Capítulo 6: Dangerous Seduction.
Disclaimer: Los personajes de Little Witch Academia asi como todo lo relacionado a la saga no me pertenece, son propiedad de Yō Yoshinari y del estudio Trigger.
— ¿Falta mucho? —preguntó con cierta impaciencia el muchacho, presenciando la preparación de una de las pociones de su tía.
—Tranquilo, pequeño Nate, el tiempo es sólo un factor que no incide en el resultado —Sucy estaba perdida en su tarea, poco le importaba prestar atención a su alrededor mientras hacía lo que mejor sabía. Un factor de interés y preocupación para su aprendiz.
—¿Puedo preguntar para que sirve entonces?
—Es experimental.
—Eso no parece una definición muy segura…
—Escucha… Nathan, las formulas y los procesos químicos que se producen pueden desencadenar en múltiples finales, dependiendo incluso de la manera en la que mezcle dos sustancias estas pueden terminar de diversas maneras, es básico —explicó con seriedad la mayor antes de que una de sus típicas sonrisas se asomase— Y es muy divertido cuando eso ocurre, jejeje.
—C-claro… —apartó rápidamente la mirada el descendiente de los Hanbridge.
—Mientras puedo darte charla, siempre y cuando no seas muy molesto… ¿Qué tal se llevan tus padres con Diana?
—¿Eh? Bien, supongo. Mamá casi nunca está y las pocas veces que las vi juntas conversan alegremente. En el caso de papá, siempre está trabajando, no creo que se lleven mal, tienen un trato cordial —contestó sin entender bien el punto de la pregunta.
—Cierto, tiene sentido… —la forma en la que Sucy dijo eso, por más que era en su típico tono neutro y carente de emoción, lograba plantar sospecha en Nathan— Además, para alguien como tú, una profesora de primer nivel como Diana es completamente necesario, es la mejor en lo que hace.
—Es verdad, Diana es… ¡Momento! ¿Alguien como yo? —no tardó mucho en darse cuenta de la burla de Sucy.
—Parece que ya está listo —juzgó Manbavaran, trasladando inmediatamente un poco de la sustancia a un Matraz, para la sorpresa del muchacho, sobre todo cuando se lo acercó con cierta complicidad— Bébelo.
—¿Esto? ¿Tanto? ¿No es mejor ponerlo en un recipiente más pequeño? —intentó evitarlo a toda costa.
—No, la cantidad necesaria para que funcione debe ser esta.
—¿Cómo lo sabes? Hace un rato decías que era experimental…
—Deja de ser tan llorón y trágate esto, no te vas a morir —le obligó a sujetar el contenedor de la poción— Y si llegase a pasar algo malo, me haré responsable —la burlona risa de la asiática no daba nada de seguridad al aprendiz, que tuvo que recurrir a todo el valor que tenía para intentar beber.
— In for a penny, in for a pound! —pronunció en su idioma natal antes de tomarse lo preparado por la bruja.
La primera sensación que le dio, al bajar por su garganta, fue un cosquilleo, luego un ligero malestar que le preocupó en sobremanera. Sin embargo, lo siguiente que aconteció lo dejo más desconcertado: Nada. Absolutamente nada, se sentía igual que siempre, tal vez incluso como en sus mejores días, pero no sentía ningún cambio.
—¿Ves? Deberías confiar más seguido en mi —se acercó Sucy, observándole un instante, como si buscase analizar algo— Terminamos con la lección por ahora, pequeño Nate, si sientes un gusto raro en la boca después de un rato, intenta tomar algo con sabor a menta y se te pasará.
—Espera. Estoy seguro que pasó algo, tiene que, de lo contrario por qué…
—Ya debe faltar poco para el almuerzo, además debo suponer que tienes práctica con Diana por la tarde, no te conviene perder tiempo en tonterías como esta —le restó importancia Sucy, alejándose de forma tranquila luego de guardar sus cosas.
