Capítulo XI: Asesora
¨Sucy, encima de su vientre y con una blusa entreabierta que dejaba ver su voluptuoso pecho de piel tersa y blanca envuelto en un sostén negro de encaje fue lo último que pudo recordar Akko antes de quedar inconsciente por una hemorragia nasal…¨
POV. Akko
Cuando abrí los ojos noté poco a poco que el ambiente se tornaba diferente y en lugar de la vista que tenía me encontré con el rostro de un ángel; sus cabellos eran como hilos de oro, que se desparramaban por la mesa hasta llegar a escasos milímetros de mis ojos, tenía unas hermosas y largas pestañas que escondían las joyas de sus ojos y unos finos y delgados labios que parecían ser suaves y cálidos a su tacto; se trataba de Diana, durmiendo plácidamente a mi lado en una fría mesa de la biblioteca que no recordaba. Me moví un poco, y después pude notar que su mano se encontraba encima de la mía, entrelazando delicadamente nuestros dedos, pude sentir su calidez y decidí que no quería despertarla pues no quería apartarme de ella.
De pronto, sentí como el sonido de unos tacones se acercaba a nuestro lugar por lo que me quedé inerte en mi posición fingiendo estar dormida, hasta que sentí una presencia a mis espaldas y un leve pero insistente toque a mi hombro:
- Akko, Diana, despierten… Diana, llegarás tarde. – Poco a poco Diana se despertaba pero sin soltar mi mano y frotándose los ojos con la que tenía libre.
- ¿Qué- qué pasó?- preguntó somnolienta.
- Despierten, y corran a sus dormitorios antes que Finnelan llegue a amonestarlas. – Se trataba de la profesora Croix, que nos encontró en la biblioteca y ahora se notaba preocupada por lo que nos podía llegar a pasar si la profesora Finnelan nos encontraba ¨holgazaneando¨.
- ¿Qué-que hora es?- volvió a preguntar Diana aun tratando de despabilarse.
- Las 9:00 de la mañana. – Al escuchar esto, Diana saltó en su asiento y apretó mi mano fuertemente.
¨AAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYYY¨- grité internamente, pues había presionado mi mano lastimada.
- Vo-vo-vo ¡ VOY A LLEGAR TARDE! – Diana reaccionó como si el evento más importante de su vida se le hubiese pasado.
- Está bien, no te preocupes, Yo puedo hablar con Chariot para que condone el retraso pero será mejor que se apresuren a salir de aquí antes de que alguna otra profesora las encuentre. –dijo la profesora Croix amablemente para después salir de biblioteca.
- ¿Cómo me pude quedar dormida?- se preguntó y miró a nuestro alrededor
- Ammm…. No lo sé.
- ¡No puedo llegar tarde!- gritó Diana y se dispuso a correr hasta que al hacerlo nos percatamos que aún seguíamos sostenidas de las manos.
- Ah… Diana…
- Oh, ah… este… lo lamento Akko – las dos nos ruborizamos y nos soltamos con dificultad.
- ¿Te he lastimado?
- Uh, no, no te preocupes, je je…
- Bien… - Diana dijo avergonzada mientras nos mirábamos por segundos, hasta que recordó que llegaría tarde.
- ¡Nos vemos luego!- gritó y se fue corriendo
- ¡Si-siiiii!- entonces regresé a la mesa y al llegar ahí, encontré un emparedado y un vaso de café con tapa, y sonreí…
- Diana…
Fin POV. Akko
:
.
POV. Diana
¡Tarde!, yo nunca había llegado tan tarde a alguna clase y mucho menos por quedarme dormida, pensaba mientras me vestía para asistir a la primera hora ya con un prolongado retraso.
- Pero… debo reconocer que con motivos como éste, sin duda lo volvería a hacer – sonreí y acaricié lentamente aquella mano con la que sostuve la de Akko, mi amada Akko.
:
.
Cuando llegué al salón de clases, las compañeras comenzaron a murmurar mientras me dedicaban miradas de asombro y crítica.
¿Cómo es posible que haya llegado tarde?, ¿Diana? ¿"La eminencia"?, seguramente es porque ahora es amiga de Akko que ahora se da el lujo de llegar a éstas horas ¡qué horror!- comentarios como esos y más fueron los que se podían escuchar a mi repentina llegada.
