Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen son propiedad de Tite Kubo, pero la historia es completamente mía.
Hola mis queridos lectores, tal como les prometí este fic tendrá su continuación, va lento, pero seguro. Bueno ya los dejo leer, nos vemos más abajo.
"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos."
–William Shakespeare
CAPITULO III – "Inclemente"
Los humanos son seres curiosos, se eclipsan unos a otros, de un momento a otro pueden actuar tan impulsivamente, dejándose llevar por la ira y el odio.
Sus ojos se abrieron con fuerza al notar como su hija era herida, su primera acción fue mirar su arco y sus propias manos, por un instante temió haber sido el autor de dicho acto, sin embargo su propia flecha si había acertado en su objetivo. Por lo que, solo tardo un segundo en levantarse de entre los arbustos y correr en dirección de Rukia, no había tiempo que perder, aunque se detuvo en seco al notar otra presencia en el lugar.
Su porte se rompió al ver como Ichigo era herido, curiosamente había sido con una flecha como la que él mismo había lanzado instantes atrás, no estaba solo. Poco pensó antes de salir de su escondite y trotar en su dirección para intentar auxiliar a su hijo, pero el destino era curioso y lo que se encontró fue al autor de dicho acto contra su primogénito… se trataba del mismísimo Byakuya Kuchiki.
Intento desenfundar su espada en primer instante, pero al momento de poner su mano en su empuñadura lo supo… eso no sería suficiente, no esta vez… estaba demasiado furioso –¡Debí imaginarlo, todo se trataba de ustedes! ¡MALDITOS DESGRACIADOS DEL CLAN DE HIELO! –Sus ojos cambiaron de color a un rojo intenso mientras de los mismos pequeñas chispas empezaron a salir. Sus brazos se quebraron cual corteza y una enorme costra de lava se hizo presente mientras su tamaño cambiaba, su rostro cambio por completo mientras se alargaba y los colmillos le crecían, sus orejas fueron hacia atrás y las garras se le alargaron, se mantuvo de pie y dejo que la lava y fuego lo consumieran por completo. Ahora con 5 veces su tamaño normal, no dudo en ver al Kuchiki desde arriba y gruñir con fuerza, el fuego salía desde su boca… él era un oso completamente enfurecido, su bestia interna clamaba por sangre por lo que sin esperar tiempo lanzo un zarpazo contra su rival.
No podía creer como había sido tan descuidado, era más que obvio que los estúpidos del clan de fuego eran los responsables de todo lo que estaba pasando. La presencia de Isshin en el lugar lo confirmaba, al verlo convertirse e intentar atacarlo no dudo en responder la misma manera. Esquivo su ataque y hablo con voz monótona, antes de que cambiara a una más agresiva. –No te dejare hacer lo que quieras Isshin. ¡PAGARAS CARO TODO ESTO! –Se lanzó contra el gran oso al tiempo que sus ojos se tornaban azulados y más fríos. Su piel se rasgó mientras grandes picos de hielo salían por todo su cuerpo, creciendo rápidamente, su cuerpo se adaptó a la forma de un gran felino, al estirar sus manos, se formaron grandes garras de hielo que crecieron rápidamente y de su boca los colmillos empezaron a alargarse cual dagas, grandes rayas de nieve se esparcieron por toda la piel de hielo, sus orejas puntiagudas y la presencia de su cola eran un claro síntoma de que la transformación estaba completa. Gruño con la misma fuerza que aquel oso de fuego, de su boca la escarcha escapaba mientras él se lanzaba directo al cuello de su oponente, sus grandes colmillos de sable y sus garras eran su mejor arma… él era una pantera de hielo y nieve.
El choque de ambos fue rápido y poderoso. Gruñeron con fuerza. Byakuya fue rápido y había tenido suficiente tiempo para clavarle sus colmillos en su cuello, mientras que él le respondió con un zarpazo de fuego al cuerpo del Kuchiki, haciendo que el mismo soltara su cuello y se alejara varios metros.
