6: Perdóname

Kakashi suspiraba, ya no era Hokage. Naurto había asumido el mando hace unos meses, estaba feliz de haberlo dejado. Estaba casi feliz sería mejor decir, porque ahora estaba solo. En esa cabaña, según el disfrutando de vacaciones. "Viva las vacaciones" grito internamente, pero estaba solo. Miro alrededor y vio todo, estaba bien acomodado. Esa cabaña estaba genial, artefactos necesarios, muebles suaves pero aun así no podía sentirse a gusto.

Tal vez su edad empezaba a golpearlo, la soledad, la tristeza pero sobre todo saber que la mujer a la que amaba estaba lejos. A penas dejo el cargo quiso ir a la arena y hablar con ella pero su última conversación lo detuvo. Ella ya se había despedido, ya había cerrado un capitulo en su vida. ¿Por qué incomodarla? No sería justo pero esa soledad empezaba a consumirlo. No entendía, primero quería dejar el cargo y ahora en cierta forma quería recuperarlo. Al menos entre pergaminos se distraía, ese silencio actual lo estresaba.

Tal vez sus vacaciones tendrían que ser cortadas y podría dar clases, seguía siendo jonin, podría tener misiones aunque sus achaques no estaban ayudando. Llegar a los 40 y algo mas no era tan bonito, estaba haciendo viejo, holgazán y muy quejumbroso. Además no quería nada con una mujer, era raro, no sentía deseos de estar con una o tocar a una. Tal vez ya hasta los deseos había perdido, estaba decayendo.

- Que aburrido – dijo bajándose la máscara, estaba solo que caso tenia taparse

Algo se le ocurrió, sonrió, podría entretenerse molestando a los nuevos estudiantes de la academia. Podría fastidiarlos un poco, hacerlos temblar. Después de todo nadie se daría cuenta, nadie lo conocía, bueno algunos, pero no todos. Camino directo a la cama, dormiría un poco, en su mesa de noche tenía una foto, la de Sol. Ella tan sonriente, tan hermosa.

Se recostó y tomo el cuadro, en verdad ahí lucia hermosa, tan vivaz, tan llena de energía. La vería dentro de poco, en esa última reunión que tendría, porque había pedido que sea ella la que explique todo. No era algo egoísta pero uso su último recurso para poder verla, así sea unos minutos porque estaba seguro que ella no querría hablar con él a solas. Uso el último cartucho, ese último shuriken para sobrevivir.

Porque no perdía nada intentándolo, quería verla, así sea a unos metros, estaba contando los días para esa reunión, marcando en su calendario mental la fecha, menos de treinta días para al menos sonreírle. Cerró los ojos y suspiro, tenía que ir muy bien vestido, peinado, oliendo bien. Tal vez, solo tal vez, ella podría verlo, darle una chance de hablar, pedía que sea así, porque quería recuperarla, quería volver a tenerla, a tocarla, a besarla, a hacerla suya.

Aun la amaba, aun le tenía clavada en su pecho, aun la necesitaba. Ella era ese amor verdadero, ese amor real, alguien que nunca saldría de su vida, alguien que a quien lastimo tanto y no sabía cómo pedir perdón.

- Sexto – escucho, se levantó y vio a la puerta – sexto

Chistando dejo la foto en la mesa, se colocó la máscara y salió, genial ya empezaban a molestarlo. Camino con pesadez, quería mandarlos al diablo porque ya estaba empezando a alucinar con Sol y su cuerpo había despertado. Se cubrió con un abrigo y abrió, el aire frio lo golpeo, el otoño estaba más frio de lo normal. Un anbu le extendió un pergamino.

- Sasuke Uchiha – miro el pergamino y lo recibió –

- Gracias

El anbu desapareció y cerró, no entendía porque Sasuke le escribía, si ya se le había notificado que Naruto era el nuevo Hokage. Observo el pergamino, no tenía nada extraño, siendo un Uchiha era mejor ser precavido. Retiro el sello y vio que tenía una nota, la cual empezó a leer.

