Capítulo V: Castigo

POV. Akko

Diana estaba junto a mí cuando abrí los ojos, ¿Eso quería decir que en realidad todo fue un sueño?, no, no podía creerlo, porque todo lo que había vivido se sentía demasiado físico, tanto, que incluso ahora estaba dudando de que éste escenario fuese la verdad. Regrese la mirada hacia dónde se encontraba Sucy y noté que nada había cambiado, ella seguía envuelta en ese estúpido capricho de su cerebro por quedarse inerte en aquel frío lugar.

La observé por varios minutos en lo que Diana había salido de la habitación, y entonces recordé lo que había pasado cuando estaba junto a ella, recordé lo que sentía y como había reaccionado, ¿Habrá cambiado algo ahora que ¨desperté¨?, no quise quedarme con la duda y me acerqué a ella, acaricié su cabello suavemente pero nada, no pasaba nada, era como los hechizos de los cuentos de hadas, lo que en un rato lo fue todo ahora se había desvanecido por completo.

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-Akko, tenemos que irnos, le avisaremos al doctor de nuestra partida para que esté al pendiente de Sucy, así que despídete.

- Ok. – Le respondí a mi princesa de ésta realidad.

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Caminamos por el pasillo mientras buscábamos con la mirada al doctor, y al llegar a la sala de espera lo encontramos atendiendo a un pequeño grupo de personas que parecían preocupadas por lo que Diana sugirió que esperáramos un momento sentadas en la sala hasta que se desocupara. Cuando terminó de atender a la personas, nos acercamos a él y le explicamos nuestra situación, el doctor pareció entendernos y nos despidió amablemente; de pronto, noté algo en él que me llamó la atención, por lo que le pedí a Diana que se adelantara.

- Disculpe...

- ¿SÍ?, ¿En qué puedo servirle?

- Hay algo que me gustaría preguntarle…

- Adelante

- Usted… ¿Siempre monitorea a sus pacientes durante la noche, cierto?

- Efectivamente, todas las noches, todos los días… aunque por cierto… ahora que lo recuerdo, hay algo que también me gustaría preguntarle a usted.

- Ammm… sí, ¿Qué es?

- ¿A dónde fue?

- ¿Qué a dónde fui?, no comprendo.

- Sí, anoche al parecer usted salió del hospital y su amiga, la jovencita que acaba de salir, estuvo buscándola por todo el edificio, ¿Por qué no notificó a nuestra enfermera que saldría a descansar?, sabe que la paciente por el momento no se puede quedar sola.

¿Qué?, ¿Yo había desaparecido?, no podía creer lo que estaba escuchando, yo me había quedado en la noche al lado de Sucy cuando sentía que mi cuerpo había caído en un abismo del que ahora creo que se trataba de cansancio, no era posible que yo me despegará de ahí, además, yo tenía conocimiento de que no era ninguna sonámbula y si lo fuese, sería lógico que alguien en el hospital me viera.

- Oh… Lo-lo siento doctor, no volverá a pasar- fue lo único que pude responder al respecto, ya que, era lógico que si le decía lo contrario no me lo creería.

- Está bien, no se preocupe, pero espero que esto no se vuelva a repetir.

- Sí, doctor- vi como el doctor me daba la espalda para seguir con sus actividades y entonces recordé, porqué había decidido hablar con él… había notado, que llevaba el mismo conjunto que vestía en aquel ¨sueño¨.

Salí corriendo de ahí porque Diana me estaba esperando, y ya afuera encontré a Diana recargada en el gran árbol de la entrada:

- Listo! Es hora de ir… nos…- cuando llegué a su lado me di cuenta que Diana se había quedado dormida ahí parada.

Se veía cansada, como si no hubiese dormido en toda la noche, ¿Acaso será cierto lo que el doctor me había dicho?, no podía creerlo, Diana me había dicho que no volvería hasta el amanecer, ¿cómo pudo haberme buscado por todo el hospital?; fuese verdad o mentira, no quería despertarla, parecía que necesitaba dormir pero sabía que teníamos que llegar a la escuela, así que, con todo el dolor de mi ser tuve que despertarla; moví sus hombros lentamente, y con eso bastó para que saliera de su sueño. Poco a poco abría sus ojos de par en par mientras yo la miraba idiotizada, perdida en el color de sus hermosos ojos y fue entonces, cuando aquellas mariposas volvieron como siempre a hacer de las suyas en mi estómago cada vez que la veía.

