Título: Reunión.
Género: Amistad/Familia
Palabras: 2131
Tipo: Oneshot
Advertencia: What If...?, ¿Qué hubiera pasado si...Sasuke es nombrado heredero y la revolución Uchiha jamás se llevo acabo?
Aclaraciones: Todo esta en POV omnisciente. Hinata tiene 5 años y Sasuke 6.
【SasuHina month 2017】: Day 9- Té.
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『No existe problema tan grave o tan grande que no se reduzca con una buena taza de té.』
—Bernard-Paul Heroux
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Reunión
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—El té está amargo.—decía un chiquillo de cabellos como la noche.
—Así es su sabor, Sasuke.—contestó con simpleza su padre.
Se encontraba en una sala ceremonial, hace poco habían salido de ahí algunos sirvientes después de traerles una bandeja con té y galletas, el salón era amplio, elegante y frío.
"Muy diferente a casa.", pensó el infante haciendo un puchero.
El complejo Hyûuga era demasiado serio y totalmente incómodo para su gusto. Deseaba salir de ahí, pero su padre le dijo que esta era una reunión importante y que, como futuro líder del clan, debía empezar a inmiscuirse en estos asuntos.
"Ahora sé porque abdicaste al título, Itachi-niisan.", se dijo, recordando que tan solo un par de meses atrás,su hermano mayor había renuncia a la primogenitura.
Todo había sido muy complicado y delicado en ese entonces, sin embargo, de alguna u otra forma, Itachi logró salir victorioso.
Aunque en secreto Sasuke anhelaba ser el heredero, ahora le parecía una condena. No imagino que tenía que asistir a estas cosas aburridas.
Suspiró enfadado, encorvandose en el proceso, deshaciendo aquella postura rígida y formal.
Su u progenitor lo volteó a ver. El mayor, empatizo con su hijo. Sabía que estas reuniones podían ser tediosas y más para un niño de seis años.
—Vamos, Sasuke. Puedes hacerlo, eres mi heredero, hijo.—dijo, dándole unas palmadas algo torpes en la espalda, tratando de darle ánimo.
Y como si esas palabras fueran un encantamiento, el morocho menor volvió a su postura original, con más energía que nunca.
Fugaku sonrió de medio lado, después de todo su hijo menor parecía ser el indicado para heredar su legado.
Luego de unos minutos se abrieron las puertas del recinto y entraron Hiashi, el líder del con Hyūga, junto con su primogénita heredera.
Con movimientos gráciles, casi angelicales, se sentaron frente a los peli-negros. El varón con una mirada frívola y la menor sin poder sostener la vista a sus invitados.
—Disculpe la demora, pero habíamos quedado que la junta sería a las 7:30 am, no a las 7:00 am.—recitó sin sentimientos el de ojos cuál perlas.
—Cierto, pero creí que los Hyūgas eran madrugadores y puntuales.—se excusó el morocho mayor con falsedad, denotando superioridad.
El usuario del Byakugan exasperó, y aunque su rostro no se inmutó, ese gesto era por enojo e indignación.
—Lo somos.—concreto.—La puntualidad significa estar a la hora acordada, ni un segundo más o menos; pues tal cosa se consideraría una grosería, puede que los demás tengan el tiempo bien estructurado y hacer eso solo sería una distracción y hundimiento al itinerario.—explicó—Por ejemplo, el clan se levanta desde las 4:30 am para entrenar y seguir lineamientos. El que llegará antes generó un descontrol.—con acidez expresó.—Aunque no debería extrañarme, después de todo los Uchihas son conocidos por su irreverencia y brutalidad.—agregó déspota.
El líder del ojo rojo apretó la mandíbula. Ese estirado arrogante era un bastardo.
La atmósfera entre los adultos se intensificó, parecía que rayos chocaban en lugar de sus miradas.
—Esto...Otto-sama...—se escuchó despacio una suave voz, y unas pequeñas manos jalaron con suavidad el kimono ceremonial del patriarca Hyūga. Este se sorprendió por el acto de su hija.
Conocía lo cobarde y tímida que podía ser, aún así, su deseo de evitar los problemas y preocupación por los otros eran más fuertes, al punto de enfrentarlo -o algo así-.
