4: Dos años
Sol miraba el cielo, las estrellas estaban casi cubiertas, el invierno era así, las cubría encaprichándose con ella. Suspiro, se abrigo con la manta que tenía puesta, cerró la ventana y decidió meterte a la cama, era demasiado tarde y tenía clases mañana.
Estaba sola, ya se estaba haciendo costumbre, la pasantía de Haki lo alejaba, ahora él estaba en Kumo otra vez, practicando, volviéndose un ninja. Su hijo se había ido hace una semana y no volvería hasta que pase otra. Se sentía sola, triste y casi abandonada. Pero tenía que resistir, como madre tenía que entender el camino que había elegido su hijo, ese camino lleno de peligro, esa senda en donde seria odiado, porque ya lo era. Al ser Uchiha muchos de sus compañeros intentaban molestarlo, ella lo sabía.
Pero no podía decirle que ella se encargaría, porque él tenía que aprender a defenderse, además seria vergonzoso, el teniendo ya casi dieciséis, no podía escudarse en ella. Pero ganas no le faltaban, de ir a la academia y ponerlos en su lugar, pero no debía, no era su lucha.
Era su segundo año en Suna, estaba bien, todo iba bien por decirlo así, su idea estaba empezando a dar frutos, ahora tenía más niños, poco a poco los padres le iban dando su voto de confianza. La ampliación seguía, tomaría un tiempo y no podía molestarse, tenía el apoyo del Kazekage.
Sonrió al pensar en él, desde esa vez que lo beso había pasado un tiempo, seguían viéndose a cenar, almorzar, platicando, pero otro beso ya no se dio. El parecía evadirla por momentos y eso empezó a gustarle y molestarle, porque verlo nervioso era adorable, mientras más cerca estaba de él, Gaara se alejaba, como si le tuviera miedo. Era una situación divertida, el poniéndose rojo, nervioso y ella como una acosadora.
- Gaara – suspiro recostándose en la cama
Algo estaba sucediéndole con él, algo que no esperaba volver a sentir, porque al principio dudo un poco, pero ahora estaba casi segura. Su corazón latía mas rápido cuando lo tenía al frente, le sonría y hasta quería verlo seguido. Eso estaba mal, porque se había prometido no caer otra vez, enfocarse en su hijo pero ahí estaba, suspirando por alguien que no sabía si era de su agrado o no. Porque él pudo haberle pedido un beso pero nada más, le ofreció su amistad y nada más.
Lo que más le gustaba era esa inocencia, esa mirada profunda, esos ojos verdes inquietantes, pero sobre todo, esa forma de tratarla. Él era atento, dulce, delicado. Muy diferente a Sasuke, tan distinto a Kakashi. Gaara era suave, halagador, simpático, extraño, delicado y muchos adjetivos más.
El movía la silla para que se siente, se levantaba cuando ella se ponía de pie, le abría la puerta, le servía el té, le ofrecía la mano al ver escaleras, le ofrecía un pañuelo, agua, la dejaba pasar primero, le ayudaba a caminar, la escuchaba atento y más. Era un encanto, el hombre perfecto, que te enamoraba con sus galanterías, con sus detalles, con sus halagos y no porque sea un mujeriego, él lo hacía sin darse cuenta, era su educación.
Y eso la tenía noqueada, nunca le habían tratado así, con Sasuke todo era grosero, con Kakashi todo era pasional, rápido, seductor, pero con Gaara todo era elegante, suave, profundo, delicado. No entendía porque sentía eso, porque con él se sentía mujer, femenina, hermosa, confiada. No había visto al Kazekage tratar a otra dama así, con esa delicadeza, galantería y mucho menos con esa confianza.
Pero ahí acababa todo, ahí moría eso. No habían pasado a mas, solo ese beso aquella vez y nada. Y ella quería más, quería repetir el beso, quería tocar ese rostro, quería sentarse sobre él, besarlo, probar su piel. Su roce de manos. Sin darse cuenta estaba cerrando los ojos, fantaseando, pensando que el la besaba. Que el empezaba a tocar su cuello, que la besaba ahí, que masajeaba sus senos, que esos ojos verdes la miraban, atentos.
Maldijo cuando su mano llego hasta su intimidad, estaba húmeda, demasiado. Introdujo un dedo y casi convulsiona, era señal que necesitaba sexo, que necesitaba ser poseída pero no por cualquiera, lo quería a él, al Kazekage. Había tenido sexo antes, con Sasuke, con kakashi pero nunca había sentido esa necesidad, ese deseo de ser poseída.
