Disclaimer: Los personajes son de Rick Riordan.
Capítulo 36.
Poseidón estaba pensativo. No sabía qué hacer. Parecía que todos los años que tenía, se le habían venido encima de repente.
Su pequeño Percy estaba debastado.
La hija de Deméter le había jodido para bien.
El dios sabía que no había sido la intención de la chica, pero aún así, tenía ganas de hacerla daño.
Caminaba cabizbajo sobre las piedras de un pequeño jardín apartado.
*-x-*
Hades estaba buscando a Nico. Tenía que hablar con él.
Lo encontró hablando con el hijo de Apolo y sus futuros retoños.
-¿Nico puedes venir un momento?
El chico al oír la voz de su padre se giró.
-¿Qué pasa?
-necesito hablar contigo.
El semidiós asintió y siguió a su padre hasta que estuvieron lo suficientemente lejos para que nadie les escuchara.
Hades los envolvió a ambos entre sombras para asegurarse de que no había oídos indiscretos.
-¿Y bien? -Preguntó el chico cuando pasaron dos minutos sin que su padre hablara.
-¿Qué te parecería tener un hermanito o dos?
-¿A qué viene eso ahora?
Se notaba que Nico estaba molesto.
-Ahora no es el mejor momento para...
-Sé como ayudar a Jackson.
-¿Qué quieres decir?
-Que puedo devolverles la vida a esos no natos.
-¿Pero Thanatos...?
-Soy el rey del inframundo. Así que puedo hacer lo que me plazca. Naturalmente, no le puedo devolver la vida a todo el que me gustaría, pero... Jackson ha hecho mucho por todos nosotros.
-¿Pero Zeus no se cabreará?
-No.
-No entiendo nada. ¿Y eso de un hermanito?
Hades sonrió.
-Mi hermanito se enfadará, pero no podrá hacer nada.
-Explícate.
-Podría devolverle la vida a los hijos de Jackson sin más, pero eso podría acarrear la furia de Zeus y muchas quejas de otros muertos.
-¿Entonces?
Nico quería saber adonde quería llegar su progenitor.
-No le pude devolver la vida a Bianca porque ella así lo quiso. En cambio, dejé que Hazel tuviera una segunda oportunidad.
-Padre estás dibagando.
El dios se removió incómodo.
-Puedo hacer que esos pequeños vuelvan a la vida sin que Zeus tome represalias.
-¿Cómo?
Hades le contó la idea a su hijo.
Cuando acabó, el joven le miraba estupefacto.
-¿Y eso me lo cuentas porque?
-Eres mi hijo.
-Hazel también lo es.
-Ya lo sé. Pero quería que tú lo supieras.
-¿Entonces por qué no vas y se lo dices a Percy?
-Tienes razón.
-Te lo agradecerá.
-Ya veremos.
Padre e hijo salieron de las sombras y se dirigieron hasta donde Will esperaba.
-¿Y los demás? -Se interesó Nico.
-Se han ido a pasear.
Hades se despidió de los semidioses y fue a buscar a Poseidón.
*-x-*
-¿Qué es tan urgente?
La voz de su padre se escuchaba bastante cerca.
Percy no sabía con quien estaba hablando pero no le interesaba.
Sentía un bacío en su vientre.
Hacía unas horas que se había enterado de su embarazo, pero eso no impedía que hubiera querido a sus futuros niños con todo su corazón.
Percy se había refugiado en el templo de Hestia porque era la diosa del hogar.
-Venga deprisa.
Las voces se acercaban cada vez más.
El semidiós se abrazaba las piernas y se mecía hacia delante y hacia atrás mientras abundantes lágrimas le caían por el rostro.
Ni siquiera le importaba estar manchado de sangre y vómito. Lo único que le importaba era que sus bebés, aquellos pequeños a los que había empezado a amar, ya no formaban parte de su vida ni lo harían nunca.