"Tal vez, serás una digna sucesora...",pensó el Hyûuga. De reojo la observó y vio como se encorvaba nerviosa. "O quizás no...", meditó e inhaló.
—Ya no importa.—interrumpió el varón de ojos perlas—Mejor empecemos lo que nos compete.—sentenció acomodando su postura.
El moreno mayor alzó una ceja intrigado. Al parecer esa mocosa si tenía influencia en el "gran Hyūga", pese a que sus fuentes decían lo contrario.
"Interesante...", reflexionó el Uchiha.
—Comencemos, Hiashi.—respondió con osadía, remarcado su nombre. Conocía muy bien la molestia de los Hyūgas por cualquiera que usará su primer nombre. Había oído solo pronunciaban sus primeros nombres entre su clan. Y claro, él quería picar más la atmósfera, ver hasta dónde podía soportar.
—Tsk.—aunque no había emoción alguna en el rostro del pupila blanca, se escuchó un breve crujir de dientes. Este inmundo quería jugar, pues le enseñaría quien manda.
—¿Qué le parece si entrenamos antes de iniciar la reunión,—estoico inició su invitación—ya sabe, para entrar en calor y decidir algunas cuestiones?—algo así como una sonrisa perturbadora le brindó a su acompañante terminando la pregunta.
—No lo sé la verdad,—con preocupación fingida contradijo—¿acaso no debemos ajustarnos al itinerario?—perfecto, estaba logrando su cometido, quitarle la compostura al estirado.
—En efecto. Está en lo correcto.—aún con su mueca maquiavélica concordó.—Pero, si no se dio cuenta, en el itinerario viene una "práctica amistosa",—y mordazmente agregó;—¿o tiene miedo, Uchiha?.
La sangre del líder Uchiha comenzó a hervir encolerizada. Estaba decidido, le mostraría que doujutsu tiene la supremacía de una vez por todas.
Apretó los puños ante la mirada burlona de su adversario.
—Hinata, entretén al joven Uchiha mientras que su padre y yo arreglamos algunos asuntos.—ordenó levantándose con la misma elegancia usada al sentarse.
—Lo mismo, Sasuke. Muéstrale a Hinata-chan lo maravilloso que es nuestro clan.—enfatizó con zozobra al nombre de la primogénita; y, cómo esperaba, su padre tembló de enojo
Sin más, ambos lider salieron de la sala dejando a los infantes con una notable confusión en sus rostros .
"P-Pero, ¿qué rayos acaba de pasar?", extrañando el niño pensó. Mirando hacia dónde se habrían ido los adultos.
¿Qué debía hacer ahora?
Su padre, quien lo había mareado con eso de ser "un digno heredero", lo abandonaba para ir a "jugar" con el señor Hyûuga.
¿A eso se dedicaban lo líderes?
Regreso su vista hacia la fémina. Ella yacía sentada finamente, aún con la cabeza en el suelo.
Sin quererlo comenzó a examinarla, era pequeña y frágil. A comparación de sus hermanos(1) lucia indefensa y débil. Su cabello negro azulado contrastaba con su piel nívea y ese incómodo kimono hacía relucir su, ¿delicadeza?
No lo sabía muy bien. La verdad, era la primera vez que estaba tan cerca de una niña. Él acostumbraba estar con puros varones, su hermano, primo y demás. Pues eran fuertes y con ellos podía entrenar libremente.
Ante ese pensamiento se volvió a preguntar si ella sería la futura cabeza de su clan. Nunca había escuchado de una mujer desempeñando ese cargo.
Sí, conocía la fortaleza de las féminas, dado que su madre fue una jounin muy capaz en su tiempo. Sin embargo, dudaba que ese corderito tuviera fuerza alguna.
Tan hundido estaba en sus pensamientos que no se dio cuanta cuando tiró su tasa (la cual sostenida desde el momento que los oji-perlas hicieron acto de presencia).
En un ágil movimiento la niña sostuvo la taza evitando que se derramara todo el contenido. Dejando al pequeño Uchiha asombrado.
Todavía sin mirarlo la chica retrocedió un poco y sacó un pañuelo que tenía entre sus ropajes, limpiándole un diminuto rastro de té de sus pantalones.
