1: Primeros pasos
Sol abrió las cortinas, miro el paisaje, era hermoso. A pesar no tener mucha vegetación el desierto lucia bien. Suspiro y decidió preparar el desayuno, era temprano aun pero Haki empezaba hoy sus clases, tenía que estar a las ocho en punto en la academia. Ya habían llegado otros aspirantes, había usado las dos semanas libres en buscar algo de abarrotes, ropa y otros artículos.
En la aldea la miraban raro, era algo incómodo caminar y ser vista por todos, murmullos, palabras extrañas. Cuando veía la despensa vacía suspiraba, no quería salir. Pero tenía que hacerlo, estaba buscando trabajo, por si misma. No quería pedirle ayuda al Kazekage, era algo intimidante solo verlo, su mirada era profunda y se sentía incomoda con él.
- Buen día mamá – Haki corría al baño
- Buen día hijo, apresúrate
- Si
Encendió la cocina y preparo algo nutritivo, sirvió y se fue a duchar, saldría decidida a encontrar trabajo, había pensando en opciones, cocinera, se le daba bien, ayudante o lo que sea. No importaba. Se peinó rápido y sujeto su cabello en un moño, miro su ropa y era recatada, suelta.
- Mamá el desayuno – Haki la llamo
Salió y empezaron a comer, eran las siete y media, tenían un poco de tiempo. Después estaban saliendo del piso, acompaño a Haki a la academia, no tenía nada de malo hacerlo. Llegaron y vieron el cartel que anunciaba la bienvenida de los aspirantes. Ingresaron y les anunciaron que el kazekage daría un discurso en el salón de recepciones. Decidió dejarlo solo, no era conveniente que ella este pero Haki insistió que entre, varios muchachos tenían a sus dos padres juntos.
Sujeto a Haki del brazo y fue con él, ingresaron y se sentaron juntos volvió a sentir las miradas sobre ella. Murmullos extraños.
- Ella es – escucho – es una Uchiha, ese clan es maldito
- Pero dicen que ellos son buenos
- De seguro la arena quiere amistad con Konoha, por eso le dieron de regalo los estudios
Eso era mentira, Haki se lo había ganado, sus calificaciones eran excelentes. Quería decirles mil cosas pero la presentación inicio, primero hablo un anciano, después vio que Gaara se puso al frente, miro a todos y empezó. Tenía facilidad de palabra, nada vaporoso, lo justo y necesario.
- Estos jóvenes vienen de otras aldeas dejando su comodidad, su hogar y hasta familia, para ser un ninja reconocido, este año tenemos a tres ninjas. Por Kumogakure – Empezó a nombrarlos y ellos se fueron levantado – Por Konoha, Haki Uchiha
Vio cómo su hijo se paraba y miraba nervioso a todos, los demás alumnos de la arena empezaban a murmurar. Subió su mano y se la sujeto, dándole confianza. El sonrió un poco.
- Debo destacar que cada uno dio un examen de ingreso, cada alumno demostró porque está aquí participando. La mejor calificación la obtuvo Haki Uchiha con cien puntos en el examen escrito de todas las áreas
Miro a Haki y sonrió pero la sonrisa se apagó cuando los demás empezaron a verlo molestos, Haki bajo la mirada, se sentía mal, ella podía saberlo. Le sujeto más fuerte la mano y el la miro, vio mucho nerviosismo.
- Sasuke estará orgulloso – le susurro
Entonces el sonrió, Gaara siguió hablando. Cuando termino estaba por despedirse pero los otros dos ninjas extranjeros se acercaron.
- Es un honor – le estiro la mano – Raishi de Kumogakure
- Un gusto – el sonrió
- Nunca pensé conocer a un Uchiha, mi padre morirá de la envidia
- ¿En serio?
- Si – el otro hablo – Solo dime Moki de Iwagakure, solo Iwa resumiendo
- Un placer – la miro – es mi madre, Sol Ha… Uchiha
- Un placer señora – los dos ninjas realizaron una reverencia – ahora entiendo de donde sacaste esa cara, es bellísima, perdón - El ninja de Iwa se sonrojo, se disculpo
- Perdónelo señora, suele ser atrevido
- No se preocupen, bueno me tengo ir Haki
- Si mamá – la abrazo – deséame suerte
- No la necesitas, ponte fuerte, no te dejes asustar o sentir menos por esas miradas, eres un Uchiha pero ante todo eres mi hijo, tu puedes hacerlo todo, eres fuerte, nada puede vencerte
- Me dices eso cada vez que inicio algo
- Es la verdad, tu puedes hijo, que nada de deprima
- Si
- Qué envidia – Moki Hablo – quisiera que mi madre me diga lo mismo
- ¿Ella no vino?
