Capítulo VII: Respuestas
¨ ¿Hasta cuándo escucharás el sonido de los fragmentos caer, Akko?¨
Una flor de lavanda, fue el motivo para comenzar a buscar explicaciones y respuestas concretas.
POV. Akko
Comencé a transpirar aunque en el ambiente no había calor, con una presión en la cabeza y con mis manos temblorosas sostuve aquella flor de lavanda, ésta vez no había un pretexto coherente que utilizar para explicar la existencia de la flor en mi mano. Aquella vez la entrada del suero, y ahora la lavanda habían pasado los límites de la cordura y la realidad, pero… ¿qué podía hacer?.
Caminé hasta el baño con las piernas temblorosas y asomándome al espejo pude ver mi rostro, lo mallugué tantas veces para asegurarme que lo que estaba tocando era real, ¿ésta persona era yo?, jalé mis mejillas hasta dejarlas rojas y al parecer sí, ésa era yo, y tenía que salir a buscar respuestas y no excusas.
Miré el reloj y ya era tarde para la primera clase del día, sin embargo no me importaba, si quería buscar respuestas el tiempo era lo que más necesitaba aprovechar; me senté por un momento al borde mi cama para tratar de calmar mi exaltación y así comenzar a planear lo que procedería en mi búsqueda.
Las ideas comenzaron a llegar y lo primero que me propuse a hacer era no asistir a clases durante un tiempo, así que tenía que inventar una buena excusa para poder exonerarme, ¿alguna enfermedad que me haga ganar días?, ¿un accidente?, analicé y opté por la segunda opción, ya que si me enfermaba probablemente me prohibirían salir y lo que precisamente necesitaba era salir a investigar. Segundo, comencé a prepararme para simular todas mis intenciones que querer a realizar mis actividades cotidianas con gusto frente al espejo, si no quería que me descubrieran tenía que dar una actuación perfecta.
Tercero, ya preparada para el día vendría la parte más difícil…¨ el accidente¨, era obvio que tenía que pasar algo realmente impresionante para conseguir una incapacidad justificada, pero a su vez, no tenía que ser lo sumamente grave como para impedir moverme; di tres vueltas alrededor de la habitación tratando de obtener alguna idea hasta que recordé un pequeño detalle que nadie conocía acerca de mí, en realidad tenía la habilidad de ser ambidiestra y eso quería decir que si llegara a fracturarme la mano con la que habitualmente suelo escribir no habría problema alguno si deseara tomar notas en mi investigación o tomar los apuntes de las clases en secreto para no atrasarme, claro, siempre y cuando nadie se enterara de mi pequeño secreto.
Una fractura, una fractura en el brazo derecho que amerite un enorme yeso que evite mi capacidad de ¨escribir¨, eso debía ser suficiente, así que pasé al siguiente paso: la acción, me aventé con todo mi peso hacia la pared y me tiré varias veces hacia el suelo mientras varias veces exclamaba un sonoro ¨AUCH¨, pero nada funcionaba… ¡No podía fracturarme!, me rendí y me tiré resignada en la silla del escritorio de Lotte, ¿Qué más podía hacer?, levanté la mirada y mi mirada se centró en un objeto que llamó mucho mi atención: una flecha. Corrí apresuradamente a sacarla de entre todos los objetos amontonados y cuando la saqué pude apreciar el visible filo de su punta, por lo que, ya tenía una idea de que hacer: cortaduras.
Sostuve el cuerpo de la flecha y evidentemente los nervios comenzaron a hacerse presente, ¨Todo lo que deseas requiere de un sacrificio¨ pensé, apunté la punta hacia la palma de mi mano derecha y lentamente comencé a cortar; Dos, tres, cuatro, hasta seis cortes bastaron para sentir como la sangre escurría con abundancia hasta el suelo, mientras las lágrimas del dolor humedecían por completo el cuello de mi camisa y en mi mente, el pensamiento de resolver el enigma de mis sentimientos por Sucy… y por mi amada Diana.
Fin POV. Akko
La sangre manchó el suelo del dormitorio del equipo rojo y Akko decidió dejar el rastro para hacer la escena más creíble, limpió y escondió la flecha, después salió corriendo de ahí llevando consigo aquella extraña flor de lavanda. Su plan era ir directamente a la enfermería e inventar una cualquier excusa, pero la suerte decidió sonreírle y en el pasillo se encontró con la profesora Chariot quién llevaba una pila gigantesca de libros; Akko aprovechó la situación y se pegó a la pared, actuando como si tuviera anemia y dejando evidencia de su sangre hasta que a escasos metros de la profesora gritó:
- ¡Profesora! ¡Ayuda! ¡Por favor!
El grito le salió a Akko tan lastimero que la profesora inmediatamente arrojó sin importancia lo que llevaba para auxiliar a la estudiante que clamaba por su ayuda.
- ¿Akko?, ¡Oh, cielos! ¡Akko! ¡¿Qué pasó?!
