10: Pareja
Gaara suspiro por quinta vez, eso no era nada normal en él, era tan extraño como la mirada perspicaz de su hermano. Se sentía observado y no lo culpaba, esos suspiros sorprendían a cualquiera. Regreso a su concentración a las nuevas misiones pero otra vez el rostro de Sol apareció, esa sonrisa, esa delicadeza de sus labios. Esos besos que al principio eran suaves, poco a poco iban tornándose salvajes, cada encuentro desde hace tres meses se volvía una batalla de control mutuo, de saber quién de los dos se rendiría y daría paso a segunda base como solía decir ella, su novia.
Y no es que no lo quiera, por todos los Kages, quería tocarla como aquellas veces que no eran novios. Quería estar sobre ella, quitarla la ropa y besar cada parte de ese cuerpo. Pero tenía miedo, no tanto pánico pero sentía que su inexperiencia en el campo la defraudaría. Porque ella era apasionada, lo había notado, en esos besos y sus caricias y el solo se dejaba llevar, consentir, casi obedecía todo lo que ella le decía, porque lo hipnotizaba con su voz, tan melodiosa cuando estaban juntos, tan exigente.
No quería quedar en ridículo, no quería verse como un niño virginal, mucho menos a sus treinta años. Quería verse un hombre, quería saber dónde tocar pero no tenía ni idea, no solo era sacarle la ropa y ponerse arriba, introducir su pene y listo. Eso no era hacer el amor, eso era sexo. Él no quería eso, él quería hacerla vibrar, no sabía porque pero quería hacer lo mismo que hacia ella con sus caricias, llevarla al cielo.
Ella hacia eso en él, lo llevaba lejos, le hacía perder la noción de todo, con solo besar su cuello, acariciar su cabello. Sus palabras al odio, ella sabía cómo seducirlo, como hacerle casi perder el control y solo a noche estuvo a punto de perderlo, pero el miedo a decepcionarla lo aplaco, porque no sabía por dónde empezar.
- Claro que si después firmamos seria pa…
Quería hacerla sentir bien, pero maldijo su falta de conocimiento, tenía hasta vergüenza recurrir a su hermano, porque eso ya era muy íntimo. Aunque no sería mala idea pedirle algunos consejos, porque ya no soportaba verla con los ojos llenos de deseos sin ser liberados, quería verla complacida y…
- Gaara – salto del susto ante el grito – diablos hermano, llevo veinte minutos hablando y tu mirando quien sabe que…
- Lo siento – se disculpó – perdón, ¿Podrías decírmelo otra vez?
- ¿Qué te sucede? ¿Acaso terminaron?
- No – volvió a suspirar – nada, no me pasa nada
- Oye, ni cuando estaban como amigos parecías tan distraído como ahora
- Lo sé, solo que.. yo - ¿Sería prudente decírselo? – yo… quiero…. Tocarla
- Pues tócala ¿Acaso no lo haces? Solo le pones las manos encima y listo
- No me refiero a eso, me refiero a – se puso rojo, sintió caliente el rostro – a
- Ya veo – su hermano acerco su silla – quieres hacerlo
- No lo digas así, tan directamente
- ¿Cómo debo decirle?
- No lo se
- Bien, uhm… depende de muchos factores, ¿Estás listo para dejar tu virginidad?
- ¿Puedes hablar en voz baja? – miro la puerta cerrada – es vergonzoso solo pensarlo
- Está bien – bajo la voz – si estás listo, ella también debe estarlo, ¿Has notado alguna señal?
- Sus caricias son intensas
- Ok – Kankuro pensó – entonces puede estar incitándote, claro que ella tiene un poco más de experiencia que tú, así que te va a tocar seguirla
- ¿Y se aburre? No sé por dónde empezar
- Ella te ama, no se aburrirá, al menos acaríciala, bésala, toma la iniciativa, desnúdate frente a ella, muéstrale que la deseas
- ¿Solo me desnudo?
- Vamos Gaara – parecía molesto – en cada beso podrías ir quitándote la ropa, pero primero debes decirle que estás listo
- Tengo vergüenza de tan solo comentarle
- ¿Son pareja no? Ella entenderá, te dará la confianza
Él tenía razón, ella era su pareja, la mujer elegida, solo tenía que decirle, ella le daría la confianza. No tenía por qué temer, solo ser sincero, decirle que quería mucho más.
- Pensé que ya lo habían hecho, con tres meses de relación
- No, hemos sido muy sensatos en no dejarnos llevar
- ¿Por qué? Si antes de ser novios ya estaban sobre el otro
- Es por mí, no quiero decepcionarla
- El arte de amar es complicado, cualquiera puede tener sexo, pero muy pocos saben hacer el amor hermano, sabes te prestare un libro, es bueno como para que inicies
- ¿Libro?