Con la boca ligeramente abierta el chico no cabía en impresión, ¿cómo fue tan rápida?
Observó a la joven alejarse con cuidado usando las rodillas e ir hacia la charola donde estaba la tetera y llenarle la taza.
—Ese té sabe horrible.—enunció distraído. Realmente sus labios hablaron por sí mismos.
La pequeña tembló al oírlo. No estaba preparada para hablarle, así que regresando con él, aún con la vista al suelo, asintió extendiéndola el envase.
El morocho hizo una mueca de disgusto, ¿acaso era muda, o no le quería hablar?
—No seas grosera y contéstame.—acusó molesto.—¿Tus padres no te educaron bien?—recordando palabras de su padre, le interrogó.
Hinata sintió escalofríos ante sus declaraciones. Su padre y clan jamás perdonaría que los dejara en vergüenza. Además, no podía decepcionarlos de nuevo.
Así que, con todo el coraje que pudo reunir, habló:—N-No es esto...—despacio tartamudeo—solo...soy algo tímida...—admitió derrotada.
—Hmph—resopló Sasuke. Bueno, eso parecía razonable. Digo, es una niña después de todo.
Porque claro, en la mente del infante las mujeres debían ser así: suaves, calladas, delicadas, débiles y tímidas. No lo decía él, sino Shisui-niisan, quien tenía grado jounin; ósea, sabía lo que decía.
Vale, también dijo que esa regla no aplica a las kunoichis, las cuales estaba más locas que las cabras. Empero, la niña frente suyo no sería ninja, sino una jefa de clan. En adición, su madre igual fue shinobi y encajaba a la perfección con la descripción anterior. Entonces, eso tenía que ser lo verdadero.
Tomó casi obligado la taza que le ofreció. La Hyûuga permanecía en silencio frente a él, expectante.
Dio un sorbo a la bebida, encontrándose otra vez con ese sabor acerbo e hizo una mueca.
Ese gesto no pasó desapercibido por la oji-perla, quien con delicadeza se levantó, hizo una reverencia y salió corriendo murmurando: "E-espere un segundo".
Y de nueva cuenta, Sasuke se encontraba perplejo.
Luego de uno minutos la chiquilla regresó sosteniendo una cuchara y un tarro de porcelana que tenía escrito: "Miel".
Con cuidado se arrodillo frente al caucásico y extendió su brazo pidiendo su vaso, quien entendió al instante lo que iba a hacer.
Hinata procedió a agregar un par de cucharadas de aquel néctar y revolver despacio, mientras lo hacía, se animó a conversar:
—E-este es el té ceremonial para las reuniones con jefes de clanes,—explicó—n-no sé debido a qué es amargo, lo único que sé es que debe ser así por tradición.—detuvo su batir y sacó el cubierto escurriéndolo ligeramente en la taza.—P-Por eso...por favor, no le diga a nadie lo que acabo de hacer.—regreso a verlo para entregarle el té.
Sasuke estaba viendo a la nada cuando escuchaba su explicación, extrañamente voltio al mismo tiempo que ella y se encontró con sus ojos ónix.
Se sorprendió por la ausencia de color, más no siento miedo o repudio, cosa que la heredera agradeció; ya que todo este tiempo no lo había visto a los ojos por miedo a su reacción, la mayoría (no perteneciente a su clan), la veía con temor o asco y eso la deprimía bastante.
El varón agarró la taza sin apartar la mirada de sus ojos, a diferencia de los otros Hyūgas, los de ella brillaban dulcemente.
¿Cómo podían ser tan diferente y parecidos a la vez?
En efecto, lucían tan ausentes como los de sus familiares, no obstante, reflejaban cariño y no reprensión.
—Gracias.—siseó. La pequeña movió la cabeza en respuesta, pero seguía luciendo algo insegura. —Y no te preocupes, los Uchihas no somos chismosos.—anunció solemne, inflando levemente el pecho. Tal acto conmovió a la fémina, provocando que sonriera cohibida.
Esa expresión le pareció muy...¿tierna? La verdad lo ignoraba, pero le gustó, de una manera muy extraña.