- Yo… - Akko simuló que se desmayaba
- ¡Oh, dios mío! ¡Te llevaré de inmediato a la enfermería!- dijo la profesora Chariot mientras intentaba cargar a la pequeña estudiante con dificultad
- ¡¿Pero qué sucedió?!- de repente exclamó la profesora Croix quién acababa de concluir su clase y se apresuró a auxiliar a la estudiante.
Por su parte, Akko sólo sonreía por debajo al ver que su plan había funcionado.
Transcurrieron 40 minutos, la doctora atendió la mano de la chica y la vendó, al término de la curación la doctora dio indicaciones tanto a las profesoras como a la propia Akko, sólo una semana, una semana le dieron de incapacidad y eso fue suficiente para que Akko ejecutara si siguiente paso: recorre todos los estantes de libros existentes en cada rincón de Luna Nova.
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El día aconteció, y cierta estudiante famosa parecía estar buscando con ansiedad algo o más bien a ¨alguien¨ en cada lugar al que iba. Durante clases, escuchó a Lotte decir que Akko ya estaba retrasada en las clases y que iría a buscarla tan pronto como tuvieran receso, comentario que le preocupó y le causó una distracción total durante todas las clases, profesoras venían y se iban, sin embargo Diana sólo se limitaba a fingir que prestaba atención mientras discretamente observaba a tantos la puerta del salón con la esperanza de escuchar a Akko escandalosamente como de costumbre, pero para su desgracia, eso nunca sucedió.
La hora del receso se dio y Diana examinó por completo la cafetería hasta dar con Lotte, al principio quiso preguntarle por Akko, pero su orgullo no se lo permitió y entonces optó por seguirla, la siguió sólo hasta la puerta, porque lamentablemente apareció la directora solicitando su ayuda, abortando así, su misión de localizar a su querida Akko.
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El atardecer cayó, bañando con sus cálidos colores a la escuela y sus alrededores, y tal como Akko lo planeó se dedicó a buscar libros que según ella pudieran ayudarle a encontrar respuestas, por lo que se encontraba en la gran biblioteca del instituto recorriendo cada uno de sus pasillos. ¨sueños¨, ¨dimensiones¨, ¨diccionarios de sueños¨, ¨realidades alternas¨ toda una gran pila de esos tipos de libros transportaba a la mesa de lectura, cuando creyó haber recopilado los que creía necesarios se sentó y comenzó a buscar.
Pasaron las horas y Akko devoraba con pasadas a gran velocidad todos los libros, algunos parecían acercarse a lo que buscaba mientras que otros le decían absolutamente nada; comenzaba a cansarse, pero prometió terminar la búsqueda en aquella biblioteca y sintió que no podía parar.
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Agobiada de no encontrar a Akko, Diana lanzaba suspiros cargados de tristeza mientras caminaba hacia la biblioteca, pensaba que leer algún buen libro la distraería, así que en cuanto llegó se dirigió a la estantería de novelas, tomó una novela corta y buscó una mesa para poder sentarse a leer tranquilamente, hasta que de pronto, una mesa llena de libros llamó su atención y caminó hacia ella con curiosidad; cuando llegó y observó de quién se trataba, su mirada triste y cansada se transformó en una mirada brillante y llena de vitalidad, pues era su amada Akko la que se encontraba enterrada entre todo ese desastre.
- Ejem…¿puedo sentarme aquí? – preguntó la rubia, sin embargo no recibió respuesta.
- Pregunté, sí… - Diana regresó a ver a Akko y observó que ésta se encontraba muy metida en sus asuntos, así que tomó eso como un ¨sí¨ y se sentó a su lado.
Diana abrió su libro y comenzó a pasar las hojas dispuesta a leer, pero la presencia de Akko a su lado le hacía difícil el objetivo, ya que su mirada y su concentración era succionada por la castaña, sonrió tontamente, hasta que en una mirada más precisa pudo notar la mano vendada de su fuente de distracción:
- Oye… ¿Qué te…?
- ¡AHHHHH!- gritó Akko, que de no ser porque no había alguien encargado de la biblioteca, ya la hubiesen amonestado por el escándalo.
- Me-me asustaste, lo-lo siento…
- Ah, no te preocupes, acabo de llegar. –respondió Diana
- ¿Qué haces aquí?, ¿Vienes a estudiar?
- No, vine a leer algo para… para distraerme- Diana señaló la novela que según ella leía.
- Oh…
- ¿Qué te pasó?, ¿Por qué no asististe a las clases?, ¿Qué hay de esa mano vendada?, ¿Estás bien?- Diana preguntaba ansiosa y desesperadamente.
El corazón de Akko comenzó a palpitar fuertemente, cuando la preocupación de Diana hacia a ella se asomó en todas aquellas preguntas, ¿Le importaba a Diana?, sí, podía sentirlo, con señales que su propio cuerpo le emitía. Akko quería contarle todo a Diana, pero sabía que ni siquiera ella podía encontrar una respuesta, así que no se atrevió y decidió contarle lo mismo que a las profesoras en la mañana.
- Entiendo… ¿Y por qué estás aquí?, todos los libros que tienes son de una misma clasificación- preguntó Diana con curiosidad, mientras leía los títulos de cada libro.
