Matrimonio en cuarentena.
Para: Valsmile
—¡Li, Shaoran! ¡Por todo lo sagrado! ¡USA EL MALDITO ALCOHOL EN SPRAY!
Los gritos de Sakura era algo que los vecinos del cuarto y segundo piso ya estaban acostumbrados a escuchar desde que el mundo se había encerrado en sus casas hacía un mes para protegerse y cuidarse mutuamente del famoso "Coronavirus". La pareja del tercer piso era adorable y gozaban del amor de jovenes adultos, pero había un pequeño problema.
La japonesa de ojos verdes era un poco más que paranoica.
El chino de ojos ámbar no lo era tanto.
—¡En eso estoy, mujer! ¿Podrías esperar un segundo a que abra la puerta?
—Tocaste el pomo sin desinfectarte...ahora deberé limpiar la puerta de nuevo.
Cada miércoles a las 10 am, la pareja iba por víveres y siempre era la misma conversación.
—De todas formas siempre la limpias y luego limpias todo tres veces más...por un segundo que me tardara en…
—¡ENTRA! ¡ERES UN PELIGRO PARA LA HUMANIDAD Y ESTE EDIFICIO!
—Sakura...
—Mejor ve y toma un baño…
—¿Me acompañas?
Un silencio absoluto unos minutos y luego la paz volvía a reinar en el apartamento gracias a una propuesta indecorosa.
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Trabajar desde casa puede ser un desafío, especialmente si la oficina da con la puerta del baño…
—Gracias a todos por conectarse a esta reunión, el propósito de la misma es para coordinar la siguiente actividad artística del salón 2 de cuarto grado —dijo Sakura mientras se sentía orgullosa de su apariencia general a las 7 de la mañana. Su cabello y blusa estaban impecables aunque de la cintura para abajo aún llevaba su pijama de ositos.
La presentación se veía de maravilla y sus palabras fluían tan naturalmente que nadie diría que requirió 3 tazas de café para lograr despertarse. Incluso sus colegas estaban participando, hasta que…
—Entonces, la profesora Hikaru se encargará de la música y la profesora Mihara se encargará de… —Las palabras de Sakura quedaron en el aire al notar como sus compañeras de trabajo parecían mantener la vista fija al frente, eso y las mejillas sonrojadas de las mujeres no auguraban nada bueno para la esmeralda.
—No me digan —susurró, tapándose la cara con las manos y dejando que sus mejillas se incendiaran—, mi esposo de nuevo…
—A veces me pregunto cómo haces para si quiera querer salir de la cama con todo…
—Con un esposo así mis reuniones no empezarían a las siete de la maña...
—¡Basta! —chilló Sakura mientras colocaba la pegatina que usaba para tapar la cámara de la computadora cuando no la necesitaba y causando los lamentos de las otras mujeres. Girándose, se encontró involuntariamente mordiéndose el labio ante la visión frente a ella.
Shaoran se encontraba con el cabello mojado y alborotado mientras que una toalla enrollada en la cintura era lo único que cubría su cuerpo. El castaño al ver a su esposa solo sonrío coquetamente.
—Gracias...por arruinarme la reunión laboral… —siseó ella mientras le lanzaba la bata de baño para que se cubriera más.
Abriendo los ojos con sorpresa y con unas mejillas coloreadas de carmesí, Shaoran solo miró a la computadora y luego a Sakura—. ¡Tú no me avisaste!
—No noté que te estabas bañando...pero ya me vengaré...ahora cúbrete un poco...—gruñó mientras le dedicaba una leve mirada de arriba abajo y luego volvía a la reunión pero con la cámara apaga esta vez.
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El estado de ánimo podía variar de un segundo a otro en tiempos de pandemia y cuarentena…
—Shaoran, mmm mi lobo..si así...espera… —Lo que había empezado como una tarde de Domingo y comida para llevar, había culminado en varias rondas de caricias, suspiros y placeres que seguía aún repitiendose.
Mientras la pareja disfrutaba al máximo del momento, los ojos de Sakura se abrieron repentinamente como platos ante un detalle que había ignorado.
—Shaoran...
—Sakura no me interrumpas...ya casi...eso cariño...espera no...no...no te pongas tensa —rogó al ver como el ánimo de su esposa empezaba a morir lentamente.
—¿Te lavaste las manos después de recibir la comida y pagarle al repartidor?
