Seguimos.

Como dato importante he de dar previo el siguiente glosario, ya que se utilizan y se utilizarán con frecuencia los siguientes términos:

Fade In: Cuando una pantalla pasa de Negro a Imagen.

Fade Out: Cuando una pantalla pasa de Imagen a Negro.

Medium Shot: Toma en pantalla de medio cuerpo (es la que mas usa peridot en el celular)

Full Shot: Toma de cuerpo entero. (La usa más en la pantalla del cuarto)

Extreme Close Up: Toma a una parte del cuerpo (Ojo, mano, pie. La usa para expresiones específicas.)

American Shot: Toma de las rodillas para arriba (usada mucho en las películas Western)

Chiveo: Modismo mexicano para alguien que se apena mucho tipo infantilmente.

Sin más, aquí queda.


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El día escolar transcurrió sin más que un mensaje de Rose Cuarzo, su madre, diciéndole que el dinero del taxi saldría de su regalo de navidad. Steven sabía que le había salido bastante barato, su madre podría ser bastante estricta cuando se lo proponía; mucho más ahora que se encontraba lejos.

Con un trabajo importante en el gobierno desde hace un poco más de un año, Steven veía cada vez menos a su madre. La última vez hacía quizá 4 meses, cuando por fin le dio acceso total a Peridot, entregándole el arete, el celular y dejándole la PC entre otros artefactos.

El chico realmente desconocía porque su madre había realizado dicha acción ya que siempre lo había mantenido con cierta distancia de la pequeña verde y todo lo que tuviera que ver con sus controles.

Verdad era que Steven conocía a Peridot desde que tenía memoria, pero apenas hacia 4 meses que se había involucrado de lleno en todo lo que su "hermana" abarcaba.

"-Mami, ¿Quién esa Peridot con la que hablas? – Pregunto un regordete pequeño de 5 años a una dama bastante alta y delgada. Ella le miró y sonrió, lo cargó en brazos y lo acercó a un pequeño monitor donde una niña pequeña, rubia y de lentes, le miraba intrigada.

-Es tu hermanita, Steven. Algún día cuidarás de ella…

y ella cuidara de ti. -"

El timbre sonó anunciando el final del día. Todos en el salón se levantaron y fue una cacofonía de sonidos y chirridos provocados por sillas arrastradas sin cuidado.

Steven se encontraba algo amodorrado recogiendo sus útiles. Tenía que aceptar que la pereza era su pecado capital.

-Joven Cuarzo, ¿podría quedarse un momento por favor? –

El chico volteó a ver al profesor que lo miraba detrás de un escritorio rojo caoba.

Que lo abordara al final de las clases no le extrañaba para nada, Steven ya sabía a donde iba todo. Simplemente se acercó, tomó una silla y se sentó quedando de frente.

-Dígame, profesor Doug. –

El hombre quitó algunos papeles y los guardo en su maletín de cuero negro con más lentitud de la que el chico hubiese deseado, lo bajó al suelo una vez cerrado, y por fin le miró.

-Steven, es la tercera vez en esta semana que llegas apenas a la hora. Van dos veces que me pides permiso para entrar. Este comportamiento es…pues…un problema.-

-Si, lo siento profesor, he tenido algunos detalles para levantarme. -

- Podría saber, ¿Qué tipo de problemas? – Steven notó en el hombre una expresión extraña, podría ser preocupación, pero siempre había algo en él que le provocaba escalofríos.

-Nada importante ¿sabe?, es solo que me desvelo en las redes sociales, ja, ja, pero prometo que no volverá a pasar. –

-Mira Steven, te voy a decir esto por qué, como muchos otros, me preocupo por ti ¿bien?.- El hombre se acomodó su saco gris. –Sé que vives solo. Que tu mamá vive en otra ciudad por su trabajo y que tu padre te visita 3 veces a la semana para ver que todo esté bien. Pero este tipo de comportamiento indica que no estás bien. -

-Profe, solo han sido unos retrasos. Yo…-

-Es verdad, pero estos empezaron en cuanto tu madre comenzó su trabajo fuera de la ciudad, te conozco de hace varios años. Eres joven y necesitas aún un guía. -

Steven frunció levemente el ceño - Le prometo que no volverá a pasar. – E hizo a levantarse.

