Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que yo inventé para esta historia. La historia es mía.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Capítulo 6: El plan B

—Por favor, quédate —rogó—. No dejaré que se lleven a Brook, por favor no te vayas.

—Te gusta tenerme aquí —sonrió. Rosalie rodó los ojos.

—¡Eres un idiota! —Emmett rio.

—Oh, vamos, sigue rogando, nena. Es sexy.

Rosalie lo miró seria, su comentario no le estaba haciendo ninguna gracia.

—¿Vamos a irnos? —preguntó Brook.

—Sep. Busca tus cosas. —Emmett apartó la mirada de Rosalie, dirigiéndose a las escaleras donde se encontraba su hermana. Rosalie se cruzó de brazos, molesta.

—Emmett, no te vayas así, te estoy hablando en serio.

—¿En serio? —la miró dejando un pie suspendido en el tercer escalón que bajaba—, ¿y qué vas a pedirme?, ¿casarnos? Es la idea más estúpida que he escuchado.

Estúpida es una mala palabra —volvió a interrumpir Brook. Emmett volvió a mirarla.

—¿Desde cuándo? Busca tus cosas, Brook. Nos vamos.

—Emmett… —Rosalie no encontraba más maneras de retenerlo.

—¡Pero yo no quiero irme!

—No empieces con tus caprichos ahora, Brook. —Emmett terminó de bajar las escaleras a duras penas. Brook miró a Rose un momento antes de seguir a su hermano cabizbaja.

—Pues a mí me hubiera gustado que se casaran —susurró Brook.

—No funciona así. —Emmett buscó su abrigo pero no lo vio por ningún lado de la sala.

—¿A dónde iremos?

—Tal vez con Ben y Angela.

—¡Odio a Ben y a Angela! Tú nunca estás conmigo cuando sales con Ben.

—Brook…

—No funciona así, Emmett. Eres un estúpido. —Emmett miró a su hermana con expresión divertida, le causaba mucha gracia como usaba las palabras que él había dicho en su contra, Brook podía explotar de un momento a otro cuando algo no era de su agrado.

—Creí que era una mala palabra.

—Y lo es. —La niña se cruzó de brazos—. Igual que tú, eres malo. —Emmett rodó los ojos y caminó hacia la puerta. Estaba a punto de abrirla cuando Rosalie comenzó a llamarlo.

—¡Emmett, espera! —gritó terminando de bajar las escaleras.

Los hermanos se giraron en seco para observar a la rubia agitada detrás de ellos.

—¿Qué? —preguntó Emmett, soltando la perilla.

—Emmett… —Rosalie se puso nerviosa, apenas dirigió una rápida mirada a la niña para no arrepentirse. Tal vez con su plan le saliera el tiro por la culata y no estaba pensando bien las cosas. Emmett la había escuchado anteriormente y, si bien se burló de ella, no se lo había tomado mal, hasta ahora.

—¿Y bien? —inquirió. Brook se descruzó de brazos mirando a los adultos.

—Cásate conmigo.

Rosalie esperó respuesta, pero pasaron los minutos y ambos seguían en la misma posición. Ninguno se había movido ni siquiera un centímetro. Tal vez era tan ridícula la idea que Emmett no quería responderle.

—¿Crees que funcionará? —preguntó Emmett aflojando un poco. Rosalie parpadeó con sorpresa, encontrándose con los ojos claros del muchacho.

—Eh… no lo sé. Podemos intentar, hacer que funcione —se apresuró a decir al ver que Emmett se lo estaba tomando en serio. Jugó con sus manos mordiendo su labio inferior mientras aguardaba. Quién iba a decir que ella estaría pidiéndole matrimonio a quien fue su compañero de secundaria y con quien no se llevaba bien. Emmett pudo haber sido la persona a quien más odiaba en aquel tiempo, pero ahora… no eran los mismos adolescentes, no lo veía de la misma manera.

—Acepto. —Rosalie abrió más los ojos, si es que eso le era posible, quedando estática sin poder creerlo. Incluso aguantó la sonrisa que intentaba asomarse en sus labios, ¿por qué le alegraba tanto su respuesta?

—Yo pensé que las propuestas de casamiento eran más románticas —suspiró Brook yendo a sentarse al sillón. Emmett soltó el aire contenido y siguió a su hermana, pues el cuerpo le dolía horrores. Rosalie volvió a la realidad y se acercó a ayudarlo.

—¿Quieres otra pastilla para el dolor? ¿Algo para comer? —preguntó mientras le acomodaba una almohada detrás de la espalda y buscaba una silla para que levantara los pies.

—No estaría mal.

—¿La pastilla o la comida?

—Ambas —sonrió burlón. Rosalie rodó los ojos.

