9: Tres años

Sol se abrió los ojos mucho antes que escuche su alarma, aún estaba amaneciendo, observo su brazo y lo vio rodeando el pecho de Gaara, alarmada miro su pierna y la vio sobre el vientre del chico. Estaba casi sobre él, como una aprovechada. La mano delicada del Kazekage sujetaba su pierna como temiendo que escape. Levanto un poco el rostro y se topó con su perfil, delicado, fino. Ese negro alrededor de sus parpados lo hacía lucir terriblemente hermoso.

Nunca lo había visto de tan cerca, vio algunas pecas, típicas de su tono de piel, era blanco, casi rosado. Su cabello pelirrojo estaba despeinado, sus labios relajados. No vio barba, tal vez ni siquiera se rasuraba, que envidia le daba su piel, tan tersa, tan fina, tan suave. Se deleitó viendo más de cerca el tatuaje de su frente, lo hubiera tocado pero decidió no molestarlo, el parecía muy relajado.

Reuniendo fuerzas soltó al joven y logro levantarse sin despertarlo, lo cubrió y se colocó un abrigo, estaba haciendo frio. Salió y llego a la sala, Kankuro seguía dormido, escucho un suave ronquido. Se asomó a la puerta de Haki, estaba entre abierta. Miro y vio que su hijo dormida de lado, dándole la espalda a Shikamaru, que leía un libro, ya estaba despierto.

- Ya estas despierto, buenos días – susurro

- Buenos días – el también hablo bajo – desperté hace una hora, tenía que ir al baño

- ¿Te sientes bien?

- Si, solo sediento

- Ven a la cocina, tengo agua fría

- Genial

Lo vio levantarse y cerrar la puerta suave, estaba descalzo y despeinado, lo vio sentarse en la mesa de la cocina, se tocaba la cabeza.

- ¿Te duele?

- Un poco, es la resaca

- Tengo estas – abrió el cajón y saco unas pastillas – son para eso, me las dio Orochimaru

- ¿Son de prueba?

- No, me dijo que las suelen tomar los ninjas

- Ya veo – las tomo y le acepto el vaso con agua – espero me ayuden porque dentro de unas horas salgo para Konoha

- ¿A qué hora exactamente?

- Dos de la tarde

- Entonces te quedas a almorzar, no te vayas, es domingo

- Está bien, me quedare aquí todo el día – rio – ese libro es muy interesante – señalo el cuarto de Haki

- Es de Orochimaru, se lo regalo

- Tiene los detalles del Sharingan, tal vez pertenecía a los Uchihas

- Seguro – encendió la estufa y coloco la tetera - ¿Qué te gustaría desayunar?

- Café y cualquier cosa que prepares, todo te sale bien

- Oye - abrió el refri – veamos que tengo

- ¿Gaara sigue dormido?

- Si, parece cómodo

- ¿Qué hicieron?

- Nada – lo vio – solo dormir, él no es un atrevido

- Imagino pero la tentación es grande

- Pervertido

- Soy todo menos eso

- Oh si – se decidió por una sopa reparadora, especial para la resaca – tu eres muy puro

- Pregúntale a Temari, nunca la abrumo

- Sucio

Rieron y el joven le platicaba sobre el día que Naruto fue proclamado Hokage, resulta que al final fue Konohamaru el que juramento y no Naruto. Cuando todo estuvo listo, Shikamaru ya estaba aseado, se había duchado y cambiado. Trajo ropa de repuesto, lo vio peinarse y tomarse su tiempo. Giro a ver a Kankuro que seguía dormido, ahora un brazo estaba colgado, parecía tan cómodo y a la vez tan incómodo.

Rio al escucharlo roncar un poco, miro al reloj, aún era temprano, a penas las siete de la mañana. Los dejaría dormir un poco, se iría a vestir, seguía en pijama. Entro a su habitación y vio que Gaara seguía dormido, sonrió y decidió apurarse. Saco ropa sencilla y la dejo en la cama, se fue a duchar, lo hizo rápido. Salió con la toalla y empezó a secarse, no tenía vergüenza, Gaara estaba dormido. Se dio la vuelta y empezó a vestirse, primero los interiores, después el pantalón el cual le dio batalla, se agacho para poder introducirlo, una vez puesto se colocó la camiseta.