- Si, Icha Icha, te ayudara
- ¿En serio?
- Si, ya veras
Aunque algo en la sonrisa de su hermano lo hacía dudar, aceptaría el ofrecimiento. No por nada ese libro era vendido en la aldea. Iba a preguntarle más pero la puerta se abrió, Baki ingreso algo preocupado.
- Gaara, tenemos un detalle
- ¿Cuál?
- El consejo, al parecer se han enterado de tu relación – vio que escupía la palabra – con la Uchiha, no todos parecen contentos porque ya habían planificado citas con los prospectos
- Prospectos que nunca autorice
- Es porque no debías autorizarlos, están divididos, casi peleando por ella – otra vez vio como le costaba decirlo - ¿Lo vale? ¿Vale la pena que tengas al consejo peleando?
- Tu pregunta no tiene sentido Baki, ya escogí, es Sol Uchiha, nadie va a cambiar eso
- Gaara – se acercó – sé que es hermosa, nadie lo niega, tiene sus atributos, es inteligente, ha demostrado serlo, pero pertenece a los Uchihas, muchas aldeas no quieren ni escuchar ese apellido, además tuvo un romance con el sexto, el podrá decir que tu recogiste sus sobras, ya que él estaba revolcándose con otra
- Baki detente – masajeo su cabeza – no creas que mi mentalidad va a cambiar solo porque mencionas la traición del sexto, todos cargamos con algo del pasado, no tengo ningún problema si es Uchiha, Uzumaki, Nara, Aburame, Kumori, no me interesa eso, si me importara hace mucho hubiera pensado en romper mi alianza con Konoha
- ¿Entonces es por alianza? ¿quieres seguir dependiendo de ellos?
- No me están entendiendo, no dependemos de Konoha, estamos unidos para fortalecernos, así debió ser siempre, no porque nos convenga, si ese fuera el caso, me hubiera casado con la anterior muchacha, tenía mucho dinero, nuestra aldea hubiera sido millonaria
- Pero al tenerla, te apoderas del Sharingan, sus descendientes podrían tenerlo, ¿Quién creería que solo estarías con ella por amor? Nadie Gaara, nadie creería eso, mucho menos con la alianza que tenemos con Konoha. ¿Has consultado con su líder? ¿Sabe el que deseas desposarla? Conociéndolo se creerá lo máximo solo porque una hembra Uchiha es deseada.
- Baki voy a pedirte que hables de ella como la persona digna que es, además es mi novia, pido respeto
- No estoy de acuerdo, no quiero tener más de Konoha sobre nosotros, muchos menos a una Uchiha. No te da el prestigio que deberías, solo te verán como él recoge sobras de Konoha
- Baki, retírate, por favor
- Como digas, ya sabes lo que pienso. Enfréntate al consejo y espero recapacites
Vio la puerta cerrarse y tomo el pergamino más cercano, lo tiro con furia y este choco tan fuerte en la puerta que termino rompiéndose. Su hermano había permanecido en silencio, escuchando. Agradecía que no dijera nada porque estaba a punto de estallar. Vio que le ofrecían una copa, la acepto y bebió el líquido dulce.
- Espero te caiga bien, no le tomes mucha atención, tienes casi mitad del consejo de tu lado
- Eso no me preocupa
- ¿Entonces?
- No quiero que Sol se sienta mal, no quiero que sepa de esto, ella ya escucho muchos comentarios negativos durante muchos años, no quiero que siga soportándolos, es injusto
- Tienes razón pero no puedes ocultárselo, como su novio debes decirle, que esté preparada para esto, si se lo ocultas será peor
- Lo sé pero, no quiero herirla
- ¿Crees que se sienta muy mal?
- No la subestimo, pero a veces ella oculta su dolor, no quiero herirla
- Si no la subestimas entonces díselo, confía en ella
- ¿Y si quiere asesinar a Baki?
- No lo hará, tal vez unos golpes pero no lo matara
Rio un poco y la puerta volvió a sonar, un ninja ingreso con una caja, le dio el pase y este dejo la caja en su escritorio.
- Los planos de la nueva academia
- ¿Ya están? – miro la caja con ansias
- Si, puede revisarlos
- Gracias – miro a Kankuro – Sol estalla de alegría
- Si, estaba esperando eso
Decidió mandarle un mensaje para que lo puedan ver más tarde, eso la pondría feliz después de todo lo que le tenía que decir.
Sol revisaba algunas pruebas de los novatos, les hizo un pequeño examen sobre cómo lidiar con los diferentes caracteres de los niños. No era sencillo lidiar con los niños, era una prueba difícil pero muchos de los novatos tenían ideas sabias.
