Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que yo invente para la historia. La historia es mía.
Capítulo 2: Problemas
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—¡¿Dónde diablos estabas?!— volvió a preguntar Emmett. Brook no dejaba de llorar, secando sus lágrimas con el puño de su ropa.
—No volverá a pasar, lo siento— Emmett apoyó la cabeza en el volante. Nada le salía bien. Había perdido todo, no podía perderla a ella también, pero Brook no lo entendía y eso le dificultaba las cosas.
No sabía nada de paternidad, nunca supo cuidar bien de su hermana, la ayuda que tuvo era que Brook siempre demostró ser autosuficiente. Él se encargaba de que estudiara, se informara de cosas que tal vez él no podría explicarle, le enseñó a vestirse, a lavar bien sus dientes, nunca pudo enseñarle a peinarse por eso había cortado su cabello de esa manera.
—Lo siento, oso— Emmett miró a la niña que se encontraba a su lado intentando que él deje de estar enojado. Él podía ser muy exigente con ella y poco comprensivo, pero eran estos momentos los que lo llevaban a recordar que sólo se trataba de una niña y que esa niña era su hermana.
— Ven aquí— le tendió los brazos y Brook accedió a ellos, sentándose en sus piernas, acurrucándose contra su pecho— No pasa nada, Brookie
— ¿Ya no estás enojado?— Emmett la miró y terminó de secar sus lágrimas.
—No puedo estar mucho tiempo enojado contigo, Brook. Lo siento— sonrió. Brook envolvió su cuello con sus pequeños brazos y besó su mejilla.
Llevaban un día en la calle. Emmett no tenía idea de cómo iba a lograr que salieran de esa situación. La noche en el hotel no le había salido tan económica como esperaba, internamente estaba desesperado.
Al día siguiente antes de ir a su trabajo de mecánico despertó a su hermana y la llevó a la escuela, asegurándose de que entrara. Brook no estuvo muy contenta por ello pero Emmett no iba a dejarla faltar, aún dudaba de que Brook asistiera el día anterior, la conocía demasiado bien como para darse cuenta que se había escapado.
La directora de la escuela, Victoria, los vio llegar y sonrió a modo reproche al ver a Emmett.
—Diablos enana, ¿otra vez en problemas?
—Yo no hice nada, lo juro— susurró Brook.
—A buena hora que lo veo, señor McCarty, acompáñeme a mi oficina por favor. Y tú, Brooklynn, ve a tu clase.
—Sí señora.— Brook sonrió a su hermano y corrió por los pasillos hasta su salón.
Emmett siguió a la directora con nerviosismo, Brook nunca causaba problemas, al contrario, él era el responsable de los problemas que acarreaba su hermana.
Imitó a la directora tomando asiento frente a su escritorio.
—¿Ha pasado algo grave con Brook? ¿Se portó mal?—preguntó haciéndose el tonto, Victoria rió falsamente.
—Brook es un ángel, Emmett, tal vez un poco mal hablada pero un ángel al fin y al cabo.— suspiró— Claro que, podría observarla más seguido si ella asistiera a clases una semana completa al menos.— añadió cruzándose de brazos.
Emmett fijó la vista en algún lugar del suelo, incapaz de mirar a Victoria a los ojos por más tiempo. ¿Qué mierda le diría?
—¿Estaba enferma…?— respondió aunque sonó más como una pregunta que una afirmación.
— Señor McCarty, llamé repetidas veces a su casa, el número de línea indicado en los papeles de su hermana, siendo imposible comunicarme. Así como también a su teléfono celular. Brooklynn no ha asistido a la escuela desde el jueves pasado, ya estamos a miércoles. ¿Está usted al tanto de la situación?
—Yo…— Emmett pasó una mano por su rostro, intentando mantener la calma.