Fin POV. Akko

Akko se quedó inmóvil observando a Diana, mientras ésta comenzaba a adquirir rubor en las mejillas, nerviosa por la acción de Akko, Diana se movió incómoda en su lugar:

- AH! Pe-perdona, Diana – dijo Akko avergonzada, para después separarse de la rubia.

- De-descuida, ¿Nos vamos? – Respondió

Ambas montaron la escoba de Diana, y tardaron un poco para acomodarse, pero ya estando listas, Akko se aferró a la cintura de la otra joven y se pusieron en marcha.

POV. Diana

Estábamos de camino a la escuela, y aunque anteriormente ya había volado con Akko en la misma escoba conmigo al mando, por alguna extraña razón desde que ella comenzó a llamar mi atención lograba ponerme nerviosa cada vez que viajaba junto a mí y aquella mañana no era la excepción, Akko se sostenía de mi cintura como siempre, pero aunque me hacía sentir intranquila de alguna manera lo disfrutaba, así que decidí que por lo menos ese día no quería ir deprisa, porque no quería separarme de ella.

Viajábamos lentamente por la ciudad, para mí era como un sueño y lo mejor era que Akko no cuestionaba acerca de la velocidad; estábamos a punto de llegar a la estación, hasta que el sonido del gran reloj de la ciudad avisó estruendosamente las 9:00 de la mañana y recordé la advertencia de la profesora Finnelan, ¡Qué tarde era!, comencé a ponerme más nerviosa y desesperada de lo normal, ya que tan sólo imaginar lo mal que me iría cuando llegara al instituto me daba nauseas, nunca había incumplido una promesa y jamás había sido irresponsable, ésta vez sabía que no me arrepentiría porque lo había hecho por Akko, pero de alguna manera mi lado nerd siempre se las ingeniaba para molestarme y hacerme sentir mal, por lo que el miedo comenzó a invadirme.

Aumenté la velocidad como si estuviera en alguna competencia, pero fue tanta la que apliqué que no me di cuenta de la presencia de una gigante raíz salida:

- ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!- Gritamos sonoramente pensando que nos estrellaríamos, pero Akko reaccionó rápidamente y se aferró a mí con tanta fuerza que logró que tomara el control nuevamente y la libráramos.

- ¡Diana! ¡¿Estás bien?!- me preguntó Akko con un tono de preocupación

- Si-si – contesté, aunque no del todo, ya que en mi espalda sentí… los pechos de Akko completamente pegados a mi piel… Y como toda una pervertida, la hemorragia nasal comenzó a fluir.

Fin POV. Diana

POV. Akko (Perspectiva)

Nos preparábamos para montar la escoba, ya lo habíamos hecho varias veces y sin embargo no podía evitar sentirme nerviosa, mi corazón no ayudaba con sus constantes latidos y no quería que Diana se diera cuenta de ello aún, así que tenía que buscar una solución al respecto, ya que era lógico que no podía volar sin agarrame, ¡Me caería!.

A los pocos segundos de pensar, sólo tenía una alternativa: pasar mis brazos al otro extremo de la escoba encorvándome para no hacer contacto con la espalda de Diana, parecía sensata, pero al analizarla me di cuenta que no era una buena idea, porque mis brazos eran cortos, y si los atravesara por el cuerpo de Diana entonces mis manos… llegarían a rozar sus hermosas, torneadas y… ¡¿Qué?! Nonononono ¡¿Pero en que estaba pensando?!.

- - Akko, ¿Qué te pasa?, ¿Te encuentras bien?, tenemos que irnos- preguntó Diana sacándome de mis alocados pensamientos.

- - Si-si…- contesté, y nerviosa tuve que enlazarme a su cintura.

Mientras avanzábamos, noté como Diana iba disminuyendo la velocidad y quise preguntarle la razón, pero cuando me acerqué más a ella sentí como temblaba, ¿Sería que estaba nerviosa porque la profesora Finnelan iba a reprendernos?, si le preguntaba a Diana probablemente la pondría más intranquila, así omití mi curiosidad y la dejé tranquila.

