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El camino de Orfeo
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La noche en la que Narcissa Malfoy se esfumó de este mundo fue la más oscura del año. Eso, por supuesto, no había sido una coincidencia, pero nadie prestó atención a ese hecho. Luego de toda una vida de prestigio y de lujos, la muerte de Narcissa pasó desapercibida casi por completo. El profeta le dedicó un breve artículo en la sección de los obituarios que rezaba lo siguiente:
El día de ayer murió Narcissa Malfoy –antes Black- esposa del fallecido mortifago, Lucius Malfoy. Su funeral se ha realizado en una ceremonia privada en el cementerio de la Familia Malfoy a la cual, según nos confirmaron fuentes anónimas, sólo asistió su único hijo, Draco Lucius Malfoy, único heredero de la fortuna de los Malfoy. Se desconoce la causa de su muerte y, a pesar de que se ha especulado respecto a su salud física y mental, su hijo se ha negado a dar declaraciones. Narcissa Malfoy se convierte en inquilina número 235 dentro del mausoleo familiar.
No había más datos en el periódico. No habían dicho, por ejemplo, que su cuerpo no había sido encontrado y que, en el espacio que le correspondía en el mausoleo familiar, no había nada más que un ramo de narcisos y un vestido de seda. Tampoco se había dicho que su cuerpo había sido incinerado en el instante por una fuerza desconocida. No se decía cómo, en mitad de la noche, una creatura de otro mundo había aparecido en medio de su sala y había reclamado su vida como pago por su ofensa y, en poco tiempo, la noticia se perdió en el olvido.
Pero Draco todavía podía recordar la voz de su madre, pidiendo a gritos que trajera a su marido de regreso. Podía escuchar el nombre de Lucius en boca de su madre, una y otra vez, un grito histérico y furioso. Era la voz de una mujer dispuesta a descender al infierno por amor.
El amor, recordó Draco, era un monstruo peligroso. Más grande que el odio, más mortífero que la venganza. Sentado en el escritorio de su padre, Draco se permitió un momento para preguntarse cómo estaría Harry. Confiaba en que los Weasley estuvieran haciendo un buen trabajo. Si todo salía bien, ya no habría necesidad de cuidarlo por mucho más tiempo. Ojalá Ginevra no estuviera con él. Era un deseo tonto, considerando que ella tenía más derecho de estar ahí que él. Ella era su novia, después de todo. Pero aun así, deseo que ella no estuviera con él, compartiendo su cama, besándolo por las noches, hablando con él…
-Amo Malfoy, la cena está lista.
Draco saltó. Era tan solo un elfo doméstico.
-Tráela aquí- pidió, -Y haz que los otros suban más velas. Pasaré la noche aquí.
Iba a ser una larga noche.
Esa mañana, la voz de Draco no lo despertó. Harry se sentó en la cama y alcanzó con una mano sus gafas oscuras. La casa estaba sumergida en el silencio, y le tomó un momento recordar que Draco estaba ocupado. A tientas, se levantó de la cama y abrió su closet. Draco siempre estaba ordenando las cosas para que pudiera encontrarlas más fácilmente, pero era difícil recordar en dónde estaba todo. Su ropa, la comida, las escaleras… era como estar en un laberinto a oscuras y, de no ser por Draco, su vida habría sido mucho más difícil.
Harry suspiró mientras tocaba las mangas de cada camisa. La snitch. ¿De qué color había dicho Draco que era? ¿Era azul o roja? Quizá roja. Casi toda su ropa era roja o azul, a veces negra o blanca… pero nunca verde. Lo cual era raro, porque habría sido una buena oportunidad para que Draco se burlara de él. Ahora que lo pensaba, Draco nunca se burlaba de él. No como antes, al menos, no para lastimarlo. Decía la clase de bromas que Ron le hacía, por ejemplo. Sonrió. Apenas había pasado un día, pero ya lo echaba de menos. Era difícil no pensar en él. Draco siempre estaba muy ocupado, era imposible no preocuparse por él. Luego de la muerte de sus padres, Draco se había quedado completamente solo. Harry podía entender eso, lo difícil que era llegar a una casa vacía. Sus padres, Sirius, Remus… el silencio era un recordatorio de todas aquellas voces que se habían ido para siempre. Al menos ahora estaban los dos juntos. Quizá no por las mejores razones, pero se sentía bien tener alguien con quien charlar por las noches, alguien con quien bromear.
Sacudió la cabeza. No debería de pensar tanto en él. Sería mejor pensar… en qué iba a desayunar. En qué iba a hacer por la tarde. Sí, ¿qué iba a hacer? Draco siempre tenía planes: ir de compras, visitar a los Weasley, limpiar la casa, cocinar la cena, la semana anterior le había prometido que irían a volar. Quizá otro día, pensó Harry. Cuando estuviera de regreso. Pero ahora que se había ido… ¿qué iba a hacer?
Cuando entró en la cocina, escuchó el ruido de la sartén en el fuego. Harry frunció el ceño.
-¿Draco?
-Lo siento, Harry, Draco se marchó. ¿No te lo dijo? No puedo creer que no se tomara la molestia de decirte.
-Ginny. ¿Qué haces aquí?- preguntó Harry, mientras tomaba asiento en la mesa.
-Malfoy nos envió una carta ayer por la noche. Dijo que se iba a marchar y que cuidáramos de ti.
Harry sintió ganas de sonreír. Draco se preocupaba demasiado.
-Se la envió a mamá, pero creí que te gustaría que pasáramos el día juntos. Será como una cita, ¿no crees?
-Sí… ¿les dijo cuándo iba a regresar?- preguntó Harry, curioso.