"Sé que ya entregaste el puesto a Naruto, sin embargo sigues siendo el sexto Hokage. Eso me imposibilita de matarte, de quemar tus miembros. Solo por Sol me contendré, porque ella me lo pidió y antes que sigas poniendo la cara de ¿Qué hice? Déjame decirte que ya lo sé, sobre esa zorra de Aoi, sobre tus aventuras viéndole la cara de idiota a una miembro de mi clan. No, no fue ella la que me lo dijo, en los bares de diferentes villas no se hace más que relatar la gran aventura del Hokage Hatake con su asistente, como engañaba a una Uchiha. Sé que Naruto lo sabía y no me dijo, ya arreglare eso con él, Haki lo sabe y estate preparado porque no pienso detenerlo si desea asesinarte, al contrario, él tiene todo mi permiso. Vas a pagar por eso, prohíbo que te acerques a ella, que la mires, o respires a su lado. No quiero enterarme, te juro por mi sangre Uchiha que vivirás encerrado en el Tsukuyomi. Di "Soy un maldito bastarto"

A penas susurro eso y el pergamino dejo de existir, un viento helado lo sorprendió, ¿Cómo? ¿Qué fue eso? ¿Sasuke lo sabía? ¿De dónde? ¿Bares? No podía ser, el no había dicho nada, Naruto tampoco, no solía ir a bares, ¿Shikamaru? Mucho peor, pero ¿entonces? "Haki lo sabe" no podía ser, no era cierto. Haki no podía saberlo, no, no, no. Sujeto su cabeza, ¿Hasta cuándo eso lo atormentaría? ¿Cuántos años tendrían que pasar para que se olvide eso? Golpeo la mesa que tenía al frente, tenía que hacer que ese rumor desaparezca, la única forma era averiguando de donde se filtró. Aoi era la única que podía decirle pero no tenía contacto con ella desde aquella vez, tenía que empezar a buscarla.


Sasuke caminaba atento, estar en Iwa no era una experiencia bonita, no después de todo lo que había sucedido. Porque no tenía el aprecio y respeto del Tsuchikage, al contrario sabía que lo tenían en su lista negra. Pero tenía una misión que cumplir y ya tenía a su objetivo fijado, lo estaba siguiendo, desde hace horas. Ahí estaba ese mocoso malcriado, charlando de lo lindo con otros mocosos.

Se sorprendió de verlo tan alto, hasta casi más alto que él. Más fornido, más varonil. Pero eso no importaba, iba a darle una paliza. "No te atrevas a golpearlo" resonó en mente, le daba igual, Haki entendería que no podía faltarle el respeto a su madre, no a ella, a cualquiera menos a ella. No cuando sabia como su amor real se había sacrificado por ese mocoso, no lo iba a permitir.

Los vio girar a la derecha, noto que sus movimientos cambiaron, se había dado cuenta que lo seguía. Por más que este transformado en un aldeano, Haki había sentido que era seguido. Lo felicitaba por eso, vio que se detuvo con sus amigos, giraron a verlo y el siguió caminando, como mostrándole que no le tenía miedo.

- ¿Por qué nos estas siguiendo? – Haki hablo tan secamente que cualquiera hubiera retrocedido pero no sabía con quien hablaba – detente

- No generalices – susurro acercándose – solo te sigo a ti

- ¿Por qué?

- ¿Porque? – sonrió – porque tengo un asunto contigo mocoso malcriado

Lo vio dudar y aprovecho, se movió tan rápido que no lo dejo reaccionar. El primero golpe le dio de lleno en el rostro, pensó que lo había deshabilitado pero grande fue su sorpresa al ver lo rápido que se recuperaba, como le respondía y por milésimas esquivaba. Lo que vino a continuación nadie lo creería, fueron patadas, puños, taijutsu limpio. El mocoso sabía pelear, solo había visto eso una vez, Rock Lee.

Le dio crédito por saber defenderse pero eso acababa ahí, deshizo la transformación y uso su sharingan, lo vio dudar y logro arrinconarlo contra la pared cercana, saco su kunai y lo coloco en su cuello.

- ¿Sa.. Sasuke? – Haki lucia sorprendido y no asustado como quería

- A penas me reconoces – uso su rodilla la golpearle el estómago - ¿Eh?

Lo vio quejarse y querer tocarse la zona pero no lo dejo, amenazante pego, cambio su mirada, a una de terror. Justo lo que buscaba.

- Dame una buena razón para no darte una paliza frente a ellos – pego más el kunai

- ¿Por qué?

- ¿Todavía preguntas? Sabes a que me refiero

- ¿Ella te lo dijo?