Casi llegábamos a la estación, me asomé sobre el hombro de Diana pero cuando lo hice me fue imposible separarme de ella, podía sentir su fresca fragancia y el enternecedor olor de su rizado cabello, en ese momento quería que ella fuese más lento, pero desgraciadamente el sonido del reloj dela ciudad anunció las 9:00 de la mañana y como en los cuentos, rompió el hechizo; Diana aceleró el vuelo, tanto, que no se fijó que nos estrellaríamos con una gigante raíz que sobresalía del suelo, perdió el control y gritamos aterradas, pero fue entonces que reaccioné y la abracé con más fuerza de lo normal, pegando mi cuerpo completamente a ella para mantenerla firme y que tomara nuevamente el control de la escoba; logré estabilizar a Diana y como toda una bruja talentosa que era ella logró esquivar rápidamente el obstáculo y volver a la normalidad.

- - ¡Diana! ¿Estás bien?- pregunté, pero no hubo respuesta por su parte, probablemente se encontraba conmocionada así que la dejé en paz, hasta que sentí como una gota de sangre volaba hacia mi cara…

- - ¿¡Diana!?

Fin POV. Akko (perspectiva)

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Las jóvenes brujas llegaron varios minutos después de las 9:00 de la mañana y se dirigieron a la entrada de los dormitorios tratando de pasar desapercibidas según el plan de Akko. Al llegar, Akko bajó primero y preocupada por Diana quiso revisar de dónde había provenido aquella mancha de sangre, pero la rubia fue más rápida y limpió su nariz para evitar darle explicaciones a la pelicastaña.

Comenzaron a caminar, y a Akko se le ocurrió que podían entrar por alguna ventana, pero para su suerte la profesora Finnelan apareció a sus espaldas:

- - Ejem…. Buenos días… señoritas- su tono de voz podía mostrar una molestia reprimida.

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En la dirección se encontraban únicamente la profesora Finnelan, Akko y Diana, la directora había salido esa misma mañana junto con algunas otras profesoras al hospital para ver a su estudiante internada y las jovenes profesoras Chariot y Croix se encontraban dando clases, por lo que las dos estudiantes se resignaron a esperar lo peor.

- - Vaya que usted me ha decepcionado señorita Cavendish, me pareció que el día de ayer fui muy clara con usted y le asigné un horario límite, pero mire la hora que es, ¿Cree usted que está en el límite?

- - Lo siento profesora Finnelan- asintió Diana tímidamente.

- - Lo podría esperar de Akko, sus amigas o cualquier otra estudiante, ¿pero usted?, ¿desde cuándo se dedica usted a romper sus promesas?, creí que era usted una descendiente Cavendish honorable.

- - Lo siento, profesora- volvió a responder Diana avergonzada y sin dejar de mirar hacia el suelo.

Akko observó toda aquella escena en silencio, se sentía sumamente culpable por ver como amonestaban a Diana, sobretodo porque sabía que la que había insistido para ver a Sucy era ella y no Diana, y ahora tenía que pagar las consecuencias por su culpa además de aceptar aquella humillación. Akko quería responder, pero cayó en cuenta de que si lo hacía podía empeorar las cosas, ¡definitivamente se encontraba entre la espada y la pared!; Volteo a ver como la profesora regañaba a Diana, y fue entonces cuando observó el triste rostro de su amada al punto de las lágrimas por la dureza de las palabras de la profesora más estricta de Luna Nova, y si algo no soportaba Akko, era ver que alguien le causara tristeza a su Diana, por lo que al final decidió que defendería a su amada y tomaría cualquier castigo con tal de que la profesora la dejara en paz.

- - ¡Profesora!, Diana no… no tiene la culpa de lo que pasó, en todo caso es mía, ¡Soy yo quién merece ser reprendida y castigada!- alegó Akko con toda seguridad.

- - ¡Akko!- Entonces gritó Diana. - ¡No te metas!, es mi asunto, no el tuyo.

