeza de la castaña que seguía posada en su pecho
—Desperté hace un rato, intentaba dormirme de nuevo, ¿que pasa?—. la castaña suspiró un momento antes de hablar, aun recostada en el pecho del chico
—¿Recuerdas lo que me propusiste hace seis meses?
—Irnos a Alemania, lo recuerdo
—Creo, que deberíamos hacerlo…—. la frase de la castaña había salido casi inaudible pero el rubio había podido incluso entender el sentimiento con que la castaña había hablado. Adalius se incorporó un poco en la cama hasta quedar casi sentado, acto que obligó a la castaña a levantarse e incorporarse también, la delicada sábana que la cubría cayó por inercia, sonrojando por completo a la chica cuyo pecho yacía desnudo ante su novio; con un movimiento rápido la esmeralda tomó la sábana y la sostuvo contra su pecho con una de sus manos. El acto provocó demasiada ternura en Adalius, viendo a su novia avergonzada ante su desnudez cuando horas antes había recorrido cada centímetro de su cuerpo. Esos detalles lo hacían amarla cada vez más
—Sakura—. la voz de Adalius era seria pero cálida —no dejes que los eventos de hoy decidan tu destino. Negaste rotundamente irte de Japón esa vez, y no me importa, estaré donde estés—. Sakura, aun ligeramente avergonzada, sonrió ante las palabras cálidas del chico
—Precisamente por lo de hoy es que lo decido, debo continuar, seguir adelante, ser feliz… a tu lado…
—Sakura…
—Debo continuar, diez años es suficiente, mi hermano no está, ni papá ni mamá están, Tomoyo hizo su vida y su familia es hermosa, es hora de que yo continúe caminando también—. Adalius vio en esos ojos esmeraldas una completa determinación
—Pero podríamos seguir aquí y… —. la castaña lo interrumpió girando su cabeza en señal de negación por lo cual el rubio le regaló una sonrisa y se acercó a besar su frente
—Comenzaré los trámites—. asintió el de ojos dorados. Sakura sonrió y se acercó a besar los labios del rubio
—Solo tengo una ultima cosa que hacer—. esbozó la castaña mientras se separaba de nuevo. Adalius la miró con confusión.
... ... ... ... ... ...
Parte 2 Un nuevo día
Los días continuaron su rumbo y las semanas se convirtieron en meses. Sakura y Adalius continuaban sus trámites entre fraternas despedidas. La de Tomoyo había sido la más dura, pues las primas eran muy unidas, pero para la amatista era un evento agridulce, le dolía ver partir a su mejor amiga, pero se sentía feliz con verla tomar la decisión de seguir adelante. Para fortuna de la azabache, el último contrato firmado de sus negocios, los obligaba a pasar una temporada en Francia todos los años.
Los tres fantasmas siguieron a la castaña a diario, como habían acostumbrado hacerlo, aunque más en silencio que de costumbre. Dos meses le habían bastado a Touya para dejar su testarudez a un lado y aceptar que era hora de partir. El castaño desapareció en un hermoso destello de luces no sin antes dejar un "deberias aceptarlo también, mocoso" a manera de reprimenda al ambarino. Shaoran meditaba todos los días, y aunque a veces se sentía listo para partir, también sentía que algo hacía falta, obviando los celos que sentía al ver a Sakura con el rubio.
Un nuevo día se asomaba y Sakura veía casi en cámara lenta las imágenes de los edificios desde la ventana del taxi que la llevaba al aeropuerto. La mezcla de sentimientos era enorme pero su convicción seguía intacta, su vida en Japón terminaba hoy.
—¿Estas bien pequeña?—. Adalius apretó un poco más la mano de la castaña para sacarla de su ensoñación. La esmeralda lo miró y asintió con su cabeza mientras sonreía. Devolvió su mirada a la ventana, no se atrevió a hablar, no confío en que su voz no se iba a quebrar y el rubio entendió que Sakura se despedía de su vida en silencio.
