Capítulo 9.
Eran las tres y media de la tarde y Tritón, su padre y Percy estaban en la puerta de la casa de la madre de éste último.
Tritón miró exasperado a su padre.
-No creo que sea para tanto.
El hijo del dios del mar llevaba cinco minutos intentando llamar a la puerta pero su padre no se lo permitía. Parecía bastante asustado de aquella mortal.
El dios más joven gruñó y de un empujón apartó a su padre y tocó el timbre.
Poseidón le miró como si fuera el peor de los monstruos.
Percy estaba a su lado mirándose los zapatos pues había descubierto que eran la mar de interesantes.
La puerta se abrió dejando ver a una mujer de pelo castaño y ojos azules.
Sonrió al ver a su hijo.
-Pasad.
Sally se apartó dejando entrar a los tres recién llegados.
Poseidón sonreía forzadamente.
Su hijo Tritón le miraba divertido.
-Percy cariño cuanto tiempo sin verte.
El semidiós y su madre se abrazaron.
-Hola Poseidón ¿Qué tal?
-B bien. ¿P por qué iba a e estar mal?
Sally le miró con suspicacia.
-Y tu debes de ser Tritón.
La mujer le sonrió cálidamente y le apretujó en un abrazo.
El dios más joven sonrió algo tímido.
Sally les hizo entrar al salón y sentarse en los sofás.
Fue a la cocina y regresó al rato con una bandeja con cuatro tazas de chocolate caliente y galletas azules.
Su hijo sonrió al ver esto.
Tomaron lo que Sally les había traído en un silencio cómodo.
Después de un rato la mujer habló:
-Me alegro de que estéis aquí pero... ¿Por qué habéis venido los tres? ¿Y por qué Poseidón parece tan nervioso?
-T tonterías. N no estoy para nada n nervioso.
Poseidón estaba deseando hacerse pequeñito y esconderse. No le apetecía ser testigo de la furia de Sally Jackson cuando se enterara de lo que le había ocurrido a Percy.
Tritón no sabía donde se habían metido.
-¿Y bien?
-Mamá e es que y yo...
Percy quería hacerse uno con el sillón.
-Exagerados. -Murmuró Tritón.
-¿Pasa algo cariño? -Preguntó la mujer preocupada.
-¿Mamá qué opinas de tener nietos?
Sally sonrió.
-Me gustaría tenerlos pero cuando seas más mayor. Aún eres mi bebé.
-P pues b bueno... ¿Qué tal va todo con paul?
-¿Perseus Jackson qué pasa?
El semidiós abrió la boca un par de veces sin conseguir hablar.
-Verá señora Jackson. -Intervino Tritón.
-Llámame Sally.
-Resulta Sally, que...
el timbre de la casa sonó.
-(Salvados por la campana... De momento) -Pensó el semidiós.
La madre de Percy sonrió.
-Ese debe ser Nico. Prometió que hoy vendría a presentarme a su chico por fin.
Cuando ella se alejó, Poseidón respiró algo más tranquilo.
-(Tendré que darle las gracias al hijo de Hades por la interrupción) -Pensó el dios del mar aliviado.
Sally abrió la puerta con una sonrisa. En el unbral se encontraba Nico y un chico rubio bastante guapo que supuso debía ser Will.
-Pasad chicos. Percy, su padre y Tritón están en el salón.
Will y Nico se miraron.
Ambos tuvieron el mismo pensamiento:
-(Más vale que corras Zeus)
-Tú debes ser Will Solace.
El chico asintió.
Sally abrazó a Nico con fuerza. Se acercó a su oído y le dijo:
-Es bastante guapo.
El hijo de Hades se ruborizó.
La madre de percy abrazó a Will y después se encaminaron al salón.
Cuando llegaron Poseidón contuvo un gemido de pavor.
Él sería un dios todo poderoso y lo que queráis pero Sally Jackson enfadada era peor que las tres furias juntas.
Cuando todos se habían saludado y Will y Nico tenían sus respectivas tazas de chocolate caliente, Sally preguntó:
-¿Vosotros sabéis lo que le pasa a Percy?
nico miró para otro lado.
Will y Tritón no lograban entender por qué tanto escándalo.
Claro que se cabrearía pero no creían que fuera para tanto.
-¿Te refieres a lo que ocurrió en la fiesta gracias al señor D y la bebida que le dio Annabeth? -preguntó Will.
-¿Fiesta? ¿Señor D? ¿Qué bebida?
Tritón suspiró y dijo:
-Estos idiotas... Se enfrentan a todo tipo de monstruos y no se atreven a decir lo que hemos venido a hablar.