- Ah… eh… es porque… emmm… tuve un…. Emmm… sueño extraño y…. ammm.. quería saber que significaba… ja ja ja- contestó Akko sumamente nerviosa por no poder inventar una excusa decente. Diana por su parte, la miró incrédula, pero el hecho de encontrarla y estar con ella era suficiente para hacerla feliz y decidió no cuestionarla.
El tiempo en la biblioteca pasó, Diana semi leía su novela y Akko continuaba con su búsqueda, estaba ya por terminar de revisar todos los libros de la mesa, cuando de pronto, en el penúltimo libro, Akko encontró entre sus páginas un título muy peculiar: ¨Detrás del espejo¨, un título extraño y atrayente que le provocó escalofríos a Akko. Y continuó leyendo…
Detrás del espejo
¨Considerado como un hechizo de magia negra, éste, fue sellado hace cientos de años por su alto grado de riesgo, y es que, cientos de magos han intentado corromper sus efectos para fines de caos, la magia consiste, en extraer al sujeto real a un estado inconsciente-consciente, lo que significa que…¨
La página estaba rota, Akko buscó frenéticamente si había algún seguimiento en páginas posteriores pero nada, sacudió el libro esperando encontrar su otra parte, pero no resultó, aquel pedazo estaba perdido.
Fastidiada y cansada se zarandeó bruscamente en su silla, sacando de su lectura a su compañera de a lado, quién la observó con ligera preocupación. Akko azotó su barbilla sobre la mesa y suspiró de resignación.
- ¿Puedo ayudarte? – Diana dejó a un lado su novela y se acercó a la castaña.
- Ah… no es nada, es sólo que no encontré lo que buscaba.
- Deberías dejarlo ya, ¿Por qué no le preguntas a alguna profesora?
Akko pensó por un momento que Diana tenía razón, pero no podía decirle a nadie sobre lo que estaba pasando, sobre todo porque ahora descubrirían su mentira.
- ¡No puedo! ¡Necesito saberlo ya! – entonces respondió con un puchero mientras agitaba ambos brazos.
- ¡Akko!, ¡Es sólo un sueño!, ¿Cuánto tiempo llevas aquí?, ¡te ves terrible!, deja eso de una buena vez e investigalo por otras fuentes, podría asegurar a que ni siquiera has comido.- Diana explotó, por la reacción de Akko y su terquedad de no querer dejar de hacer lo que estaba haciendo.
- ¿Qué-que?, ¡Eso-eso es mentira! Yo sí co…
BRUUUUUUUUUUUUUU… el estómago de Akko protestó por la mentira de su portadora, dándole la razón a Diana y dejando en vergüenza a Akko.
- ¡¿Ves?!, No puedes estar sin comer, ¡es suficiente!, te traeré algo.- Diana se levantó molesta por la desconsideración así misma de Akko y salió a comprarle un bocadillo.
- ¡No! ¡No lo necesito! – replicó, pero su compañera ya se había retirado.
POV. Akko
¨Detrás del espejo¨… ¿Qué le habrá pasado a la página?, ahora más que nunca tengo el presentimiento de estar acercándome a una explicación, ¿debería hacer una hipótesis?, no lo sé… pero es como si ese título intentara decirme algo.
Sacudí libro por libro, pero no encontré la página perdida y con el cansancio amenazándome en los hombros, recargué mi barbilla nuevamente en la mesa, los párpados comenzaban a pesarme y en mis intentos de no cerrarlos aún observé mi lastimada mano. ¨Mi sacrificio tiene que valer, lo sé¨, me dije a mi misma para luego entregarme al desfallecimiento.
Fin POV. Akko
Diana regresó a la biblioteca al cabo de 20 minutos con un emparedado de jamón y queso acompañado por un vaso de café, pero cuando llegó a la mesa encontró a Akko dormida.
- Vaya... – sonrió, y puso las cosas a un lado.
Diana la observó y acomodó la posición de la mano de Akko sustituyéndola por un libro grueso para evitar que se lastimara, acarició su cabello y después se recostó atreviéndose a acercar su rostro con el de Akko. La contempló, sonriéndose así misma por la felicidad que le causaba verla, y es que sólo su presencia era suficiente para alegrar su día, aún si no era suya.
De repente, Akko abrió los ojos lentamente, provocando que se miraran mutuamente por segundos, compartiendo espacio y respiración, en un acto desprevenido para Diana, Akko colocó su mano sobre la de ella, para después volver a cerrar los ojos.
Diana podía sentir la calidez de la mano de Akko, disipando así todas sus preocupaciones, y es que sólo el tacto de Akko era suficiente para encender la llama de su corazón, la miró por última vez dedicándole una última sonrisa… para también cerrar los ojos y compartir el sueño con su amada.
La semana pasada no me fue posible publicar le capítulo, estoy en temporada de evaluaciones y la próxima a exámenes, la universidad es dura. Gracias por sus comentarios. Me esforzaré para seguir publicando lo más pronto posible.
Hasta el próximo capítulo!
E.C.