- Guarden silencio, por favor niñas, tenemos que continuar con la clase- intentó calmar el ambiente la profesora Chariot.
- Adelante Diana, bienvenida, toma asiento.
- Muchas gracias- asentí, pero los murmullos no cesaban y cada vez se volvían más molestos e incluso Hannah y Bárbara, podía escuchar cada uno de sus comentarios.
Me levanté e hice una reverencia de disculpa a la profesora, quién paró de hablar mientras que podía sentir las miradas de todas mis compañeras, incluyendo la de Lotte, la única integrante del dormitorio del equipo rojo que se encontraba tomando clases y quién no andaba de pesada como las demás con sus comentarios absurdos.
-Ejemmm… Disculpe la interrupción profesora, pero con el debido respeto me gustaría comentar algo aquí, a todas mis compañeras quienes parecen agraviadas o molestas acerca de mi retraso de hoy. Bien, compañeras sólo les diré dos cosas: la primera, soy una estudiante sobresaliente por mi esfuerzo y sé que cada una de las profesoras me han llegado a tomar aprecio porque han visto mis ganas de querer salir adelante, pero también aunque no lo crean, soy un ser humano, un ser humano común que puede llegar a cometer equivocaciones y que también tiene el derecho de la privacidad; así que por lo tanto, quiero decirles que el motivo de mi retraso no es asunto suyo… y segundo, no puedo creer que aun viendo todo lo que Atsuko Kagari ha hecho por todos nosotros aún la sigan etiquetando de idiota, retrasada e irresponsable, cuando ella ha logrado mucho más de lo que ustedes siquiera se atreverían a hacer, por lo tanto, yo no tengo porque avergonzarme de ser alguien cercana a ella, sino todo lo contrario, Akko podrá ser una estudiante distraída o puede que quizás cometa errores con facilidad y frecuencia pero… yo apostaría mi vida, a que ella es mucho mejor que todas ustedes e incluso… aún mejor que yo. – Sonreí y volví a hacer una reverencia a la profesora, quien me miraba asombrada, mientras que en el salón se provocó un silencio vacío y todas las miradas con nerviosismo se apoyaban en mí.
- Con su permiso- dije y tomé mis instrumentos para cambiarme de asiento junto a Lotte.
- Di-Diana.
- Disculpame Lotte, pero, ¿Podrías permitirme sentarme aquí por un tiempo hasta que vuelva Sucy?
- Sí – contestó con repentina tristeza, hasta que me di cuenta de mi torpeza de recordarle a Sucy.
- Lotte…
- Bu-bueno, ammm… ¿Qué tal si continuamos con la clase?- dijo la profesora Chariot y las clases se reanudaron pacíficamente.
:
.
El timbre sonó anunciando el final de la última clase, la cual se trataba de hechicería moderna con la profesora Croix.
- Bien, esto fue todo por hoy niñas, nos vemos mañana.
Todas comenzamos a guardar nuestras cosas para retirarnos, hasta que la directora junto con la profesora Finnelan y Chariot entraron para hablar con la profesora Croix, quién parecía tener algo de prisa; ¿será que habrán descubierto mi retraso?, ¿Habrá sido por mi numerito de ésta mañana?, comencé a transpirar así que decidí retirarme lentamente para tratar de escuchar el asunto de aquella repentina reunión y cuando pasé cerca pude alcanzar a escucharles decir:
- La señorita Akko necesita de una asesora extra de medio tiempo.
¿Asesora?, ¿medio tiempo?, eso quería decir que ¿medio día no?, y eso significaría… interactuar con ella… ¡las 24 horas del día!, no pude contenerme y salí rápidamente del aula para realizar un hechizo de transformación y así convertirme en una pequeña libélula, volé y me metí por la pequeña abertura inferior de la puerta y me colé en el sombrero de la profesora Chariot sin que se dieran cuenta.
- La profesora Chariot ya es tutora, pero ahora con éstas nuevas obligaciones, no podrá hacerse cargo completamente de la alumna y más ahora que la necesita por su ausencia justificada a clases, es por eso que le solicitamos a usted, Croix, que nos apoye siendo su asesora de medio tiempo.
