Capítulo 2: Y entonces te conocí.

Disclaimer: Los personajes de Little Witch Academia asi como todo lo relacionado a la saga no me pertenece, son propiedad de Yō Yoshinari y del estudio Trigger.

—No me esperaba que volvieras tan pronto, mamá —Nathan y sus padres estaban en el comedor, disfrutando de la cena— Papá dijo que no volverías hasta el fin de semana.

—Honestamente, yo tampoco esperaba regresar tan pronto —la mujer de cabello castaño se rascó nuca— Al parecer hubo una confusión con los contratos, eran menos días de los que creía. Pero logramos dar un show espectacular de todas maneras —sonrió alzando el puño.

—Incluso yo estoy sorprendido. Tal vez porque se te olvida avisar —el hombre al lado de ella hizo énfasis en la última oración.

—¡Ya te dije que lo sentía, Andrew! Cielos, que tipo... Al menos agradece la cena.

—Eh... Comprar la comida no significa "hacerla", mamá.

—¡Y tú eres un hijo malagradecido!

—N-no dije que no me gustara. Aunque... Sigue siendo ramen instantáneo.

—Incluso el ramen instantáneo requiere cierta preparación —se excusó la madre.

—Akko... Tranquila. Claro que te damos las gracias por la cena —Andrew apoyó una mano en el hombro de su esposa, sonriéndole.

—Hmp... Ok, así está mejor —la bruja dejó sus rabietas un tanto infantiles y regreso a su expresión usual, observando a su hijo— ¿Y? ¿Que tal tus clases, Nathan?

—Pues, bien, creo. Mis notas hasta ahora no han bajado. Y he aprendido mucho en las tutorías de Diana.

—Así debe ser. Hice lo correcto al dejar que te enseñara sobre la magia —dijo orgullosa Atsuko— Después de todo, ella era una gran estudiante.

—¿A diferencia de ti, no? —bromeó Andrew, causando un puchero aniñado de Akko.

—Estás celoso porque nuestro hijo se interesa por su herencia mágica más que por la aburrida política.

—Ya hablamos de eso antes. La política es muy importante, es una de las cosas que mueve el mundo.

—Oigan, por ahora no estoy decidiendo nada —les interrumpió Nathan un tanto incómodo.

—Oh, bueno, no tienes por qué apresurarte —le restó importancia Akko— Incluso podrías hacer ambas cosas.

—En eso tiene razón. Después de todo, tu madre fue quien me convenció de seguir practicando piano —la actual cabeza de la familia Hanbridge recordó como aquella bruja hiperactiva, varios años atrás, lo convenció de cambiar un poco su camino.

—¿Lo ves? Todo es posible si te esfuerzas lo suficiente por ello —concluyó la aprendiz de Chariot.

La cena continuó, con temas triviales y algunas anécdotas de Akko sobre sus viajes.

—Vaya, se me hizo tarde. Mañana tengo clases —Nathan vio el reloj de pared y se levantó—Buenas noches, mamá, papá.

—Ah, Nathan, mañana tal vez nos veamos en la tarde —avisó Atsuko mientras su hijo iba hacia las escaleras —Y dulces sueños, se te olvidó tu beso de las buenas noches —agregó con una pequeña risa.

—¡Mamá! —se escuchó el grito avergonzado del menor de los Hanbridge.


—Mamá... ¿En verdad tienes que irte? —el pequeño Nathan abrazaba la pierna de Akko.

—Perdona, Nate, pero este es un viaje que quería hacer hace mucho —la mujer tomó a su hijo en brazos y lo abrazó— En el mundo... Hay muchos niños que me necesitan, y no puedo defraudarlos.

—¡Pero tú eres mi mamá! —el niño de no más de 5 años se aferró a ella.

—Ya lo sé... Y te prometo que cuando vuelva pasaré mucho más tiempo contigo. Jugaremos juntos a lo que quieras, ya verás— prometió la antigua usuaria del Shiny Rod— Cuídate, no hagas enojar mucho a tu papá —depositó un beso en su frente y lo pasó a los brazos de Andrew —Te quiero.

—¡Espera! —Nathan despertó de repente en su cama algo exaltado. Al ser consciente de que todo era una mezcla de recuerdos y sueños intentó calmarse— Fue solo un sueño... Solo un... —se fijó mejor en la hora que marcaba el reloj digital de su habitación— ¡Mierda, llego tarde! —se apresuró a salir de la habitación.


—Hombre, pareces un muerto en vida —señaló uno de los compañeros de Nathan en el receso.

—Es raro, no me parece haber dormido mal. Tal vez sea el cansancio acumulado de la semana...

—Puede ser. Las clases fueron bastante pesadas últimamente. Añadiendo que debes viajar de aquí a cierta academia cuando terminas.

