Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer salvo los que yo invente para la historia. La historia es mía.
Capítulo 5: Decisiones
Bella colocó el ramo de flores sobre las piedritas que cubrían la tumba. Acarició la lápida conteniendo el llanto mientras lágrimas rodaban por sus mejillas.
Daniel Cullen (2014—2016) "Continúas viviendo en nuestros corazones. Hoy y siempre."
Odiaba la vida en parte por haberle arrebatado a su hijo, le había llevado tiempo volver a ser ella misma después de la pérdida. Y no era la única, Edward estaba a su lado, sufriendo el mismo dolor. Ambos lo habían enfrentado juntos, ninguno aflojó, ninguno se alejó.
Por eso mismo, tiempo después, ambos decidieron que podían volver a tener una familia. Bella no quería embarazarse de nuevo, explicándole a Edward su punto de vista. Su esposo no dudó en estar de acuerdo con ella, así como ellos habían perdido a su hijo debían de haber miles de niños que habían perdido a sus padres. Solo tenían que encontrar al indicado, aquel que los necesitara tanto como ellos a él.
Dani apenas tenía tres años cuando ocurrió aquel accidente donde perdió la vida, Bella recordaba a su hijo con las sonrisas que él le daba cada día, recordaba cómo aprendió a salir de su cuna para caminar hasta la cama de ellos y tocar su rostro para despertarla, ella lo subía a la cama y lo arropaba para poder disfrutar de otra hora de sueño.
Intentaba imaginarse cómo se vería ahora, con cinco años. Su cabello habría crecido, su pequeño rostro ya no sería tan redondeado, ¿cómo sería de alto?
—Te amo— susurró poniéndose de pie. Sorbió su nariz con un pañuelo descartable y secó sus lágrimas. Unas manos se colocaron en sus hombros, Bella se giró rápidamente.— Me asustaste.
—Lo siento, amor.
—¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el trabajo? — desvió la mirada a otro sitio, odiaba que Edward la viera llorar a pesar de la cantidad de años que llevaban de conocerse.
—Llamaron del juzgado, la familia ha decidido quedarse con el bebé.— sintió los brazos de su marido rodear su cuerpo, apoyó su rostro en el pecho de él buscando consuelo. No era la primera vez que escuchaba aquello.
—Ya no sé si seguir intentando Edward, es como que avanzamos un paso y retrocedemos miles. Ya no lo soporto.
—Tranquilízate, Bella. Debemos tener fe, si el destino quiere que tengamos una familia, la tendremos. Sólo hay que ser pacientes.
—Ya no puedo ser paciente.— Bella se apartó de él y caminó hasta su auto, ¿cuánto tiempo debía creerse el cuento del maldito destino? Aquel destino le había arrebatado a su hijo tiempo atrás, ¿por qué debía creer que iba a darle otro?
.
.
Las voces procedentes de un lugar lejano lo hicieron despertar, no pudo abrir los ojos pero estaba consciente. Reconoció las voces de Bob esponja y Patricio la estrella. Se trataba de un televisor puesto en el canal de caricaturas. La cabeza le dolía y sentía puntadas, también cómo sentía su cuerpo debilitado. Intentó parpadear pero, a pesar de que la habitación se encontrara a oscuras, le dolió el intento.
—Oh, diablos, estoy muy jodido…— se quejó. Trató de mover su brazo derecho pero le pesaba y dolía, no recordaba mucho. Sólo era consciente de que no sabía dónde estaba, ni de qué día era y que probablemente ahora esté en serios problemas.
—Lo estarás más si no bajas la voz. ¿Estás despierto? Porque no quiero encontrarme con sorpresas otra vez…— conocía esa voz, claro que sí. Volvió a quejarse del dolor y volvió a escucharla de nuevo— Sip, estás despierto. No te muevas, estoy cambiando las vendas.
—Brook…— habló entre quejidos.
—Oh ella está bien, perfectamente. Superará el trauma de haber visto a su hermano ser molido a golpes en plena calle. Le alegrará saber que…— Emmett se quejó de dolor cuando Rosalie echó un poco de alcohol en la herida, ella se rió por lo bajo, disfrutando el castigo que le estaba dando— … despertaste. No deja de preguntar por tí.
Emmett abrió los ojos aún confundido, viendo a la rubia sostener el envase de alcohol en sus manos, algodón y gasas yacían en sus piernas. Rosalie negó con la cabeza y siguió limpiando las heridas, colocando la gasa y cinta adhesiva luego.
—Rosalie…
—Sí, estás muy jodido Emmett.— ella se acercó más a él— Nos has asustado mucho, me has obligado a hacer cosas que tal vez… bueno, ya me las pagarás luego.— sonrió. Emmett la miraba sin comprender— Queda la peor, no te muevas o vas a… — Emmett gritó de dolor y Rosalie se apresuró a cambiar las vendas antes de sostenerlo para que no se lastime.
