Capítulo IV: Del otro lado
POV. Akko
¿Qué está sucediendo?, ¿Por qué soy yo la que está en ésta cama y Sucy del otro lado?, ¿No se supone que a quién internaron es a ella?. Apenas cerré los ojos anoche y ahora resulta que los papeles cambiaron, es lógico que esto es un sueño, debí haberme quedado dormida mientras esperaba a Diana, sí, debe ser eso, y ya no tardarán en llegar por mí.
Trataba de convencerme de lo que estaba viendo en ese instante era parte de mi imaginación, ya que no podía ser posible que de ayer a hoy (ya que por juzgar el ambiente luminoso podía determinar que era otro día) haya resultado que yo soy la internada; me removí el cabello agitadamente para tratar de levantarme, pero no funcionaba, todo parecía real, vi a Sucy a mi lado y me alegre por un instante, por lo menos en mi sueño ella estaba bien y a mi lado.
Segundos después de mis intentos fallidos por despertarme noté que Sucy apretaba mi mano fuertemente, su mano seguía del mismo tono pálido pero en ella podía sentirse energía, observándola más a detalle vi que vestía exactamente igual de cuando nos conocimos por primera vez en vez del acostumbrado uniforme escolar, quise moverla de su sitio que parecía ser incómodo pero me di cuenta de que se encontraba dormida y en mi movimiento brusco inintencionado la desperté; ella se movía lentamente en su sitio y sin soltarme, dio un pequeño bostezo y se restregó los ojos con el propósito de limpiar las lágrimas que suelen salir después de unas largas horas de sueño.
- Sucy… -la llamé, y justo después de escuchar mi voz reaccionó de la manera más inesperada según mi costumbre.
Ella me miraba totalmente exaltada, su mirada reflejaba un sentimiento que se mezclaba entre una profunda angustia y esperanza, parecía como si estuviera esperando con ahínco que algo sucedería durante mucho tiempo, y eso por supuesto que me sorprendió, ya que la acostumbrada imagen de Sucy que tengo es de una persona inexpresiva a la que lo único que podría llegar a externar es su satisfacción maligna por las bromas, los hongos y sus pociones.
Acto seguido, sucedió la segunda cosa que nunca de los nunca había visto en el tiempo en el que la conocía, ella se abalanzó sobre mi abrazándome con fuerza, Sucy algunas veces se preocupaba por Lotte o por mí, pero nunca llegaba a los extremos de una demostración de afecto tan íntimo, al contrario, podría decirse que Sucy es una persona muy ermitaña. Y por último, la tercer cosa más extraña, podía sentir una ligera humedad en mi hombro, ¡¿Sucy estaba llorando?!, ¡¿Qué demonios estaba pasando?!; trataba de asimilar todo con calma, éste sueño era demasiado retorcido, pero imagine que tal vez Sucy quería decirme algo en aquel ¨sueño¨, por lo que decidí calmarme y separarla para poder hablar con ella, pero al tomarla de los hombros para deshacer el contacto físico una sensación repentina, tal como un choque eléctrico, invadió mi cuerpo haciéndome consciente de que para ser un sueño todo se sentía real. Podía sentir el calor que emanaba el cuerpo de Sucy, la textura de su pálida piel que rodeaba mi cuerpo en aquel abrazo que parecía eterno pero de algún modo reconfortante, la humedad de sus lágrimas y sobretodo, el dulce aroma que desprendía su cabello, era muy extraño, pero por alguna razón la sensación de aquel abrazo me provocaba el mismo latir que cuando Diana lo hacía por lo que instintivamente mis brazos rodearon su cuerpo para corresponder al abrazo, aunque desafortunadamente parecía que Sucy ya había reaccionado y se separó de mí, tomó mis hombros y me miró a los ojos diciéndome:
- Akko, te he… estado esperando todo éste tiempo, y parece que al fin los dioses han escuchado mis plegarias, has regresado.
