Buenas amigos y amigas, solo para responder la pregunta de ¿Que canción es esa? cuando Sol se imagina cosas, pues aquí les dejo el nombre; Jace eEverett - Bad Things (Si vieron True Blood) gracias por sus mensajes, no sean tímidos y comenten, besos.
7: Miradas
Gaara toco su pecho al llegar a su casa, su corazón latía demasiado rápido, verla hacer eso lo hizo sentir necesidad de tocarla, de besarla, de morderla. Se abrió el saco, porque empezaba a sudar, no era normal sentir eso, no era algo que podría controlar. Necesitaba agua fría, algo que calme eso que sentía, sin dudarlo se desnudó y dejo que el agua muy fría lo golpee.
Tenía los ojos cerrados cuando apoyo sus manos en las paredes, respiro controlando la agitación, no debía, no era correcto sentir eso, no cuando se había prometido ir lento. Se ducho y al salir tomo una toalla, miro su cama y por un momento imagino verla ahí, sentada. Dudo de lo que veía pero se acercó, entonces quiso tocarla y volvió a la realidad, nada, no había nadie.
Se recostó desnudo, quería aire frió, sentía todo caliente, pesado. Cerró los ojos y trato de conectarse con su yo interno, pero al hacer eso ella apareció. Ahora sin ropa, mostrándole sus senos, esos que hace un tiempo toco, sin proponérselo su mano se movió, como volviendo a tocarlo.
Sintió otra vez la suavidad, la piel se le erizo. Su boca se abrió porque en su mente él estaba besando esa parte, succionando, su pezón era de un marrón claro, muy claro, era tentador. Después la Sol de su mente, dejo caer toda la toalla y pudo verla por completo. Sus piernas, su viento y esa parte, vio como esa alucinación se sentaba sobre él y gimió al sentir la presión en su miembro.
Ella empezaba a moverse, de arriba abajo, lento, suave. Sentía que iba a explotar, que si ella no se salía él podría eyacular, podría ensuciarla. Entonces la alucinación se recostó sobre el aun moviéndose, besando su cuello, su corazón se agito de sobre manera y uso su otra mano para acariciar su trasero, entonces ella lo mordió y se contuvo un poco pero no lo logro, termino llegando al clímax, dejo que su cuerpo libere esa presión.
Abrió los ojos topándose con la luz de su lámpara, el techo blanco. ¿Qué había sido eso? Se preguntó, miro abajo y vio cómo su mano sujetaba su miembro, vio restos de semen en su mano y se tuvo que poner derecho para ver su vientre. Estaba todo manchado, otra vez lo había hecho, otra vez se había tocado pensando en ella. Aun agitado volvió a la ducha, se limpió algo molesto, no era justo tener ese tipo de fantasías. Sentía que estaba usándola para satisfacerse sin consentimiento de ella.
¿Le daría permiso? Ni siquiera se le ocurriría preguntárselo, sería demasiado atrevido. Resignado volvió a recostarse, esta vez usando una camiseta y un pantalón normal. Miro a un lado de su cama, ¿Cómo sería dormir con alguien? ¿Sería incomodo? Él no era de moverse mucho o usar toda la cama. Se dormía ahí y ahí se despertaba, aunque no dormía mucho. Cuando Shukaku estaba dentro no dormía nada, cerraba los ojos pero no dormía, ahora al menos dormía unas horas, tal vez cuatro y nada más.
Miro su reloj, era ya la madrugada. No tenía sueño o sentía cansancio, al contrario sentía deseos de caminar, de luchar, de hacer algo que lo distraiga, se le ocurrió algo y se levantó. Llego a la cocina y abrió los cajones, algo debía encontrar, algo que lo entretenga. Cuando encontró la caja la abrió y leyó las instrucciones, tomo todos los ingredientes y se animó a hacerlo.
Leía de rato en rato todo porque no quería equivocarse, batía la mezcla dudando, no parecía estar consistente, pero siguió. Cuando vio que ahora si parecía una masa, sonrió. Encendió el horno y cabe resaltar que le pareció muy difícil hacerlo, no tenía ni idea cómo funcionaba eso. Esperó que se caliente y vertió la mezcla en un molde que le aprecio para hacer pastel.
Lo introdujo y según la caja debería esperar unos cuarenta minutos en que se cocine, dio la vuelta y noto el desastre que había hecho. Tenía la cascara de los huevos regados, harina, azúcar. Empezó a limpiar y ordenar, cuando acabo sonrió, lo había hecho solo. Miro el reloj y aún faltaba tiempo. Decidió prepararse un café, lo necesitaba.
Estaba bebiendo con un libro en la mano cuando su alarma sonó, llego al horno y vio por el vidrio. Parecía tener buen color y además la masa estaba alta. Volvió a leer la caja y decía que cuando se vea un color dorado se apagaría.