—No me parece una tontería…—era en vano quejarse, era obvio que la experta en venenos no iba a hacer caso a sus reclamos.
Las horas posteriores transcurrieron normalmente, dando credibilidad a la palabra de la amiga de Akko. Y aún así, el joven se mantenía alerta, probablemente por sus pasadas malas experiencias con ella o simplemente la propia inseguridad de no ver resultado alguno.
—Vas mejorando en tu llegada, Nathan —comentó Diana mientras caminaban por los pasillos de Luna Nova.
—A decir verdad, creo que se debe a que hoy no tenía clases, es más cómodo venir sin esa carga horaria encima.
—Quisiera pensar que no es así —sonrió ligeramente la rubia, deteniéndose frente a una puerta— Debo buscar algo para nuestra práctica ¿Puedes esperarme?
—No hay problema.
Tan solo transcurrieron unos segundos desde que Diana entró, cuando una estudiante se acercó a preguntarle algo a Nathan.
—Disculpa ¿La profesora Cavendish está aquí, no?
—Sí, seguramente saldrá en un momento —contestó el hijo de Akko, reconociendo a la chica como una de las que estaba en la carrera hace un par de días atrás.
—Ya veo, gracias… —por alguna razón la joven parecía un tanto perdida en su mirada.
—No hay de q… —la frase fue interrumpida bruscamente cuando la alumna casi se desploma sobre él— ¿¡Te encuentras bien!?
—Ah, no es nada, perdona, es solo que… —la situación era de lo más incómoda, tenía a la chica en sus brazos, y no parecía dar señales de soltarse. Es más, estaba demasiado cerca.
—¿Qué sucede? —un escalofrío recorrió la espalda de Nate, alguien estaba detrás de él. No, eran más— "Bueno, si son profesoras podrán ayudarme" —giró con seguridad, solo para toparse con un grupo de estudiantes de Luna Nova, en un estado similar al de la aprendiz de bruja aferrada a él.
Organizó velozmente las ideas en su cabeza sobre que podría estar pasando, así como también la manera de escapar, pues cada vez estaba más acorralado. No era una situación normal, nunca le había pasado ni en Luna Nova ni en ninguna parte. Era más bien un trance en el que esas estudiantes estaban encerradas ¿Cuál podría ser la causa?
—No es de caballeros lo que estoy por hacer, pero… —lanzó sin aviso a la chica contra el grupo y escapó en dirección contraria, siendo perseguido inmediatamente— No conozco un hechizo que haga esto ¿Será magia avanzada? O tal vez… —mientras sacaba conclusiones, por poco se llevaba por delante una puerta que acababa de ser abierta.
—¿Eh? ¿Nathan? ¿Por qué tan agitado? —se trataba de la profesora Ursula, que afortunadamente parecía "normal"— Oh…—al ver la estampida de alumnas que perseguían al muchacho, la experimentada bruja alzó su varita, conjurando una especie de torbellino alrededor de ambos, para luego desaparecer de la vista de las perseguidoras.
— Cielos… ¿Qué fue eso? —dio un suspiro de alivio el británico al darse cuenta que estaban en una habitación segura.
— Creo tener una idea, pero debo hablar con Diana al respecto —comentó con seriedad la mayor.
— ¿Cuánto dijo que debo permanecer aquí aproximadamente? —Nathan observaba a su maestra, sentado en un caldero.
—Lo necesario hasta que absorba todas las "toxinas". Probablemente un par de horas —aproximó la rubia.
—Así que fue una poción de Sucy. Ya me parecía un efecto poco convencional —Chariot dejó escapar una de sus risas cuando había demasiada presión en el ambiente— Por suerte conseguimos neutralizarlo.
—Más tarde hablaré con ella —la descendiente de los Cavendish se encontraba pensativa, algo molesta por lo ocurrido.