Mientras leía cada párrafo escrito le vino a su mente, Sasuke Uchiha. Su líder, el mocoso. Había puesto su caso sin darse cuenta, las respuestas de cómo lidiar con el eran extrañas, desde un "Indiferencia" hasta un "Podría ser un problema". Casi nadie le daba solución, "Pobre mocoso" sonrió. No tenía contacto con él, una vez intento llamarlo pero fue en vano, su móvil no sonaba. ¿Para qué diablos le mandaba el numero si nunca lo tendría prendido?
Chisto molesta y decidió seguir revisando. Un suspiro se le salió, aun le faltaba algunos exámenes, se sentía cansada, las últimas semanas habían sido tan exigentes. Más que nada porque ahora la veían diferente, los maestros la miraban extraño, antes le sonreían, ahora solo la saludaban y decían "Maestra" ya no "Sol" como antes.
Tal vez porque poco a poco se daba a conocer que era la novia del Kazekage, pero eso no era respeto, mas parecía una obligación. Ya tenían tres meses juntos y no se arrepentía, el seguía siendo galante, apropiado, respetuoso, inocente.
En el principio era raro, sonreían por querer darse un beso, eran inocentes, castos pero conforme el tiempo pasaba, sus besos eran demandantes, casi salvajes. Las caricias eran pecaminosas, como si lo hicieran siempre pero no llegaban a eso, ella ya no soportaba.
Solo a noche casi se salen de control, ella había tocado algo que siempre quiso sentir, él se dejó, como siempre, dejo que ella tome el control, que casi termina sobre él, como una depravada. Cuando sinceramente quería que él se suelte, la tumbe al suelo, le arranque las bragas y la penetre. Quería ver ese lado salvaje que sabía que tenía pero él era virgen, alguien que no sabía qué hacer.
No le molestaba, pero si asustaba, no querría aterrarlo con su pasión, por eso se contenía pero a noche lo toco ahí, lo acaricio sobre el pantalón y él se dejó. Cerro los ojos al recordar su expresión, como su boca se abría y como su piel se erizaba, ella había acariciado más de la cuenta, sintiendo la dureza y longitud, "Madre mía" quería verlo, porque sintió que era grande, grueso y prometedor.
"Maldita pervertida" se gritó así misma, pero se imaginaba arrodillándose frente a él, abriendo la boca y recibiendo eso. "Rayos" no tenía experiencia en el sexo oral y hasta le parecía algo asqueroso pero ayer quiso hacerlo, quiso llegar a eso. ¿Su miembro tendría el mismo sabor que su cuello? Porque su cuello sabía bien, tenía una obsesión de besarlo ahí, de saborearlo.
Podría decir que hasta le dejo algunas marcas de sus besos, el sabia ocultarlas y no se enfadaba, se reía y jugaba con eso, diciéndole que estaba dispuesto a ser mordido. Hasta ahí llegaban, besos calientes, caricias, manoseos pero nada más. El parecía indeciso y no quería presionarlo, no se atrevería, aunque siempre terminaba húmeda y frustrada.
Seco su frente, estaba sudando y no porque hiciera calor, todo estaba fresco, para ser verano estaba fresco. Su sudor era por el deseo, las ansias, tal vez la autosatisfacción la ayude un poco, porque estaba segura que si eso seguía así, podría violar a Gaara en cualquier momento. Reviso otra prueba y su móvil vibro, lo sacó del bolsillo de su mandil infantil y vio el mensaje. Era de él. Sonrió al entrar a leerlo.
- "Hola mi bello Sol, acaban de llegar los planos. Espero te alegres y puedas venir a revisarlos por la noche, espero tu amorosa respuesta"
Sonrió y rio, el siempre tan galante, empezó a escribir su respuesta y la borro, mejor una más amorosa, una que lo haga sonreír.
- "Hola mi ocupado Kazekage, me alegra saber que deseas revisarlo conmigo, me hace sentir importante, iré a la hora que me digas, espérame listo para darte muchos besos donde más te gusta"
Mordió su labio y dudo en enviarlo, tal vez estaba siendo demasiado obvia, iba a borrarlo pero pulso enviar sin querer, se maldijo y espero que él no enfade o le dé un ataque. Espero unos minutos, no llegaba respuesta. Dejo el móvil preocupada, tal vez si se había desmayado de la impresión. El móvil vibro y lo reviso rápido.
- "A las ocho me desocupare mi bello Sol, sabes lo importante que eres para mí. Y si, espero recibir muchos besos tuyos en los lugares que me gustan, estoy deseando que sean las ocho"
Suspiró en alivio, no se había enfadado, ¿sería bueno seguir tentándolo? Tal vez hoy si puedan llegar a… "pervertida" su mente grito.
- "Ahí estaré mi ansioso Kazekage, ¿desea que me vista con algo especial? sé que le fascina mi blusa"
Sonrió como una niña, espero la respuesta, jugando con sus dedos en la mesa. El móvil vibro y reviso rápido.