- Si, y casi tuve que obligarla, la muy imbécil cree que puede engañarme

- No la insultes – Haki le grito

- ¿Y tú si puedes hacerlo? – su voz era calmada pero afilada - ¿Crees tener el derecho de decirle esas cosas? ¿Quién te crees?

- No sabes porque paso

- Ya lo sé, lo sé todo, a quienes deberías gritar, fueron a los que escuchaste y no a ella, en vez de defenderla solo la culpaste de todo

- Nunca me deja, siempre se queda callada, no se defiende y no deja que lo haga – le grito

- ¿Y para que estas entonces? ¿no era para protegerla?

- No me deja hacerlo

- No recuerdo que tenías que pedirle permiso para eso, es tu madre – lo soltó – merece respeto, tu respeto más que el de nadie. Ella dio todo por ti, su vida muchas veces y no merecía todo lo que dijiste, ¿Qué clase de hijo eres al decirle eso? No mereces si quiera que ella te vuelva a ver pero lo hará, porque te ama, me suplico que no te diga nada, que no te golpee y la verdad quiero hacerlo. No solo porque es importante para mí, sino porque fuiste un idiota, que en vez de asesinar a esos ebrios, vas e insultas a tu madre, ¿Ella tuvo la culpa que Kakashi le haga eso?

- No – Haki tenía la mirada baja – no

- No te escuche – afino más su voz tenebrosa

- No, no es su culpa pero

- ¿Pero qué? Por eso merecía esas palabras de la única persona con la cuenta?

Vio que Haki pasaba saliva y seguía con la mirada en el suelo. Tal vez pensando, como quería barrer el suelo con el pero estaba conteniéndose.

- ¿Lo merecía?

- No

- ¿Por qué lo hiciste entonces?

- Estaba molesto

- ¿Cuándo ella molesta te ha faltado de esa forma?

- Nunca

- ¿Te das cuenta de lo que has hecho?

Haki levanto la mirada y vio brillo en sus ojos, lo vio asentir y girar a ver a sus amigos que gracias al cielo se habían mantenido al margen, como sabiendo que si se metían saldrían muertos. Sus amigos se acercaron, dudosos.

- Señor – uno hablo – él está arrepentido, planeaba pedirle perdón a su madre al volver, ya no siga castigándolo

- ¿Es verdad? – miro Haki

- Sí, yo estaba pensando que decirle, no fue mi intención Sasuke, no quise pero no sé qué paso que

- Entonces compórtate como tal, eres casi un jonin y pareces un mocoso sin cerebro – vio a los amigos saltar de la sorpresa – ve a pedirle perdón y espero saber que es la última vez que le faltas el respeto a tu madre, la próxima no me importara si después Sol me asesina

Lanzo el kunai que se clavó al lado de la cabeza de Haki, los amigos casi gritaron de la sorpresa. Se quedó viendo como Haki secaba sus lágrimas, se ponía derecho y lo miraba.

- Lo siento sasuke

- No es a mí a quien debes decirle eso

- Lo sé pero también te he fallado

- Si y estoy muy decepcionado, creía que eras alguien centrado, que no se deja llevar por comentarios y me prometiste cuidar a tu madre, aquella vez me lo prometiste

- Lo se

- Entonces no entiendo la razón para decirle tantas cosas, Naruto lo sabe y es el Hokage, tu Hokage

- ¿Se lo dijiste a Naruto? – por fin levanto la mirada

- Si

- ¿Por qué?

- Sabes el aprecio que les tiene, además el podrá decirte más cosas, yo solo puedo esto

- Haki – un amigo le hablo suave - ¿Es Sasuke Uchiha? ¿El hombre aterrador?

Miro directo a Haki este le tapó la boca al mocoso aquel, espero unos segundos y Haki empezó a decirle más excusas, estaba cansándose. Pareció notarlo ya que empezó a hacer mea culpa, después parecía más centrado y acepto su error.

- Bien, con eso me basta, iras a Suna y solucionaras las cosas

- Si Sasuke

- No porque yo lo ordene, sino porque es lo correcto y tú lo deseas

- Si – Haki sonrió un poco – la he extrañado más de lo que imagine, ¿Sabes si está bien?

- ¿Crees que está bien? – Haki negó – está destrozada, pero sigue con sus labores porque de eso comes y te vistes ¿O no?

- Sí, pero

- ¿Pero?