- No, se quedó en mi aldea
- Pues te lo diré, tu puedes Moki, demuéstrales quien eres
- Gracias Señora Uchiha
- Solo Sol por favor
- Claro
Haki le sonrió y camino junto a los ninjas, como los tres eran de otras aldeas se apoyarían mutuamente. Suspiro y camino, busco la salida. Varias madres la miraban, comentaban. Trato de salir rápido, empujo una puerta y estaba oscuro, ¿Por dónde entro? Camino otra vez viendo a otra dirección y choco con alguien.
- Lo siento – trato de alejarse pero se lo impidieron
- ¿Qué sucede? – al reconocer la voz levanto la mirada, Gaara la veía de manera intensa
- Lo siento Kazekage – realizo una reverencia – estaba buscando la salida perdón
- No te disculpes, ¿Estas bien?
- Si – sonrió – gracias, permiso
Huyo, salió casi corriendo como loca. Lo que menos quería era verlo, porque la ponía nerviosa, incomoda y muy extraña. No es que no le caiga bien, solo que se sentía rara, en esas dos semanas había pasado tiempo con él y se sentía rara, como si su mirada la leyera, como si algo dentro de él la atacaría.
Sabía que tenía a ese demonio dentro, Temari le había dicho, pero lo que sentía a su lado era mucho peor de lo que sentía cuando la bestia de Naruto la veía. Al menos a Kurama lo podía observar pero al demonio de Gaara no, le daba miedo. Llego a la esquina y suspiro, tenía que tranquilizarse. Sin darse cuenta había llegado a la otra ala de la academia, un maestro estaba en clase y los niños de ocho años calculo lo escuchaban. Sonrió, como extrañaba esa sensación, de sentir la mirada inocente de esos niños.
Se quedó viéndolos, como el maestro les hablaba de historia de la arena, era una clase entretenida. El maestro se percató y la vio pero regreso a su deber. Hizo bien, un maestro no puede distraerse.
- ¿Qué le paso Sol? – Giro asustada y vio a Kankuro – mi pequeño hermano me envió a buscarla, la vio algo sofocada
- Ah, es que me choque con el sin querer y no debí hacer eso
- Fue casualidad – él estaba sonriendo - ¿Por qué se pone nerviosa?
- Es difícil de explicar, no quiero causar problemas o llamar la atención
- Me temo que eso es difícil, llamas la atención de todos
- No lo creo
- Lo haces – él se apoyó en la pared – no te das cuenta pero tengo a muchos aldeanos mirándote, girando la cara para verte
- Es que soy de Konoha
- No es por eso
- Soy Uchiha
- Puede ser pero es por esto – la jalo y la puso freten a una ventana, se reflejaba un poco – mírate, llamas la atención
No tenía nada diferente a otras aldeanas, el cabello marrón, sujetado, la ropa suelta, nada que sea diferente. Miro al joven y este chisto, la miro impaciente como diciéndole que mire bien, se concentró y nada. No entendía
- Creo que estoy haciéndole perder su tiempo
- No, estoy libre, así que ¿Qué quieres hacer?
- ¿Yo?
- No – él se burló – Estoy hablando contigo Sol, vamos a dar una vuelta
- No puedo – la miro molesto – no es que no quiera es que tenía pensado buscar trabajo
- ¿Trabajo?
- Sí, no puedo quedarme todo el día en casa
- ¿Y porque no le dijiste eso a Gaara?
- No quiero incomodarlo
- Sol – él puso sus manos en sus hombros – entiendo que no quieres sentirte mal y que estas lejos de tu aldea, pero el chiste de que vinieras con Haki era para que lo apoyes, no que busques trabajo y te alejes de él, sé que tienes una fortuna por tu apellido, además tu estadía, alimentación y otros está cubierto.