Empezó a peinarse, su cabello largo le fastidiaba pero le daba pereza ir a cortárselo, ella misma lo haría. Ni vio su cama, salió de su habitación sin percatarse que Gaara tenía los ojos abiertos viendo el techo.


Cuando sintió ese olor delicioso quiso abrir los ojos, los sentía pesados, poco a poco enfoco donde estaba, ese no era el color de su habitación, recordó donde estaba y quiso levantarse pero de reojo vio como Sol salía envuelta por una toalla, cerró los ojos rápido para no quedar como un pervertido. Los abrió lento y la vio de espaldas completamente desnuda, su espalda era elegante, seguido de su trasero.

Paso saliva, ¿Qué estaba viendo? La vio colocarse el sujetador y batallar un poco con el broche, después sus bragas, eran simples pero marcaban tan bien esa parte. La vio agacharse para ponerse el pantalón, casi se desmaya, porque tuvo una vista privilegiada de esa zona. Después ella se peinó rápido y salió apresurada.

No se dio cuenta que la había visto y lo agradecía, porque no sabría que decirle, solo quedar como un mirón. Se sentó y vio todo, era pequeño pero olía a ella. No tenía muchas cosas, solo lo necesario. Se levantó y el piso frio lo abrumo, se desperezo y empezó a acomodar la cama. No es que nunca lo hubiera hecho, en sí, siempre lo hacía. No le gustaba que se la hagan.

Cuando termino, fue al baño. Estaba frio, se miró al espejo y vio todo su cabello despeinado. Qué vergüenza, menos mal ella no la vio, vio el jabón y quiso darse una ducha, empezaba a sentir la resaca. Pero no tenía ropa para cambiarse, fue a revisar su saco y camiseta, no olían a alcohol, así que se daría una ducha.

Vio que había muchas toallas en un cajón, usaría una y la lavaría después, cuando sintió el agua de la ducha suspiro, lo refrescaba. Dejo que su cabeza se moje, le dolía. Escucho unos pasos y vio que había olvidado cerrar la puerta, menos mal la ducha tenía una de vidrio que lo cubría.

- Ya estas despierto – era ella

- Si – dijo tímido – buenos días, disculpa quería un baño

- No te preocupes – vio que ella le dejaba cosas en el lavado –ahí tienes cepillo de dientes un vaso con agua y pastillas, te ayudaran

- Gracias Sol – saco la cabeza abriendo un poco – espero no darte más molestias

- Claro que no – ella sonrió – tomate tu tiempo

Ella se dio la vuelta y cerró la puerta, le hubiera encantado que ella se quede. Tal vez solo platicando o duchándose con él. Sacudió su cabeza, ahí estaba su lado pervertido. Se terminó de duchar y salió, bebió el agua y tomo las pastillas. Lavo sus dientes y ya no tenía el mal de sabor de boca, al terminar de vestirse fue al tocador, no habían muchas cosas, solo lociones, a comparación de Temari, Sol no tenía nada.

No había cremas de peinar, maquillaje, cremas hidratantes, cosas que había visto en Temari. Solo había lo necesario. Vio una botella a medio uso, la abrió y reconoció el aroma, uso un poco, al menos así sabría que estaba con ella.

Salió y llego a la sala donde Shikamaru acomodaba la mesa, se vieron y saludaron, giro a ver como su hermano empezaba a despertar, no tenía buena pinta.

- Creo que bebimos mucho – su cuñado acomodo el ultimo cubierto

- Esta vez se excedieron aunque lo he visto beber más que cuatro botellas

- Esas pastillas que me dio Sol son mágicas, ya no me duele la cabeza

- Quiero esas – escucho la voz de Kankuro

- ¿tan mal te sientes? – se acerco

- Algo, buenos días a todos

Él estaba sentado sujetando su cabeza, lo vio mover su cuello y hacerlo tronar. Después tocar su estómago, tal vez esta vez sí le había afectado.