- "Mi bello Sol pude usar cualquier cosa, la tentación es enorme y este Kazekage espera poder probarla"
Casi grito al leer eso, se tocó el rostro tan emocionada, tal vez era una señal, algo que le decía que hoy consumarían su amor. Otra vez vibro, lo reviso
- "me gustan sus besos en mi cuello y como acaricia mi cuerpo"
"Si" grito, lo había encendido, diablos, quería ir ahora mismo, porque estaba empezando a humedecerse. Escribió la respuesta.
- "Mi efusivo Kazekage no se arrepentirá, voy a acariciarlo y besarlo donde Ud. Me pida, estoy dispuesta a complacerlo y alegrarle el día. Faltan solo tres horas y veinte minutos, le envió un beso intenso por aquí"
Envió el mensaje y se hecho aire, la promesa de besos apasionados y algo más le alegro de sobremanera, pensó en que usar para este día especial, podría ponerse algo de la ropa nueva que había recibido como obsequio. Se notaba que a Gaara le gustaban sus pechos, porque le había obsequiado unos kimonos cortos de escotes profundos, atrevidos, también algunos detalles para su cabello, sabía que él lo prefería suelto.
Recordó que había comprado lencería, algo no tan llamativo pero que a cualquier hombre le dejarían imaginando cosas perversas. Estaba decidido, hoy tomaría a Gaara y lo haría suyo, no esperaría más. Era una maldita depravada y no le molestaba la idea.
Al rato estaba cerrando la academia, caminaba lento a su piso, aún tenía tiempo de bañarse, echarse loción, maquillarse, vestirse y salir. Al llegar vio todo oscuro, Haki estaba por terminar la pasantía y tenía misiones rango "S". Le asustaba pero era el camino que había elegido, entro y encendía la luz, la ola de tristeza la golpeo, no venía a Haki desde hace dos semanas y serian dos más, porque su misión era en Kirigakure, al menos hace dos días la llamo para decirle que estaba vivo, y entero.
Sonrió ante la ocurrencia de su hijo, siempre sacándole una sonrisa. Abrió el refri y busco algo de cenar, vio las uvas y las comió, hacia tanto calor que eso era mejor a una sopa ramen. Al rato estaba mirando su cuerpo en el espejo, sus cicatrices aún seguían ahí pero los ejercicios habían resultado en algo, sus piernas estaban duras, sus pechos aun no tan caídos, su vientre, esa no tenía remedio. Se colocó la tanga, casi hilo dental, era de encaje, agradeció haberse depilado hace tres días, dolía pero era mejor a tener bellos molestos ahí. Ahora no tenía nada, estaba limpio.
Busco un sujetador que haga juego, vio uno que no levantarían su pechos pero le darían un toque coqueto. Se vio al espejo, le parecía bien, la crema hidratante tenia pequeños destellos de escarcha y olía muy bien. A Vainilla.
Se colocó el pantalón corto, le llegaba a las rodillas, vio que la tanga no se marcaba, era genial. Después siguió el kimono, lo ajusto bien con la cinta y dejo que el escote no sea tan profundo, solo lo necesario. Sabía que Gaara le gustaba apoyar su mejilla ahí, decidió sujetarse el cabello en una media cola y busco el maquillaje.
No quería nada llamativo, nada que manche a Gaara. Algo sutil sería bueno, se puso brillo y algo de sombras. Miro el reloj y casi grita, faltaban solo dos minutos para las ocho, si salía caminando llegaba dentro de quince o diez. Haría el kamui, no tenía remedio.
Se acomodó lo mejor que pudo, cerro todo y se concentró, otra vez haría eso, esperaba no caer sobre alguien.
Gaara se volvió a mirar al espejo, se había dado una ducha rápida porque estaba algo sudado. Suspiro y se miró, hoy tenía que decirle a Sol todo lo que se había dicho en la conversación de Baki, no quería ocultarle nada, también quería decirle que estaba listo para pasar a segunda base, o como decía Sol.
Miro su ropa, era la misma, aunque ahora su saco ya no estaba, hacia demasiado calor a veces. Solo tenía un chaleco de tela largo, sujeto por botones, su calabaza era más pequeña. Peino su cabello como ya se había acostumbrado y se volvió a mirar, ¿en verdad estaba listo? Se apoyó con fuerza en el lavado, tenía nervios, no quería decepcionarla.
Miro el reloj y salió, agradecía que su oficina solo este a unos metros. Kankuro había salido, nadie ya estaba, a esas horas la mayoría ya estaba en su casa. Ingreso a la oficina y se enfadó de ver más pergaminos, pensó que se habían acabado, se volvió a sentar y trato de acomodarlos, los vería mañana.