—Bueno, yo me retiro, debo seguir mis deberes como profesora responsable —la francesa se acercó a la salida— Ojalá te recuperes pronto, Nathan, dale mis saludos a tus padres.
Una vez solos, se produjo un profundo silencio, por varios minutos. Cosa que le generaba cierta incomodidad al más joven, a diferencia de Diana, que se mostraba indiferente.
—Entonces… Eh… ¿Qué cambio generó en mí la poción? —recurrió a una pregunta como esa solo para quebrar la atmósfera.
—Sería complejo de explicarlo en términos técnicos. En resumen, fue una poción de efecto retardado o gradual, por eso no notaste cambios antes de venir a Luna Nova. Lo que causó fue, principalmente, el aumento desmedido de las feromonas en tu cuerpo, así como otros cambios menores, llevándote a una situación como la que viviste. Se podría decir que fue como una "poción de amor" pero a la inversa, no te enamoraste tú al beberla sino todos a tu alrededor.
—Vaya… Entonces lo que hay actualmente en el caldero…
—Absorbe ese exceso y estabiliza los parámetros a niveles originales.
—¿Sonaría tonto decir que parezco una víctima de canibalismo? —el comentario le sacó una sonrisa a la profesora.
—Desearía que hubiese otra manera más efectiva y que ahorre tiempo.
—Conociéndola, seguro algún día usted inventará algo así —le sonrió el joven Hanbridge, recordando la tradición de la familia Cavendish en conocimiento médico que había escuchado una vez.
—Agradezco tu estima. Aunque sería preferible que directamente se dejen de crear cosas tan problemáticas como las pociones de Sucy.
Nathan rió por la frase, aunque un detalle sobrevoló sus pensamientos, en referencia a los efectos de la sustancia ¿Podría haber afectado a alguien más que solo las estudiantes?
—Con respecto a lo que pasó con las alumnas ¿Ellas están bien?
—No tienes de que preocuparte, solo tu presencia causó esa alteración, además porque son jóvenes, la composición hormonal es más propensa a caer en esos efectos.
—¿Y… que hay de otras personas que estuvieron cerca?
—Si te refieres a que pudo haber pasado en tu casa o con el personal de la academia, incluyéndome, pierde cuidado. No somos tan propensos a caer en ese tipo de efectos de forma rápida —la británica hizo una leve pausa— Sin embargo, si no nos dábamos cuenta antes, probablemente estaríamos en problemas.
—Jaja, sería una situación muy rara ¿No le parece? —la respuesta del comentario que buscaba ser gracioso solo fue silencio, no parecía hacerle gracia a la mayor— Disculpe, no debí bromear con una situación como esa.
—Oh, no, no te preocupes, no es por eso. Simplemente tengo… demasiadas ocupaciones juntas —contestó con cierto cansancio Diana.
—Comprendo…
—Por otro lado ¿Aprendiste algo útil?
—Podría decirse que sí, cuando Sucy se pone un poco seria puede ser una buena maestra y profesional.
—Eso es verdad, supongo que siempre fue un arma de doble filo con respecto a su conocimiento. Es capaz de grandes cosas… Claro, eso no la salva de que le señale sus irresponsabilidades.
—Estoy de acuerdo —los dos sonrieron nuevamente con humor.
Londres, una de las capitales más conocidas en el mundo, con un valor histórico y sentimental muy importante incluso para ella. Era agradable poder tomarse un respiro de su trabajo, sobre todo si era por la invitación de una persona muy querida: Akko.
Una joven Diana Cavendish buscaba en una plaza a su compañera de Luna Nova, su invitación le había llegado el día anterior, por lo que parecía un asunto importante. Sin embargo, el entusiasmo de Akko siempre podía generar dudas, pues podía hallar emoción e importancia en cosas que otras personas no tanto.
—Sí que eres puntual, Diana, por poco y hasta llegaba más tarde —bromeó Akko, la cual esperaba cerca de una fuente. Sus ojos brillaban inesperadamente más de lo normal, su sonrisa, su postura, incluso sus gestos comparables con una persona ansiosa por contar buenas noticias, se veía muy feliz.
