Capítulo 3: Learning to fly.

Disclaimer: Los personajes de Little Witch Academia asi como todo lo relacionado a la saga no me pertenece, son propiedad de Yō Yoshinari y del estudio Trigger.

Era un día bastante soleado. De esos que pocas veces se podía apreciar. Una pequeña brisa recorría las calles y la gente circulaba de forma bastante activa por ellas.

Diana se había juntado con sus amigas y antiguas compañeras en una cafetería tras su regreso de Norteamérica.

—Se siente un poco relajante volver —dijo Hannah observando por la ventana en panorama.

—Las ciudades estadounidenses pueden ser muy agitadas en su tránsito. Incluso más que Londres —añadió Barbara, recordando la cantidad de transeúntes que podía toparse.

—Y también muchos son groseros, por poco se llevan a uno por delante —concluyó la castaña suspirando— Pero, fuera de eso, fue genial visitar esas ciudades.

—Espero que te guste lo que te compramos, Diana —le sonrió la de cabello más oscuro.

—Gracias. Aunque ya les dije que no era necesario traerme regalos —Cavendish dio un sorbo al té que había pedido.

—Ni lo menciones. Somos tus amigas, y además...

—Pensamos que te quedaría muy bien —Parker completó la frase de su amiga.

—Entiendo —la rubia sonrió y cerró sus ojos unos instantes.

—Alguna vez deberías acompañarnos. Estoy segura que te gustará Canadá —la mujer de ojos avellana cruzó sus piernas— Es como seguir en Europa, pero con ese toque fresco de estar en un continente distinto.

—La mezcla incluso de lenguas es bellísima —Barbara sacó de su bolso un libro— De hecho, mira esto, el último volumen de Nightfall en francés.

—¿No lo habías terminado ya? ¿Por qué compraste el mismo? —cuestionó Hannah.

—Porque es distinto leerlo en otro idioma —se llevó una mano a la mejilla— Además, conocí a un fan de la saga. Justo coincidimos en que queríamos comprar el mismo libro. Y... Bueno, me dio su número.

—No me contaste de eso tampoco —cuestionó England frunciendo el ceño— Espero que no se trate de un "mocoso"

—Por favor, tampoco era tan joven. Tal vez uno años de diferencia...

—¡Barbara!

—Ya, tampoco es como si fuera a llamarlo. Que celosa eres.

—¿No lo habían superado ya? —interrumpió Diana, recordando que sus compañeras habían estado en una relación más íntima cerca de 1 año.

—No son celos —se excusó Hannah, cruzándose de brazos— Simplemente no me gustaría que fuera una "asalta cunas".

—Siendo sincera, no sería algo con lo que esté muy cómoda —comentó la de ojos verdes— Creo que hay cierto límite. Y llega a resultarme desagradable cuando escucho que famosos y famosas, magnates y demás andan con gente mucho más jóvenes que ellos.

—Concuerdo, es casi inmoral...

Diana, por cierta razón que desconocía, sentía algo de peso por las palabras de sus amigas. Era prácticamente ajena al asunto, y aún así le producía cierta incomodidad, como si se diera por aludida.

—¿Y que hay de Nathan? —la pregunta hizo que la rubia casi escupiera el té que estaba bebiendo.

—¿C-Cómo dices? —tragó forzadamente y miró a sus amigas.

—Que queremos saber como está tu alumno extra —aclaró Hannah.

—El "pequeño" Nathan. Sin dudas es parecido a Andrew.

—Nadie creería que Akko tuvo un hijo tan bonito —bromeó la castaña.

—Son bastante parecidos a la hora de aprender magia... Torpes pero con mucho empeño en mejorar —Cavendish apoyó la taza en la mesa circular— Heredó la determinación de Akko, y puede ser tan sereno como Andrew.

—Se llevó lo mejor... De hecho, todavía no puedo creer que estudie sobre magia —Hannah bebió un poco del expreso que pidió antes de continuar— Debería costarle el doble que a Akko.