- Nada, solo que ya hago misiones

- ¿Y crees que eso alcanzaría para pagar ese chaleco lujoso que tienes? – señalo su chaleco

- No, mamá lo pago

- Mocoso

Vio como Haki mordía su labio y suspiraba, su labor ya había terminado y quería irse de Iwa, no quería ser visto.

- Espero te comportes Haki

- Si Sasuke, gracias por venir ¿Podrías quedarte con nosotros?

- Es complicado, aquí no me aprecian

- Puedes transformarte, solo una día, mañana regresaremos a Suna

- Pensándolo bien le gustaría quedarse y hablar más con Haki, además quería saber que hacia el mocoso metiéndose a Bares.

- Está bien – se volvió a transformar en un joven para que sea más normal – ahora me explicaras qué diablos haces en los bares

- Ah

Vio nerviosismo en los ojos de Haki y los chiquillos. Empezaron a caminar mientras el mocoso le relataba la historia más terrible que había escuchado.


Sol miraba el cielo, ya habían pasado casi tres semanas desde que Sasuke le llamo. En ese tiempo no había casi comido, estaba deprimida, tanto que hasta Gaara la había mandado a llamar por su palidez. Estaba esperando verlo, afuera de su oficina. Desde esa ventana que tenía al frente podía observar el cielo despejado, sin nubes.

Dentro de poco seria el cumpleaños de Haki y la verdad tenía casi todo listo, porque confiaba que su hijo volvería para ese día, que estaría feliz y se abrazarían como si nada hubiera pasado. Se sentía sola, sombría, acabada. Sin Haki no podía vivir y eso no estaba bien. Sasuke había prometido hablar con él ¿Y si no había funcionado?

- Sol – giro y vio a Kankuro verlo – pasa

Asintió y se levantó, tuvo un pequeño mareo, resistió el vértigo y dio unos pasos. Sabía que tenía que comer pero no tenía hambre, no podía comer tranquila sin saber de Haki. Llego a la puerta y entro, Gaara tenía las dos manos juntas, como pensando que decirle. Vio que Kankuro ingreso y cerraba.

- ¿Qué sucede Sol? Nos dijeron que tuviste mareos diarios, que te ven llorar a veces, que esta distinta ¿Es por Haki?

- Si – acepto – no puedo estar tranquila sabiendo que fue así

- Él está bien – Kankuro hablo – nos envió un reporte ayer, la misión de espionaje Salió bien

- ¿Les escribió?

- Si

- Ah – a ellos si les había escrito, contuvo el deseo de llorar, entonces no había funcionado – ya veo

- No te deprimas Sol, él debe hablar contigo personalmente y no por cartas – Gaara se apoyó en la silla – después de lo que te dijo ustedes merecen hablar viéndose

- Lo se

- Llegará pasado mañana de misión, sé que no deseas que intervengamos pero quisiera hablar con el sobre esto

- No por favor, él no puede recibir más reprimendas, tenía la razón cuando…

- No debes encubrirlo, es una falta de respeto cual sea la realidad, estas actuando mal si crees que no diciéndole nada solucionaras las cosas, todo lo que te dijo fue cruel Sol, como su maestro no puedo permitirlo y antes que me digas que yo no debí enterarme sabes que igual lo haría, nuestras bases en la arena están sentadas sobre el respeto a nuestros padres, no puedo permitir eso y mucho menos Gaara, siendo los amigos que somos

- Siento que se enfadara más con conmigo si hacen esto

- Tendrá que entender que su madre no está sola – Kankuro se acercó a ella – Naruto nos envió una carta, en donde expresa abiertamente su malestar por eso, él es su Hokage, entiéndelo,.. Necesita que le abran los ojos

- Lo sé pero – paso saliva – no quiero que sean duros, él no es así, es la primera vez y

- No tiene por qué hacer una segunda Sol – Gaara se levantó y camino lento – es algo que se tiene que cortar de raíz, por el bien de el mismo. Además está afectándote, no estas comiendo y se te nota, estas pálida, eso afecta fríamente hablando a tu desempeño como maestra

- Lo siento Kazekage

- No te lo digo como el Kazekage, te lo digo como Gaara, tu amigo

Vio que la mano del pelirrojo se estiraba invitándola a aceptar, lo hizo y sintió muchas cosas, desde un cosquilleo hasta paz. Se miraron y vio en esos ojos verdes preocupación verdadera, angustia y afecto.