—Sakura...estamos ocupados déjame seguir… —respondió Shaoran ignorando la pregunta y colocando besos desesperados en el cuello de la castaña para recuperar el ambiente.
—Espera...¡NO TE LAVASTE LAS MANOS!
—Sakura...¡maldición mujer! Usé el alcohol en gel
—¡¿ME TOCASTE ASÍ?!
—¡ESTOY HACIENDO MÁS QUE ESO Y...AHG PUEDES DEJARME TERMINAR!
—Me duele la cabeza…
—No, no…¡Sakura!
—¡Buenas noches, Shaoran! —respondió y sin más, las luces ya estaban apagadas, Sakura arropada entre las sábanas y él confundido al no saber cómo todo se desmoronó tan rápido.
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En algún momento de la crisis mundial se dijo que los gatos podrían enfermarse. Mala noticia para aquellos dueños cuyo gato naranja y gordo gustaba de escaparse de vez en cuando…
—Sakura, te lo digo ese gato está enfermo… —susurró Shaoran mientras sus ojos estaban fijos en la criatura gorda acostada en la alfombra de la sala.
—Shaoran… no empecemos de nuevo...sólo fue al departamento de arriba y sabes que el joven Inoue trabaja desde casa y nunca sale.
Alimentando los miedos de Shaoran, el gato se levantó, estiró levemente y empezó a toser.
—¡ESTÁ TOSIENDO! —exclamó mientras miraba alarmado a su esposa.
Sakura solo negó con la cabeza mientras se sentaba junto al gato y le acariciaba la espalda—. Tienes una bola de pelo atorada seguro. ¿Verdad que si, Kero?
Pero al ver que Shaoran aparecía con una lata de desinfectante en spray, la esmeralda tomó entre sus brazos al felino lo más rápido que pudo—. ¡NO VAS A ROCIARLO CON ESO!
—Ese animal está enfermo, es eso o ¡lo mandamos con el vecino!
—¡SHAORAN!
—¡Sakura! Sigue tosiendo…¡MIRALO! —replicó, el gato aún en brazos de su ama parecía jadear. Con un sonido gutural las sospechas de cualquier enfermedad se aclararon en lo que fue la expulsión de una bola de pelos gigante justo en las pantuflas de Shaoran.
—¡KERBEROS! —gritó.
—¡Shaoran, no lo persigas! ¡Shaoran, la alfombra la vas a llenar de vómito!
No fue una tarde feliz para el gato y el humano que terminaron ambos tomando un baño forzado a manos de Sakura.
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Las venganzas no siempre salen tan bien como se planea, ¿o si?
—Si, madre. Sakura y yo nos encontramos bien y lamentamos no poder visitarla para su cumpleaños. —Ieran Li nunca había sido una mujer aficionada a las video llamadas pero con kilómetros de distancia que la separaban de sus hijo y la restricción de no poder viajar, se había vuelto una costumbre comunicarse por ese medio ahora.
—Xiaolang, ¿recibiste el paquete que les envíe?
—Si, los dulces fueron una magnífica sorpresa especialmente porque ese día no nos sentíamos muy bien después de varios días trabajando extras.
—Hijo, no deben sobreexigirse es necesario también tomar tiempo para ustedes. —Mientras Ieran decía esas palabras algo rojo captó la mirada de Shaoran pero al alzar su vista sabía que no había sido buena idea.
Sakura se encontraba recostada al marco de la puerta luciendo un muy, muy provocativo conjunto de lencería rojo que dejaba de por sí muy poco a la imaginación del castaño. Luchando contra el sonrojo en sus mejillas, este se esforzó por devolver su mirada a la pantalla de su celular.
—¿Hijo, estás bien? De repente veo tu cara roja…
—Si —respondió con un hilo de voz más al notar que Sakura empezaba a quitarse las medias de encaje que rodeaban sus piernas y sonreía maliciosamente.
—Xiaolang…Uno de los síntomas es la fiebre…¿Debería llamar al doctor?
—Ma-madre este…estoy bien pero debo atender algo muy importante que acaba de surgir. Le llamo más tarde… ¡Adiós! —Después de que colgó, su mirada ámbar se posó en la chica que se reía a carcajadas—. Malvada…
—La venganza...mi querido lobito...es un plato que se sirve frío y me la debías desde el último incidente —respondió mientras se acercaba a Shaoran y colocaba un casto beso en la nariz de su esposo.