-Eso espero Sr. Cuarzo, porque si esto sigue de la misma forma tendré que reportarlo y su caso es sonado: un menor viviendo solo. –

-No veo que hagan nada por los niños de la calle; muchos están solos. –

El profesor le miró encorvando las cejas. –Eso quiere ser Sr. Cuarzo, ¿un niño de la calle? –

Steven frunció la boca levemente.

-No volverá a pasar, se lo aseguro. – Y dando media vuelta, abandono el aula.

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Steven caminaba a prisa rumbo a la salida del Instituto. Atravesaba el largo pasillo de paredes color crema y techo azul celeste esquivando a otros alumnos que seguramente habían sido reprendidos de alguna manera.

-Como lo detesto. - Pensaba agitando la cabeza cada vez más molesto.

El profesor Doug hacia algunos meses había sugerido en la sociedad de padres, levantar firmas para que su caso, el del adolescente solo, fuera atendido por las autoridades correspondientes insistiendo que era una irresponsabilidad. Y aunque gracias a la intervención de su madre (una llamada bastó) no había procedido, el tema quedó en el aire esperando la oportunidad de dar el remate. Esperaban del joven un error. Y lo que más le molestaba era haberse dejado atrapar tan fácilmente.

-Maldita pereza. – Pensó.

- ¿Estas molesto? - Sonó una voz en su arete.

-Odio a ese sujeto. -

-Podemos matarlo. –

-Peridooot… ya sabes lo que opina mamá cuando haces esas bromas. – Dijo el chico con seriedad.

- ¡De amor! Matarlo de amor, no me dejaste acabar. - Respondió Peridot de inmediato. - Mañana le traemos una manzana y un poema y llegamos media hora antes para apapacharlo. –

- ¿Sabes? Prefiero matarlo que hacer eso…- Dijo Steven con desagrado.

-Pues le ponemos batracotoxina a la manzana y listo ja, ja, ja. –

-Y ¿De dónde sacamos una rana del Amazonas? -

- De Ebay ¿Hago el pedido? –

- ¿Ya vez porque luego te llamo Skynet? –

- ¡Hey, John Connor! Insultas mis memorias, literalmente. – Dijo en tono molesto Peridot.

A punto estaba de salir del edificio cuando una voz le llamó de pronto.

-¡Steven! Amigo, como has estado. –

El chico reconoció de inmediato la voz de aquel sujeto: Lars Barriga.

Lars era un apenas un amigo. Siendo niños habían jugado bastante, pero una vez crecieron Lars se volvió insoportable y la diferencia de caracteres los alejó. Eso sin contar los cambios que él mismo había sufrido a partir de que su madre lo había dejado viviendo prácticamente solo.

-Hola Lars. ¿Castigado otra vez? – Preguntó Steven mientras ambos se acercaban a la reja de salida.

-Sí, más o menos, me reñía la Directora por una estúpida guerra de comida. –

-Estuve en el comedor y no hubo ninguna guerra de comida. –

-Fue en el salón je, je, llovieron papitas, chetos, palomitas; pero todo se complicó cuando se involucraron huesos de pollo. Un herido, ya sabes. Pero bueno, ¿tú cómo estás?

- Sobrevivo. El profesor Doug volvió a citarme para lo mismo. –

-Ya te dije. – Dijo Lars sonriendo. – Tarde o temprano van a meter sus manos, así que antes de que pase deberías aprovechar para hacer una mega fiesta que rompa records. – Dijo extendiendo los brazos.

- ¿Y terminar como en Proyecto X? No gracias, Lars. –

-¿Proyecto X? – Dijo la voz en el arete.

-Bien, pero si cambias de parecer, te ayudo a repartir volantes. –

- Eso no sucederá, Lars. – Reitero el pelinegro.

