3: Sus labios
Sol miraba su espejo por quinta vez, no la convencía llevar el cabello así, la media cola le hacía ver extraña. Además son ondas tendían a esponjarse. Se puso una crema apenas adquirida que le ayudaría con eso, tenía que cortarse el cabello, pero no tenía tiempo.
Miro el poco maquillaje que tenía, las sombras de color crema, dorado, brillo, café. Nada extravagante, nada loco. Miro su atuendo y creyó que podría combinar colores. La camiseta sin mangas que usaba era algo ajustada, no tanto. Sus malditos pechos resaltaban y no le estaba gustando. Se puso de perfil y se notaban mucho, tal vez el sujetador los elevaba demasiado. Opto por sacárselo, había una pequeña diferencia pero ahora sus pezones se marcarían y eso sería vulgar.
Se lo volvió a poner, dejaría que resalten, después su vientre, se notaba un poco. No era plana, odiaba eso. Tal vez si usaba un suéter podría esconderlo pero era verano, hacía calor. Decidió dejarlo así, el escote era pequeño, no se notaba nada, ni al agacharse. Decidió ponerse algo suave en los parpados, un color delicado en sus labios, algo que llame la atención. Se miró otra vez si decidió ir, faltaba poco y no quería llegar tarde. Se colocó un morral pequeño, ahí llevaría lo necesario, se volvió a mirar al espejo, estaba muy sencilla pero solo era una caminata.
- ¿A dónde vas tan bien arreglada? – Haki estaba comiendo un dulce
- ¿Bien arreglada?
- No es costumbre que te dejes el cabello suelto, que uses algo ajustado, maquillaje
- ¿Es tan evidente? – se volvió a mirar
- En algo – se acercó – ese color de labial te queda bien
- ¿En serio?
- Si, aunque porque no lo pones más, parece que hubieras comido chocolate
- Es ese color
- Ya veo – el reviso el labio – déjame ponértelo
- No déjalo así, que vergüenza
- Hay mamá ¿Saldrás con los maestros?
- No – escondió su mirada
- ¿Con quién entonces?
- Sola
- Sol – su hijo parecía molesto –
- Soy tu madre, y bueno , recuerdas que me dijiste que le pida una cita al Kazekage
- ¿Se la pediste?
- Si, iremos a dar un paseo
- Genial – la miro – pero entonces cámbiate, debe ser algo más elegante – abrió su closet – una blusa más reveladora
- ¿Estás loco? – cerro – quieres que piense que lo estoy seduciendo
- Pero mamá
- Haki, así me siento cómoda aunque me gustaría usar otra camiseta
- Mamá es enserio, ¿Una camiseta para una cita?
- Una más suelta
- Ve así – la saco de su habitación – estas bien, no se te ocurra volver tan rápido, pero que no sea en la madrugada
- Haki solo es un paseo
- Se tu misma y – el sonrió – dale mucho amor
- Haki – le grito
- Es broma – abrió la puerta – no te eches para atrás
Sol miro el reloj, ya era tarde, le dijo que a las cuatro estaría ahí y ya eran las cuatro. Se tardaría en llegar diez minutos, no le quedaba tan cerca la torre. Bajo las escaleras rápido, miro a todos lados, ¿sería bueno hacer el Kamui? Decidió que sí, se escondió en un callejón y lo hizo, al caer al menos lo hizo de pie. Se sacudió y al darse cuenta donde estaba quiso desaparecer, estaba en medio de la oficina de Gaara, él estaba con unos ninjas.
- Ups – dijo – no se preocupen, me equivoque de lugar, lo siento
Estaba por salir pero el, la llamo, giro y vio que los demás ninjas se iban. Uno le guiño el ojo y salió, ¿Qué había sido eso?
- Hola Sol – se levantó – veo que ya era la hora
- En verdad lo siento Kazekage, use el kamui para no llegar tarde y bueno, soy una torpe
- No te preocupes, yo estaba usando ese tiempo, no sabía cómo hacer que ellos se vayan, te debo un agradecimiento
- No, como cree – lo vio - ¿Esta listo para la caminata? O si desea lo podemos postergar
- No – vio que retiraba la túnica blanca – vamos
Le extendió la mano y la miro, ¿Tenía que aceptarla? El pareció ofenderse y retiro la mano, rápido reacciono y se la tomo. El miro y después a ella, ¿acaso había hecho mal? El sonrió un poco y camino, se dejó llevar, pasaban varias puertas, hasta que llegaron a un salón que más parecía una sala.