- Sí… lo entiendo perfectamente directora, pero compréndame usted también, también apoyo a las autoridades de investigación, por lo que tengo asuntos que me mantienen ocupada y no creo tener tiempo para enseñar a Akko adecuadamente.
- Pero, ¡Usted podría inventar algo para enseñar a la señorita sin necesidad de su presencia!
- Sí, puede ser… pero eso también implica tiempo, tiempo que no tengo.
- Está bien profesora, mire, entendemos su situación pero usted es a la única que podemos recurrir, así que, por favor piénselo o por lo menos ayúdenos a encontrar a alguien apto para ésta situación, ¿entendido?
- Sí, descuiden.
Vi como las profesora salieron a excepción de Chariot y Croix, mientras yo seguía en aquel sombrero.
- Lamento mucho que tuviesen que llegar a esto, ya hasta parecía como si te hubiesen amenazado.
- No te preocupes cariño, tú no tienes la culpa de nada, verás que encontraré una solución y la manera de ayudarlas a ambas – se dedicaron una tierna sonrisa que me provocó cierta envidia y después se abrazaron.
:
.
"Una asesora, una asesora extra, si yo me convertía en su asesora podría verla sin necesidad de algún estúpido pretexto", ese asunto veía dándole vueltas a mi cabeza, pero por más que intentaba encontrar una solución o diseñar una estrategia para convertirme yo en su asesora no podía, puesto que el problema era que no podía confesar que estuve espiando su conversación, ¿Qué les diría?, comenzaba a estresarme, así que pensé que lo mejor sería despejarme un poco del ambiente, por lo que comencé a caminar hacia la cafetería, pero seguía tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta por dónde iba y terminé tirada en el suelo después sentir chocar fuertemente contra la espalda de alguien:
- ¡Ah!
- ¡Ouch!
- ¿E-estás bien?
- Sí-si, claro- al levantar la mirada pude observar que se trataba de la profesora Chariot que me observaba con preocupación.
- Discúlpame Diana yo no…
- No profesora, no tiene que disculparse, yo no me fijé por dónde caminaba, fue mi culpa…- de pronto, vino a mi mente el momento vergonzoso que sucedió en su clase y me ruboricé, haciéndole creer a la profesora que en realidad estaba muy apenada por la caída.
- ¿Qué-que tienes Diana?
- ¡AH! Na-nada, enserio- traté de recobrar la compostura.
- Bueno, está bien, te dejo que iré a visitar a Akko, con permiso.
- Propio- la profesora se iba alejando lentamente, hasta que recordé aquel incidente… y entonces, se me ocurrió que ella era mi solución…
Fin POV. Diana
Hace 10 meses
Era un hermoso día de descanso en Luna Nova, Akko y sus amigas se encontraban en una especie rara de picnic, y absolutamente ninguna de las alumnas quiso quedarse atrás por lo que muchas crearon pequeños grupos y también realizaron su propio picnic, en el edificio nadie se quería quedar, así que todas las alumnas se prepararon con sus cosas para tratar de no volver a aquel frío edificio que sólo les recordaba que tienen largas jornadas de severo aprendizaje, todas… a excepción de cierta bruja prodigio… Diana.
Diana se encontraba era la única estudiante quién se encontraba en aquel frío y obscuro edificio, se encontraba en su dormitorio, el cual, afortunada o desafortunadamente contaba con una gran ventana que daba una vista objetiva al lugar en dónde se encontraba una personita que se había vuelto muy especial para ella desde hace poco tiempo, sí, Akko.
Sus amigas Hannah y Bárbara ya habían encajado con todas las amigas de Akko y hasta con la pelicastaña misma y sin embargo, ella era la única que por su timidez ni siquiera podía hacer amistad con la dulce Lotte, y aquel día sus amigas habían aceptado la invitación para realizar el picnic con Akko y las demás, a ella también la invitaron, pero al no saber cómo comportarse frente a Akko, Diana se negó a salir poniendo como pretexto que la directora solicitaba de su ayuda.