- Pero no es justo, es decir, no me gusta, quiero poder trabajar, me daría vergüenza ir a la oficina de tu hermano para pedirle dinero para la comida, no me imagino esa situación, sería como – ella se alejó y puso seria – Hey Gaara dame dinero, necesito cocinar – hizo una voz extraña – no jamás haría eso
Vio como el joven intentaba contener una risa y después se soltó a reír, los alumnos se distrajeron y miraron. Kankuro se disculpó con un movimiento ya la llevo más lejos.
- Eso fue genial – el seguía riéndose – tan genial, me lo estoy imaginando y mi hermano te diría – se puso serio - ¿No te alcanzo lo de ayer? – había imitado la voz de Gaara
El seguía riéndose, sujetando su estómago, a ella no le había parecido gracioso, estaba mirándolo. Espero a que termine su risa y él se tranquilizó.
- Está bien – aspiro – busquemos un trabajo ¿Qué has pensado?
- Soy buena cocinando aunque no sigo recetas, tal vez de cocinera
- No – la miro – te veo como lo que eres una maestra, vamos a la academia
- Pero
- Vamos
Se dejó jalar, al llegar vio más salones pequeños, algunos maestros revisando exámenes. El ingreso a un salón que decía dirección. Salió y la jalo.
- Es Sol Uchiha, madre de uno de los aspirantes
- Es joven – el directo la miro – demasiado joven para ser madre
- Es una caso difícil de explicar, ¿tiene algún puesto para ella?
- Me dice el joven Kankuro que es maestra
- Si
- ¿De Nintjutsu? ¿Taijutsu? ¿Genjutsu?
¿Qué rayos? Ella no era maestro de eso, ella era maestra de educación inicial. De muchas áreas, no de eso, pero claro estaban en una academia ninja.
- Enseñaba en el área de inicial, a los más pequeños
- ¿Inicial?
- Desde los dos años los niños llevan una educación que los prepara para la escritura, lectura. Es lo básico en los niños
- No tenemos eso aquí
- Ya veo, disculpe no quise molestarlo – estaba dando la vuelta
- Espere – el director se levantó – me dice que puede trabajar con los más pequeños
- Si señor – Kankuro sonrió
Tengo unos niños que están en la guardería, sus padres son jonin y los dejan cuando están en misión. Puedo darle el trabajo de cuidarlos y Ud. puede aplicar eso que dice
- Seria excelente – Sonrió – ¿podría empezar hoy o mañana?
- Podría ser hoy – miro a Kankuro – le advierto que son muy pequeños, y muy traviesos
- No se preocupe
- Bien, ya tienes trabajo, te dejo – Kankuro le toco el hombro – le informare a Gaara
- Muchas gracias
El joven se fue y siguió al director, al fondo había un aula pequeña, de color azul oscuro. Tres pequeños estaban ahí, una bebe en una cuna tocando sus pies, un bebe de no más de un año acariciando un peluche y otro de casi tres años calculo mirando unas hojas.
- Como te dije son pequeños, solo nos encargamos de observarlos, la maestra que está ahí – había una que estaba escribiendo – no puede con todo, apóyala
- Gracias
El director hablo con la maestra y ella asintió. Pidió permiso para ingresar y vio a los pequeños, ellos dudaron pero poco a poco la dejaron formar parte del grupo. A las horas les estaba dando el almuerzo, ella lo había preparado. La bebe estaba dormida, ya había tomado leche. Los dos pequeños comían entretenidos mirándola.
- ¿Este avioncito adonde ira? – pregunto, los dos abrieron su boca grande – aquí
Le toco al más pequeño, ellos reían mientras comían. Después vino el aseo, después les leyó un cuento que encontró. Se habían dormido a eso de las cuatro, los cubrió y tenía cargada a la bebe. Ella la miraba atenta, se sentó y la recostó, empezó a trabajar las piernas con ella, luego sus brazos. Después uso una pelota con púas de plástico, delicadas, le haría cosquillas a la bebe, estaba desarrollando el tacto.
- ¿Cómo lo haces? – la maestra hablo bajo – nunca logro que se duerman
- Un niño bien alimentado, cansado duerme a esta hora – siguió con la pelota
- ¿Para qué haces eso? ¿Un masaje?
- Su sentido del tacto se desarrolla, la arena fina, el gras, el agua sirven para eso, es estimulación
- Me sorprende, ¿te gustan los niños?