¿Qué?, ¿Plegarias?, ¿Esperando?, wowowowowo… ¿Qué acaba de decir?, antes de siquiera poder abrir la boca para preguntarle algo llegaron unas enfermeras y el mismo doctor que ayer atendió a Sucy y nos dio indicaciones, por lo que Sucy tuvo que retirarse de la habitación, no sin antes dedicarme una última mirada acompañada de una inusual dulce sonrisa.
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¨Para ser un sueño sentía que ya había tardado demasiado, podía explicar las reacciones incoherentes pero no las sensaciones, todo me parecía demasiado real para ser una alucinación de la mente¨…seguía pensando mientras a mi alrededor se encontraba el dichoso doctor preparando una especie de medicamento, y cuando terminó, me convenció de la manera más ruda de que todo lo que estaba viviendo no era un sueño sino la realidad, es decir, con un tremendo agujerazo en el brazo.
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- Bien señorita Akko, parece que ha sucedido un milagro, llamaremos inmediatamente a todos sus familiares, estarán muy contentos de la noticia. – me dijo sonriendo aquel doctor.
Al fin… ¿desperté?, se supone que Sucy era la internada ¡No yo!, esto se está saliendo de las manos, ni siquiera sé cómo llegué aquí, ¿Por qué se suponía que estaba yo aquí?, trate de guardar la calma y me atreví a preguntar:
- Doctor, ¿Pero qué sucedió?, usted-usted estuvo ayer dándonos indicaciones para poder entrar a ver a Sucy, ¡Sucy es la que está inconsciente en ésta cama!
El doctor me miró con suma extrañeza y luego le dedicó una mirada fugaz a la puerta por dónde había salido hace unos minutos Sucy.
- ¿La jovencita que salió hace unos minutos es su amiga Sucy?
- Si… -asentí
- ¿Pero de qué habla usted? Jajajajaja, esa muchachita está más saludable que una lechuga a pesar del color pálido de su piel, ella estuvo cuidándola todos éstos seis meses de su estadía, debe ser su amiga de la escuela ¿no es así?, ella llega todas las noches con su uniforme y regresa con un cambio de ropa informal.
Esperen…Él ha dicho ¡6 meses!, ¡Yo estuve internada 6 meses! Y ¡Sucy me cuidaba!, traté de no alterarme pero era imposible, algo verdaderamente malo debió haberme ocurrido para estar 6 meses en el hospital inconsciente, tenía ganas de preguntar más al respecto, pero estaba segura de que si decía algo más podría sonar incoherente , por lo que preferí quedarme callada y seguirle la corriente.
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Al poco rato, me trasladaron a otra habitación sin máquinas raras ni todos esos tubos, estaba tratando de adaptarme hasta que por el pasillo escuché dos voces que me parecieron muy familiares:
- ¿Papá?, ¿Mamá?
- ¡Akko!, ¡Hijita!, qué alegría que has vuelto con nosotros – mis padres me abrazaban y lloraban de alegría, mientras yo me preguntaba, ¿tan grave habrá sido?
- Te llevaremos a casa, descansarás y verás que volverás a hacer tu vida con normalidad.
¿Casa?, ¿Y la escuela?, ¿escuela?, Ahora que lo recuerdo… ¡Diana!, ¡Diana será castigada por mi culpa!, nonononono!, pero… si está es la realidad… cómo…
En eso, entró el doctor nuevamente a notificarle a mis padres lo que acontecería después, debido a que tenía que estar en observación por lo menos hasta el día de mañana en la tarde para evitar alguna recaída, entre otras indicaciones y avisos.
Después de esa mañana no había vuelto a ver a Sucy, y el resto del día lo pasé junto a mis padres, comimos, jugamos y conversamos, sueño o realidad debía confesar que sentía felicidad de estar con ellos, ya que, desde que había entrado a Luna Nova para cumplir mi sueño escasamente convivía con ellos, extrañaba las bromas de papá y la calidez y confianza que mamá me trasmitía, así que, de todo lo raro que estaba viviendo, podía concluir que esto era lo mejor y por lo único que me sentía agradecida… hasta ahora.