No lo veía tan dorado, así que decidió dejarlo unos minutos más, después de ese tiempo apago el horno y saco el molde. Estaba demasiado caliente, lo dejo enfriar por otra hora. Ahora si tenía sueño, estaba cansado, miro el reloj eran las cuatro de la mañana. Retiro el molde y el bizcochuelo según la caja estaba dorada, lo toco y este parecía esponjoso.
Lo corto porque quería probarlo, mordió la tajada y no sabía cómo el que hizo Sol. Este parecía faltarle algo, termino su tajada, cubrió el resto y decidió acostarse, dentro de poco tenia trabajo en la torre.
Sol escucho la puerta, no podía dormir sin saber que Haki estaba en su habitación. Lo escucho entrar y salió rápido a fijarse si se había embriagado porque ese no era plan. Lo vio calentado el agua.
- ¿Café? – el salto del susto
- Mamá – se tocó el pecho – diablos y así quiero ser un jonin
- Estas en el piso, no tienes porque siempre tener la guardia alta
- Uno nunca sabe, hubieras dormido tranquila, ya estoy aquí como prometí, a las cuatro
- Lo se hijo pero no podía, cuando tengas hijos me entenderás
- Ay mamá – retiro la tetera de la estufa – está haciendo frio, me toco llevarlos a sus pisos
- ¿Bebiste algo? No mientas
- Solo probé y la verdad no soy un fan de Sake, es demasiado amargo, preferí solo comer y escucharlos decir estupideces
- Bueno, tampoco soy fan del licor pero una copa de vino no le cae mal a nadie
- El vino es diferente – sirvió café – te daré una taza
- Gracias
- Debes abrigarte, el frio empezara dentro de poco aunque aquí no cae nieve, pero aun así hace frio
- Si, ¿Recuerdas la aldea? Nos congelábamos
- Si, como olvidarlo, me cubría con tres mantas y dormía abrigado, aquí solo necesito una y nada más, el desierto
- Sí, no es tan malo después de todo, uno pensaría que se llena de arena, polvo, calor extremo pero no es nada de eso, es fresco
- Sí, es lo raro – bebió – me gusta aquí, más que Konoha, siento que puedo ser mucho
- ¿Lo dices porque te miran diferente?
- Si, aquí es como si respetaran mi apellido, en cambio en Konoha es recelo puro
- Mi amor tenemos que entenderlo, además ya serán tres años, tu pasantía acabara
- Pero puedo pedir mi cambió aquí, no creo que Naruto se niegue
- Estuve averiguando eso, y no es a Naruto a quien tenemos que pedírselo, ya que él no fue quien nos autorizó irnos
- No me digas que…
- Si
- Mierda
- Haki – se escandalizo – esa boca
- Ay mamá no pienso pedirle nada a él, será el Hokage y eso pero estoy muy molesto
- Lo se hijo, también tengo cierto rechazo pero me tocara verlo
- ¿Cómo es eso?
- Olvide decirte que la próxima reunión de Kages será aquí y tengo que exponer mi idea
- Pero Naruto es el Hokage
- El pidió venir, será su última reunión y pidió expresamente que yo la explique
- Pero que bastardo, encima quiere verte, exige cosas
- Haki
- No me digas que soy un irrespetuoso mamá, no quiero que te vea
- Gaara me lo pidió
- Bueno pero no me gusta
- Si hijo pero no gano nada ocultándome, además mis sentimientos para con el son normales, digamos que todo se extinguió cuando Salí de Konoha
- Eso me gusta – el sonrió – además aquí tienes mucho por descubrir
- ¿A qué te refieres?
- Pues – su hijo se acercó – cierto sujeto de ojos verdes, alto, pelirrojo
- Haki
- Ay mamá, estuvo contigo en tu habitación
- Eso fue un mal entendido
- Como quieras pero ¿Acaso no te gusta?
- Si pero
- ¿Pero?
- No creo ser para él, Gaara necesita a alguien de su nivel, con clase, con
- No empieces a subestimarte – bebió mas café – eres todo lo que el necesita
- ¿Cómo sabes eso?
- Simplemente lo se
- Ay Haki, ojala fuera así de sencillo
- Lo es, no tiene por qué ser complicado
- ¿Aceptarías a Gaara como padrastro?
- Sí, me haría una idea al decirle padre, sería raro porque soy más alto que el, pero si se lo diría aunque, mi corazón muy adentro, sigue creyendo que Sasuke es mi padre
- Lo sé, él es inolvidable, tan delicado, tan cariñoso
- Tan amoroso – rio – a él siempre lo querré, siempre
- Lo querremos hijo, lamento si fue duro contigo
- No, fue lo justo. Además se quedó conmigo e hicimos locuras, recuérdame darle siempre sake
- ¿Qué hicieron?
- Cosas de hombres, aunque al día siguiente estaba vomitando y maldiciéndome, pero déjame decirte que jamás olvidare lo que paso aquella vez en Iwa
- Con tal que no hayan matado a nadie
- No – estaba riéndose – fue algo así como la fraternidad, cosas raras pero nos divertimos
- Qué bueno hijo, me gustaría saber pero hay cosas que una madre nunca sabrá
- Eso si
- Si
Platicaron un rato más y luego se fueron a dormir, ahora si podía dormir tranquila. Tenía que ir pensando como haría su presentación ante los Kages, estaba empezando a ponerse nerviosa conforme los días pasaban.