- Esta es mi casa – el señalo
- ¿Qué hacemos aquí? – soltó la mano – pensé que iríamos a los jardines
- Te la quería mostrar
- Ah disculpa
- Sígueme
Él le mostro la cocina, el comedor, las escaleras, bajaron y el señalo una puerta, era la habitación de Temari, estaba sellada. Después entro a un pasadizo, otra puerta estaba cerrada, era la habitación de Kankuro. Siguió caminando, dieron la vuelta y otra puerta se mostró.
- Es mi habitación – el busco la llave - ¿Deseas verla?
- ¿Qué? No – retrocedió un poco – no es correcto
- Hay una entrada secreta al jardín desde ahí – el parecía tranquilo
- Pero no debería entrar, no quiero que tengas problemas
- ¿Qué tipo de problemas?
- Si me ven entrando pueden pensar que, que
- ¿Qué?
- Que quiero seducirte
- ¿Seducirme?
- Es que, no sé cómo explicarte
- No hay nadie en la casa, vamos – abrió la puerta
- Está bien
Ingreso temerosa, no quería que nadie la vea, sería lo peor. Se quedó sorprendía al ver esa habitación, era grande, tenía un mueble pequeño, tal vez para recibir invitados, varias puertas alrededor pero ¿Dónde estaba su cama?
- Esa puerta da a mi cama – señalo – está separada
- Ya veo – suspiro en alivio
- Ven
Lo siguió y vio una mini biblioteca, una mesa pequeña y después una puerta secreta, el hizo algo y se abrió, el olor que entro era maravilloso. Se agacho un poco y logro pasar. Se quedó idiota, las flores que había eran de colores hermosos, el cerro y camino. Ella estaba viendo, sonriendo.
- Que belleza –
- La otra entrada es esa – señalo otra puerta – solo tienen acceso los miembros de la familia directa del Kazekage, nadie mas
- Ya veo – quiso tocar ese lirio - ¿Puedo?
- Si – el camino hasta una banca
Toco el lirio y este desprendió un olor agradable, el sonido de algunas aves daba paz, seria genial en la noche. Miro a Gaara él estaba atento viéndola.
- ¿Solo tú vienes o los demás entran también?
- Ellos no suelen ingresar, es difícil, como yo las cuido, solo yo paso tiempo aquí
- Ya veo, es su lugar especial
- Cuando Temari vivía aquí, ella solía venir a relajarse pero desde que se fue solo Yo vengo, Kankuro es alérgico a algunas, no entra
- Qué pena, es hermoso, en la noche debe ser mejor
- Si – él se recostó en la banca – en la noche algunas luciérnagas suelen venir
- ¿Luciérnagas? Ellas suelen vivir en lugares húmedos
- Es raro verlas pero cada cierto tiempo vienen, les digo las extranjeras
- Ya veo – rio al recordar que Sauske le decía así - ¿Puedo sentarme contigo?
- Si – él se puso derecho
- Bien – se sentó y miro el cielo, el noche debería ser un espectáculo – cuéntame de tu niñez, ¿es cierto lo que vi aquella vez?
- Si – él se concentró – como jinchuriki nada fue fácil, en esa etapa creía que si mantenía alejada a la gente más seguro estaría, cargar con ese demonio era – el parecía perdido en el pasado – agobiante
- Naruto me platico sobre eso, de la bestia que tenías dentro, ¿Shukaku?
- Si
- Naruto me dijo que así como el sufrió cada uno de ellos lo hizo, las personas solían alejarse
- Es cierto, solo él podría entender lo que paso
- ¿Asesinaste?