Unos pasos apresurados se oían desde la habitación, Rosalie suspiró dejando las cosas a un lado y volteó hacia la puerta que era abruptamente abierta por Brook.
—Hola preciosa, tranquila. Le duele, no pasa nada.
—¿Él estará bien?— Emmett miró con los ojos apenas abiertos a su hermana, quien estaba sobre el marco de la puerta observando, sus manitos se aferraban al marco y parte de su cabello cubría su rostro. Pudo notar el crecimiento de su cabello por apenas unos centímetros, pasaba desapercibido para cualquiera, pero no para él.
—Por supuesto que estará bien. Regresa al televisor, bajaré para merendar juntas en un momento.— respondió la rubia. Brook asintió y se fue, Emmett cerró los ojos de nuevo.
—Supongo que sigues bastante débil, te han dado una buena paliza. Ya ves… actuar impulsivamente tiene sus consecuencias.— Emmett soltó quejidos nuevamente y Rosalie buscó los calmantes.— Cuando estés mejor espero poder hablar contigo.
Lo dejó descansar y cuando bajó las escaleras, descubrió a Brook escondida detrás del sofá.
—¿Qué pasa? ¿Por qué estás escondida?— se rió.
—Está el señor del otro día afuera.— susurró. Rosalie se acercó a mirar por la ventana, su hermano estaba en la puerta.
—¿Y no piensa tocar el timbre? — negó con la cabeza y fue a abrir. Antes de poner una mano en el picaporte se dirigió a Brook— Sube a mi habitación.— vio como la niña corría escaleras arriba y cuando se aseguró que estuviera bien escondida, abrió la puerta.
—Edward— sonrió.
—No sabes en los problemas que te has metido— murmuró pasando, sin siquiera esperar su permiso.
—¿Disculpa? Es mi casa, Edward.
—Y es el hospital de nuestro padre— señaló sacando su celular del bolsillo y buscando algo en sus archivos, Rosalie lo miró sin comprender.
Edward le mostró un video en el que se veía cómo ella salía con Brook del hospital. Rosalie se mantuvo callada, esperando las conclusiones de su hermano, sabía que estaba en serios problemas.
—¿Te harás la tonta conmigo? Carlisle dijo que la habían llevado sus abuelos. Resulta que esa niña es huérfana, Rosalie.
—No es huérfana, tiene a su hermano.
—Que está accidentado. Servicios sociales necesita intervenir, no puedes ocultarla. Entiendo que Emmett sea tu amigo o lo que sea pero no puedo permitir que seas cómplice de esto.
—Edward…
—¡La estás secuestrando!— Rosalie cerró los ojos de miedo al escuchar el grito de su hermano.— Podrías ir a la cárcel por esto.
—Eso no pasará.
—¿Cómo puedes estar tan segura? — Edward sintió los tirones en su pantalón y cuando miró en dirección a ellos, se encontró con los ojos azules de la pequeña niña que él mismo decía que Rosalie estaba secuestrando.
—Rosalie no irá a la cárcel, ¿no?
—Ven cariño…— Rosalie la atrajo a ella, apartándola de Edward, quien ya había caído en los encantos de la pequeña Brook.
—¿Tú eres…?
—Brooklynn, la hermana del accidentado. Rosalie no me está secuestrando, ella me ayuda a que no me alejen de mi hermano. Señor no sea malo.
Edward miró a su hermana aún tratando de asimilar la situación, él no hacía más que observar el panorama. Tranquilamente podría decirle a Rose que no había problema y podía quedarse con ella como si fuera una mascota, pero sabía que no podía ser así. Tarde o temprano alguien buscaría a la niña y sería peor para todos.
—Hablaremos de esto en otro momento.— le dijo a su hermana antes de salir por la puerta. Rosalie soltó el aire acumulado en sus pulmones y alzó a Brook, temía que Edward se hubiera llevado a la niña en ese momento.
—¿Soy un encanto, a que no?— sonrió Brook en sus brazos. Rosalie negó con la cabeza y besó su mejilla. Ahora tenía un problema más grande.
.
Carlisle la había notificado que Emmett no contaba con seguro médico y que seguramente le costaría mucho pagar la internación, por lo que ella se hizo responsable de los gastos y en cuanto Emmett mostró mejoras, lo llevó a su casa. Carlisle no comprendía el motivo del interés que su hija tenía por aquel muchacho, no parecía estar a la altura de ella y mucho menos de la familia. Aún así, nunca interferiría en sus decisiones, así que dejó que lo instalara en su casa. Para él seguía sin tener sentido, si los padres del muchacho se habían llevado a la niña, ¿porqué no iban a encargarse de él también?
Con el pasar de los días, las heridas de Emmett iban cerrándose poco a poco, Rosalie juraba que hubiera sido una buena enfermera de haber ejercido.
Solía mantener conversaciones con él mientras éste se encontraba inconsciente, de vez en cuando Emmett despertaba pero sólo balbuceaba en su intento de hablar.