- Prométeme que te vas a alimentar, que lo esperaras con buenos ánimos y me dejaras hablar con él, necesito hacerlo

- Está bien Gaara, lo hare

- Bien ahora – miro a Kankuro – vamos a comer

- ¿Eh?

- Prometiste comer

- Si pero

- Ahora lo haremos, es casi hora de la cena, hice que prepararan algo nutritivo

- Gaara se esforzó – Kankuro bromeo – te lo aseguro, vamos

- Pero el comedor general esta

- Iremos a nuestra casa, hay más intimidad ahí, vamos

Gaara le sonrió y casi la arrastraron por los pasillos, al llegar entro temerosa. La llevaron hasta la mesa grande que había visto aquella vez, un cocinero salió y recibió órdenes. Al rato estaban empezando a comer, no tenía ganas pero se lo había prometido.

Estaba delicioso, aunque ella le hubiera puesto más salsa. Después tenían el postre, charlaban del tiempo que tenía ahí, de lo mucho que había avanzado. Cuando todo acabo, Gaara se ofreció acompañarla a su piso, acepto y caminaron tranquilos.

Llegaron y el como era costumbre se despidió moviendo la mano, algunos vecinos la miraron ya más acostumbrados. Después estaba en su tina cubierta por el agua, recordó cuando dio a Luz, los gritos que soltó cuando le decían "Puja" ese dolor indescriptible, esa sensación de morirse y revivir al escuchar el llanto de su bebe. Sus lágrimas salían, siempre lloraba al recordar su parto, porque había sido lo más hermoso de su vida, lo más valioso y pensar que lo había perdido solo ocasionaba más dolor.

Suspiro y rezo porque Haki la perdone, que regrese y le sonría, eso era lo único que quería ver, una vez esa sonrisa.


Haki sabía que había cometido un error, que todo lo que dijo no era justo. Estaba muy arrepentido, desde que salió de su piso, sabía que estaba haciendo mal. Pero no sabía cómo pedir perdón, como decirle a su madre que no era cierto, que se había portado como un imbécil.

Se merecía los golpes de Sasuke y mucho más, hasta sus amigos le habían dicho que se le había pasado la mano. Sol su madre, era su mundo, el ser más valioso para él. Su mejor ejemplo, su mejor amiga. Alguien que nunca lo había defraudado, alguien con quien podría contar, la única persona que lo entendía de esa manera, que sabía de sus gestos, sus gustos, sus colores, sus buenos momentos y malos.

Siempre se había portado como debía, porque se había prometido desde muy niño protegerla, no dejar que nadie le haga daño y ahí estaba, dejando que Kakahsi se burle, dejando que el mismo la insulte. No merecía su perdón, pero quería buscarlo. Sabía que con ella una rosa o una carta no servían, porque ella misma le había enseñado que todo se afronta cara a cara, que los actos dicen más que las palabras.

Por eso no le había escrito, porque sería demasiado frio y ella merecía escucharlo, estaba nervioso, casi al borde de dolerle el estómago. Hace poco se habían despedido de Sasuke, a las afueras de la arena, ahora estaba caminando a la torre del Kazekage en donde Baki lo esperaba. Recibió un llamado cuando se iba a su piso, el Kazekage quería hablar con él.

Tal vez su madre le conto y no la culpaba, ella no tenía amigos, no tenía hermanos, no tenía primos, no tenía alguien quien la defienda. Ya que él, su propio hijo la había lastimado. Aceptaría cualquier reprimenda de Gaara, se lo merecía, aun le dolían los golpes de Sasuke, así que estaba preparándose. Lo vieron ingresar y le dieron pase, al llegar a la puerta, Baki lo miro y estudio.

- Sé que su misión fue exitosa, espero el reporte

- Si señor – no tartamudeo

- El kazekage me dijo que tenía un asunto privado contigo, así que entra y espero el reporte mañana temprano

- Si señor

Baki se alejó y miro la puerta, se animó a tocar y escucho un "Pase" abrió e ingreso, vio a su maestro Kankuro verlo, tenía los brazos cruzados. Sintió la tensión, el Kazekage leía un pergamino y al verlo, lo dejo de lado. Cerró la puerta y espero. Como nadie decía nada se animó a hablar.