- Oh kankuro – Sol venía con un vaso de agua – bebe y toma esto, te hará sentir mejor

- Gracias preciosa

Sonrió al ver como de porrazo su hermano bebía el agua, lo vio recostarse otra vez en el mueble. Quiso ayudar a Sol pero no lo dejo, solo le daba sonrisas cálidas.

- Buenos días – Haki estaba recién duchado y secaba su cabello – a todos

- Buenos días – dijeron en coro

- Kankuro no luces bien

- Resaca – tenía los ojos cubiertos con el brazo – no entiendo porque me afecto

- Siempre hay una primera vez – se sentó mientras lo decía

- Vamos Kankuro date una ducha y ven a comer – Sol le ofreció una taza de café – hice algo que te calmara

- Está bien

Lo vio pararse e ir a la habitación de Haki. Minutos después ellos empezaban a comer, esa sopa estaba deliciosa, no estaba cargada, era como si ella no hubiera querido ponerle demasiado. Su hermano salió sin nada de pintura que solía ponerse, ojeras y cara de cansancio. Lo vio agradecer el café sin azúcar y comer, estaban en silencio. Pero no era incomodo, era tranquilizador.

- ¿A qué hora saldrán para Konoha? – no recordaba la hora

- A las dos Gaara, llegaremos a las seis, teníamos pensando quedarnos más tiempo pero no es necesario, todo quedo claro

- Entiendo, espero le des mis saludos a Temari, también tengo unos presentes para Shikadai

- Gracias por eso

Cuando terminaron de desayunar, ayudo a Sol con los utensilios, después estaban en la sala platicando, Shikamaru tenía razón, las pastillas eran mágicas, no tenía dolor de cabeza, su hermano parecía renovado. Intercambiaron números telefónicos, detalles de vida de cada aldea, lo mucho que Naruto se esforzaba por ser un buen Hokage y lo triste que estaba la aldea sin Sol.

Sol habia insistido tanto en hacer el almuerzo antes que salga su cuñado, sin notarlo ya eran casi las dos y estaban despidiéndose, Sol parecía muy afligida, vio que abrazo fuerte a su cuñado y este le decía algo.

- Es hora – dijo mirando a la dirección en donde salía el tren

- Si, cuídense y por favor llama, a Temari le gustara oírte

- Gracias Shikamaru, por favor vuelve pronto

- Lo hare

Se despidieron y acompaño a Shikamaru a la estación, Haki también se ofreció, aunque intuía que el joven quería ver al sexto. Tal vez para saludarlo o talvez para golpearlo, se inclinaba más por la segunda opción. Kankuro pareció percibirlo porque se posiciono al lado de Haki por si se le ocurría saltar sobre el sexto.

Cuando llegaron a la estación lo vio, el sexto Hokage lucia muy molesto, casi al borde de matar de alguien. Lo vio dudar cuando vio a Haki, se miraron. Los vio verse como si fueran dos perros de pelea, fijamente.

- Buenos días Sexto – Haki lo saludo pero sabía que era por protocolo

- Buen día Haki que alegría verte, ¿No vienes a despedir?

- No – la frialdad del joven lo abrumo – vengo acompañando al Kazekage y Shikamaru

- Ya veo – Kakashi no sabía dónde meterse, lo vio dudar y después mirar a su cuñado – bien es hora de irnos

Se despidieron de ellos y por cortesía vio que Kakashi le ofreció la mano, la acepto. Iba a alejarse pero el sexto se acercó un poco.

- Sé que el guardia personal de Sol te habrá comunicado que ayer deseaba hablar con ella, pero nunca se presentó a mi llamado, imagino que tiene sus razones

- ¿Cuál es el punto? – no había recibido ningún tipo de información

- ¿Quiero saber si le llego el mensaje a ella?