—Johnny, no lo digas en voz alta —se quejó Nathan luego de que su amigo hiciera la sutil mención de Luna Nova justo cuando pasaban otros compañeros cerca.

—Relájate, Nate, nadie te va a crucificar.

—De todas formas, aún existe mucha gente en Appleton que no simpatiza con las brujas o la magia. No puedo darme el lujo de que medio mundo sepa que estudio de forma extracurricular tales cosas.

—¡Un mago! —saltó alguien detrás de ellos, soltando una sonora carcajada apenas voltearon— Jajajaja, te la creíste, Hanbridge.

—Eso fue muy básico para lo que usualmente son tus bromas, Kurt.

—¿Se te acabaron los niños de preescolar a los cuales molestar? —añadió Johnny al comentario de su amigo.

—Cállense. Hoy simplemente no estoy inspirado —el chico de cabello rubio exhaló con cansancio— Los exámenes van a matarme de estrés.

—Y eso que apenas empiezas, niño —tanto el amigo de Nathan como él no pudieron contener la gracia que les provocaba la queja del chico que ese año se había matriculado en la academia.

—Por cierto, Nathan, escuché que tu mamá volvió esta semana. Mi "jefa" le manda saludos —avisó Kurt, cruzando los brazos.

—Oh, gracias. Seguramente se reunirán en algun momento.

Kurt Blackwell, el problemático hijo de Louis Blackwell y Amanda O'Neill. Una pareja que nadie entendió como llegó a formarse, quizás era el carácter que chocaba de ambos. Pero de su relación nació aquel chico que gustaba de romper las reglas y hacer lo que se le daba la gana todo el tiempo.

A pesar de que era usual que intentara gastarle bromas de todo tipo, él y Nathan eran amigos, en parte porque sus madres eran amigas también. El joven Hanbridge a veces era como un hermano mayor, debido a la diferencia de al menos 3 años que se llevaban. Y ese ciclo lectivo le había tocado ser como un guía para que Kurt se adaptara.


Al finalizar el horario escolar, Nathan se dirigió con prisa a Luna Nova. No deseaba más regaños de su profesora.

—¡Ya llegué! —se apresuró a decir cuando vio a lo lejos a Diana. Pero luego también notó que iba hablando con alguien— ¿Acaso esa es... Mamá?

—Las cosas no han cambiado mucho desde que me fui.

—Dices eso cada vez que vienes de visita, Akko.

—Tienes razón. Es que me causa nostalgia volver a Luna Nova —admitió la castaña.

—Eh, hola —se acercó Nathan con cierta timidez— ¿A esto te referías con que nos veríamos a la tarde? —preguntó a su madre.

—Así es, hijo. Hace tiempo quería hacer esta visita. Diana me ha hablado muy bien de tu progreso con la magia.

—Puede serle difícil a veces, pero logra salir adelante —agregó la rubia con una pequeña sonrisa.

—Eso ya es algo que lo lleva de familia —Atsuko abrazó a Nathan, sacudiéndole el cabello con una mano.

—Ya, me estás avergonzando.

El rostro de Diana se mantenía con la misma expresión. Aunque dentro de su mente era algo muy distinto a lo que aparentaba. Algo dentro de ella hacía que la ternura se mezclara con el dolor, el mismo dolor que sentía cada vez que hablaba con Akko demasiado tiempo o cuando comparaba a Nathan con ella.

—En fin, profesora, cuando quiera podemos empezar la clase —las palabras del joven Hanbridge la devolvieron a la tierra.

—Cuánta responsabilidad... En ese caso, iré a ver a Chariot, habrá terminado de dictar su clase —Akko empezó a alejarse, dirigiéndose a buscar a su antigua mentora.


—No es por interrumpir la clase profesora... —el chico observaba como Diana anotaba ciertas indicaciones en la pizarra.

—¿Que sucede? ¿Tienes dudas?—la prodigiosa Cavendish seguía escribiendo, sin dirigirle la mirada.

—Bueno, no es una duda de la clase en si... —jugó con sus dedos un momento antes de continuar— Probablemente suene ridículo, pero el verla junto a mi mamá hoy me recordó un poco a cuando era pequeño y eso hizo que surgiera una duda ¿Recuerda cuando nos conocimos, profesora Diana?

La mayor dejó de escribir y quedó en silencio unos momentos.

—¿Que si lo recuerdo? Claro ¿Cómo podría olvidarlo? —se giró a mirar a su estudiante— Aunque creo que no estamos pensando en lo mismo, Nathan.

—¿A qué se refiere?

—Yo te conocí momentos después de que nacieras, en la maternidad. Y creo que hasta fui una de las primeras en verte —recordó la mujer aquél preciso instante, donde vio, a lo lejos, en una cuna, a ese bebé cuyos padres habían nombrado, tras ciertas discusiones, "Nathan".