- Buenas tardes, sé que el Kazekage pidió mi presencia

- Hola Haki – Gaara hablo entre serio y cansado – primero déjame felicitarte por la exitosa misión, acabas de completar nueve de las diez. Tal vez te gradúes antes

- Gracias – realizo una reverencia

- Claro que este éxito se ve opacado por tu incomprensible comportamiento para con tu madre, estoy al tanto de lo que paso. Me causa conmoción y mucho pesar el que ella haya sido víctima de un arrebato de tu inmadurez, sé que ese asunto es entre ella y tú y que yo no debo entrometerme o decirte algo pero he decidió tomarme la libertad con el permiso claro está, de tu Hokage, Naruto. Quien me envió una carta expresando su pesar y decepción – estiro un pergamino – me dijo que lo leyeras en voz alta frente a mi

Temblando se acercó y recibió el pergamino, lo abrió y paso saliva, era corto así que empezó con la lectura.

- Haki, me siento incrédulo, no puedo asumir lo que hiciste, sé que tuviste tus razones pero no son válidas para mí, quiero que recapacites y busques el perdón de tu madre, ella no merece eso. Sé que estas en una edad donde crees que tienes la razón, déjame decirte que también pase por eso, sé que debiste sentir ira pero nada justifica tratarla de esa forma. Ella solo merece tu amor, sé que harás lo correcto y que la próxima carta que reciba será una informándose que todo está bien. De corazón espero eso, Gaara por favor toma cartas en el asunto, es un buen chico, tal vez solo fue un error, todos merecemos una segunda oportunidad "Tebayo"

Sonrió nostálgicamente al leer el "Tebayo". Le regreso el pergamino y ellos lo miraban, tal vez esperando alguna respuesta, algo que justifique pero sasuke le dijo que no tenía excusas, que todo lo que dijera era infantil.

- No sé por dónde empezar, puedo decir que me siento avergonzado de mí mismo, que ni siquiera sé cómo ver a mi madre, si poder mantenerle la mirada, si podre tan siquiera abrazarla, ella no merecía todo lo que le dije, al contrario merecía que la apoye, que reafirmara mi promesa de cuidarla, de estar a su lado e hice lo contrario. No creo que haga mal en intervenir Kazekage, sé que mi madre es una amiga cercana, alguien en quien usted confía, así que, de mi parte, buscare su perdón, sé que encontrare la forma y las palabras para decirle lo mucho que la amo y – sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas – y lo mucho que me dolió haberle dicho esas cosas, porque tengo amigos que tienen a sus madres lejos, que me han mostrado a valorar el tiempo que tengo con ella – levanto la mirada – ya tengo diecisiete, no soy un niño, sé que me esforzare por demostrárselo

- A nosotros no Haki – su maestro hablo – demuéstrale a ella quien eres, cargas en tus hombros el peso de ese apellido perteneciente a una historia formadora, tienes que tener conciencia de lo que eso acarrea, muchas personas podrán decir mentiras grandes con tal de hacerte sentir mal, porque no solo se trató de cómo te sentiste, sino de cómo se sintió Sol, de como ella lucha por no prestarles atención, por seguir con la frente en alto y sonreír por ti, porque ella cree que tu vales todo, cada golpe, cada insulto, cada odio, ella cree que tú lo vales, demuéstraselo

Giro porque no podía contenerse, estaba lagrimeando y hace poco dijo que no era un niño, pero le dolía el pecho, tal vez por saber que hizo mal.

- Sé que esperamos mucho de ti – Gaara hablo – las expectativas hacia ti son altas, no solo por tu apellido, sino también por lo que nos muestras, por favor no hagas que eso cambie, sé que amas a tu madre, esto fue una desliz algo que puede pasarle a cualquiera, sé que buscaras su perdón y esto quedara como una experiencia, eres inteligente, sabrás manejarlo, ella no quiere palabras no quiere arrepentimientos, ella solo quiere verte llegar y ver tu sonrisa. Eso es su alimento, que por cierto no ha tenido en días, ha dejado de hacerlo, puedo entenderla pero no de esa forma en que tú lo harías, no te estamos ordenando y tampoco castigando, aquí somos solo tres hombres hablando, tenlo en cuenta

- Si señor

- Gaara – el sonrió un poco – aquí entre nosotros solo somos Kankuro y Gaara, ¿Esta bien?

- Si, Gaara. Gracias por tus palabras, gracias Kankuro

- Sé que no habrá próxima vez pero – Kankuro se acercó – si veo otra próxima vez te partiré la cara ¿De acuerdo?