- - Pero Diana…

- - Akko, dije que basta. Yo di mi palabra y la he incumplido, por lo tanto, yo he fallado, no tú.

- - Cavendish tiene razón señorita Kagari, el asunto es con ella no con usted, por lo tanto será mejor que se retire para que yo pueda arreglarme con su compañera, usted ya no tiene que hacer nada aquí, regrese a sus clases.

- - ¡Pero!

- - ¡Retírese!- Ordenó furiosa la profesora mientras que con su barita abrió brusca y estruendosamente las puertas de la dirección.

Akko salió hecha una furia, no podía dejar que Diana cargara con todo, pero sabía que tampoco podía involucrarse o de lo contrario tal vez eso le afectaría aún más; tenía que pensar en algo, así que, en cuanto las puertas de la dirección se volvieron a cerrar, se le ocurrió que para ayudarla primero tenía que saber de qué se trataría el castigo. Entonces, lanzó un hechizo de transformación y se convirtió en ratoncito, buscó alguna abertura para entrar y cuando la encontró, se escondió sigilosamente para escuchar el veredicto:

- - Me duele mucho ser severa con usted, ya que nunca ha cometido una falta, pero usted debe comprender que las reglas se respetan, aquí todas las estudiantes son iguales.

- - Lo entiendo.

- - Por lo tanto, considerando que su falta no es demasiado grave, pero… abusó de mi confianza… sólo por hoy usted se encargará de arreglar todas las escobas rotas del almacén, y por supuesto, después de asistir a todas sus clases. ¿Entendido?

- - Sí profesora Finnelan.

- - Muy bien, entonces retírese.

Diana salió del lugar para ir a su habitación y prepararse para las clases, hoy sería un largo día para ella.

POV. Akko

¡¿Qué?! ¡¿Está loca?!, ¡¿Acaso no sabe cuántas escobas se acumulan en el almacén esperando a que sean arregladas?!, Diana no podrá hacerlo sola, ¡Es injusto!. Definitivamente tenía que hacer algo para ayudarla, no podía imaginarla sola, en aquel sucio y obscuro almacén arreglando cientos de escobas rotas, en lo que pensaba, me encaminaba lentamente hacia el salón de clases, pero en el camino se me ocurrió algo y tuve que desviarme hacia un lugar que anteriormente frecuentaba. ¡Constanze!.

Fin POV. Akko

Las clases transcurrían unas tras otras, y Diana yacía en su asiento triste y cabizbaja, estaba castigada, se sentía cansada y lo peor… no podría ver a Akko en todo lo que restaba del día y es que desde que se llevaban mejor, Diana y Akko solían ir a la biblioteca a estudiar un rato juntas, actividad que Diana solía esperar todos los días con ansias porque disfrutaba de la presencia de Akko. La hora terminó y seguía la última clase que correspondía a la profesora Chariot, Diana estaba aún más afligida en su asiento pues sabía que pronto se iría a cumplir su castigo y para terminar, notó que Akko se retiró de la última clase, lo que hacía sentir a la rubia más triste porque no la vería desde antes de su castigo.

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El timbre sonó anunciando que las clases habían terminado y Diana corrió al almacén inventando una excusa a sus dos inseparables amigas para que no se enteraran de su castigo y así evitar cualquier clase de pregunta que le recordara la vergüenza de esa mañana. Llegó al frente de la puerta del almacén y procuró que nadie la viera, preparó la llave para abrir la puerta pero cuando dio un ligero toque se dio cuenta de que la puerta ya se encontraba abierta.

Entreabrió sigilosamente la puerta y cuidadosamente asomó la cabeza para observar si alguien se encontraba ahí o si únicamente alguien había entrado y se le había olvidado cerrar la puerta, pero de repente escuchó algunos ruidos y con un poco de miedo decidió entrar lentamente al almacén; ya adentro, Diana entre la poca iluminación notó que entre un montón de escobas una cosa se movía, se acercó asustada para ver de qué se trataba y quitó una escoba de encima.

- - PRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIP- emitió un sonido el extraño objeto y asustó a Diana hasta el punto de caerse.

- - ¿Diana? – Akko salió entre la obscuridad y cargo aquella cosa pequeña.