Y así fue, los días se le fueron rápido. Entre hacer sus dibujos, preparar lo que diría, las clases y algunas salidas con Gaara. Sin darse cuenta estaba marcando el número de cierto rubio, espero que sonara varias veces pero nada. Intento una vez y esta vez sí respondieron.
- ¿Hola? – la voz de Naruto la conforto
- Feliz cumpleaños Naruto – grito – espero que tengas un día genial y seas feliz
- Ah Nechan – escucho ruido – gracias por acordarte y llamar, pero no esperes mi cumpleaños para hacerlo, aunque no tenías mi numero
- Gaara me lo dio, no fue difícil convencerlo
- ¿Qué le hiciste?
- Naruto – se escandalizo – nada, solo somos amigos
- ¿Siguen siendo amigos?
- Claro
- Algo no debe estar haciendo bien
-¿Quién?
- Nada, en verdad Sol nechan, muchas gracias, alegraste mi día
- ¿Estaba triste?
- Bueno, tengo tantos documentos que no se si tendré algún tiempo libre
- ¿Shikamaru no te apoya?
- Si pero no sé cómo todo se llena, avisos, peticiones, misiones, las pasantías que en verdad generan ganancias pero conllevan un control cansado, no pensé que ser Hokage fuera tan aburrido a veces
- Oye tu querías ser hokage, no me digas que estas arrepintiendo
- No pero, me gustaría ir de misión
- Entrena, te puedes oxidar
- Tenemos la misma edad
- Por eso lo digo, trato de hacer ejercicios en casa pero nada de compara al campo
- Eso sí, ¿Cómo esta Haki?
- Bien, ya lo veras, esta enorme
- ¿Se ha portado bien?
- Si, gracias por tu apoyo
- De nada, quisiera verlos pero ira el sexto en mi nombre
- Hubiera preferido que vengas
- Lo se nechan, pero no pude hacer nada, espero no te sea tan incomodo
- Eso espero Naruto, te enviare un presente
- ¿Un pastel?
- Si, como el tren esta en prueba, veremos si llega entero
- Si lo hará, muchas gracias, te extraño – escucho un amor a los lejos – Hinata es Nechan, ven. Te paso con Hinata
- Acepto y platico con ella, se preguntaron por los hijos. Después de un rato volvió a hablar con Naruto sobre lo cansado de ser Hokage.
- Bueno Naruto espero no haberte molestado tanto
- No nechan, llama seguido
- Lo hare, pasa un día hermoso Naruto, abrazos
- Gracias, cuídate nechan y dale mis saludos a todos por ahí
- Si lo hare
Cortaron y vio el reloj, estaba a punto de llegar tarde a la academia. Salió corriendo, esquivaba a las personas, llego justo cuando el timbre sonó. Ingreso a su salón y vio a sus estudiantes, ahora eran doce. Tenía doce niños de dos años, unos bebes. Le gustaba encargarse de los más pequeños, eran su momento de relajación.
Después de horas de estimulación, los despedía. Las madres que pasaban le pedían algunos consejos y preguntaban el avance. Tenía un niño en particular que aún no caminaba sin apoyo, estaba preocupada pero confiaba en que caminaría solo dentro de poco, estaba trabajando un poco más con él.
Reviso su agenda y aprovecho esa tarde libre, tenía que terminar con la presentación que estaba a días de realizarse.
Kakashi revisaba todo, estaba en un vagón rumbo a la arena, le tomaría cuatro horas según el maquinista. Era un tren de prueba, no le importaba usarlo. No tenía el gorro que lo identificaba como Hokage pero sabía que no era necesario, de reojo vio a su comitiva. Shikamaru estaba con un libro en la mano, lo estaba acompañando y no porque sea su obligación, sino porque el Nara temía que haga una estupidez y por sugerencia de Naruto estaba ahí. "Vigilándolo". Tenía a otros anbus con él, todo iba bien.
Miro por la ventana pequeña, era increíble como el tren se logró, como podrían viajar entre aldeas rápido, no como antes cuando se tomaban días en hacerlo, los que invirtieron su dinero en eso se volverían millonarios. Eso era seguro.
Saco su nuevo móvil y lo reviso, aun no tenía mensajes. Estaba esperando la llamada o mensaje del anbu que encargo para investigar las habladurías, hasta ahora no tenía nada concluso. Aoi se había pasado de chismosa pero por alguna razón no la encontraban, sabía que estaba en cierta aldea pero de la nada se iba. Además el anbu estuvo frente a ella, pero según le dijo ella no tenía idea quien era Kakashi.