—¿Piensa seguir una carrera en la magia? ¿O se dedicará a la política como todos los Hanbridge? —preguntó Parker.

—Eso no lo sé... Y dudo que él lo sepa —fue la respuesta de la profesora de Luna Nova.

—Esa presión seguro que es horrible. Tuvimos suerte de no tener tantos cuestionamientos antes de graduarnos —Barbara suspiró y terminó su cappuccino.

—Haga lo que haga, tomará una buena decisión...

—Diana... Eso es muy tierno —dijeron ambas casi al unísono.

—Es lo normal, por algo es mi aprendiz —agregó la maestra de Nathan, tratando de comportarse con madurez.

—Es que no siempre tienes esa confianza.

—Por lo que, si dices eso, significa que en verdad es capaz. O al menos lo suficientemente lindo para convencerte.

Asalta cunas —recordó Hannah a Barbara, obteniendo una reacción infantil de esta última— Las hijas de Lotte y Jasminka estudian en Luna Nova también ¿No? —cambió de tema.

Diana asintió en respuesta y empezó a contarles sobre ambas estudiantes y su desempeño.

Posteriormente hablaron sobre sus trabajos y temas triviales hasta que una pregunta destacó del resto.

"¿Y que tal si salimos juntas alguna noche?"

No pudo negarse. Más bien, sus amiga no la dejaron. La insistencia fue tanta que la heredera de los Cavendish tuvo que aceptar.


—¿Están seguras que éste es un buen lugar? —cuestionó, siguiendo al dúo inseparable. Llevaba puesto un vestido blanco corto, que le habían obsequiado. Junto con unas medias largas negras que cubrían sus piernas. Finalizando en un par de tacones no muy altos.

—Por supuesto, este club es exclusivo para gente de la alta sociedad. No se acepta a cualquiera.

—Y la seguridad es muy estricta, nunca han tenido un solo problema.

—Comprendo... Aunque, esperaba algo más tranquilo que un club nocturno —comentó con poco entusiasmo la rubia apenas ingresaron.

—Ya verás, Diana, te va a gustar. O al menos haremos el intento —Hannah sonrió y de repente recordó algo— Oh, cierto, casi lo pasé por alto...

—¿Qué cosa?

—Hoy dejan entrar a menores de 18.

—¿Eso quiere decir que estará lleno de niñatos? —Barbara se mostró desanimada por la noticia.

—No creo que tantos, además deben ser mayores de 16 y no se les venderán bebidas. Seguramente se comportarán.

El trío siguió hasta donde se encontraba una barra y pidieron un trago.

Podían notar que habían varios jóvenes bailando o caminando y conversando de un lugar a otro.

—¿Saben? Viendo esto me siento más vieja de lo que soy... —confesó Barbara bajando la cabeza.

—No tienes porque. Tenemos más vitalidad que muchos de su generación —animó Hannah.

—Es ridícula la comparación. Se trata simplemente de aceptarse a uno tal cual es, no intentar perseguir una ilusión de sentirse más joven o atormentarse con la vejez —se unió Diana.

—Tienen razón... —Parker asintió con una leve sonrisa— Sigues siendo tan sabia como siempre, Diana.

—Ser profesora te sienta bien — añadió la castaña.

Las tres soltaron una pequeña risa. Algunas cosas jamás cambiaban.

—¿Eh? ¿Profesora? —su conversación fue interrumpida por una voz que Diana conocía.

—¿Nathan? —la mujer reaccionó con sorpresa y una fuerte incomodidad. Su rostro había adquirido un tono rojizo.

—N-no sabía que le gustaban este tipo de lugares... —el hijo de Andrew y Akko no sabía que decir, de todas las situaciones que podían ocurrirle al salir con sus compañeros, no se esperaba esa.

—Es... Es solo por hoy, no es costumbre.

—Oh, al fin te vemos, Nathan —dijo Barbara— Espero que no te olvidaras de nosotras.