Ambos estaban heridos aunque no fuese de gravedad. Se miraban con odio el uno al otro, esperando el actuar de su oponente.
Isshin era lento en sus ataques, pero su resistencia lo compensaba, era como una gran montaña a tirar. El zarpazo que le había atinado era clara muestra de ello.
Se mantuvo al margen observando y volvió a gruñir –¿Qué pasa Byakuya? ¿Me tienes miedo? ¡Me encargaré de asesinarte por lo que has hecho?
Intento mantener la compostura –Si lo que quieres es pelear, no te privare del hecho de morir entre mis colmillos Isshin. Te arrancara la lengua lentamente.
Estaban por lanzarse en un nuevo enfrentamiento cuando un rayo cayó entre ellos haciendo que se separasen rápidamente, agitados ambos miraron el lugar donde había caído, pequeñas gotas de lluvia empezaron a caer por el lugar y entonces la conciencia de lo que sucedía volvió a ambos, deteniendo sus actos por completo. Byakuya fue el primero en reconvertirse y correr en dirección de su hija, seguido de cerca por Isshin que se trasformó en el proceso, mientras marchaba en la misma dirección que su enemigo, tenían en mente un único objetivo, el ayudar cada uno a su propio hijo.
Ambos tomaron entre sus brazos a sus primogénitos, mientras se miraban con ira y rencor, sus caballos no muy lejos del lugar escucharon su llamado y no tardaron en hacerse presentes. No había tiempo para pelear, ni para insultos, ni odio… Montaron en sus fieles caballos y empezaron la larga cabalgata. La lluvia se convirtió en diluvio.
Las gotas de lluvia caían con fuerza mientras los cascos de dos caballos retumbaban por el amplio bosque, entre charcos, ambos cabalgaban con rapidez intentando dejar a atrás la lluvia, el dolor y… la muerte. Aunque ambos broncos caballos iban en sentido completamente contrario, los relámpagos constantes alumbraban su ambiente, se ensuciaba su piel ante el constante salpique del lodo, el sudor de los jinetes que les dirigían se combinaba con sangre, con lágrimas, con el diluvio…
Sabía que estaba sobre esforzando a su caballo, pero en eso momento poco le importaba, a cada segundo tiraba con más fuerza de las riendas e instaba con ahínco a continuar corriendo a aquel gran semental, intentando que sus acciones hicieran avanzar con mayor rapidez a dicho animal. Entre sus brazos fuertemente sujeto se encontraba su hijo, aquel joven que crio desde que este fuese un pequeño bebe. Lo había cubierto con su capa para evitar que este se enfriara ante la persistente lluvia. La sangre corría demasiado rápido por toda la herida de su primogénito, una flecha de hielo se encontraba firmemente clavada en su espalda, justo a la altura de su corazón.
–Vamos estúpido hijo por favor, no puedes morir por algo así. ¡Lucha Ichigo! –Su voz era suplicante.
A pesar de sus palabras el pelinaranja se mantenía tan inerte que parecía que la vida le hubiera abandonado hace mucho, sin embargo él sabía que su corazón aun latía, podía sentirlo… esa sensación conocida como la llama de la vida aún no se apagaba en Ichigo, él aún no se rendía.
A pesar de su gran fuerza y su poderosa magia, se sentía completamente impotente, no podía salvar a su hijo en ese momento… su esperanza se depositaba en llevarlo a tiempo al castillo para atender sus heridas.
Pero no era el único que se sienta incapaz en aquel inténtate…
El camino a casa jamás le había parecido tan largo, la noche tan obscura y el tiempo tan lento. La luna había desaparecido por la lluvia. Tal parecía que todos los acontecimientos sucediesen en cámara lenta y él no fuese más que un inservible testigo del mundo. Su caballo avanzaba tan lento. No podía evitar sentirse inútil, la vida de su única hija estaba en juego. El líquido carmesí se veía más espeso que nunca, la piel pálida de Rukia a cada momento parecía blanquearse más. Apretó con mayor fuerza a su hija contra su cuerpo mientras se aseguraba de no lastimarla más. En el pecho de la pequeña pelinegra se encontraba incrustada una flecha de fuego, ese maldito artefacto que estaba poniendo en riesgo su vida.
