Luna Lovengood siempre había sido especial, única, su singular forma de ser confundía a quienes le rodeaban, pero no era especial solo por su personalidad, sabia cosas, cosas que no debería saber.
Por ejemplo, había soñado con un extraño chico que vivía en un orfanato, vio todo por lo que pasaba ese pequeño niño que había sido marcado incluso antes de nacer, vio morir a la madre del chico, lo vio crecer con odio hacia las personas normales y luego vio su odio crecer y odiar al mundo entero.
Luna sabia que era especial, pero también sabia lo que pasaría si alguien se enteraba así que decidió callar. Siempre había sido la niña rara, y en consecuencia casi no tenía amigos, cuando llego a Howards y fue seleccionada en Ravenclaw, sabia que seguiría estando solo, que siempre estaría sola...
Pero el destino es caprichoso, y ni siquiera para una vidente el futuro esta tallado en piedra, aquel día sus compañeras de habitación la estaban molestando, se suponía que ella solo debía callar y resistir, pero las cosas se estaban complicado, aquellas chicas al ver la falta de reacción por parte de Luna, trataron de agredirla físicamente, eso no debería haber pasado, de pronto un haz de luz proveniente de una de las intersecciones de los pasillos chocó contra la espalda de una de las chicas, este proceso se repitió hasta que todas estuvieron inconscientes, eso tampoco debería haber pasado, "¿Estas bien?", quitándose la capa de invisibilidad que llevaba apareció Harry Potter, que Harry Potter le hablara no debería haber ocurrido, mucho menos que este la protegerá.
En menos de una hora Harry había destruido varias visiones que había tenido, y eso le encantó, siempre había pensado que todo era aburrido, y por primera vez en su corta vida, se sintió realmente viva.
Al poco tiempo ella y Harry se habían convertido en buenos amigos, confidentes el uno del otro, y pronto nació ese sentimiento mutuo de protección, Luna intentaba casi a diario ver el futuro de Harry, sin embargo, las visiones sobre él eran confunsas y cambiaban constantemente.
Cuando aquel escalofrío recorrió su espalda simplemente lo supo, y aquella noche había llorado como nunca antes lo había hecho, había perdido a su cielo, aquél cielo incondicional que la había aceptado sin objeciones. Aquella noche mientras lloraba, pasaba por su mente la idea de reunirse con él. De pronto, escucho una voz, una voz suave y cálida, una voz tan melodiosa como el canto de un ave que le decía;
"Mi niña, mi hermosa niña, no hagas nada precipitado, dentro de poco podrás reunirte con tu familia, pero antes deberás cumplir una misión, una que solo tú, mi hermosa niña, puede hacer"
-"Quién eres?- le preguntó al vacío.
-"Soy todo, y soy nada, soy la Magia misma."
-"¿Qué puedo hacer yo por usted my Lady?
-"Debes encontrar tantas parejas de criaturas que puedas, una vez que lo consigas te diré la fecha en la cual te reuniras con tu cielo."
-"Una vez que termine podré estar junto a Harry."- respondió esperanzada, como si no creyera las palabras de Lady Magia. Sus ojos brillaron como hace días no lo hacían, y con renovadas energías decidió sentarse y empezar a planear su viaje. Sin embargo, en ese instante le llego una gran revelación, ¿como viajaría, si no tenía ni un knut?, entonces oyó la suave y melodioso risa de Lady Magia.
-"Mi niña, por el dinero no te preocupes, ya nos encargado de eso, tu cielo te a dado dos bóvedas llenas de oro."
-"¿Él sabe lo que esta pasando?, y aun así me abandono?" -ligera lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas.
-"No sabia sobre el fin del mundo, cuando murió se le asigno una misión de vital importancia, él pensó que serias feliz en este mundo, pero cuando se entero de lo que pasaría pidió que te llevara con él."- Luna lentamente dejo de llorar. -"Ahora mi pequeña, será mejor que descanses mañana será un día agitado."
Luna pasó las siguientes semanas cumpliendo con el deseo de Lady Magia, y cuando el día de su partida finalmente llego sintió una alegría indescriptible, y tal como lo vio en sus visiones llegaron Ron y Hermione, Luna solo los vio y sabía que en unos minutos más llegaría una gran turba violenta. Y con una leve señal de su mano todas las criaturas empezaron a cruzar, esperando hasta el último segundo para marcharse, y con eso Luna Lovengood murió y Emiko Uzumaki nació.