—Disculpen, señora Parker, señora England —el muchacho hizo un par de reverencias a modo de saludo— Solo que ahora ando algo... Presionado —volteó, esperando que sus amigos no lo hubieran visto. Y para su suerte, detrás de él solo estaba Johnny.

—Es ese tipo de cosas que solo pasan en las comedias ¿Verdad? —trató de aminorar la tensión— Pero puedes estar tranquilo, amigo, yo me encargo.

—¿Qué dices? ¡Espera, J-Johnny! —Hanbridge quiso detener al azabache, sin embargo este ya se había marchado velozmente a desviar la atención del resto de su grupo, que no estaba muy lejos.

—¡Oigan, apresúrense, la sala VIP ya debe estar libre! Vamos antes de que la vuelvan a ocupar —avisó Johnny, distrayéndolos.

—Que amigo... —Hannah observó divertida la actitud del estudiante de Appleton.

—Es todo un caso... —añadió suspirando Nathan— ¿Así que... Es una reunión, verdad?

—Incluso las viejas brujas tienen que divertirse, pequeño Nate —England se llevó una mano al mentón— Y al parecer tu hacías lo mismo.

—Algo así, para mantener cierto compañerismo, salimos todos juntos una vez al mes. Aunque no es como si viniéramos siempre a este lugar —se apresuró a decir la última oración.

—Eres un encanto —Barbara soltó una risa y miró a la rubia— ¿Diana? ¿Te encuentras bien?

Cavendish temblaba y cada vez que intentaba articular una palabra, tartamudeaba o balbuceaba, con sonidos inentendibles.

—S-si... No es nada —acomodó su cabello, esforzándose por recobrar su actitud seria— Ha sido toda una sorpresa verte, Nathan. Espero que estés pasando una buena noche.

—Sin duda. Lo mismo digo de usted.

—Gracias... —de a poco, Diana recuperaba la calma y volvía a mirar a su estudiante— Supongo que tienes prisa ¿No?

—Creo que si mis amigos lograron llegar al VIP a tiempo me guardaran un lugar. Pero, tal vez, debería apurarme de todos modos. Y tampoco deseo interrumpir su reunión.

—No te preocupes.

—Hasta luego —algo incómodo también, el chico se despidió y fue a buscar a Johnny y los demás.

—Adiós... —la sobrina de Daryl casi se desplomó sobre la barra apenas se marchó el joven. El bochorno que le generaba no iba a terminarse pronto.

—Lo hiciste bien —Barbara apoyó su mano en el hombro de Diana.

—Yo creo que le diste mucha importancia —Hannah se cruzó de brazos, con la vista en su amiga— No eres su madre. Fue solo una simple coincidencia que se encontraran aquí.

—Es verdad... No se en que estaba pensando —la profesora de Luna Nova masajeó sus sienes.

—Supongo que quisiste mantener la distancia de maestra y alumno.

—Y evitarle algun problema con sus compañeros —se unió la castaña a la suposición de Parker.

La heredera de los Cavendish se limitó a asentir, concentrada en sus pensamientos.


—Amigo, deberías parar. A este paso vas a terminar en el baño —Johnny miró con un poco de preocupación a Nathan, el cuál estaba vaciando de a poco la jarra de jugo que tenían cerca.

—Perdón —el castaño se llevó una mano a la cabeza— Solamente... No se como decirlo. Parece una situación similar a cuando entras al baño con alguien adentro por accidente.

—Dramático —le propinó un ligero golpe en el hombre— Eran solo unas mujeres reunidas y divirtiéndose, igual que nosotros. Ni que te hubieran coqueteado, manoseado o algo.

—Tienes razón. Puede que mi nerviosismo sea parte de mi imaginación —Hanbridge sonrió— Cambiando de tema, debo decir que el VIP es excelente.

—¿Verdad que sí? Y después hay que probar el karaoke.

—Sólo no me rompas los tímpanos...


El fin de semana pasó y fue momento de volver a la rutina. Una de ellas era, obviamente, las clases de magia en Luna Nova.