El taxi llegó al aeropuerto más rápido de lo que la castaña hubiese deseado. Mientras el rubio se encargaba del equipaje, diviso como Tomoyo se apresuraba a su encuentro para despedirse. Ambas se fundieron en un abrazo lleno de lágrimas que sus acompañantes decidieron no interrumpir. Lan se acercó al rubio, le extendió su brazo libre, ya que el otro sostenía al pequeño Qiang que sonreía sin saber que pasaba. Adalius estrecho la mano del peliazul fuertemente y le sonrió de vuelta al pequeño peliazul de ojos amatistas
—Cuidala, te llevas un tesoro—. las palabras de Lan sonaron a sentencia pero el rubio solo sonrió
—Lo haré, mas que a mi vida
Finalmente las chicas habían dejado de lado los sollozos y reian nerviosamente mientras limpiaban torpemente las lágrimas. Sakura se dirigió hacia Lan mientras Adalius abrazaba fraternalmente a la amatista
—Déjame cargar a mi ahijado, ¡lo extrañaré demasiado!—. Sakura extendió sus brazos mientras Lan le entregaba al pequeño peliazul que balbuceaba y reía feliz en los brazos de su madrina. La esmeralda beso los cachetes del niño y le hizo promesas de verlo pronto. Tomoyo tomó de vuelta al niño mientras la castaña se despedía de Lan
—Cuidate mucho Sakura, y sé feliz—. las palabras del peliazul denotaban una sinceridad especial y la chica asintió
—Queremos darles una noticia—. interrumpió Tomoyo atrayendo la atención de la pareja —Ya que estamos obligados a pasar una temporada en Francia todos los años, hemos decidido que cuando este pequeño terremoto empiece la primaria, nos mudaremos permanentemente a Lyon, para no tenerlo viajando y perturbar su aprendizaje—. la felicidad de Sakura no se hizo esperar y volvió a abrazar a la familia
—No estaremos a la vuelta de la esquina pero al menos estaremos en el mismo huso horario—. bromeó el peliazul haciendo a todos reír
… … … … …
Unas puertas enormes daban paso a un jardín hermoso, diferentes árboles adornaban el lugar con muchísimos colores, el pasto era impecable y la luz de media tarde iluminaba con gracia el lugar. El rubio y la esmeralda se adentraron al jardín maravillados con la hermosura del mismo. La chica se detuvo un momento para suspirar, se sintió nerviosa y abrumada.
—Todo saldrá bien—. escucho al rubio darle ánimos y la chica asintió —te esperaré allá—. el de ojos dorados señaló unas bancas que estaban a unos metros rodeadas de hermosas flores, la chica volvió a asentir y se dirigió hacía el centro del jardín donde una edificación se erguía. A unos pasos de allí, el ambarino y el peliblanco miraban la escena que acontecía, el castaño se sentía sumamente ansioso.
—¿Es normal que sienta estos nervios?
—No la has oído en diez años, supongo que sí—. sonrió Yukito —ve—. le dijo al ambarino. El chico se movió hacia la misma edificación que buscaba la castaña.