- No puedo decírtelo, no lo sé, imagino que su guardia personal se lo dijo

- Ya veo – Kakashi se separó – volveré pronto para hablar con ella

- Si ella desea charlar con Ud. No habra inconveniente

- Gracias Kazekage

- Mi madre no volverá hablar con Ud. sexto – Haki apareció a su lado – nunca

- Haki el problema entre ella y yo es…

- Dije que no volverá a hablar con Ud. Así que por favor le pido con todo respeto que se aleje, ya que si lo veo cerca de mi madre, no me contendré

- Haki

- Es todo

Lo vio darle la espalda al sexto, no podía y no quería desacreditar la palabra del muchacho, era su madre después de todo. Miro a Kakashi que tenía la vista entre sorprendida y molesta, de reojo vio que su cuñado sonreía y que Kankuro tenía hilos de chacra listo, por si el joven se descontrolaba.

- Bien, gracias por su presencia en mi aldea, espero ver pronto a Naruto, por favor hágale llegar mis saludos

- Si Kazekage

Kakashi subió al vagón, su cuñado le dio una mirada y subió. El tren empezó su marcha, se quedaron viendo cómo se iba alejando, Haki estaba algo alejado, mirando, su sharingan estaba activado, era algo aterrador por decirlo así, le recordaba mucho a Sasuke.

- ¿Te sientes mejor? – se atrevió a preguntar al joven

- Si, necesitaba decirle algo, lamento mi comportamiento

- Puedo entenderte, no creas que no tuve algún deseo de golpearlo pero siendo el Kazekage no puedo actuar a lo loco, no podía contradecir tu actuar

- Gracias Kazekage

- Gaara – remarco – creo habértelo dicho

- Pero ahora estamos en un lugar publico

- Pero nadie más te escucha

- Tiene razón, Gaara – el joven sonrió

- Bien, vámonos

Caminaron platicando un poco de la pasantía, pronto serian tres años desde que los recibió, el tiempo pasaba rápido y no le gustaba nada eso.


Haki bostezo, miro el reloj y apago la alarma que sonaría en dos minutos, estaba haciéndose costumbre despertar antes de que su alarma suene. Estaba en su tercer año de la pasantía, ahora solo eran prácticas de estrategias y misiones muy peligrosas, le gustaba pero también se agotaba.

Estaba usando su sharingan en ocasiones, él era el líder de un equipo de seis postulantes nuevos, habían llegado hace poco, todos de Kumo. Le agradaba la idea de ser líder, de poder ayudarlos, aunque por momentos se cansaba en explicarles matemáticas, siempre fallaban ahí.

Se desperezo y levanto, después de acomodar su cama, entro a su baño, lo necesitaba para despertar del todo. Al rato se peinaba, ya estaba listo, desayunaría algo rápido y saldría, se le hacía tarde, miro el reloj y ya marcaban las siete de la mañana. Tenía reunión de equipo a las siete y media. Sabía que su madre estaba preparando el desayuno, podía olerlo.

Al salir la vio, estaba cambiada, corriendo. También se le hacía tarde, sonrió al recordar el ultimo cumpleaños de su madre, la locura de Kankuro por la bebida y rio cuando se le vino a la mente como tuvieron que noquearlo con el sharingan porque quería seguir festejando a pesar de que nadie ya lo hacía.

- Vamos desayuna – su madre lo trajo a la realidad

- Está bien, buenos días – se sentó – hace algo de frio para ser marzo, ya empieza la primavera

- Parece que seguirá así, un mes más y estaremos quejándonos del calor

- Es verdad, nunca estamos contentos – tomo café - ¿Cómo va lo de la biblioteca?

- Gaara mando a hacer los planos, por ahora solo usaremos un espacio libre que hay, no hay problema

- ¿Y los libros?

- Ya casi los termino, no puedo creerlo, yo lo hice – su madre tenía los ojos brillantes – es algo que no puedo asimilar

- Imagino como estarás cuando los tengas en tus manos, tal vez te desmayes

- No lo sé, estoy tan entusiasmada

- Me alegra mamá, me hace feliz verte tan plena

- Te tengo, tengo un techo, trabajo, lo tengo todo, ahora los libros, ¿Qué más le puedo pedir a la vida?