-¿Puedes decirme ya lo que quieres? -Quiso saber Poseidón cuando él y Hades llegaron al lado de Percy.
El dios de los muertos carraspeó y se removió incómodo.
-Puedo devolver a los nonatos a la vida.
Ante esas palabras, Percy levantó la cabeza como un resorte.
Poseidón frunció el ceño.
-Si haces eso, Zeus se ocupará de que no vean la luz del sol y a ti te caería una buena.
Percy agachó la cabeza y volvió a temblar.
-Hay una manera de que Zeus no tome represalias contra nadie. -Dijo Hades.
Poseidón le miró espectante.
-¿Y por qué querrías devolverme a los niños? -Quiso saber Percy. -Ni siquiera te caigo bien.
Hades no contestó. Prefería mantener sus pensamientos privados.
-A Nico le importas y él me importa.
-Está bien. ¿Y qué quieres a cambio? -Interrogó el semidiós impaciente.
-No es algo que quiero exactamente.
-Explícate. -Intervino Poseidón.
-Si supiera que Zeus no fulminaría a los niños, te los devolvería sin más. Pero como sé que lo hará...
-¿Por qué haría eso? -Preguntó Percy furioso.
-Porque lo que muere, no puede volver a la vida. -Contestó Hades suspirando.
-¿Y cuál es la manera de que pueda tener de vuelta a mis hijos sin que Zeus quiera pulverizarlos?
-Que a parte de tus mellizos, también llevaras...
El dios del inframundo miró incómodo a su hermano.
-Continúa. -Pidió Percy.
Hades miró directamente al semidiós a los ojos.
-Tus no natos podrían volver a la vida si además de ellos, dentro de ti llevaras un hijo mío.
Poseidón se consideraba un dios todo poderoso y no solía alterarle casi nada.
Pero en ese momento, dio un gritito agudo de asombro.
El dios del mar se tapó la boca avergonzado.
-¿Lo que quieres decir es que tienes que acostarte con mi hijo para dejarle embarazado y así en vez de mellizos que tenga trillizzos?
El otro dios asintió.
-¡Eres un jodido pervertido! -Chilló Poseidón indignado.
-Creía que la única reina del drama era Zeus.
-Si es lo que tengo que hacer para que vuelvan Aspen y Chace, lo haré.
-¿Qué? -Interrogó Poseidón horrorizado.
-S si estás de acuerdo, me gustaría... -Dijo Percy mirando a Hades.
-¡Percy! -Gritó su padre.
-Son mis hijos. Tal vez solo hace unas horas que me he enterado de que los tendría, pero ya formaban parte de mí.
El chico volvió a llorar.
-Te mataría Hades. Pero si es lo que mi hijo desea...
Percy asintió.
-¿Cuándo has crecido tanto? -Se lamentó Poseidón.
Limpió al semidiós y le abrazó con fuerza.
-Tengo mis momentos. -Contestó el joven con la cara enterrada en el pecho de su padre.
-¿Sabes que ahora tendrás otro hijo más?
-Sí. Y le querré también.
-Lo sé. -Suspiró Poseidón.
-Hestia ha llamado a todos a cenar. Pronto se irán a dormir. -Comentó Hades en voz baja.
Percy y su padre se separaron con suavidad.
-¿Cuándo vas a hacerlo? -Le preguntó Poseidón a su hermano.
Percy se alegró de que fuera su progenitor quien hiciera la pregunta. Él quería saberlo pero no se atrevía a decirlo.
-Después de cenar. -Contestó Hades.
-Bien. Yo voy a llevarme a Percy a mi templo y cenaremos los dos solos.
-Alguien tiene que estar con mis futuros hijos. Deben estar debastados. -Comentó el chico tragando saliva.
-Yo me encargo. -Dijo una voz femenina.
Al girarse, pudieron ver a Hestia que aparentaba tener unos treinta años y les sonreía con ternura.
Le dio un cálido abrazo a Percy y desapareció en una llamarada.