- Si – la vio serio – mate a personas que quisieron herirme, mataba porque creía que eso me liberaba pero estaba equivocado, solo fue hasta que Naruto me vio que pude darme cuenta que estaba solo, que necesitaba a alguien
- No puedo imaginar el dolor, la tristeza que sentiste, lo que vi aquella vez era un niño, solo, llorando. Lamento si revivo eso
- Es parte de mi pasado, algo que no puedo encubrir
Vio un aire triste, como si a él le pesara recordar. El tema que escogió no era el mejor pero quería saberlo, quería saber cómo es que paso eso, cuál era la carga de ser un Jinchuriki. Tal vez si hacia lo que Sasuke hizo podría ver, pero no estaba segura si funcionaria.
- ¿Me dejarías revisar tu mente?
- ¿Revisarla?
- La verdad es que quiero saber, como pasó eso, pero siento que contándome no lograre captarlo, por eso ¿Podría usar mi sharingan y ver?
- ¿Y si no te gusta lo que ves?
- Lo que vi aquella vez me dejo consternada, quiero saber
- Está bien – él se sentó derecho viéndola – promete que no saldrá huyendo, veas lo que veas
- Lo prometo, también prométeme que avisaras si te duele
- Si
Se acercó, tenía que estar muy cerca. Recordó que Sasuke había pegado su frente a la suya, y su sharingan se había activado. Si no funcionaba entonces no trataría más.
- Voy a tocarte
- Está bien
Le sujeto el rostro, se acercó, temerosa. Él estaba tranquilo, entonces lo hizo, pego su frente a la suya, sus narices estaban tocándose, el pareció saltar por la cercanía.
- Vas a verme directo a los ojos – hablo suave
- Si – escucho y sintió su aliento
Entonces activo su sharingan y deseo ver su mente, la miro y sintió algo. Entonces todo se nublo, poco a poco se despejaba, escucho un llanto, miro a todos lados, estaba sola. Vio al mismo niño de aquella vez, estaba llorando. Camino acercándose pero escucho gritos, muchas personas aparecieron y empezaron a decir cosas, "Es peligroso" "aléjense"
Se sintió abrumada por el ruido de esos gritos, se cubrió los oídos, era demasiado.
Vio que ese niño ahora estaba más grande, que sonreía al hacerle daño a la gente, vio cuando un hombre era asesinado, grito porque escucho huesos crujir, ¿Qué era eso? Entonces una imagen apareció, una bestia.
- ¿Qué haces aquí? – la bestia hablo
- ¿Quién eres?
- Sabes quién soy – la bestia la olio - ¿Por qué entraste?
- Quería saber
- Al ser Uchiha puedes hablar con nosotros
- ¿aun estas en él?
- No del todo – la bestia se alejó – nuestra conexión será eterna, así este dentro o no de el
- Entonces es como si él fuera parte tuya
- Su padre me encerró cuando él estaba en vientre de su madre, nací con él, moriré con el
- Ya veo
- El dolor – escuchó gritos – la soledad – sintió frio – todo eso está dentro de su corazón ¿puedes sentirlo?
- Si – se abrazó – es abrumador
- Eso, él lo carga, eso es lo que escucha cada vez que cierra los ojos y duerme
Muchos gritos, lamentos, llanto, todo eso se escuchó. Sintió miedo, frio, soledad. ¿Cómo podía el soportarlo? ¿Cómo podía manejarlo?
- Debes salir – la bestia fue desintegrándose – Sol, eres valiente, no retrocediste al verme
- ¿A dónde vas?
- Debes salir o lo mataras
Todo se volvió oscuro y cerró sus ojos, tenía que salir. Entonces otra vez sintió un viento, sabía que había terminado. Porque el aroma de las flores estaba en el ambiente, no abrió sus ojos, sentía lagrimas caer en sus mejillas. Los abrió lento, se topó con los ojos verdes de Gaara, él estaba viéndola, agitado. Sus frentes aún seguían juntas, seguía sujetando su rostro.
- Hablaste con el – sintió su aliento – pudiste conectar con el
- Lo siento – soltó su rostro –
- No – ahora Gaara sujeto el suyo – lamento lo que viste
- Fui la quería verlo – alejo un poco su rostro
- ¿Te asusto?