—"Nueva semana, comienzo fresco" —pensó dándose ánimos el estudiante— "Pero ¿Por qué me habrá dicho que la encuentre en el patio?" —recordó el mensaje que le llegó de su profesora el domingo, le había parecido raro y, considerando lo que había pasado en el club, le hizo asustarse al principio.

—Nathan —le llamó la voz de su profesora, aunque el chico no la veía por ningún lado— Aquí arriba...

—Ah, hola profesora —el castaño alzó la vista, notando al fin que la mayor estaba volando en su escoba— ¿Que se supone que practicaremos hoy?

—Pensé que sería obvio —Diana aterrizó, sin apartar la vista de su pupilo— Es una clase de vuelo.

—¿De vuelo? Pero si yo ya sé volar —cuestionó el chico.

—Es cierto. Sin embargo, vuelas muy lento, Nathan, estás por debajo del promedio de velocidad —indicó con severidad la profesora— Por eso mismo, he preparado una carrera de obstáculos para que mejores eso y tu coordinación.

—¿T-tan malo soy? —Nathan estaba boquiabierto. Aunque agradecía que solo le hubiera dicho "por debajo del promedio", y no un calificativo más humillante.

—¡Andando! —la rubia volvió a elevarse.

—¡Sí!

Nate siguió a su maestra hasta la pista que había preparado. Era similar a la usada en la carrera de escobas, que pudo presenciar el año anterior, solo que mucho más corta en trayecto.

—Tendrás que seguirme el paso, no volaré muy rápido para darte una chance de alcanzarme, sólo si te esfuerzas —explicó Cavendish y señaló, a lo lejos, la meta— Una vez que lleguemos, regresaremos, asi que espero que no bajes el ritmo.

—Entendido —asintió Nathan, algo inseguro.

Su profesora, sin más, avanzó por la pista, dejándolo atrás con facilidad.

—Vamos, vamos —se alentaba a si mismo, tratando de ir más rápido.

—Aquí viene un obstáculo —avisó Diana, refiriéndose a varias rocas, bastante altas, que se interponían en el camino.

—Woah —el hijo de Akko hacía su mejor esfuerzo por intentar esquivar aquellas piedras— Casi... —suspiró al lograr esquivar una por poco-¡Auch! ¿Que hacía una rama unida a una roca? —sobó su rostro después de recibir el fuerte golpe.

—No te distraigas.

Dejaron atrás los aros y las rocas, quedando un tramo libre, donde, al final, estaba la meta.

—No descuides el giro, Nathan —advirtió la rubia, aumentando un poco su velocidad y llegando en instantes al punto indicado, girando grácilmente.

Luego de que su profesora pasara, en dirección contraria, a su lado, fue turno de él.

Su giro fue, por mucho, más tosco que el de su profesora. Pero logró mantener un buen control de la escoba, sin perder agilidad.

—¡Rápido! ¿O acaso no quieres alcanzarme?

Le sorprendía la rigurosidad de su maestra. Ella siempre había sido exigente, pero esa clase en particular parecía ir por encima de su exigencia habitual.

—"¿Le sucederá algo? No... Está claro que ella solo quiere sacar lo mejor de mí... Y yo solo estoy fallándole" —pensaba Hanbridge, ganando gradualmente algo de velocidad— "Tengo que dejar atrás todos mis límites, ir más allá"

—"Nathan..." —la mujer de ojos azules volteó un instante para ver a su alumno— "Tal vez estoy siendo demasiado dura contigo... Y así, tan de repente. Puede que me esté equivocando" —reflexionó. Sin embargo, ante ese cuestionamiento tambien surgía otro ¿Por qué? ¿Cuál podría ser la razón de aumentar la rigidez del entrenamiento? ¿Le estaba haciendo bien a su estudiante o sólo a su propia conciencia?

Los cuestionamientos sobre su juicio hicieron que no pudiera notar el progreso de su alumno, que ya esquivaba las rocas con menos problemas, y se encontraba a menor distancia.