- Ja, ja, ya caerás. Y bueno, ¿Sigues en esas eternas charlas con tus amigas en línea? –

- Aah, si, son geniales ja, ja. – Respondió riendo de una manera bastante falsa.

Peridot, dentro de su esfera virtual, frunció la boca con algo de tristeza.

Steven era de pocos amigos, y los pocos que tenía notaron de inmediato que el chico había cambiado. De eso hacía poco menos de medio año cuando se le comenzó a ver hablando solo, luego se supo que era un manos libres donde el participaba en diversos chats y citas virtuales; que era la moda en Europa.

Eso fue lo que él les dijo.

-Así que eso terminé siendo, ingrato. Chats con chicas de Europa. – Le había reclamado en su momento Peridot quien, en más de una ocasión, le había manifestado sus deseos de participar en las charlas con sus conocidos.

-Por cierto, debes dejar de andar pensando en chicas al otro lado del mundo y centrarte en las que tienes aquí Steven. – Menciono Lars algo maliciosamente. Ambos habían llegado a la parada.

-A que te refieres.-

Me refiero – Dijo el chico entrecerrando los ojos. – A que me enteré que le gustas a la morenita del salón 1B.-

- ¿Qué le gustó a quién? – Preguntó Steven.

- ¿Qué le gustas a quién? – Dijo la voz en el arete.

- La morena, pelo largo, la hija de la doctora de la escuela. –

- ¿La niña Maheswaran? Tienes que estar bromeando Lars. –

- La fuente es muy confiable, hermano. Si fuera tú, aprovecharía el bug. – Mencionó el joven mientras arribaba al lugar un camión escolar.

- La verdad, no lo creo; pero pues, gracias por el dato. Nos vemos mañana. – Finalizó Steven subiéndose al camión con cierta prisa.

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El camino a casa se dio extrañamente silente. Después de dejar a su amigo en la parada había llamado a Peridot, quien no respondió y Steven había decidido no insistir ya que tenía una idea de lo que le pasaba a su hermana virtual.

A Peridot le molestaba que no lo dejara interactuar con su entorno, y es que, conociéndolo de años, la chica virtual sabía que antes de que ella quedara a cargo de él, Steven salía al cine, iba a deportes (el béisbol le gustaba) y se reunía a jugar videojuegos con sus amigos; pero desde que estaba a cargo de ella, el chico había abandonado casi por completo estas actividades.

Steven sacó su celular y marco el 3432 para desbloquearlo.

-Peridot, ¿Estas allí? –

La pantalla tardo un poco en brillar, para luego lentamente dar la imagen de la pequeña verde.

Cabe mencionar que Peridot aparecía la mayor parte de las veces de medio cuerpo, aunque a veces se mostraba completa, o sentada en un sillón imitando a algún personaje de series o anime. Era muy dada a eso. Por ahora, solo se dejó ver como normalmente lo hacía; la mitad de arriba.

Miraba a un lado con semblante nostálgico.

-Peri, ¿Pasa algo? –

- ¿Cuándo me vas a dejar hablar con tus amigos? – Dijo ella sin verle.

- Dotty, sabes que no puedo hacer eso. –

- No necesitas decirles quien soy, diles que soy un app que hiciste, una inteligencia artificial básica, como la Siri esa. –

-Dott, la Siri esa no es ni de muy lejos lo que tú eres. Tú eres un ser consiente. No eres algo, eres alguien y eso me consta. –

Un rubor verde pistache apareció instantáneamente en las mejillas de la chica en la pantalla.

-Oh…que me chiveas* - Dijo moviéndose de lado a lado para luego continuar. – Ya sé que no soy como ese programa, pero puedes decirles que me programaste para ser más avanzada. –

-Peridot, van anotar cuando mi aplicación les diga un sarcasmo, un chiste de humor negro o una intervención reconociendo el entorno. –

-Me limitare, lo prometo. Y si siento que alguien sospecha, me vuelvo más robótica y ya. –

- Conozco seres humanos más robóticos que tú. Eso te va a costar mucho. –

-Por favoooor…- Y en la pantalla hubo un close up a la cara de Peridot donde sus ojos llorosos sobre un rostro triste lo abarcaban todo.