—Tú y yo podríamos llegar a un acuerdo. Ya sabes, para que no pierdas la tutoría…—Emmett soltó quejidos y Rosalie rodó los ojos— Bien, este es mi plan. Para empezar, podríamos casarnos…— bromeó. Emmett protestó moviéndose bruscamente, causando que Rosalie cayera al suelo sobre su trasero—¡Emmett!— se quejó mientras intentaba levantarse— Idiota— miró al pelinegro reírse mientras la veía en el piso. Aún cubierto por heridas y algunas vendas, Emmett no dejaba de ser jodidamente sexy. Rosalie lo odiaba. Ni siquiera sabía que se había despertado.
—Supongo que estás mejor.— se levantó del piso y guardó el algodón restante en el botiquín.
—¿De qué hablabas? — Emmett intentó incorporarse en vano, aún le dolía demasiado el cuerpo para sentarse.
—Debes ser paciente o volverán a abrirse las heridas.— acercó la silla a la cama ya que no pensaba volver a sentarse allí para después terminar en el piso de nuevo— Emmett…— susurró mordiéndose el labio— Brook no puede estar más aquí.
—¿Cómo dices?
—No es por mí, me han descubierto. Saben de tu situación, la forma de vida de Brook… ahora estás así y no puedes cuidar de ella, yo no soy nadie y…
—¿Dónde está Brook ahora?
—Tranquilízate, fortachón. Brook está bien, está viendo televisión abajo.
—¿Cuántos días han pasado? ¿Qué día es hoy? Maldita sea…
—Tranquilo, no conseguirás nada así. ¿Te has olvidado todo sobre los últimos días no?— preguntó con preocupación. Emmett seguía confundido. —Dos semanas. Han pasado dos semanas.
—¿Dos… semanas?— preguntó aún quejándose de dolor.
—Sí. Emmett…— se acercó para acomodar mejor las almohadas y que de esa forma Emmett logre sentarse un poco.
—No puedo seguir así, Brook me necesita.
—Tenemos que hablar sobre ello.— volvió a sentarse en la silla al lado de la cama. Emmett la miró expectante.
—¿No hablabas en serio, no? ¿Casarnos?
Rosalie frunció el ceño, sintiendo como sus mejillas se encendían de la vergüenza que le daba hablar sobre ello.
—Es lo único que se me ocurre para facilitar las cosas. No puedo ocultar más a Brook aquí. Mi hermano y mi padre ya lo saben y no podemos evitar a servicios sociales mucho más tiempo. Es lo que se debe hacer.
—No.
—Emmett… por favor, no hagas esto más difícil.
—No, hay algo extraño. Tú me estás ocultando algo.— Emmett la miró fijamente, tratando de descifrar lo que la rubia escondía. Rosalie apenas podía mirarlo, pensó que sería más sencillo pero con Emmett siempre a la defensiva lo más fácil era lo que costaba más.
—Llevé a Brook a la escuela hoy, y cuando fui a buscarla… La maestra… bueno ellos van a llamar para que busquen a Brook.
—Victoria. Maldita sea.
—Emmett lo siento mucho…— Rosalie se puso de pie rápidamente al ver cómo Emmett se incorporaba de la cama sin importarle en lo más mínimo sus heridas— Oye, espera. ¿Qué estás haciendo? Emmett..
—Me iré con Brook.
—Emmett, no.
—No jodas Rosalie, ya has hecho mucho. Deja que me haga cargo.
—¿Como vienes haciendo desde siempre? Mira cómo te han salido las cosas.
—No eres nadie para criticarme.
—Irte así sólo hará que mañana regreses al hospital.
—El hospital puede esperar, Brook no.
—Se nos ocurrirá algo…—Emmett la apartó como pudo de un pequeño empujón y siguió caminando para salir de la habitación.
Brook los escuchó desde las escaleras, subió a hurtadillas para que no la escucharan y se mantuvo callada todo ese tiempo. Escuchar cómo su hermano se desplazaba por la habitación la ponía nerviosa, quería que hiciera reposo y dejara de estar roto.
—Tus ideas no dejan de parecerme estúpidas, tampoco es que las cosas te salgan mucho mejor que a mí.
—¡Emmett!— gritó para callarlo.
—¿Me dirás que es mentira?— la miró antes de salir por la puerta.
—Por favor quédate.— rogó— No dejaré que se lleven a Brook, por favor no te vayas.
.
Espero que les haya gustado el capítulo luego de tanta demora, lo que pasa es que, como a muchos de ustedes en cierto momento, la facultad me tiene de hija y apenas tengo tiempo de escribir, editar y actualizar. Nos leemos!
Muchas gracias a quienes dejaron review en el capítulo anterior: alejandra1987, Yoliki, liduvina, Kabum, Jupy, Maryluna, Ella Rose McCarty, Lizdayanna y Jimena! Me gusta leerles :)