- Si
- ¿Cuántos hijos quisieras tener?
- Ya tengo uno
- Ya veo, ¿Cuántos años tiene?
- Catorce
- ¿Qué? Lo tuviste tan joven, no debes ni pasar de los veintisiete
- Es algo difícil de explicar – le sonrió – pero lo tengo
- Que sorpresa – se sentó – muéstrame como haces eso
Le mostro como mover la pelota, como se realizaban los ejercicios para la estimulación, coloco a la bebe boca abajo sobre una almohada, después levanto algo colorido y llamativo, la bebe intento levantar la cabeza, le explico que ese el detalle. La otra maestra la miraba curiosa, alrededor de las cinco los padres llegaron, el padre del más grande se sorprendió de verlo dormido. La miro de pies a cabeza, después lo vio ponerse rojo. Cuando ya había recogido a los demás niños vio el salón, le faltaba color, imágenes, algo que haga a los niños felices.
- Mañana vienes a las nueve, me encantaría seguir escuchándote
- Gracias maestra
- Nos vemos
Camino rumbo a la dirección, hablo con el director sobre los cambios que quería en esa aula, él le dijo que no tenían presupuesto, que primero se hable con el Kazekage pero se ofreció a cubrirlos. El sábado haría eso, le pediría ayuda a Haki.
Llego a las seis y vio Haki preparándose algo, agradecía que no fuera de esos muchachos que esperaba a su madre para todo. Lo ayudo y le conto lo que paso. Intercambiaron experiencias, era duro para Haki ser el nuevo, lo habían molestado pero supo sobrellevarlo.
Llego el sábado y empezó su labor, Haki tenía clase y no pudo ayudarla. Estaba sola en la academia, primero sacudiendo, después limpiando, una vez todo cubierto, empezó a pintar las paredes, de colores primarios, mientras iban secando, busco papelotes, empezó a dibujar, algo que los haga sentir cómodos. Observo los dibujos, le parecía bien. Uso su molde y empezó a trazarlo en la pared. Añadió pasto, nubes, cosas de bebes.
Después vio el techo y lo dividió en dos, el día a la derecha y la noche a la izquierda. Una vez terminado empezó a ponerle estrellas la pared oscura, uso una pintura diferente, algo que haga brillar esas estrellas. Coloco las cortinas pero no se apreciaba del todo. Así que tenía que cerrar todo para saber si había cumplido con su trabajo. Estaba por cerrar pero el apareció
- Buenas señorita Sol, me dijeron que estaría aquí
- Kazekage – miro todo su cuerpo, estába hecha un desastre, llena de pintura – lamento que haya venido, estaba… bueno
- Veo que decoraste – el ingreso y vio todo - ¿Lo hiciste sola?
- Sí señor, espero no le moleste
- Dibujaste todo esto
- Si señor
- Increíble – después vio el techo – el techo
- Me tome la libertad – esperaba que no la regañen
- Trabajaste sola en todo esto, es increíble
- Demore un poco, pero los más pequeños necesitan esto – sonrió – déjeme mostrarle
Cerro la puerta, las cortinas y el parecía extrañado. Lo atrajo a ella y le señalo el techo, el abrió los ojos grandes, la pintura hacia que las estrellas brillen, que parezca de noche.
- ¿Cómo lo hiciste? – el seguía mirando el techo
- Combine una pintura extraña que vi en la tienda, cuando ellos tengan sueño, cerraré la cortina y creare este ambiente, también aprenderán sobre el día y la noche
Sintió la mirada del Kazekage, giro a verlo. La miraba atento, sus ojos verdes no dejaban de verla ni para pestañar. Se sintió avergonzada, aparto la mirada y busco algo para escapar de esos ojos.