Al recordar que tenía mañana suspiro, había programado una reunión con el consejo a las siete y media, quería dejar ese tema zanjado. Extendió el plano, sonrió un poco, estaba bien hecho. Tendrían otra biblioteca, una para los adultos, era emocionante como había crecido la arena, como los pobladores volvían a confiar en él. Vio que el plano incluía un pequeño salón para ceremonias, ahí se entregarían los títulos como Jonin el próximo año, Haki sería uno de ellos.
Estaba ansioso, por fin Haki sería un jonin y decidiría si seguía en Suna o se iría a Konoha, él ya sabía de su relación, le había comunicado su decisión. Haki parecía feliz, de que por fin le den un lugar a su madre, le había confiado su seguridad en este mes que estaba fuera, en su última misión, después todo era papeleos.
Miro el reloj, eran las ocho, Sol llegaría en cualquier momento, acomodo su silla, primero le mostraría el plano y después le diría la conversación, aunque tenía cierto temor de decirle. Tocaron a la puerta y supo que era ella, su chacra era tan cálido.
- Pase – dijo en su tono neutro como siempre
Ella abrió y sonrió, se quedó petrificado, estaba radiante, arreglada, tan hermosa. Disimulo la sorpresa porque no quería quedar como un mirón.
- Hola Sol – se levanto
- Buenas Kazekage – ella realizo una reverencia – a las ocho como prometí
- Si – él le indico la silla – ponte cómoda, te mostrare el plano
Se maldijo por no ser más rematico pero estaba nervioso, quería distraerla. Ella se acercó sonriente, vio que no se sentó, se paró a su lado. Claro, de ahí vería mejor. Iba a levantarse para darle más acceso de vista, pero ella se sentó en sus piernas. Sintió el peso de Sol sobre él, se quedó helado.
- Mira esto – ella señalo el plano – incluyeron el salón de ceremonias que sugerí
El aroma de su cabello lo golpeo, desde de ahí podía ver privilegiadamente su escote, se centró en ver el plano, asintió y controlo su cuerpo para que no reaccione.
- ¿te incomoda que este sentada en tus piernas? – giro a verlo – me levantare
- No – sujeto su cintura – estoy bien solo que, la tentación es grande
- ¿Y qué tentación tiene? – ella giro un poco y rodeo su cuello con los brazos
- Besarte – dijo hipnotizado
- Ya veo, hablando de eso, no me ha dado el beso de bienvenida ¿Seria atrevido dárselo?
- No, tiene toda libertad
Ella se acercó y pudo ver que solo usaba el kimono, no había alguna camiseta interna, vio el sujetador asomarse, era demasiada provocación. Lentamente ella llego a sus labios y los tomo con posesión, le encantaban esos besos. Sujeto con precisión la cintura de Sol, su otra mano fue hasta su espalda, se recostó un poco en su silla, para tenerla más cerca.
Se deleitó con su aroma, sus labios eran tan suaves, tan eróticos. La mano que sujetaba su cintura paso a acariciar la pierna, desde la rodilla hasta el muslo, de abajo a arriba, de arriba para abajo. Ese beso duro mucho, parecía eterno pero termino, ella siguió besando su rostro, después llego a su cuello y soltó un suspiro, su piel se erizo, ahora la mano que acariciaba la espalda termino en el trasero, después volvió a subir.
- Gaara – escucho en su cuello
- ¿Sí? – casi sin voz respondió
- ¿Puedo abrir los botones?
- Lo que quieras – atino a decir
Ella se alejó un poco, solo un poco para empezar a soltar los botones de su chaleco delicado. Cuando todos estuvieron abiertos, ella acaricio su pecho sobre la camiseta, cerró los ojos, porque imágenes eróticas se le venían a la mente, sintió que volvían a besar su cuello, dejo de acariciar para sujetarse de la silla, ahora empezaban a morderlo.
Sin querer su cadera empezaba a moverse suave, como incómodo y no es que ella pesara, solo que su cuerpo le ordenaba moverse. Ella pareció notarlo porque se levantó, abrió los ojos asustado, tal vez la había ofendido pero se sorprendió al ver como ella abría las piernas y se sentaba otra vez sobre él. Ahora estaba más cerca, y sintió presión en su miembro.
Fue tanta la presión que gimió, podía sentir sus dos partes íntimas chocando, ella regreso a besar su cuello ahora el lado derecho, sintió como ella movía sus cadera sobre él, solo ocasionó que otro gemido saliera de su boca. Instintivamente el coloco las manos en el trasero de ella, intensificando el movimiento.
Escucho como ella soltaba el aire y respiraba agitada, abrió los ojos y se encontró con esos marrones claros que lo miraban hambrientos, poseído por una fuerza extraña, la beso, ahora algo brusco, ella sujeto su rostro como temiendo que escape, soltó los labios para besar el cuello de ella, imitando lo que había hecho.