—Es verdad, había olvidado ese detalle... A lo que yo me refería es cuando vino a cuidarme —aclaró "Nate".

—Eso tampoco lo olvido, fue una de las pocas veces que tuve que hacer de niñera en mi vida —Diana soltó una pequeña risa— Tus padres tenían que salir a una cena y no tenían con quien dejarte. Todos tenían algo que hacer esa noche, y entonces...

—A mamá se le ocurrió la brillante idea de llamarla a usted— completó el hijo de Akko.

—Exactamente. Y al principio me resultaste bastante complicado, tenías mal humor, preguntabas cuando volverían tus padres, y yo no sabía ni a que jugar contigo.

—Y entonces cambiaste los canales en TV, y encontraste una película, un tanto vieja, por cierto.

—Era de cuando yo era pequeña incluso. Lo importante es que te terminó gustando.


—Fue genial... —inconscientemente Nathan se había recostado en Diana mientras observaba los créditos del filme que había terminado— ¿Tu eres una bruja, verdad? —sus ojos se encontraron con los de su "niñera".

—Sí, lo soy. Aunque no es tan parecido a las películas.

—¿Crees que yo podría ser un hechicero? —los ojos del niño brillaron con cierta ilusión.

—Eh... —la sobrina de Daryl dudó un instante— Supongo que si, puedes, si te lo propones—tímidamente acarició la cabeza de Nathan mientras este quedaba dormido— Debes creer en ello.

—Creer es tu magia...

—¿Cómo dices? —Diana estaba un poco sorprendida de escuchar esa frase.

—Eso me dijo mi mamá una vez... —fue la última respuesta antes de cerrar por completo sus ojos.


—Es un lindo recuerdo —esbozó una sonrisa el hijo de Akko y Andrew.

—Si... Ahora, termina de copiar lo que te anoté, vas a necesitarlo —volvió a indicar Cavendish lo que puso en el pizarrón— Y no te atrases.

—Eso fue muy... Anti climático, profesora —Nathan bajo la cabeza con resignación, su mentora podía ser demasiado seria.

—Si quisiéramos andar recordando hechos, estudiaríamos historia de la magia.

Bajo esa máscara de frialdad, Diana ocultaba lo que sentía al recordar eso. La primera vez que notó, más allá del parecido físico, la semejanza entre Akko y Nathan, de cómo había visto aquel espíritu.

Y con el tiempo esa impresión solo se confirmaba.


Terminadas sus clases extras, ambos se dirigieron al patio de Luna Nova.

A la vez, desde otra dirección, llegaban Akko y Chariot, platicando.

—Parece que llegué justo a tiempo —dijo Akko al acercarse.

—Ni en clases tenías tal coordinación —comentó Diana algo divertida.

—Lo importante era que llegaba y aprendía... Luego de algunos intentos —replicó Kagari.

—Y ahora están así. Una dedicada a divertir a las generaciones de niños actuales y la otra dedicada a enseñarles. Y las dos cosas están relacionadas a la magia y su futuro —la mujer anteriormente conocida como Úrsula observó con orgullo a las que fueron sus estudiantes— Eres alguien muy afortunado, Nathan.

—Eso le digo yo —asintió Atsuko.

—Concuerdo —se añadió la rubia.

El joven Hanbridge se sentía diminuto ante la presencia de las 3 brujas. Como si se encontrara frente eminencias de la magia. Y en parte era así.

—¿Que puedo decir? Nací en una condición propicia para aprender —se encogió de hombros, desviando la mirada.

—Bien, ya va siendo hora de ir a casa —la castaña miró a las otras dos mujeres presentes— ¿Quieren venir?

—Yo ya tenía planes para cenar con unas profesoras. Y mañana viajaré a visitar a Croix... Supongo que será la próxima vez —contestó Chariot.

—No puedo, debo terminar algunos trabajos —fue la seca respuesta de la descendiente de Beatrix antes de marcharse— Hasta luego.

—Que humor tan complicado... —murmuró un tanto molesta Akko y posteriormente dirigió su mirada a la pelirroja— Trataré de pasar a visitar la academia antes de salir de gira otra vez.

—Siéntete libre de venir cuando quieras —sonrió la mujer que, pese a los años, no había cambiado mucho— Adiós.

Madre e hijo se despidieron de la profesora y emprendieron la vuelta a su hogar.


—¿Diana? ¿Puedo pasar?

—Adelante —la mujer de ojos claros mantenía su atención en los papeles de su escritorio— ¿Que se le ofrece a esta hora, profesora Chariot?

—Bueno, te noté algo solitaria y quería saber si estabas interesada en acompañarnos en la cena —con timidez, la pelirroja ingresó a la ordenada habitación.

—Me encantaría. Sin embargo, como podrá ver, aún me quedan cosas que hacer.