—Xiaolang Li—. susurró la castaña leyendo el nombre del dueño de la tumba que tenía enfrente. La tumba estaba rodeada de flores y ornamentaciones que ella juraba eran de oro. Otros dos nombres, todos Li, se encontraban ahi tambien, a lo que ella atribuyó era el padre y el abuelo del chico. Los Li tenían su propio jardín de descanso y la señora Ieran había permitido amablemente que Sakura visitara la tumba de su hijo. La chica se agacho enfrente y colocó un ramo de peonias en uno de los floreros
—Shaoran—. sonrió la castaña —supongo ha pasado un tiempo—. la chica suspiró fuertemente —supongo he venido a despedirme, por alguna razón siempre sentí que podía hablar con todos, pero nunca contigo. Si te soy sincera, todos me hacen mucha falta, y siempre estaran en mis memorias, toda la vida, pero, debo aprovechar la oportunidad de ser feliz y seguir adelante, bajo su cálido recuerdo—. la esmeralda sonrió de nuevo haciendo que dos lágrimas cayeran involuntariamente mientras respiraba hondo de nuevo —sabes… me gustabas mucho Shaoran, tenía un sentimiento especial por ti y no aproveche el tiempo por miedos, así que no cometere el mismo error, seré feliz, lo prometo. Espero que tu tambien seas feliz donde quiera que estes—. la castaña limpio sus lagrimas y emitió una sonrisa genuina, finalmente sintió que había dejado ir aquello que le ataba y que ahora sí podría empezar de nuevo. La chica prendió unos inciensos y comenzó una oración tradicional en honor a los difuntos, ajena por comoleto al ambarino que sollozaba hincado a su lado.
El castaño se levantó y regreso a donde Yukito lo esperaba.
—Se ha despedido de mi, de todos—. expresó con una voz entrecortada
—¿Y como te sientes?
—Es raro, es como una mezcla, me siento triste, pero a la vez feliz de verla decidida de seguir adelante, e indiscutiblemente me siento liberado
Yukito sonrió antes las palabras del ambarino y asintió -—ha llegado la hora
—Lo sé—. afirmó el castaño mientras su ser comenzaba a irradiar luz —sabes, no le era indiferente—. sonrió el castaño
—Quizás en otro tiempo, en otro lugar, sus destinos se crucen y puedan vivir lo que no vivieron aquí
—Espero que si—. el castaño podía sentir como la luz lo envolvía cada vez más y una paz se apoderaba de él —¿Qué pasará contigo?—. preguntó el castaño
—Iré casi detras de ti
El ambarino sonrió y se volteó para ver a Sakura una vez más
—Adiós, Sakura—. terminó de decir mientras se terminaba de desvanecer envuelto en un hermoso reflejo dorado.
Yukito se acercó más a Sakura y se transformó en un ángel por última vez
—Sakura—. susurró con cautela para no espantar a la castaña. La chica abrió los ojos y vio al imponente ser a su lado, sin embargo su corazón se llenó de calidez en vez de que el pánico la embargara
—Ángel—. sonrió la chica —he venido a despedirme—. expresó con entusiasmo la castaña
—Yo también—. expresó el ángel asombrando a la chica que no tuvo reacción. El ángel se agacho al nivel de la castaña y beso suavemente su mejilla —es momento de irme, te deseo lo mejor, pequeña Sakura
"¿Yukito?" pensó la castaña
El ángel se envolvió en una hermosa luz que era un completo espectáculo para la esmeralda, mientras poco a poco el ser se desvanecía
—Gracias por todo—. expresó la castaña mientras el ser le devolvía una tierna sonrisa desapareciendo por completo
Sakura volvió hacia donde se encontraba Adalius, quien al verla acercarse se levantó rápidamente y extendió su brazos. La castaña gustosa se fundió en un abrazo con el rubio mientras este besaba sus cabellos. Luego de un momento se separaron para darse un tierno beso en los labios
—¿Lista para Alemania?
—Lista
El ocaso despidió a la pareja mientras se alejaban de aquel lugar al que todos llegaremos algún día.
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N/a
Perdón por el abandono pero se vera recompensado en los fictober... Promesa jejeje
Que les parece este Au? Dejennos saber lo que sintieron.
Por ahi nos preguntaron de que trataba "todo es culpa de clow" este libro es una serie de drabbles o one shots que involucran personajes de clamp, en su mayoria de sakura card captor, mezclandolo un poco con los OC que hemos creado en la saga de "los poderes de la oscuridad" y sus secuelas. Por lo tanto no todo esta enfocado en Saku y Shao jeje
Listos para el fictober? 4 dias...