Nada le costaba buscar a algún hombre y tenerlo de forma clandestina porque siendo honestos ella podía, pero no podía pensar en alguien diferente sobre ella. Quería que él sea quien la bese, quien la penetre. Gimió cuando siguió tocando su intimidad, seguía ilusionando que él estaba sobre ella, besándola. Haciéndole perderse en ese camino extraño. Se agito cuando imagino como la hacia suya, como la penetraba, como esos ojos verdes la veían mientras era poseída, estaba cerca, iba a llegar al clímax.
A lo lejos escucho algo, un sonido extraño. Lo dejo de lado, el seguía en su mente, dándole placer, haciéndola sentir especial, otra vez el sonido de esa cosa, abrió los ojos molesta y agitada miro a todos lados, vio a su derecha y vio el nuevo móvil que tenía. Después de muchos años volvía a tener un móvil, iba a tirarlo por distraerla pero reconoció el número, casi llega al orgasmo cuando supo quién era.
Se atrevió a responder y siguió con lo suyo, porque por ahora se confirmaría con esa voz gruesa, seductora, apasionada, dominante.
- Perdón por la hora – Él se escuchaba serio – sé que es tarde
- No – logro soltar casi en un gemido que la avergonzó un poco – está bien – siguió tocándose con los ojos cerrados
- ¿te desperté?
- No – logro decir
- Es tarde, solo quería felicitarte por tu nuevo título como maestra aquí, me entere hace poco
- Uhm – en su mente él se lo decía poseyéndola, casi mordiéndola – uhm
- Quisiera que se festeje de alguna forma, podríamos programar una cena, con todos
- No – mas dijo para ella – tu y yo nadie mas – soltó
- Claro no hay problema pero ¿porque no deseas a nadie más?
- Es que – estaba por llegar al orgasmo – es que, te …
No pudo hablar, soltó el móvil cuando llego al clímax, gimió y su cuerpo se estremeció, sus vellos se erizaron y la piel de gallina llego. Sus ojos seguían cerrados, el en su mente también llegaba, la llenaba, la miraba atento. Fue mágico, fue increíble, fue glorioso, para ser la quinta vez que se masturbaba pensando en él, fue glorioso.
Controlo su respiración, saco su mano de su intimidad, estaba mojada, con todo su orgasmo. Se levantó como pudo, fue a la ducha y se metió, no tenía más ropa que una bata pequeña, su piso tenía calefacción. El agua fría la despertó del todo, se dejó mojar, haciendo que su corazón agitado se calme, seguía con la bata mojada, pegada a su cuerpo.
Sonrió y entonces recordó que estaba hablando con él, dejó la ducha abierta, salió rápido y casi resbala al salir, llego chorreando a la cama, busco el móvil y lo vio a un lado, lo sujeto y vio que la llamada había sido cortada. ¿Fue ella? ¿Le había cortado? Se maldijo, por estar tocándose ni atención le había prestado, volvió a tirar el móvil y suspiro, estaba mojando el piso y poco le importaba. ¿Ahora cómo iba a solucionar eso?
Abrió un cajón y escucho la ducha, lo volvió a cerrar y camino para cortar el agua, que desperdicio. Cerro el grifo y giro, casi se desmaya al verlo, dio un grito y cayo. Iba a darse de lleno contra la tina pero unos brazos calientes la sujetaron, abrió los ojos y lo vio, él estaba tan cerca, esos ojos verdes estaban viéndola atento.
- ¿Estás bien? – el hablo
Respiro agitada y quiso pararse derecha, lo vio y trato de disimular, solo que al verlo pudo ver como el la miraba de pies a cabeza, ella se miró y casi grita. Estaba empapada, con la bata pegada a su cuerpo, estaba desnuda, chorreando de agua. El parecía sorprendido, se dio la vuelta y busco una toalla. ¿Dónde estaban? No podía recordarlo, miro a todos lados, no la encontraba.
- Toma – giro y vio como se la ofrecía - ¿Qué sucedió para que estés empapada?
- Ah – la recibió y se cubrió – tuve un pequeño accidente
- Por eso la comunicación se interrumpió – el seguía viéndola – escuche algo extraño y como Haki no está vine, lamento haber entrado sin tocar
- No te disculpes – se abrazó a la toalla – fue mi culpa, te hice venir tan tarde
- No es tu culpa, llamarte a estas horas ¿Estas lastimada?
