Capítulo 11.
Al día siguiente:
-Estoy muy nervioso. Sé que no pueden llegar ni a mí ni a mis bebés pero no puedo evitarlo.
-Tranquilízate Percy.
-Tritón siento como si unos tentáculos me apretaran el pecho.
-Papá se irá en cinco minutos y cuando vuelva, ya verás que todo habrá salido bien. Seguro que habrá gritos, peleas e intentos de asesinato... -Comentó Tritón.
-Vamos lo típico. -Secundó Percy.
Ambos hermanos se abrazaron y continuaron paseando por los jardines de palacio.
Poseidón estaba preocupado. No sabía como saldría la reunión y eso le ponía de los nervios.
Respiró hondo y se dirigió al Olimpo.
Llegó allí unos segundos después en un torbellino de luz verde azulada.
Allí estaban: Zeus, Hera, hestia, Atenea, Artemisa, Apolo, Deméter y Afrodita.
-¿Y los demás? -preguntó el dios del mar.
-Dioniso tiene que estar al llegar. -Comentó Hestia.
Entonces el nombrado apareció en un torbellino de luz púrppura.
Hermes apareció un momento después.
Se acercó a Poseidón y ambos se besaron con suavidad.
Zeus y Dioniso pusieron mala cara.
Afrodita sonreía radiante.
Hades y perséfone aparecieron en ese instante.
-Por los dioses hermano. Deja eso para otro momento. -Se quejó Zeus.
Poseidón le ignoró.
Ares apareció en una luz roja y segundos después apareció hefesto.
-Ya podemos empezar. -Comentó Hestia.
Todos se sentaron en sus sitios.
Miraban a Poseidón a la espera de que hablara.
-hermano tú nos has convocado y apuesto que no ha sido para que viéramos como te besabas con Hermes. -Dijo Zeus.
El rey de los cielos quería que la dichosa reunión acabara pronto.
había intentado sonsacarle información a su hijo sobre perseus Jackson sin éxito.
estaba que echaba chispas literalmente.
Poseidón carraspeó.
-¿Recordáis aquella fiesta de hace unos meses a la que asistieron nuestros hijos?
Todos asintieron.
-Resulta que hubo consecuencias gracias a alguien que no quiero señalar. -Comentó mirando a Dioniso.
El dios del vino no hizo caso a la acusación.
-¿qué consecuencias? -Inquirió Atenea.
-mi hijo Percy consumió alcohol y una de las hijas de Atenea le dio una bebida azul.
-Entonces ¿Cuáles son las consecuencias? Si la bebida azul es para que el alcohol no suba tanto. -Preguntó Apolo sin comprender.
-Resulta, que esta vez las bebidas azules eran afrodisiacos.
Todos miraron a Dioniso.
-¿Qué? Yo no cambié el color de las bebidas. -Se justificó.
-¿Y dónde quieres llegar con esto? -Interrogó Hera cansada.
-Al beber aquello, mi hijo naturalmente, tenía ganas de...
-Déjame adivinar. -Espetó Hera. -El chico se acostó con un semidiós o una semidiosa con la consecuencia posterior de un enbarazo no deseado.
-No. -Dijo Poseidón.
-¿Entonces? -Cuestionó Hades.
Zeus estaba un poco pálido.
-(Espero no haber dejado embarazado a Perseus Jackson) -Pensaba el dios del rayo.
-Percy se acostó con un dios y...
-¿Espera un hijo? -Preguntó Afrodita con la voz chillona a causa de la sorpresa.
El dios del mar asintió.
-Hermes y tú no podéis ser. Porque tú eres su padre y Hermes... está contigo. -Comentó Atenea.
Apolo carraspeó incómodo.
-Yo estoy con uno de los hijos de hefesto.
El dios herrero le fulminó con la mirada.
-yo sé quien es. -Comentó Poseidón antes de que alguien más hablara.
-¿Quién es? -Inquirió atenea.
La gran sala quedó en silencio.
Entonces uno a uno miraron todos a Zeus.
-¿Por qué me miráis a mí?
-¿Has sido tú el que se ha acostado con Perseus Jackson? -preguntó Hera muy enfadada.
Todos esperaban la respuesta ansiosos.
-Me acabo de acordar que tengo que ir a... -Intentó escusarse el dios de los cielos.
-¿Ha sido él? -Bramó Hera a Poseidón.
El dios del mar asintió.
entonces las miradas se dirigieron a Hera.
-¿Por eso tu hijo está en tu palacio? -preguntó Artemisa.
-Sí. Puede ser peligroso para él.
-¡El bebé tiene que morir! -Chilló Hera colérica.
-Son dos bebés. -Comentó Poseidón con una sonrisa.
-¡Tienen que morir! -Gritó la diosa de nuevo.
El dios del mar se levantó furioso de su trono y se dirigió a Hera. Le puso el tridente en el cuello y dijo en voz baja, la cual daba más miedo que si gritara.