Ella se hecho algo para atrás obsequiándole su cuello, no dudo en recibirlo, le dio besos, suaves mordiscos y llego al escote, aunque dudando dejo besos justo en el límite del kimono y la piel, como no atreviéndose a ir mas allá, ella pareció notarlo y con agilidad se abrió un poco, dándole una vista detallada.
Se sumergió entre sus pechos, oliendo esa fragancia que le hacía perderse, beso los senos sobre el sujetador delgado, sintió claramente un pezón duro, como ansiaba besarlo sin la tela de por medio, como aquella vez.
- Sol – quería decirle que estaba listo si ella autorizaba ir mas allá
- Gaara – lo dijo tan suave que fue fascinante escucharla
- Voy a …
Iba a decirle pero ella se enderezo y volvió a besar su cuello, ahora sintió que la mano femenina estaba ahí, donde su pantalón se elevaba. Otra vez estaba tocándolo, haciéndole ver estrellas. Dejo que ella lo acaricia por sobre la ropa, lo masajee y lo lleve al límite, porque iba a llegar.
- Mírame – ella pidió
Lo hizo, obediente, al verla se agito, respiro acelerado, sintió el aliento de ella golpearlo, la lengua femenina pasar sobre sus labios, fue suficiente. Se levantó con ella encima, tiro todo lo que tenía en su escritorio, la recostó y se tumbó sobre ella. No la dejo hablar, la beso mientras movía sus caderas haciéndole sentir lo mucho que la deseaba, su mano fue bajando hasta llegar al botón de su pantalón, nunca se había animado a tocar pero quería hacerlo.
Abrió el botón y su mano se introdujo, sintió la piel caliente, llego a esa zona que clamaba ser tocada y uno de sus dedos exploro introduciéndose. Ella soltó un gemido seductor indicándole que estaba bien, sintió algo pegajoso en sus dedos, muy caliente pero sobre todo cautivante, quería ver, probar, quería todo.
Dejo que su dedo se mueva, no sabía de donde sabía hacerlo, veía como ella gemía, se agarraba de sus hombros, como si fuera a irse. Otro dedo más se introdujo y ella lo jalo, pegándolo a su cuerpo, sintió que mordían su cuello que besaban su lóbulo, estaba haciéndolo bien.
- Gaara, detente porque voy a
- ¿Qué? – siguió moviendo los dedos
- Voy a tener un orgasmo
- Tenlo – le dijo al oído, como una orden – tenlo
Volvió a decirle tan secamente y autoritariamente que ella soltó un pequeño grito, sintió como sus dedos eran presionados, como algo mas pegajoso los cubría, vio la piel erizarse y como ella mordía sus labios. Hipnotizado y algo salvaje la beso, el había sido el causante de semejante espectáculo. Ella agitada abrió los ojos y lo miro, estaba sonrojada.
Sol estaba incrédula de lo que había pasado, habían llegado mucho más lejos que siempre, su pecho subía y bajaba, ese orgasmo había sido devastador, gratificante. Se estaban mirando como si no entendieran que había pasado, sentía aun los dedos de Gaara dentro, el pareció darse cuenta y los retiro delicadamente, sin dejar de verla, fue demasiado erótico, lo vio verse los dedos, tenían algo cubriéndolos, le dio vergüenza, se sentó sobre la mesa y trato de buscar algo con que limpiárselo.
- Lo siento, déjame – en cámara lenta vio como el pasaba su lengua por sus dedos – no
- Dulce – dijo el con voz muy grave – eres dulce – la miro
Podría jurar que tuvo un orgasmo doble, solo escucharlo, verlo hacer eso, había ocasionado que su vagina se contraiga otra vez. Lo vio limpiarse los dedos a puros lengüetazos, sin dejar de verla. Tenía que compensarlo, entonces se decidió a hacerlo, se bajó de la mesa e iba arrodillarse pero la tomo del brazo, la jalo.
Vio que dejaban la oficina, la condujo por los pasillos oscuros, llegaron a su casa, le indico no hacer ruido, le pareció divertido, casi picante. Lo vio abrir la puerta de su habitación, ingresaron y el cerro. No encendió las luces, se puso frente a ella, espero que le diga algo pero la pego a él y le susurro algo al oído.
- Quiero hacerlo, quiero que hagamos el amor – su voz tan seductora ocasiono que se mojara mas
- Si – rodeo el cuello masculino con sus brazos – también lo quiero hacer
- Solo dime que debo hacer, no quiero hacerte sentir mal
- No lo harás
Lo beso agresivamente, el camino tratando de tocar su puerta, cuando la encontró, escucho como la abría y cerraba con seguro, ahora si estaban en su cama. Se separó un poco para sacarle el chaleco, la camiseta, él se dejó, acaricio sus pectorales, su abdomen, digo de un ninja, la piel blanca brillaba a pesar de no tener luz. Llego al botón del pantalón y lo abrió, él le soltó el cinto que sujetada el kimono, este se abrió mostrando su sujetador, el beso su cuello, casi bajando, volvía a subir, aprovecho para introducir su mano y toparse con lo que quería en su boca, el casi se cae al sentirla.