—Tal vez con los años fuiste adquiriendo práctica para que eso no suceda —comentó en el mismo tono la rubia. Que Akko la citara ya le alegraba, puesto que, aún después de graduarse de la academia, siempre mantenía contacto con la japonesa.
—O quizá sea la situación —la castaña jugó con sus dedos un segundo antes de sugerir algo de forma enérgica— ¡Vamos por un batido! ¿Te parece?
—C-claro…
La heredera de los Cavendish fue prácticamente arrastrada por su entusiasta amiga por las calles londinenses. De buscar los batidos, a recorrer nuevamente la ciudad, visitando tiendas relacionadas a artículos mágicos, en su mayoría falsos, pero que divertían a Kagari, parecía una salida normal con ella. Y aun así la atmósfera era distinta.
—Cuando sea más conocida me encargaré de que se vendan mis artículos en todas las tiendas del mundo —fantaseaba Atsuko mientras seguían caminando sin rumbo fijo.
—Disculpa, Akko… Tengo la impresión de que olvidaste algo —señaló la antigua alumna estrella de Luna Nova.
—Oh… —era muy mala disimulando, era obvio que no lo había olvidado— Cierto, perdona, por poco descuido la verdadera razón de porque te pedí que vinieras. La verdad es que yo…
Había perdido completamente su habitual confianza y entusiasmo, y en su lugar, ante los ojos de Diana, estaba una Akko que pocas veces había visto, o tal vez ninguna: Nerviosa, ligeramente sonrojada, dubitativa.
—Yo, pues…
—¿Qué sucede? —intentando que no redundara en la misma frase, la hija de Bernadette quiso ayudarla a terminar la frase.
—Perdón, no es fácil para mi este tipo de cosas —bajó su mirada, intentando calmarse— ¿Nunca sentiste que cuando piensas en alguien especial tu corazón late de manera distinta, y todas tus ideas parecen alterarse? Como si tus emociones cambian en un instante, por el solo hecho de que sea esa persona…
—Akko…
—Yo, no lo había sentido nunca, pensé que eran cosas de películas o las novelas que lee Lotte —posó una mano en su pecho, sonriendo débilmente— Verdaderamente, nunca esperaba que esto me pasara, y menos así. Me siento hasta torpe, je…
Diana no sabía qué hacer, lo único que atinó a hacer fue tomar las manos, las suaves y pequeñas manos de Akko, infundiéndole mayor confianza para continuar.
—Y, hasta cierto punto, es la única manera que encuentro de quitarme tanta presión que siento… No se lo he contado a nadie —sus ojos se encontraron con los de la orgullosa bruja— Diana, yo quiero decirte… yo de verdad necesito decirte… —los latidos de ambas iban a un ritmo acelerado, ignoraban completamente su alrededor, abocadas simplemente a ese momento— Yo…
Mientras su maestra estaba reunida en una habitación con Sucy, probablemente dándole un buen sermón, Nathan se ofreció a prepararles té. Si bien había servicio en la casa que podía hacerse cargo, el estudiante quiso hacerlo por su cuenta, en parte como una manera de dar buena impresión.
Akko no estaba en la casa, probablemente había salido a hacer compras o a molestar a Andrew en su trabajo. Lo cual su hijo consideraba irresponsable, por no decir que era hasta peligroso ser "abandonado" con la presencia de Sucy.
—"Me pregunto si le gustará este tipo de té…" —ya frente a la puerta, iba a pedir permiso, cuando su curiosidad le ganó al escuchar parte de la conversación de sus "tías".
—Espero que entiendas la magnitud de tus actos —ese tono inconfundiblemente era de Diana.
—Lo sé, no tienes que preocuparte más, la próxima tendré cuidado…
—Que así sea… No quiero pensar que te hace algún tipo de gracia exponerme a situaciones así sabiendo lo que hemos vivido.