—"Más rápido... Un poco más rápido" —el castaño, dándose cuenta de las posibilidades de ponerse a la altura de su mentora, quiso presionarse, sin ser consciente del riesgo.

—"Quizás estoy dejando que mis frustraciones pasadas nublen mis acciones..." —un fuerte sonido la hizo dejar esos pensamientos.

Giró un poco su cabeza y se percató de lo que había pasado. Mientras volaban a través de los aros, la parte trasera de la escoba del estudiante había golpeado un borde, desestabilizando al joven y haciéndole caer.

—¡Nathan! —la reacción de Diana fue inmediata, descendiendo velozmente y atrapando con ambas manos un brazo del chico— Agárrate bien.

—Profesora... Ah, sí... —la expresión Nate no reflejaba tanto el susto de casi haber caído a una muerte segura, sino el asombro de como su maestra le había rescatado— Perdóneme... Yo... Fallé en grande —bajó la cabeza con pena apenas aterrizaron.

—No, yo debo disculparme. Si hubiera prestado más atención, nada de eso habría ocurrido —la rubia se sentía como una completa negligente e incompetente— ¿Estás bien, verdad?

—Por supuesto, no debe preocuparse —se apresuró en contestar Nathan e hizo una leve pausa— Pero me sorprende que usted pudiera cargar mi peso con tal facilidad.

—Ah, eso... Bueno, no es en si mi verdadera fuerza, es un hechizo que me proporciona mayores capacidades físicas. Lo aprendí de una de mis profesoras hace mucho —contestó Diana.

—Parece ser bastante útil...

—Lo es, aunque, quien quiera que lo use debe mantener cierto estado físico o su cuerpo podría sufrir consecuencias.

—Igual tendré que aprenderlo algún día —los labios de Hanbridge formaron una sonrisa. Se había olvidado muy rápido de la peligrosa situación que acababan de vivir.

—Bueno... Claro, tenía que decirte algo más —la maestra carraspeó y volvió a su semblante usual— ¿Recuerdas la carrera de escobas?

—Por supuesto, pude verlas el año pasado.

—Eso me ahorra explicaciones. Entonces debes saber que es dentro de unas semanas —guardó silencio a unos instantes— ¿Te gustaría participar?

—¿Participar? —los ojos del muchacho brillaron— ¡Me encantaría! ¿Es posible?

—Nunca antes había acontecido, al menos hasta donde conozco. Pero, si lo solicito, te permitirán participar. Entonces...

—¡Acepto! Quiero participar en ese evento —asintió con motivación Nathan.

—Muy bien. En ese caso tenemos mucho que mejorar —la rubia sonrió levemente.

—¡Muchas gracias! —en su emoción, el joven Hanbridge casi abrazó a su mentora— L-lo siento, costumbres de mi madre, creo que se me pegaron...

—Ya veo. Trata de solamente no imitar su estilo de vuelo en su juventud o no vas a ganar —la descendiente de los Cavendish llevó una mano a la cintura— Y necesitarás un equipo, esas carreras no son en solitario.

—Tiene razón. Y no conozco a mucha gente... —Nate quedó pensativo— Hedda...

—¿Hedda? Es buena idea considerarla, siempre y cuando su equipo no planee participar.

—En ese caso... ¡Con permiso! —el castaño hizo una rápida reverencia y salió corriendo sin que la mayor pudiera detenerlo.

—Mañas de familia...


—¿La carrera? No, mi equipo no piensa participar —contestaba a la pregunta hecha por su amigo la hija de Lotte mientras cargaba unos libros.

—¿Entonces harás equipo conmigo? —insistió Nathan caminando al lado de ella.

—Pues... Claro, no hay problema —contestó encogiéndose de hombros— Aunque todavía nos falta un miembro.

—Y no tengo muchas ideas, no conozco a casi nadie en esta academia —el hijo de Andrew masajeó su nuca con cierta preocupación.