- No – se alejó un poco – solo que parece que me dio un mareo y me moje para despertar
- Claro – el miro el suelo – es mejor secarlo, puedes resbalar
- Lo hare – busco el secador – lo hare
- Déjame ayduarte, puedes volver a marearte
- No ya me siento bien –
Iba a pasar de largo pero el sujeto su brazo, giro a verlo, esa mirada profunda otra vez, como estudiándola, como intentando ver más allá. Vio como la mano delgada del Kazekage subía y bajaba en su brazo, como su piel se erizaba, como se agitaba al contacto, como su intimidad clamaba por ser tocada.
El parecía tratar de entender que le sucedía, porque se acercó un poco, como revisándola. Retrocedió a la cercanía porque si el daba un paso más, se le tiraría encima. Le arrancaría la ropa y terminaría violándolo. Y él era virgen, por Dios, él era puro. Era una depravada, una enferma sexual y el no ayudaba, se fue acercando.
Temerosa retrocedió y se dio fuerte con la pared, ese sonido pareció apaciguar las cosas, pero él seguía sujetando su brazo, firme.
- ¿Por qué te alejas? – esos ojos verdes la taladraron
- ¿Porque? Porque – paso saliva – no estoy vestida, que vergüenza
- No es por eso – él se acercó más – hay algo más, puedo sentirlo, no me mientas
- No - esa cercanía estaba haciendo que su corazón lata rápido – no miento
- Si lo haces – se pegó a ella – puedo oler la mentira en ti
- Aléjate – susurro , era grave si él seguía – aléjate
- No hasta que me digas que sucede
- No te gustara
- ¿Cómo lo sabes?
- Diablos
- ¿Eh?
Y mando al demonio todo, enredo sus brazos en el cuello del Kazekage, la toalla cayo y se pegó por completo a él, antes que el reaccione lo beso, como aquella vez, succiono esos labios. El parecía sorprendido, casi asustado, no lo dejo escapar, se apoyó en la pared para darse impulso y atarlo con su pierna, la cual enredo en su cadera, el pareció saltar de la sorpresa pero no corto el beso.
Al contrario sintió como el empezaba a corresponderle, como su cuerpo varonil se apoyaba en ella. Entonces vio como lentamente una mano de Gaara se posicionaba en su pierna, como si comprobara si en verdad estaba ahí. Ese suave roce la enloqueció, lo beso más desesperada, el imito eso. El aire le falto y lo soltó, pero no se alejó, empezó a besarle el cuello, diablos sabía bien. Pudo sentir el sabor de ese perfume que usaba, del jabón, beso la vena que se marcaba en su cuello.
La mano tímida del hombre empezó a ir de arriba abajo sobre su pierna, estaba mojándolo, y no le importaba, quería seguir pegada a él. Entonces lo sintió, sintió la erección de Gaara, y su yo interno grito "Bravo" porque la presiono justo ahí, hubiera llegado al orgasmo en ese momento pero él se alejó rápido, ella cayó al suelo, al reaccionar lo vio alejado, respirando agitado, viéndola asustado.
"Mierda" se gritó internamente, lo había estropeado, lo había arruinado, como se le había ocurrido, ¿cómo pudo hacerle eso? Se quedó en el suelo, miro al piso, empezó a temblar porque casi lo había forzado, a un jovencito virginal, era una maldita aprovechada, una pervertida. Fantástico, tenía deseos de llorar, por el rechazo, por la angustia, por la frustración.
- Lo siento – el hablo,
Ese lo siento la taladro más "Lo siento no puedo" "Lo siento estás loca" muchas variantes aparecieron en su mente, no lo vio, seguía atenta al suelo, maldiciéndose y pidiendo mentalmente que no siga hablando.
- Sol – la llamo pero no obedeció, seguía mirando el suelo – mírame
No lo hizo, negó y mordió su labio, no podía, no debía. ¿Con que cara lo vería ahora? ¿Y todo por qué? Por estar cachonda. Por no controlarse, por sentir eso que no la ayudaba.
- Por favor vete – logro decir – no diré nada, no digas nada, olvida esto, siento mucho el haberte ofendido
Ni lo miro, se levantó como pudo y camino a su habitación, estaba por salir del baño pero la sujeto, no otra vez, no por favor se dijo.