—El mes pasado la niña ha llegado en un estado bastante desaliñado, le advertimos que si usted no podía con ella nos veríamos obligados a llamar a servicios sociales…
—Espere… disculpe— suspiró— Brook no está tan mal, es una niña feliz. Saben que no cuento con alguien que me ayude a cuidar de ella, trabajo todo el día para que ambos tengamos un plato de comida, yo la alcanzo a la escuela, no sabía que ella…
—O sea que usted no sabe qué es de la niña si es que no asiste a clases.— Emmett iba a protestar pero Victoria impidió que hablara— Señor McCarty, la niña no tiene ropa limpia, no parece tener buena higiene, no se la ve bien alimentada y no asiste regularmente a la escuela. No quiero demorar más ninguna posibilidad de darle a la niña un mejor estilo de vida.
—No es decisión suya, Brook está bien conmigo. Arreglaré las cosas, lamento no estar al pendiente tan seguido, trataré de ser mas atento con ella.—se defendió diciendo las palabras una tras otra, poniéndose de pie— Mañana tendrá a Brook en buen estado.— dijo esto último antes de salir de la oficina.
—Me pregunto cómo hará.— negó Victoria con la cabeza, llamando a su secretaria para que investigue a la familia.
Victoria había sido muy paciente con los hermanos, comprendiendo la situación que Emmett le había planteado. Como directora de la escuela, siempre sugirió que servicios sociales interviniera, pero Emmett se negó, diciendo que él se haría cargo. Pero ya había pasado un año y medio desde que Brook había ingresado a la escuela con seis años de edad y no veía progreso en la niña, por parte de ninguno. No quería ni pensar en cómo la niña salió del kinder.
Brook tenía siete años, andaba sola por las calles sin importar la hora, cualquier cosa podría pasarle. Emmett tenía veinticinco y no contaba con un buen empleo. Victoria no veía cómo es que ambos lograrían salir de la situación en la que estaban, aún sabiendo que ambos contaban con la manutención de su padre.
Al terminar su turno en el trabajo, antes de irse, Emmett fue a hablar con Félix, su jefe. Necesitaba un aumento para cumplir con los caprichos de la directora del colegio de su hermanita.
—¿Un aumento?— preguntó su jefe, limpiando algunas herramientas.
—O un adelanto… Tengo que mantener a mi hermana y necesita zapatos.— pasó su mano por el cabello, rascándose.
—¿Tú entiendes que en un trabajo como este no puedo ofrecerte mucho, no es así?— Emmett lo estudió con la mirada. Sabía que trabajando en un taller mecánico de segunda no ganaría mucho, pero tenía los conocimientos necesarios para llevar a cabo las tareas sencillas, sin cometer errores, además de que era lo más accesible que había conseguido.
—Lo compensaré.— persuadió. Félix lo miró un momento, dejando las herramientas a un lado.
—Horas extras, los fines de semana.— se retiró a su despacho y regresó con un mazo de billetes, a Emmett ya le dolía el sacrificio. Fines de semana que dedicaba a su hermana deberían ser sacrificados.
Regresó a paso lento en el jeep, esperando encontrar a Brook en la calle donde solía estacionar el auto. Ella lo esperaba sentada sobre la vereda, al verlo bajar corrió a su encuentro con la sonrisa más linda que Emmett adoraba.
—¡Regresaste!
—Siempre regreso. ¿Cómo te ha ido?— preguntó dejándola sobre sus pies. Observó el rostro sonriente de su hermana un instante y acarició su mejilla— ¿Has estado llorando, Brooklynn?
—No.— respondió apenas en un sonido audible volviendo a aferrarse a su cuello con sus brazos. Emmett no la apartó, dejó que la niña encontrara consuelo en ellos para luego apartarse.
—Espera un momento, peque— le sonrió dándole ánimos. Volvió a ponerse de pie y caminó hasta el Jeep, abriendo el capó del auto rebuscó entre las cajas encontrando lo que buscaba. Lo escondió en su espalda y volvió con Brook, que se estaba limpiando las lágrimas con la manga de su blusa mientras lo observaba con curiosidad.
—Mira lo que he encontrado— sonrió Emmett sacando el oso de peluche de sus espaldas. Brooklynn chilló de alegría quitándoselo de las manos para darle un fuerte abrazo.
