Disclaimer: CDM no me pertenece lamentablemente, si así fuera, ahorita estaría mi Sucrette con Lysandro, criando pollitos, alimentando conejos y regando plantas. En espera de su quinto hijo.
Ok, no tan intenso. Pero sí con pollitos, conejos y plantitas.
Calma
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- No te lo tomes a mal, pero cuando te dije que, si necesitabas algo podías decirme, no creí que lo hicieras.
- Tú tienes más experiencia en el campo, y eres una persona confiable.
- Gracias, aunque sigo sin entender qué quieres saber.
- Quiero saber cómo hacerlo bien.
Sonrojo de Castiel.
- Sí, ya. Pero ¿qué quieres que te diga?
- No lo sé, mi memoria no es buena, tal vez podrías ayudarme a enlistar qué es lo que debo tener en cuenta y tal vez… c-ómo n-no lastimarla.
Sonrojo colectivo.
- B-bueno. No me gusta remover viejos recuerdos, sólo he estado con una persona, pero… te ayudaré.
- Gracias.
- Mi primera vez fue con Debrah.
- Eso podía imaginarlo, andaban muy juntos y faltabas constantemente a los ensayos.
- Tsk, calla, no me lo recuerdes- desvió la mirada – Llevo años viviendo solo, por lo tanto, no tuvimos problema al encontrar un lugar. Creo que eso sería lo primero que debes tener listo.
- Bueno, Leigh irá a la playa con Rosa este fin de semana. Supongo que sería en mi casa.
- Bien. Ten presente que se trata de algo "especial" – añadió imitando las comillas con los dedos- no puedes ir directamente a la acción como una bestia. Yo llevé a Debrah a un concierto.
- Interesante.
-Sí.
- Pensaba prepararle una cena a Lynn.
- Es buena idea, no se te da mal cocinar.
- Sí, creo que explotaré un poco de lo que sé hacer.
- Bien. La primera noche que dormimos juntos Debrah y yo, intenté hacer algo… "romántico" para ella.
- ¿Romántico?, ¿Tú?
- Me ofendes.
- Solo preguntaba.
- Ya sabes flores, velas, cosas que a ella le gustaba.
- Sí, eso me imaginé. Debrah debió ser muy especial.
- Lo fue en su momento. Ahora es historia.
- Me alegra saber eso.
Silencio. Castiel tose incómodo.
- Prosigo: cenan, platican sobre sus cosas, terminan de cenar, un beso, otro beso y mágicamente, ya están en tu cuarto. Debes tener muy presente el juego previo.
- Te refieres a…
- Sí, me refiero a eso. Besos más intensos, caricias… tienes que ser perceptivo y darte cuenta de qué le gusta.
Lysandro rojo como el cabello de Castiel. El pelirrojo le dedica una sonrisa socarrona.
- Más o menos como lo que hicieron en los vestidores.
- Para con eso.
- Sabes que es divertido recordarlo- rio.
- No me lo recuerdes, fue bochornoso. Pero gracias por tocar la alarma de incendios, me salvaste de hacer algo descabellado.
- Fue un placer, sabes que soy un alma caritativa. Continuando con el listado, luego del juego previo en donde vas a tener que utilizar mucha lengua, va el acto principal.
- Hablas de…
- Sí.
- Temo hacerlo mal.
- No creo qu… ¡Joder acabo de recordar que la tabla…!
Tos de Lysandro.
- Es decir, Lynn. Es igual de "santurrona" que tú, no me sorprendería que también fuera su primera vez- Lysandro lo observó largamente.
- Si te lo preguntas, no. Debrah no perdió su virginidad conmigo.
- No quería saberlo, pero no me sorprende.
- Tu mirada parecía decir lo contrario. Regresando al tema, ustedes son un par de vírgenes, eso no ayuda mucho.
- ¿Eso complica las cosas? - preguntó Lysandro apesadumbrado.
- La primera vez casi siempre sale mal, ya sabes, por la inexperiencia, los nervios, no sabes en donde meter la…
- Ya entendí- cortó el peliblanco.
- Bueno hermano, tal vez podrías ayudarte con videotutoriales.
- ¿Qué son esas cosas?
Castiel rio con ganas, la inocencia de su amigo contrastaba con las letras de las canciones hot que escribía. Aún no entendía cómo lograba hacerlo. Sacó su celular y tecleó. Lysandro lo observaba atento desde su sitio. El pelirrojo estaba dispuesto a regresarle la joda. Se aclaró la garganta y continuó.