-Después te recogeré en el templo de Poseidón.
El semidiós asintió de acuerdo.
El dios del mar cogió a su hijo de la mano y ambos desaparecieron en un remolino de luz.
Hades suspiró y se sujetó las manos que le temblaban levemente.
Tomó aire unas cuantas veces y desapareció envuelto en sombras hacia el salón de los tronos.
*-x-*
En el salón de los tronos no se oía nada más que los cubiertos al chocar contra los platos.
Nadie hablaba, ni siquiera Hera se atrevía a decir nada.
Los hermanos de Aspen y Chace estaban destrozados. Sabían, que cuando volvieran a su tiempo, no recordarían a los mellizos porque no habrían nacido.
Es más, ahora se comenzaban a olvidar de algunos detalles y eso les asustaba.
Apolo estaba cabizbajo. Él era un dios egocéntrico y despreocupado. Pero al igual que a todos, le dolía la muerte de cada hijo suyo.
Liam no quería comer. Estaba sentado entre Chris y Clarisse con la mirada perdida. En el descanso, había llorado hasta que le llamaron para cenar.
El chico al principio había creído que se trataba de una broma. Pero cuando se dio cuenta de que se habían ido de verdad, las lágrimas brotaron de sus ojos sin que él pudiera detenerlas. Aunque no quería hacerlo.
Él también comenzaba a olvidar a Chace y eso no hacía más que empeorar su estado. No quería olvidarse de la persona que amaba.
Hades estaba pensativo. Lo que haría le ponía nervioso. Ese semidiós siempre le había llamado la atención pero sentía algo por él que no había sentido desde María di Angelo. Incluso los sentimientos por Perseus Jackson eran mayores y más intensos.
Su hijo Nico le miró y el dios asintió con la cabeza.
El semidiós le dedicó una imperceptible sonrisa y volvió a su comida.
Nadie debía enterarse del plan hasta mañana. Cuando ya fuera demasiado tarde para detenerlo.
Hestia miraba con tristeza el fuego del hogar. Estaba casi apagado y ella lo entendía. Habían sufrido una tragedia.
Hera estaba astiada. No entendía por qué tanto revuelo por unos simples semidioses.
Los mortales morían. Era el ciclo de la vida.
Aún así, prefirió mantenerse callada. No le importaba ningún semidiós pero no era tonta. Sabía que si decía algo, todos los semidioses y algunos dioses se le vendrían encima.
Y por si fuera poco, esa horrible perra del infierno la estaba mirando como si quisiera comérsela.
Hera miró a la señorita O'Leary echando dagas por los ojos.
Diosa y perra se mantuvieron la mirada desafiantes sin parpadear.
La señorita O'Leary enseñó los dientes y Hera puso la cara más cabreada que pudo.
-A los mellizos les hubiera hecho gracia. -Dijo Jace.
-A mí también me resulta divertido pero ni siquiera tengo ganas de reír. -Comentó su hermano.
-Yo tampoco.
Jace y Alec se abrazaron llorando.
-Seguro que Aspen y Chace animarían a la señorita O'Leary para que no apartara la mirada. -Comentó Mat.
-Y harían que todos les siguiéramos el juego. -Secundó Lee.
-Y seguramente Hera se enfadaría y apartaría la mirada de los ojos de la perra para mirarnos mal a todos nosotros. -Siguió Mat.
-Y entonces, Chace y Aspen gritarían que la señorita O'Leary había ganado y Hera se cabrearía aún más. -Dijo Michael.
Los hermanos Solace di Angelo también lloraban.
Hestia dio un par de palmadas para que todos prestaran atención.
-Vamos todos a dormir. Los que aún no se han presentado, por favor venid conmigo.
Nadie replicó.
Todos se dirigieron a los templos que les correspondían excepto los que aún no se habían presentado que se fueron con Hestia.
Deméter les dio un té a todos para que pudieran dormir y hasta que no se lo bebieron, no les dejó marchar.