–Rukia no puedes rendirte.
No había muchas opciones viables en ese momento, más que trotar directo a su guarida en aquellas cuevas al noroeste. Hisana era la mejor medico de entre todos los del clan y estaba más que seguro que ella salvaría sin problemas a su propia hija, sin embargo a pesar de repetírselo constantemente en su mente, esto no lograba que el miedo que se esparcía en su cuerpo desapareciera, todo lo contrario su gran temple y fuerte semblante a pesar de no parecer perturbados, por dentro se encontraba completamente destrozado.
Su caballo saltaba e esquivaban con maestría los obstáculos que el bosque les ponía en su camino. La lluvia no dejada de caer con insistencia y la hierba mojada resultaba ser peligrosa.
Los sueños son mundos y espacios misteriosos que se conectan.
Ichigo miraba todo a su alrededor, todo se veía completamente negro. La niebla cubría aquel paisaje tan desolado. Todo sucedió tan rápido, primero estaba con Rukia disfrutando de aquel instante que para ambos era el mejor y de repente un dolor enorme le invadió la espalda, el choque fue rápido y la sensación helada le acompaño, eso solo lo podía estar provocando el hielo, un hielo que estaba intentando apagar la llama de su vida.
Miró sus manos y empezó a notar como estas empezaban a hacerse traslucidas, acaso ¿estaba muriendo? ¿Por qué ahora? El dolor regreso a su cuerpo y tuvo que arrodillarse para intentar aminorarlo, algo dentro de él le estaba quemando. Se sentía sofocado, al intentar jadear de su boca salió una gran cantidad de vapor. Se estaba quemando por dentro… pensó que aquel dolor terminaría por partirlo en dos, sin embargo de un momento a otro este desapareció, dándole oportunidad de volver a ponerse de pie.
–¿Puedes respirar mejor?
Aquellas palabras lo alertaron de inmediato y se puso de guardia, había alguien más junto a él y apenas era consciente de su presencia, no lo podía ver, pero su voz sin embargo parecía tan cercana que le incomodaba en demasía. ¿Dónde estaba escondido el tipo?
–¿Quién diablos eres y que es lo que quieres?
Una gran sombra se acercó y al desaparecer la neblina, observó cuidadosamente. Aquel hombre era de cabello y barba de color negro, tenía una apariencia dura y una capa negra lo envolvía. Sentía como aquel tipo lo miraba duramente y al mismo tiempo lastimosamente. –Siempre me pregunte en que nos equivocamos.
Miró con duda al sujeto. ¿De qué diablos hablaba? –¿Dónde diablos estoy? ¿Quién eres? Y ¿Qué quieres?
El hombre se acercó rápidamente y puso una mano en su pecho. Dándose cuenta de inmediato que en ese instante era incapaz de moverse. –Calla niño, debes saber que no estás en condiciones de oponerte. Si no fuera por mí, estarías muerto, no cabe duda que los humanos son estúpidos, impulsivos y arrogantes.
Tragó grueso ante la sensación de impotencia, estaba completamente indefenso ante aquel ser tan extraño. –¿Qué eres?
–Quien yo sea es lo que menos te puede importar Ichigo, lo que realmente me temo es que el tiempo se les termina.
Su cuerpo se liberó de la parálisis que vivía y en un segundo dos siluetas más salieron de la neblina, una de ellas era la de una joven mujer de vestuarios pálidos y cabellos blancos, era realmente hermosa, a su lado la inconfundible forma de Rukia apareció.
–¿Qué hace Rukia aquí?
Intento moverse para reunirse con la chica, pero se vio de nuevo petrificado, al ver con atención a la pelinegra, se dio cuenta que esta se encontraba de la misma manera que él. Algo invisible les detenía. La desesperación empezaba a ser mella de su alma.