—Diagh, ya parecen un marimonio. —La niña se levantó y fue a la cocina, alejándose de ellos. Los dos rieron por la manera en que Brook dijo "matrimonio". De repente el ambiente entre ellos había cambiado, ninguno sabía cómo había sido posible.

Rosalie preparó sándwiches nuevamente y le sirvió a ambos un vaso de agua. Brook prefirió quedarse en la cocina para no tener que verlos siendo un marimonio.

—Vamos a casarnos, ¿puedes creer? —habló Emmett mirando la televisión mientras tomaba un poco de agua. Rosalie estaba sentada a su lado, terminando su sándwich.

—La verdad que no —rio.

—Todo es por Brook, no quiero que me la quiten.

—Sí, yo tampoco quiero eso —respondió Rose tomando el vaso de la mesa y bebiendo varios sorbos. Emmett la miró de reojo un momento y volvió a centrarse en la televisión. «Es por Brook», se repitió mentalmente.

.

.

.

La recuperación de Emmett mejoró con el paso de los días, aún tenía moretones pero ya no estaba tan roto como Brook decía que estaba al principio.

Rosalie fue a su trabajo como todos los días, trabajó sin parar hasta la hora del almuerzo y cuando salió fue a buscar a Brook a la escuela para llevarla al parque. Victoria, la directora, la observó a lo lejos. Rosalie le tenía algo de miedo a esa mujer por la forma en que la miraba, Brook tironeó de su brazo y ambas se fueron de allí.

—¿Podemos hacer esto todos los días? —preguntó Brook dando saltitos cuando ambas llegaban a casa, Rosalie sonrió mientras sacaba las llaves de su bolso.

—No lo creo, pequeña, mucho helado va a hacerle mal a tu pancita.

—¿Pero sí podemos ir al parque, no? —Rosalie estaba abriendo la puerta cuando escuchó la puerta de un auto cerrarse. Por instinto mantuvo a la niña pegada a su cuerpo.

—Rosalie Hale. —Una mujer morena, bien vestida, se acercó a ellas seguida por un oficial de policía. Rose veía venir problemas.

—Sí, soy yo… —La mujer le mostró un papel.

—He venido por Brooklynn McCarty, tengo una orden judicial.

.

.

.

—¡No puedes dejar que me vaya! Ustedes van a casarse, ¡Emmett! —Con Brook a los gritos, Emmett en shock mientras ella juntaba las cosas de la niña, le era imposible a Rose concentrarse e idear un plan para evitar lo que estaba pasando. Pero no podía hacer nada.

—Lo siento, enana, no puedo… yo… si intento algo, si escapamos, va a ser peor.

—¡No quiero irme! —chilló entre llantos. Rosalie se acercó a ella poniéndose a su altura y entregándole a Microbio. Brook lo tomó en sus brazos presionando el peluche contra su pecho.

—Volverás con nosotros, te lo prometo. Pero ahora, debes ir con ellos y portarte bien hasta que vayamos por ti. ¿Está bien? —Brook miró a su hermano.

—Lo prometiste. Dijiste que no dejarías que me alejen de ti. —Emmett apartó la mirada, no podía ver a su hermana a los ojos. Él se lo había prometido. Rose tomó a Brook en brazos, sin nada más que hacer.

Entregar a la niña fue la cosa más difícil que le tocó hacer, ni siquiera tuvieron tiempo de poner el plan en pie.

.

.

.

Ambos se quedaron en silencio el resto de la tarde. Apenas podían mirarse, Emmett estaba destruido, Rosalie estaba preocupada por él. Necesitaban más tiempo. Ahora ya ni siquiera tenían tiempo de eso.

—Tenemos que casarnos, Rose —habló Emmett—. Tengo que recuperarla.

—Averiguaré dónde llevaron a Brook. Te prometo que ella estará contigo de nuevo. Pero…

—¿Pero? —Rosalie se mordió las uñas. Ahora que todo debía ser precipitado dudaba de su plan. Dudaba que les dieran a la niña aunque se casaran.

—Necesitamos un plan B. Tú déjamelo a mí.

—¿Un plan B? —Emmett tenía muchas ganas de romper algo. Había perdido su trabajo, pues no se había presentado por días por estar sedado debido a los golpes, no tenía seguro, no tenía nada de dinero. Y había perdido a su hermana.

—Sí, Emmett, de no ser por el tipo que casi te deja en coma hubieras ido preso. ¿Piensas que ellos no saben de aquel incidente? Tienen todo, cada detalle de tu vida. Todo lo usarán a su favor. Si ellos no quieren que Brook regrese contigo, no van a permitirlo.

.

.

.