—Todas las chicas que conozco tienen equipo o se negarían rotundamente a participar... —Hedda estaba a punto de darse por vencida hasta que, como si se tratara de una revelación milagrosa, recordó a alguien— ¡Lo tengo! ¡Sígueme, Nathan, ya se a quien consultar!

—¿No estaba prohibido correr en los pasillos?


—Por favor, Yari, te necesitamos —rogó Hedda a la chica castaña y un tanto corpulenta que estaba frente a ellos.

—Hmm... No lo sé —la joven meditó la propuesta y miró de reojo a sus compañeras, que estaban dentro del dormitorio.

—Por mi no hay problema con eso —dijo una de ellas.

—Después de todo, no planeaba participar —se encogió de hombros la otra— Solo espero que ganen.

—Ya no hay dudas, iré con ustedes —Yari asintió, sonriendo.

—"Fue más fácil de lo que esperaba" —Nathan sentía gran alivio por ya tener al equipo completo.

—Oh, Nathan, no se si ya se conocían —Hedda se dispuso a presentarlos— Yarine, Nathan, Nathan, Yarine.

—No la conocía del todo, pero siempre es un placer —el estudiante de Appleton extendió su mano para saludarla.

—Lo mismo digo, Nathan. Creo que mi mamá fue compañera de la tuya —la chica de acento ruso y ojos casi cerrados correspondió el saludo.

—¿Jasminka Antonenko?

—Correcto.

—¿No es genial? Nuestras madres se graduaron en esta academia y ahora nosotros estudiamos aquí —luego de decir eso, Hedda hizo una pausa y miró a su amigo— Sin embargo, rompes un poco el esquema, Nathan —bromeó.

—¡Hey! Pues perdona por haber nacido hombre —agregó con sarcasmo el nieto de Paul Hanbridge para después reírse al igual que sus compañeras de equipo.

—Tendremos que practicar mucho —dijo Yarine.

—Es verdad, por suerte nos queda tiempo— agregó con ánimos la hija de Lotte.

—No tengo problemas es quedarme un poco más de tiempo.

Y así, el trío de la "nueva generación" inició su preparación para la competencia.


Continuará... (?)

Espero que haya sido de su agrado éste nuevo capítulo. Y me disculpo por la tardanza para actualizar, no quiero poner excusas, pero debo admitir que el retorno a las clases y cierta merma de mi inspiración atrasaron mi redacción.

Igual, no quiero prometer nada, pero intentare publicar al menos 1 capítulo cada mes. Para así no perder el ritmo de la historia y no tenerlos esperando tanto.

Hablando de el capítulo en si. Tengo que admitir que no salió del todo como quería. A muchos hasta los habrá desconcertado la escena del club. Y se podría decir que fue una idea incompleta que tuve, queriendo desarrollar más la relación de Diana con Nathan, sin embargo, como la mitad de lo planeado lo cancelé, quedo eso xd

Y, de paso hablaré un poco de la nueva O.C, la hija de Jasminka, claro. En parte su participación en la historia será como una "reivindicación" por lo poco que apareció Antonenko en la serie.

En cuanto a sus datos personales, se revelarán en el próximo capítulo. Solo adelantaré que su edad es más o menos la misma que la de Hedda.

Y... Creo que es todo. Antes de concluir, responderé a algunos reviews que no pude por MP:

isavett449: Grandes mentes piensan igual (?) La verdad, como una parte del fandom tiene a Amanda de yurista, no venía mal hacer algo distinto. Aunque terminé apelando a un "cliché" xD Gracias por el apoyo, espero que este nuevo capítulo también te haya gustado.

Nana: Exactamente. Nate y su futuro irán definiéndose a medida que avance la historia. Y me alegra que te guste la historia.

Aprovecho también para agradecer enormemente a todos los que dejaron review, follow o favorite en la historia. Todo suma, eso es innegable.

También gracias por la paciencia, por leer, por estar. Y hasta el próximo capítulo.

PD: The Poison Is Coming.