- No – lo vio – me… lleno de tristeza
- Ya veo – sintió que el acariciaba su mejilla – lloraste
- Lo siento – trato de alejarse pero él se lo impidió
El volvió a acercar su frente a la suya y sus ojos se encontraron, entonces no supo que pasaba. Estaba como hipnotizada, esos ojos verdes estaban atentos a los suyos. El movió un poco su rostro y sintió que poso sus labios sobre los suyos. Fue solo eso, choque de labios, sintió algo en su estómago.
Sorpresa, emoción, miedo, deseos de gritar. Él tenía los ojos abiertos, sorprendido. Sintió cuando se alejó, no mucho. Entonces en un impulso, se acercó y volvió a juntar sus labios con los de Gaara, el pareció saltar pero no se movió. Cerró sus ojos y se alejó para volver a ponerlos otra vez en los labios masculinos.
Entonces supo que él no sabía, esperaba que no huya después de lo que haría. Se volvió a alejar un milímetro, pero la atrajo, volvió a pegar sus labios pero esta vez, el los abrió un poco. Estos chocaron y se pegaron, ella movió los suyos y el imito el acto.
Entonces ella lo beso, no de forma pasional, no desesperada. El beso fue inocente pero cargado de emoción, el pareció entender y le correspondió, fue solo eso, ella se alejó y él se lo permitió. Se miraron, el toco sus propios labios como incrédulo de lo que había pasado.
- Nunca me habían besado – el confeso – es la primera vez que alguien pone sus labios sobre los míos, aunque yo fui el que hizo eso primero
- Lo siento – se asustó – no sabía que era tu primer beso, tal vez estabas reservándolo para alguien mas
- No – seguía tocando sus labios – nunca pensé en eso
- ¿Qué te pareció?
- No lo sé – dejo de tocar sus labios – sentí muchas cosas, en mi estómago, en mis manos
Se sentía una depravada, él era alguien tan virginal y ella como una abusiva. Que genial, ahora estaba decepcionada de sí misma, como si ese no hubiera sido el plan.
- ¿Nunca has tenido novia? – que pregunta más estúpida, pensó
- No – la miro – estuve comprometido por unos días, pero ella amaba a otro hombre
- ¿En serio?
- Los consejeros querían que me case, tener hijos para que la línea de sangre no se pierda, me comprometieron con esa dama, pero no se dio. Temari ya es madre y si no tenemos a un heredero Shikadai puede reclamar el título de Kazekage como línea sucesora
- E imagino que Suna no quiero que Konoha este sobre ellos
- Imaginas bien
- ¿Pero porque tú? ¿Por qué no Kankuro?
- Él ha expresado su desanimo a ser padre, no pueden obligarlo
- ¿Y a ti si?
- Soy el Kazekage, la responsabilidad recae sobre mi
- Debe ser un gran peso
- Un poco, pero tengo que cumplir
- Ya veo
Entonces el que ella imagino una relación con él era imposible, jamás dejarían que ella este con él. Era de konoha, de un clan casi odiado, temido. Era una tontería.
- ¿Puedo besarte? – el la miro serio, muy serio
- Bueno – prefería que ya no – es que no es solo así, debe haber otra cosa que
- ¿Otra cosa?
- Me refiero a sentimientos, no solo es besar a alguien
- ¿Atracción?
- Si
- Tú me atraes
Y lo dijo tan seriamente que no supo si estaba soñando o estaba despierta, le recordó tanto a Sasuke. Esa forma de decir algo como eso tan normal, sin nervios, sin titubeos.
- Pero los amigos no se besan – se le ocurrió
- Ah lo siento – el dejo de verla – quería saber el sabor de tus labios
- ¿Sabor?
- Era algo que me desconcertaba
- Saben cómo cualquier otro
- Ya veo
El parecía decepcionado, como si ella lo hubiera estropeado todo. Miro a su alrededor, tenía que decir algo, no quería quedar mal.
- Lamento mucho el haberte besado, tienes razón los amigos no se besan – él se levantó – déjame acompañarte a tu casa
- ¿Eh? – la estaba echando – podemos ir a…
- No – la miro – disculpa pero necesito pensar
- Claro
Y sintió el baldazo de agua fría, lo había estropeado. Dejo que guie pero por la otra puerta, salieron directo a una calle, caminaron en silencio. Tenía que decirle algo, parecía molesto, triste.