- - ¿Qué-que-que-que cosa es esa?

Akko se acercó a Diana y le mostró el objeto, resultó que era un mini robot de Constanze.

- - Ah… - Suspiró Diana recobrando la compostura para después reclamarle a Akko. - ¡¿Pero qué haces aquí?!, ¡Te dije que éste no es asunto tuyo!.

Akko bajó al pequeño robot, que continuó trabajando en lo que hacía hace algunos momentos, se acercó a Diana y le ofreció la mano ayudándola a levantarse del sucio suelo del almacén.

- - ¿Recuerdas que ayer en el hospital me dijiste que te quedabas porque querías y no por mí?

- - Sí, ¿Pero eso que tiene que ver?

- - Pues que la respuesta es exactamente la misma, estoy aquí porque soy una estudiante que se preocupa por su escuela y quiere cooperar con la limpieza, no porque tú estás aquí.

Akko adoptó una posición firme ante lo que había dicho dejando sin argumento alguno a Diana.

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Al poco rato llegaron a un acuerdo y se repartieron las actividades, ya que a pesar de que Akko y el pequeño robot de Constanze ya llegaban algo de tiempo arreglando escobas, aún quedaban demasiadas por componer; las dos chicas trabajaban en silencio, ningún tema de conversación pero tampoco ninguna discusión, y es que, por su parte, Akko se sentía sumamente nerviosa y la razón era simple: se encontraba en un lugar solo y con poca luz junto a la chica de la cual estaba completamente enamorada y su imaginación no estaba ayudando del todo. Para Akko su amada Diana se veía increíblemente linda en esa faceta humilde mientras arreglaba sucias y rotas escobas, a ratos volteaba a verla constantemente pero Diana no le devolvía las miradas.

Pasaron 3 horas arreglando las escobas, hasta que Diana de la nada recordó que quería preguntarle algo a Akko desde la mañana, pero que no lo había hecho por todo lo que se atravesó:

- - Akko, hay algo que me gustaría que me respondieras.

- - ¿Sí?

- - ¿A dónde te fuiste la noche anterior?

- - Pues… yo me quedé en la habitación con Sucy- contestó Akko instantáneamente hasta que recordó lo que le había dicho el doctor esa mañana.

Por su parte, Diana sólo la miró extrañada...

Flashback

Diana le había prometido a Akko pasar por ella al amanecer y se retiró junto con Lotte, le avisó al doctor de su ausencia y de que alguien se quedaría con Sucy. Cuando llegó a la escuela junto a Lotte no vieron a nadie en la entrada, por lo que se dirigieron cada quién a sus respectivos dormitorios, ya más tarde cuando se arreglaran para descansar Diana iría sola y le avisaría a la profesora Finnelan de su llegada, ya que no era conveniente que la buscaran inmediatamente porque Akko no estaba. Diana llegó a su anhelada habitación e inmediatamente preparó un cambio de ropa para meterse a la ducha, pero en cuánto tocó la cama se tiró en ella y después no pudo levantarse, cerró los ojos y se quedó dormida un rato.

Pasó una hora y Diana se levantó precipitadamente, el reloj marcaba entonces las 3 de la mañana, tomó su ropa para meterse al cuarto de baño pero al pasar por la ventana se quedó observando la luna llena que la acompañaba aquella noche, y entonces recordó, lo hermoso que era el rostro de Akko mientras dormía; dejó la ropa de cambio y decidió que volvería junto a Akko esa noche.

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Diana llegó al hospital nuevamente, y en el camino el doctor la llamó:

- - ¡Señorita!, qué bueno que la veo, ¿De casualidad su amiga no se ha comunicado con usted?, la paciente ha estado sola desde hace como dos horas y su amiga no reportó su ausencia, pensamos que tal vez sucedió algún otro imprevisto y tuvo que irse deprisa.

- - No Doctor, Akko no me ha… llamado…- A Diana le pareció extraño lo que le había dicho el doctor, ¿En dónde se habría metido Akko?, entonces recordó lo que le había dicho antes de irse.

- - Discúlpeme doctor, ¿pero podría quedarse un poco más con nuestra compañera?, creo que tengo que revisar algo, trataré de no demorar demasiado.