Al ver a Ichigo su impulso fue correr de inmediato hacia él, sin embargo pudo hacer poco movimiento. Tal como la extraña mujer que se encontraba detrás de ella había mencionado, claramente sus fuerzas estaban limitadas. –¡Ichigo! ¿Qué sucede? ¿Dónde diablos estamos?
El muchacho se mordió por la furia. –Estaremos bien, no se que pase pero yo...
Con elegancia el hombre y la mujer se pusieron enfrente de ambos muchachos, saludándose entre ellos con una reverencia corta. –Es bueno verte de nuevo Zangetsu.
El hombre sonrió apenas –Sabes que pienso lo mismo Sode no shirayuki, ha pasado ya bastante tiempo y me gustaría que las circunstancias fueran otras.
Ambos jóvenes veían con duda la comunicación casi telepática que aquellos extraños seres tenían entre ellos. Rukia tomó el valor y pregunto con voz temblorosa pero firme. –¿Quiénes son?
El hombre de cabello negro le miró con seriedad y se apartó de la mujer, para acercase lentamente a ambos chicos que aún se encontraban extrañamente inmovilizados. –Emisores...
La mujer se unió al que parecía ser su compañero –Somos mensajeros, del sol y de la luna.
Ichigo abrió los ojos con asombro, no podían estar refiriéndose a... –No hablaran de los dioses... ¿cierto?
Con seriedad el hombre lo sujeto por el cuello alzándolo en un único movimiento y ahorcándolo fuertemente. –En este mundo aquel que se atreva a tomar el nombre de nuestros señores sería destrozado sin la menor duda, no puede existir nadie más que ellos. No me hagas una pregunta tan estúpida a estas alturas.
La chica de largos cabellos blancos detuvo a su compañero y de inmediato este tiró al pelinaranja al suelo con un fuerte estruendo, permitiendo que respirara trabajosamente –Zangetsu, no es su culpa ser ignorantes.
El mencionado observó a la mujer con rostro sereno. –Humanos... no se puede esperar gran cosa de ellos.
Rukia lucho con todas sus fuerzas al ver a Ichigo ser lastimado y tanto fue el forcejeo, la desesperación, el miedo, que termino por romper aquella extraña fuerza que la sujetaba no sin antes llevarse uno de sus brazos, ante la mirada atónita de los mensajeros. –¡Ichigo! ¡Dime que estas bien! No te dejes vencer así.
–Ya veo Zangetsu, esto es a lo que se referían con que eran distintos estos niños. ¿No son lindos?
El pelinegro frunció el ceño –Esta chiquilla acaba de romper uno de nuestros encantamientos y a ti te parece algo ¿"lindo"? Siempre me han parecido un error los humanos, son tan imperfectos.
La mujer sonrió tranquila. –De cierta manera eso les da encanto. Además el que recibiéramos tal mensaje para ellos y si rompieron el encantamiento a costa de que la chica se dislocara el brazo, solo puede significar una cosa y es que son los adecuados.
El hombre bufó y miró con repugnancia a los muchacho abrazados en el suelo, poco después suavizo su mirada. –Me compadezco de ellos, quizá la muerte hubiera sido mejor opción. Son demasiado débiles.
–Eso aún no lo sabemos...
Gruñó y refunfuñó, mientras tronaba los dedos y desasía el encanto permitiendo moverse a ambos chicos –Basta de charla, el Sol ha decidido que después de que muchas estrellas han pasado, el trato se ha roto, los humanos no han aprendido lo que debían. Se ha decidido terminar su existencia.
Rukia e Ichigo se mantenían al margen, sin embargo algo en ellos les decía que lo mejor era mantenerse callados por el momento. Sode no shirayuki continuó con el mensaje. –Sin embargo mi señora Luna ha intervenido y me han enviado con su misiva, "entendemos que se han equivocado, pero tampoco podemos permitirnos que destruyan todo lo creado".