—Un descanso nunca está de más...

—Sea honesta conmigo ¿En verdad ha venido hasta aquí solo para eso? —interrogó Cavendish, mirándola a la cara.

—Yo... Esto... Bueno... —con nerviosismo, la antiguamente conocida como Shiny Chariot trató de contestar— La forma en la que te marchaste hoy... Solo me pareció que fuiste muy fría con Akko. Pudo ser solo mi imaginación, pero creí que estabas tratando de evitarla.

—En otras palabras ¿Cree que mentí sobre el trabajo para poder irme?

—No, no, no, claro que no. Yo sé que eres responsable.

—Profesora... Usted sabe bien cuál es mi posición con respecto a lo que pasó hace alrededor de 18 años. Estuvo presente ese día— hizo una leve pausa —Y aún asi, no guardo rencores hacia Akko o Andrew. De lo contrario, lo habría dejado claro hace tiempo.

—Sí, es verdad... —Chariot bajó la cabeza como una niña que es regañada— Lo siento.

—No hay problema. Al menos pudimos solucionar esa duda rápidamente —Cavendish cruzó los brazos— ¿Desea algo más?

—No, eso era todo —"Ursula" sonrió débilmente y se dispuso a retirarse— Ah, casi lo olvido. Diana, si no tienes mucho trabajo, me gustaría invitarte a que vinieras conmigo a visitar a Croix. Estoy segura que se alegrará de verte.

—Tendré que rechazar esa oferta también, espero no se ofenda. Es que justamente mañana iré a recibir a Hannah y Barbara que regresan de su viaje por Norteamérica.

—Para nada. Aunque, si estás libre la próxima vez, la invitación sigue en pie —ambas se sonrieron y Du Nord abandonó el cuarto.


—Afortunado... —Nathan, acostado en su cómoda cama reflexionaba sobre las palabras de Chariot. Más que un incentivo o ánimo terminó por aplicarle más presión.

Él pronto iba a terminar sus estudios en Appleton, le quedaba apenas 1 año, y todavía no decidía que iba a hacer con su vida ¿Aferrarse al camino de su padre o de su madre? ¿Qué pensarían sus compañeros y profesores si se enteraran que el "prometedor" hijo del actual Ministro se decidió por algo que, para la gente normal, ni era una profesión? ¿Qué pensarían las estudiantes y maestras de Luna Nova al enterarse que al chico que se le había permitido aprender su magia y caminar en su escuela ahora quería ser un político, como los que por muchos años las menospreciaron? ¿Qué pensaría Diana? Ella era una de las personas a las que menos quería decepcionar.

—No sé qué hacer... ¡Maldición! —revolvió un poco su propio cabello, frustrado, e intentó posteriormente olvidar todas esas presiones y conciliar el sueño.

De forma tranquilizadora, apareció en su mente una vez más el recuerdo de su mentora la vez que se conocieron, acariciando su cabeza hasta quedar dormido.


Ahí queda el capítulo esta vez. Como prometí, lo extendí aunque sea un poco más que la "introducción".

No puedo ocultar la emoción que me dio hacer aparecer a Akko en la historia, así como en menor parte a Andrew y Chariot. O nombrar a otros.

Espero también que no les moleste el uso de que estoy haciendo en la historia. Dudé bastante si meter o no a Kurt, porque se que a muchos les debe costar imaginar que Amanda y Louis pudieran llegar a ese punto. De todas formas, tengo planes tanto para él como para Hedda, solo esperen xD

También pronto irán sabiendo más cosas del pasado, tampoco quiero tirar de repente toda la información en un solo capítulo.

En fin, espero que les haya gustado, si tienen alguna duda, la que sea con respecto al fic pueden hacerla (excepto spoiler XD) asi como también las críticas y aportes son bienvenidos.

Y, antes de finalizar, responderé a aquellos usuarios con los cuales no me pude comunicar por privado:

Nana: Jaja, esas cosas no me animo a hacerlas por ahora. Me alegra que te guste. Y bueno, algo me dice que ya conoces quién es el/la elegid ... ¿O no? XD y tranquila, intentaré no atrasarme.

Fer: Gracias, Fer, espero que este capítulo también te guste.

Guest: Me siento halagado. Asi cómo con los demás comentarios. Y tienes razón, no hay mucho Ankko, es un ship relativamente "débil" dentro de los fics, a diferencia de lo que es en fanarts. Pero bueno, de a poco se construye ¿No?

Anon01: Thank you very much. I appreciate your support. And I'm glad for having people (with a different language) who read my fanfic (Sorry for my terrible english too xD)

Dicho esto, repito mi agradecimiento en general por el apoyo que están brindando al fic. Y deseo seguir aportando al fandom de Little Witch Academia.

Hasta el próximo capítulo.