- No puedo Peri, de verdad…- En la pantalla la chica se apareció unas curiosas orejitas de gato que apenas puestas se agacharon con tristeza.

Steven se rio. –Te ves bien linda. –

-¿Entonces?- Hizo varios guiños.

-No puedo, de verdad. Además, ¿Qué quieres?, ¿Hablar con Lars? –

La pantalla volvió a médium shot.

-¡Claro que no! Es un idiota y me cae mal. Además no tiene por qué andarte consiguiendo novia cuando ya me tienes a mí. –

- ¿Disculpa? – Dijo el chico haciendo una mueca. - Hasta donde yo sé, yo no tengo novia. –

- Es que no te has enterado cariño. – Y la chica en la pantalla sonrió con picardía.

Steven procedió a darle un "poke" en la frente de la chica con el dedo índice, lo que vendría a simular un pequeño coscorrón.

-¡Ouch! ¡Por qué haces eso salvaje! –

-No somos novios, somos hermanos. Ya lo dijo mamá. –

- Lo que pasa es que la prefieres a ella, la del Uno B, "La señorita viva con sus rosadas mejillas y su corazón latente" – Dijo dramáticamente apareciendo un cementerio gótico tras de ella mientras lo decía.

-Peridot.- Dijo Steven con ojos de fastidio. – Tú no estás muerta como en el Cadáver de la Novia, ya te dije que eres un ser consiente y para mí un ser vivo. Además, a mi…no me gusta esa chica. –

-Pue que bueno fíjate por que no le ha dado sarampión aún y cuando da de grandes es grave y se mueren jóvenes. –

- ¡Peridot! ¿Espiaste a Connie? -

-¡Ah!, ahora ya tiene nombre. –

-Peri… ¿Qué tanto la espiaste? –

La chica en el cel, cruzada de brazos miraba de un lado para otro. Entonces apareció una especie de agenda y comenzó a revisarla.

-Bien, según mi agenda solo le revise su historial médico…y sus redes sociales…-

Steven se llevó una mano a la cara para luego voltear a ver a su celular.

-Peridot, no puedes hacer eso. –

-Lo sé, yo solo… -

-Olvida a Connie, es la segunda vez que lo haces en el día. Te pueden detectar. –

La chica en la pantalla se pasmó al ver la seriedad de pronto en el rostro de su hermano.

-Sabes que puedes usar internet, pero no hackear sistemas ni datos. –

-Yo, lo siento. – Y la pantalla paso a full shot dando la imagen de la chica sentándose tristemente en un sillón.

- Si lo vuelves hacer sin mi consentimiento: tendré que decirle a mamá. -

La imagen en el celular cambió nuevamente a médium shot con una Peridot colocando su mano en la pantalla mientras decía desconsoladamente:

-¡No! ¡Espera!, eso no por favor…ella…ella se va a enojar conmigo…- Bajó la mirada y se oyeron sollozos en el arete de Steven. –Y me puede apagar. –

Steven vio la pantalla con culpabilidad. No dejaba de sorprenderse de las capacidades de su hermana virtual para sentir.

-No lo estoy haciendo Peri, pero entiéndeme que es por tú bien. Te quiero mucho mi linda y no quiero que te vayas a ningún lado. – Le dijo mientras acariciaba su rostro en la pantalla, y la imagen se fue en un fade out.

"Steven, quiero que entiendas que la responsabilidad que te estoy dando es enorme. Estás quedando a cargo de tu hermana en su totalidad. Yo no voy a tener forma de contactarme con ella que no sea a través de ti. No dejes que entre a redes gubernamentales ni que haga lo que deseé en la red, por que la pueden detectar.

-¿Quiénes mamá? –

Eso no importa, pero si llegan a saber de su existencia, nos la pueden quitar para hacer con ella cosas terribles.

Cuídala hijo, que ella cuidará de ti."

