Capítulo IX: Caja

POV. Akko

¨Lo único que pude recordar fue hundirme en el agua clara de sus dulces ojos…¨

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Sentí desvanecerme una vez más entre toda esa obscuridad a la cual ya comenzaba a acostumbrarme, ésta vez ya no tenía miedo, pues ya me había anticipado de que es lo que sucedería a continuación. Me había decidido a encontrar respuestas, así que si despertaba en aquella misma cama en la que me quedé dormida junto a ella aceptaría todo lo que me dijeran, cada supuesta rutina, cada costumbre, cada hábito, cada relación, en especial si las afirmaciones provenían de los labios de Sucy.

Abrí los ojos y en ésta ocasión la luz no me sorprendió, revolví mis brazos con cuidado pensando en que Sucy estaría ahí y sin embargo me equivoqué, mi cama no tenía rastro alguno de ella.

- ¿Sucy? – pregunté mientras buscaba con mi mirada alrededor de la habitación, pero no hubo respuesta.

De repente la manija de la puerta de mi habitación sonó y la puerta se abrió dejando entrar a mamá y para mi sorpresa a la directora de Luna Nova junto a la profesora Finnelan.

- Cariño, han venido a visitarte las autoridades de tu escuela. Siéntanse cómodas por favor.

- Muchas gracias señora Kagari, con su permiso- las dos profesoras entraron y se acomodaron en unas sillas que sin darme cuenta mamá había colocado a su disposición, parecía que su visita no iba a ser precisamente breve.

- Señorita Akko, me alegra mucho que usted haya despertado y se encuentre en buen estado, no se imagina la preocupación que nos embargaba, especialmente a su tutora la profesora Chariot y hasta la profesora Croix. – dijo amablemente la directora

- Oh, muchas gracias – respondí nerviosamente al no saber cómo sentirme al respecto.

- Ejem… ¿Cómo se siente ahora?

- Pues…bien, supongo.

- Excelente.

- Bueno, directora no hagamos extensa nuestra visita, la niña aún requiere descanso ¿por qué no vamos a nuestro objetivo?- se apresuró a comentar la profesora Finnelan con su usual mal gesto.

- ¡Ah! Profesora tiene usted toda la razón, aún debemos dejar descansar a la señorita Akko, bueno, bueno, a lo que venimos…

¿A lo que vinieron?, ¿Será que me habrán expulsado durante mi supuesto accidente?

- Señorita Akko, el motivo de nuestra visita es para notificarle que en vista de que ha perdido usted el resto del semestre pero por una circunstancia sumamente justificable hemos considerado que si usted desea reincorporarse le daremos la oportunidad de recuperar sus clases perdidas acreditando un curso intensivo programado para usted que comenzará la próxima semana, pero para eso, tendrá que presentar un formato de solicitud que hemos venido a entregarle con los requisitos solicitados ahí mismo.

- ¿Cuándo tendré que entregarlo?

- Mañana mismo a las 7:00 a.m. sin prórroga por retraso- contestó inmediatamente la profesora Finnelan.

- No se preocupe por entregar copia alguna, con los documentos originales será suficiente, esto es sólo un trámite por protocolo a la documentación escolar- secundó la directora para después levantarse de su asiento junto a la profesora Finnelan.

- Descanse, la recibiremos mañana a primera hora, no tardará mucho el proceso para que usted pueda volver a descansar y reincorporarse efectivamente el lunes sin falta.

Pude observar como ambas profesoras se levantaban para retirarse de mi habitación, y una duda de pronto me embargó:

- ¡Esperen!, por favor…

- ¿Sí?- contestaron al unísono.

- ¿Ustedes… podrían decirme… cómo pasaron las cosas?...

Ambas se observaron mutuamente, para después brindarme una mirada de tristeza y retirarse inmediatamente de la habitación. Y aquella mañana, me dejaron con aquella soledad embargada del ardor de una duda… una temible duda.