- - Claro, no se preocupe, vaya con cuidado.

Diana salió de nuevo del hospital y voló rápidamente buscando a Akko por toda la ciudad, ya que, según Diana, probablemente Akko le había hecho caso y se había ido caminando hasta la estación.

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-Aggggggg! ¡Le dije que me esperara! ¿Cómo se le ocurre caminar sola hasta la estación? ¡¿Y si le pasa algo?!.

Diana llegó a la estación pero no había rastro alguno de Akko, la buscó entre los árboles y a los alrededores pero nada, su impaciencia y su preocupación cada vez incrementaban más, sabía que no podía quedarse ahí sin hacer algo, por lo que decidió regresar al hospital a vuelo lento para buscar en cada rincón a Akko.

Daban las 5:30 de la mañana y Akko seguía sin aparecer, Diana llegó nuevamente al hospital después de una exhaustiva búsqueda, estaba cansada pero sabía que no podía rendirse, la siguió buscando incluso hasta en los baños del hospital y nada, se sentó en una silla de la sala de espera para recuperar el aliento, hasta que el doctor volvió y le avisó conmocionado de la repentina aparición de Akko en la habitación de Sucy.

Fin Flashback

- - Te-te-te lo juro, ¡yo estaba ahí!, ¿A dónde más iría?

- - Akko, se lo que vi, ¡te estuve buscando toda la noche!, ¡Hasta el doctor estaba asustado de cómo apareciste de repente!, es lógico que te habías ido a otro lugar.

¿Qué sucedió?, ¿Cómo era posible que Akko no estuviera ahí?, todo sanaba muy incoherente y entonces Akko comenzó a recordar lo que había sentido justo después de cerrar los ojos, ¿Tendría que ver aquella ¨desaparición¨ suya con aquella extraña experiencia?, la incertidumbre de saber que era verdad y que mentira aumentaba, pero Akko no se sentía preparada para decirle a Diana lo que le pasó, ¿Y si la tomaba de loca?, por lo que prefirió guardase aquello y mentirle:

- - Ah…. Ya recuerdo, ammm… creo que… que me había quedado dormida en la tasa de baño de la tienda de al lado, je je lo siento.

Diana soltó un bufido y regresó a sus actividades, ignorando esa pequeña discusión, ya que al fin y al cabo, ella no podía enojarse con Akko.

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Ya casi era media noche, todas las estudiantes ya se encontraban en sus respectivos dormitorios descansando para un nuevo día y Diana y Akko seguían arreglando las escobas mientras que de vez en cuando platicaban, cuando se dieron cuenta ya les quedaban muy pocas escobas por arreglar, por lo que decidieron repartirse las que quedaban para terminar más rápido; las escobas que quedaban no necesitaban de grandes arreglos, así que las chicas se alegraron porque sabían que terminarían pronto, Akko se fue a arreglar rápidamente y Diana seguía a toda prisa con las que le había tocado, hasta que una de ellas…

- - ¡Auch!- Gritó Diana

- - ¡¿Qué pasa?!

- - No es nada, es sólo que ésta escoba está un poco astillada- comentó Diana con una mueca de dolor.

- - Dejame ver.

Akko tomó la escoba y efectivamente, notó que la escoba estaba completamente astillada, por lo que le pidió de favor al pequeño robot que le ayudara con aquella escoba.

- - ¿Qué haces? Es demasiado para él, esa escoba era mi responsabilidad.

- - Diana… el robot es de metal, tú no. Si la sigues manipulando te volverás a lastimar, a ver, dejame revisarte…

- ¡No! No-no es nada- respondió abruptamente Diana, ya que no quería que Akko la viera.

Definitivamente Diana no permitiría que Akko la viera lastimada, pero la terquedad de ésta era más grande, así que tiró del brazo de la rubia para buscar la astilla a la fuerza. Le abrió la mano que tenía cerrada en un puño y la jaló hacia dónde daba la luz, en cuanto llegó al lugar con iluminación pudo darse cuenta de que Diana estaba sangrando y que tenía una enorme astilla enterrada en su dedo anular.

- - ¡¿Cómo de que no te pasa algo?!, ¡Mira ésta astilla!