No lo entendía aunque sabía de quien podría ser obra, Sasuke había tenido que ver ahí. Tal vez le había borrado la memoria, o quien sabe qué demonios le hizo. En parte le agradecía pero no le parecía justo, el no podía hacer las cosas sin su autorización. Esperen, el ya no era Hokage así que su opción valía mierda.
Seguía siendo el sexto pero solo eso, estaba retirado. Esas cuatro horas serian largas, una cosa era ir caminando distrayéndose con los árboles, los animales y otra era estar sentado mirando a la nada. Sintiéndose observado por el Nara.
- Que problemático – susurro
Se le había pegado la frase del joven, quisiera ir solo pero no era discutible. Saco para sorpresa de muchos un libro diferente. No su icha icha, ahora tenía uno de tácticas ninja. Por primera vez en su vida quería mantener las apariencias, quería que lo vean como alguien maduro y no un loco pervertido. Los hijos de sus ex alumnos le decían "Abuelo Kakashi" ¿Abuelo? Diablos no tenía ni hijos y ya tenía casi nietos.
Reviso el reloj del móvil, eran las seis y media de la mañana, la reunión seria a las once. Le daba tiempo de llegar, acomodarse y buscar a Sol. Porque lo haría, tenía que hacerlo y eso lo tenía muy nervioso. Casi al borde de querer bajarse la máscara y respirar. ¿Cómo estaría? ¿Se habría enfadado por su pedido?
No sabía y eso lo estaba matando, ¿Y si lo golpeaba? Tal vez pero estaba yendo preparado a todo, a recibir golpes o besos. Sonrió tontamente al imaginarse eso, ella besándolo, perdonándolo.
- Se ve que las tácticas te tienen embobado – la voz de Nara lo despertó
- ¿Ah? – reacciono – es interesante
- Ya veo – el Nara le dio una mirada acusadora
- Vamos nos quedan tres horas y media de viaje, seamos gentiles
- Claro, sexto
Shikamaru estaba irritado, no porque no quisiera ir, estaba así porque sabía que el buscaría a Sol y él no quería eso. Quería que la deje en paz pero seguiría su instinto. Se concentró en el libro, nada que no sepa, nada interesante. Tres horas y veinte minutos más, solo eso faltaba.
Gaara miraba su vestimenta, nada fuera de lo común. Solo que ahora acomodo más su cabello, faltaba una hora para la reunión y quedo en pasar a revisar todo. Pero estaba intranquilo, por la presencia de cierto Hokage. Algunos Kages ya habían llegado, estaban esperando en sus respectivas habitaciones.
Se miró en el espejo y recordó que debía de mantenerse firme, nada de comportamientos extraños. Salió de su habitación y se encontró a Kankuro, él lo vio y lo siguió. Llegaron a la torre y paso a saludar a los demás Kages. El Raikage estaba con su sucesor que era como ver a su cuñado, relajado, nada de impaciencia. Se saludaron y los invito a pasar al lugar de la reunión.
Se dirigió a ver al Tsuchikage, sabía que ahora era "La" y no "El". La nieta del tercero había asumido el cargo, ahora ella tenía sobre sus hombros la aldea de la roca. Toco la puerta y abrió una persona, no la había visto.
- Buenas, reciban mis saludos
- Kazekage – Kurotsuchi apareció en su rango de vista – por fin vino, estaba empezando a aburrirme
- Mis más sinceras disculpas – ingreso seguido de Kankuro – tenia asuntos pendientes, espero todo este bien
- Si – ella se sentó cruzando sus piernas – todo bien, aunque algo frio
- El otoño este año está algo más frio de lo usual
- Ya veo – ella lo vio directo - ¿Es verdad que una Uchiha nos hablara de un tema?
- Si, Sol Uchiha
- ¿Confía en los Uchiha?
- ¿A qué se debe su pregunta?
- Sabe que no tengo aprecio a ese apellido, nadie lo tiene, bueno solo el Hokage. Disculpara mis palabras pero no me gustaría escuchar nada que venga de una Uchiha
- Entiendo sus razones, pero ella creo todo el programa, el sexto Hokage pidió que ella sea quien lo explique
- Bueno – ella rio – se sabe porque el Hokage hizo eso
- ¿A qué se refiere?
- Es bien sabido por todos los ninjas y aldeas que el sexto Hokage estuvo enredado con ella, claro que no hay pruebas pero ese nombre está en la boca de todos, no solo por es "Uchiha" – remarco – sino también por haber compartido algo más que una amistad, así que Hatake debe estar saltando de un pie, quien sabe, después ellos podrían verse
- Eso no pasara – se le escapo, la mujer lo miro extrañada, busco una excusa – sin una información confirmada no podemos asegurar nada, solo vine a saludarlos e invitarla a pasar a la sala, el Raikage ya debe estar ahí
- ¿No me diga que el Kazekage ahora es su pareja? ¿Es en serio?
- ¿Perdón?