- A ningún maestro se le ocurrió esto, el director me dijo que le enseñas a la otra maestra como estimular a los niños. Siendo ella una veterana
- Creo que ustedes se han enfocado en lo ninja, no se tienen que descuidar de lo básico, lo elemental, la educación mas importante
- Sé que tienes más sugerencias, el directo escucho que querías hacer más cosas
- Creo que – estaba nerviosa – se podría dividir, aceptar a bebes para estimularlos, después niños de dos años, tres años, cuatro años y cinco separados, trabajando diferentes áreas, estar divididos ayudaría mucho, bueno es la forma en que trabajaba en mi mundo
- Sugieres que haya un salón para cada edad
- Sí, es lo mejor, se necesitaría a dos personas o una en cada salón, que trabaje los aspectos de esa edad. Por ejemplo los niños de cinco años en su mayoría terminarían un año lectivo escribiendo, leyendo, cosas que en la academia le ayudarían mucho
El seguía viéndola, tan intensamente que estaba por salir corriendo. Le costaba mantenerle la mirada, ¿Qué le sucedía?
- Es una idea muy buena, imagino que hacer eso generaría un costo, de infraestructura, materiales, personal
- Sí, creo que se puede cubrir con otros ingresos, no sé cómo trabajan en su contabilidad
- ¿Podrías preparar una muestra? ¿Un ensayo de cómo sería?
- Claro, pero, solo es una idea señor
- Me gustaría saber más de eso, quiero que expliques los fundamentos
- Claro – sonrió – lo tendrá listo para el lunes sin falta
- Está bien – el seguía viendo el techo – esas estrellas lucen como si fueran reales
- Trate de que así sean – miro el techo
Los dos estaban observando el techo, ella soltó un suspiro, ver las estrellas siempre era relajante, sintió que el la observaba, no quiso girar, seria incómodo.
- ¿Seguirás trabajando?
- Solo me queda ordenar y limpiar señor
- Gaara – lo vio – dime Gaara cuando estemos solos
Aquella frase le erizo la piel, fue como si un viento helado hubiera entrado y la golpeo. Asintió y dio unos pasos para abrir la cortina, el sujeto su brazo. Se quedó helada, giro a verlo.
- Me dijeron que usaste tu dinero para esto – la soltó
- Sí, no quería incomodarlo
- Cuando esto pase, solo ve a mi oficina
- Está bien – abrió la cortina y la luz la cegó por un momento
- Apresura es tarde, pronto oscurecerá
- Si señor – la miro – perdón Gaara
- Permiso
El salió lento, cuando no estuvo se tocó el pecho, que incómodo. No quería volver a pasar por eso otra vez, observo el tiradero que tenía, se daría prisa.
Gaara había tenido una semana tranquila, después de su discurso de graduación, todo estaba bien. Ese día Sol Uchiha lo había dejado desconcertado, estaba desconcertado desde hace más dos semanas. Ella era profunda al hablar, no tenía miedo de expresar sus ideas, sonreía y manejaba bien las situaciones.
Sabía que ella solía ponerse nerviosa con su presencia, tal vez porque seguía teniendo una mirada aterradora, solían decirle eso, así que estaba trabajando en ello. Se quedó de pie en su terraza, viendo como el cielo cambiaba de color, como las estrellas empezaban a brillar. Era sorprendente como ella había logrado esa magia en el techo, como había conseguido que esa paz que sentía al ver el cielo sea transmitida ahí también.
Sol Uchiha, ella era un enigma, un acertijo, alguien que lo dejaba pensando. A su lado se sentía a gusto, tranquilo, en paz pero ella era lo contrario, podía sentir su nerviosismo, sus deseos de huir y no lo entendía. Trataba de verla diferente, pero al parecer terminaba asustándola.
Su idea le había gustado, estaba meditando sobre eso, era increíble escucharla, se veía que sabía mucho del tema, que podía detallar su plan, que podía explicarlo sin dudas. Por eso le pidió un informe profundo, necesita saber del tema, ya que estaba curioso, deseoso de saber que más diría.
Recordó como la vio, una sonrisa se le escapo. Cuando la conoció ella estaba lastimada, golpeada, cuando sintió su tacto sintió algo extraño, como si su cuerpo se adormeciera, como si sus extremidades se negaran a moverse, lo había impactado, con ese pequeño tacto. Con esa sonrisa después, con esa alegría, porque le recordaba a Naruto, ese carácter impulsivo, esa alegría interminable.
