Disclaimer: Los personajes y todo lo que reconozcáis es de Rick Riordan.
La trama es mía.
Nota:
perdón por la tardanza. Estaba demasiado en blanco con respecto a esta historia.
He tardado muchísimo en actualizar y eso no es justo para vosotros.
Espero que os guste…
Capítulo 21.
Will estaba gratamente sorprendido.
Siempre que Tritón le llevaba al palacio de Poseidón se sentía así.
Era increíble poder respirar bajo el agua y sentir como si siempre estuvieras flotando.
El joven rubio estaba dormitando un poco.
Percy y sus hijos estaban completamente dormidos y el hijo del dios del sol aprovechó para descansar.
Gracias a sus múltiples guardias nocturnas y a las cada vez menos frecuentes pesadillas de su novio, el sanador tenía el sueño ligero.
Escuchó un ruido dentro de la habitación y se sobresaltó.
Una mujer estaba allí acercándose a los bebés.
La única fémina que tenía permitido entrar era Anfítrite y ella no lo era.
-Disculpe… ¿Quién es usted?
-El señor Poseidón me mandó a echarles un vistazo a los pequeños y a su hijo.
Will la miró dudoso.
-le volveré a preguntar. ¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí?
-Ya te lo he dicho Mestizo. -Dijo la última palabra con desprecio y cólera.
Ella se acercó más a los niños.
Will se colocó rápidamente entre la cuna y la intrusa.
-¡Quítate de ahí.
-¡Lárguese!
En un rápido movimiento, la mujer sacó un extraño puñal.
-He. Dicho. Que. Te. ¡Apartes!
Will se enfrentó a ella.
Al no esperárselo, la fémina retrocedió varios metros.
Percy se despertó debido al ruido.
-¿Qué pasa aquí?
-¡Mierda!
El moreno trató de levantarse pero un fuerte dolor le hizo caer de vuelta a la cama.
Aún así, se puso en pie y ayudó a Will con la desconocida.
***Poseidón***
El dios del mar estaba molesto.
Estaba teniendo un maravilloso sueño con Hermes y Hefesto, (Cosas de dioses,) cuando una de las alarmas del palacio había saltado.
Varios cíclopes desertores estaban golpeando con mazas y hachas una de las puertas que daban a las fraguas.
En otra zona, varios telequines trataban de entrar por la fuerza.
Varios guardias se dispersaron por el palacio para reducir a los alborotadores.
Estas revoluciones ocurrían cada cincuenta años más o menos así que el dios del mar estaba acostumbrado.
Tritón salió a ayudar a su padre.
-¡Ve a vigilar la habitación de Percy!
Hermes salió por una de las puertas que daba al vestíbulo.
-¡Ve al Olimpo! ¡Te buscaré en unas horas cuando todo acabe!
El dios de los viajeros no replicó. Tenía un pequeño en brazos y en ese momento, era su prioridad.
Tritón había ido a la habitación de su hermano.
El dios no lo creía necesario, puesto que los sublebados nunca llegaban hasta tan lejos, pero sabía que se quedaría más tranquilo cuando se cerciorara de que Percy estaba bien.
Entró a la habitación y lo que encontró le hizo dar un grito poco masculino.
***Inframundo.***
Nico había ido a visitar a su padre.
Había tenido una discusión con Will debido a un hijo de Atenea.
Nico estaba celoso y le recriminó a su novio que pasara tanto tiempo con ese chico.
Will le había dicho que solo eran amigos y le echó en cara sus inseguridades.
Nico se había cabreado y se había marchado.
De eso ya hacía tres días.
Su padre le había comentado que el parto de Percy se había adelantado así que Will se quedaría en el palacio de Poseidón durante dos días.
El hijo de Hades estaba durmiendo plácidamente cuando algo le sobresaltó.
Se concentró bien y lo que sintió le hizo gritar.
Su padre apareció en su habitación rápidamente.
Iba a preguntarle a su hijo lo que le sucedía, cuando él también se dio cuenta.
Nico era capaz de sentir cuando alguien moría.
Cuanto más cercano era a esa persona, con más claridad sentía cómo su vida se apagaba.
El joven trató de localizar a su novio, pues gracias a su estado podía saber donde estaba, pero fue incapaz de hallarlo.
Hades también lo intentó sin resultado alguno.
-Un dios debe estar controlando su rastro. Es la única razón por la que yo no pueda localizar a un moribundo.
A Nico le entró una crisis de ansiedad.
Sentía como la vida de su novio se debilitaba cada vez más.
-padre… No puede… Él no puede dejarme… Will no… primero mamá, después Bianca… Will no puede irse…
Cuando el dios tomó en sus brazos a su hijo, sintió como su cabeza daba vueltas.
Podía notar como su vida estaba ligada a otra que comenzaba a renacer.
Su pequeño estaba esperando un bebé y su novio estaba muy cerca de ir al inframundo esa vez para siempre.
