Capítulo 04.

Una chica se adelantó.

Era alta, atlética, rubia y ojos gris tormenta.

Llevaba una camiseta naranja del campamento mestizo.

-Es como Annabeth. -Comentó Percy.

La mencionada se sonrojó.

-Hola a todos. Mi nombre es Briana lake.

-¿Quién se apellida Lake? -Cuestionó Percy.

-Mi hermano Austin. -Contestó Kayla.

-Tengo dieciocho años. Y sí, mi padre es Austin Lake y mi madre es Annabeth Chase.

El hijo de Apolo miró a la chica incrédulo.

-¿Qué? -Preguntó el chico de trenzas un rato después.

-¿Pero cómo...? -Volvió a preguntar.

-¿En serio me estás preguntando como sucedió?

El chico se ruborizó.

Annabeth le sonrió al hijo de Apolo.

Briana comenzó a reirse como loca.

-Soy buena estratega, tengo pavor a las arañas, se me da bien cantar y componer música.

Apolo iba a comentar algo pero por el rabillo del ojo vio como su hermana Artemisa colocaba una flecha en su arco y prefirió callarse.

-Mis padrinos son Percy y tía Kayla.

Los mencionados se lo agradecieron a sus padres.

-¿Tienes pareja? -Preguntó Atenea.

-sí. Es una hija de Hefesto.

La chica en cuestión se colocó a su lado.

Era alta, musculosa, pelo negro rizado y ojos castaños.

Llevaba puesto un mono de trabajo azul con algunas manchas de grasa.

Briana entrelazó los dedos con ella.

La hija de Hefesto respiró hondo y comenzó a hablar.

-Hola a todos. Mi nombre es Amy Rice. Tengo diecisiete años. También asisto al campamento mestizo como Briana.

Los miembros de la cabaña nueve sonrieron.

-Mi madre es una mortal llamada Luz Rice.

Briana le sonrió a su novia.

Drew puso cara de asco.

-¿Qué te pasa? -Espetó Mat.

La hija de Afrodita arugó la nariz mirando el mono de trabajo que llevaba Amy.

-C creo que le extraña ver a una descendiente de Apolo con una hija de Hefesto. Como los descendientes del dios del sol suelen ser vanidosos pues... -Comentó Lacy con timidez.

-¿Hay algún problema con eso? -Inquirió Briana.

Lacy retrocedió un poco.

La hija de Austin sonrió para tranquilizarla.

-Soy vanidosa no lo niego. Pero me encanta Amy como es. No la cambiaría por nada en el mundo.

Acercó más a la hija de Hefesto y se besaron en los labios con suavidad.

Después ambas chicas se inclinaron ante los tronos y se sentaron cerca de Austin.