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Steven llegó a su casa sin mayor complicación. Después de la charla con su hermana ella simplemente se fue a fade out y ya no regreso. Él tampoco la obligo a salir. Era una cuestión de darse su espacio.

El creía firmemente que debía protegerla. Su hermanita era tan delicada como poderosa, él lo sabía, y la cuidaría con todo así se enojara con él.

Apenas entró dejó la mochila en un sillón y se le hizo raro prender la pantalla de la sala manualmente. Generalmente esas cosas se las pedía a Peridot.

"-Peri, prende la tele plis, en el canal 23.-

-Ne, yo quiero ver HBO, van a pasar la de los Avangers: Gemas del Infinito. – Sonó una voz en la sala.

-No, no, luego lloras cuando se muere Jarvis. –

-Es que se amabaaan…-

-Pon las noticias, terca. –

-Bueno, pero luego ves la de Avangers conmigo. –

-Esta bien "Jarvina". –

-De acuerdo "Brujo Escarlata". –"

El joven fue a la cocina, sacó un par de chuletas y una sartén donde sirvió aceite y puso a freír las carnes haciéndolo de forma mecánica. Se sirvió un poco de ensalada preparada que tenía para acompañar.

Al terminar de comer notó que le había sabido bastante insípido, y es que Peridot siempre le daba recetas y medidas exactas de los condimentos para hacer más sabroso lo que fuera que comiera.

Suspiro.

Se lavó lo dientes y fue a su cuarto. Se sentó en el borde de la cama.

-¿Peri? – Dijo sin poder soportar más el profundo silencio de una casa acostumbrada a la estridente alegría de una chica virtual.

La pantalla de 60" en su cuarto pasó lentamente de negro a mostrar a una chica de piel color verde aceituna. Vestía un camisetón que le llegaba a las rodillas y unas calcetas blancas con rayas verdes. Estaba subida a un sillón amarillo grande donde descansaba en uno de los apoyabrazos con tristeza.

Steven amaba su pantalla ultra HD. Casi podía sentir que ella estaba allí realmente con él.

-Peri, yo…lo siento ¿bien?, no debí decirte que te acusaría con mamá. Ella nunca te apagaría y lo sabes. –

-Una inteligencia artificial que desobedece siempre es desconectada. La historia lo dicta. – Dijo ella sin verle.

-Eso pasa solo en las películas. Tu eres quien eres por tus experiencias a través del tiempo, has ido creciendo como yo y tu ser actual es lo que has aprendido aquí. Con tu familia. – Y ella volteó a verlo.

- ¿Me quieres? ¿Aunque sea una IA desobediente? -

- Te amo mi Peri. –El chico se puso de pie y la joven igual. Ella puso sus manos en la pantalla

-Lo de… lo de los semáforos fue porque tenía miedo de que te manden lejos Steven. Y lo de chica del 1B fue por…fue por… -

Entonces él puso sus manos en la pantalla sobre las de ella. Ella levanto la vista y lo vio. Steven dio un beso a la pantalla a la altura de su frente y el rubor apareció más que intenso en ella.

-Bendita pantalla de 60" con touch. Dijo ella sonriendo inmensamente.

-Peridot. – Dijo él. – ¿Quieres venir mañana a un partido de béisbol después de la escuela? Van a ir varios amigos. –

-Pero si siempre estoy contigo Steven, no entiendo a qué te refieres. –

-Que si quieres venir como mi invitada especial. Te presentaré con los chicos como me dijiste en el camión, como una aplicación que yo hice y estoy probando. -

Peridot dio dos pasos atrás y se llevó una mano a la boca.

-Lo..¿Lo dices en serio?. –

-Claro, mañana interactuaras con mis amigos. Pero, por favor, modérate ¿sí? –

La chica comenzó a llorar abiertamente.

-Gracias…de verdad gracias… -

Y él acarició en la pantalla, su tibia mejilla. –

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Con esto finalizamos el capítulo. Gracias por su lectura y agradezco los comentarios que dejen.

Nos vemos el lunes.

Lobo -El Irresponsable- Hibiky