Así que, ahí se encontraba ella, sola y agobiada lanzando audibles suspiros sentada en un descanso que había en su ventana mientras que con sus dedos dibujaba a través de la ventana cerrada y las cortinas semiabiertas la silueta lejana de Akko, queriendo hacerse creer que su delicado tacto a través del cristal podría llegarle a su pelicastaña, observaba cada acción y reacción de la chica, capturaba la esencia de su audible risa y se molestaba por las agrias muecas que hacía su amada con cada broma de Sucy. Akko había logrado conquistar el corazón de la rubia aún sin darse cuenta, no sólo por su carisma, sino por su valentía y según Diana, por su belleza.
Diana se recargó en aquel grueso cristal y con sus dedos volvió a remarcar una vez más la figura de la torpe bruja, suspiró y de sus labios soltó el apodo de aquella chica:
- Akko…
De pronto, una dulce risilla sonó por aquella habitación, sacando a Diana de su ensoñación para provocarle la vergüenza más grande del mundo.
- ¿Así que se trata de nuestra pequeña Akko quién ha logrado derretir ese corazoncito?
- ¿Qué-que-que-que? No-no-no ¡No!, ¡no-no es lo que-que usted piensa!
- ¿mmm? ¿Entonces qué haces aquí tu solita observándola con tanto cariño desde la ventana?
- ¿Ah?, ¡Pe-pe-pe-pero no es porque me-me guste!, yo… amm… sólo… recordaba que… amm… que… ella me…. Ammmm.. ah!, ¡ella me debe un jugo! ¡Un jugo por una apuesta!
- Jaja- volvió a reír dulcemente, sin embargo Diana apartó su mirada con la cara completamente ruborizada- ¿Puedo?-preguntó, pero no hubo respuesta, sin embargo lo tomó como positivo y se sentó a su lado, la observó un poco y se dio cuenta que Diana parecía que sacaría humo de las orejas por lo que se mostró empática y sintió que Diana se sentía muy apenada porque alguien la escuchó pronunciando el nombre de la persona que amaba, por lo que para estar a mano, pensó que debía contarle algo igual o cercano para compensar su imprudencia, y ese "algo" se trataba de una confesión que ni siquiera Akko podría enterarse.
- ¿Sabes?, no hay porqué avergonzarse cuando se está enamorado y mucho menos si ese alguien es homogéneo a ti, el amor es un sentimiento hermoso que logra romper barreras de una manera increíble y no deberías sentirte apenada por amar.
- Pero, profesora…
- Jaja, me recuerdas un poco a mi cuando era más joven, yo también vivía en constante incertidumbre, sobretodo porque al igual que tú tenía una presión muy grande por tener una imagen que conservar, pero ¿sabes algo? Limitarme a no amar hizo que la vida me cobrara una factura muy grande…
Diana ahora parecía sumamente interesada en lo que estaba escuchando de la profesora Chariot y por primera vez en toda la conversación decidió mirarla a los ojos.
- Diana, te contaré un secreto…-Suspiró- La verdad, es que yo… yo estuve, estoy y estaré siempre… enamorada de Croix.
Al escuchar tan repentina confesión Diana no se sorprendió, puesto que después de aquella despedida desde la última vez que estuvo ahí la profesora Croix pudo notar cierto sentimiento de tristeza y amor de parte de Chariot.
- Pero, por mi estupidez la hice a un lado de mi vida y cuando me di cuenta ella ya se había apartado de mi lado, cuando volvió me sentía sumamente feliz pero el destino se encargó de remarcar mis errores del pasado y la puso en frente pero con la intención de vivir los días a su lado amargamente por no poder siquiera acercármele y ahora… mírame, cuento las horas y los días esperando a que ya sea Marzo para que ella vuelva a mi lado.- Repentinamente Chariot tomó por los hombros a Diana y por último le dijo:
- - Así que ahora que tú tienes la oportunidad de hacerlo, no cometas el mismo error que yo, o vivirás en la desesperación y las ansias de volver a ver a aquella persona que dejaste ir, y créeme, que estoy segura que ese amor será correspondido- al decir esto le guiñó un ojo y salió de la habitación dejando a Diana con el corazón agitado y con un radiante brillo en los ojos.