Al día siguiente, Rosalie le pidió a Edward encontrarse en un café. No podía creer lo que estaba haciendo, pero sentía que ya no tenía opciones. Necesitaba actuar rápido antes de que Emmett perdiera toda oportunidad de recuperar a la niña.

—¿Qué crees que diga tu familia? No creo que vaya a caerles bien la noticia —comentó Emmett mientras desayunaban. Rosalie no respondió, pensando en lo que iba a platicar con Edward.

»Estás muy callada.

—¿Eh? Disculpa, no te escuché… —sonrió la rubia, limpiándose la boca con una servilleta, levantó su taza y la dejó en el fregadero—. Tengo que irme, te veré más tarde, ¿de acuerdo?

Emmett asintió, observando a su prometida recoger sus cosas antes de irse al trabajo. Escuchó la puerta principal cerrarse y se quedó viendo a su taza de té vacía.

—Esto no seguirá así. —Se levantó, buscó su abrigo y salió de la casa.

.

.

.

Después del trabajo se apresuró a regresar a su casa para darse una ducha. Le sorprendió que Emmett no estuviera, ¿dónde mierda iría?

—Por lo que más quieras, Emmett, no hagas nada estúpido —pidió en voz alta mientras se metía al baño.

Salió en bata y con el cabello envuelto en una toalla, escogió un conjunto formal que consistía en una camisa, pantalones y blazer. De esa forma esperaba que su hermano fuera más serio que de costumbre y no la denigrara como solía hacer cada vez que se encontraban.

Edward ya había pedido cuando ella llegó al café.

—Disculpa la demora, me atrasé en el trabajo.

—Descuida, no ha pasado mucho. —Edward se puso de pie para saludarla. Rose pidió su café cortado, sus manos sudaban temiendo que todo su discurso se fuera por el desagüe.

—Bien, ¿qué sucede? —preguntó Edward al verla nerviosa.

—Este… —suspiró—, ¿recuerdas a la niña del otro día?

—¿Qué hay con ella? —Tomó un sorbo de café.

Rosalie comenzó a explicarle en pocas palabras la situación en la que se encontraban. Edward no la interrumpió pues vio cómo su hermana soltaba las palabras atropelladas una tras otra, notando lo mucho que le afectaba. Tal vez fuera un egocéntrico de mierda, pero siempre estaría para su familia.

—¿A dónde quieres ir con todo esto? —preguntó luego de varios segundos de que Rose terminara de hablar.

—Sé lo mucho que quieren tener un hijo con Bella…

—Olvídalo.

—No has terminado de escuchar lo que tengo para decir.

—Y no necesito hacerlo, Rosalie. Tú no quieres que nosotros nos quedemos con la niña, solo quieres que intentemos tenerla para así dársela a ustedes. ¿Te crees que soy idiota? ¿Piensas que meteré a Bella en este juego? Se trata de una niña, Rosalie, piensa en su bienestar. Tal vez alejarse de su hermano es lo mejor que le ha pasado.

—No puedes decir eso.

—Yo hablo en serio, Rosalie. Madura de una vez. —Dejó unos billetes en la mesa y llamó al camarero para que le dieran la cuenta. Rosalie no tenía más que decir, sintió cómo perdía todo nuevamente, no podía terminar así, ¿o sí?

Su celular comenzó a sonar en su cartera y tardó en encontrarlo, Edward la observó mientras atendía la llamada.

—¿Hola? Emmett… ¿qué demonios has hecho? —Comenzó a levantarse, Edward la ayudó con sus cosas mirándola preocupado.

—¿Qué pasó? —preguntó cuando salieron del café y Rosalie terminó la llamada.

—Emmett fue a ver a Brook…

—¿Y? Vamos, Rosalie, no soy fan del drama.

—Brook escapó. No sabemos cómo ni dónde… bueno, puede que tenga idea. Pero eso no es todo… Emmett me ha llamado para que lo ayude, terminó en prisión por golpear al hombre de la casa hogar donde Brook estaba.

—Quisiera saber dónde mierda te has metido, hermanita.

—No necesito de tus sermones ahora, Edward, Brook está sola y quién sabe lo que puede pasarle si no la encontramos rápido.

—¿Tienes idea de dónde podría llegar a estar? —Edward se pasó la mano por el cabello, sobrepasado por la situación.

—Vayamos a la comisaría primero.

Rosalie estaba dispuesta a pagar la fianza, pero Edward no se lo permitió.

—¿Disculpa?

—El tipo puede ser acusado del secuestro de la niña por golpear a ese hombre…

—Brook no fue secuestrada —lo cortó.

—Por eso mismo, mientras no sepamos dónde está no debemos permitir que Emmett se encuentre con ella, eso complicaría todo.