Aprovechando la cercanía, Shaoran tomó a Sakura de la cintura y la acercó a él para besarla apasionadamente—. En este caso amor mío, creo que será un plato que se sirva caliente, ven aquí…
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Tiempos de pandemia y demasiado tiempo libre en casa, dan pie para explorar nuevas...aficiones.
Cuando Shaoran entró a la habitación degustando un trozo del pastel de chocolate que justo había terminado de decorar, no esperó ver a Sakura revisando llena de curiosidad el paquete que el cartero había dejado minutos atrás.
—Sakura, ¿eso es lo que creo que es?
—No te parece maravilloso, lo vi en oferta hace dos semanas y me pareció justo el momento para adquirirlo —respondió mientras abría la caja y tomaba el objeto entre sus manos.
Shaoran mantuvo su vista fija en el objeto sin saber que sentir por él—. ¿Estás segura de que lo necesitas?
—Pues claro, creo que toda mujer debería tener uno… oh mira, es resistente al agua, recargable y hasta tiene 3 velocidades y algo llamado martilleo intenso.
—P-pero querida, ¿Acaso yo ya no logro complacerte? —La pregunta era necesaria pero Shaoran no estaba seguro si su ego toleraría la respuesta.
Sakura le dedicó una mirada y una amplia sonrisa, luego colocó su mano en la pierna de su esposo—. Querido, claro que eres suficiente pero un poco de ayuda a nadie le cae mal...hay momentos donde simplemente no es suficiente y se que estas cansado asi que dejame darte una manita —exclamó mientras le guiñaba y sacaba el instructivo—. Es más hasta creo que tú lo podrías aprender a usar.
Shaoran no muy convencido suspiró resignado. Ciertamente la pistola de masaje y percusión le ayudarían a sus tensos hombros pero no estaba muy seguro de cómo se sentía al haber sido reemplazado como masajista.
Las dudas se desvanecieron al ver en funcionamiento las tres velocidades.
—Sakura, ¡déjame intentarlo!
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En meses donde salir pasa de ser una parte de la vida a un lujo, todos vivimos altos y bajos. A veces más bajos que altos pero donde no podríamos salir adelante sin aquellos que nos aman.
Shaoran sabía que Sakura no se encontraba bien. Eran muchas las pistas y los años de conocerla lo que le hacía más fácil notar las señales.
Miradas apagadas, menos risas y más silencio. Lo más notorio era el deseo de dormir todo el día y nada más.
Sabía dónde se encontraba, en el cuarto perdida en sus pensamientos y escuchando aquel disco alternativo al que acudía cuando ya no podía más.
Suspiró y se preparó para lo que vería.
Nunca le era fácil y le dolía verla así. Sin embargo, ella había sido su roca incontables veces ahora él debía serlo para ella.
—Sakura… —Su voz era un murmullo pero fue respondida por lo que menos quería escuchar.
Llanto.
Sin decir palabra, la tomó entre sus brazos y la dejó desahogarse. Muchos meses habían pasado y la incertidumbre seguía ahí. Por eso estos momentos eran necesarios para dejar salir todo aquello que se embotellaba.
Los minutos pasaron y las lágrimas empezaban a disminuir. El castaño suspiró, cambió la música de fondo dejando que la melodía inundara la habitación.
Al reconocer la canción, Sakura alzó su mirada y sonrió suavemente mientras que empezaba a cantar suavemente aquella letra que conocían tan bien.
(cancion yume no tsubasa - tsubasa reservoir chronicles duet version)
(98) (Duet Version) Yume no Tsubasa - Tsubasa Chronicles - YouTube
Pasaron los minutos y la melodía se fue apagando. La pareja solo juntó sus frentes mientras sonreían suavemente.
—Aún la recuerdas…
—Fue la canción que cantamos en nuestra boda, Sakura. Es imposible que la olvide…
—Shaoran… —exclamó sintiendo como las lágrimas amenazaban con salir de nuevo.
—Sabes que estoy aquí para tí, Sakura. Y jamás olvides tu frase invencible…
—Todo estará bien...
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N/A: Espero que las mini historias te agraden y te hagan pasar un buen momento. ¡Felices fiestas!
Este one shot fue parte del intercambio Fickers de regalos 2020
Escrito por Melkari