- ¿Me ofendiste? – giro a verlo, vio vergüenza en el – fui yo el que… te ofendió, porque sentiste que…
Lo vio ponerse rojo, trato de entender a que se refería, entonces dio en el blanco, él se había alejado por su erección, no porque no quisiera, él lo hizo por eso, porque pensaba que era una ofensa para ella, ¿Pero porque? Ella se había sentido muy bien, demonios quiso que el la haga suya, ¿porque el sentía lo contrario? Claro si no le decía nada como iba a saberlo.
- No me ofendiste Gaara, creí que yo bueno, porque casi te… bueno, yo
- Me es difícil controlarlo cuando estoy contigo a solas, es vergonzoso y cuando tu pierna… la toque yo
- Gaara – uso su otra mano para tocarle el rostro – no tienes por qué avergonzarte, es normal sentir deseo
- Pero yo
- No digas más – bajo la mano – lamento haber tirado casi encima de ti, sé que eres virgen y bueno, no es que este segura de eso pero
- Si lo soy – él se puso más rojo – nunca he tocado a una mujer como te acabo de tocar
- Por eso, me siento mal – suspiro – si no me hubieras detenido hubiera terminado sobre ti, casi.. tu sabes
- No te hubiera detenido
- No digas eso – retrocedió – tu primera vez tiene que ser especial, con alguien a quien ames no así
- Aun no tengo claro el amor, pero sí sé que me excito al verte
La sinceridad y el color rojo de esa mejillas hicieron que lo ame más, que lo desee de sobre manera, ella quería ofrecerse, estaba dispuesta a enseñarle, su yo interno levanto la mano diciendo "Soy voluntaria" pero no debía, con qué derecho. No era justo, no era aceptable.
- Es porque somos adultos y bueno, es normal pero el hacer el amor conlleva a mucho más, a sentir amor, atracción, deseo, es diferente
- Ya veo – él se alejó un poco – cuando tenga claro eso, ¿Podre tocarte otra vez?
- Cuando tengas claro eso, sé que no querrás saber nada de mi
- ¿Por qué?
- Tal vez yo no sea esa persona
- ¿Cómo estas segura?
- No lo sé, solo lo supongo, por favor mantengamos esto en secreto, quisiera que sea nuestro secreto ¿Si?
- Si – la volvió mirar de arriba abajo – aun no me dices que sucedió, para que estés mojada y ahora tengo otra duda
- ¿Cuál? – busco la toalla
- Porque me besaste de esa forma, porque quisiste que te tocara
Se quedó viéndolo, ¿qué diablos le diría ahora? ¿Cómo saldría de eso?, no podía decir que estaba en un genjutsu, que solo fue locura, sería peor. Iba a hablar pero la puerta sonó, escucho "Soy yo" y casi se desmaya, corrió a ponerle el seguro a su puerta, miro a todos lados, ¿Qué hacia Haki ahí? ¿No volvía la próxima semana?
Gaara parecía sorprendido, la miro y ella quiso hablar pero su perilla se movió, gracias a dios tenía el seguro, miro a todos lados, vio la toalla. Le ordeno guardar silencio a Gaara y le dio la espalda, se quitó la bata ya no le importo, giro envuelta en la toalla. Lo empujo al baño, él iba a protestar pero le cerró la puerta.
- ¿Mamá? – Haki seguía forzando la perilla - ¿Estás ahí?
- Si – grito – sí, estaba en la ducha dame unos segundos
- ¿Está sola? Siento una chacra
- Ah – disimulo mientras retiraba el seguro – invoque a un sapo
Abrió y vio que Haki miraba todo extrañado, como si notara su mentira. Su hijo con su altura miraba todo, entre serio y divertido. La miro y pasó saliva, esperaba que Gaara haya ocultado su presencia.
- Sola ¿no? – el sonrió
- Si hijo – estiro los brazos – me alegra verte, pensé que no volverías hasta la próxima semana
- Hubo unos cambios, quise que sea sorpresa – la abrazo- que haces mojada tan tarde estamos en invierno
- Lo sé – le acomodo el cabello – necesitaba una ducha
- ¿así? – el entro – y sola
Vio que miraba el piso, las marcas de agua, Haki no era un tonto, maldición como se excusaría. Lo vio oler y sonreír, él lo sabía, él podría saberlo.