Lo condujo a la cama acariciándolo, el cayó de espaldas, se puso a su lado y beso sus tetillas, sus costillas, su abdomen, lo escucho hacer ruidos eróticos, vio cómo su mano se sostenía de la manta como si de eso dependiera. Hizo que colabore en bajarle el pantalón junto con el bóxer y lo vio, "Madre mía" grito por dentro, era tal y como se lo había imaginado, grueso, grande y poderoso. Pudo ver algo de vello púbico, muy escaso, agradeció que el solo tenga las pantuflas, sus pantalones y bóxer salieron volando.
Volvió a besar su pecho, empezó a hacer movimientos de arriba abajo en el miembro, el controlaba su boca, porque tal vez temía que alguien escuche. Decidida bajo hasta llegar a donde quería, beso su bajo vientre, succionado un poco, él se levantó un poco como queriendo ver que hacía, entonces llego a su premio y lo beso, primero suavemente, al sentir el sabor su cuerpo colapso, no sabía cómo describir ese sabor, sabía que ninguna mujer había estado ahí, la hizo llenarse de poder, más cuando vio como el volvía a caer a la cama, como de esa garganta una maldición salió.
Era más excitante escucharlo maldecir, entonces se lo introdujo, sintiendo la dureza y suavidad, sintiendo esas venas marcadas, saboreándolo. Escucho otro "Mierda" seco, después la mano del Kazekage aterrizo en su cabeza, premiándola por su buen trabajo, su lengua jugo con la longitud, como si se tratase de un helado. Los dedos delgados y elegantes de Gaara jugaron con su cabello, escucho solo gemidos, una que otra maldición, y supo que él estaba por acabar, porque su vientre se contrajo, él se sentó, apartándola de su miembro, como si no quisiera que ella pruebe eso.
La paro, le abrió el kimono por completo, trato de cubrirse las cicatrices pero él no la dejo, le bajo el pantalón, besaron su vientre, después él se levantó, ahora estaban casi desnudos, el soltó el broche de su sujetador, masajeó sus senos, sintió que la recostaban en la cama, instintivamente abrió las piernas, se colocó al medio, aún tenía sus bragas, tal vez tenía que sacárselas.
Él lo noto, las bajo lentamente, mientras besa su cuello, por fin seria suya, por fin el seria suyo. Ahora si estaban igual, el volvió a colocarse en medio, se apoyó en su codo, la miro y se detuvo. Ella tenía que indicarle, con caricias llego hasta la cadera del joven, lo empujo un poco para que él se animara a entrar.
- Suave, lento – le dijo
- Avísame si te duele
- No dolerá, solo hazlo – suplico en su oído
- Si
Lo vio mirar abajo, después que usaba su mano para colocar su miembro en la entrada, su vagina palpitaba de necesidad, lo vio, sus miradas se cruzaron y entro, cerró los ojos, "Diablos" sintió un escalofrió, se sintió llena por primera vez, el llenaba ese espacio a al perfección, hasta le dolió un poco, él se quedó quieto, mirándola.
- ¿Te hice daño? – parecía asustado
- No, solo que… bueno eres grande
- ¿Grande?
- Tienes… solo muevete despacio
Tenía vergüenza decirle, lo vio dudar pero empezó a moverse, a cada estocada sentía un orgasmo, el pareció perdido también, buscando el movimiento suave. Estaba conteniéndose, para ser su primera vez lo estaba haciendo bien, malditamente bien.
Decidida a dejarle una experiencia hermosa, uso su fuerza para hacerlo quedar de espaldas, se puso derecha y empezó a subir y bajar, dolía un poco pero rayos, se sentía muy bien. El cerro los ojos, estaba llegando el momento, subió la velocidad y escucho como el gemía, como esas manos delgadas presionaban su trasero como deteniéndola, pero no lo haría, estaba por culminar también, su clímax llego y se apoyó en los pectorales masculinos, movió sus caderas de adelante hacia atrás, disfrutando la sensación, entonces el presiono su agarre en su cadera y soltó un gemido seco, la guio en el movimiento, lento y profundo, estaba eyaculando, cuando termino se recostó sobre él, algo cansada.
Los dos estaban agitados, controlando la respiración, sintiendo sudor en sus cuerpos. Aun lo tenía dentro y sintió que algo empezaba a salir de ahí.