- Agradécele al señor delegado que haya convencido a la vieja de contratar servicio de internet. Gracias a él, te ofrezco ideas. ¡Voilá! - exclamó extendiéndole el aparato, que se sostenía en las palmas de ambas manos, cual ofrenda. Lysandro abrió los ojos, ruborizándose violentamente. Los gemidos inundaban la bodega.
- ¿E-esto es necesario? N-no creo que la pornografía pueda ayudar, no es real, son actores.
- Querías ideas, aquí las tienes. Y tú lo dijiste, son actores, es como si estuvieran creando arte- sonrió abiertamente el pelirrojo con fingida inocencia, el móvil seguía extendido hacia su amigo.
Lysandro tomó el celular como si se tratara de una cucaracha inmunda y observó la pantalla desde lejos.
- Castiel, ¿qué te hace pensar que esto le gustará a Lynn? Se ve doloroso- el mencionado se acercó más al peliblanco para mirar el video.
- Sí, creo que darle bofetadas no sería lo más recomendable para una primera vez- rio de nuevo el pelirrojo, disfrutaba ver cómo Lysandro miraba horrorizado el video de sexo hardcore. Agarró el celular, buscó otro video, pulsó el reproductor y de nuevo se lo dio a su amigo.
- ¿Esto no es ilegal? Son colegialas.
- Son actrices porno actuando como colegialas. Además, las colegialas son sexis.
- Si tú lo dices…
De nuevo, el pelirrojo tomó el celular, tecleó en el buscador y el video se cambió. Le extendió el aparato a Lysandro. En la pantalla aparecía una escena de una chica con los ojos vendados.
- ¿A las chicas les gusta que les venden los ojos? - preguntó curioso el peliblanco.
- A algunas sí, creo que esto les permite concentrarse más en lo que sienten… ¿qué sé yo?
- ¿Y usar esposas no les incomoda?
- A algunas les excita sentirse dominadas.
- Interesante.
Castiel no lo pudo ver, pero un brillo iluminó la mirada de Lysandro por un segundo.
- No te culpo, supongo que eso no es lo tuyo- dijo el pelirrojo desinteresadamente. Una vez más, le quitó el celular con intención de cambiar el video.
- Castiel, detente.
- ¿Qué ocurre?
- Este método no me está ayudando.
- ¿Por qué lo dices?
Suspiro.
- No creo que ver pornografía me sirva de mucho, no es lo mismo, son actores, les pagan por hacer… eso, no lo hacen por amor.
- Hay algunas actrices que lo hacen por amor a la…
- ¡Ya entendí! - cortó Lysandro, poniéndose colorado- Pero no quiero usar la pornografía como guía de mi primera vez. Así que, abandono tu plan, creo que será mejor que ambos aprendamos juntos, aunque salga mal al inicio.
- Una idea respetable, te apoyo con eso, es mejor tomarse todo con calma. Lo harás bien. ¿Necesitas algo más?
- De hecho, sí.
- Soy todo oídos.
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Nota de la autora:
Originalmente no consideré la idea de seguir la historia, iba a dejarla desde el primer capítulo, pero me sentí un poco inspirada en darle un final "decente", ya saben, la culminación de lo que Castiel interrumpió al tocar la alarma de incendios, me sentí mal al dejar a Lysandrito con las ganas, por lo que quise extender un poquito su sufrimiento.
En este capítulo decidí ahondar más en la relación de confianza que hay entre Castiel y nuestro victoriano, lo había dicho antes y lo sostengo: siempre me imaginé a esos dos en una amistad unida, íntima y sólida a pesar de ser tan diferentes, sigo dolida que en CDMU la hayan quebrantado, pero bueno: let it be.
Me siento contenta de este capítulo en donde, si bien Lynn no tiene participación directa, decidí mostrar cómo me imagino el nivel de confianza y complicidad que hay entre ese par de amigos.
Como sea, en el siguiente capítulo acaba el martirio de Lys, va a probar por primera vez las dulces mieles del amor pecaminoso jajaja ok, no tan así, pero ustedes entienden.
Y bien, me despido por ahora con lo siguiente: escribo esto por amor a mi ruta que ya murió, escribo porque me gusta hacerlo, escribo porque quiero, pero eso no significa que sea excelente, por lo que me gustaría que me ayudarán a mejorar y a darme ideas acerca de la fantabulosa cena que le espera a Lynn muajaja
¡Hasta la próxima y gracias por leer! :)
Kart-oOn