—¡Microbio! Creí que lo había perdido.— dijo sin dejar de sonreír, abrazó a su hermano y dejó un beso en su mejilla antes de seguir abrazando al deplorable oso.
—¿Quieres contarme qué pasó?— Brook siguió sosteniendo al oso mientras lo mecía en sus brazos, miró al suelo dudando si responder o no.
—Lisa me dijo huérfana.— Emmett miró a su hermana, tal vez nunca lo hablaron, tal vez Brook ni sabía de la existencia de esa palabra. Quería enfrentarse a esa tal Lisa para ponerla en su lugar y que dejara de molestar a su hermanita.— ¿Soy huérfana, no es así Emmett?—Emmett la atrajo a sus brazos y besó su cabeza.
—Los niños huérfanos no tienen quién cuide de ellos.—respondió—Yo estoy para cuidar de tí.
—Creí que los huérfanos no tenían padres. Yo no tengo papás. Tú eres adulto y por eso puedes cuidarme. No hace falta que lo digas, yo sé que Lisa tiene razón.
—No linda, no lo tiene. No dejes que esa niña te moleste, no lo permitas.— Brook dejó que su hermano la abrazara, había estado gran parte del día alejada de él y lo necesitaba.—Tenemos que hacer algo tu y yo hoy.—habló Emmett cambiando de tema mientras la tomaba en brazos.
—¿Qué cosa? —Emmett le contó en resumidas palabras lo que había hablado con Victoria y sobre la condición que habían acordado para que Brook ingresara a la escuela al día siguiente.
Brook se puso feliz al saber que tendría zapatos nuevos, tal vez no cubría todas las necesidades pero era un punto a favor. Así como volver a bañarse en el cuarto de hotel usando los pequeños champús y acondicionadores que éste ofrecía. Victoria no podría negarle la entrada al siguiente día aunque quisiera.
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Rosalie no sabía si preocuparse o no porque Brook no hubiera ido a su casa esa mañana, tal vez sus padres no la dejaron salir o simplemente había ido a la escuela como debía de ser. Revisó su celular sonriendo a los mensajes recibidos de su amiga y se dispuso a seguir arreglando su casa. Aún tenía tiempo libre antes de comenzar a trabajar y se encontraba bastante relajada al respecto. Pero pasaron los días y no había señales de Brook.
Era sábado, suspiró extrañada ya que apenas había pasado poco tiempo con ella y ya se había encariñado.
—Para mi fue la cerveza, Rose, algunos aseguran que la resaca hace que imagines cosas incluso al día siguiente, depende de la cantidad que has bebido.
—No es imaginación, Alice— suspiró, se encontraban en el supermercado, Alice pasaría el fin de semana con ella y Rose quería tener el refrigerador bien cargado.— Es real. ¿Y de dónde has sacado lo de la resaca?— cuestionó entrecerrando los ojos.
—Pues sin verlo no me lo creo.— respondió Alice revisando los precios de los vegetales. Rosalie suspiró, observando a lo lejos el sector de indumentaria, una idea algo descabellada cruzó por su cabeza.
—Creo que vi algo que me gustó, iré a revisar, ¿me disculpas un momento?— se excusó.
—Aquí estaré— cantó Alice sin apartar la vista de los morrones, no entendía bien la diferencia de los colores con el precio, ¿no deberían salir lo mismo?
Rosalie caminó deprisa al sector de ropa de niños, tratando de recordar el tamaño de Brook buscó un par de cosas que pudieran quedarle bien, como una remera un buzo y unos pantalones, también se le ocurrió comprarle un vestido pero tal vez ya sería demasiado.
Para el calzado debía esperar a verla de nuevo ya que no tenía idea de cuánto calzaba.
—Está bien, voy a necesitar una foto de ella la próxima vez que la veas.— Rosalie alzó las cejas al escuchar a su amiga— ¿qué? ¡Le estas comprando ropa! Ver para creer, Rose.
—Con amigos como tú para qué quiero enemigos.— resopló caminando hasta la fila de cajas.