- Si es así, lamento haber ofendido a la Uchiha, perdón – hablo con sarcasmo – a su señora novia
- Disculpe mi rudeza, pero ella no me ha dado ese privilegio, sin nada más que comentar me retiro
Salió rápido, porque estaba a punto de decirle muchas cosas, desde un "Eso no te importa" a un "Vete al carajo" sabía que ella era algo sarcástica, engreída. Naruto se lo había dicho, no la tenían en alto estima pero por Onoki tenían que aguantarla por decirlo así.
- Tranquilízate Gaara, no puedes dejarte llevar por los sentimientos
- Lo sé – respiro – pero no me gusta nada lo que dijo, sin conocerla
- Sabías que eso pasaría
- No de esa forma
- Vamos déjalo así, mejor veamos si la Mizukage llego
Kankuro tenía razón, esa reunión estaría llena de recelo, porque ella era Uchiha, solo por eso, pero se encargaría de defenderla.
- No – volvió a escuchar
Sol entro a su habitación frustrada, miro el reloj y vio que faltaba menos de una hora para iniciar la reunión, no se había peinado, no se había maquillado y ahora estaba otra vez cambiándose de ropa. Nada le gustaba a Haki, nada.
Volvió a revisar su armario, no tenía nada más. Solo camisetas, pantalones sueltos y nada más. "Un momento" miro la caja y la saco. Al reconocerla dudo pero la abrió, ahí estaba su ropa de cuando llego a Konoha, la blusa ajustada, el pantalón ceñido y sus botines.
¿Sería normal que use eso? No lo vio bien pero combaría esa blusa, gracias a Dios estaba sin arrugas. Se sacó la camiseta y coloco la blusa. Era entre blanca y crema, no se notaría su sujetador, corrió al espejo, la abotono y se sorprendió de que le cierre sin problemas. Había perdido peso y le quedaba bien, se sentó y no se abría, genial, nunca le quedaba nada así antes. Pero el problema fue arriba, el cuarto botón cerro bien pero el tercero no alcanzaba, no podía ser. ¿Cómo es que sus pechos habían crecido? Eso era inaudito. Trato de cerrarlo pero nada, solo haría el ridículo si lo cerraba de esa forma.
Se miró y recordó a Tsunade, claro que ella era más pequeña pero era atrevido, bueno no tanto, solo se veía su cuello y el inicio de sus senos, el sujetador no estaba ayudando, levantaban mucho esa parte. Trato de acomodarlos y fue peor, se levantaron más.
Si se ponía unas vendas se verían mal, decidió dejarlo así, se colocaría algo encima, como ese chaleco de tejido que compro ayer. Le encantaba, era abrigador, no tenía mangas y era largo, hasta sus rodillas. Eso disimularía el escote. Busco unos pantalones que den, encontró unos semi ajustados, parecidos a los de Sakura. Eran de tiro alto así que esconderían su vientre no tan plano.
Se vio y decidió salir con eso, le guste o no a Haki iría con eso, ya era tarde. Se apresuró a peinarse, decidió hacerse lo de siempre, una trenza al lado, su cabello estaba demasiado largo y eso que ella misma se cortó algunos centímetros. Dejo unos mechones delgados sueltos al lado, busco su collar Uchiha ya que no tenía nada más con el símbolo.
Se lo coloco y este quedo no tanto a la vista, estaba metiéndose entre sus pechos. Busco algo de maquillaje, se puso unas sombras cremas, nada que se note. Busco un labial, algo que no resalte, no quería llamar la atención, ya hacia eso con su blusa. Encontró uno de color natural, se lo puso y no parecía tenerlo, le gusto, después le coloco algo de brillo. Le recordó el maquillaje de cuando era una quinceañera, solo brillo. Se miró una vez más y se colocó la colonia cítrica que tanto le gustaba. Salió y Haki la vio, el levantó el dedo pulgar en señal de aceptación.
- Madre, todos miraran tus pechos y no la presentación
-. ¿Tanto se notan?
- No pero resaltan mucho, ahora pareces Tsunade
- Ya quisiera, ella es grande
- Pronto la alcanzaras
- Los pechos ya no crecen Haki, no esta edad
- ¿Y entonces antes porque no eran así?
- No lo sé, este sujetador es milagroso
- Bueno, espero que mis amigos no te vean o dirán que serán mis padres
- Lo siento
- Ay mamá vamos
Acepto y le pidió ayuda con sus dibujos y otros papeles, el acepto y salieron. Estaba muy nerviosa, no quería defraudar a Gaara, no quería dejarlo en ridículo. Aún faltaba tiempo pero quería estar ahí para ver si algo faltaba, al llegar a la torre le sonrió a los ninjas que la custodiaban, ellos la miraron y sonrieron.
Claro que no paso por alto que miraron más abajo, entro y justo en ese momento lo vio. Su cabello plateado resaltaba de los demás ninjas que estaban en la entrada. Se quedó quieta, como si su cuerpo no se moviera, sintió la mano de Haki sujetar su brazo, giro a verlo y vio cómo su hijo miraba de frente sin miedo.