Llegada la noche, mis padres se preparaban para irse y me prometieron que vendrían por mí lo más pronto posible, papá se adelantó pero mamá se quedó para darme un beso en la frente, tal y como lo hacía cada vez después de leerme un cuento antes de dormir.
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El reloj daba las 11:00 de la noche, hace una hora mis padres se habían ido y ahora me encontraba sola en la habitación, por lo que aproveché para reflexionar un poco al respecto: ¿Era ésta la realidad?, ¿Y si lo que viví ayer en realidad era un sueño y ésta es la realidad?, ¿Entonces, dónde están las profesoras?, ¿Por qué Sucy se había vuelto tan cercana?, ¿Y Lotte?, ¿Me habrán expulsado de Luna Nova?, cientos de preguntas comenzaban a inundar mi cabeza, hasta que el sonido chirriante de la puerta abriéndose logró despejarme.
Era Sucy otra vez, quién entraba cuidadosamente con un bolso para después sentarse a la silla de al lado, la observé y vi como ella sacaba un par de panecillos para después ofrecerme uno.
- ¿Tienes hambre?, te he traído tu favorito
Tomé el panecillo más por curiosidad que por hambre y pude notar algo que me dejó perpleja, la marca de ese panecillo según yo, había salido una semana después del incidente de Sucy hace seis meses, Lotte, ella y yo habíamos prometido ir a la ciudad a probarlo cuando estaban anunciando anticipadamente su lanzamiento, pero lamentablemente nunca lo hicimos por lo que ocurrió, así que… ¿Cómo era posible que fuese mi favorito si nunca lo había probado?. Sucy me observaba con cierta extrañesa por los gestos que hacía con el pan, así que lo retiró de mis manos y abrió la envoltura.
- Sucy, ¿cuándo fuimos a probar esos panecillos?- pregunté genuinamente para recibir una respuesta lógica, pero Sucy sólo me respondió con un suspiro.
- Ah… el doctor había dicho que algo como esto ocurriría-ella terminó de quitar completamente la envoltura, y cuando terminó, comenzó a partir el panecillo en pequeños pedazos.
- ¿Qué cosa puede ocurrir, Sucy? – pregunté, pero Sucy me respondió metiéndome un trozo de pan a la boca, a lo que concluí que tal vez no era el momento adecuado para hablar de esto.
Por un momento mi cerebro dejó de pensar, hasta que me percaté del hecho de que Sucy me estaba alimentando, ¿Desde cuándo era ella tan amable conmigo?, iba a impedir que siguiera alimentándome pero cuando me di cuenta de eso el pan de había terminado y Sucy ahora se dedicaba a buscar algo en aquel bolso.
- Sucy, disculpa, debí haber comido por mi cuenta, no eres ninguna especie de enfermera… y…
- ¿Por qué te disculpas?- Ahora Sucy limpiaba mis labios a detalle con un pañuelo que había sacado de aquel bolso.
¡¿PERO QUÉ?! ¡SU-SU-SU-SUCY!, ¿qué estaba haciendo?, por alguna extraña razón, su acto hizo que me sonrojara al borde del colapso, y poco después al infarto, con lo que me dijo después:
- ¿Mmmm?, pero si siempre eres tú la que me pide que te alimente y te limpie como a una niña pequeña.
¿Qué?... ¿Yo… hago eso?, Pero si eso sólo lo hacen las pa-re-jas… ¿Ah?
- Oh, vamos… no me digas que se te ha olvidado, de todo lo que se te pudiera olvidar dudo que esa costumbre sea la que se te pase por alto, aun cuando los primeros días en los que yo me negaba me amenazabas con no dejar de besarme.
¿Besar…te?, espera… ¡¿QUÉEEEEEEEEEEEE?!, ¿Qué-que-que tipo de relación tenía con Sucy?, la cabeza comenzaba a darme vueltas, al punto de querer desmayarme por lo que me acababa de enterar, ¿es acaso que yo mantenía una relación que iba más allá de la amistad con Sucy?, ¡¿Pero qué estaba pasando?!, me revolví entre las sábanas tratando de digerir la idea pero definitivamente ¡no podía creerlo!. Así que decidí preguntarle todo a Sucy y a obligarla a responderme a como diera lugar.