- Si – sonrió – lo sé, no habrá próxima vez

- Bien, no esperaba menos de ti Haki, ahora quiero tratar otro tema más personal y Kankuro será mi testigo

- ¿Qué tema?

- Sé que me sentiste aquella vez en tu piso, si estaba ahí pero no porque lo que te imaginas, hubo un pequeño mal entendido.

- No se preocupe, no me enfade

- Lo sé, de otra forma ya estaría en el hospital, lo que quiero decirte es que he tomado una decisión en base a eso, necesito tu permiso para cortejar a tu madre

Se quedó en shock, nadie le había pedido eso antes, ¿Cortejar? ¿El Kazekage quería cortejarla? ¿Cómo esas películas antiguas?

- Quiero que ella no esté en habladurías, quiero que todo sea transparente, no quiero esconderme, menos de ti, siendo tu su única familia, necesito tu permiso

- Bueno…. Es una sorpresa, es la primera vez que un sujeto, perdón, alguien me lo pide

- Se lo importante que eres para ella, no podría pasar por alto tu presencia, necesito tu permiso ¿Me lo darías?

- Claro que si – sonrió – sé que mi madre es cercana a ti y bueno… no veo porque no

- Entonces con tu permiso la cortejare, no sé qué lleve esta situación pero mi deseo es llegar lejos, tener una relación, hasta podría decir que quiero casarme con ella

- ¿casarse?

- Si pero todo depende de cómo nos vaya, no quiero apresurarme, quiero ir lento. Gracias por darme tu permiso

- Al contrario, gracias por tomar en cuenta a mi madre, ella se merece alguien que la valore, que la ame y que no le mienta solo eso pido, que no le mienta, ella merece la verdad siempre

- No te preocupes, de mi parte prometo eso

- De mi parte como hermano mayor de Gaara, te aseguro que no le hará daño, estaré vigilándolos

Sonrió y vio como el Kazekgae se levantaba, se acercaba y estiraba su mano. La acepto, era como un acuerdo, algo entre hombres como había dicho. Sonrió y suspiro, se sentía tan bien ser tomado en cuenta de esa forma, salió prometiendo que arreglaría las cosas.

Más confiado camino a su piso, miro las escaleras, las subió firmemente, su madre estaba ahí, podía sentirla. Busco su llave pero prefirió tocar, no era correcto solo abrir y decir he vuelto, tenía que hacerlo bien. Toco dos veces y escucho un "Ya va", se abofeteo mentalmente y cuando la puerta se abrió, la vio.

Su madre lo miro sorprendida, no supo que decirle pero recordó las palabras de Gaara "Ella no quiere palabras, no quiere arrepentimientos, ella solo quiere verte llegar y ver tu sonrisa" así que se paró derecho y sonrió con sinceridad. Vio como los ojos de su madre pasaban de sorpresa a llorosos, como ella lo jalaba y lo envolvía en sus brazos. Volvió a sentir ese calor, ese calor que solo ella podía darle, ese amor incondicional, esa alegría expresada en un abrazo.

- Te estaba esperando – escucho entre sollozos – mi corazón me decía que volverías

- Si – logro decir – este es mi lugar, aquí está mi corazón

- Lo siento hijo, siento mucho lo que paso

- No - apoyo su rostro en su hombro – soy yo el que debería decir eso, te amo mamá, aunque te he fallado

- No Haki – ello lloro – tu no me has fallado

- Si, lo hice pero no volverá a pasar, te lo prometo

Ella asintió y siguieron abrazados, no supo por cuanto pero se separaron, vio ojeras y palidez en ese rostro. Beso la mejilla mojada y sonrió. Ella paso de tener los ojos lloroso a tener los ojos brillantes, como si la magia hubiera regresado. Pasaron y cerraron, sabía que estaba en el lugar correcto con la persona correcta.


Sol servía el pastel, tenía a sus invitados esperando. Corto las rebanadas y trato de llevar unos cinco platos a la vez, en la puerta de cocina recibió ayuda de Haki. Este le sonrió y llevo casi todos, la fiesta de su hijo había sido perfecta, la comida, las bebidas, el pastel, todo había salido como lo imagino.

Hace unos días Haki había regresado, su vida había vuelto. Despeas de mucha conversación y abrazos estaba ahí, festejando. Los amigos de Haki estaban discutiendo quien tenía la tajada la más grande, giro a ver a los otros invitados, Gaara estaba probando, Kankuro parecía terminar. Tal vez le ofrecería otro, eran los únicos invitados, parecía algo más familiar, más íntimo.