- Hola Sol – giro a otro lado y vio a Shikamaru – tan hermosa como siempre aunque hoy debo decir que te pasaste
- Shikamaru – Haki la soltó y ella le paso sus files, lo abrazo sin miedo
El Nara acepto el abrazo y le correspondió. Lo había extrañado, demasiado. Él era su amigo, su salvador en ocasiones, como no extrañarlo.
- Que alegría verte – seguía abrazándolo
- Lo mismo digo, sabía que te vería espectacular y no me equivoque – se separaron – estas preciosa
- Gracias – toco su rostro – no has envejecido, tienes que darme el secreto
- No hay secreto, solo ser feliz
- Lo se
Intercambiaron más palabras y luego Haki se acercó, volvió a tomar sus files, escucho como el Nara halagaba a Haki. Comentaba de su altura y su cambio. Se sintió observada y no quiso girar, no podía. El Nara parecía saberlo y la jalo, se ofreció a acompañarla alejándola de cierto ninja que los siguió con la mirada.
- No quiero que te sientas intimidada
- No lo hare
- Eso espero Sol, vine por eso, tengo que vigilarlo
- ¿tanto así?
- La edad está afectándolo – le abrió una puerta – aquí podemos esperar
- Se ve que conoces esta instalación
- No por algo estoy casado con Temari, ¿Te quedaras Haki?
- No, tengo clase de tácticas, solo vine a acompañarla
- Ya veo, entonces me quedare con ella
- ¿Puedo dejarla a tu cuidado?
- Sabes que si
- Gracias Shikamaru – Haki sonrió – mamá tu puedes, ve y muéstrales tu escote
- Haki
Su hijo le dio un beso en la frente y salió rápido, miro el reloj del salón y supo que su hijo estaba tarde. Se sentó en una silla y suspiro. Había sentido los ojos de Kakashi, taladrándola.
- En verdad Sol te ves increíble
- Por favor, solo me puse una blusa, mis camisetas están gastadas
- Bueno debo aceptar que a más de uno dejaras con la boca abierta
- No es mi propósito, quiero que me presten atención pero no así como lo dices
- De por si tú ya llamas la atención con ese cabello, esos ojos, pero ahora así – señalo su pecho – Tsunade estaría envidiosa
- Oye Tsunade es un pecado, es gigante
- Dentro de poco la alcanzaras
- ¿Cómo es que sabes tanto de eso? Seguro viste mucho a Tsunade ahí
- No es que pase desapercibida, mis ojos estaban de rostro al pecho, continuamente, es que no es fácil de obviar
- Hombres
- Mujeres, problemático
Rieron y hablaron de Shikadai, el Nara le mostro fotos. Estaba hermoso, con esos ojos. Quería verlo, abrazarlo, era un niño precioso.
- Recuerdo cuando Haki tenía esa edad, siete años
- ¿A esa edad llegaron no?
- Si, mira cuantos años pasaron. Es increíble, ahora ya tiene 17
- Nos conocemos por casi diez años, como pasa el tiempo
- Sabes, sonaste a un viejo aburrido
- Cumpliré treinta
- Oye te supero, cumpliré cuarenta
- Treinta
- Tu sabes que no
- Bueno, estamos viejos
Bromearon un poco más, él le comento que Sasuke aparecía en la aldea de vez en cuando y solía quedarse solo horas. Que Naruto no parecía disfrutar de ser Hokage. Que los niños estaban preparándose para ser genins, quiso preguntarle si había visto a un niño extraño pero prefirió no hacerlo. La puerta se abrió y giraron, Kankuro los saludos y Gaara lo seguía, tenía el sombrero de Kazekage, lo hacía ver más tierno.
- Wau Sol, quieres matarnos, eres un pecado vivo
- Ay Kankuro tu también, creo que me cambiare
- No por favor, no entristezcas este paisaje del desierto, eres como un girasol
- ¿seguirás con eso?
- Está bien, pero luces bien
- ¿Gracias?
Giro y vio que Gaara la observaba, se acercó sonriente. De él quería escuchar de todo, estaba expectante a que él le diga algo, pero no decía nada. Tal vez no le impactaba como a los demás.
- Quisiste verte mucho mejor que siempre, justo hoy
Y sintió cierto aire extraño, no fue solo ella. Sintió la mirada de los demás, entonces entendió que Gaara lo decía por Kakashi, pero estaba concluyendo mal.
- No, en si Haki escogió mi atuendo – se acomodó el chaleco – dijo que ir con camiseta no me daría la importancia necesaria
- Ya veo – Entonces Gaara se pasó de largo y saludo a Shikamaru
Sintió el peor de los hincones de toda su vida, a Gaara no le había gustado nada su ropa. Solo quería impactarlo y logro lo contrario. Los escucho charlar y se sentó a revisar sus apuntes, estaba avergonzada, tal vez si era buena idea cambiarse, se arregló tanto para que Gaara la vea, le diga que estaba bonita y nada. Al contrario, el parecía estar molesto. Vio que Kankuro le susurraba algo a Gaara y este lo miraba y asentía.