- Gaara – él se detuvo - ¿Tienes hambre?
- No – siguió caminando
- Ya veo, pensaba tal vez prepararte algo
- ¿Prepararme? – se detuvo otra vez
- Si, en tu cocina si me lo permites, algo sencillo, claro que si están muy molesto yo
- No estoy molesto – le respondió casi gritando
Retrocedió un poco al escucharlo, el pareció darse cuenta y miro a un lado. Si estaba molesto, era mejor irse. El seguía sin decir nada, mirando a otro lado.
- Lamento haberte molestado, me voy
- Te llevare
- No – retrocedió – iré sola
- Sol
- Permiso Kazekage
No le dejo terminar, giro y camino rápido. Escucho un "Sol" pero siguió caminando, todo había salido mal. ¿Y gracias a que? Suspiro y bajo la velocidad, lo había estropeado, ¿ahora como lo vería? Suspiro y decidió ir por algo dulce. Haki le advirtió que no regrese temprano.
Gaara seguía de pie mirando el sendero vacío, ¿Qué le había sucedido? ¿Porque le había gritado a Sol? ¿Por qué no se dejó besar? ¿Qué le pasaba? Ni siquiera la detuvo, estaba tan avergonzado, tan asustado. Ella tenía razón, los amigos no se besan. No era correcto, no era lo normal.
Ya bastante atrevido había sido al poner sus labios contra los de ella, y después para gritarle. La había asustado, había echado todo a perder. Volvió a ingresar a su jardín, vio todo. El aroma de ella seguía ahí, se sentó otra vez y vio el cielo. Aun no salían las estrellas, le hubiera gustado verlas con ella.
Pensar en eso solo lo hacía ponerse más iracundo, necesitaba deshacerse de esa ira, se levantó y llego a su habitación. Miro todo, tal vez necesite entrenamiento, había dejado de lado un poco eso.
Se cambió a algo más cómodo, fue a su arena privada y empezó a entrenar, quería tirar eso. Lucho por mucho tiempo consigo mismo, en ese yo que no sabía cómo reaccionar.
Estaba sudando, agitado, mirando el suelo. Aún seguía molesto, aun sentía que no debió haberlo hecho, que no podría verla otra vez a los ojos.
- ¿No tenías una cita hoy? – giro a ver su hermano
- Ya acabo
- Llevas aquí más de dos horas, ¿Cuánto duro tú cita diez minutos?
- Algo mas
- ¿Qué sucedió hermano? ¿te planto otra vez?
- Lo estropee todo – ordeno a su arena regresar
- ¿A qué te refieres? – el mayor se acerco
- La bese y
- ¿la besaste?
- Si, bueno, no sé cómo explicarlo – seguía agitado
- ¿te golpeo?
- No solo me dijo que los amigos no se besan cuando le pedí besarla otra vez
- Aush eso debe doler, te puso en la zona del amigo así de fácil y rápido
- No me lo recuerdes, su expresión, me dijo todo, no es recíproco la atracción
- Espera – lo sujeto – una cosa es que no haya querido besarte pero otra la atracción, tal vez necesito tiempo, fue sorpresivo además recuerda lo que le paso, después de eso nadie querría confiar en alguien
- No soy el Hokage
- Eso lo sé pero ella, debe tener miedo, cualquier lo tendría después de eso, entiéndela
- Trato de hacerlo pero por alguna extraña razón estoy molesto, le grite
- Eso es otra cosa
- Se ofreció a prepararme algo, como disculpándose y solo logro enfadarme mas
- ¿y por eso le gritaste?
- Sí, no me di cuenta hasta que salto del susto
- Gaara
- Lo sé – el mal humor estaba regresando – lo estropee
- Puede haber una solución
- ¿Cuál?
- Déjame guiarte, pero primero, una ducha
- Claro
No le fascinaba la idea de Kankuro, eso de ir a su casa de improviso no era lo normal. Además sentía que era un intruso, pero ya estaban en la puerta. Estaba levantando la mano lento pero Kankuro pareció apresurarse y toco, miro de reojo como el mayor sonreía, la puerta se abrió mostrando a un Haki sorprendido.