- ¿Y si hubiera la posibilidad de volver? ¿a nuestro mundo, volverías?

- No – lo dijo de manera precisa – no podría quitarte esto, no podría, aquí logre todo, aunque allá tampoco estaba tan mal

- Siempre has sabido sobresalir y no solo por tus pechos

- Haki – le grito

- Ay mamá, este año cumplo dieciocho

- Pero aquí a los veintiuno apenas es mayoría de edad

- Vamos a seguir las reglas de nuestro mundo

- No cuando solo te convenga muchachito

- Está bien – mordió su pan – ¿Alñgfun avance con Gaarrra?

- ¿Qué?

- ¿Algún avance con Gaara?

- No hables con la boca llena

- Lo sé, responde

- No mucho, solo lo normal, almuerzos, cenas y ahora con lo de la biblioteca, creo que no podremos salir mucho

- Que problemático, así nunca se casaran

- Haki – lo amenazo

- Está bien – termino de desayunar - ¿Hoy vendrás tarde?

- Temprano, no tengo clases con novatos

- Está bien, porque quiero que vayamos a un lugar, necesitas bailar

- ¿Qué?

- Hay algo parecido a una disco y te gustara

- Haki

- Mamá anímate, solo los dos

- Está bien, pero volveremos temprano y nada de vino

- Está bien – entristeció por dentro - ¿Ni una copa?

- No, ya te lo permite ese mes, no mas

- Está bien

Unas horas después estaba charlando con sus compañeros, ellos también tenían equipos propios, les anunciaba que su madre iría a la fiesta, los vio tan alegres que en cierta forma le dio celos. Pero se aguantaría, quería ver a su madre divertirse, de vez en cuando no hacía daño.


Sol miro la fila de libros que tenía al frente, tenía que separarlos por área y grado. Miro las cajas que estaban en el piso, eran como ocho y estaban repletas de libros. ¿Cuándo terminaría eso? Se arrepintió de haberse ofrecido a ordenar la nueva biblioteca de la academia, y dijo que podría sola.

Resignada abrió las cajas poco a poco, no entendía porque estaban combinados, se supone que eran nuevos, deberían estar ordenados. Empezó a sacarlos y sintió el vibrador de su nuevo móvil, lo ignoro y siguió con lo suyo. El aparato seguía vibrando y estaba empezando a exasperarla. Molesta respondió sin ver

- ¿Qué? – casi grito

- Lamento molestarte – la voz de Kazekage la dejo helada

- Lo siento – hablo rápido – no sabía que era Ud. Lo siento mucho

- Tranquila, sé que estas ocupada – el sonaba entre serio y divertido – sé que llegaron los libros

- Si señor

- Gaara, creo que ya hablamos de los formalismos

- Está bien Gaara, lo siento, ya llegaron – vio las cajas

- ¿Necesitas ayuda?

- No – mintió – puedo sola

- No mientas, puedo sentirlo

- Es un desastre – soltó – están combinados, todos, son más de seiscientos cuarenta libros combinados, no entiendo porque llegaron así

- Es extraño

- Lo es, solo quiero ver al vendedor y ahorcarlo

- Eso sería malo

- Lo sé – sonrió – asumo que tienes tiempo libre

- Un poco, termine de revisar pergaminos

- Así que el Kazekage estaba aburrido y decidió llamarme, ¿es que soy una distracción?

- Una amiga diría yo

- Claro – empujo una caja – en serio Gaara, necesitare ayuda, pido disculpas si no lo hice antes

- No te preocupes enviare a las novatas

- Genial, así será mejor su preparación

- Sabía que dirías eso

- No presuma de conocerme, puedo sorprenderlo

- Más de lo que me ha sorprendido estos tres años y medio, lo dudo

- No tiene idea Kazekage

- Señorita Sol ¿Ud. Está amenazándome?