Ambos mensajeros hablaron al mismo tiempo. –Tienen 4 estaciones para cambiarlo o serán consumidos.
Zangetsu intento tomar a Rukia, sin embargo rápidamente Ichigo sacando fuerzas de donde pudo golpeo su mano desviándola –¡No la toques maldito!
El hombre de cabello negro le miró con rabia. – He de curar su brazo, muchacho de ahora en adelante –El pelinaranja apretó con fuerza su puño al sentir que algo le quemaba en el pecho, llevo sus manos intentando calmar el dolor –deben mostrarnos su valía.
Desvió su mirada de nuevo a la pequeña pelinegra y la sostuvo por el cuello como antes había hecho con el chico. –Lo mismo va para ti niña. –La chica comenzó a retorcerse ante el dolor que sentía en su garganta, era demasiado.
Sode no shirayuki se acercó a ambos chicos después de que estos cayeron al suelo seminconscientes por el daño y puso sus manos en las heridas de los pares, cerrándolas poco a poco. La figura de un lobo y un dragón ardían con el calor del hielo y fuego –Pero no están solos, nosotros les ayudaremos en lo que podamos. Zangetsu suele ser así de rudo, porque confía mucho en ustedes dos, no por nada les hemos salvado la vida. Ahora, lo mejor es que regresen, es probable que el camino que les depare no sea nada fácil. No claudiquen y sabrán que hacer.
Ichigo y Rukia a pesar de su estado habían logrado escuchar las palabras de aquellos seres mientras poco a poco todo se desvanecía entre la niebla de nueva cuenta, intentaron tomar se la mano, sin embargo el contacto nunca llego.
Jadeó con fuerza intentando respirar, sentía que se ahogaba y un dolor punzante en su espalda y pecho le impedían moverse. –¡Joder como duele!
Isshin rápidamente se acercó a su hijo, al igual que Masaki. –¡Estúpido hijo por fin reaccionas! Estábamos bastante preocupados.
Masaki tomó las manos de su primogénito y con lágrimas en los ojos las sostuvo –Creíamos que esta vez no te veríamos de nuevo. ¿Por qué siempre eres tan imprudente Ichigo?
El dolor de sus heridas apenas le permitía hablar, sin embargo estaba arrepentido de haberle causado tanto miedo a sus padres. –Lo siento.
Isshin negó con la cabeza. –A todo esto no son solo malas noticias las que hay y he de decir que conociéndote, no debí jugar tus acciones tan rápidamente, lo he pensado esta semana que has estado inconsciente.
¿Una semana? Llevaba mucho tiempo dormido, debía buscar a Rukia de inmediato, sabía que el sueño que había vivido distaba mucho de solo ser una ilusión de la mente, ademas ella también estaba herida, lo recordaba. –Quiero ir al bosque –Intento levantarse, pero de inmediato su madre lo recostó de nuevo y negó con la cabeza.
Su padre de nuevo le miró de manera seria. –Entiendo que quieras terminar tu plan, pero aún no es tiempo, además te he dicho que no todas son malas noticias, el incidente al parecer ha despertado tu poder oculto hijo mío, es grato para mi ver el tatuaje de un dragón en tu pecho, eso quiere decir que el mismísimo Sol te ha bendecido, además... Ikkaku me comentó que era seguro que la escena que vi en el bosque era un plan tuyo para acabar con la heredera del clan de hielo, algo que debí pensar desde el principio y por cierto ahí no acaban las buenas nuevas, Ikkaku y compañía también atraparon a una rata cerca del castillo, ese tal Toshiro que algunas vez creímos eliminar, pues déjame decirte hijo mío, que esta vez no podrá volver con los suyos, ya no más...
Ichigo ignoro por completo el hecho de ahora poseer un tatuaje, simplemente se le detuvo el corazón al pensar que su padre había asesinado a uno de los mejores amigos de la mujer que amaba.
¿Un review sería mucho para este pobre autor? xD Saludos y nos leemos pronto.