Ahora la veía sucia, cubierta de pintura, haciendo un trabajo que no le correspondía, sin miedo a lastimarse, sin miedo a ensuciarse, sin miedo a estropear su cabello. Su ropa, sus uñas porque había escuchado eso en las mujeres, que temían ensuciarse, temían que alguien les toque el cabello pero ella no, ella se manchaba, se arriesgaba. Eso le atraía, era como un imán, como si ella lo invitara a verla, a seguirla, a vigilarle. ¿Kakashi vio eso? Porque ellos eran pareja, o tal vez lo siga siendo, aunque no sabía si era cierto o falso, no se había atrevido a preguntar.
No sabía mucho sobre ese tema, sobre las parejas, conocía el significado de una relación, sabía lo que implicaba estar unido románticamente a una mujer. Aunque no tenía experiencia en eso, podría decir que conocía del tema en forma teórica, porque en la práctica estaba perdido.
El nunca había tenido pareja, novia o algún romance, solo estuvo casi comprometido con una muchacha que amaba a otro. Estuvo a punto de casarse con esa mujer sin saber que estaba haciendo. No sabía cómo era estar enamorado, como era sentir gusto, como decía Kankuro. Porque estaba descubriendo lo que era la atracción, como se sentía estar interesado en alguien, eso era la atracción.
Sol era como un imán, alguien que lo distraía de lo que esté haciendo solo para verla, sonreír por sus gestos y perder el hilo de lo que estaba haciendo. Porque ella hacia eso en él, lo distraía y varias veces había perdido el hilo de lo que decía al verla, se tenía que quedar callado viéndola para descubrir que iba a decir, que seguía.
Como hace rato, se quedó viéndola tratando de recordar que tenía que decir, pero se perdía más en ese perfil, en esos ojos marrones claro, en esa sonrisa nerviosa. Así la mire con intensidad no podía enfocarse, tenía que dejar de verla para recordar el punto. Sol hacia eso, lo hacía perder el equilibrio, sentirse extraño y familiar a la vez.
Cerro sus ojos y ella apareció, sonriendo, mirando el techo de ese salón, concentrada, sonrió al recordar donde estaba la pintura, en sus mejillas, su nariz, su cuello, sus labios. Sintió algo en su estómago cuando recordó sus labios, ¿Serian tan delicados como parecían? ¿Estaría bien si el los tocara? Tenía curiosidad de tocarlos, de sentir si eran suaves. Se agito un poco al tan solo imaginar que ella lo dejaba tocarlos, tal vez olerlos y luego probarlos. ¿Probarlos? ¿En qué sentido probarlos?
- Aquí estas – abrió los ojos y vio a Kankuro - ¿Te asuste?
- No – se paró derecho, su corazón latía rápido – no
- ¿Qué te sucede? Estas rojo
- Nada, solo estaba viendo las estrellas
- Puedo escuchar tu corazón, ¿Acaso estabas…
- ¿A qué te refieres?
- Ya sabes – él se apoyó en el muro – ya sabes
- No te entiendo
- Fantaseando – soltó
- ¿Fantaseando?
- Imaginándote cosas – su hermano parecía algo tímido diciendo eso
- Si – acepto – imaginaba que ella me dejaba tocar sus labios
- ¿Sus labios?
- Si, cuando la vi en la academia tenia los labios con pintura seca, por un instante quise tocarlos y retirar la pintura pero no lo vi correcto, así que pensé que tal vez podría tocarlos, saber si son tan delicados como se ven o el sabor
- Diablos hermano – Kankuro aspiro – que demonios ¿Quieres besarla?
- No dije que la besaría – sabía que era el besar, no se imaginaba hacer eso
- ¿Y cómo carajos pretendes probar sus labios sin besarla?
"Buen punto"– escuchó en su mente, se quedó callado. ¿Cómo podría probar esos labios sin besarla? Tal vez pasando su dedo y después probarlo, no sería lo mismo.
- No lo pensaste ¿o sí?
- No, seria ofensivo la sola idea, como podría pedirle que me deje besarla
- Solo se lo dices pero un beso conlleva a muchas cosas, primero te tiene que gustar, tal vez amar, atracción
- Eso – lo miro – ella me atrae, cuando la veo pasar me quedo viéndola, es atracción
- ¿Solo eso?
- No sé cómo será lo demás, nunca lo he experimentado
- En primer lugar ¿qué hacía en la academia un sábado con pintura?
- Decoro el aula
- ¿En serio?
- Si, lo hizo sola, había dibujos, colores y en el techo estrellas que cuando todo oscurece brillan
- ¿Ella hizo todo?