- Kazekage – miro a todo lados – joven Kankuro
- Hola – el mayor hablo – disculpa que vengamos así pero buscamos a tu madre
- ¿No me digan que nunca fue a la cita?
- ¿Eh?
- Entonces ella puede estar en...
- Si fue – por fin pudo hablar – pero paso algo, he venido a hablar con ella
- No esta – Haki salió – pensé que estaba con Ud.
Vio como el joven activaba su sharingan, como buscándola. Empezó a preocuparse, ¿Dónde estaba? Ella se había despedido hace más de dos horas, no podía ser que siga caminando.
- Esta cerca – Haki salto de la baranda – la traeré, pasen siéntanse cómodos
Grito el joven al irse, se miraron y decidieron pasar, se retiró las sandalias y vio todo. Era la primera vez que veía ese piso, estaba ordenado, limpio. Vio algunas fotos en la mesa pequeña, aparecía Naruto, Haki y ella, los tres sonrientes, después otra con otros niños, también vio una foto en donde Sasuke Uchiha aparecía, mirando a Sol que sonreía mirando a Haki.
Era extraño, se quedó viendo esa imagen, fue la que más le llamo la atención. Toco esa foto y no supo porque algo en él se estremeció, como si ver es foto le molestara.
- Con el Uchiha, es el líder de su clan después de todo
- Si – levanto la foto – es su líder
Por una extraña razón no podía dejar de ver la foto, empezaba a ver cosas raras, como si la manos de ellos estuviera junta, como si estuvieran rozándose, ¿Era imaginación suya? Miro bien y si noto que la mano de Sasuke estaba rozando la de ella, como sujetándola.
Ella aprecia no notarlo, ¿O sí? Después la sonrisa de Sol era pacifica, cálida. La mirada de Sasuke era profunda, como estudiándola.
- ¿Qué sucede con la foto?
- Nada – la dejo – nada
- Están tocándose las manos, ya veo
- Ah – camino al mueble y se sentó, estaba enfadándose otra vez – creo que es mejor irnos
- Ya estamos aquí Gaara – su hermano se sentó frente a el – querías disculparte
- Si pero – miro todo – mejor será en otra ocasión
- ¿Seguro?
- Siento que no debo estar aquí
- ¿Por qué?
- Por qué….
El teléfono sonó, miraron el aparato. Dejaron que sonara y después volvió a sonar, Kankuro se estaba levantando pero él fue más rápido, levanto la bocina y escucho.
- ¿Se puede saber qué diablos haces que no respondes extranjera? – esa voz, la conocía – estoy en una aldea sin señal, me llego el mensaje de que te quedarías en Suna por cuatro años ¿Es enserio? ¿A quién demonios le pediste permiso? No me lo digas, ¿A Kakashi? ¿A Naruto? Porque a mí, líder de tu clan no lo hiciste, así que dame una buena razón para no ir y traerte de los cabellos a Konoha, maldita extranjera
Se quedó escuchando todo, ¿Era Sasuke? Era el, porque dijo Líder de tu clan, además ¿Por qué la trataba así?
- ¿No vas a hablar? No me hagas esto Sol, puedo aparecerme en Suna y hacer un alboroto si no respondes, ¿O es que el Kazekage te trata muy bien que ya decidiste olvidarme?
¿Qué? Se preguntó, escuchó silencio, sería mejor cortar o seguir escuchando.
- ¿Haki? – Sasuke pregunto - ¿Eres tú?
- Sol no está – decidió hablar – le hare llegar tu mensaje
- ¿Quién demonios eres? ¿Qué haces en el piso de Sol?
- ¿Quién eres?
- Sasuke Uchiha y ¿Tu?
- Gaara
- Ah – escucho una maldición - ¿Qué hace el Kazekage en el piso de Sol?
- ¿Por qué llamas a decirle eso?
- Hice una pregunta
- También yo
- Por favor Kazekage dígale que llamo el líder de su clan
No pudo responder, la comunicación se cortó y deposito el teléfono tan fuerte que la mesa se terminó rompiendo. Reaccionó cuando vio la madera partida y suspiro ¿Qué diablos le pasaba?
- Gaara, contrólate ¿Qué sucedió?