- Bueno es tarde, me daré un ducha y te dejare descansar – noto que veía la puerta del baño – descansen
Iba a retarlo pero el salió y le guiño un ojo, su hijo le cerró la puerta, que vergüenza, su hijo había hecho eso. Se quedó sin palabras, como vería ahora a su hijo. Se apoyó en la puerta y volvió a colocar el seguro, tal vez Gaara haya desaparecido pero ¿cómo actuaria ahora frente a su hijo?
- Él lo noto, es un gran ninja – giro a ver a Gaara saliendo del baño – escondí mi presencia pero pudo rastrearme, digno de un Uchiha
- ¿Qué le diré ahora?
- Hablare con él, puede mal interpretarlo
- No – camino – lo hare yo, soy su madre, que vergüenza
- Déjame hacerlo puedo explicárselo
- No lo hare yo
- Déjame hacerlo
- No
Se quedaron viendo y tuvo deseos de reír, sonrió y bajo la mirada, estaba avergonzada pero también fue divertido, era como cuando eres joven y metes a tu novio en tu cuarto, como en las películas, era emocionante y pecaminoso, solo que Gaara no era su novio y no estaban en una película.
- Lamento todo esto Gaara, no debí ponerte en esta situación, sé que mañana u otro día no poder verte a los ojos igual
- No tienes por qué disculparte, estoy avergonzado por lo que paso, no me es fácil controlar mi cuerpo
- No digas eso que me siento una depravada
- ¿Depravada?
- Solo yo me entiendo, es que… iba a tomarte esa es la verdad
- Me estoy arrepintiendo de haberte detenido
- No digas eso – se sentó en la cama – no sabes lo que conlleva
- Ya me lo dijiste y aunque no tengo todo claro sería un honor que tú seas la primera
- Detente estas entrando en campo minado
- ¿Por qué?
- Porque es diferente, la primera vez tiene que ser muy especial, no puede ser solo por saber que se siente, es bueno…
- Entonces no me aceptarías si recurro a ti cuando tenga claro todo
- Es que no me entiendes
- ¿Qué no estoy entendiendo Sol?
Vio molestia en esos ojos verdes, como si se hubiera ofendido, como si el la deseara pero no lo sabía a ciencia cierta.
- No te enfades
- No estas siendo clara, si no deseas que te toque solo dilo, me molesta que las personas no sean claras
Ok, él estaba molesto, otra vez tenía esa expresión de dureza. No quería confesarle sus sentimientos porque él no sentía lo mismo, iba a estropear esa amistad aunque ya la había estropeado, al lanzarse sobre él hace un rato. Suspiro y soltó y la toalla, sus pechos quedaron al descubierto, lo miro y vio como él se quedaba viéndola.
- Tócame – le dijo
- ¿Qué?
- Quiero que me toques – le ordeno – hazlo
El retrocedió un paso y sabía que estaba destruyendo todo, volvió a sujetar la toalla pero él se había acercado, le impidió cubrirse sus senos, se sentó a su lado y lentamente vio como esa mano se acercaba, como esos dedos finos temblaban un poco. El primer roce fue devastador, cerró sus ojos, el segundo roce casi hace que se recueste, como lo deseaba. Estaba dejando que la acaricie, que experimente con ella. Tuvo que morderse los labios porque Haki estaba en su habitación, no era prudente pero quería que el trate de entender cómo se sentía.
Después sintió como toda la mano del chico cubría su seno izquierdo, esa suavidad la enloqueció, quería tirarse encima otra vez pero se contuvo, no era correcto, nada era correcto. Pero ahí estaban, el aprendiendo a masajearla, a estimularla.
Poseída sujeto la mano del Kazekage y le indico como hacerlo, "válgame Dios" grito mentalmente, el parecía captar la idea, ahora si se recostó, sabía que la toalla no dejaría ver más allá de sus senos, y la verdad poco le importaba que la vea, que vea esas cicatrices. El seguía manejándola, ella tenía los ojos cerrados, controlando el impulso de besarlo, de entregarse por completo. Entonces sintió unos labios en su cuello, el no ayudaba. Se arqueo porque era excitante, el parecía imitar lo que ella había hecho, esos besos mientras su seno era atendido.
- Sol – el hablo en su cuello – es suave
- Sigue – logro ordenarle – maldición sigue
- Temo seguir, lastimarte – otro beso
- No lo harás
- Nunca lo he hecho antes, no sé qué más hacer, dime que hacer
- ¿lo deseas?