—¿Qué insinúas? —el tono de Manbavaran cambió a uno más serio— Diana… ¿Acaso me crees capaz de querer generarte algún mal? ¿O que busco torturarte por el pasado?
—Para nada, me disculpo si fui agresiva en mis palabras. Realmente, lo único que quiero es estar en paz.
—Puedes estar tranquila, nunca haría algo así. Tuve la oportunidad hace mucho de hacerlo, y no me agrada la idea en lo más mínimo, no soy ese tipo de persona. Y te conozco lo suficiente también para saber que eres incapaz de hacerles daño.
— "¿De qué estarán hablando? ¿Hacer daño? ¿A quiénes?" —el hijo de Akko tenía intenciones de seguir espiando la conversación. Para su mala suerte, un desliz hizo que tocase la puerta, obligándolo a llamar inmediatamente para evitar sospechas— T-traje el té.
—Oh, gracias.
Se había quedado muda. Atsuko no podía continuar, el nerviosismo o la timidez la habían doblegado. Y por tal motivo, la británica se vio en la necesidad de actuar.
—Yo me he sentido igual, Akko… —con voz calmada, empezó a hablarle la rubia— He estado bajo la misma presión y esas dudas ¿Qué hacer? ¿Acaso debo escuchar a mis sentimientos o el sentido común? —sus ojos de repente se humedecieron— Incluso llegué a pensar que era inmoral, que no podía atreverme a algo así.
—Sí… así me sentía… Es bueno saber que no soy la única.
—Pero, gracias a ti lo he visto muy claramente. Es hora de dejar de ocultar aquello que causa tanto dolor ¿No crees?
—Tienes razón, Diana, no podría estar más de acuerdo —la voz de Akko e incluso su expresión parecieron recuperar esa confianza natural que tenía. Con esa sonrisa, más tenue que otras veces, y de todas maneras, igual de hermosa.
—Akko…
Entonces, sin más palabras que añadir, la joven Cavendish acortó la distancia entre ambas, tomando desprevenida a la japonesa, uniendo sus labios como tanto deseaba hace mucho tiempo. La culminación de algo que quería recordar para toda la vida. Una de las sensaciones más fuertes que había sentido.
Estaba convencida de que compartía la felicidad que Akko había mostrado instantes atrás. Ahora ambas podían compartir el sentimiento, algo que se mantendría en el tiempo.
—D-Diana…
Un brusco empujón la hizo bajar de esa nube de pensamientos. No era la reacción que ella esperaba. Akko se veía peor que antes, no podía entender por qué lloraba. Su mirada era una mezcla de tristeza y algo de rabia.
—¿Qué sucede, Akko? Tú…
—¿Cómo… —los puños de la castaña temblaban— ¿Cómo pudiste hacerme esto? No… Esto no tenía que pasar…
—Akko… pero yo creí…
—¡I-idiota! Yo… yo no quería esto…
—No lo entiendo. Por favor, tienes que decirme.
—Andrew… lo que quería decirte, es que yo y Andrew… —que torpe había sido, ingenua o impulsiva, a medida que Kagari hablaba, más estaba cayendo en cuenta en su error— Estamos saliendo.
—¿Qué? —esa frase demolió los sentimientos de la bruja prodigio. Era un balde de agua fría que cruelmente le hacía regresar a una realidad que no quería vivir.
—Era lo que quería decirte. No tenía a nadie más, confiaba en que tú podías entenderme —se sentía aún peor, había no solo destruido sus propios sueños, sino la confianza de Akko hacia ella— Y eso es porque siempre fuiste la persona más madura y más confiable que conocí. Era la primera vez que vivía algo así, necesitaba decirlo.
—A-Akko… perdóname, de verdad, yo no quería…
—Lo peor de todo es que estoy aún más confundida… ¿Qué debo hacer?