- Vámonos
- Pero
- Vámonos – dijo tan serio que vio cómo su hermano retrocedía
Eso estaba mal, el ya no era así. Camino hasta la puerta y se agacho a recoger sus sandalias, estaba poniéndoselas cuando abrieron la puerta y ella entro rápido, Haki estaba detrás suyo
- Gaara – se miraron –perdón Kazekage
- Ah – termino de ponerse sus sandalias – nos vemos
- ¿Eh?
Estaba por salir pero ella lo sujeto, giro a verlo y noto preocupación. Instantáneamente su corazón latió rápido, su piel se erizo y sintió deseos de quedarse. ¿Qué le pasaba? No lo entendía.
- ¿Sucedió algo? – ella se acerco
- No – trato de retroceder – solo que, quería… yo
- Mamá – Haki los hizo girar – vino a buscarte ¿Qué sucedió?
- Nada – ella sonrió – solo que hubo un mal entendido ¿No?- giro a verlo
- Si – disimulo – hubo un mal entendido, por eso vine a disculparme
- Ya veo – ella le sonrió – no tenía por qué venir, pero ya que está aquí, quédese, le preparare algo delicioso
No pudo replicar, ella lo jalo como si nada. A penas pudo retirarse la sandalia que se había puesto, ingresaron y vieron a Kankuro tratando de arreglar la mesa.
- Lo siento, se rompió – kankuro se culpó – trate de llamar a la torre pero creo que me sobrepase en fuerza
- No es nada – ella lo soltó y se acercó – solo necesita pegarse
- Me ocupare de eso lo prometo
- No se preocupe
- Pero – intento hablar pero Kankuro lo miro
- Nos ocuparemos – sonrió - ¿Ibas a preparar algo?
- Si – corrió a la cocina
No sabía por qué su hermano decidía callar lo sucedido, él tenía que decirle que Sauske había llamando. No podía ocultarle eso, además él era líder de su clan, debía decirle.
- ¿Por qué rompiste la mesa? – le pregunto suave
- No lo se
- ¿Quién llamo?
- Sasuke Uchiha, dijo muchas cosas, insultos y
- Ya veo, entonces estabas celoso
- ¿Qué? – giro consternado – no es cierto
- Rompiste la mesa porque estabas celoso, no hay otra explicación
- No es verdad, solo me sobrepase
- Lo que digas, en fin ¿Le dirás que el llamo?
- Si
- ¿Seguro? Dices que fueron insultos, ¿repetirás eso?
- No
- Entonces no le digas, ya volverá a llamar
- Pero le dirá que yo respondí
- No lo creo – lo miro – lo dudo ¿Te dijo algo?
- Qué diablos hacia aquí
- Uhm, te ataco, que agresivo
- Bueno, te hare caso no le diré
- Me parece bien, ahora discúlpate como debe ser, estaré con Haki
Kankuro se acercó al joven y le pidió que le muestre su habitación, escucho como platicaban y camino a la cocina. Llego y la vio, estaba con unos tomates en la mano, lavándolos. Estaba tan concentrada que no quiso distraerla, se dedicó a verla un momento, a disfrutar esa seriedad ocasional de sus ojos marrones.
Ella pareció notarlo y giro a verlo, le sonrió. Su sonrisa era tranquila, como invitándolo a hablar, a que tenga confianza, decidió dio unos pasos y estuvo algo cerca de ella.
- Sé que debo pedirle disculpas por levantar mi voz, no merecía que haga eso
-. Olvidémoslo ¿Si? Ha sido un largo día y además, sé que fue mi culpa
- ¿Por qué cree eso?
- Porque yo di libertad que pasara
- ¿El beso?
- Si, si hubiera sido más recatada, ahora estaríamos viendo las estrellas desde tu jardín
- No es su culpa, tampoco creo que haya sido atrevida, el que inicio todo fui yo
- Sin embargo…
- Por favor acepte mis disculpas
- Está bien Kazekage – vio que ella chistaba y casi se burlaba del título – como Ud. Diga
- No fue una orden Sol
- Lo sé, solo bromeo
- Entiendo
Ella volvió a lo suyo, la vio moverse con soltura, sin miedo a equivocarse, como si su presencia no la intimidara. Se acercó a la olla, la olio y casi saboreo la comida, olía muy bien. Ella lo empujo un poco, la vio poner los tomates y mover, ella le ofreció el cucharon. Dudoso lo acepto y empezó a moverla la mezcla. No es que nunca haya preparado nada, pero lo que una vez hizo en su cocina no calificaba como alimento comestible, esto era nuevo, temía estropearlo.