—¿Tus padres vendrán mañana no?— preguntó Alice mientras pasaba los productos por la cinta registradora.
—Sep. Puedes quedarte, no hay problema en eso, de todas formas vienen en la noche.
—Ah, bien pues. Supongo que Jasper pasará a buscarme, no te preocupes.— Rose miró a Alice con una media sonrisa.
—Siempre evitas cruzarte con mi hermano.
—Sin ofender, amiga, pero Edward me parece muy arrogante.
—Lo es. Pero ustedes se llevaban bien.
—Tenemos muchas diferencias
— Sí claro.— terminaron de pagar y partieron a su casa.
—Por cierto, ¿qué tal la visita que te dió el martes?
—Criticó el lugar incluso antes de bajar de su auto.— Alice se carcajeó— Al menos logré despejar la entrada, sino hubiera criticado mi método de mudanza.
—Es increíble cómo Bella se casó con él, siendo una persona tan irritante.
—Edward no es irritante.
—Rose…
—De acuerdo, tal vez un poco—sonrió.
—¿Viste como te veía el muchacho de caja? Si fueras más atenta tal vez ya tenías una cita.— sonrió Alice mientras bajaba las bolsas del auto, Rosalie negó con la cabeza.
—¡Alice!—sacó las bolsas que quedaban en el auto y buscó las llaves.
—Oye, Rose…
—¿Hmm?— miró a su amiga y luego a su casa, comprendiendo. Sonrió al ver a Brook nuevamente, sólo que ahora se sorprendió de que la niña no hubiera entrado— es ella…— susurró para Alice y se acercó a la niña— ¿Brook?
—¡Rose!— gritó de sorpresa acercándose para abrazarla, sin importarle lo cargada que pudiera estar Rosalie.
—¿Qué haces aquí, linda?
—Déjame ayudarte— Brook agarró un par de bolsas que Rose sostenía, Alice se rió ante el esfuerzo de la niña.— No quería estar sola y aburrida así que vine a verte pero no estabas— comentó mientras caminaban dentro de la casa.
—Oh… ¿llevas mucho tiempo aquí?—Rose dejó las bolsas en la encimera y agarró las que Brook sostenía repitiendo la acción, Alice las seguía manteniendo distancia.
—No lo sé, no llevo en cuenta el tiempo.— Rosalie sonrió mirando a la niña, le sorprendía que no hubiera usado la copia de llaves que aún tenía. Alice carraspeó a su espalda y Rose se percató de su presencia.
—Cierto, Brook ella es mi amiga Alice, Alice ella es Brook.— las presentó.
—Hola Brook, es un gusto conocerte al fin. Creí que Rosalie estaba enloqueciendo hablando con la niña fantasma de la casa.— Rosalie golpeó su brazo despacio— ¡Oye!
—Hola Alice— saludó la niña entre risas.
—Brook, mira lo que he traído para tí— Rosalie buscó entre las bolsas y sacó las que pertenecían a Brook, se las dio para que las viera.
—¿Son para mí?— preguntó sorprendida.
—A menos que haya una niña fantasma que le quepa esta ropa… sí, son para ti.
Ambas, Alice y Rosalie, le mostraron a Brook las cosas que habían comprado para ella.
Rosalie convenció a Brook de que para usarlas primero debería tomar un baño, la niña aceptó con pocas ganas.
Alice se encargó de arreglar su cabello y cortar un poco las puntas, dándole otra forma.
Brook estaba encantada con su ropa nueva y su nuevo peinado, Rosalie le había atinado a los talles y no podía dejar de mirarse al espejo.
—Podemos ir a comprarte zapatos si quieres, Brook.— sugirió.
— No tienes que gastar en mí, Rose, yo tengo mis cosas.
Alice y Rosalie intercambiaron miradas, no estaban muy convencidas de ello.
—No hay problema, linda. Además, a ti te gusta ¿no?
Brooklynn se lo pensó un momento. Sí, le gustaba todo lo que Rose hacía por ella, pero al fin y al cabo era una desconocida. Su hermano se enfadaría si se enteraba que tenía una amistad con la nueva inquilina de su antigua casa y más aún, que le había obsequiado ropa.
