Disclaimer: Todo lo que reconozcáis le pertenece a Rick Riordan. Yo solo me entretengo escribiendo.

Extra 01.

Tritón había decidido invitar a Nico di Angelo y a Will Solace a una cita.

Llevaban tiempo tonteando, pero la cosa no había pasado de algunos besos en secreto.

Por eso, había preparado un plan perfecto.

fueron a comer a un restaurante italiano, pero la cosa no había ido muy bien.

La comida había estado exquisita, pero una mujer le había confundido con un antiguo ex y le había armado una escena en pleno restaurante.

La gente se le había quedado mirando con hostilidad y al tratar de usar la niebla para confundir a los mortales, la cosa había empeorado.

Se había creado un caos total. Al parecer, creían que Tritón era un atracador.

Después, una patruya casi los arresta por escándalo público.

Cuando lograron deshacerse de aquellos inconvenientes, fueron a una pista de patinaje.

Todo habría ido bien si no hubiese sido por una drakaena y dos empusas a las que les pareció buena idea perseguirlos y tratar de matarlos.

Como Tritón no podía intervenir, Nico tuvo que encargarse solo porque Will era mejor sanador que combatiente.

Di Angelo acabó agotado y Solace también al sanarlo después.

El heredero de los mares les había llevado al campamento mestizo.

Entró con ellos en la cabaña trece y los depositó sobre una de las camas.

-Perdón por la cita tan… Desastrosa.

-No ha sido para tanto. -Rió Will. -Ha habido de todo.

El hijo de Hades asintió de acuerdo con él.

Entonces, ambos mestizos tiraron de Tritón hasta colocarlo entre ellos en la cama.

Comenzaron a besarlo al principio con suavidad pero a medida que pasaban los segundos, los besos subían de intensidad al igual que sus temperaturas.

El dios acarició al moreno mientras que el rubio se encargaba de repartir besos por toda la extensión de su cuello.

Mientras que Will se mostraba apasionado, Nico era más brusco y algo más salvaje en sus muestras de deseo.

Sus manos y labios querían abarcarlo todo.

Con los dientes lo marcaba como si fuera de su propiedad y escuchando los jadeos que salían de la boca entreabierta de Tritón, supo que el dios lo disfrutaba.

Solace y di Angelo eran muy diferentes entre si. Uno era luz y el otro sombras. Mientras que uno tenía la piel pálida, los ojos oscuros al igual que su pelo, su compañero tenía la piel dorada por el sol, sus ojos eran azules y su cabello era rubio.

Sin embargo, tenían en común que ambos se amaban y que deseaban complacer al heredero de Poseidón en ese momento.

-Creía que estaríais agotados. -Jadeó el dios.

-Para esto siempre hay energía. -Le contestó Will lamiendo su pezón derecho.

No sabía en qué momento exacto había perdido la camiseta pero no le dio más vueltas al asunto.

Sobre todo porque Nico estaba haciéndole algo maravilloso a su aún cubierta erección.

El joven le torturó un rato con los labios sobre su pantalón y cuando Tritón comenzaba a arquearse en busca de más contacto, los mestizos se dedicaron a darse placer mutuamente.

Esa acción excitó al mayor más de lo que creyó y se acarició su virilidad mientras los miraba.

Impacientes, Will y Nico se habían desnudado con premura encargándose justo después de las prendas restantes del heredero del mar.

Juntos, saborearon la erección pulsante de Tritón hasta que estuvo cerca del orgasmo.

Traviesos se apartaron y como al mar no le gusta que lo contengan, el dios se incorporó y atrajo a los chicos hacia su regazo besándolos con hambre turnándose con ambos.

Fue Will el que quedó debajo de su novio y de Tritón y ambos pelinegros se dedicaron a preparar su entrada con cuidado.

Después, el príncipe marino sondeó la cavidad de di Angelo.

Cuando estuvieron lo suficientemente dilatados, Nico se empaló en el hijo de Apolo y Tritón se introdujo a su vez en el rubio.

Will gimió extasiado por tener a su pareja enguyendo su miembro y al dios dentro de él.

El rey de los fantasmas se movió sobre el médico colocando sus manos sobre su pecho para darse impulso.

A su vez, el hijo de Poseidón entraba y salía al mismo ridmo.

-¡M más rápido! ¡M más fuerte! -Gemía el rubio.

Los morenos obedecieron echando sus cabezas hacia atrás soltando incoherencias.

Más tarde, mientras llevaban un ritmo frenético, llegaron al clímax casi al mismo tiempo.

Aún jadeantes, se desenredaron y se tumbaron con Tritón en el centro siendo abrazado por los dos semidioses.

No les importó estar pegajosos y sudados.

Compartieron algunos besos lentos antes de que el sueño les venciera.