- Sol – susurro
- Uhm – su olor era magnifico
- ¿Lo hice bien?
- Muy bien – subió la mirada – demasiado bien
- Qué bueno, tenía miedo de decepcionarte – seguía agitado
- Nunca lo harías – se levantó un poco – debemos asearnos, o mancharemos tu cama
- ¿Puedes ducharte conmigo?
- Solo si prometes no encender la luz
- ¿Por qué?
- Tengo cicatrices en el vientre, del embarazo y bueno operaciones
- Las sentí al besarte, no tienes por qué avergonzarte
- Solo por esta vez que sea a oscuras, por favor
- Está bien – el beso su frente – no quiero que te incomodes
- Vamos entonces
Se levantó lento y el miembro del joven salió, apretó las piernas para que nada más salga, él se levantó y le ofreció la mano, se dejó guiar, estaba oscuro pero podía ver ese cuerpo perfecto. Ingresaron a la ducha y el abrió, el agua fría la refresco, sintió unas manos sobre sus pechos, la caricia era suave. Él estaba por detrás enjabonándola, limpiándola.
Después llegaron a su zona intima, también la limpio a conciencia, no pudo evitar sentirse deseosa otra vez, giro y le quito el jabón, empezó hacerle lo mismo, a pasarlo por sus hombros, pectorales y vientre, llego ahí y solo uso la espuma para limpiarlo, el parecía tener cosquillas pero se dejó.
El agua los limpio, evito mojar su cabello, ahora el cerraba el grifo y la pegaba a la pared de baldosas, le olía el cuello y le separaba las piernas.
- ¿Es normal desear tenerte otra vez? – le dijo al odio, ocasionando que se humedeciera
- Sí, es lo normal – acaricio los hombros
- ¿Puede ser aquí? ¿O deseas algo más cómodo?
- Donde quieras
Estaba dispuesta a todo por sentirlo otra vez, la tina estaba cerca así que apoyo su pierna flexionad ahí, el entendió y sonrió, se pegó a ella penetrándola, estaba tan duro como al inicio, se besaron mientras la envestía, ahora si no contendría sus gemidos.
Kakashi tenía al frente al ninja encargado, no podía creer lo que acaba de escuchar, era inaudito. Inaceptable, esto lo tendría que saber Naruto, ahora él era el Hokage, podría hacer algo.
- ¿Estás seguro? – volvió a preguntar
- Si sexto, hablamos con ella, al parecer pudimos quitarle el genjutsu, nos dijo todo
- No puede ser
- Utatane le ordeno hacerlo, a cambio obtendría un buen puesto de trabajo en el país del fuego
- ¿Qué diablos le pasa? ¿Por qué tanto odio a Sol?
- No lo sabemos sexto, la señorita Aoi solo nos dijo que recibió la orden, no pregunto él porque
- Si tenemos la declaración de Aoi, Naruto podrá hacer algo, podrá castigar a la anciana
- Ella se negara, tiene miedo de acusarla
- Lo tiene que hacer, ayudo a que el nombre de Sol este manchado en las villas, no puede solo quedarse callada, es injusto
- Tal vez si Ud. Se lo pide ella pueda ayudarlo
- Lo hare, sé que no limpiara mi nombre pero Sol debe saber que todo fue planeado, que…
- Pero eso no te quita la culpa – El Nara aparecía como una sombra
- ¿Qué haces aquí Shikamaru?
- También estuve averiguando por mi cuenta, ya que Sol y yo somos familia
- Tu cariño a ella es enorme lo sé, de alguna manera podre limpiar mi nombre
- Eso no te quitara la culpa y el hecho que te acostaste con otra en su cara
- Pero hay una razón, tengo fe
- Lástima, como te dije Sol y yo somos familia
- Respeto tu cariño a ella Shikamaru y
- Parece que no lo captas, he dicho que somos familia, ¿Entiendes? Sol y mi cuñado Gaara son pareja, están comprometidos
- ¿Qué?
- Pronto darán el aviso oficial, te adelanto que ellos se casaran así que no tiene caso que la incomodes con eso
- Eso no es verdad
- Si lo es, hace unos meses que es noticia, estás tan enfrascado en encontrar un culpable que no has leído las noticias, no te preocupes, le avisare a Sol de esto, aunque si mi cuñado se opone no insistiré
Vio como el Nara se alejaba, el ninja se despidió, ¿Qué demonios? ¿Sol y Gaara? No podía ser cierto, se trataba de una mentira, un mal chiste por parte del Nara solo que él, no era un buen comediante. Empuñando la mano golpeo la pared, una y otra vez, eso no podía estar pasándole, no cuando encontraba a los culpables. Sol no podía hacerle eso, no podía solo olvidarlo, solo eran cuatro años, si él no la había sacado de su cabeza, ella tampoco.