- Si, siento que quiero besarte aquí -. Él puso un poco de presión sobre su seno - ¿Puedo?
- Hazlo
Demonios, quería sentirlo, al menos un poco. Entones abrió los ojos y vio como él se agachaba y sintió unos labios, contuvo el aire, ¿Qué estaba haciendo? El beso su seno, como succionándolo, como tratando de alimentarse. Estaba por llegar al orgasmo, por gritar pero recordar a Haki la despertó, no era correcto, no ahí. Armándose de valor trato de levantarse y alejar un poco a Gaara, la miro inquieto, agitado.
- Lo haremos después, Haki está aquí y necesitamos mucha privacidad, te prometo que lo haremos después
- Tienes razón – el miro la puerta – solo déjame besarte otra vez
- Si
Ella pensó que la besaría en el seno pero grande fue su sorpresa al sentir esos labios en su boca, se dejó besar, se dejó casi aplastar por él, no supo como pero él estaba entre sus piernas, diablos, era como si lo fueran a hacer y no. Entonces acabo, él se alejó, le subió la toalla y le dio un beso en su frente.
- Esperare con ansias hacerlo
- También yo
- Descansa, me iré sin que lo note
- Gaara, no le cuentes a nadie
- No lo hare – se puso derecho – sigue en pie la cena para festejar tu nombramiento
- Claro, hablaremos después de eso
- Voy a tomar tu idea
- ¿Cuál?
- Solo tú y yo
Vino otro beso pequeño y esta vez él se concentró, desapareció en una bola de humo. Se dejó caer, ¿Qué diablos había hecho? Una hora después de haber pensado, meditado estaba acostada, usando su pijama, había llegado a la conclusión que no solo quería sexo con Gaara, quería que hacer el amor, sentirlo, ser su primera mujer. "Maldita pervertida", se gritó. Cerrando los ojos, sonrió. Esperaría eso con muchas ganas.
Gaara terminaba de firmar el último pergamino, esa misión era de rango S, dirigida a jonins preparados. Le entrego el pergamino a Kankuro y suspiro, últimamente suspiraba mucho, se distraía con facilidad y hasta se quedaba viendo a la nada por largas horas.
Solo alguien aparecía en su mente, ella, Sol Uchiha. Desde lo ocurrido en su piso habían pasado algunos meses, casi cinco. No era fácil verla, salir o hacer lo que habían prometido. Las misiones llegaban, los papeleos lo tenían ocupado, la academia y su remodelación era otro tema. Se habían visto algunas veces, una cena, unas charlas pero solo eso.
Siempre algo tenía que aparecer y estaba empezando a impacientarse, quería seguir sintiendo lo de aquella vez, esa locura, ese deseo de besarla, de estar sobre ella. Miro su mano, la misma que había osado tocar su seno, ese perfecto seno, redondo, delicado, terso. Recordó la sensación, el suave masaje y el sabor, sabía bien, como si comiera algo dulce.
Se calmó porque su cuerpo empezaba a ponerse extraño y cada vez era más difícil controlarse, que sus hormonas se tranquilicen. Según consejos de su hermano mayor e información leída tenía que desfogarse, usar la autocomplacencia para manejar eso que sentía, porque antes lo había sentido pero el ponerse a entrenar lo apaciguaba pero ahora ya no. Nada lo calmaba, nada lograba dejarlo bien. No entendía que le sucedía, como es que empezaba a necesitarla, a escuchar su voz.
Sabía todo acerca de lo sexual, del deseo carnal pero era diferente, era como si su cuerpo se hubiera encaprichado con ella, como si solo ella pudiera quitarle esa necesidad. Ella llenaba ese vacío que tenía por momentos, ella era ese complemento. Siguió observando su mano, cuando quisiera repetir ese momento, volver a tocarla y verla sonreír, verla maldecir a veces.
- Otra vez te quedas viendo tu mano – su hermano lo trajo a la realidad
- Perdón
- No te disculpes, puedo entenderte
- Claro – disimulo
- Gaara, ¿ya le has dicho lo que sientes?
- No lo tengo claro aun
- Vamos, han pasado casi dos años ¿Qué es lo que no tienes claro?
- Lo que siento – apoyo sus codos en la mesa – me atrae, siento deseos, me gusta como dijiste pero
- ¿Pero?