-Si le tocas un solo pelo a mi hijo o a los bebés, te mataré y echaré tus restos al tártaro.
Después mirando a los demás dijo:
-Y esto va también para todos vosotros. Nadie tocará a mi hijo ni a sus bebés.
Se apartó despacio de la diosa que estaba inmóvil y volvió a sentarse.
-Votación. -Dijo Zeus.
-Siempre se han hecho las cosas de esta manera. -Explicó Hestia antes de que poseidón pudiera protestar.
-¿Quiénes están a favor de que los bebés mueran?
Hera levantó la mano.
-¡¿A quiénes les da igual que muera o no?
Ares, Dioniso, Deméter y Atenea levantaron la mano.
-¿quiénes están en contra de que mueran los bebés?
-Hestia, Hades, Hermes, Zeus, Poseidón, Apolo, hefesto, Afrodita, Artemisa y Perséfone levantaron la mano.
-la decisión ha sido tomada. Los niños no morirán. -Finalizó Zeus.
-¡Deben morir! -Espetó hera.
-¿Te das cuenta de que si mueren, los semidioses tanto griegos como romanos se vendrían contra nosotros debido al cariño que le tienen a percy? -Cuestionó Artemisa.
-Y os enfrentaríais a la ira del mar. -Comentó Poseidón como si nada.
-¿Y quién se está haciendo cargo del tratamiento del semidiós?
-Uno de tus hijos. Will Solace.
Hera sonrió.
-Tampoco vas a tocar a ninguno de los amigos de Percy. -Dijo poseidón.
-¡Si tocas a uno solo de mis niños...! -Bramó Apolo.
-Yo quiero ver a Perseus. -habló Zeus.
-Ni en broma.
-Lleva dentro a mis hijos. -Intentó justificar.
-¿Cuándo te ha importado eso? -Cuestionó cabreado Poseidón.
Zeus murmuró algo tan bajo que nadie pudo escucharlo.
-¿Qué has dicho? -Preguntó Hestia.
-Que Perseus es especial.
Hera se levantó furiosa y le dio una bofetada a su marido.
-¿Y a ti no te da vergüenza no apoyar a tu madre? -Inquirió la diosa del matrimonio a Hefesto.
-¿Qué madre? ¿La misma que me tiró desde la cima del monte Olimpo? ¿la misma que no me soporta porque no soy perfecto?
Hera deshechó sus comentarios con la mano.
-Eso pasó hace mucho tiempo.
Hefesto la fulminó con la mirada y dejó de prestarla atención.
-¿Y tú Ares?
-A mí me da igual. Pero no quiero enfrentarme a la ira del tío P. Me gustan las guerras. Pero las que sé que voy a ganar.
-¡Esto no va a quedar así! -Gritó Hera antes de salir del salón de los tronos.
-¿Puedo ver entonces a Perseus?
-no.
-¡Son mis hijos!
-¡Es mi hijo y son mis nietos!
-¡Soy el rey del universo!
-Y también el que tiene el ego más grande de todos. -Murmuró Hades.
-Si quieres tío p, puedo hacerme cargo de los cuidados de Percy. Así puedo enseñarle a Will.
-Perfecto.
Zeus se enfurruñó.
-Si percy acepta verte, entonces lo verás.
Zeus suspiró pero asintió.
Poseidón se levantó de su trono, cogió a Hermes de la mano y se fue.
Llegó unos segundos después a su palacio.
Percy, Anfítrite y Tritón estaban esperándole.
-Hera no está nada contenta. Pero los demás no han puesto pegas. Hablamos mañana. Tengo asuntos que atender. -Dijo poseidón antes de que nadie pudiera hablar.
Todos asintieron con una sonrisa traviesa.
El dios del mar apareció en sus habitaciones con Hermes aún cogido de la mano.
En los salones de palacio:
-No es nada que no nos hayamos esperado.
Habrá que tener vigilada a Hera. -Comentó Anfítrite.
-Todos están alerta por si acaso algún dios no invitado intenta cruzar al palacio. -Dijo Tritón.
-A parte, Poseidón lo sabría y le impediría el paso. -Tranquilizó Anfítrite.
Percy vostezó.
-Me voy a la cama. Estoy agotado.
Tritón le cogió de la mano y en un segundo estaban en la habitación del semidiós.
-Así es más rápido. -Comentó Tritón ante la mirada de su hermano.
Percy asintió sonriendo.
-¿Las paredes son a prueba de sonidos verdad?
Tritón rió a carcajadas.
-No te preocupes. Aunque si tienes antojos nocturnos... no puedes ir a pedirle nada a padre.
-No quiero ser testigo de su furia. -Se estremeció el semidiós.
Tritón le dio una palmada en la espalda y desapareció en su ya característico torbellino de luz azul océano.