-Sucy, ¿Podrías explicarme…?
Y volvió a interrumpir el doctor…
-Oh, señorita! Qué bueno que está usted aquí, debe estar muy contenta de cuidar a su amiga pero ahora despierta, jaja, bien, le encargo que la paciente tome éste medicamento y descanse, aunque ahora haya salido del coma, no implica que su cuerpo esté bien descansado, sobre todo por todas las impresiones que se ha llevado hoy. Permiso, y buenas noches, nos veremos mañana señorita Akko.
El doctor salió de la habitación y Sucy comenzó a leer acerca de la dosis para después prepararla, mientras que yo, trataba de recordar lo que iba a preguntarle antes de que el doctor interrumpiera y para cuando lo hice, Sucy ya me estaba obligando a beber el medicamento.
-¿Qué? Espera, no voy a beberme eso, yo estoy bien!
-Akko, por favor, tomalo, es por tu bien
-No! Seguramente es una de tus bromas coludidas con el doctor, yo estoy bien, no la necesito- le decía revolcándome para evitar que me diera a probar esa cosa, ya que con solo olerla era suficiente para vomitar.
- ah…. Ako, tienes 3 segundos para beberlo- me amenazaba Sucy
-NO!
- 1….
- NO! - ¿Qué tal si me hacía daño por que no la necesitaba?
- 2…
Sucy comenzaba a acercase a mi peligrosamente para obligarme a beber eso
-¡3!- Sucy insertó en su boca la apestosa medicina, y después me besó.
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¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEÉE? SUSUSUSUSUSUSUSUSUCY!, ¡me-me-me-me be-be-beso!, comencé a acalorarme y ahora sí sentía que me desmayaba, porqué para ser una broma ¡había ido muy lejos!, traté de levantarme de aquella impresión, pero de pronto sentí el peso del cuerpo de Sucy a un lado mío.
Sucy se subió a la cama y se recostó junto a mí, enredó sus brazos a mi cuerpo y cerró los ojos lentamente, por alguna extraña razón, yo comenzaba a sentir algo similar que cuando estaba con Diana, mi corazón latía con fuerza y sentía que mi cara se quemaba, ¿Qué me estaba pasando?, yo nunca había visto a Sucy con otros ojos, pero ésta noche comenzaba a sentir por ella lo mismo que por Diana cada vez que se me acercaba; y me sentí culpable, porqué estaba sintiendo éstas emociones fuertes con alguien que no es Diana y lo peor, con una de mis mejores amigas.
De repente, algo me sacó de mis pensamientos…
-Akko… -Dijo Sucy suavemente. –Qué bueno, que estás aquí, que bueno… que has vuelto conmigo.
Lancé un suspiro, creo que yo también me sentiría feliz si Sucy pudiese despertar de aquel horrible coma, y si ésta era una realidad, no puedo imaginarme cuánto sufrimiento y desesperación habrán sentido las personas a mi alrededor, lo que me hizo pensar, que realmente yo era importante, me sentí feliz y amada, regresé a ver a Sucy y vi cómo se quedó dormida aferrada a mi cintura, su respiración era lenta y calmada, acaricié un mechón de su frente y le susurré: ¨Gracias… por favor, tú también despierta¨.
Ese día había pasado por muchas emociones, pero esa noche ya no quería pensar más, seguramente habría más tiempo para averiguar lo que pasó, así que decidí que era momento para dormir, cerré los ojos y volví a sentir lo mismo antes de despertar ésta mañana.
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- Akko, Akko… Akko!- sentí como alguien me movía del hombro, con dificultad abrí los ojos, era Diana quién me llamaba.
- ¡Akko! ¡Llevo 30 minutos tratando de despertarte!, ¡Tienes el sueño pesado!, por un momento pensé que tendría que llamar al doctor- Diana parecía preocupada.
Volví a ver hacia la cama y ahí estaba, Sucy seguía tras esos tubos y máquinas, sosteniendo aun mi mano.