- Si, lo vi y me quede sorprendido, también me hablo de una idea
Le explico a su hermano la idea, el parecía interesado también. Después de explicarle todo, estaban mirándose, Kankuro parecía preocupado.
- Si le dices al consejo pedirán que ella la exponga, sabes que no creerán que se le haya ocurrido eso
- Lo sé, por eso, si piden su presencia ella ira
- ¿Querrá hacerlo?
- Lucia entusiasmada, hubieras visto sus ojos, el brillo que obtuvieron
- Gaara mírame – lo miro – sabes que estás hablando de ella con demasiada expectación
- ¿tiene algo de malo?
- Es como si ella te gustara
- ¿Gustar?
- Sí, es como si ella te gustara, como si ella te pareciera un brillo, ¿te gusta?
- No podría decirte si o no, solo sé que me atrae, me gusta el brillo de sus ojos cuando habla, su voz cuando explica algo, sus gestos me causan gracia – sonrió levemente – como cuando me vio asustada, se tocó el pecho, como si comprobara si su corazón seguía latiendo
- Rayos Gaara – otra vez lo miro – te gusta
- ¿Estás seguro?
- Tu deberías preguntarte eso, estas casi enamorado de ella
- Lo romántico es algo más serio Kankuro
- Lo que tengo frente a mi es aun tipo hablando maravillas de una mujer, suspirando y sonriendo. Eso es estar enamorado
- No, tal vez solo es algo pasajero
- Bueno, solo tu sabrás eso, pero si quieres mi consejo…
- ¿Cuál sería?
- Invítala a cenar, a caminar, conócela
- Invitar a alguien que tiene pareja está mal visto
- Ella ya no tiene nada con Kakashi el Hokage
- ¿Cómo sabes eso?
- Temari me lo dijo, pero por favor no se lo comentes, era un secreto
- Entonces desde esa vez que el la dejo aquí, ellos ya no son pareja
- No, además – vio que su hermano dudaba – lo que te diré es de sumo cuidado, algo que tiene que permanecer oculto
- Si
- Él le fue infiel con otra mujer, ella los encontró en pleno acto sexual
- ¿Te refieres a que él estaba teniendo relaciones con otra? ¿frente a ella?
- Si, bueno ella los vio
- El Hokage hizo eso
- Por eso te digo que es algo muy confidencial, Temari me hizo jurar por la memoria de nuestros padres que no lo diría pero confió en ti Gaara. Temari estaba muy preocupada por sol, que este sola, triste porque ella estaba llorando cuando hablaron, se culpa de eso
- ¿De que el Hokage le haya engañado?
- Sí, porque nunca fue cariñosa o esas cosas
- Pero eso no es una excusa para traicionar la confianza de alguien – medito – Sol no se merecía eso, es algo impulsiva pero nunca merecería que la engañen
- Lo mismo digo, me cae bien y tienes que ser un completo imbécil si la engañas, cuantos ninjas quisieran tener una novia así de bonita, con un cuerpo de infarto, inteligente, poderosa, era el paquete completo y además su comida es exquisita, Kakashi fue un imbécil
Se quedó viendo a su hermano, bonita si era, inteligente también, poderosa ni hablar, su comida era increíble ¿Cuerpo de infarto? El cuerpo de Sol apareció en su mente, su delantera era grande, más de lo que había visto en otras ninjas, menos que la quinta Hokage de Konoha, tenía una figura normal, claro que no sabía más, no la había visto en esa área, siempre miraba su rostro, no su cuerpo.
- ¿Me estas escuchando?
- ¿Qué dijiste?
- Olvídalo, eso pasó, está libre. Invítala, a una caminata por el jardín, el invernadero, una cena.
- ¿Crees que acepte? Parece temerme
- Solo está nerviosa, tomara confianza y tal vez en un futuro ustedes puedan no se – vio cómo su hermano mayor miraba el cielo – puedan ver las estrellas tomados de la mano
Miro su mano, la levanto. ¿Cómo se sentiría tomarla de la mano? Se quedó viendo esa mano, unida a la suya, sujetándose. Como cuando vio a Naruto y Hinata hacerlo. ¿Podría el tomarla de la mano y ver las estrellas? Sonrió un poco y miro al cielo, tal vez lo intente.