-¿Oye Will los médicos no suelen dar las noticias difíciles a los familiares?
Todos miraron al semidiós hijo de Poseidón.
-Yo no soy médico titulado así que...
-Mi hijo tiene razón. Los médicos dan ese tipo de noticias.
-Habláis como si alguien hubiera muerto. -Intervino Tritón.
-Tranquila Sally. -Dijo Nico al ver la cara pálida de la mujer. No ha muerto nadie.
El rostro de la mortal se relajó.
-¿Will?
-No sé qué quieres que diga.
Tritón a pesar de ser un dios del mar, estaba que echaba humo.
-Señora Jackson... Quiero decir... Sally. -Rectificó ante la mirada de la mujer.
-Lo que pasa es que Percy...
Entre Tritón y Will le contaron a la madre de Percy la historia. Lo que no le dijeron fue lo del embarazo.
-¿Ese dios promiscuo se ha atrevido a tocar a mi bebé? ¡Voy a cortarle sus divinas partes híntimas y le echaré sal! ¡Cómo se ha atrevido! ¡Me va a oír!
A Will y Tritón se le habían queitado las ganas de hablar.
-¿Y nadie se dio cuenta? ¡Tú eres su padre! ¿Cómo lo has permitido?
Poseidón en ese momento vio su larguísima existencia pasar ante sus ojos durante un par de segundos. Tuvo verdaderas ganas de chillar, salir corriendo y encerrarse en su palacio durante un siglo o más.
-Aún hay más. -Comentó Will tímidamente.
La mujer se dio la vuelta para mirar al hijo de Apolo.
El chico tragó saliva y contuvo las ganas de llamar a gritos a su padre.
-No sé si lo sabes pero... hay algunos semidioses masculinos que pueden quedar embarazados... -Comentó Nico casi en un susurro.
Sally abrió mucho los ojos.
-¿Estás embarazado?
Percy asintió.
-¡Maldito degenerado! ¡Te voy a matar Zeus!
La mujer estaba echa un basilisco.
-Tranquilízate Sally.
-¿Qué me tranquilice? ¡Que me tranquilice! ¿Poseidón cómo quieres que me tranquilice? Mi hijo espera un... un... ¡Un hijo!
-Son dos. -Comentó Percy.
-¿D dos? ¡Ese dios promiscuo me va a oír!
Entonces se puso muy pálida.
-Hera. -Gimió espantada.
-Hemos tomado precauciones. Está en mi palacio. Allí ella no puede entrar. En dos días reuniré a los demás dioses y les contaré la situación. Ella se enfadará pero no podrá tocar a Percy.
-¿Y si le hace daño a mamá? -Preguntó el chico muy asustado. No se le había ocurrido esa posibilidad.
-A esta casa no puede entrar un dios que no sea invitado.
-¿Y si se hace pasar por otra persona?
-No podrá pasar.
Percy respiró más tranquilo.
-Cariño yo te apoyaré siempre. Eres mi hijo y te quiero y también querré a los niños que tengas.
Percy y su madre se abrazaron. El chico derramaba lágrimas en el pecho de la mujer.
-Aunque estés embarazado de Zeus, no va a evitar que me lo cargue por muy inmortal y poderoso que sea.
El semidiós sonrió más calmado. Un peso que no sabía que tenía se le había quitado del pecho.
Su madre era la mejor del mundo.
Hablaron durante casi dos horas.
Sally despotricaba contra Zeus. Percy estaba anonadado. Nunca había oído a su madre maldecir.
Tritón decidió que Sally Jackson era realmente aterradora y tuvo que darle la razón a su padre.
Le habían dado verdaderas ganas de transformarse en un animal pequeño y esconderse para siempre.
En el Olimpo, Zeus se extremeció. Sintió un escalofrío recorriéndole la columna y sudores fríos bajándole por la espalda.
-¿Qué rayos pasa? -Se preguntó.
Durante toda la tarde no fue capaz de concentrarse en nada.
Percy, su hermano y su padre se marcharon al palacio del mar.
Will y Nico se quedarían a cenar.
-¿Que no era para tanto eh? -Preguntó Poseidón a Tritón cuando estaban en el palacio.
El hijo del dios del mar se extremeció.
-Joder papá. Es verdaderamente aterradora. Zeus ya puede correr. O pedirle a Hefesto que le construya el mejor búnquer del mundo.
Ambos dioses negaron con la cabeza para quitarse esos horribles pensamientos de la cabeza.
Seguramente tendrían pesadillas durante semanas.