- ¿No comerás? – Gaara se había acercado

- No, ya comí mucho al hacerlo

- Ya veo pero déjame decirte que esta delicioso, no soy un gran conocedor de dulces pero debo decir que sabe muy bien

- Gracias – sonrió – me salió bien

- Sabes Sol – Kankuro se acercó – deberías dedicarte a esto, haces cosas deliciosas, no imagino cuando engordare si te casas con Gaara

- Kankuro – Gaara se puso rojo – no seas tan atrevido

- Pues si eso pasa en un futuro – sonrió – tendrás que ir gimnasio seguido

- ¿Prometes cocinar siempre futura cuñada?

- Kankuro – otra vez Gaara replicaba

- Si, futuro cuñado – rio – si prometes no dejar de ser divertido

- Prometido, Gaara que esperas despósala

- Disculpa a mi hermano, creo que bebió mucho – la separo un poco

- No te preocupes sé que es una broma – le guiño un ojo – a menos que tú quieras

- ¿Eh? – lo vio volver a ponerse rojo

- Te hare cosas lindas, prometo tratarte bien, ser delicada

- ¿Sol? –

Verlo así de rojo, nervioso, tartamudear era adorable, él era adorable, parecía un niño inexperto aunque lo era, rio al verlo casi colapsar. Después el sonrió y siguió comiendo su pastel, los amigos de Haki sabían comportarse, era una pena que cuando termine la pasantía, ellos regresarían a sus villas. Haki se quedaría solo, porque más amigos no tenían.

- Deberías hacer esto siempre – giro a ver esos ojos verdes – Kankuro tiene razón, te quedan perfectos

- No, están exagerando, no sigo recetas solo calculo y gracias al cielo sale bien

- Tu modestia me gusta, espero poder probar más de ti

Si no fuera porque es Gaara pensaría que eso iba con doble sentido, pero siendo el, solo era por la comida. Ya habían dejado claro que todo iría lento, sin apuros. Le sonrió y volvió a ver a su hijo, estaba riendo con sus amigos.

Después de unas horas, Haki salía con sus amigos, se irían a un lugar parecido a una disco, él tenía derecho a festejar. Se despidió y después se despidió de los demás. Kankuro se adelantaba y Gaara lo miro, estaban en su puerta.

- Gracias por todo Sol, disfrute mucho

- Gracias por venir Kazekage – remarco – fue un placer tenerlo

- Me causa gracia como lo dices

- Lo hago a propósito

- Lo sé – el tomo su mano y beso los nudillos sorprendiéndola – espero descanses bien

- Gracias – se puso nerviosa – también tu

- Lo hare pensando en ti, en tu comida también – la soltó

- Que halagador

- Qué bueno que te guste

- Me emociona

- ¿Por qué – él se acercó un poco

- No es tan normal que alguien tan importante piense en mi

- ¿Soy importante? – él se acercó mas

- Sí, es el Kazekage

- Entonces podre usar mi poder y ordenarte algo – estaba tan cerca que sintió su aliento dulce

- Aja – dijo hipnotizada

- ¿En serio? – él se agacho para estar a su altura

- Si – no dejaba de ver sus labios, aún tenía algo de crema, muy poca – si

- Entonces – sintió una suave caricia en su mejilla – le ordeno mañana dar un paseo conmigo, en el invernadero a las 4 de la tarde, quiero mostrarle algo

- Si – ¿estaba en un genjutsu? Se sentía flotar – si

- La espero

Él se alejó pero antes que se vaya, lo retuvo, estiro su mano y uso su dedo para limpiar el rastro de crema, el pareció sorprendido y lo vio abrir más los ojos cuando introdujo ese dedo con crema en su boca. El sabor la impacto, la embriago, era como si el la besara. Por Dios sabía bien, él sabía bien.

- Ahí estaré – dicho eso retrocedió y cerro

Sabía que él se había quedado petrificado, se apoyó en la puerta y suspiro, su corazón estaba latiendo rápido, deseo que el toque, abra la puerta, la sujete y la bese, "Madre mía" quería que él sea rudo, que la muerda. "Maldita pervertida" se gritó, tenia deseos malos con él, sabía que si él se dejaba haría muchas cosas malas con él. "I wanna do bad things with you" resonó en su cabeza, canción precisa para ese momento.