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El día pasó frente a mis ojos, con la cabeza hundida en la curiosidad y mi cuerpo tratándose de adaptar a mi cotidianidad. Más tarde, el reloj marcaba las 8:00 p.m. y ya me encontraba leyendo y tratando de llenar aquel formato que en su encabezado decía:

"Constancia de reincorporación¨

Y más abajo una cita:

¨El presente formato expresa las causas de una falta prolongada por parte de cualquier integrante del alumnado, y su función como tal, es solicitar la exoneración de cualquier ausencia registrada por motivos de problemas severos para la reincorporación al instituto…¨

Problemas severos… me repetí a mí misma y seguí leyendo los requisitos que solicitaban, algunas fotografías tamaño infantil, un certificado médico que probablemente se encontraba en manos de mis padres y una boleta de calificaciones del semestre anterior. Me levanté de la cama, y misteriosamente mi mente creó una memoria de dónde podrían encontrarse los dos requisitos que me faltaban. En mi escritorio, en una caja color vino y puntos de colores que se encontraba debajo de mi lapicera preferida, la abrí y efectivamente, encontré algunos documentos de la escuela y un pequeño sobre con seis fotos de tamaño infantil que probablemente las había tomado 3 meses atrás, pero sin embargo no había cambiado nada en mí; cerré la caja y estaba dispuesta a colocarla justo en dónde la encontré, pero al acomodarla un borrador cayó al suelo rodando hasta debajo de la cama, lo seguí y me estiré hasta poder alcanzarlo hasta que abruptamente tuve una sensación fría al tacto, toqué con curiosidad y jalé para descubrir de que objeto se trataba, era una pequeña y bonita caja de metal.

La agité un par de veces, y por el sonido pude calcular que se trataba de papeles no recordaba haber visto alguna vez una pequeña caja así, la giré y en su frente encontré una cerradura, ¿Llave?, ¿Que tan importante era para esconderlo bajo llave? Otra misteriosa duda que me embargaba en el día, ¿dónde podría haber escondido la llave de aquella misteriosa caja?, me levanté y comencé la búsqueda, ¿Qué escondía yo ahí?, ¿por qué lo haría?, ¿y si ahí guardaba algo que pudiera darme pistas de lo que estaba sucediendo?, sonaba algo ilógico, pero aquella pequeña caja me mostraba un lado recóndito y al menos por lo que restaba del día no quería sumirme en la locura de otra duda.

Busqué y busqué desesperadamente hasta que la puerta sonó por segunda vez en el día, probablemente se trataría de mamá con otra visita, pero estaba tan sumida entre mis asuntos que sólo pude responder ¨adelante¨ y sólo pude escuchar el chirrido de la puerta abrirse, ni siquiera regresé la mirada, mi vista seguía en el suelo tratando de volver a buscar por debajo de la cama, hasta que pude visualizar un par de piernas tan pálidas como el color de la leche, Sucy.

- ¿Akko?

- ¡Sucy!- por alguna extraña razón sentí una repentina e inmensa alegría de verla otra vez.

- ¿Qué estás haciendo ahí en el suelo?

- Ammm… pues, buscando algo que se me ha caído.

- Ya veo.- respondió y posteriormente el silencio invadió el ambiente, hasta que se me ocurrió preguntar:

- ¿A dónde has ido?

- Volví a los dormitorios de Luna Nova, a arreglar algunas cosas.

- Los dormitorios…- entonces, recordé melancólicamente todos los buenos momentos que había pasado junto a mis tres inseparables amigas, antes de la desgracia de Sucy, de la Sucy que vivía conmigo en mi despertar.

- ¿Volverás pronto no es así?, volveremos a nuestras vidas normales…- pude notar como del rostro de Sucy se reflejaba una sonrisa relajada, de aquellas que sólo se pueden mostrar cuando has pasado por tantos problemas.

Verla sonreír sólo provocaba que mis manos quisieran capturar aquellos labios que quebraban la actitud de hielo de Sucy, mi cuerpo se movía por sí solo nuevamente, me levantaba lentamente para acercarme a ella hasta que mi pie movió aquella misteriosa caja detrás de mí provocando el usual sonido que causa el metal al ser movido con fuerza.

Volví a ver la aquella caja que había parado las intenciones de mi cuerpo y recordé las palabras de Sucy: "Yo te ayudaré a recordar…¨

Volví mi mirada hacia Sucy con la inocente intención de preguntarle si tendría conocimiento alguno de aquella caja, pero cuando lo hice, pude visualizar el cambio repentino de la linda sonrisa de Sucy por un rostro que le cedía el permiso a dos lágrimas dejar su rastro en unas mejillas apenas visiblemente rojas.

Fin POV. Akko

Pregunta: ¿Sucy o Diana?

Feliz inicio de año,

Eimi Catto.