- Bueno los dejaremos solos un rato, Gaara te explicara lo que harás, iré acomodándolos, no tarden – jalo a Shikamaru – ayúdame cuñado
- Si
La puerta se cerró y dudo en verlo, por Dios era como regresar a lo de antes, empezó a sentir nerviosa, miedosa. Vio que el gorro de Kazekage caía a la silla y que él le daba la espalda sirviéndose agua.
- Solo dímelo – lo enfrento – ¿me veo tan vulgar?
- Nunca dije eso – bebió agua sin verla – tampoco me atrevería a decirlo
- ¿Entonces porque sentí que te enfadaste?
- No me he enfadado solo – giro a verla – me siento celoso
- ¿Por qué? –
- Porque nunca te arreglas así cuando salimos, o cuando cenamos y justo cuando viene el, optas por usar esa ropa ajustada y resaltar tus atributos, es como si quisieras tener su atención, no debería afectarme o importarme de esta manera pero yo…
- Gaara – se levantó y acerco – si me vestí así no era para impactar o atraerlo – le quito el vaso – lo hice pensando en ti, en que no quería hacerte quedar mal, quería que digan qué bueno que….
- ¿Pensando en mí?
- Si – sonrió – quería que me veas bien aunque sea una vez
- Te conocí con moretones – el acaricio su trenza – despeinada, delgada, casi sin vida y en ningún momento me pareciste mal, siempre destaque tu belleza sobre todo. No necesitas maquillarte o ponerte nada ajustado – la mano del hombre recorrió peligrosamente el collar – tu eres atractiva y lo que te hace más hermosa es el hecho de que no te das cuenta que lo eres
- ¿Entonces debería cambiarme?
- Si lo hiciste para mí no – él le levanto el rostro – me gusta, es hipnótico
Él era hipnótico, esos ojos verdes eran como ver la pasión personificada. Estaban a menos de un metro de distancia, separados por solo centímetros, ella quería que la bese, que la acaricie. Miles de cosas pero sabía que eso no pasaría, que el respetaría ese espacio.
- No sabes el deseo que tengo de….
- ¿De? – se pegó por completo, sabía que estaba faltando a ese compromiso pero quería sentirlo - ¿De?
- ¿Puedo besarte?
- Si
El bajo lento, casi temblando. Cuando sus labios se encontraron sintió una llama encenderse, como si su motor hubiera estado apagado. Quiso gritar de la emoción, era un beso casto, pero demonios, quería que sea más profundo. Enredo sus brazos en el cuello de Gaara, el sujeto su cintura. Ese beso era lento, porque él no sabía besar de otra forma y estaba dispuesta a enseñarle, así que armándose de valor, uso su lengua, el pareció saltar pero la imito. "Oh Si" grito mentalmente, "Por Dios" volvió a gritar porque lo sintió, claramente algo duro la golpeo en el vientre, gimió un poco y se hubiera avergonzado pero estaba tan ocupada saboreándolo.
- Gaara – abrieron la puerta y no tuvieron tiempo de separarse, Kankuro se quedó petrificado – ah – tartamudeo – lo siento, no sabía… demonios Gaara, te están esperando
La puerta se cerró y por fin pudo respirar, Gaara tenía la respiración agitada. Se miraron y sonrieron a la vez. Saco un pañuelo y le limpio los labios, tenía algo de brillo. Le acomodo el saco, la miraba atento.
- Lo siento, creo fue muy atrevida
- No – le levanto el rostro – es una señal, es hora
- Si, ¿Me desearas suerte?
- No la necesitas, sé que lo harás bien.
Sintió un cálido beso en su frente y quiso derretirse. Él dijo que se adelantaría, le avisarían cuando pase, también le dijo como debería saludar a los Kages. Se quedó sola y suspiro, ese beso había sido magnifico. Diablos, quería más. Al rato tocaron la puerta y un ninja la llamo, cogió todo y salió dispuesta a impresionarlos.
Kakashi se sentó al lado de donde sabría que Gaara estaría, quería una buena vista porque lo poco que pudo ver era espectacular. Sol estaba preciosa, pecaminosa, demonios ¿cómo se le ocurrió estar con otra? Aunque no habían cruzado miradas pudo verla, ese perfil, sus senos resaltando como siempre.
Y tenía que volver a ser suya, claro que no dejaría que vuelva a usar esa ropa, era demasiado provocadora, no imaginaba que otro la mire de esa forma. Los demás Kages se sentaron y Gaara ingreso, se decepciono al no verla entrar. La reunión empezó y el muchacho les anuncio como se haría, que es lo que escucharían. No lo veía solo escuchaba su voz, giro a verlo porque sentía cierto tono extraño en él, vio algo brillar en sus labios, un olor que conocía.