- Suave – ella puso su mano sobre la suya, le indico la forma – así no saldrá de la olla
Fue muy extraño, su piel se erizo, ese pequeño contacto lo estremeció, era un sentimiento nuevo, algo que no había sentido en el beso, como si su cuerpo se estremeciera, como si una lucha se aproximara, como si ella pudiera dominarlo. Olfateo su aroma, cítricos y dulce. "Que extraño" escucho en su mente, se apegó un poco, fue muy precavido en que ella no lo note, desde su altura que no era mucha, pudo ver su escote, sus seños estaban aprisionados, escondidos pero podía verlos, su estómago se sintió atacado, como si lo hubieran golpeado, estaba seguro que temblaría.
- ¿Qué sucede? – ella lo trajo a la realidad – estas temblando
- Es que – no sabía que decir – temo estropearlo – miro la olla
- Tranquilo – la pudo distraer – está bien como lo llevas
Entonces ella se pegó más, sus rostros estaban cerca, muy cerca. Volvió a mirarla, a tener su piel tan cerca de sus labios, recordó estos, suaves, extraños. Pero el sabor no podía, porque no sabía besar y no supo cómo saborearlos.
- ¿En verdad tus labios saben cómo cualquier otro? – ella lo miro y sonrió
- Sí, no soy una experta pero sé que tienen el mismo sabor a cualquier otro – ella saco su lengua y probo sus propios labios – sí, saben normal
- Claro – sintió calentura en sus mejillas – siento haberlo preguntado
- Puedes confirmarlo
- ¿Cómo? – la volvió a ver rápido
- El kazekage sabe como
Ella le sonrió y siguió viéndolo, ¿Era una invitación? ¿Acaso ella estaba dándole permiso? Giro a ver a la puerta, nadie estaba cerca, se agacho un poco y temió hacerlo. Pero al no sentir rechazo prosiguió, se acercaba lento, temeroso, cuando ya estaba sobre ella, choco sus labios, así no podría saber. Abrió su boca, saco su lengua y la paso por esos labios, ella dio un saltito, era mentira, sus labios sabían a algo dulce, algo que estaba seguro que había probado, lo hizo otra vez, ese sabor era embriagante, era un dulce extraño, como a menta, quiso hacerlo otra vez pero ella le sujeto la nuca y le dio un beso extraño.
Sintió sus labios siento succionados por ella, soltó el cucharon y se dejó llevar, ¿Eso era un beso? "Es un beso idiota" volvió a escuchar, trato de memorizar e imitar ese movimiento. Cuando lo logro, todo en su cuerpo se estremeció, se paralizo, exploto, fueron fracciones de segundos en que pudo sentir lo mejor, como si volara, como si nada malo hubiera pasado.
Cuando se separaron pudo respirar, estaba agitado, ella parecía igual. Se miraron y el silencio los acompaño. Ella regreso a mover la olla, no sabía que decir, solo algo se le ocurrió.
- Mentiste – ella giro a verlo – saben a menta
- Ya veo – ella rio – es que comí helado de menta, lo siento
- No se disculpe, ahora me gustara ese sabor
Ella lo miro, le sonrió y siguió en lo suyo. Era extraño, era casi familiar. Ella moviendo la olla, el apoyado en la encimera de la cocina, mirándola, atento. Habían compartido un beso, algo íntimo, aun sentía su corazón agitado, su cuerpo muy despierto, tan despierto que sentía vergüenza, porque sus hormonas estaban actuando, él sabía todo sobre eso, lo había estudiado pero el conocimiento técnico y el empírico eran diferentes, en el campo estaba perdido en esa área. Sentía presión en sus pantalones y sabía por qué, pero era tan difícil entenderlo y lidiar con eso, agradecía que su saco sea largo, que lo cubra porque sería demasiado vergonzoso que ella se dé cuenta, de esa erección.