- Creo que el amor es más profundo, es más fuerte, no estoy seguro
- Sé que estás enamorado Gaara, se te nota y puedo ver que ella también lo esta
- ¿Cómo podrías saberlo?
- La manera como se miran, ella te ve y sonríe, espera verte sonreír, además siempre te busca y tú haces lo mismo, es un poco extraño ver que se aman pero no quieren aceptarlo
- Nunca he amado antes, no de esa forma por eso no que si es amor lo que siento
- Lo es Gaara, he visto todos los detalles que le envías, las flores, los presentes, como sonríes al escribirle las dedicatorias, ¿Qué más necesitas saber?
- Obsequios, solo eso
- No lo haces con los demás
- Tienes razón en eso
- dile lo que sientes, que estás enamorado, que deseas tenerla contigo
- No sé cómo decirle eso
- Vamos Gaara le dijiste que querías que sea tu primera vez, como no puedes decirle lo otro
- Era el momento – sabía que estaba poniéndose rojo – no podría otra vez
- Si puedes, desde aquella vez han pasado cinco largos meses, no sé qué estas esperando, a que sea un año mas
- Ella no ha vuelto a tocar el tema
- Para una dama es un poco más complicado, no quiere que creas que es una pervertida, puedo entender eso pero tú, mírate, estas rojo, sé que la amas, deberías
- ¿Amar? – Baki ingreso sin avisar – ¿Quién ama a quién?
Se miraron y asintieron en complicidad, nadie debería saber de eso. Kankuro rio y empezó a relatar una historia de algún jonin sin nombre como siempre, pero Baki lo miraba, él no era un tonto, había sido tu tutor, lo conocía de cierta forma, pero no tenía la confianza de decirle lo que estaba pasando. Porque siendo el kazekage no podía estar en líos.
- Ya veo, así que es de otro de quien hablan
- Un amigo – Kankuro sonrió
- Bueno, la próxima reunión con los Kages será aquí, los temas a tratar serán sobre los cambios en el sistema educativo, ellos están muy ansiosos de escuchar estas mejoras
- Así que ellos vendrán
- Si, como Konoha ha cambiado de Hokage no puede ser ahí, esta será la última reunión de Hatake Kakashi, iba acudir Naruto ya como Hokage pero – Baki lo miro – Hatake Kakashi pidió que sea su última reunión, envió una carta expresa pidiendo eso
Sintió la mirada de Kankuro y sabia porque, por Sol. Kakashi quería venir, tal vez a verla o no estaba seguro.
- ¿La confirmaste?
- Sí, me tome la libertad, no podemos negarle eso. Además pidió que la persona encargada de ese plan de mejora exponga su idea antes los demás kages, tendremos que avisarle a la maestra Sol que prepare otra vez una presentación, tiene que ser tan impecable como aquella
- Puede hacerlo la maestra Yumiya, ha estado cerca – miro de reojo a Kankuro buscando apoyo
- Si – el mayor intervino apoyándolo – ya debe tener conocimiento expreso sobre el tema
- Pero no es Sol Uchiha, nadie mejor que ella para explicar eso
- ¿El Hokage la pidió?
- Si – abrió el pergamino – tengo conocimiento que Sol Uchiha es la encargada de dicho programa, por eso solicito a ustedes sea ella quien lo exponga ante los kages, veo como una buena forma de que los demás captemos la idea general, que mejor viniendo de la misma creadora – leyó – es un pedido del Hokage
Sintió la mirada de Kankuro, no podía negar eso o tal vez si, ¿Estaría de acuerdo Sol? Después de saber lo que paso entre ellos no estaba seguro si ella estaría cómoda ante eso.
- Tendremos que consultarle si puede
- Perdón Gaara – Baki rio – no tienes por qué consultarle, simplemente ordénaselo, ¿Desde cuando tienes que consultarle a una simple maestra?
- No es una solo una simple maestra – respondió rápido sin darse cuenta – es la responsable de esa área, la causante que nuestros ingresos hayan tenido incremento, debo consultarle si puede
- Lamento contra decirte pero ella habrá podido tener la idea pero no es de ella al cien por ciento, además es solo una maestra a cargo, si ella se fuera nada cambiaria
- ¿Qué estas queriendo decir? – estaba empezando a molestarse
- Ella no es necesaria ahora, ya nos dio la idea, no tenemos por qué venerarla o rendirle pleitesía, no es complicado
- Si no fuera complicado ¿porque no se nos ocurrió antes?