Diana intentó apartar su mano, pero Akko la apretó con más fuerza y evitó que ésta se zafara.

- - ¡Te voy a quitar la astilla, así que deja de moverte!- Akko aprisionó la mano de Diana y cuidadosamente le quitó la astilla del dedo.

- - ¡AUCH!- se volvió a quejar Diana y más sangre comenzó a brotar.

Akko sabía que la enfermería estaba cerrada, pero no podía dejar que Diana siguiera sangrando, así que recordó lo que su mamá solía hacer cuando ella se lastimaba y decidió intentarlo.

- - ¡AKKO! ¡¿Qué-que-que-que estás haciendo?!- gritó Diana completamente ruborizada.

Akko había tomado su dedo herido y le brindó un beso en la herida.

POV. Akko

Estaba nerviosa por lo que acababa de hacer, y noté como Diana me miraba con el rostro completamente rojo, toqué mis labios que tenían un poco de su sangre e inconscientemente me los relamí, su sangre era deliciosa, perfecta como ella misma, y fue entonces que no pude detenerme, tomé su dedo nuevamente y lamí retirando todo rastro de su sangre, para después insertarlo lentamente en mi boca; podía sentir la piel de su delgado dedo en mi lengua y como su sangre se adhería a ella, succioné hasta que dejó de salir… y entonces escuché…

- - ¡Ah!

Volteé a ver la cara Diana y por su expresión, me di cuenta que se trataba de un gemido…

- - ¡Diana! ¡Lo siento! ¡No fue mi intención!- solté su dedo, pues me había dado cuenta de que mis sentimientos lujuriosos hacia Diana habían salido un poco a la luz.

Entonces, sentía como la temperatura comenzaba a recorrer todo mi cuerpo y Diana lo empeoraba con su inocente mirada de no saber nada, ¿Por qué?, porque me tentaba a sacar un lado que únicamente quería salir con ella.

Nos quedamos completamente inertes en nuestras posiciones, no supe cómo pero habíamos quedado en el piso, Diana pegada a la pared, bajé la mirada para evitar verla ya que después de aquel acto no me atrevía siquiera a mirarla. Pasados unos minutos sentí como Diana se levantaba de suelo sin decir alguna palabra, por lo que supuse que estaba enfadada conmigo, comencé a sentirme triste al respecto, ¿Y si ahora me odia y ya nunca me vuelve a hablar?, fue lo primero que pensé, no quería perderla, así que avergonzada sin encontrar siquiera las palabras adecuadas me armé de valor y me acerqué a ella:

- Diana…- dije acercándome a una distancia decente.

- Akko…- me respondió con la mirada clavada al suelo.

- Mmmm…. Yo… verás… Sé que fue raro pero en verdad… yo no quiero que dejes de hablarme, y tampoco quiero dejar de verte, así que… ¡Lo siento!, por favor, ¡perdóname! Sé que ahora pensarás que soy aún más rara pero te juro que no sé lo que me pasó… yo…- me aventuré a acercarme más a ella, quería que no me odiara y que me escuchara, así que tomé sus hombros con la esperanza de que me dijera algo pero, nada, ella sólo se limitaba a ver el suelo; y entonces pensé lo peor, ¿Ahora me odia?, comencé a sentir una fuerte punzada de dolor en mi pecho y sentía que en cualquier momento iba a derramar lágrimas, Diana me odiaba estaba segura de eso, porque su silencio lo trasmitía todo. Dejé de presionar sus hombros y resignada estaba a punto de retirarme hasta que…

- - A mi… me gustan las personas raras…

¡¿Qué había dicho?!, regresé a verla a la cara y noté como la cara de Diana estaba completamente roja mientras temblaba, ¿Acaso la intención de sus palabras era la pensaba?, el hecho de pensar que le gustaba a Diana hacía que el pulso se me acelerara, y sentía como un brote de esperanza surgía en mi corazón, ¿Sería éste el momento adecuado para hablarle de mis sentimientos?, no lo sabía, hasta que…

Diana se acercó a mí, rompiendo la decente distancia y posó un dedo sobre mis labios, comenzó a moverlos, perdida en una lenta danza, recorriendo cada parte de ellos. ¿Esto era un sueño?, si lo fuese, realmente no quería despertar, pero entonces, regresé a verla buscando su mirada:

- - Ah! ¡A-akko! Creo que…

Y no la dejé hablar, me perdí en sus ojos y mi cuerpo se movió por sí solo, la arrinconé hacia la pared, Diana no me detenía y yo no sabía si odiarla por eso, porque la amaba, y no sabía exactamente de lo que podría llegar a hacerle. Me acerqué lentamente a su rostro, atraída por sus labios, ella cerró los ojos, ¿Me estaba dando permiso para tomarla?, quién sabe, ya estaba ahí y ella no ponía resistencia, no sabía si me arrepentiría después de hacer esto pero mi cuerpo seguía reaccionando sin pedirme permiso, faltaba poco para hacer uno de mis sueños realidad, ¡iba a besarla!, faltaban muy pocos centímetros, pero de pronto, el sonido de la puerta del almacén lo arruinó.

- - Señorita Diana, ¿Ya ha terminado? – Era la profesora Finnelan, nos separamos instantáneamente y agradecí por la escasa luz del almacén, me escondí entre la obscuridad y entonces me dejé llevar por los frenéticos latidos de mi corazón.

- - Si-si! He terminado pro-profesora- contestó Diana tratando de ocultar la emoción que sentíamos hace unos momentos.

- - Muy bien, entonces, ya puede retirarse, espero que no lo vuelva a hacer y reflexione sobre esto. Venga conmigo, cerraré el…

- - ¡No! No… no se preocupe, yo-yo cierro.

- - Está bien… pero recuerde regresarme las llaves mañana.- la profesora se retiró y yo sudé la gota gorda.

Esperé hasta que se alejara lo suficiente y salí de mi escondite, Diana seguía parada en el marco de la puerta, cuando me acerque las dos nos miramos con suma vergüenza:

- - Bu-bue-bueno, A-Akko, ya es hora de… descansar... ¿No-no crees?

- - Si-si-si-si, creo que será mejor irnos a dormir- contesté torpemente.

Salimos de ahí y Diana cerró la puerta, caminamos por el pasillo de los dormitorios sin decirnos nada hasta que llegamos a mi dormitorio, que quedaba más cerca.

- - Du-du-duerme bien, Akko.

- - I-I-Igualmente, Diana, des-descansa.

Nos dedicamos una última sonrisa antes de dormir y para mí, eso fue motivo suficiente para asegurarme un fantástico sueño. Cerré la puerta, y me derretí en ella, todavía podía sentir mi cuerpo caliente, todo lo que acababa de pasar había quedado inconcluso y sin embargo seguía acelerando mí ya agitado corazón; me pellizqué para comprobar que no se trataba de un sueño, pero me dolió y con eso me bastó para ser feliz.

Preparé el agua para ducharme, necesitaba agua fría para bajar ésta temperatura, por lo que comencé a quitarme el uniforme, seguía pensando en ella, y me desvestí como si ella estuviera observándome, primero retiré mi lazo, para después dejara caer el cinturón color rojo que identificaba a mi equipo, luego, siguieron la falda y el chaleco, y por último, la camisa, la bajaba lentamente mientras mi mente seguía en las nubes, hasta que de pronto sentí como una de las mangas se había atascado con algo, impidiendo que saliera completamente de mi cuerpo; la traté de retirarla con cuidado y cuando la alcé, noté algo que me dejó impactada…

Una aguja pegada con una cinta adhesiva, lista para conectarse a una bolsa de suero.

Me asusté, y rápidamente revisé otra parte de mi cuerpo… y sí, también ahí estaba… la marca de la inyección que me aplicaron al despertar en ese supuesto ¨sueño¨.

Estimados lectores, gracias por seguir mi historia. Pude notar que existen ciertas dudas respecto al capitulo anterior, pero como dije, tengan un poco de paciencia, las respuestas como toda novela de suspenso llegan al final, esa es la esencia de Fragmento.

Pero... les daré una pequeña pista... ¿Alguna vez han leído los manga de CLAMP?

Si me permiten, hasta el próximo capítulo. Gracias.

E.C.