- No ¿cómo cree? Solo doy un aviso

- Escucho que le hablaban al Kazekage, tal vez más trabajo, espero un poco, el aun no había cortado.

- Tengo que cortar, me llegaron nuevos pergaminos

- No te preocupes, gracias por llamar

- No olvides la cena de hoy, no sería justo que me dejes esperando otra vez

- Prometo no olvidarlo – cerro los ojos – en serio iré

- Aquí estaré señorita Sol

- Como diga Kazekage

Cuando termino de retirar los libros los miro, ahora quedaba seleccionarlos, los novatos llegaron y felices ayudaron. Al mirar el reloj se asustó, eran casi las siete y la cena era a esa hora. Se disculpó y salió corriendo a su piso, ya varias veces había dejado plantado al Kazekage, no porque quisiera, se perdía en otra cosa y olvida por completo eso. Las cenas eran para platicar, para ser solo dos amigos, porque eso era. Compartían mucho, algunos secretos y cosas que él no podía decirles a sus hermanos.

Llego y se sacó toda la ropa de porrazo, se ducho. Se puso lo que encontró, una camiseta semi ajustada, un pantalón suelto y las sandalias. Su cabello estaba demasiado largo, no se dejaba peinar. Lo trato de acomodar porque estaba mojado, se vio, sería mejor ponerse algo de brillo. Uso el labial más natural que tenía y salió corriendo. Sabía que llegaría tarde así que realizo el Kamui, aparecería en su oficina.

Y así fue, cayo de mala manera porque así entro, sus rodillas chocaron y levanto la mirada, él estaba con Baki, al parecer los había interrumpido. Qué vergüenza.

- Ay como lo siento – se levantó – me equivoque de lugar – sonrió

- Maestra – el ninja Baki la saludo – estábamos hablando de Ud.

- Buenas, en verdad lo siento – se disculpó – saldré por favor ignórenme

- Quédese Sol – Gaara sonrió – la llame con el pensamiento

Baki levanto la ceja que tenía descubierta y la miro, nerviosa se puso derecha y espero. Gaara invito a salir a Baki, se quedaron solos y por fin pudo soltar el aire.

- Lo siento mucho Gaara, pensé que estaba tarde

- No te preocupes, supuse que llegarías tarde por eso me tome más tiempo – se levantó – vamos

- ¿Cómo está eso de que me llamaste con el pensamiento?

- Baki me traía unos reportes que ya no quería leer, así que pensé Que aparezca Sol y apareciste, caíste en cierta forma

- Ya veo – sonrió – soy buena sorprendiendo a la gente

- Si – la miro – es la tercera vez que te veo con el cabello suelto

- Lamento esto – señalo su cabello – lo cortare

- ¿no te sientes cómoda?

- No, me fastidia

- Creo que está bien pero es tu decisión

Llegaron al comedor y el pidió que sirva la cena, estaban los dos solos porque Kankuro estaba en kumo con los aspirantes, antes hubiera sido incomodo estar a solas con Gaara pero ahora era relajante. Empezaron y platicaron de la biblioteca, de los libros y otras cosas.

Después como siempre estaban en la terraza mirando el cielo, contando las estrellas. El reto era de quien tiene más en su cuadrante, bebió un poco de té, suspiro.

- ¿Cansada?

- No, solo nostálgica, ya son tres años y medio, que rápido pasa el tiempo

- Sí, me parece solo ayer cuando te conocí, tenías heridas, estabas débil pero ahora luces mejor, saludable

- El kazekage hará que me sonroje – lo miro

- No soy capaz de eso

- Sabes que si

El miro el cielo y noto algo extraño como si el tratara de decirle algo, se acercó un poco y lo vio. El sintió su presencia más cerca y giro a verla. Pudo ver en esos ojos verdes profundos algo, como duda, como incertidumbre.

- ¿Qué sucede?