- Porque es algo que viene de otro mundo, solo nos trajo una idea, la tomamos y aplicamos
- Ella se encarga de instruir a nuestros maestros, ¿cómo puedo simplemente no valorar su trabajo?
- Lo haces, solo que no veo la necesidad de consultárselo, ella misma propuso la idea de que otras aldeas lo apliquen, lo que no entiendo es porque debes consultárselo, dale la orden y listo
- Una consulta no tiene nada de humillante
- ¿Qué tienes con ella? – ahí estaba la pregunta
- Baki creo que estas…
- Dejemos de estupideces Kankuro – Baki hablo molesto – he sabido de tus encuentros espontáneos con ella, cenas, almuerzos, caminatas, inclusive que la dejas entrar a tu casa, a la casa de tus padres. Así como también sé que le das obsequios, detalles, cosas que indican que ustedes se están entendiendo
- No es lo crees
- ¿Y qué es lo creo Gaara?
- Ella y yo somos amigos
- Los amigos no entran a los pisos de otros a altas horas de la noche
- ¿perdón? – lo habían seguido
- Sé que como te mueves Gaara, recuerda que eres el Kazekage
- Con mayor razón no tiene nada que esconder – Kankuro intervino – esa vez fue porque ella tuvo un accidente en s u piso, ¿No es así? – Kankuro lo estaba encubriendo
- Si – logro decir – solo eso, nuestra amistad no es nada de lo que crees
- Se lo que creo Gaara, déjame decirte que la futura esposa del Kazekage tiene que tener un linaje impecable, un nombre en el mundo ninja, una posición que no te deje en ridículo, sé que ella es una Uchiha, miembro de un clan poderoso, es inteligente, maestra y respetada en Suna, pero no deja de ser una madre soltera, miembro de ese clan que todos odian, ella carga con un historial de líos en Konoha, como su castigo por faltarle dos veces al Hokage quien en su momento fue su amante ¿O no sabías eso?
Miro a Baki, ¿que buscaba con eso? ¿A que quería llegar? Claro que sabía eso y mucho más, ella se lo había contado, todo, hasta de Orochimaru. No tenían secretos, ella había sido muy sincera, tan sincera que apreciaba eso.
- El que sea madre soltera no la discrimina Baki – Kankuro lucia molesto – no sabes el valor y el sacrificio que conlleva eso
- Lo respeto no te equivoques, Haki es un ejemplo, un muchacho de reputación intachable pero ella
- ¿Ella que? – por fin hablo
- No es lo que mereces
- ¿Qué merezco?
- Alguien como tu ultima prometida, una dama
- ¿Estas sugiriendo que ella no lo es?
- Ya es madre y no es para ti
- Eso lo decido yo
- Ya entiendo, entonces si tienen algo clandestino
- No
- ¿Porque la defiendes tanto?
- Es mi amiga
- ¿Solo eso? O es que los rumores son ciertos
- ¿Qué rumores?
- De Konoha nos llegó que ella solía no solo entenderse con Kakashi sino también con el líder de su clan, claro que Orochimaru también está en su lista de amantes
- Ya paremos – Kankuro intervino – como su amigo no permitiré eso, ella no está aquí para defenderse, todo chisme o cuento queda ahí, es una mujer respetable y no veo nada de malo en que mi hermano tenga alguna relación con ella
- Kankuro
- Se acabó, no hablaremos más de eso – abrió la puerta – ¿nos permites?
Vio como Baki dejaba el pergamino y salía, su hermano lo había sacado. Estaba tan sorprendido que ni defenderla pudo, ¿Cómo es Baki sabía todo eso?
- ¿Qué demonios les pasa? Ahora quieren controlarte
- ¿De dónde saco esa información?
- No lo sé, pero no te preocupes, Sol es amada por los consejeros, si lo de ustedes se da, tendrás el apoyo de todos
- Eso no es lo que me preocupa
- ¿Entonces?
- De donde saco esa información, Orochimaru es su amigo cercano, eso lo sé, pero su ¿amante? Eso es una mentira
- Claro que lo es, son inventos
Él tenía razón, Sol no le había platicado nada sobre una relación o amorío con el sanin, sobre los demás sí. Pero eso lo había dejado preocupado, si ese tipo de información estaba circulando el nombre de Sol seria cuestionado, tenía que investigar de donde salió semejante mentira.