—¿S-sabe mejor?—preguntó todavía con la sonrisa en cara.
—¿Eh?—alzó el entrecejo ofuscado. Oh, sí. El té.—Mucho mejor.
—Me alegro.—contestó bajando la mirada para jugar con sus pulgares.
—Sin embargo, cuando seamos los jefes de nuestros clanes, tenemos que cambiar esta regla. No soportaré beber esto cada vez que nos reunamos.—sentenció.
La peli-azul abrió abruptamente sus ojos ante el comentario del moreno, y en su estómago se formó un pequeño cosquilleo. El heredero Uchiha la consideraba un igual y eso, por alguna extraña razón, la llenaba de alegría.
—S-será difícil...—pronunció.—Pero lo lograremos.—declaró animada, sonriendo a más no poder.
Sasuke parpadeó un par de veces y sintió cierta picazón en sus manos.
Y se dio cuenta de dos cosas: no le gusta ese té amargo, le gustaba la sonrisa de Hinata; y por verla de nuevo, cambiaría el mundo entero.
Bonus:
La cabezas de los clanes rojo y blanco yacían exhaustos.
El castaño permanecía aún de pie en posición defensiva, mientras que el morocho estaba semi-arrodillado cual caballero.
Acababa de recibir el Hakke Rokujūyon Shō(2), intentó meterlo en un genjutsu, pero Hiashi lo deshizo y aprovechó para usar el juken(3).
—Ríndase, Uchiha.—arrogante pidió. Sí, él también estaba en las últimas, aún así, estaba seguro que podía permanecer más tiempo de pie.—Caíste ante el grandioso Byakugan, admite tu derrota.—sentenció.
—Keh.—Fugaku apretó la quijada impotente.—Así que muy grandioso, ¿eh?—dijo sarcástico.—¿y si nuestros hijos se casan? ¿Qué tan grandiosos serían nuestros nietos?—cuestionó socarrón.
Y tal como lo planeo, el patriarca Hyūga se desplomó al suelo conmocionado.
Descubrió el punto débil del castaño; su hija.
Al parecer su idea de un compromiso entre los herederos le traerá una gran diversión.
Y con una sonrisa en el rostro, también cayó al piso agotado.
Notas finales;
(1) Hace referencia a los miembros del clan, ya saben todos están entre familiarizados.
(2) Ocho trigramas sesenta y cuatro palmas
(3) Puño suave
Waaaah~~~
¡Después de siglos pude actualizar!
No lo negaré, fue todo un reto. Pero me siento satisfecha por haberlo hecho. Ya desde hace varios días me picaba la tentación de terminar este reto (porque sí, tenía más de un mes con este escrito) y hoy me dije: Si ya perdiste tu tiempo por otras cosas y no estudiaste, ¿Por qué no concluir esto? ️.
En fin. Este OS -como la mayoría-, comenzó siendo y drabble y de ahí digievoluciono hasta lo que es ahora. Todo muy random la verdad, espero que sea semi-entendible.
Se supone que Fugaku ha aceptado a Sasuke, pues pensó que si Itachi no quería ser heredero, no sería un buen líder. Por lo cual, Sasuke no se crió (o está siendo criado) sin el amor paternal. Lo que causa su cambio de actitud.
En cuanto a Hiashi...es un padre tsundere, ama y cree en su hija, pero se rehúsa a admitirlo.
Me divertí mucho haciendo las escena de los líderes (risas), creo que fue mi parte favorita, jugar con estos personajes.
La razón por la cual su enfrentamiento terminó en empate, es porque siento que ambos están al mismo nivel. Pues el sharingan es contrarrestado por el byakugan y viceversa, además, al ser cabezas de clan, deben ser expertos shinobis.
Y síp, Shisui es todo un loquillo.
Quiero aclarar que tanto Sasuke como Hinata, no están enamorados. Porque, vamos, son solo niños. Empero sí, algo bonito está naciendo entre ello .
Oh, hay un 75% de posibilidad que haya continuación en este reto.
Vale, creo que es todo.
Nos leemos luego~
Agradecimientos:
Mangetsu Hyuga-laura. So 16-Mati259-ItsAny2630-fran. sanchez-kioh-sandy
~Karolina Benett