—Oh vamos…— Rose acarició su cabello.
Tres golpes en la puerta interrumpieron su conversación. Alice se acercó a la ventana de la habitación para ver de quién se trataba. Miró a Rosalie y luego a Brook, repitió la acción varias veces antes de dirigirse a su amiga.
—¿Esperabas visitas hoy?— Rosalie la miró luego de arreglar el dobladillo de los nuevos jeans de Brook.
—No, sólo tú estabas invitada.— respondió poniéndose de pie, acercándose a la ventana.
—Pues piensa rápido.— susurró Alice yendo donde la niña y tomando su mano.
—Dios, ¿acaso no ven el timbre?— murmuró Rosalie observando. Se quedó helada al ver a su hermano con su esposa en la puerta de su casa. ¿Qué diablos hacían allí? No debían venir hasta mañana.
—Si quieres, encárgate de ellos, yo puedo llevarme a Brook.
—¡No!— chilló la niña corriendo donde Rosalie, abrazando sus piernas. Rosalie frunció el ceño ante la reacción de la niña, mientras a la vez pensaba en cómo sacarla sin que su hermano la viera. Estaba en serios problemas.
—Tranquila, preciosa, nadie va a llevarte a ningún lado. — sonrió dándole confianza mientras acariciaba sus cabellos.— Pueden tratar de salir por la puerta de la cocina, ¿aún tienes la llave, cariño?— Brook asintió— Bien…
—No te preocupes, Rose, yo me encargo.— le sonrió Alice.
Las tres bajaron las escaleras, Rosalie fue directo a la puerta mientras Alice intentaba que Brook fuera con ella a la cocina, pero Brook no podía con su curiosidad, la forma de actuar de Rose la puso alerta y quería saber quién era la persona que la molestaba.
Rosalie abrió la puerta, encontrándose con su hermano y cuñada vestidos con sus respectivos trajes de trabajo. Edward de traje y Bella con un vestido pegado a su cuerpo y un saco que le llegaba a la rodilla, su cabello cayendo a un costado, maquillaje sencillo con un fuerte labial carmesí en los labios. Rosalie apenas tenía los jeans con los que había ido de compras, una remera blanca y una camisa a cuadros vieja y algo mojada por el baño con las mangas remangadas.
—Pasábamos por aquí y le pedí a Edward que nos trajera, quería darte un regalo por y para la nueva casa, Rose— sonrió Bella señalando el florero que Edward sostenía en sus manos.
—No debiste molestarte…—respondió Rose sacudiendo apenas su cabello, acto que hacía cuando estaba nerviosa— un aviso por "mensajito" no hubiera estado mal— sonrió mirando a su hermano.
—Oh, ¿estabas muy ocupada? Creí que no trabajabas los sábados.
—Y no lo hago pero aún así tengo otras cosas que hacer, Edward.
—¿Llegamos en mal momento?— preguntó Bella frunciendo el ceño— amor, creí que le habías avisado.— miró a Edward enfadada.
—No pasa nada, pasen…—les dijo Rosalie antes de que presenciara una pelea entre ellos, Edward se encogió de hombros lamentándose y ella simplemente rodó los ojos incapaz de creerle.
—Sólo será un momento, no te robaremos más tiempo, Rose— dijo Bella mirando el lugar. Alice tiró del brazo de Brook sacándola de la vista, haciendo que ella se quejara.
—¡Alice!— refunfuñó alejándose de ella. Bella acababa de dejar su cartera en el sofá cuando la escuchó.
—¿Tienes visitas?— preguntó Edward mientras terminaba de sentarse. Esperaba que Bella se sentara en sus piernas, pero ella ya tenía la atención en otro lado.
—Algo así, ya se iba…
—Oh…— susurró Bella sorprendida. Brook la miraba oculta en las piernas de Alice, quien luchaba por abrir la maldita puerta de la cocina. En cuanto escuchó a Bella supo que ya no tendría caso intentar escapar.— ¿Hacían de niñeras?— preguntó sonriendo.