- No sé cómo decirlo

- Solo dilo sabes que te escuchare

- Está bien – el acomodo su túnica – el consejo hablo conmigo, como ya cumpliré treinta años y aún no me caso, ellos me lo están exigiendo

- ¿Otra vez?

- Si – la miro más serio – les dije que después lo vería porque yo bueno, ya pase por eso hace años, cuando me comprometieron con Hakuto

- Claro si me dijiste de eso

- Están pensando buscarme otra esposa para continuar con la línea de mi sangre, en si ya tienen varios prospectos

- ¿Y eso que quiere decir? ¿Ya elegiste?

- Aun no, solo que – el parecía nervioso – solo que

Espero y el decidió hablar, al escucharlo se quedó helada, se gritó internamente ¿Qué carajos? , alguien le había lanzado un jutu o algo porque no podía reaccionar.

- ¿Podrías decírmelo otra vez?

- Les dije que – él se puso algo rojo – que estoy enamorado de ti

Ahora si lo había escuchado, ahora si sintió que su saliva no pasaba. Que su cuerpo se quedaba quieto, podía escuchar a su corazón bombear rápido, seguía mirándolo como si él fuera a reírse en cualquier momento. Su yo interna estaba echándose aire, como si también se hubiera quedado shockeada.

- Sé que es sorpresivo pero

- ¿Les dijiste eso para que te dejen en paz o porque en verdad lo sientes?

- ¿Qué? ¿Acaso crees que es por zafarme de eso?

- Responde – seguía mirándolo fijamente

- Sol – se acercó – sé que no soy muy expresivo y tal vez es porque es la primera vez que siento esto, tarde tres años en notar mis sentimientos, tres años solo para darme cuenta que eres tú con quien quiero estar, por eso les dije eso, planeaba decírtelo de una forma más romántica como me dijo Kankuro pero los consejeros me presionan y antes que se tomen la libertad de escoger a alguien yo, debía decírtelo – el acaricio su mejilla – por favor dime que el sentimientos es mutuo

Peor aún, podía desmayarse ahora. Se le estaba declarando, estaba diciéndole lo que desde hace tiempo quería escuchar. Él la amaba, "Madre santa" grito internamente, él quería estar a su lado ¿Y ella? "Si demonios" ella quería eso y más.

- ¿Sol?

- Si – grito haciendo que el salte del susto – digo no, no perdón si, eh yo…

Se hizo bolas, trato de buscar las palabras para decirle que se había tardado pero sería grosero, ¿Cómo decirle que había estado esperando ese momento? ¿Sería vergonzoso decirle que ella ya sentía algo por el desde hace mucho?

- Gaara – se acercó – yo, bueno, me siento feliz, porque…. Al fin podre decirte tantas cosas y no quiero sonar grosera o apresurada, desde hace mucho empecé a sentir atracción, gusto, deseo, muchas cosas, estuvimos en tantas situaciones que creo que preguntarme si siento lo mismo que tú, es algo sin sentido porque sé que sabes que si

- Perdóname por ser tan tonto, tal vez si lo supe pero – le sonrió – quería escucharlo

- Ya lo oíste

- Entonces, seamos novios, pareja

- Si – sonrió – seámoslo

- Gracias – el beso su mano, tan galante – siento mucho si no te doy algo, me hubiera gustado darte algo, no solo una cena

- No necesito nada, me basta con tu presencia

- Que amable eres

Sintió que el sujetaba su rostro, se miraron, quería besarlo y saltar sobre el pero lo asustaría, ya tendrían tiempo para eso después. El parecía dudar pero tomo la iniciativa, se acercó y lo beso. Esta vez su beso su tan puro, tan casto, tan perfecto, ese beso de película japonesa. Ese beso que esperan por doce capítulos.

Siempre soñó con un beso así, cuando se separaron la abrazo, sentir su aroma era maravilloso, a pesar de ser un ninja poderoso, podía abrazarla con delicadeza, con amor. Quería gritar, quería decirle a todos que él era su novio pero sabía que todo tenía un proceso, porque él era el Kazekage, alguien quien no podía tener escándalos.