- ¿Co-co-correspondida?- volvió a observar a Akko desde aquella ventana, mientras le dedicaba una sonrisa genuina.
.
:
POV. Diana
- ¡Profesora! ¡Espere!- Grité y la profesora Chariot se volvió hacia mí.
- Hay un favor que me gustaría pedirle…- ella me dedicó una sonrisa y nos dirigimos hacia un aula vacía.
Fin POV. Diana
:
.
- Espérame aquí unos minutos- Chariot y Diana fueron hasta el aula en dónde se encontraba Croix trabajando, el plan era que Chariot lograra pedirle a Croix que le ayudara a inventara una excusa para que Diana se convirtiera en la asesora de Akko, puesto que, desde aquel incidente en donde Diana prometió hacerse cargo de hacer llegar temprano a Akko y a Lotte por el accidente de Sucy y no cumplió, la profesora Finnelan le había tomado un poco de resentimiento y probablemente sería difícil para Diana convertirse en asesora de la pelicastaña con sólo pedirlo por lo que era necesario la intervención de dos autoridades competentes.
Chariot entró y lo primero que vio fue a Croix diseñando algunos planos.
- Ho-hola- saludó torpemente, pero no hubo respuesta.
- Hola- volvió a saludar pero ésta vez acercándose al lugar de la susodicha.
- Ah, ¿qué pasa?...- Croix lanzó una fugaz mirada a su alrededor- Mi amor…
A Chariot siempre la derretía ver la sonrisa de Croix, por lo que, por un instante se olvidó de lo que iba a decirle.
- ¿Y bien?
- Ah…. Ammm… ¡AH! ¡Ya-ya recordé!
- Bueno, pues dímelo ahora que estoy desocupada para ti- Croix se levantó del banco en el cual estaba sentada y se acercó a Chariot envolviéndola entre sus brazos y con una voz sensual continuó diciéndole al oído:
- Dime lo que tengas que decirme ahora que puedas hacerlo, porque me temo que más tarde haré que no puedas ni terminar de pronunciar una palabra completa…
Chariot sabía a lo que se refería con "no dejarla terminar siquiera una palabra completa", por lo que su cara comenzó a tornarse del mismo tono que su cabello rojo fuego, a tal punto que no se podía distinguir entre su cara y su cabello, entonces, Croix mordió el lóbulo de su oreja y retiró por completo su contacto físico mientras la miraba con una pícara sonrisa.
:
.
Diana yacía dando vueltas desesperada por casi 10 minutos, hasta que al fin escuchó el cerrojo de la puerta abrirse, y la primera vista que tuvo fue de su profesora saliendo con la cara completamente ruborizada, por lo que Diana agradeció mentalmente no haber entrado con ella.
-ammmm…. Me dijo que no te preocuparas, que ella hablará con la directora para que te asignen y que agradece tu ayuda al respecto, y amm… ella piensa darte una respuesta aproximadamente en las próximas 2 horas.
:
.
Las horas transcurrieron y Diana se encontraba en su habitación, puesto que no se atrevía a buscar a Akko sin algún motivo y decidió quedarse a esperar la respuesta que le habían prometido.
:
.
Eran ya las 8:00 de la noche, cuando escuchó que tocaban la puerta de su habitación, Akko ya sabía que tendría una nueva asesora de medio día, como a ella le gustaba llamarle, pero aún no sabía de quién se podría tratar; y en ese momento se encontraba acostada pensando en todo lo ocurrido mientras estaba con "Sucy", la caja, la llave, el sostén de Sucy, la visitas de las profesoras, el sostén de Sucy…¡¿El sostén de Sucy?!, y es que por más que la pelicastaña quería olvidar aquella escena un poco "erótica" según ella, simplemente no podía.
- ¡Demonios! ¿Por qué no puedo simplemente olvidar eso?
TOCK, TOCK volvieron a llamar a su puerta, hasta que Akko al fin se dignó a abrir, abrió la puerta lentamente, hasta ver de quién se trataba y cuando lo hizo completamente, sus ojos se iluminaron olvidando todo aquello en lo que estaba pensando.
- Buenas noches Akko, yo soy tu nueva asesora…
- ¡Diana!...
Eimi Catto