—Pf, tú que crees…— respondió Alice haciendo como si nada.
—Es una vecina, Alice la acompañaba a su casa…— se apresuró a decir Rose, llamando la atención de su amiga para que saliera con Brook por la puerta principal. Alice tomó la mano de la niña y la guió hasta la puerta, ni Brook ni Bella desviaron la mirada la una de la otra, parecía un desafío de miradas.
—¿Niñera? ¿Tú?— preguntó Edward mirando a su hermana.
—Un gusto Ed, nos vemos más tarde… Qué bueno verte, Bella— saludó Alice sonriendo y saliendo con la niña de la casa.
—La vecina tomó cariño conmigo.— se defendió Rose— Oigan por qué tantas preguntas, era sólo una niña.
—Actuabas como si ocultaras algo y Alice fuera tu cómplice.— dijo Edward bastante cómodo en el sofá, jugando con el cubo mágico que Rosalie había puesto de adorno en una de las mesitas contiguas al sofá. Bella rió y se acercó sentándose junto a su esposo.
—Amor, no la molestes. Seguro estabas nerviosa al vernos llegar de imprevisto, no te preocupes, seré yo quien avise la próxima vez.— dijo quitando el juguete a su esposo obligandolo a mirarla. Rosalie sonrió viendo cómo la situación era dejada atrás.
—¿Quieren algo de beber?— sugirió cambiando de tema.
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Edward y Bella no habían estado demasiado, luego de tomar el café que Rosalie les había preparado ambos debían regresar a sus respectivos trabajos. Rosalie los despachó siendo recordada por su hermano de la cena que tenían la noche siguiente junto a sus padres.
Aprovechó que Alice se estaba demorando en regresar y se dio una ducha para cambiarse de ropa, ordenando el desastre que habían dejado con su amiga en el segundo piso.
Prepararon pizza, entretenidas viendo tutoriales de cocina en youtube intentando experimentar con nuevos agregados. Rosalie no pasó desapercibida la distracción de Alice, podía verla cortar el queso mientras comía un poco del mismo de vez en cuando, pero sabía que algo pasaba.
—¿Qué sucede? Has estado bastante callada.
—¿Y que esté callada significa que pasa algo?— respondió Alice mirándola mientras comía un pedazo de queso. Rosalie enarcó una ceja.
—Te conozco suficiente mi querida amiga, desembucha.
—Pues…—Alice tardó en responder, como si buscara la manera adecuada o las palabras correctas para contestarle— puede que haya tenido una conversación con Brook esta tarde…
—Ajá, ¿Y?
—Necesitaba saber qué es de la vida de esa niña, Rosalie, tú no sabes nada de ella. Te encanta sólo porque es adorable y te dio pena, todo bien con que tenga una llave de la casa pero debiste habérsela quitado ya que lo más seguro era que si ella tenía una copia de llaves, alguien más de su entorno seguro tenía otra.
—¿Alice y eso qué tiene que ver?— Alice dejó el queso cruzándose de brazos mirando a su amiga, quien no podía ser más inocente.
—Brook no tiene familia, vive con su hermano en las calles. Con suerte a veces consiguen dormir en un hotel. Espérate a que el tipo vea cómo la has vestido para que vuelva corriendo con ella a pedirte hospedaje.
—Eso no pasará…— trató de contradecir Rose, aún en shock por saber el estado en que vivía su pequeña nueva amiga— Brook se ha esforzado mucho en no hablar de su familia, supongo que lo que menos quiere es que su hermano sepa que ella ha estado viniendo aquí.— Alice negó con la cabeza sin responder a su amiga, ella se lo había advertido, lo único que veía era que se avecinaban problemas.
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La cena del domingo había llegado, Rose se había esforzado en arreglarse lo mejor posible pues sus padres siempre elegían un restaurante bastante ostentoso para su gusto, ella desencajaba de todo eso, era uno de los motivos por los que se había mudado y al parecer no lograría escapar de ellos tan fácil.