Lo pensó, Edward tenía un punto, aun así no quería dejar a Emmett así. Pero…

—¿Me llamaste… aquí? —Bella llegó a la comisaría, llamando la atención de su marido.

—Lo siento, cariño. No sabía cuánto tiempo demoraríamos aquí.

—Bueno… claramente no eres tú quien está demorado. —Rosalie rodó los ojos.

—Su hermana está desaparecida, pero creo que sé dónde está —los interrumpió.

—¿Y qué estamos esperando? Démonos prisa —se apresuró a decir Bella, invitándolos a salir de allí.

Fueron a la casa de Rosalie, donde encontraron a la niña tal como ella había predicho. Brook estaba en buen estado, no había nada de lo que preocuparse, pero estaba en serios problemas.

—Pudiste sufrir un accidente, perderte, quién sabe qué otras cosas. Debiste pensarlo bien antes de hacerlo, pequeña, estás en serios problemas…

—Edward, basta, la estás asustando. —Rose atrajo a la niña a sus brazos, Brook ya había pasado por mucho como para que un desconocido le retara.

—Pues tiene que estarlo, Rosalie. No finjas que no estás enfadada con ella, también te asustaste al saber que había huido.

—Edward. —Bella llamó su atención, Rosalie había olvidado que la morena estaba allí.

—Yo solo quería volver con mi hermano —susurró la niña, escondiendo su rostro en los brazos de Rose.

—¿Podemos hablar a solas? —pidió Edward a su hermana. Rosalie se separó de Brook, dejando un beso en su sien, y caminó hacia la cocina para hablar con Edward, quien antes le guiñó un ojo a su esposa que se quedó sola con la niña.

Bella le sonrió a lo lejos a la pequeña Brook, quien se acomodó en el sofá para ver televisión.

—Anda, suéltalo —pidió Rosalie cruzándose de brazos. Edward cerró la puerta de la cocina a su espalda.

—Ahora entiendo por qué papá te ha dejado sin oportunidades, sales de un lío para meterte en otro. No me extraña que Royce te haya dejado.

—¡Cállate, Edward! Tú no lo entiendes. ¿Qué tiene que ver Royce en esto?

—¿Entender qué? Acabas de decirme que planeas casarte con un delincuente, Rosalie, ¡¿qué mierda quieres que entienda?! —Alzó la voz.

—¡Royce era un delincuente! Te equivocas con Emmett.

—¡Está preso!

—Por tu culpa está preso. No es así como debían ser las cosas.

—¿Por mi culpa? ¡¿Qué mierda estás diciendo?! Trataste de sobornarme.

Los adultos no dejaban de gritar en vez de hablar de forma civilizada, Brook estaba cansada de oírlos discutir. Sabía que debían detenerse en algún momento, se suponía que debían llegar a un acuerdo y que ninguno saldría herido, pero cada minuto que pasaba sentía cómo la vida de Rosalie corría peligro.

Bella se acercó sigilosa a su lado, dudando en si hablarle o no.

—Hola, cariño, ¿te aburrieron las caricaturas? —Brook miró a la mujer castaña que se había agachado a su lado.

—No puedo escuchar la televisión por sus gritos —señaló. Bella asintió de acuerdo—. ¿No van a matarse, o sí?

—Nadie se pondrá violento —le sonrió.

—Ellos están gritando, eso ya es violencia.

—Sí...

—¿Cómo te llamas?

—Bella. —Ambas se sonrieron y Bella se sentó junto a la niña en el sofá—. Espera aquí, Brook. —Caminó saliendo de la casa hasta su auto, Brook observó la puerta que Bella dejó abierta mientras la esperaba. Bella regresó con un pequeño elefante de peluche en sus manos y los ojos de la niña brillaron al ver el regalo que le estaba dando.

—¿Es para mí?

—Claro que sí, preciosa. Cuídalo en lo que voy a detener esa guerra, ¿está bien? —Brook asintió observando al elefante.

Bella entró en la cocina encontrando a Edward y Rosalie enfrentados, separados por la pequeña mesa de la habitación.

—¿A qué se debe todo este griterío? —Se acercó a su marido pidiendo explicaciones a ambos. Rosalie se cruzó de brazos y miró hacia otro lado. Edward se había quitado el saco y tenía arrugada la camisa, miró a Bella tratando de hacer cara de póker, pero sabía que no podía disimular frente a ella—. ¿Edward?

—Quiere que adoptemos a Brook —soltó. Rosalie miró sorprendida a su hermano por haberla acusado. Él no despegaba los ojos de ella, como si se sintiera orgulloso de hacerlo; Bella, por su parte, se quedó pálida sin decir nada. Ahora Rose dudaba si había sido buena idea confiar en su hermano, cuando obviamente las cosas se le dieron vuelta y le estaban saliendo mal otra vez.