-En una semana, creo. No puedo creer que no te lo dijera. Es tan desconsiderado…
-Sí me lo dijo- respondió Harry, frunciendo el ceño. Le molestaba cuando la gente hablaba así de Draco. Sobre todo porque Draco nunca manifestaba ningún interés por defenderse. Era casi como si estuviera de acuerdo con ellos.
-Mamá quiere que vayamos a cenar a la madriguera. Deberías quedarte a dormir con nosotros. No tiene sentido que te quedes solo aquí. Y en vista de que no te gusta que me quede…
-Sí. Suena bien. Molly me está enseñando a tejer suéteres, ¿sabes?
-¿Suéteres?
-Sí. Es algo difícil de hacer cuando no puedo ver lo que hago pero ella me está enseñando a contar los puntos. Creo que por fin estoy entendiendo. Draco dice que podré poner mi propia tienda de suéteres feos- recordó, riendo. Después de vivir un par de años como auror, tener una tienda pequeña en Londres no sonaba tan mal. Muchas cosas parecían mucho mejores ahora, de hecho. Ya no tenía que vivir solo, podía hacer cosas que le gustaban, no tenía la presión de tener que salvar a todo el mundo. De pronto, ya no se sentía responsable por hacer ninguna de esas cosas. Era, en cierto sentido, liberador. Detestaba ser una carga para otros, así que le hacía feliz ganar un poco de independencia cada día. Era como empezar una vida nueva.
Harry despertó en una cama que no era la suya. La habitación olía diferente, a madera. ¿Pino? Sí… y a sábanas limpias… tocino. Podía escuchar muchas voces a lo lejos. Familia. Desayuno. Las palabras se agolpaban en su cabeza una tras otra mientras cobraba conciencia. Le dolía la cabeza. Anoche no había podido dormir muy bien. Estaba preocupado, pero no estaba seguro de por qué.
Abrió los ojos. No. Los párpados. Abrió los parpados y se encontró con una oscuridad penetrante, pero eso no era nada nuevo. Por primera vez en mucho tiempo, tuvo un sueño sobre esa noche. Soñó sobre el gran portón de la Mansión Malfoy; todavía estaba usando su uniforme de auror, pero su varita no estaba desenfundada. Alzó la mano para llamar a la puerta, pero antes de que su mano alcanzara el timbre, escuchó una gran explosión. No, no una explosión. Un rugido. Y un grito. Draco.
Sacudió la cabeza.
-¡Harry, el desayuno está listo!
Esa voz… Molly Weasley. Cierto. Se había quedado en casa de los Weasley por una semana tras la partida de Draco. Molly había insistido en que era mejor que se quedara unos días y Harry aceptó. Era mejor que estar solo en casa, con Ginny cuidando de él todo el tiempo. La amaba, pero a veces se lo tenía que recordar a sí mismo en el transcurso del día.
"Harry tu camisa está mal puesta, déjame ayudarte"
"¡Harry, no! Estás haciendo un desastre, déjame a mí"
"Yo lavaré los platos, tú siéntate ahí"
"Abre la boca… eso, muy bien. Está rico, ¿verdad? Tienes una mancha, deja que te limpie"
"¿Qué haces aquí afuera? Algo pudo haberte pasado, ven, vamos adentro"
"Déjame vestirte. Te ayudaré a bajar las escaleras. ¿Terminaste? ¿Estás listo para salir?"
La amo, se decía a sí mismo, apretando los puños y sonriendo cada vez que Ginny le tomaba el brazo delicadamente, como si pudiera romperse, y lo guiaba por la casa que él conocía mejor que nadie. Era odioso y desesperante, pero él sabía que Ginny sólo quería cuidar de él. Aun así, siempre se encontraba a sí mismo extrañando la libertad que sentía cuando Draco cuidaba de él.
"No seas holgazán, Potter. Ven, ayúdame a secar los platos. La toalla está a tu izquierda… un poco más. Bingo"
"¿Quieres comer galletas? Ven, tú mezclarás las cosas, porque odio ensuciarme las manos"
"¿Estás bien? Eres un torpe. Ven, déjame ayudarte. Son doce escalones. Doce. Recuerda contarlos la próxima vez."
Era como si nada hubiera pasado. Cuando Draco estaba cerca, no se sentía frágil o inútil. Era como ser una persona otra vez, y todo era gracias a él. No tenía idea de lo que habría sido de él de no haber sido por toda la ayuda de Draco. Le estaba en deuda y, más que eso, le estaba agradecido.
Harry suspiró cuando salió de su habitación y comenzó a navegar hasta la cocina con ayuda de su bastón. La casa de los Weasley siempre era caótica, así que sin importar lo bien que conocía la casa, aún no se atrevía a caminar libremente sin un poco de ayuda adicional. Estaba de buen humor ya que había despertado antes de que nadie tuviera que buscarlo.
Sin embargo, en cuanto dio un paso dentro de la cocina, sintió como si todos ahí lo estuvieran mirando: de pronto se había hecho el silencio, y ni siquiera podía escuchar el ruido de los cubiertos chocando contra los platos.
-Harry…- era la voz de Hermione. Harry frunció.
-¿Hermione?- preguntó. -¿Qué estás haciendo aquí?
N.A.
Perdón por el retraso! Y por un capítulo tan corto ^^' Apenas salí de vacaciones y no me da mucho tiempo de escribir cuando estoy en clases. Ojalá les haya gustado. Espero poder actualizar pronto.
Por cierto, a alguien le gusta la serie china de BL "Guardian"? La pueden ver en Youtube si no. Es muuuy buena y estoy considerando muy seriamente hacer un fic sobre esa novela/serie...
En fin. Espero que tengan una buena semana. l3