—Nunca creí que terminarías en un pueblo como este, la verdad nos has sorprendido a todos.— habló Carlisle sacando el tema de la mudanza nuevamente.
—Es bastante tranquilo, papá. La gente es muy buena aquí.
—Lastima que no conseguirás una buena paga por tu trabajo al estar lejos de la ciudad— acotó Edward. Rosalie lo miró juntando las cejas, su comentario le había molestado.
—Pues yo creo que va a irle bien— añadió Bella, quien no había dicho nada en toda la cena.
—Rose, cariño, ¿en serio crees que estarás mejor aquí que en la ciudad donde estamos nosotros?— Esme la miraba preocupada. Rosalie no podía creer lo metidos que podían llegar a ser su familia. Agradeció silenciosamente a Bella por la ayuda pero no había dado resultado.
—Seattle es una bella ciudad pero no es lo mío, necesito encontrar mi propio lugar. No seré médica como papá o Edward, tampoco vendedora de inmuebles como tú mamá. He conseguido trabajo aquí y por el momento el dinero que gano es suficiente.
— Con el valor de esa casucha es obvio que es suficiente…
—Edward.— lo calló Bella. El tema de la casa de Rosalie quedó olvidado.
—Bien… —Esme suspiró— Hijo, ¿qué era lo que querías decirnos?— preguntó con una sonrisa.
—De hecho… queremos decirles— sonrió tomando la mano de Bella, todos los adultos centraron la atención en ellos— Bella y yo vamos a intentarlo de nuevo.
— Volvimos a ponernos en la lista de adoptantes.— soltó Bella sonriendo. Los tres adultos los miraron sorprendidos. Carlisle y Esme estaban emocionados, parecía que la pesadilla que la familia había vivido en el pasado había sido superada.
Rosalie no podía creerlo. Su hermano se había vuelto un ogro los últimos años, lo conocía lo suficiente como para saber que simplemente lo hacía por convicción de Bella, quien moría por ser madre. Miró a su hermano quién captó su mirada, ambos serios, Edward sin quitar la fachada de felicidad de su rostro.
Rose agradeció el aventón de su padre a su casa, Carlisle y Esme ya habían visto la casa antes de la cena y a ambos les había gustado. Tal vez no estaba a su altura, pero sí a la de su hija y con eso bastaba, ambos estaban dispuestos en ayudar con los arreglos pero Rose se los negó alegando que la casa tenía estilo propio.
Despidió a sus padres y sacó las llaves de su cartera, agradeciendo haber dejado la luz del porche encendida, dándole algo de seguridad al llegar tan tarde a casa.
Unos pasos se acercaron y Rosalie levantó la mirada, un hombre alto, casi dos cabezas más alto que ella y bastante corpulento estaba a sólo cinco pasos de distancia cuando lo vio. Retrocedió por puro reflejo, notando el pequeño cuerpo que lo acompañaba, suspiró al reconocer a Brooklynn detrás de él, reconociéndolo cuando las luces iluminaron su rostro.
—¡¿Tú?!— ambos gritaron sorprendidos. Brooklynn sonrió al ver que al parecer ambos se conocían.
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Holaaaa¿Qué creen que pasó con Edward y Bella antes? ¿Por qué a Rose no le gustó mucho la noticia? Y... ¡Rosalie y Emmett finalmente se encuentran!
Espero que les haya gustado el capítulo así como yo disfruté escribiéndolo. No olviden dejar un review !
No creo actualizar la próxima semana a menos que tenga tiempo y de hacerlo desde el celular ya que me voy de viaje, pero subiré adelantos en mi pagina de facebook (Fanfics twilight by Jenn, link en mi perfil), gracias por leer!
*Muchas gracias por los reviews del capítulo anterior a: miop, Elizabeth Marie Cullen, maidely34, DuendecillaVampi, Emmett McCartys angel, supattinsondecullen, saraipineda44, Kbum (yo también amo las historias de RyE), Cary y Esal.
Nos leemos en el próximo capítulo!