***Olimpo.***
Una alarma extridente despertó a todos los habitantes del Olimpo.
Cuando Zeus investigó la causa, descubrió con creciente horror que su esposa había desaparecido.
De alguna manera que él no comprendía, se había escapado.
Hermes apareció en el salón de los tronos algo agitado.
-¿Qué pasa padre?
-Hera se ha escapado. ¿Qué haces tú aquí?
-Las alarmas del palacio del mar han saltado.
Ambos dioses se miraron.
-¿Crees que ha sido coincidencia?
Zeus negó con la cabeza.
Ares apareció con Hefesto entre sus brazos.
-¿Qué le pasa? -Quiso saber el rey de los cielos.
-Está profundamente dormido. Cuando saltó la alarma pensé en Hera y fui a las fraguas y lo encontré dormido en una mesa llena de cachibaches. Ni se inmutó cuando le grité ni cuando le cogí en brazos para traerle aquí.
una luz azul revotó por toda la sala.
Poseidón estaba allí en su trono con la cara retorcida de furia.
-¡Apolo! ¡Ven aquí ahora mismo!
***Campamento Mestizo.***
El dios del sol y su novio estaban disfrutando de una sesión de besos después de haber hecho el amor.
Cuando se estaba quedando dormido…
-¡Apolo! ¡Ven aquí ahora mismo!
-¡Tío P! -Gritó levantándose de golpe.
-¿Qué pasa?
-Nada grave cariño. Vuelve a dormir. Yo volveré en un rato. Me reclaman en el Olimpo.
Bufó con fastidio pero en cinco segundos desapareció.
Leo abrazó la almohada que solía utilizar Apolo cada vez que se quedaban a dormir en el Búnker nueve y se quedó dormido.
***Olimpo.***
-¿Qué pasa? -Quiso saber Apolo cuando apareció en el salón de los tronos.
-Espera a que vengan todos los demás.
Unos segundos más tarde, los doce olímpicos estaban en el salón además de Hestia, Hades y por alguna razón desconocida su hijo Nico.
El menor yacía inconsciente en brazos de su padre el cual le mecía suavemente contra su pecho.
-¿Qué hace él aquí?
Hades no contestó a la pregunta de su hermano más pequeño.
-Hera ha desaparecido. -Dijo el dios de los cielos yendo directamente al grano.
-Yo he encontrado a Hefesto dormido sobre una de sus mesas de trabajo.
Poseidón respiró profundamente y dijo:
-Mis nietos han desaparecido junto con el hijo de Apolo.
Nico gimió entre sueños. Se removió un par de veces hasta que su padre dijo unas palabras y volvió a relajarse.
-¿Lo has dormido? -Quiso saber Deméter.
-He tenido que hacerlo. Sintió que su novio estaba muriendo. Además, él está esperando un hijo.
-Espera… -Interrumpió Zeus.
-¿Has dicho que mis hijos han desaparecido? ¿Cómo es eso posible?
Apolo miraba a su tío con el rostro inexpresivo.
-¿Dónde está mi Will?
Poseidón les relató lo que Percy les había contado y lo que él había leído en su mente.
***Antes en el palacio del mar.***
Tritón entró en la habitación de su hermano y lo que vio le hizo dar un grito muy poco masculino.
Toda la sala estaba revuelta como si hubiera habido una lucha en su interior.
Percy estaba tirado en el suelo con varios cortes profundos que ya estaban cerrándosele gracias al poder sanador del agua.
Había mucha sangre y cuando miró en la cuna de los bebés, descubrió que no estaban.
También se dio cuenta de que el hijo de Apolo también había desaparecido.
Levantó a su inconsciente hermano entre sus brazos y se teletransportó al salón principal.
Poseidón ya estaba allí. Algo agotado pero satisfecho.
Cuando vio a sus hijos se acercó con rapidez.
-¿Qué ha pasado?
-El hijo de Apolo y los pequeños no están.
Anfítrite, que había permanecido detrás de su marido, pegó un grito d asombro y dolor.
El dios de los mares buscó a los pequeños por todo sus dominios sin éxito.
Sintió tanta rabia que un gran temblor sacudió el palacio.
En varios países, se registraron terremotos y tsunamis.
Reanimaron a Percy para que les contara lo sucedido.
Entre sollozos y gritos les explicó que una mujer había entrado y que cuando se despertó, Will estaba peleando con ella.
Él también fue a ayudar, pero como estaba tan débil aún, no pudo hacer mucho.
Lo último que vio antes de desmayarse, fue al rubio con una enorme herida en su vientre y un cuchillo clavado en su espalda.
El dios del mar tuvo que sedarlo porque se estaba haciendo daño a sí mismo.
Tritón y Anfítrite se quedaron con él mientras que Poseidón iba al Olimpo a notificar lo sucedido.