—Le agradezco que haya venido —en la entrada de la residencia de los Hanbridge-Kagari, Nathan acompañaba a su profesora, la cual había terminado sus asuntos.
—No tienes porqué, es algo que me afectaba a mí, ambos fuimos víctimas de los "juegos" de Sucy.
El atardecer se hacía presente, como una señal de partida. Un alivio para la maestra de Luna Nova, que no tenía deseos de permanecer tanto tiempo en ese lugar.
—Perdimos mucho tiempo de práctica por esto, así que te recomiendo que leas lo que te presté en el menor tiempo posible.
—Así se hará —asintió el estudiante. No llegaron a caminar mucho antes de encontrarse, en dirección contraria, a los padres del muchacho.
Akko venía discutiendo con su marido por un asunto trivial. Algo relacionado a unos bocadillos de una pastelería que la japonesa insistía en que Andrew debía comprarlos más seguido y llevarlos a su trabajo. Mientras el gentleman intentaba no hacerle caso a dichos reclamos.
—Oh, Diana —Kagari dejó su "importante" discusión y miró sonriente a la visitante— Me alegra verte por aquí.
—¿Tiene que ver con las clases particulares? —indagó el Hanbridge mayor.
—Podría decirse que sí. Un pequeño incidente causado por tu huésped, que afortunadamente no pasó a mayores.
—Típico Sucy —estalló a carcajadas la japonesa, mientras su hijo le observaba con cierto desacuerdo.
—Sí, opino lo mismo. Y ahora que he terminado mi trabajo, me retiro.
—¿No gustas de quedarte a cenar? —ofreció con cortesía Andrew.
—No, sólo sería una molestia.
—¡Pff, no digas tonterías, jamás sería una molestia! —interrumpió Akko.
—Agradezco la intención, sin embargo, estoy aún con mucho trabajo. Sería irresponsable de mi parte.
—Tu siempre tienes trabajo, casi parece como una excusa —bufó la japonesa.
—No busco ofenderlos, como si despreciara la invitación. Así que, si les parece bien, puedo venir otro día, con más tiempo —sugirió para el gusto de su antigua compañera.
—¡Excelente! Tiene que ser pronto —alzó el pulgar la entusiasta asiática.
—Resulta conveniente para organizarlo mejor —añadió Andrew.
—Me parece bien —se mostró de acuerdo el hijo de la pareja.
—Hasta entonces. Nos vemos en clases, Nathan.
Lejos ya de la casa, Diana finalmente pudo estar en calma. A pesar de que eran personas agradables, por más que tenían buenas intenciones, no era fácil olvidar totalmente los dolores de antaño, iniciados aquel día con un simple malentendido.
Bueno, quiero creer que cerré de forma más decente que la última vez ¿no?
¿Cómo están? ¿Me extrañaron? Espero que hayan pasado unas felices fiestas. Y me disculpo por tenerlos esperando tanto tiempo.
Aunque no voy a hacer promesas que tal vez después no cumpliré, así que solo diré que intentaré no tardarme tanto (?)
Es gracioso porque creo que escribí mucho más en estas últimas 2 semanas que en todo el resto del tiempo que disponía para seguir el fic. Otra vez, sorry.
Espero que les haya gustado este nuevo capítulo, intenté jugar, tal vez de forma desprolija, con los tiempos. Y seguramente algunos se deben estar agarrando la cabeza por todo lo que puse en el capítulo.
Ténganme paciencia y verán que todo tiene su explicación xD Sigo avanzando despacio en mostrar el pasado, pero espero haberles quitado algunas dudas (o generado otras, jeje)
Como siempre, espero sus comentarios (de los cuales estoy muy agradecido) para medir el rendimiento de la historia, si me estoy pasando de la raya o si me falta.
Por el momento, gracias por leer y brindar su apoyo. Hasta el próximo capítulo.
Good Bye… And Good Night. Bang!