El olía a ella, ese olor era de Sol, su olfato canino no le mentía, era como si Sol hubiera estado muy cerca de él, además ese brillo, ese pequeño brillo en sus labios, ¿sería el, el único que veía eso? Se fijó más, afino su mirada y vio una pequeña escarcha en la esquina de su labio, el Kazekage se sintió observado y giro a verlo, sus miradas se cruzaron y sintió un hincón de tensión. Como si algo amenazante lo mirara, asintió desviando la atención como si hubiera entendido algo que dijo.
El joven giro y siguió explicando la importancia de lo que diría Sol, sus manos que estaban apoyadas en la mesa se tensionaron, algo le decía que Sol había estado demasiada pegada a él. Su olor era inconfundible, y el Kazekage lo tenía en todo el cuerpo.
- La hare pasar –
Vio como el joven daba la orden y la puerta se abría, levanto su lápiz para disimular que escriba, no quería intimidarla. Pero su lápiz cayo cuando la vio, fue en cámara lenta. ¿Ella era Sol? ¿Esa mujer exuberante era Sol? "Por todos los Hokages" grito su mente, Sol ingresaba sonriente, con cosas en las manos que no cubrían sus pechos. Su escote era recatado pero mostraban lo que solo un suertudo podría tocar. Ósea el, que en su momentos disfruto. Paso saliva, estaba preciosa, impactante.
- Su lápiz – la voz de Gaara lo trajo a la realidad
- Ah
Lo tomo y gracias al cielo tenía su máscara, porque su boca estaba abierta, miro a los demás y vio que el Raikage estaba en la misma situación, ese tipo duro y musculoso estaba con la boca semi abierta y sus mejillas rojas.
- Por favor caballeros dejen de verla así – La Mizukage los miro
- Bienvenida Sol – Gaara hablo – te presento a los Kages, Mei Terumi, Mizukage de Kirigakure
La Mizukage dando catedra de elegancia se levantó y realizo una reverencia, Sol nerviosa la imito.
- Un placer conocer a tan renombrada Mizukage, mi Hijo la admira
- Que placer saber que un Uchiha me admira, ¿Acaso todos los Uchihas son así de bellos?
- ¿Cómo?
- Déjalo así primor
La Mizukage se sentó, ¿Todos tendrían que hacer eso? Él estaba dispuesto a pararse e ir a abrazarla, pero no sería recomendable o ¿Si?
- El Raikage A – vio como el musculoso se levanta como un resorte, caminaba directo y la tomaba de la mano
- Un placer señorita – besaron los nudillos de Sol – nada hace más feliz a mi persona que conocer a la madre de tan inteligente muchacho, Haki. Un estudiante destacable
- Gracias – Sol parecía nerviosa, quien no, si tenía un tipo de casi dos metros al frente – mi hijo me ha hablado mucho de su aldea, es hermosa
- Espero tenerla en mi aldea, pronto – giro – él es mi sucesor, Darui - Este se levantó rápido y realizo una reverencia
- Un placer Raikage
- Solo A Señorita
- Como Ud. Diga
El Raikage se fue a sentar y agradeció que hiciera eso, estaba hirviendo de los celos. Él también se levantaría y abrazaría a Sol.
- Al Hokage ya lo conoces, es su última reunión como tal – Se sintió ofendido que Gaara diga eso
- Buenas Sexto – las palabras de Sol lo noquearon, fueron tan frías y serias que sintió morir
- Hola Sol, tanto tiempo sin verte – logro decir
- Sí señor, espero todo este bien en la aldea con Naruto
- Si
"Silencio sepulcral" ¿Qué rayos? ¿Qué demonios fue eso? Sintió las miradas de los demás kages, seguía mirando atento a Sol y ella ya miraba a Gaara, vio una sonrisa cálida, de reojo miro al joven y vio otra sonrisa cálida en respuesta. ¿Qué? Su alarma interna estallo, ahí estaba pasando algo.
- Por último y no menos importante la nueva Tsuchikage, Kurotsuchi
- Un placer, mi hijo ha estado en su aldea en muchas ocasiones, agradezco su gentil hospitalidad
- No voy a pararme o hacer halagos a ningún Uchiha – la Tsuchikage hablo trayéndolo a la realidad – ya que por culpa de uno la guerra se inició, también un Uchiha derroto a alguien importante para mí, así que, Hola
¿Qué diablos le pasaba? Eso era grosero, vio como los demás Kages miraban a la Tsuchikage y después a Sol, rogo que no estalle, que se controle, sabía lo que Sol era capaz de hacer.
- Lamento escuchar eso – realizo una reverencia – no tenía conocimiento de que un miembro de mi clan la haya lastimado, lo siento mucho, está en todo su derecho
- Bien no hemos venido para juzgar a nadie – la Mizukage hablo – hemos venido a escuchar la gran idea de la cual estamos interesados, el kazekage nos ha platicado y que mejor escucharla de ti
- Gracias señorita
- A ti primor
Sol empezó, no había reaccionado mal al desplante de la Kurotsuchi, era otra, una más madura, más centrada. Extrañaba a esa Sol explosiva, además le hubiera gustado ver que sucedía, Sol tenía todas las de ganar, eso era seguro.
